Mitsuki-neko-uchiha: Blaine sufre bastante y Kurt lo sabe todo... realmente es así de sencillo, aunque es frío de parte de Kurt narrar todo como si nada pasara. Espero te guste lo que sigue, ya que hay giros... pero bueno, ojalá sea de tu agrado, nos leemos pronto! suerte en todo =)
Dani DC: Ahora no sé si se aclara el actuar de Kurt, pero las cosas pueden ser aún más distorsionadas y Kurt será el encargado de narrar todo eso... y sí, Kurt es frío muy frío, espero que te guste lo que sigue, gracias por leer y comentar, nos leemos pronto! suerte en todo!
Candy Criss: Kurt y Sebastian NO están juntos, así que eso no pasa... tranquila, lo que sí... hay cosas que bueno... tienen que pasarle a Blaine, después de todo él se sacrificó por Kurt y su sacrificio vale la pena... aunque no sé hasta que punto, ya veremos. No pienses tanto, muy pronto verás que todo es mucho más sencillo de lo que podrías creer, muchas gracias por leer y comentar y sinceramente también me gusta mucho el Kurtofsky ,pero... bueno! esto es Klaine, ya verás cómo es Klaine... gracias por leer, cuídate mucho! suerte en todo!
Adriana11: Ciertamente hay muchas cosas por saber... pero a este fic le quedan pocos capítulos ¿cómo haré para que todo se solucione? Ya verás los giros que seguirá dando todo esto, espero te guste, gracias por leer y comentar!
ariam18: Vaya, como aciertas con lo que ocurre en este fic... muy bien! nada más que decir, porque veo que conoces bastante bien lo que pasará... espero te guste, gracias por leer y comentar! qué estés muy bien!
fraany: Lo que pasa por la cabeza de Kurt es muy complicado, pero entre tanto loco que hay en esta historia, te aseguro que él es el más cuerdo de todos =) espero te guste lo que sigue, nos leemos pronto! suerte en todo!
kurttana: Aquí está la continuación, espero que sea de tu agrado y ahora podrás saber más sobre la historia de Blaine, sobre muchas cosas que debe pasar y que Kurt conoce =) nos leemos pronto, qué estés muy bien!
Paris-loquita: Muchas gracias por leer y comentar, espero te guste lo que sigue =) saludos!
Muchas gracias a todos por leer. Les comento que a este fic les quedan unos cuantos capítulos más y llegaremos al final ¿cómo será eso posible? Ya verán a qué he querido ir con todo esto, sólo espero que sea de su agrado, yo creo que serán cinco capítulos más, si es que no menos, o un poco más... ya iré viendo. Gracias por comentar y también debo agradecer a mi betajulieloveskurt aunque lamentablemente no estuvo presente en este capítulo porque no pudimos hacer calzar los tiempos, pero ya estará presente en los próximos. Espero les guste lo que sigue!
Gracias por leer!
Anixita
-Ahora que lo pienso bien, siento pena por Anderson-dijo Kurt cruzándose de brazos y mirando detenidamente a Dave.
-¿Por qué?-susurró el otro muchacho seriamente, sinceramente no quería ni pensar qué podía estar pasando por la cabeza del ojiazul, porque esos años le habían enseñado que la mente de Kurt Hummel trabajaba más rápido de lo que cualquiera podría querer.
-Porque eligió una vida asquerosamente horrible y por si fuera poco nos enteramos de todo esto gracias al petulante loco que es Sebastian Smythe-dijo seriamente y notando como una mueca aparecía en los labios de Karofsky-¿entiendes lo que digo?-susurró seriamente.
-No del todo, tal vez sabes algo que yo no-murmuró frunciendo profundamente el ceño.
-Sí, sé algo más que te contaré ahora, pero sabes-susurró con una media sonrisa-a pesar de estar encerrado en esta jaula, he tenido el privilegio de conocer hasta lo más malo que ocurre con Blaine y con el resto de la gente.
-Incluso ya sabías de tu padre antes que te viniera a decir-murmuró quedamente y sin apartar la mirada del ojiazul.
-Así es, aunque lo haces parecer algo malo-dijo con una mueca y alzando una ceja.
-Si lo piensas un poco-suspiró cansado-es malo que estando encerrado sepas mucho más que los demás, porque eso significa que no deberías estar metido ahí y que debes salir ya.
-Sabes que eso no pasará ni ahora ni nunca-dijo seriamente.
-Sí, lo sé, ya hemos hablado de esto, sé que no te interesa salir de aquí, una por la comida, segundo por tener un lugar donde vivir gratis y por sobre todo donde tienes a tus dos guapos celadores más el psiquíatra más simpático que podrías encontrar-dijo con una mueca y cruzado de brazos, esas razones siempre lo ponían de mal humor.
-Olvidas algo-murmuró Kurt con una gran sonrisa.
-¿Sí? ¿Qué sería eso? ¿Hay algo de lo que me estoy perdiendo?-dijo el ojiverde al borde de un ataque de celos.
-Sí, de que si no estuviera encerrado aquí no te tendría como mi visitante diario y mucho menos me follarías como solo tú sabes hacerlo.
-¡Kurt!-dijo el muchacho totalmente sonrojado e intentando no mirar al castaño que le guiñaba un ojo y coqueteaba con descaro, como en todas sus visitas.
-¿Qué?-dijo de forma inocente-sabes que digo la verdad-sonrió con gallardía y se sentó en el suelo-pero eso no es importante ahora-dijo mirando aténtame a Dave-¿quieres escuchar el resto de lo que me contó Sebastian Smythe?-dijo seriamente y notando como Dave se acomodaba en la silla y se ponía aún más serio si eso era posible.
-Por favor, realmente sería bueno saber cómo ese bastardo la ha pasado durante estos años.
-Tal vez deberíamos empezar a agradecer a ese bastardo, porque si no hubiese hecho todo eso no habríamos estado juntos ahora-susurró de forma amarga.
-¡Jamás!-gritó furioso Karofsky-nunca le agradeceré el haberte hecho eso, sabes muy bien que habría preferido que él no existiera y que tú aún fueras feliz y libre, no está pocilga para ti, aunque eso implicara que siguieras con Anderson.
-No sabes cómo te amo Dave-murmuró el castaño con los ojos brillantes-pero ahora es mejor que te enteres lo que ha pasado con Anderson en el último tiempo, sinceramente no me gustaría ser él.
Luego de que Blaine y el suricato se casaran en un registro civil en Manhattan, comenzaron a vivir su vida de matrimonio, sinceramente nadie les daba más de dos o tres semanas juntos, porque siempre tenían algún problema que provocaba que Smythe se fuera de la casa con alguno de sus amantes y si algo así pasa con tanta frecuencia, es imposible que dure.
Blaine se sentía totalmente frustrado, llevaban casi un año juntos y lo que más tenía en su cuerpo eran moretones y cicatrices por todo el cuerpo, no tenía idea de cómo saldría de ese sitio y mucho menos de si estaba llevando bien su vida, aunque cualquier persona que tuviera dos dedos de frente le diría que estaba haciendo todo muy mal y que lo mejor sería cortar por lo sano y marcharse de ahí antes de que las cosas fueran empeorando más.
Pero Blaine Anderson tenía una razón aún más fuerte para seguir ahí y esa razón tenía nombre y apellido: Kurt Hummel. Por él se encontraba en ese lugar y no dejaría a Sebastian, porque de hacerlo o si se iba a Lima a verlo, tendría como resultado que el castaño desencadenara toda su furia contra los Hummel y eso no se lo podría perdonar por nada.
-Tal vez esto es lo mejor-suspiró ingresando a la cocina, donde estaba la cocinera de turno, quien lo miró con una triste sonrisa.
-Señor-murmuró suavemente y cortando unas verduras para el arroz que servirían durante la cena.
-Dígame-murmuró abriendo la puerta del refrigerador y sacando un jugo de naranja.
-¿Se encuentra bien?-dijo suavemente y sin atreverse a mirarlo.
Ahí estaba nuevamente una de sus cocineras favoritas, pero no era la única que hacía ese tipo de preguntas, también estaban el jardinero, el lechero y hasta el electricista. Todos notaban su desanimo y que algo iba enormemente mal, pero ¿cómo cambiar las cosas para que parecieran bien cuando todo era un infierno?
-Sí, sólo estoy algo cansado, el trabajo cada día es más y aún no me termino de acostumbrar-dijo con una amable sonrisa. Sirvió un poco de jugo en un vaso y luego se retiró a su habitación. Ese era el lugar donde las peores cosas ocurrían y todas las noches era un suplicio volver ahí cuando se encontraba Sebastian, pero sabía que de una u otra forma tenía que estar metido en esa cama a la media noche, aunque las peores cosas le sucedieran ahí.
Lo que más detestaba de esa casa eran las cámaras que abundaban por el lugar. Había al menos tres cámaras por habitación y Sebastian le había dicho y advertido que si era infiel lo pagaría cara, además, él se enteraría con lujo de detalle, porque todos los sirvientes le eran leales y los micrófonos también eran muy útiles, después de las cámaras claro.
-Señor Anderson-entró una mujer de avanzada edad a su habitación.
-Dígame María, en qué puedo ayudarla-dijo el moreno levantándose de la cama, donde se había sentado y aún no tomaba el jugo que se había servido, aunque era habitual que ocurriera eso, después de todo se quedaba metido en sus pensamientos y no había nada que lo sacara de eso.
-Lo buscan en la entrada de la casa ¿esperaba a alguien?-preguntó de forma amable, ella era de las pocas que no le contaba a Sebastian quienes iban a verlo, pero tampoco era como si no pudiera decir algo, después de todo, si ella no hablaba Smythe no le pagaba su sueldo y ya, no podría arriesgarse por él y sinceramente, Blaine la entendía.
-¿Quién es?-dijo poniéndose unas pantuflas negras y caminando fuera de la habitación junto a la mujer.
-¿Cómo fue que dijo que se llamaba?-murmuró seriamente y frunciendo el ceño intentando recordar-creo que se apellida López, es una muchacha muy bonita y…
-¿Santana López?-susurró el ojimiel sin creer lo que estaba escuchando.
-¡Sí! Así dijo que se llamaba-dijo la mujer con una sonrisa y sintiéndose útil al fin.
-Muchas gracias María-dijo Blaine con una sonrisa-dile a Betty que prepare unas galletas o pastelitos para que podamos comer.
-¿Cuánto se quedará la joven?-dijo seriamente María y deteniéndose a mirar a Blaine.
-Descuida, probablemente Sebastian alcance a saludarla-dijo con una sonrisa sincera el moreno y se apresuró en bajar las escaleras.
No había imaginado que Santana pudiera ir a verlo, sinceramente no la esperaba jamás y mucho menos después de lo que había sucedido con Kurt, pero era bueno ver a una cara amiga cuando no lo dejaban salir de casa, a menos que fuera a trabajar o a un compromiso importante que no pudiera postergar o cambiar para la casa, sí, esas eran unas de las tantas reglas que había impuesto Sebastian Smythe, pero no podía hacer nada con eso, aunque le disgustara enormemente.
A penas se encontraba en el primer piso se dio cuenta de que no había nadie en la entrada, seguramente María había dirigido a Santana hasta la sala de estar y ahí se encontraba ahora la morena. Caminó tranquilamente hasta el lugar y ahí vio a la pelinegra, tan delgada y espectacularmente vestida como siempre, portaba un abrigo blanco que tapaba hasta la mitad de sus muslos y su cabello suelto, junto a esos unos zapatos de tacón que alargaban aún más sus piernas. La mujer miraba el lugar y se veía muy seria, pero cuando vio al joven Anderson en la entrada de la habitación cambió su cara por una más amable.
-¿Blaine?-dijo con una sonrisa y caminando a él.
-Santana López-dijo suavemente y acercándose a ella para abrazarla, estuvieron así por unos segundos hasta que fue necesario separarse.
-Sigues tan hobbit como cuando te conocí-dijo con una sonrisa y sujetándolo por los hombros.
-También me alegro de verte-dijo suavemente y notando como la morena bajaba un poco su sonrisa y enseriaba algo más su semblante-¿A qué debo tu visita?
-Tenemos que hablar, las cosas no están bien en Lima-murmuró suavemente.
-¿Qué sucede?-murmuró viendo como la morena se sentaba en uno de los sillones blancos del lugar y él hizo lo mismo, pero en otro que estaba justo al lado de ella.
-Es…-respiró profundamente-todos, todos están completamente mal y creo que el único sano que va quedando es Hummel-dijo con una mueca en los labios y sujetando con fuerza un bolso pequeño y de color negro-te mostraré algo-susurró suavemente y le dio un sobre que había sacado de su bolso.
-¿Qué es?
-Una carta, me la escribió David Karofsky hace unos días, él quería saber dónde te habías metido, porque creo que las cosas con los Hummel no marchan bien-dijo la morena suavemente.
-¿Y a eso a quién le importa?-dijo Smythe ingresando al lugar, portaba un traje complemente negro, con una corbata de igual color, a excepción de su camisa que era de color blanco-¡Oh! Pero si no es la vedette más famosa de todo Estados Unidos.
-Idiota-dijo suavemente la morena y poniéndose de pie-soy cantante-dijo fríamente-y porrista en…
-Ahórrate el cuento, no me interesa-dijo mirando a Blaine, quien parecía muy interesado en la carta que tenía en las manos-y llévate esto-dijo arrebatándole al moreno la carta que tenía en las manos.
-Blaine…-intentó decir Santana sin creer lo que estaba viendo ¿desde cuándo el moreno parecía tan sumiso y entregado a lo que hiciera o dijera Smythe?
-No le interesa lo que tengas que decir, ándate-dijo fríamente y le indicó la puerta, a los segundos Santana López se iba de ahí.
Se quedaron en silencio por largo rato. Sebastian abría la carta y leía lo que había en ella, por todo lo que leyó las cosas estaban bien con Hummel y eso no tenía por qué ser interés de Blaine, además, no iba dirigida a él, sino que a Santana que le pedía que ubicara a Blaine, una total pérdida de tiempo.
-¿Por qué dejaste que entrara?-dijo Smythe furioso y acercándose cada vez más al joven Anderson, quien seguía sentado en su lugar sin mirar mayormente a su pareja.
-María la hizo pasar, yo estaba en mi habitación y me avisaron que estaba aquí, comenzamos a hablar y llegaste, no me dijo nada importante-murmuró suavemente.
-Ponte de pie-dijo Sebastian molesto y vio como Blaine quedaba a centímetros de él al pararse-bien, tú haces lo que yo diga, no lo que se te da la gana-al instante lo golpeó fuertemente en el rostro y lo hizo caer sobre el sillón, Blaine se sujetaba la parte afectada-¿Entiendes?-No obtuvo respuesta, pero notó como el moreno temblaba-hey, ni te pegué tan fuerte, ponte de pie-dijo nuevamente y el ojimiel al instante estaba frente a él-ven-susurró abrazándolo y sintiendo como las lágrimas de su pareja mojaban su traje.
Estuvieron en silencio por unos cuantos segundos y fue Sebastian quien se separó y miró atentamente a Blaine, le sonrió y luego cogió una de sus manos, guiándolo hasta la habitación que estaba en el segundo piso.
-¿Qué ocurre?-susurró Blaine sintiendo como un poco de sangre se mezclaba con la saliva en su boca. Sentía miedo, como todas las veces que Smythe lo golpeaba, era normal que se sintiera así, ya no se sentía fuerte, sabía que Sebastian cuando quisiera podría matarlo y nadie se enteraría, y mucho menos a alguien le importaría eso.
-Nada, amor-dijo con una sonrisa y siguieron caminando.
-¿Por qué vamos a…?
-¿Nuestra habitación?-terminó de decir y estaban en lo más alto de la escalera.
-Sí-susurró suavemente y sintió como su mano era fuertemente apretada.
-Porque yo te tenía una sorpresa y no esperaba que estuvieras acompañado, pero no importa, esa poco decorosa visita no nos hará perder tiempo con lo que te tengo preparado.
-¿Quiénes son?-susurró sabiendo que había alguien más en la habitación.
-Ya los conoces, la diferencia es que esta vez vinieron juntos, querían experimentar en parejas-dijo dándole un beso en la mejilla a Blaine.
-¿Experimentar en pareja?-dijo en un hilo de voz y sintiendo como temblaba fuertemente.
-¿Te molesta? ¿Acaso no quieres que te toquen y hagan el amor contigo esta vez? ¿quieres ver cómo me hacen todo a mí?-dijo con una sonrisa y cogiendo por la cintura al moreno.
-No…-intentaba hablar, pero su cerebro no lograba conectar con su lengua-no es eso-dijo al fin y sintió como un escalofrío subía por su espalda y llegaba hasta su nuca.
-Entonces ¿qué es? ¿Qué te molesta, amor?-dijo de forma suave y besando el cuello del ojimiel.
-No soy una puta-susurró con la voz rota y sintiendo como las manos del castaño se clavaban en su cintura y espala-no soy algo que puedes prostituir a tu gusto.
-Oh-susurró separándose levemente de él-creo que lo había olvidado, creo que no firmaste nada que te hacía mío en cuerpo y alma, creo que eso lo inventé.
-Mierda-dijo bajando la mirada y temblando con fuerza-¿por qué?-murmuró con las lágrimas al borde de caer de sus ojos, se sentía vulnerable y muy dolido con todo eso, pero no podía hacer nada para zafarse de todo eso, tenía que continuar en medio de toda esa tontería inventada por Smythe.
-Y si no me equivoco, una de las tantas cosas que decía ese papelito que no quieres tomar en cuenta ahora era que…-dijo poniendo un dedo en su mentón-que eras completamente mío y que si salías de la ciudad más de cinco veces sin mi consentimiento y si ibas a Lima precisamente, el que pagaría todas las penurias sería…
-Lo sé, Burt Hummel-dijo fríamente y bajando la mirada-no lo he olvidado, por eso no he vuelto a salir de casa sin tu consentimiento.
-Perfecto-dijo con una sonrisa y notando como Blaine miraba por sobre su hombro-creo que nos esperan nuestros chicos, espero que esta vez no te canses antes, porque recuerda que eso también tienes que pagarlo y tener que seguir marcando tu hermosa piel no es algo que me agrade, incluso me duele más a mí de lo que te puede doler a ti-dijo suavemente y besando su mejilla-¿vamos?-dijo con una sonrisa y notando el gesto afirmativo por parte del moreno.
Eso es lo que en resumidas cuentas te puedo decir de lo que me contó Smythe, porque de todo lo demás que me dijo no hay cosas más relevantes, sólo que golpea a Blaine y lo mantiene como su mascota sexual, a cada hora del día y con quien se encuentre en algún bar de mala muerte, eso es todo lo que me dejó bien en claro esa comadre de Smythe.
-¿Por qué Burt Hummel?-susurró extrañado Karofsky.
-Porque a mí no me puede matar estando aquí dentro, es muy poco probable que lo logre sin que lo maten a él primero.
-Entonces ¿Blaine se escapó más de cinco veces de su casa?-dijo extrañado el ojiverde.
-La última vez fue cuando me vino a ver hace unos días, cuando tuvo esa extraña conversación contigo y papá. Por eso fue que Smythe vino a buscarlo y de paso cumplió con lo que dijo.
-¿Te vino a ver y te contó todo?-dijo sin entender del todo Karofsky.
-Sí, Sebastian Smythe vino aquí a contarme cómo había sido su vida con Blaine en estos cinco años, me contó sobre su vida de casados, ese papel que decía que si Blaine escapaba a lo menos cinco veces hacia Lima, sería mi papá quién pagaría las consecuencias y me dijo dónde le disparó a papá exactamente. Luego de eso se marchó y dijo que se llevaría a Blaine de Lima y que nunca más lo vería por aquí ¿alguna otra duda?-dijo suavemente y poniéndose completamente serio.
-No, ninguna-murmuró con una mueca en los labios y notando como el castaño bajaba la mirada.
-Bien ¿ahora te vas?-dijo seriamente y notando el desconcierto en el rostro de Dave.
-Si no me quieres más aquí-dijo suavemente y sintiendo como Kurt lo estaba sacando del lugar.
-Me gusta que entiendas sin que diga mucho-dijo poniéndose de pie y caminando por su habitación. Karofsky se marchó sin despedirse mayormente, tal vez era mejor dejar solo al castaño, después de todo le habían disparado a su padre y sabía que él no estaría bien, para nada bien, porque ¿quién en su sano juicio se sentiría con ganas de seguir hablando cuando le habían disparado a su padre?
Salió de la habitación de Kurt y una vez caminó por el pasillo hasta la salida se encontró con alguien que no creyó volver a ver. Ahí estaba delante de él, Blaine Anderson, solo. Hablaba con el celador que lo acompañó a la salida.
-¿A qué vienes?-dijo fríamente Dave y sin entender nada en ese momento ¿dónde estaba Sebastian?
-Vengo a recuperar lo que por derecho es mío-dijo fríamente y notando como Dave lo miraba confundido-No te quedarás con Kurt, no ahora que puedo pelear con él-dijo empuñando sus manos y dejando correr un poco de sangre por ellas.
-¿Qué te ocurrió?-dijo sorprendido el detective.
-Nada que te importe-dijo limpiando sus manos en su costoso traje negro e ingresó junto al celador que le había permitido la entrada.
