Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo algunos de los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola de nuevo! Aquí estoy, con un capítulo más de este fic, esperando como siempre, que a pesar de las pocas frustraciones, siga siendo de su agrado, ya saben que para una grande y fuerte amistad, se tienen que pasar por ciertas situaciones que va fortaleciendo el vínculo entre dos o más personas, es lo mismo con Scorpius y Lily, ya sé que el capítulo fue un tanto frustrante (incluso lo fue para mí mientras lo escribía, por eso no me explayé tanto en las vacaciones como me hubiese gustado), pero en fin, ojalá que sea de su agrado este capítulo, muchas gracias por su apoyo, sus favoritos, sus follows y sus reviews, significan tanto para mí.

Cualquier error, no duden en hacérmelo saber.


Las clases habían comenzado como estaban planeadas, para Lily era una tortura, ya que tenía que levantarse demasiado temprano para los entrenamientos y luego ir a clases, la vida no podía ser más cruel con ella, por fortuna, Hugo y Audrey ya estaban de vuelta, así que no se sentía tan sola.

En cuanto Scorpius, estaba de un humor insoportable, ya que el lunes, cuando bajó al Gran Comedor emocionado, Rose lo ignoró, tal y como Albus se lo había dicho, y posiblemente en algún punto, había creído que ella había tenido algo que ver al respecto de eso, así que se sentaba con Hugo en la mesa de Ravenclaw, ya que el joven había pedido un lugar intermedio, no la mesa de Gryffindor, pero tampoco la de Slytherin.

—Sigue enfadado porque mi hermana lo ignora ¿cierto? –la mirada de Hugo fue hasta el rubio, que estaba rodeado de su séquito y otros cuantos que estaban haciendo méritos para que los invitara a la última fiesta de cumpleaños fenomenal que vería Hogwarts en décadas.

—Sí, pero ya se le bajará, en las próximas vacaciones en las que vuelva a existir para ella –se burló Lily.

Su risa cantarina viajó por todo el lugar, cuando Scorpius y sus seguidores se quedaron callados, así que le dirigió una mirada furiosa, cuando sus ojos se encontraron, Lily lo ignoró, volviendo su atención al pudín de chocolate que había aparecido, haciendo que sus ojos brillaran con fascinación.

—Pudín, que delicioso –sonrió Audrey, quitándoselo a Lily.

—Oye, oye, oye… -intentó quitárselo, pero la rubia ya había metido su lengua, haciendo que ella desistiera, suspiró abatida, pero no se quejó.

—Vaya, es la primera vez que no ataca a muerte a alguien por quitarle el postre –bromeó Hugo.

—Cállate, o te arrancaré las patillas –frunció el ceño y puso mala cara cuando no le quedó de otra que tomar un racimo de uvas.

—Qué saludable –se burló Albus sentándose junto a ella.

—Audrey robó mi pudín –hizo pucheros.

—Toma el mío –murmuró Rose, dándole su pudín.

—Eres maravillosa, Rose Weasley ¿ya te lo han dicho?

—Creo que no –rió –bien, los dejo, tengo clases.

Scorpius avanzó rápidamente al encuentro de Rose, y a pesar de que quedaron frente a frente, la pelirroja de cabello rizado, se hizo a un lado para pasarlo, sin decirle una sola palabra, la mirada del rubio volvió a toparse con la de Lily, para después observar que estaba siendo el espectáculo de la familia Potter-Weasley-Weasley-Granger-McLaggen.

—M—

La tarde después de clases, Scorpius se sentó frente a ella, al otro lado de la misma mesa, unos segundos después, Audrey se desparramó en la silla entre ellos, suspiró, Scorpius sí le hablaba a la rubia, pero a ella no, no iba a suplicarle porque le dirigiera la palabra, ella no había tenido la culpa.

—Tamara está histérica –murmuró para Lily –odia que te sientes en la mesa de Ravenclaw, lo ve como una debilidad.

—Hugo no quiere sentarse más en la mesa de Slytherin.

—Sí, lo sé…

—Es igual que…

—Chts –lo calló Audrey, dedicándole una mirada seria.

—Deberíamos conseguirle un novio a Tamara –sugirió Lily avanzando en sus deberes, si volvía a dejar de hacer algo, la profesora Vector le bajaría calificación y la mantendría en castigo en el próximo partido de Quidditch, y nada, absolutamente nada, cancelaba el Quidditch.

—Sería una buena idea.

Lily se mantuvo en silencio mientras Scorpius hablaba, generándole más enfado, lo que él quería era ser el que la ignorara, pero era claro que Lily jamás actuaba conforme a sus pensamientos, siempre le llevaba la contra, ni siquiera se había disculpado por arruinar el poco avance que había tenido con Rose.

— ¡Listo! –Exclamó interrumpiéndolo, y asustándolo un poco –terminé mis deberes, iré a dormir, tengo que levantarme temprano para el entrenamiento –hizo puchero –que descanses, Audrey.

La pelirroja guardó sus cosas rápidamente y se dirigió a su habitación, Audrey suspiró, observando a su amigo, que no dijo nada, continúo con su charla aburrida de Rose Weasley, la rubia imaginó por un momento, lo hermoso que sería que a su amigo le gustara Lily, más no Rose, aunque quizás le sería imposible conquistar a la pelirroja Potter, más que a Weasley.

—Ya sé que te mueres por hablarle, deberías hacerlo –sugirió la rubia.

—Yo no pienso hablarle hasta que se disculpe conmigo por el sabotaje que me hizo.

—Ella no te saboteó, Rose te habló porque no le quedaba de otra.

—No lo creo, cuando estábamos solos, ella era…

—Scor, no quiero esos detalles –aseguró con las tripas revueltas ante la imagen de ellos besándose o algo parecido.

—Claro que Potter me saboteó, lo tenía planeado desde que comenzaron las vacaciones.

—Lily no te haría eso, ha estado trabajando realmente duro para que ella te haga caso, pero Rose es un poco… difícil –soltó.

—La vi con un trozo de pergamino, que se negó a dejarme leer, es más, se lo tragó, con tal de que no viera que decía, eso es para mí, prueba fehaciente de que ahí elaboró su macabro plan para ilusionarme con que Rose me hacía caso y luego simplemente, y de la nada, se olvidó de las mejores vacaciones de nuestras vidas.

—Pero… -Audrey sacudió la cabeza confundida –te quedaste para serle compañía a Lily mientras ella… bueno, ya sabes, arreglaba mi escoba, te pedí específicamente que te quedaras con ella a ayudarla.

—Sí bueno –observó a otro lado, evitando mirarla.

—Scorpius –lo reprendió.

—No iba a desperdiciar mi tiempo con ella si tenía a Rose para mí solo, todo el día, prácticamente.

— ¡Pero por qué no hiciste lo que te dije que hicieras! –le gritó, llamando la atención de los que seguían en la sala común.

—No eres mi madre para ordenarme.

—Sí, pues ella estaría muy decepcionada de ti, por abandonar a una amiga por un interés romántico.

—No es mi culpa que ella no pueda serle atractiva a ningún chico –bramó enfadado –así, quizás alguien se hubiese quedado por ella en vacaciones, y no se la habría pasado sola todas las vacaciones.

—Ella –Audrey negó enfadada y decepcionada de Scorpius, él jamás había sido tan desinteresado, tan arrogante como para abandonarla a ella en vacaciones ¿por qué a Lily sí? –Yo le pedí que se quedara –murmuró –no fue a casa porque le pedí que ayudara con mi escoba –observó al rubio –pensé que estarías con ella, como siempre lo has estado para mí.

—Pues ella no eres tú –soltó en un tono déspota.

—Ojalá jamás te arrepientas de haberla hecho tan de lado, sólo por Rose Weasley, al menos Lily, te ignoraba porque la fastidiabas, pero cuando se volvió nuestra amiga, jamás… -se quedó callada –si eres capaz de hacer algo tan terrible, creo que tampoco quiero seguir siendo tu amiga.

— ¡Claro, como tú ya conseguiste lo que querías de ella, te haces la digna! –le gritó cuando se alejó, pero Audrey también lo ignoró.

¿Habría algo más que Lily Luna Potter pudiese arruinarle en ese año? Primero era ignorado por Rose, después su mejor amiga lo dejaba de lado ¿qué más podía joderle?

— ¿Ustedes qué demonios ven? –bufó enfadado.

Se levantó de la silla y avanzó hasta su habitación, por fortuna dormía solo, las ventajas de ser un prefecto, observó el escondite de los chocolates, y suspiró, sin sentirse culpable.

—M—

Lily se desplomó a mitad del entrenamiento, no podía dar un paso más, así que de inmediato Tamara Nott les ordenó que siguieran, mientras ella y Audrey atendían a Lily, que estaba un poco pálida.

—Lily ¿Estás bien? –la zarandeó Tamara.

—Sí, es que no he comido nada desde anoche –Audrey y Tamara rieron divertidas –no nos asustes así –la reprendió la capitana –eres nuestra mejor opción para ganar, Audrey no puede hacer todo –admitió.

—Lo sé –le restó importancia Lily –estaré bien en cuanto consiga algo de pastel de calabaza.

—Vayan a las duchas –les ordenó –y ustedes zánganos, sigan corriendo o les soltaré un dragón a ver si eso les hace correr.

—Ven, vamos, te ayudo –le tendió la mano Audrey.

—No es necesario, puedo sola, en serio que sí.

—Qué interesa, te ayudo.

Lily observó sobre su hombro al resto de sus compañeros, sabía que Tamara la cuidaba a ella más que a nadie porque no quería que Scorpius volviera a ser el buscador, a pesar de que el partido que había jugado aquella vez, les había dado la victoria.

—Parece que funcionó mi plan –rió divertida Lily.

—Lily, lamento mucho que el idiota de Scorpius…

—No te preocupes, Audrey, yo no soy su amiga, sólo su conocida y su camino más rápido a Rose.

—Cree que la nota que te dejé era tu plan de sabotaje.

—No te preocupes.

Lily se quitó la sudadera y la playera, girándose para ir por su toalla, la mirada de Audrey vagó por la espalda de la pelirroja, y frunció el ceño enfadada cuando notó un largo moretón.

— ¿Qué te pasó? –interrogó en un tono furioso.

— ¿De qué hablas? –cuestionó sorprendida ante el cambio de humor de su amiga.

—En la espalda ¿qué te pasó? ¿Quién te golpeó?

—Oh, eso, es gracioso porque…

—Lily –la nombró, en ese tono tan autoritario que sabía que era mejor decirle la verdad y no hacerse la graciosa.

—Tuve un pequeño accidente, tu escoba realmente tenía un fallo, no pude detenerla, se volvió loca, y se metió con la cosa equivocada.

— ¿Qué es la cosa equivocada? –frunció el ceño.

—El Sauce Boxeador –se encogió de hombros.

— ¿Qué? –la observó incrédula.

—Ahora también puedo decirles a mis hijos que tuve un altercado con él, y sobreviví, como el abuelo Harry –sonrió, lo más radiante que pudo.

La rubia fue de un lado a otro, histérica, sus ojos estaban un poco empañados, estaba conteniendo las lágrimas de furia, así que era mejor que la tranquilizara, antes de que le saliera una úlcera.

—Ya, tranquila, no le pasó nada a tu escoba, Au.

— ¿Piensas que prefiero mi escoba sobre tu seguridad? ¿Es que has perdido la cabeza? –bufó.

Lily sonrió, un calorcito se extendió de su pecho, era la primera que le decía algo así, alguien que no era de su familia, claro, y sin contar a Teddy, así que al menos, ella sí la consideraba una amiga, y no el atajo a Hugo, claro que no la necesitaba más, esas vacaciones juntos, dudaba que siguieran siendo amigos solamente.

—Hola –saludó Hugo cuando se toparon con él a la entrada del Gran Comedor, pero la rubia lo pasó.

Lily observó a Hugo, la rubia había actuado bastante bien estar tranquila, pero en cuanto la melena rubio platino se dejó ver, fue histérica hasta él, y Lily supo que le reclamaría.

—Ve tras ella, corre, ve, o hará un escándalo con Scorpius.

Hugo observó sobre su hombro, la chica ya había llegado hasta su amigo, sujetado del brazo y soltado un puñetazo directo a la nariz, la mirada incrédula de Scorpius caló en Lily, él no tenía la culpa de lo que había pasado, así que pateó en la espinilla a su primo, que gruñó de dolor y fue hasta la pareja rubia a lo lejos.

—Eres un gran imbécil…

—Y tú una loca histérica, sabía que esa pelirroja inútil te pegaría lo…

Hugo Weasley estampó su puño en la boca del rubio, nadie, absolutamente nadie, insultaría a su prima y a Audrey, no en su presencia.

— ¡Qué te pasa, imbécil! –bramó Scorpius.

En menos de un segundo, los chicos estaban envueltos en una calurosa pelea, la gente les rodeó, mientras gritaban furiosos, alentando a que se siguieran golpeando.

— ¡Ya dejen de pelearse! –chilló Lily, pero no le hicieron caso.

— ¿Qué es lo que está pasando? –la voz de la profesora McGonagall resonó sobre todo el alumnado.

Scorpius y Hugo se detuvieron de inmediato, quedando sentados en el suelo uno junto al otro, despeinados, y con sangre por algunas partes del rostro.

— ¡Él comenzó! –chilló Scorpius, señalando a Hugo.

—Sí, porque le dijiste loca histérica a Audrey, y pelirroja inútil a Lily.

—Es todo un caballero, señor Weasley, igual que su padre –le dedicó una mirada severa -50 puntos menos para Gryffindor, y si discute serán más –le advirtió a Hugo, que cerró la boca –y 50 puntos menos para Slytherin –completó al ver la sonrisa triunfal de Scorpius.

—Pero profesora yo no…

—Sin embargo, es usted un prefecto, señor Malfoy, no me haga arrepentirme de esa decisión.

La mujer se alejó después de mandarlos a la enfermería a que Madam Pomfrey los atendiera, Lily y Audrey ayudaron a Hugo, y lo dejaron tirado en el suelo, no iba a admitirlo nunca, pero ver de qué manera lo habían ignorado en ese momento, le dolió más de lo que podía admitir, y más, porque él había hecho eso con Lily durante todas las vacaciones, al menos ella en ese momento tenía disculpa, era su primo, no su interés amoroso al que ayudaba.

Fue solo hasta la enfermería, Hugo y Lily ya no estaban, sin embargo, Audrey aguardó pacientemente a que Madam Pomfrey lo atendiera.

— ¿Qué es lo que quieres echarme en cara? –bufó.

—Pasé mis vacaciones con Hugo –admitió, ganándose una mirada enfurruñada del rubio, como sabía que la vería si le decía desde un inicio –pero no fuimos a su casa, estuvimos solos, en el apartamento de su primo Teddy.

—Teddy no es su primo –bufó.

—Como sea –soltó –el pergamino que tanto querías leer, fue una nota contándoselo a Lily, suplicándole que no te lo contara –la información lo hizo sentirse más culpable –lo de la escoba era una mentira, porque Hugo la usaría de coartada –se encogió de hombros –y yo también –negó.

—Así que la apuesta…

—Mi Nimbus terminó teniendo un detalle, que la llevó a estrellarse contra el Sauce Boxeador.

Un escalofrió espantoso lo recorrió ante la información, aquella madrugada en que la vio tan despistada y perdida debió ser la noche del accidente, sí él le hubiese estado ayudando, posiblemente eso no hubiese pasado, pero no, prefirió a Rose Weasley que a su amiga, la que había logrado que la chica que tanto le gustaba le dirigiera la palabra de una forma normal, observó a otro lado, apenado.

—Según Lily dijo que no había sido nada grave, pero interrogué a Madam Pomfrey, dijo que si había sido para tanto, que había durado dos días aquí, y no te diste cuenta, Scorpius.

Audrey sollozó. —Odio en lo que te estás convirtiendo todo por conseguir un poco de atención de Rose –se limpió las lágrimas –y aun cuando estás siendo un estúpido con ella, Lily no ha parado de hablar maravillas de ti delante de ella, sugiriendo que harían bonita pareja.

—Audrey…

—No, escúchame, es momento en que elijas ¿quién quieres ser? Nuestro amigo, o el idiota que estás siendo, pero no te sorprenda si te quedas completamente solo si sigues por ese camino.

Lo dejó solo, así que aprovechó para interrogar a Madam Pomfrey respecto a cómo seguía Lily, por fortuna para él, la poción que había estado obligada a tomar por unos días habían funcionado a la perfección, y sólo quedaban los moretones, pero nada grave para ella y su salud.

Caminó pensativo rumbo a la junta de prefectos, sabía que tratarían su comportamiento, pero no le interesaba para nada, quería ir y pedir una disculpa a Lily, por haber sido un idiota tremendo, y no haber estado para ella cuando eso ocurrió.

Rose Weasley se sentó junto a él en cuanto llegó, comenzó a parlotear sobre cosas sin sentido, tal y como en las vacaciones, disculpándose por ser tan distante, pero no quería que su padre se apareciera a mitad de sus clases para reprenderla por hablarle, y su madre, reprendiendo a su padre, por no ser más tolerante con las amistades de sus hijos.

—No te preocupes –murmuró serio.

—He visto que tú y Lily han estado un poco ajenos, no sé a qué se deba, pero hacen una bonita pareja y…

—No –se apresuró a negar –ella y yo, jamás, jamás en la vida me fijaría en ella –argumentó, ganándose una sonrisa de la chica.

—Por como los vi, pensé que te gustaba ella.

—No, no, no, Lily es una más de los chicos ¿sabes? Es mi amigo-amiga, sólo eso, no podría verla como otra cosa, Lily no es de mi tipo.

— ¿Y qué si es de tu tipo? –Sonrió –Lily es hermosa.

—No, no lo es, créeme, soy un chico.

—Uno que necesita lentes –murmuró Rose.

—Dime, entonces somos amigos en secreto.

—Algo así –le guiñó un ojo y salió del aula, la junta había terminado hacía una hora.

—M—

El rubio avanzó completamente feliz hasta el patio, la pelirroja estaba ahí, se lo había informado Tamara, diciéndole que tuviese cuidado con ella, porque se había desplomado de la nada en la práctica, y que si la dañaba, prefería perder por no presentarse, antes de jugar con él como su buscador.

—Potts –la abrazó por la espalda, asustándola –eres maravillosa, Potts.

—Ah –se alejó de él, mirándolo consternada por lo bipolar que podía llegar a ser, en la mañana aun la ignoraba y ahora le estaba diciendo halagos como si fuese lo más normal.

— ¡Ven a mis brazos!

La abrazó de la cintura, alzándola un poco del suelo, girando con ella, completamente feliz y extasiado, ahora tendría una amistad clandestina con Rose, seguramente, estaba esperando a que Lily hablara de su amistad con toda la familia, para ella tener una "excusa para hablarle".

—Scorpius, bájame –pidió.

—Claro, claro.

Cuando la dejó sobre el suelo, tuvo que sujetarla porque se tambaleó, no supo si eran secuelas de los golpes del Sauce o los giros.

—Lamento haber sido un idiota durante las vacaciones, y enfocarme en ella y no en ti.

—Es normal, ella te gusta, si yo te gustara, pondría a duda tu sexualidad –bromeó ella, como si jamás hubiesen estado peleados.

—Eres fabulosa, Potts –la despeino.

—No, agh, tendré que peinarme por la mañana, Scorpius –se quejó.

—Floja.

—Lo sé, es mi súper encanto.

—Tu súper encanto es comerte hasta la olla en la que preparan la comida –bromeó, estrechándola más contra él.

—Sí bueno ¿qué puedo decir? –sonrió.

Los jóvenes se quedaron platicando de todo y nada, a Scorpius le sorprendía lo bien que se sentía hablar con ella después de tanto tiempo, claro que también le sorprendía no tener esa incomodidad que se sentía cuando comenzabas a hablarle a alguien de nuevo, no, Lily Luna Potter, era tan cálida y encantadora, que te hacía sentir bien, claro que eso no lo notó en esos momentos, se limitó a charlar con ella, sin preocuparse por más.

A la hora de la cena, Audrey no quería hablarle muy bien, pero se dejó convencer por Lily, que para que se viera la buena voluntad, le había ofrecido el pudín de Scorpius, y habían comenzado una batalla campal de ¿por qué no ofrecía ella su pudín en lugar del de él? Al final, la rubia había terminado riendo a carcajadas, y perdonando al rubio, con la advertencia de que no volviera a comportarse como un idiota, y él aceptó, de ahora en adelante, pondría primero a sus amigos.

—Ahm –Lily observó sobre su hombro –los veré en la sala común.

Se levantó sin dejar que la interrogaran del porque se marchaba, a lo lejos, la alcanzaron a ver saliendo con un chico que llevaba los colores de Hufflepuff.

— ¿Potts tiene novio? ¿Tanto me he perdido? –interrogó a la rubia con una expresión sorprendida.

—Estamos en la misma página, ni siquiera yo lo sabía.

— ¿Vieron lo que yo vi? –Interrogó Hugo sentándose a la mesa de Slytherin junto a Audrey –Lily se fue de aquí con Matt Tremblay, de Hufflepuff.

— ¿Ese tal Matt Tremblay de dónde salió? –frunció el ceño.

—Está en nuestra clase de DCAO –informó Hugo –comenzaron a charlar hoy, sobre Quidditch, al parecer se han llevado bien.

—Oh sólo van a juntar sus bocas sin compromiso –sugirió Audrey.

—Iré a la derecha –comentó Hugo.

—Eso me deja la izquierda –aceptó Scor.

—No se muevan de sus lugares –ordenó la rubia, llevándose una cucharada de pudín a la boca.

—Pero… -intentó Scor, y tuvo que regresar a sentarse ante la mirada asesina de su amiga.

—Ella es bonita, inteligente, y puede defenderse sola –argumentó.

—Pero no del Sauce Boxeador ¿o sí? –bufó el rubio, y la chica lo pateó en la espinilla.

— ¡Audrey! –chilló.

—Déjenla en paz.

—M—

Lily avanzó tranquila, acomodándose la túnica, se detuvo en seco cuando Scorpius Malfoy salió de la nada en su camino, intentó pasarlo, pero él se movía a donde ella lo hacía, así que suspiró, y le miró con el ceño fruncido.

— ¿Qué? –bufó.

— ¿Qué hacías con Matt Tremblay? –interrogó.

—No eres mi padre, ni mi hermano, así que no te incumbe.

—Le enviaré una lechuza a James, informándole, y pidiéndole que me diga ¿qué hacías con Matt Tremblay?

—Nada –contestó.

—Te vienes arreglando la túnica ¿qué tengo que pensar, Potts?

—Bien, estaba ayudándolo con su patronus, por lo regular no uso la túnica cuando practico ¿feliz? –él la observó un momento, su mirada era demasiado transparente para estarle mintiendo, cerró los ojos relajado y la dejó pasar, sin más, así que pudo dedicarse a sus rondas.

Al día siguiente, mientras esperaba a Lily en su descanso, se topó con Matt Tremblay, charlando con un par de sus compañeros de Hufflepuff, diciéndoles que la noche pasada, Lily lo había dejado tocarla, y se los relató de una forma muy explícita, donde "las caricias" habían terminado en un sexo salvaje.

Se cruzó de brazos a espaldas del chico, y sus compañeros se quedaron callados, golpeándole el brazo, mientras hacía mímica de cómo y cómo había tenido a Lily, y la forma en la balanceaba las caderas cabrearon a Scorpius.

—Oye, sé que son amigos, pero… no es mi culpa que tu amiga sea bastante buena en lo que hace –sonrió y golpeó a su amigo, que también rió.

—50 puntos menos para Hufflepuff –sonrió tranquilo –por cada uno de los que están aquí –sonrió –porque estoy de buen humor –dio un paso amenazadoramente hasta él –y si me entero de que has hecho un comentario más de esa clase…

— ¿Qué harás? Porque sin querer se lo he contado a todo el colegio, pero vamos, Malfoy, no dudo que si le pides que te haga el mismo trabajo que a mí se niegue –sonrió, Scorpius se talló la barbilla.

—Una razón más, y te juro que…

— ¿Qué? –lo retó, avanzó algo hasta él, para susurrarle un par de cosas cerca del oído –ya lo sabes –rió.

Scorpius no soportó más la risa de Matt Tremblay, le soltó un fuerte puñetazo directo al rostro, sin importar que en la junta de prefectos ya lo habían amenazado que si volvía a pelearse, harían una petición a la profesora McGonagall para que le quitaran el puesto y pusieran a alguien más competente que él, todo el mundo al darse cuenta de que había una pelea, volvieron a reunirse a su alrededor, Malfoy, contrario a su pelea con Hugo, iba ganando, así que en lugar de ¡Pelea! Ahora estaban aclamando su apellido, para que siguiera golpeándolo.

— ¡Basta ustedes dos! –ordenó el profesor Longbottom, separándolos.