Capítulo once

Corazón roto


Jack sentía que su corazón iba a romperse del dolor que estaba sintiendo. Era cruel el destino, de eso no tenía duda alguna.

En esta vida, Hiccup y Astrid están juntos, justo como siempre se lo decía hace trescientos años. A pesar del dolor Jack sonrió tristemente y estaba aguantando sus lágrimas. ¿De qué se quejaba? Él fue quien dejó a Hiccup en primer lugar y este era su castigo, él tenía todo el derecho de tener una familia y una relación con otro ser humano.

Inconscientemente, Jack había llegado a la casa de Jamie. Ya era algo tarde así que tal vez Fishlegs ya había terminado con las tutorías. Jack abrió la ventana del cuarto del niño y entró. Una fina capa de escarcha estaba cubriendo el piso que Jack estaba tocando al igual que a los objetos que estaban a su alrededor.

Debía de calmarse si no quería que una tormenta como la del día de Pascua del año 63 se repitiera, aunque aquella tormenta la había provocado por diversión. Dio respiros profundos para poder recobrar la compostura, pero entre más respiraba más dolor sentía. La nevada continuaba pero al menos la escarcha en el cuarto de Jamie había desaparecido.

En ese momento Jamie entró a su cuarto y su primera acción fue abrazarse a sí mismo.

"¡Está helado!" se quejó el niño.

Jamie vio a Jack y antes de que le hablara, notó la triste expresión que el espíritu tenía. Jamie arrugó su frente, fue hasta su clóset para tomar una sudadera y mientras se la ponía, Jack todavía no se daba cuenta de su presencia.

"Jack"

El mencionado levantó su cabeza y vio al niño titiritando de frío.

"Ah, perdón" se disculpó sonriendo apenado "Creí que había logrado calmarme el fío... Quiero decir, calmar el frío"

Jamie se sentó al borde de su cama frente a la ventana y se tapó con la colcha.

"Habla" dijo el niño seriamente

"¿Hablar? ¿Qué quieres que diga?"

"Jack, puede que tenga diez años pero no soy un ignorante. Algo te está sucediendo y quiero que me digas qué es" era frustrante que a veces no lo tomaran enserio debido a su edad, pero Jamie estaba determinado a saber qué era lo que estaba pasando "¿Acaso Pitch regresó?"

"¿Qué? No, no, no" dijo rápidamente Jack y volvió a sonreír pero ahora de manera forzada "Pitch no tiene nada que ver con esto"

"¿Los Guardianes están en peligro?"

"Los Guardianes tampoco tienen que ver aquí"

"¿Entonces qué es?" continuaba insistiendo el niño

"De verdad que no es nada"

La frustración de Jamie seguía aumentando.

"A menos que tengas un remedio para un corazón roto, no creo que puedas hacer mucho"

Jack se dio cuenta de lo que dijo y se tapó su boca muy tarde mientras un sonrojo invadía sus mejillas. Jamie se quedó algo sorprendido por oírlo, de todas las cosas que se imaginó, esta no era una de ellas.

"¿Un corazón roto?"

"O-olvida lo que dije" rió penosamente Jack

Jamie se quedó mirándolo y un clic hizo en su cabeza.

"¿Se trata acaso del chico de la cafetería?"

"¡¿Qué?!" se burló Jack falsamente y muy mal actuado "¿Q-qué chico d-de la cafetería? ¿Qué cosas estás diciendo Jamie? Recuerda que solo unos cuantos niños pueden verme"

Definitivamente había dado en el blanco.

"Jack" Jamie mostró una expresión ofendida "Entramos a la cafetería ayer porque tú querías, dijiste que tenías que entrar. No apartabas la mirada de la mesa donde Fishlegs estaba y los que estaban ahí nos volteaban a ver para después hablar con el chico castaño que estaba con ellos. Estoy casi seguro de que era a él a quien mirabas y que él te podía mirar"

"Jamie..."

"'¿Es por él que tienes el corazón roto?"

La inocencia de los niños era asombrosa, pues Jamie no parecía tener repulsión alguna por saber que ambos eran chicos. Aún así, Jack se estaba comenzando a desesperar

"Jamie..." volvió a decir con un tono más peligroso

"Si realmente te gusta este chico, ¿por qué no acudes a Cupido? Dijiste que también era real y como esto tiene que ver con el amor, tal vez-"

"¡No me recuerda!" gritó finalmente Jack. Aún cuando Jamie no sabía nada de lo que estaba hablando, el espíritu del invierno no podía soportar más tener estos sentimientos dentro de él y Jamie parecía medio entender esto por lo que el niño guardó silencio y dejó que Jack hablara "¡Él no me recuerda! ¡Hiccup no tiene idea de quién soy y ahora está con alguien más!" aquellas lágrimas que estuvo conteniendo comenzaron a salir finalmente ante cada palabra que decía "¿Quién soy yo para interponerme en su felicidad? ¡Yo lo abandoné hace mucho! Esto... esto es lo que merezco"

Jamie se quitó la colcha y se levantó para abrazar a Jack, quien al sentir su contactó sollozó aún más y correspondió el abrazo del niño. Jamie nunca creyó posible que vería a Jack llorar, después de todo él era el espíritu más alegre y que siempre llevaba consigo la diversión a donde sea que fuera, que tonto de su parte en creer que él no tenía preocupaciones o problemas.

En este momento, Jamie se decidió a que ayudaría a Jack en lo que pudiera.


Hiccup se pasó toda la noche mirando el techo y pensando en todo y en nada. Leyó en internet todos los efectos secundarios de las medicinas que había y estaba tomando por su gripa y ninguna decía que iba a tener alucinaciones de ver a jóvenes albinos volar y traspasar ventanas. Como la nieve seguía cayendo toda esta semana no tuvo clases, así que no tenía ningún apuro por levantarse todavía.

Otra cosa que había mantenido a Hiccup despierto era recordar el rostro de tristeza Jack -cómo se había presentado el chico-, ¿por qué se sentía extraño al pensar en eso? Era como si su interior le estuviera diciendo que no quería verlo triste. De hecho, pensó por un momento que debió haberlo abrazado y decirle que todo estaba bien. ¿Y qué con el nombre de Jack Frost? ¿No se suponía que ese era el nombre de una leyenda o algo así?

Tomó su colcha y se cubrió la cabeza con ella. ¿Por qué diablos pensó en eso?

"¡Henry!" oyó el grito de su padre "Más vale que ya estés despierto"

El castaño se fijó en su reloj digital que ya eran las diez de la mañana. A pesar de que no había dormido nada, la noche pasó muy rápido.

"¡Henry!"

"¡Ya estoy despierto!" gritó él cuando volvió a oír a su padre. Genial, cuando su papá lo llamaba por su nombre en lugar de su apodo significaba problemas.

Se puso de pie y fue hasta la cocina con todo y pijamas.

Stoick Haddock, un hombre robusto y pelirrojo, estaba leyendo el periódico en la mesa con una taza de café a un lado y un plato con tres huevos y salchichas del otro lado.

"Buenos días, hijo" saludó el hombre

"¿Qué hice ahora?" fue lo primero que dijo Hiccup y se sentó a un lado.

"No te has tomado tu medicina, ya casi es la hora"

Hiccup rodó discretamente sus ojos. Su papá se preocupaba mucho por él. Valka le sonrió a su hijo y le sirvió un huevo y una salchicha.

"¿Jugo?" le preguntó ella.

"Por favor"

Sin tanto apetito, Hiccup partió parte de la salchicha y la comió. Los viernes era cuando su padre iba tarde al trabajo y era por eso que ahora debía esforzarse en comer si no quería oír un sermón sobre cómo es que necesita comer más y que aún cuando tiene dieciséis años necesita los nutrientes necesarios y demás cosas.

"Tu madre me contó que estás buscando a un tal Jack"

Hiccup se atragantó con el jugo.

"S-sí..." dijo el chico nerviosamente "No importa ya"

Continuó comiendo lentamente. Luego de terminar con fuerza su desayuno y de tomarse su pastilla, los tres siguieron sentados platicando de trivialidades familiares. Fue entonces que Hiccup recordó las palabras de Snotlout.

"¿Ustedes recuerdan cuando yo era niño y siempre me emocionaba cada vez que comenzaba a nevar?" le preguntó a sus padres algo nervioso.

Stoick y Valka se miraron y luego se rieron.

"Cómo olvidarlo" comentó su madre sonriendo "Te veías muy tierno cada vez que tus ojos se iluminaban cuando veías la nieve, aún cuando luego te enfermabas"

"¿Y por qué mi emoción cuando nevaba?"

"Bueno, no estamos muy seguros pero decías que ya iba a venir" dijo Stoick

"¿Quién?"

"Nunca nos lo dijiste" siguió Valka con calma "Dejaste de emocionarte como a los siete u ocho años"

"Pero tengo que decir que luego ponías un rostro triste cuando no llegaba a quién tu esperabas. Creemos que tal vez se trataba de algún amigo imaginario"

Hiccup comenzó a recordar esos momentos. Era cierto que cada vez que nevaba su corazón latía con mucha emoción y todavía era fecha que continuaba pasando eso, y no entendía muy bien la razón; también recuerda sentir esa decepción cuando Jack no llegaba...

El castaño aguantó la respiración por un momento y abrió sus ojos con sorpresa.

"¿Estás bien, Henry?" le preguntó Stoick al verlo así.

"S-sí, sí. Creí, uh, sentir que iba a vomitar pero fue falsa alarma. Nada de qué preocuparse"

Al final, Stoick se terminó por ir al trabajo e Hiccup ayudó a su mamá en ciertos quehaceres del hogar. Y mientras limpiaba, la mente del chico continuaba trabajando. ¿Cómo es que ahora sabía que a quien estaba esperando se trataba de Jack? ¿Quién diablos era Jack y por qué ahora parece tener un impacto en su vida?

"Cariño, creo que ya quedó más que limpio ese cuadro"

Hiccup se dio cuenta que seguía tallando un cuadro con una foto de él a sus cinco años.

"Henry, creo que Toothless quiere salir a dar un paseo"

Con todo esto, Hiccup ya no se acordaba de su mascota. Toothless era su hibrido lobo-perro de color negro, considerado para los ajenos como un peligro cuando en realidad era todo un chiflado y consentido que jamás lastimaría a nadie. El castaño salió al patio trasero donde Toothless lo recibió con una gran tacleada.

"Ya, ya. Lo siento amigo" dijo Hiccup mientras le ponía la correa.

Cuando Hiccup salió por la puerta del patio de atrás, vio a un niño de pie en la entrada de su casa y parecía que apenas iba a tocar.

"Um, ¿te puedo ayudar?" preguntó Hiccup.

El niño dio un grito emocionado cuando vio a Toothless y corrió hasta ellos.

"¿Muerde?" preguntó curioso.

"Para nada, puedes tocarlo"

El pequeño comenzó a mimar a Toothless y el lobo-perro se dejó querer. Luego de unos momentos, el niño miró a Hiccup.

"Hola, mi nombre es Jamie Bennet" se presentó el niño "Quiero hablar contigo"