- Tenemos que hablar.- dijo Kakashi.
Sakura se incorporó y se sentó en un lado de la cama. No se atrevía a miralo así que se fijo durante un buen rato en sus sandalias pero como su sensei tardaba tanto en hablar empezó a subir la vista. Tenía la espalda apoyada en la puerta y las manos en los bolsillos, algo encorvado y con una expresión extraña. Miraba a un lado del armario. Su mochila de viaje.
- Entonces...¿pensabas marcharte?
Sakura parpadeó. Ya no se acordaba. El incidente con Sasuke y Naruto la había trastocado tanto que ya no recordaba por qué estaba enfadada con él. Ah, sí, por desconfiar de ella. Bueno, a esa hora de la tarde, ya no le parecía tan grave.
- Es lo mejor sensei.-dijo no muy convencida.
- Humm- éste la miró. No estaba enfadado. Después de tantos años de convivir con su lenguaje corporal, Sakura podía adivinar su estado de ánimo bajo la máscara. Cuando se enfadaba apretaba la mandíbula, y los huesos de la clavícula y la nuez se notaban mas. Y su ojo se volvía oscuro. Pero ahora su garganta estaba relajada y su ojo era mas bien gris. La joven se puso nerviosa, si no estaba enfadado era peor.
- Me has decepcionado, Sakura.
Mierda, joder, lo sabía, pensó la chica. Apoyó los brazos en las rodillas y escondió un poco la cabeza. Ahí venía.
- Contaba contigo para sujetar a esos dos. Y resulta que te has convertido en otra fuerza descontrolada.
¿Eh?Ella levantó la cabeza, ¿eso que significa?
- Tú has sido siempre desde el inicio del equipo 7 el imán y Sasuke y Naruto un polo positivo y otro negativo. Juntos tienen tendencia a crear tensión y repelerse, pero tu eras el imán que hacía posible que el equipo funcionará. A pesar de todo el tiempo que a pasado estoy seguro que ellos siguen teniendo en común ese afán por protegerte. Pero tú ahora te has vuelto una fuerza discordante con la de Sasuke. Y así esto no irá a ninguna parte.
- Siento haberte fastidiado tu plan magnético, Kakashi.
Él levantó la ceja, si Sakura no le llama sensei era porque de momento no hablaba con su alumna .
- El problema es que tú no has considerado que las personas cambian y que yo ya me cansé de ser la dama en apuros.- dijo sin mirarlo y bastante desanimada.
- Quizás ya no necesites tanto su ayuda como antes pero si ellos piensan que sí, funcionaran mejor entre ellos.
- Pues tendrás que formar otro equipo porque yo no voy a hacer mas ese papel.
Esta vez lo miró a la cara decidida. El ninjacopia se sacó las manos de los bolsillos.
- Mira sensei, estoy dispuesta a darlo todo en esta misión, por Naruto, por ti, y también por Sasuke. Voy a esforzarme como si realmente fuera a quedarme en el equipo para siempre. Pero tendrá que ser con esta condición.- dijo poniéndose en pie.- Los tres tendréis que considerarme una igual, sin excepción. No voy a soportar ni que Sasuke me menosprecie ni que tú me infravalores.
Kakashi la miró desconcertado, realmente no sabía muy bien a lo que se refería.
- Yo nunca...
- Tú sí, sensei. Siempre me has considerado inferior a mis compañeros. No te culpo, yo misma lo hice durante mucho tiempo, pero eso se acabo. Puedo ejecutar misiones, y defenderme a mí y a mis compañeros. - Ella se relajó un poco y sonrió.- Si aceptas mi condición acepto continuar con esto.
El ninja la miró con detenimiento. Sakura esperaba paciente. De repente se rascó la nuca y sonrió bajo la máscara.
- Bueno, parece que ya no tienes doce años para convencerte tan fácilmente. Se suponía que debías aceptar mi planteamiento y al final me has puesto requisitos para permanecer en el equipo.
La joven puso las manos en la cintura satisfecha. Se quitaba un peso de encima. Le parecía increíble poder hablar con él como adultos. Entonces Kakashi se pasó la mano por la barbilla y miró hacia la ventana.
- Quería preguntarte algo, Sakura.
Ella asintió pero él no la miraba.
- ¿Por qué te marchaste de la aldea?
Sakura entró en shock. No reaccionó y Kakashi la miró, distinto. Lo hizo como nunca lo había hecho antes. Él lo sabía. O lo intuía y preguntaba para confirmar su sospecha. La joven casi había olvidado que el imbécil de Sasuke lo había soltado delante de él para provocarla. Había tenido la esperanza de que su sensei no entendiera, pero viendo la forma en que la miraba estaba claro. Entonces el corazón empezó a golpearle el pecho con tanta fuerza que dolía. No estaba preparada para esto. Tenía que escapar de ahí, ya. Se giró hacia la ventana y Kakashi dio un paso hacia ella.
- No tienes que temerme, dime lo que pasa.-lo dijo de forma cálida y atrayente. La mirada del ninja se volvió profunda y la subyugaba. Sakura sentía que iba a salir ardiendo.
Él dio un paso mas y se puso cara a cara con ella. La joven estaba aterrorizada, no podía mover un músculo. Se sentía como una cierva ante los ojos hambrientos del lobo.
- Soy yo, puedes decirme lo que sea.- Cerca, muy cerca, la mujer notaba el aliento caliente en su flequillo pero no podía despegar la vista del chaleco verde, sino estaría perdida. Vio como la mano de Kakashi que descansaba a un lado comenzaba a subir lentamente para ponerla en su brazo.
- Sakura, mírame.-Pero ella no se movió, aunque hubiera querido no podría. El miedo la tenía paralizada mientras su cuerpo ardía ante el contacto. Entonces la mano en su brazo fue subiendo suave, tanteando el terreno, por su hombro, su garganta, su mandíbula hasta llegar a su mejilla. Allí la acunó con la palma y la obligó a levantar la cabeza. Estaba muy sonrojada, tanto que Kakashi sonrió divertido. La hacía parecer mucho mas joven. Sus ojos verdes brillaban como si tuvieran fiebre y lo miraban de par en par con las pupilas dilatadas. Su respiración que hacía un rato se había interrumpido ahora estaba agitada. Sus labios entreabiertos estaban secos y buscaban aire. Kakashi se detuvo en ellos, se deleitó un segundo, suaves, carnosos, calientes, debían estar muy calientes. La obligó a levantar mas la cara y entonces se quedó parado. Ella descansó la mejilla en la palma de su mano y cerró los ojos. Ahora era él quien contenía la respiración. La movía despacio de arriba a abajo acariciándose ella misma con la mano enguantada. Sus labios casi rozaban la tela. Era demasiado para él, y acercó mas su cara buscándolos ansioso. Pero de repente ella abrió los ojos y la sacudió de un manotazo. Trastrabilló hacia atrás chocando con la cama.
- No.- Sonó como el quejido de un gatito. Y desapareció por la ventana. Kakashi viendo las cortinas moverse se sentó en una silla, le fallaban las piernas. Se quitó el hitake y lo soltó sobre la mesa. Se mesó el pelo echándoselo para atrás. Sacudió la cabeza sonriendo feliz, le había dicho que no, pero había sentido su reacción ante su caricia, casi había escuchado los latidos de su corazón. Miró hacia la ventana. Tenía que buscarla.
…...
Sakura corrió y corrió y no hizo otra cosa durante horas. Escapó de la aldea y hubiera podido escapar también del país si su corazón no fuera tan débil. Porque cuando se detuvo por fin, sus piernas aun la empujaban a seguir adelante. Pero el pecho le dolía como si lo hubieran estado golpeando en un yunque. La garganta le quemaba de tragar aire frío durante la carrera. Apoyó la espalda en un árbol y se dejó caer hasta dar con el culo en el suelo, entonces escondió la cara entre las rodillas y luchó por regular su respiración. Cuando levantó la cara ya casi había anochecido.
Ya mas tranquila, se preguntó que era lo que había pasado. Su voluntad había sido muy frágil. Con solo tocarla, había flaqueado y mostrado su debilidad. Ahora Kakashi conocía sus sentimientos por él, mas o menos, y en lugar de ignorarla o llamarla molestia, la había acariciado y había buscado besarla. ¿Por qué? No tenía sentido. Cómo podía alguien como él tener interés en alguien como ella, era de locos. Nunca lo hubiera imaginado. ¿ O acaso estaba jugando con ella? ¿Era algún tipo de prueba? No, su mirada de deseo era totalmente real. Se sonrojó recordándolo y se tapó la cara con las manos, era una niña tonta.
¿Y qué iba a hacer? No tenía ni idea. Ni una sola vez se le había pasado por la cabeza que él pudiera corresponderle. Era algo nuevo, a sus 21 años era la primera vez que le pasaba. Frunció el ceño. Esto no estaba en sus planes.
Recordó el dolor que la desgarró el día que lo encontró semienterrado en las rocas. Sentado, parecía como que esperara que alguien lo sacara de allí. Cuando ella se arrodilló a su lado y le apartó el pelo de la cara sintió mucho miedo. Quería ver sus ojos, alegres por salir por fin de ese hoyo o enfadados por no ganarle a Pain, le daba igual, pero abiertos y con vida. Pero no, claro, era engañarse a si misma. En su rostro ensangrentado y extrañamente juvenil no había nada. No podía tomarle el pulso en la carótida, de verdad, no podía, su cuerpo no le obedecía . Tal vez porque su mente no quería saber. Allí se quedó un rato, hablándole en voz baja, pidiéndole que volviera, que no la dejara sola, que aun no estaba preparada para seguir su propio camino, que necesitaba sus consejos, su protección, su calor, a él, mientras apartaba el flequillo para que la luz llegará a su rostro. Entonces escuchó a alguien llegar y se marchó dejándolo solo. Ya nada podía hacer por él. Había fracasado. De nuevo había permitido irse a una persona importante para ella. Era indecente, escondida como una cobarde entre los tabiques del hospital había dejado que se enfrentara solo a Pain y había caído. Y ella, un inútil estorbo, caminaba viva pisoteando los huesos de los muertos.
Pero lo peor vino después. Cuando lo vio de pie, detrás de Naruto, como si nada, compartiendo las felicitaciones a su alumno, supo que alguien en el mas allá se estaba riendo de ella. Se lo devolvían sano y salvo pero ella ya no podía disfrutar de él. Agradeció a Naruto de corazón que lo hubiera devuelto a la vida, el mundo era un sitio mejor para vivir si Kakashi estaba en él, pero ella se alejó , se alejó de él todo lo que pudo. De ninguna manera estaba dispuesta a soportar de nuevo ese dolor. Y se distanció todo lo que la pequeña aldea le permitió. A los pocos días de despertar Tsunade le pidió que la trasladará a otro hospital, a otra aldea, lo mas lejos posible. Su shisuo la ayudó. Pero no salió una buena oportunidad hasta después de un año. No, no quería volver a pasar por aquello. Si ni siquiera era su novio, su marido o su amante, ¿cómo hubiera podido sobrevivir en alguno de esos casos? Era mas cómodo vivir sin él. Había aprendido a convivir con ese sentimiento en secreto, ignorándolo y dominándolo.
Y ahora Kakashi le revolvía el alma hasta los cimientos. No sabía hasta que punto estaba dispuesta a tirar su porvenir por la borda por él, ni si él realmente tenía alguna intención con ella. Cómo iba saberlo. Había salido corriendo, huyendo del miedo que le provocaba lo desconocido. Comenzaba a hacer frío pero sólo pensar en él, en cómo la había mirado, llamándola, atraiéndola a él, la sangre ardía en sus venas. No se parecía a nada a lo que había sentido por Sasuke. Era lógico pues ambos en aquel entonces eran niños. Pero lo que su sensei le provocaba venía de abajo, de mas abajo. Sacudió la cabeza atormentada, eso sólo con tocarle la cara. Tuvo un escalofrió, en definitiva, era de noche. Adiós a su primer día de trabajo en el hospital. Ni aunque volviera corriendo llegaría antes de las diez.
Volvió a paso ligero a la aldea, asombrada de lo lejos que había llegado. Durante el camino le daría tiempo a pensar como enfrentarse a Kakashi. Desde luego tendría que dejarle muy claro que no iba a abandonar su matrimonio concertado.
…...
Kakashi iba a volverse loco. La había buscado por toda la aldea sin resultado. No notaba su chacra por lo que seguramente lo estaba ocultando. La había asustado. Quizás no tuvo que haberla presionado tanto. Sasuke había dejado caer durante el enfrentamiento, que la razón por la que Sakura se había marchado de la aldea tenía que ver con él, con su muerte y con olvidar, ¿con olvidarle a él? Sí, lo había visto con sus propios ojos, la joven sentía algo por él, algo fuerte y antiguo y que al mismo tiempo rechazaba. Pero él no iba a permitirlo. Kakashi la deseaba demasiado para dejar que ese idiota del Hierro se la quitará, ahora no, ahora que sabía que Sakura lo amaba no le permitiría volver a marcharse. Al menos en teoría, porque le estaba resultando muy difícil encontrarla. No quería andar preguntando por ella para no levantar sospechas pero había anochecido y se estaba poniendo nervioso. No supó muy bien cómo pero fue a parar a la casa de Naruto. Llamó a la puerta. El rubio abrió.
-¿Kakashi-sensei?
- Hola, Naruto. Esto...- vaya, de repente se sintió un poco avergonzado.- Estoy buscando a Sakura.
- Aquí no está, sensei. - le miró extrañado.- ¿Por qué?¿Dónde ha ido?
- Eso es lo que quiero saber, Naruto. - dijo el peligris algo impaciente.
- Estará con Ino, o en el Ichiracu, o en hospital...
- Ya, ya, gracias-dijo Kakashi dándose la vuelta y diciendo adiós con la mano. Y se esfumó.
Naruto cerró la puerta y cruzó los brazos para pensar.
- ¿Dónde se abra metido?
- ¿Qué quería?- preguntó Sasuke que había aparecido tras la puerta.
- Buscaba a Sakura.
- ¿Y para qué?
-¡¿Y cómo que para qué?- se enfadó Naruto.- Es ya de noche y no debería ir por ahí sola...
- ¿ Estas hablado de Sakura?- preguntó el moreno alzando una ceja.
- Sí, claro, ella... - de repente a Naruto se le dibujó una sonrisa picara y miró hacia la puerta.- Tienes razón, no hay motivo para preocuparse por ella. No se por qué lo hará Kakashi-sensei.
Sasuke lo miró molesto. ¿ A qué venía esa maldita sonrisa?
El peligris anduvo por las calles de Konoha bastante desanimado. Desde luego si ella no quería que la encontrara no lo iba a hacer. Entonces, pasando junto a un parque vio unos pies colgando de una rama. Y respiró aliviado. Se acercó con precaución aunque era obvio que ella sabía que estaba allí. Saltó a la rama y se sentó junto a ella.
- Por fin te encuentro.- dijo mirándola con el alma de nuevo en el cuerpo.
Sakura , sentada en la rama con el costado apoyado en el tronco, miraba sus pies balancearse en el aire.
- Kakashi, lo de antes...
- Perdona, yo no debí...- dijo el ninja mirando hacia otro lado. Tenerla tan cerca no ayudaba.
- Sensei, dejame hablar a mí primero. - Le dijo Sakura con firmeza. Él asintió.
- Esto, bueno, esto que siento...por ti- dijo algo mas bajito- , no debe preocuparte. Lo puedo controlar y no me estorbará para la misión. Cuando todo acabe me marcharé y ya no te molestaré mas, ¿vale? - y lo miró con una sonrisa amarga.
Kakashi estaba confuso. Pero reaccionó.
- Sakura, ¿de verdad quieres casarte?¿con ese tipo?
- Él es un buen hombre, sensei. Será un buen esposo.
- Pero tu no lo amas.- el ninja lo dijo y le sonó a verdad.
- Eso no es indispensable, yo no buscaba esto.- dijo agarrándose el pecho.- Duele demasiado, es insoportable.
- Sakura...- él le puso la mano en el hombro.
- No necesito tu compasión.- dijo sacudiendole la mano.
- No te compadezco,- dijo serio- sólo, quería que supieras que estoy aquí... para tí, si tu quisieras.
Sakura lo miró sorprendida, la mano de Kakashi ahora tomaba la suya y la miraba con ternura y ¿miedo? Ella se fijo que no llevaba el hitake y el pelo le caía sobre los ojos. Como aquel día. La joven retiró la mano y cerró los ojos con fuerza.
- Lo siento, no puedo.- El peligris miró al cielo y suspiró.
- Vamos, volvamos a casa , ya es tarde.- Y se arrojó del árbol.
Sakura también saltó y se acercó a él.
- Sería mejor que me fuera a casa de Ino, solo tendría que recoger mi bolsa.
Kakashi la miró por encima del hombro.
- Quedate, a mí no me molestan tus sentimientos- dijo con su ojito feliz sin mas pretensiones.
Sakura emocionada bajó la vista al suelo y no pudo evitar asentir. En el fondo quería pasar todo el tiempo que le quedará junto a él. Era masoquista.
Kakashi continuó bromeando.
- Mientras que no quieras abusar de mí mientras duermo...
Ella rodó los ojos pero lo siguió.
