Primero, disculpad el retraso en subir, que suele ser semanal. Si os digo que en una semana he perdido 4 kilos no os lo creeríais. Pues sí, unas tirando de dieta de la alcachofa y yo sin más… XD En serio, he tenido muchísimo trabajo, y de hecho me mandan a Escocia "sin fecha de regreso." Visto desde el lado bueno, cuando estoy allí me inspiro mucho.

No suelto más penas; muchas gracias a todos quienes habéis leído y a quienes me habéis enviado vuestro mensajito y/o PM. Finalizo ya la boda del siglo con una sensación muy agradable gracias a todos vosotros/as.

Por supuesto, todo mi cariño a las últimas/os reviewers: BarbaraNakamura, CrisBlack, Karlota,YOLITHZA, Heredrha, XKelidaX, Erea, LunaGoodLove, Yedra Phoenix, nanai.malfoy, Isa Malfoy, Orden del Fénix, Saiph Lestrange, Corae (doble y tremendo :), danae kementari, CSR, Saya Asakura, Ginna Isabella Ryddle, Caro.Radcliffe y dianetonks.

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BSO de la boda: Sólo una esta vez. No hay tanto bailoteo. No incluyo vídeo de la Conga de Jalisco, porque es mundialmente famosa...

Track 15: 'Saca el whisky Cheli'. (Desmadre 75) Cancioncita cutre-dance que no deja de sorprenderme. Este no es un vídeo, sólo sale el estribillo, que es lo que cuenta.

www. Youtube. Com / watch?v (insertar signo de igual, todo seguido, sin espacios) cLY0-QXtJgg

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Nota: Hay más narración, excepcionalmente, por lo tanto, los momentos de carcajadas pueden reducirse a meras sonrisitas. Espero que aún así no os defraude. Tened compasión, que estoy al límite :(


Capítulo 11. Si es que con alcohol nada es lo que parece

Cualquiera que viera un grajo volando por un Salón de Banquete de Boda, pensaría que lo estaría soñando, que estaba bajo los efectos de un Confundus, bajo los efectos de varias copas de whisky de fuego, o simplemente, podría entender que un mago de una antigua familia mágica había intentado un pequeño truco con una chistera y una paloma. No es bueno mezclar magia muggle y magia real... ¿O sí?

Pongamos por caso que hay suelta en cierto evento una periodista husmeando.

Pongamos que esa periodista ya ha enviado su crónica, pero quiere más. Insaciable necesidad y urgencia de cubrir lo que piensa que es una noticia de interés general. Probablemente no se equivoca, y si no es de interés "general", sí al menos existe "interés."

Pongamos que es animaga.

Pongamos que el animal en cuestión es un insecto. Concretamente, un escarabajo. Quién iba a decirlo, una periodista que es un escarabajo; nada es lo que parece en este mundo.

Definitivamente, mezclar magia muggle y magia auténtica no es buena cosa: Pon en una misma habitación a un ave y a un insecto. A menos que el ave sea tipo colibrí, un quebrantahuesos, un buitre leonado, o un fénix, el insecto tiene pocas posibilidades de sobrevivir.

Pues eso, Rita Skeeter nunca supo qué fue de ella. No sabremos qué sintió cuando un bulto negro y enorme se lanzó en picado hacia el pequeño escarabajo. Estaba preparada para sobrevivir a los zapatazos. Estaba preparada para la huida histérica de quienes sentían repugnancia en su presencia, un insecto desagradable husmeando las miserias ajenas. Incluso estaba preparada para un manotazo cuando se posaba en un hombro o se enredaba en algún cabello.

Tenía sus heridas de guerra, dignas de una Orden de Merlín, Grado 1. Sorprendentemente… a Rita le habían soltado varios manotazos, la habían perseguido con la zapatilla en la mano, habían apuntado hacia ella unas cuantas varitas al mismo tiempo… Estaba acostumbrada a esas reacciones.

Trágico final para una periodista que pasaría a la historia por transmitir casi en tiempo real lo que era una bomba para la prensa rosa de la comunidad mágica británica. Si es que eso puede ser considerado un honor digno de ser recordado en los libros de periodismo mágico, claro.

Pues sí. Dicho en otras palabras y en lenguaje llano: el grajo se la zampó.

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Cuando Hermione y Malfoy pasaron de nuevo al Salón del Banquete fueron testigos de algo interesante. La mayoría de las mesas estaban vacías, los centros de mesas destrozados o desaparecidos. Un niño estaba tumbado en tres sillas en hilera, durmiendo a pierna suelta; había una mesa llena de abuelas, abuelos, tíos abuelos y tías abuelas, alguno de ellos dormitando con la cabeza inclinada sobre el pecho. Algún nieto agitando al abuelete en cuestión, gritándole a pleno pulmón "¡¡¡ABUELO!!!... ¡¡¡FUEGO!!!" Y un sobresaltado anciano parpadeando asustado y mirando alrededor.

Hay gente que por una herencia es capaz de matar de un susto a sus mayores… bueno, y sin herencia de por medio.

La mesa de los miembros del Ministerio más célebres como Umbridge, Scrimgeour, Cattermole y su esposa, Diggory y su esposa, Mafalda Hopkirk, Perkins y Thicknesse estaba semicompleta. Casi todos los invitados, o se habían retirado a casa, o bien se habían retirado en parejas, o bien estaban bailando.

Bueno. Quien dice que los invitados estaban "bailando", dice estar haciendo una conga, rolando por todo el Salón.

"¡¡La conga,

de Jalisco,

va y viene,

caminando!!

¡¡La conga,

de Jalisco,

va y viene,

caminando!!"

Nadie se sabía más de la letra. Más de uno pensaría "¡Ah!. ¿Es que acaso tiene más letra?" Pero no parecía importar, la conga consistía en una fila interminable de invitados, agarrados de la cintura, que a la mención de "¡…GA!", "¡…CO!", "¡…NE!" y "¡…DO!" alzaban alternativamente las piernas unos cincuenta centímetros del suelo.

Las mujeres con falda de tubo o minifaldas alzaban las piernas alternativamente unos 30 centímetros. Para las primeras porque era imposible levantar más la pierna sin romper la tela, para otras porque resultaría bastante vulgar hacer el cancán con una minifalda como si bailaran sobre el escenario del Moulin Rouge.

Algunos invitados no alternaban la pierna, lanzaban siempre la misma (no hay una explicación. ¿No saben lanzar la otra?. ¿No se acuerdan de cuál lanzaron antes?. ¿Están lesionados?)

Esta larga conga la dirigía Fred, seguido de George, seguido de Angelina, seguido de Katie, seguido de Lavender, seguida de Ron, seguida de Ginny, seguida de Tonks, seguida de Alicia, seguida de un montón de Ravenclaws, seguidas por Wood... Hermione se lanzó a la conga, ignoró a Draco en el momento en el pasaba la conga delante de ellos y Ginny y Tonks le dijeron entre risotadas que se acoplara.

Draco se apoyó en una columna y se preguntaba qué sentido tenía ese extraño baile muggle. Aunque visto de otro modo, probablemente era lo más parecido a una serpiente que todo ese grupúsculo de Gryffindors había hecho en su vida.

"La 'Anaconga' de Jalisgo", pensó, ideal para tanto Gryffindor valiente.

Comprobó la hora. La boda tendría que terminar en breve.

En ese instante, la conga pareció romperse al pasar por las mesas. Por lo tanto, se montaron distintas minicongas independientes que daban vueltas por todo el Salón, la música bien alta, y varios grupos cantando la canción a destiempo; Fred y George se sentaron a beber un poco de agua. Draco se fijó que George, desparramado sobre una silla y con las piernas estiradas, lanzaba un bombón al aire, echaba la cabeza atrás con la boca abierta y el bombón entraba directo a su boca.

Fred hacía malabares con otros tres bombones, para deleite del niño disfrazado de Spiderman, la pequeña hada y el niño vestido de soldadito napoleónico. Es decir, esos tres niñitos que habían llevado las arras a Percy y Penelope.

Cuando Draco apartó la mirada de ellos, comprobó que otras cuatro invitadas iban con vestidos rojos, exactamente iguales. Frunció los ojos para distinguir de entre ellas a Granger. La quinta invitada con vestido rojo.

Ah. Perfecto. No había duda; la del pelo alborotado y más espeso era Granger. Y no había duda, sólo podía ser ella la que llevaba detrás a Telemachus bien aferrado a su cintura.

Un momento. ¿Telemachus bien aferrado a su cintura?

A ver. Hacía un segundo, detrás de Granger iba aferrada a su cintura Tonks. De ningún modo confundiría un cabello rosa brillante con el pelo negro de Telemoco. Ni con 30 litros de WeasleyWhisky.

Ah… Draco Malfoy tuvo otra lección de sabiduría muggle-bodorril. Ahora ya entendía el truco de este baile ridículo, con un único verso conocido como canción. El truco es situarse detrás de la chica que interese, la que esté más buena y similares...

En tres palabras, consistía en: Ponerse Las Botas.

"Maldito hijo de..."

Draco se dirigió directamente a separar las manazas de Telemoco de la cintura de Hermione. Manazas que iban desde la cadera hasta el estómago, y si se hacía un poco el tonto, más arriba incluso.

Afortunadamente, Granger parecía manejar la situación bastante bien. Con su apariencia de empollona y listilla, y resulta que sabía repartir tortazos como cualquier muggle de barrio bajo. Nada es lo que parece.

¡PUNCH!

"Granger debería batentar shu derechazo. 'Puño Granger', 'Derechazo Granger'..."

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"Ah... comprendo..." dijo Fred, pensativo. "De modo que hay que celebrar que el novio ya está casado manteándolo…"

Fred estaba deleitando con los malabares de bombones a los niños muggle; la niña de rizos vestida de cursi seguía metiéndose el dedo en la nariz. Otro niño, regordete y vestido de marinerito comunión, daba cabezazos de sueño sobre su propio pecho, mientras le caía la baba por la comisura de la boca. Los más espabilados, y era decir mucho, era el Pequeño Spiderman, la Pequeña Hada, y el Pequeño Soldado Napoleónico. Sentados alrededor de los gemelos, maravillados por la técnica de malabares con los bombones. Y cuando uno salía despedido, todos salían disparados a recogerlo y engullirlo. Como si no hubiesen tenido suficiente con la comida de la boda…

"Sí. Cuando fui a la boda de mi prima Rose, los invitados subieron al novio y lo mantearon." decía la niña de rizos vestida de pitiminí, con un acento que recordaba mucho a Percy hablando con esa pasión característica de lo poco interesante que era Zonko's en Hogsmeade.

"¿Mantearon al novio?" preguntó George.

"Sí." respondió la niña. "Y le llenaron de libras, pegadas en el chaqué."

Fred y George se sonrieron.

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Dicho y hecho.

"Oliver, Charlie, Ron, Harry, Bill, George, y yo." comentó Fred, tras sacar de mala gana a Wood de la conga de las Ravenclaw. Charlie y Ron tenían ganas de diversión, Harry y Bill no estaban muy convencidos, pero no podían negar una broma cuando se presentaba. "Perfecto, suficientes para mantear al tontonovio. Y si hay que paralizarle para mantearlo, pues le paralizamos."

"Uh... Fred... ¿acaso has traído la varita aquí?" preguntó Harry, con una medio sonrisa. "¿No están confiscadas?"

Fred alzó una ceja. George inclinó la cabeza.

"Vamos a ver ¿es que alguien ha entregado su varita?" preguntó Fred llanamente.

Todos se miraron con cara de culpabilidad.

"Bueno, ya que lo mencionas..." comentó Wood, súbitamente interesado en sus zapatos.

"En mi caso no hay diferencia en realidad." dijo Harry con tranquilidad. "Después de todo sé hacer hechizos sin varita."

"Yo me olvidé de entregarla." comentó Charlie, mirando con repentina curiosidad la araña de cristal que tenían sobre sus cabezas.

"Yo pensaba que la había entregado Fleur... qué despiste..." comentó Bill, mirándose las uñas de las manos.

"Buesh yo bashé de endregar la varita" contestó tajante (y sincero) Ron. "No me dio la gana."

Fred y George volvieron a mirarse y a sonreír, antes de continuar.

"Da igual, nos apañaremos Fred y George en arrastrar a Percy aquí." dijo Fred.

"Sí, llevamos años practicando. Siempre intentaba escaquearse cuando recibía los jerseys de mamá por Navidad, y al final acababa con su jersey puesto con su 'P' de Prefecto Pringado" aclaró George.

"A veces también acababa con un extraño acento alemán cuando hablaba..." comentó nostálgico Fred. "Y con el jersey con la P de Prefecto Pardillo"

"O la insignia de prefecto salía corriendo..." suspiró George, recordando viejos tiempos. "Con piernas y todo... pobre Prefecto Potoso…"

"¡Prefecto Palurdo!"

"¡Prefecto Pomposo!"

"¡Prefecto Pánfilo…!"

Los gemelos estaban uno frente al otro, enumerando insultos según llegaban a sus privilegiadas mentes, como si no hubiese nadie más mirando. Charlie, Ron, Oliver, Harry y Bill estaban boquiabiertos.

"¡…Prefecto Pestilente!"

"¡Prefecto Petardo!"

"¡Prefecto Papanatas!"

"¡Prefecto P…!"

Afortunadamente Bill interrumpió el concurso de "Por cinco sickles cada uno, díganos apelativos a Prefectos que comiencen por 'P', por ejemplo, 'Prefecto Patán'…"

"¡Vale, vale, vale!" dijo Bill, levantando las manos como si se rindiera. "Venga, no os pongáis tiernos, lo que vais a echar de menos esas bromas vuestras. Adoráis a Percy." Bill se cruzó de brazos. "Anda, id por él y terminamos con esto"

Fred y George salieron directos hacia Percy. Pero seguían murmurando entre ellos:

"¡Prefecto Pedorro!"

"¡Prefecto Pesado…!"

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Draco no perdió ni un minuto más de su precioso tiempo en una boda muggle que estaba a punto de costarle diez años de vida saludable. Ignoró al Telemachus, tumbado con una gota de sangre en la nariz, y a su novia acosadora… Ashler-Tineffi… que trataba de detener lo que pensaba que era una hemorragia a vida o muerte. Decidido, agarró del antebrazo a Hermione y la sacó de la conga que, debido al pequeño incidente, había vuelto a romperse.

"No Granger, she acabó la fieshda".

Hermione hizo un mohín como si fuera una niña pequeña.

Agabo de -hic!- romberle la nariz!. ¡Ashí gue mucho guidado -hic!- conmigo!"

Draco arrastró a Hermione, sin prestarle mucha atención.

"Vamosh a hablar gon Scrimgeour ahora mishmo."

Hermione iba detrás de él, y arrugó la frente.

"¿Bara gué?. -hic!-. ¿Me vash a denunciar y gue me metan en Azgaban?. ¡Shi shólo me eshtaba -hic!- defendiendo de eshe shobón!"

"Granger, el algohol de hace irreshistible bero barecesh rubia."

"Puesh guién fue -hic!- a hablar…"

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"¡Penelope!. ¡Cuñadita!" gritó George, con los brazos abiertos de par en par. Se había propuesto alejarla para que no interrumpiera el glorioso momento de mantear a Percy. Penelope estaba bailando en la pista con la falda del vestido enrollada en la muñeca, y por las mejillas sonrosadas, parecía que ella también había dado buena cuenta de algunas copitas.

"¡Saca el güisqui Cheli para el personal

Y vamo'hace' un guateque…!"

Fred arrugó la nariz y levantó una ceja, cuando vio que Penelope estaba agarrada entre su hermana Hélène, y una amiga o prima suya al otro lado, y las tres estaban bailando la birria de canción, rodeándose con los brazos en sus hombros y cinturas. Penelope, que estaba en medio, no se dio cuenta de que la amiga llevaba el cubata en la mano, encima de los hombros de la novia.

Que con el bailecito, echó encima del vestido de Penelope. El hielo cayó por el escote. La coca-cola se quedó adherida en los volantes.

George bajó los brazos y amplió su sonrisa cuando Penelope se soltó de su hermana y de su amiga, Mary Jenny, y salió corriendo dando un chillido. La amiga criminal dio otro gritó, y la hermana idiota salió corriendo detrás.

"¡¡Peeeeeneelopeeeee!!"

"¡…llévate el cassette pa' poder bailar

como en una discoteque…!"

Fred chascó los dedos, como si hubiese tenido una idea genial en ese instante.

"¡Ya sé!. ¡Prefecto Piltrafa!"

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"¡Oye, no está mamá, verdad!" susurró George, mirando con precaución alrededor. Sin Penelope sería más fácil secuestrar a Percy.

"No… está por ahí, persiguiendo un grajo…" Fred volvió a arrugar la nariz, muy extrañado de lo que había dicho. "¿Un grajo?"

Pestañeó confuso, al ver a su madre recorriendo el salón detrás de un grajo negro que revoloteaba picoteando restos de comida de las mesas; pero decidió olvidar momentáneamente el tema.

"Bien, Charlie, tú que eres un tipo fuerte, y tú Ron…" pero Fred se calló cuando vio a Ron roncando sentado en una silla, con la cabeza apoyada en el mantel. Fred rodó los ojos, y sin contemplación, agarró la silla y de un brusco tirón, la tiró hacia atrás. Ron cayó despatarrado en el suelo.

"¡Eeehh, qué!" murmuró asustado y completamente despierto del susto. Los demás reían.

"Ron, ayuda da Charlie a pillar un mantel para mantear a Percy. Pero un buen mantel. De los grandes."

Ron se frotó los ojos, adormilado. Charlie curvó los labios burlonamente y le dio una palmada en la espalda. En ese momento, George se fijó que su madre había apuntado con una cuchara (¿una cuchara?) al grajo y ¡bam!. Éste había desaparecido, por arte de magia.

George miró con la boca abierta y dio un codazo a Fred.

"Mamá tiene también la varita, y es una cuchara…" susurró estupefacto.

"¿Y gué eshberabash?"

Los gemelos se dieron la vuelta, y Tonks, esta vez con el cabello verde esmeralda, los miraba burlonamente. "Mira."

Sacó un tenedor de un pliegue de la falda.

"Tonks ¿has amenazado con lanzar un Avada Kedavra con un tenedor, que era tu varita de verdad?" preguntó ligeramente horrorizado Harry.

Tonks hizo como si fuera a darle vueltas a la varita-tenedor estilo majorette, pero sólo sirvió para que se cayera al suelo, justo en el momento en el que Charlie y Ron tiraron del mantel que estaba en la mesa de al lado, y se desparramaron varios cubiertos por el suelo.

"¡Mierda!" gritó Tonks. "¿Y ahora guál naricesh esh mi varita?"

Maldiciendo por lo bajo, empezó a recoger tenedores y a murmurar hechizos cada vez que agarraba uno.

"¡Wingardium Leviosha!"

Nada. Tonks tiró sin más el tenedor, y agarró otro.

"¡Windardium Leviosha!"

Nada. Hizo lo mismo con un nuevo tenedor.

"¡Wingardium Leviosha!"

Tampoco.

"Uh… Tonks…" dijo delicadamente Bill. "Tal vez así funcione…" miró alrededor, y discretamente, agitó su varita, que llevaba escondida debajo del chaleco. "¡Accio Varita de Tonks!"

Pero la varita no era tal "varita", era un tenedor después de todo, y a las manos de Bill no llegó ni uno solo.

Tonks volvió a tirar otro cubierto.

"Es injusto, es…" Penelope se paró, con el corpiño del vestido con un lamparón marrón. Llegó acompañada de su hermana Hélène cuando vio al grupo de Gryffindors mirando a una chica de pelo verde esmeralda, acluclillada en el suelo y lanzando cubiertos después de murmurar un Wingardium Leviosa.

"Oppie… ¿qué están haciendo?" susurró Hélène.

Penelope miró con horror a su hermana, pero esbozó una sonrisa de disimulo.

"Nada… nada… ella es…" Penelope frunció el ceño levemente. "¿Quién es ella?"

"Es Tonks, un auror." respondió llanamente Bill.

"Oh…vale, como Harry" dijo Penelope. Hélène miró al grupo sin entender nada.

"Nup." contestó Fred. "Harry sólo se preocupa de perseguir magos oscuros por cortos periodos de tiempo, aquellos que el Ministerio no tiene ni idea de cómo ocuparse."

"Sí, como con Voldemort." añadió George.

Penelope abrió la boca, incrédula. Nada es lo que parece, esa chica abigarrada era… ¿un auror?

Harry rodó los ojos.

"¡Por fin!" Tonks levantó feliz un tenedor, ignorante del resto, en su propio mundo; Harry se sintió por un momento como cuando empezó en Hogwarts y le rondaban ideas absurdas sobre las Casas justo antes de ser seleccionado por el Sombrero. Si hubiese habido una Casa para magos y brujas patosos, ésa habría sido la Casa de Tonks, y posiblemente, la de Ron.

Tonks se fue trotando feliz.

"¡Remus, he encontrado mi tenedor!"

Penelope parpadeó como si eso hubiese sido una visión. Con el vestido machado de coca-cola, se fue a la pista, acompañada de su hermana. Aprovechando que Penelope ya no volvía a prestarles atención, Fred y George fueron directos a Percy, el cual, al ver que Draco Malfoy y Hermione se habían acercado a la mesa del Ministerio, decidió volver con el resto de invitados.

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Percy se retorció, se resistió. Pero no podía hacer mucho frente al grupo que lo esperaba. Y encima, Percy no llevaba varita.

"Esh el único mago de la fieshda gue no lleva varita…" susurró Ron a Harry. "Hay gue sher idiota…"

"¡A la de tres!" gritó Fred.

Wood, Bill, Charlie, Ron, Harry, Fred y George lanzaron por los aires a Percy. Lo malo es que, al igual que Penelope y su error de cálculo con el ramo, en un momento de euforia, lanzaron con demasiado entusiasmo por los aires a Percy y se dio un trompazo contra el techo.

"Ups…"

Percy gimió de dolor y cayó al suelo, con la mano en la frente y las gafas descolocadas. Bill volvió a sacar la varita.

"Tenéis suerte que sepa un rato de heridas y cicatrices." murmuró. La herida en la frente de Percy sangraba un poco.

"¡Déjala!" dijo Ron cuando se acuclilló junto a su hermano Percy. "¡Lo mishmo she le queda una cicatriz como la de Harry"

Charlie le dio una colleja, de pie detrás de él.

"Episkey" murmuró Bill, y la herida se cerró.

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"Minishdro" dijo Draco, todavía agarrado del brazo de Hermione. "Gueremos gasharnos."

Scrimgeour miraba con la nariz colorada a la pareja… o a los cuatro… que se habían acercardo.

"Enhorabuena… -hic!- " murmuró el Ministro. "Díganle a mi shegretaria gue -hic!- lo abunde en la agenda, sherá un honor ir. Y másh shi shirven eshta delicia..." añadió, levantando el vaso de WeasleyWhisky.

"Rufush… creo que el joven she refiere a gue guiere gue lesh gashe ahora." Susurró Mafalda Hopkirk, junto a Scrimgeour.

"¡Oh!" exclamó Scrimgeour. "Perfecto… eshdo… gomo embieza…"

"Tal vez deberíash breguntar losh nombresh de losh gondrayendesh…" volvió a susurrarle Mafalda.

Pero Rufus se había quedado dormido, la cabeza caída sobre la mesa, dando un sonoro ronquido. Hopkirk, Perkins y Thicknesse empezaron a reírse y a beber más WeasleyWhisky. Los Diggory y los Cattermole ya no estaban ahí, tal vez se hubiesen retirado ya.

Sólo estaba Umbridge. Sentada con el pelo manchado de tarta, trozos de trufas, y con los labios apretados de enfado.

"Malfoy, ni de -hic!- goña nosh va a gashar -hic!- Umbridge." dijo Hermione, severa.

Draco pensó… con la rapidez que le permitía el alcohol, claro. Otro funcionario del Ministerio de Magia, que estuviese lo bastante sobrio… echó un vistazo alrededor y lo encontró.

"Ya buedesh enshayar lo de 'amarme, guidarme y reshbedarme', Granger." Y volvió a arrastrarla hacia otra mesa, tirando de su brazo.

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Lo dicho, algo más breve, pero he tenido que cortar el último capi en dos.

Pequeñas aclaraciones:

He considerado que Penelope no conoce a Tonks en este fic.

Sobre el bashing descarado y obvio, sobre todo a Percy, es parte de la parodia (no he querido hacer nada con Penelope, el tema del maltrato a la mujer me supera). Cuando alguien de ficción "cae mal", se machaca al personaje y es aún peor en los crapfics. Aunque no lo parezca, Percy me gusta. Y me gusta bastante más que Umbridge, que sin embargo, en este fic ha tenido su parte de "machaque", pero no ha salido tan maltratada. Otro caso de bashing surrealista ha sido el de Skeeter. Y no, ella me gusta menos, lo confieso. Un mini-bashing también ha sido el quitarle la silla a Ron por detrás, y que cayera al suelo, pero es más discreto.

Probablemente un Ministro de Magia tiene cosas más importantes que hacer que casar magos. Digamos que me hacía gracia pensar que sí tiene poderes para oficiar bodas.

Pregunta facilona ¿Quién oficiará la boda? ;D

Casi seguro, el próximo sea el último capi. :,-( . Falta la crónica póstuma de Skeeter, y eso de pegar dinero al traje del novio. Otra pregunta. ¿Adivinas cómo? XD

Bueno, si a estas alturas no has comentado nada, po'fale. Pero me encanta escuchar vuestras anécdotas bodorriles también. Además, me han inspirado mucho. ¡Feliz semana!