Un mensaje rápido de nuestro patrocinador…doy gracias a su fino gusto, por elegir esta historia, leo todas las críticas, y tomo en cuentas vuestras opiniones, así que continuemos con lo nuestro.
Y en cuanto a la alimentación de los animales carnívoros usare lo que son aves de corral, insectos y todo producto marino, ya que bueno, al menos en el filme, no se apreció que era lo que consumían y por lo tanto lo usare a mi favor.
Capítulo 11: hora de cenar
Después del bello momento de los machos, las damas continuaron con sus tareas culinarias, prepararon una olla inmensa de caldo de verduras, digna de cualquier banquete, con un plato fuerte de verduras al vapor con arroz y calabazas capeadas. Como Bonnie, no sabía que comía Nick, si lo sabía, pero se enfrentó al dilema de que servirle, por lo tanto mando a uno de sus hijos mayores al mercado, a comprar 2 mojarras de buen tamaño, y haciendo uso de la magia de internet las preparo cual chef de 5 estrellas, esperando que fueran gratas al paladar de su invitado.
Mientras Nick, Stu, y algunos otros conejos, estaban en el jardín "jugando juegos de varones" o por lo menos haciendo uso de los "juguetes" del padre.
Bonnie llamo a todos al comedor, sin rechistar todos corrieron, era una marejada de orejas largas y suaves. Los últimos en entrar fueron Stu y Nick, todos tomaron asiento, por obvias razón Judy estuvo cerca de su torpe zorro.
Antes de "clavar el colmillo" en la cena, Bonnie pidió que alzaran una plegaría, Nick al no ser un gran devoto, lo hizo sin alegar, al finalizar la parte religiosa de la comida, comenzaron el festín y con ello varias preguntas a la linda pareja…
Stu: cuéntanos hijo, como conociste a Judy, se dirigió al vulpino, con mucha curiosidad
Nick: bueno pues… Judy lo miro rápidamente tratando de decirle que omitiera todo detalle escabroso, fuerte o peligroso, él lo noto de inmediato y comenzó con su relato:
-nos conocimos en una heladería, y charlamos un poco sobre algunas cosas, ya no recuerdo sobre que fue. Y un par de días después de eso, fui, emm, reclutado para el caso de los animales desaparecidos.
Bonnie: que interesante, tú eras detective privado o algo similar, para que ella necesitara tu ayuda, pregunto la coneja, viendo a su hija con cierto aire burlón.
Nick: no, para nada, lo que sucedió es que me encontraba en el lugar de los hechos y una cosa llevo a la otra, no negare que soy un poco inteligente, (a leguas se notaba su sarcasmo) y con mi ayuda, ella resolvió el misterio.
Bonnie: si no eras detective, a que te dedicabas antes de ser policía.
Judy soltó la misma mirada de hace un momento pero esta vez con más fuerza.
Nick: era comerciante, tenía un local donde vendía diversos productos, desde helados, hasta electrodomésticos, y también transportaba material para construcciones y realizaba otros oficios.
Stu: asombroso, no eres como otros zorros…escucho lo que decía y de inmediato se disculpó con su (futuro) yerno. Nick solo respondió con un leve chiste, pues ya estaba acostumbrado a la imagen que su especie expresaba.
Bonnie: ¡donde están mis modales¡ no te he servido nada, perdón hijo, corrió a la cocina y trajo consigo los dos pescados, estaban fritas con mantequilla, sobre una cama de lechuga acompañadas de arroz, y papas al vapor.
Nick: señora. no era necesario todo esto, con gusto comeré lo que usted prepare con sus bellas manos, tomo las garras de la señora y beso el dorso de las mismas. Que zorro tan caballeroso rio Bonnie tímidamente.
Bonnie: anda pruébalo, espero que te guste, es la primera vez que cocino pescado.
Nick cortó un pedazo y lo llevo a su hocico, los conejillos notaron sus afilados y blancos colmillos, al comenzar a masticar el pedazo de pescado, emitió un grito ensordecedor:
-¡ESTO ESTA DELICIOSO! ¡ME ENCANTA! ¡LA MANTEQUILLA RESALTA EL SABOR DE LAS PAPAS! DEBE DARME LA RECETA SEÑORA HOPPS
Bonnie: me agrada que te guste, le daré la receta a Judy, así podrá cocinar para ti de vez en cuando.
Judy: ¡MAMÁ! Exclamo la chica apenada.
La cena trascurrió con normalidad, llena de chistes, anécdotas e historias.
Al terminar la cena, el zorro se ofreció a levantar los platos y lavarlos, los padres se negaron rotundamente, a lo que él respondió:
Nick: por favor señores, es mi turno de hacer algo útil, ustedes ya hicieron más que suficiente, es mi turno de hacer algo por, así que en palabras de su señora esposa: órale, a volar palomas.
Los señores Hopps simplemente rieron con la frase final y lo dejaron con la labor titánica de fregar 75 platos hondos, 85 cucharas, 80 vasos, y sin mencionar la olla usada para el caldo de verduras y demás utensilios sucios regados por toda la cocina.
Nick: creo que no pensé con detenimiento todo esto. Pensó burlonamente.
-yo te ayudo torpe zorro, ahora estas en las ligas mayores corazón, era Judy, quien entraba a la cocina, con una risa burlona, digna de cualquier zorro.
Duraron 3 horas como mínimo limpiando la cocina, para esas horas de la noche la mayoría de los conejos se retiraron a sus camas, pues mañana, debían ir al colegio. Los señores Hopps entraron para desearles las buenas noches e indicaron que podían usar el cuarto donde Nick despertó después del incidente con su padre.
Al terminar ambos se dirigieron a la sala principal, donde ambos se recostaron en un sofá, el cual estaba cercano a la chimenea, el ambiente era reinado por el silencio, la calma con un toque de romance, Judy miro a su amor de reojo, pudo notar una mirada de serenidad, la luz del fuego se reflejaba en los verdes ojos del depredador y su pelaje brillaba, ante tal vista, ella no quería romper la fragilidad del bello momento, únicamente lo abrazo con toda la fuerza que tenía, Nick respondió dicho abrazo, acercándola a su pecho.
Judy podía escuchar con claridad el ritmo cardiaco del zorro, el cual levemente comenzaba a aumentar, sus latidos eran relajantes, Judy comenzó a perder la batalla contra el sueño.
Nick: ya tienes sueño zana…ohh…no termino de hablar cuando vio al amor de su vida, rendida ante los brazos de Morfeo. Esbozo una sonrisa pequeña, y beso la frente del conejo de manera cariñosa, fue un beso largo, cargado de todo lo que sentía en ese momento.
-no sabes cuánto te quiero Judy…la vida no me alcanzará para demostrártelo, gracias por entrar en mi vida. Susurraba el zorro casi al borde del llanto y al igual que ella termino en un profundo sueño, abrazando a la que sería su amor eterno.
Y en ese sofá, frente del ardiente fuego pasaron la noche, sin que ninguna alma los molestara.
