Buenas... Siguiente capítulo.¿Listos para oír la verdad? No será de sorprenderse, esto no es la gran cosa, pero quizá alguien se muerde las uñas por saber que matrioscas sucede, pues bien... Parte de las respuestas hoy!
11. Mejor amigo
Berthold caminaba a distancia de ese par que desde que salieron hacia el bosque no lo había ignorado, pero que le hacía sentir que oficiaba de mal tercio.
Reiner, desde que lo conocía, había sido un gran tipo con él. Era el tipo de persona que era de dura compañía, silenciosa, pero segura. Reiner jamás lo abandonaría, incluso desde que la rubia se apoderó de él, le había dejado claro que no lo olvidaba: le había reservado elementos para que armara su mochila, le indicaba cada vez que iban a girar, y volteaba por ratos, para dedicarle una sonrisa solamente, como si con eso le recordara que no iba solo.
El azabache caminaba con la misma tranquilidad con que en la mañana le dijo aquello a su amigo. En verdad le había resultado extraño que no estuviera allí, en verdad había sentido miedo de que algo le hubiera sucedido, de que lo hubiera abandonado... Qué tontería, ¿a dónde iría dentro de esos muros? Pero así lo había sentido... Como si lo hubiera perdido.
-Creo que nos han cambiado.- oyó decir a su lado. La pecosa, de cabello marrón tirando a rojizo caminaba con una sonrisa mientras veía a la pequeña rubia delante suyo.
-Yo no lo diría así. Reiner sólo está reforzando la protección para Christa. Deberías sentirte más tranquila por eso.
-¡Ja! Qué manera de arreglar las cosas... Aunque...me gusta cómo llamas tú a "ser cambiado"- la muchacha mordió su labio- no pensé jamás que se atrevería a hablar así con él. Con lo tímida que es...
Ella y el azabache se miraron y empezaron a reír. No, no se sentía así. Un mejor amigo haría cualquier cosa, excepto olvidar o cambiar, no...lo que sucedía allí era otra cosa. Era una especie de nueva alianza que la rubia había comenzado sin mucho esfuerzo, guiada por el instinto de su confianza en los demás, en que efectivamente estaba segura con ellos, en que de verdad se sentiría más aliviada si conseguía estar más cerca de los que le preocupaban. Cerca de esa gente a la quería por el simple hecho de ser atentos con ella, por tenerla en cuenta, por observarla apenas; de cualquiera a quien pudiera llamar amigo.
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Armin miraba el bosque sin mirar nada en realidad. Cuando pudo notarlo por fin, reconoció el barro en las botas de Jean. No había dudas, había salido durante la noche, y continuaba con esa sonrisa con la que parecía apreciar a la misma felicidad.
-Armin... Si yo llegara a entrar a la Policía Militar... ¿dejarías la vida de soldado, de cualquiera de las fuerzas, para ir conmigo? -Armin lo miró confundido. ¿De eso se trataba? ¿De nuevo aquellos delirios con la muralla de Shina?
-Pues... Quisiera ver que llegarás hasta donde quieres llegar... Pero yo no quiero retractarme de mi decisión. Quiero estar en la patrulla de reconocimiento.- Jean volteó a verlo, sin duda enfadado.
-Entonces supongo que hasta aquí llegaremos juntos, porque yo no quiero ser comida de titanes.
Jean se adelantó al más bajo, no pudiendo ver el rostro de quien se le partía el corazón en pedacitos. ¿Este era el mismo chico que le había declarado su amor hacía quizá unas horas? ¿Qué lo tenía de esa forma?
De pronto Mikasa se acercó a Kristein, y habiéndole dicho algo en voz muy baja se lo llevó de allí, hasta más adelante. Armin enrojeció de la furia, pero antes de seguirlos, decidió mirar hacia otro lado, él podía resistir todo un día sin él... Claro, si el dolor que se le había formado en el pecho no lo mataba antes... Claro... Solo debia sobrevivir.
Jean y Mikasa consiguieron separarse del grupo. Él ya suponía para qué estaba llevándolo a un lugar donde no podrían ser escuchados.
-Hasta aquí está bien, ¿no?- se quejó- sólo tienes que darme un mensaje, ¿es así?- la azabache asintió.
-Diles que lo escuché anoche en una conversación. No hay malos entendidos. Esos son los nombres de los dueños de las cosas. -Mikasa le entregó un diminuto rollo de papel y dio media vuelta para regresar.
-Quisiera saber con qué te convencieron para que les ayudaras.- habló él en voz alta para que ella se detuviera- cualquiera sabe que yo deseo estar en la Policía Militar, pero ¿y tú? ¿Qué fue lo que te prometieron a cambio de información?- la pelinegra se detuvo sin dejar de darle la espalda.
-¿Es por eso que te arriesgas siendo el mensajero? ¿Sabes que el recluta muerto del que nos avisaron era el mensajero antes de ti? -Jean lanzó una risotada corta.
-Si puedo llegar hasta donde quiero... No me interesa cómo sea el camino que deba seguir. Pienso tomar los riesgos que sean necesarios.
Ella sólo lo escuchó con detenimiento, antes de volver a fijar su vista al frente, entre los árboles, por donde podía ver a sus compañeros alejarse con la caminata.
-Ya llegarán hasta donde empezará el entrenamiento. Será mejor apurarnos.
Jean miró el trozo de papel en su mano y lo guardó. Este era su boleto hasta la seguridad del muro interior. Arriesgaba sí, pero morir en manos de otro ser humano le resultaba menos aterrador que morir siendo devorado por los horribles come-gente. Aprisionó el bolsillo de su chaqueta y siguió a su compañera.
Eren aguardaba impaciente que Petra regresara, cuando ella iba a contarle lo que sabía apareció Gunter con un recado del comandante. Ella y Eren debían llevar un nuevo sobre hasta Shina, donde habían llevado al capitán. Sin embargo aquel sobre, igual que el anterior llevaba carácter de secreto, y nadie más que ellos debían saber que existía.
Eren acomodaba las monturas, mientras ella regresaba de ultimar detalles con el comandante. La castaña regresó igual de seria a como había partido. Montaron los caballos y emprendieron la marcha. Eren sentía claramente cómo el cansancio y el dolor lo agobiaban, a pesar de recuperarse rápido, parte de la herida aún le molestaba.
-Lamento tenerte con esta intriga Eren... Ahora, por fin podré ponerte al tanto... Y tú, también me pondrás al tanto, ¿de acuerdo?
-Si...
-Bien... Esto fue lo que vi y oí hace un par de noches, la misma...en que mataron al recluta... Estaba yo acomodando unos documentos en el escritorio del capitán...incluso con lo ordenado que es, siempre me pide que revise que no se haya confundido con alguna cosa, y yo regreso a revisar todos los papeles que archivó durante el día: notas, cartas, mapas, tácticas, reportes de sus subordinados, y los propios... En ese momento, pude ver por la ventana cuando dos figuras se retiraban a lo lejos en caballos. Supuse que no salieron de las caballerizas, pues los habría escuchado, así que supuse que habían dejado los caballos atados más adelante. Lo siguiente que pensé fue que debería quedarme cerca para cuando volvieran, así podría informar de lo que sucedía al capitán, así que regresé hasta el recibidor del castillo y ahí me quedé. Los oí llegar a las dos horas, y esta vez fueron más descuidados, pues no se molestaron en hablar bajo o dejar lejos los caballos, y desde allí empecé a dudar:
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-¡Idiota! ¡Eres sin duda el ser más idiota de la tierra!
-Baja la voz, Hanji... Vamos a despertar a todo el mundo.- Mike abrió la puerta, vigilando que nadie estuviera cerca. Cuando entró notó que a su rastro dejaba marcas enormes de barro y de sangre- maldición, tendremos que limpiar esto.
- ¡¿Aaah?! ¡Tú limpiarás esto! Yo me iré hasta mi cama... No puedo creer que ese tipo reaccionara de esa forma. En serio creí que iba a matarnos. - Mike detuvo sus pasos y concentró su nariz.- ¿Qué? ¿Hay alguien cerca?
-No... Con esta sangre no puedo oler nada. Llevame ropa afuera, si no quiero ensuciar más será mejor cambiarme fuera. -ella siguió su camino como si no lo hubiera oído, y él salió del lugar.
Petra decidió salir por detrás de Mike, suponiendo que Hanji no regresaría. Sin embargo se equivocó.
-Te ayudaré a limpiar de todas formas... Después de todo no quiero que luego me arrastres contigo si te descubren.
-¿Olvidas que fue tu idea?
-Sshhh...-ella le pasaba ropa para que él se pusiera.
-¿Olvidas que me arrastraste a esto porque querías encontrar al resto de los titanes? ¿Porque de tu cabeza salió la idea de que habían más como Eren en el campamento? ¿Porque pensaste que con mi olfato podríamos encontrarlos más rápido si teníamos al menos una prenda de todos los reclutas?
-Ara Ara... Haces sonar a que te obligué a ayudarme, además... ¿No dijiste tú ayer que esos 3 objetos tenían el olor de un titán? Yo no pienso dejar esto así nada más, ni menos ahora que tenemos algo...
-Sí, un muerto...- ella reaccionó nerviosa.
-Sólo nos defendimos... Nunca hubiéramos pensado que el mismo que nos trajo esos objetos estaba enamorado de la dueña de esa camisa y no quisiera decirnos quien era. O al menos... Suponemos que es una mujer... No quiso ni decirnos eso...
-Maldición...-Mike se sentó en una piedra cercana. -¿cómo vamos a explicar esto?
-Van a encargarnos a nosotros seguramente el investigar quién es el culpable. Lo mejor será borrar cualquier evidencia.
-Pero sabrán que fue un soldado, por la cortada de la cuchilla...
-De SU cuchilla... No olvides que la llevó para matarnos. Siento que la cabeza me explotará...
-Por lo pronto ayudarme a limpiar. No quiero empezar a dejar la evidencia esparcida desde tan temprano.- Mike se puso de pie y fue seguido de la de lentes. Petra entró por una puerta de la cocina, desde donde los esperó a que terminaran de limpiar, y el día ya empezaba nuevamente.
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-Sé que después de eso Hanji regresó hasta el sótano. Iba a cerrar con llave, pues había dejado que estuvieras fuera durante la noche, o eso le dijo a Mike. Sin embargo al rato regresó, diciendo que no estabas en el cuarto de planta baja; te buscaron fuera del castillo, y decidieron, como era de mañana, avisar al capitán de que no te hallabas en tu cama.
-Pero justo nos encontró al capitán y a mí. Y se le dio por decir que se había dormido... Debió ser ella la que informó que no dormí en el sótano esa noche.
-Eso no te lo puedo decir. Regresé pronto a preparar el desayuno... La noche se me fue en seguir a esos dos y terminé horriblemente cansada. Por suerte fueron claros en su conversación... Ellos mataron al recluta, y además de eso estaban investigando a los del campamento... Pero... Aún no sé por qué no estabas en el sótano esa noche. -ambos fueron deteniendo la rapidez con que sus caballos andaban. Petra sonrió- Eren, puedes confiar en mi.
El ojiverde asintió, y decidió un tanto nervioso contarle lo que sucedía entre él y el capitán, a riesgo de cualquier mala reacción de la castaña. El viaje sería algo largo, y tiempo para ordenar su relato tendría de sobra.
En tanto en el castillo Erwin continuaba analizando la situación, rememoraba una y otra vez el momento en que le preguntó a Levi si de verdad Eren valía para él un tiempo en prisión.
"Vale porque así lo quiero yo"
Erwin rió. Aunque su amigo tuviera el peor de los humores siempre sabía lo que hacía, y sin duda había visto en Eren un tesoro valioso, y eso mismo era lo que lo llevó a entregarse a la policía cuando vinieron por Eren.
La noche le había servido a Erwin para reflexionar. Había visto a Levi besando a Eren, y eso era más de lo que podía soportar. Sería este un segundo rechazo asegurado, no podía acercarse de ninguna manera al ojiverde. Los pensamientos del comandante lo llevaron a las profundidades de su corazón, para escarbar dolorosamente lo que había dentro. Si, había sobrevivido con las palabras de un muchacho, que resultó no ser el dueño de esas palabras, y esto le había ayudado a formar un sentimiento más grande que la gratitud. Sin embargo la imagen de Armin era una fachada que durante años intentó aceptar, pues después de todo él no se permitía a sí mismo tener sentimientos por otro hombre, y esto con mucho esfuerzo pudo cambiarlo. Esta vez la figura de Eren no distaba demasiado de la del rubio, ni tampoco eran diferentes en su condición: los dos tenían alguien a quien querer, y ambos eran correspondidos. Instintivamente algo le decía que podía intentar, que podía esperar un poco más, que podría quitar del camino a cualquiera de los dos. Kristein no era un problema, era un engreído del que nadie preguntaría cuando lo enviara a cosechar papas en alguna comarca lejana, cerca de los muros; ¿pero y Levi? No sólo era necesario, era su amigo... ¿De verdad estaba dispuesto a hacer algo así por alguien de quien sólo conocía palabras bonitas?
Erwin se desesperó. Había empezado a dar vueltas en el cuarto, haciendo sonar terriblemente sus botas. Un sonido fuera le hizo centrar la atención. Eran soldados de Shina. Se dirigió pronto hasta ellos, recibiendo apenas lo vieron una nota del consejo, con la orden de apresar a Eren.
"...para prevenir cualquier tipo de atentado premeditado"
Sin duda el temor que significaba aquel titán dentro de los muros jugaba con las mentes de los superiores. Ni siquiera presentaban pruebas del crimen, sólo contaban con el informe de un soldado, que detallaba que en la noche Eren no había dormido en el sótano, casualmente la noche del asesinato.
Erwin aspiró profundo el fresco de la mañana.
-Iré enseguida a traerlo.
Antes de que pudiera llegar al recibidor, Levi lo detuvo haciéndole señas para que hablaran en otro cuarto.
-No pueden llevárselo- Levi se cruzó de brazos mirando por la ventana- estoy seguro de que no tienen ni pruebas, y será un viaje de ida...porque no creó que piensen devolverlo con vida.
-¿Y qué sugieres? ¿Tienes al culpable acaso?-Erwin sintió su cabeza estallar.- Hay un informe...
-Ya sé del maldito informe. -quedaron en silencio un poco más. -Están impacientes, en cualquier momento entrarán. -Erwin se asomó a la ventana tambien- Les diremos que soy el primer sospechoso - el comandante se giró violentamente.
-¿Qué? -el otro no lo miraba- ¿vale tanto para ti que pasarás un tiempo en prisión?
-Vale porque así lo quiero yo. -Levi siempre tan claro en sus decisiones...
-Una vez que seas llevado no podrás retractarte de lo que digas. -Levi por fin lo miró- Sólo...no les digas que eres el asesino.
Indudablemente no se lo esperaban. Los policías no esperaban que el comandante Smith les entregara al "principal sospechoso" del caso. Prometió que él mismo sería quien proporcionaría las pruebas, y que por lo pronto necesitaba que estuviera encerrado, contando incluso que había atacado a uno de sus subordinados el día anterior. Aunque hubieron varios titubeos, Erwin ordenó el cambio imponiendo su indiscutida autoridad.
Erwin confiaba en ese temor que había llevado a redactar la orden de prisión para Eren: los del consejo no pondrían tras rejas al que consideraban el mejor soldado de la humanidad. Levi era imprescindible en las tareas de reconocimiento.
Ya enlistaba su caballo para retirarse. Había hablado con Eren, ya había escrito la carta más urgente para Levi, y ahora tocaba encontrar a los culpables reales. Sonrió ante la idea de este nuevo trabajo, tenía que sacar del encierro a quien hace unas horas había enviado casi con rabia a las manos de los policías.
Porque era su amigo, y aunque en su cabeza rondaban demasiadas cosas, él no lo abandonaría, no lo traicionaría, no dejaría que sentimientos tan contradictorios lo dominaran.
Después de todo la tarea del amigo exige mucho, es más que sólo tener una bonita compañía con quien pasar el rato, más que un apoyo en momentos difíciles. Es amarlo, respetarlo, hacerlo sonreír, cuidarlo como si fuera nuestra responsabilidad, sufrir cuando no sea feliz y cuando debamos hacer sacrificios por él; y a cambio de eso tendremos la seguridad de que una persona que consideramos maravillosa no se irá de nuestro lado, no si sabemos cuidarla.
Se podrían decir tantas cosas de ellos... Y sin embargo seguimos quedando cortos con las palabras. En fin...¡a hacer y cuidar amigos señores!
Bien...el número 11 ya... Queda poco para que culmine, Esperó no haber mareado a nadie.
Sabado por la noche y yo aqui... Publicando en fanfic :c me siento mal por eso! Dios! Estoy tan enojada...siempre cumplo cuando los otrow quieren salir, y justo hoy nadie puede o quiere! Vida injusta!
En fin, gracias por leer, gracias por seguir y hasta el siguiente capi! Dejen reviews... Si quieren x3 beshos!
