Capítulo 11
April Pov.
-En Boston solía tener amigas, no demasiadas, pero las suficientes como para armar grupos de fiestas o estudio, siempre fui la del montón o al menos me sentía así – hice una pausa para luego continuar -. Como todas, tenía una mejor amiga, Julia. Ambas teníamos esa conexión de amigas que con las demás no tenía y eso me agradaba, nos conocíamos del todo o eso era lo que yo pensaba.
-¿Ella te hizo algo? - preguntó luego de tomar un sorbo a su tasa.
-No solo ella, fuimos ambas… - casi lloré al recordar pero inhale y seguí -. Ambas teníamos un amigo llamado Chris, lo conocimos en primer año de secundaria y era realmente agradable. Compartimos muchas noches de charlas, pero hubo una noche en especial que arruino todo. – iba a hablar, pero la paré cuando continúe.- Habíamos salido de fiesta, algo raro en los tres porque últimamente nos la pasábamos solo en la casa de uno o del otro, pero esa noche en especial habíamos ido a la fiesta de una compañera. De vuelta aún era temprano y teníamos la opción de no volver a casa, Chris quería volver y con Julia lo convencimos de ir con nosotras, recuerdo que casi tiramos de él para ir a uno de los mini bosques que se encontraban en la zona. Cuando llegamos a él nos sentamos y comenzamos a hablar de todo y a la vez nada, nos divertíamos, era nuestra forma de entretención. Pero no todo es color rosa y como siempre debe haber algo que perjudique el momento, apareció. Era una pequeña fogata, nos miramos para ver a los dueños de tal barbaridad (las fogatas no pueden realizarse en bosques, está prohibido por incendios forestales), buscamos y mágicamente nadie estaba, era como si hubiesen escapado. Nos acercamos para apagarlo… pero todo fue tarde- bajé la mirada apenada, me dolía recordar a Chris.
- Recuerdo… algo salió en las cadenas del noticiero - asentí tomando un sorbo a mi chocolate caliente.
-Todo se nos descontroló, las llamas tomaron los arboles y lo único que nos quedaba era correr, pero Chris por desgracia cayó… y las llamas lo alcanzaron antes que nosotras llegáramos a él - lloré –. Aún escucho sus gritos y hoy cuando conocí a Nicholas, me recordó tanto a él.
-¿Nicholas? - preguntó Bella, levanté la vista y pude ver su confusión.
-Hoy lo conocí en la escuela y… él tiene el rostro quemado, Bella, era como si Chris estuviera castigándome por no haberlo ayudado a salvarse… no fue mi intención dejarlo ahí, pero Julia gritaba que debíamos salir o si no todo empeoraría, no sé cómo pude ser su amiga, Chris confiaba en nosotras y es así como tuvimos que pagarle… Su madre no nos dejó entrar en el funeral…- lloré aun más fuerte –. Decía que ambas teníamos la culpa, porque Chris estaba con nosotras…
-¡Hey! Tú no tuviste la culpa, era su momento - sentí sus brazos volver a abrazarme como en la cocina y volví a sentirme dichosa por no estar sola.
-¡Pero nosotras lo dejamos ahí! ¡Quemándose! ¡Sin ayuda! Él nos necesitaba… yo no quería… - el llanto interrumpió mi voz y Bella me abrazó con más fuerza -. No merezco esto…
-¿Cómo que no nos mereces? - preguntó separándonos –. April… mírame - levantó mi rostro -, todos tenemos nuestro momento de irnos algún día… no importa como sea, es el destino. Ese era el momento de Chris, no se podía hacer nada a cambio…
-¡Sí se podía! – casi grité sollozando -. Yo podía ayudarlo, salvarlo, pero Julia agarró mi brazo para que no regresara, no me dejó ir ante sus gritos que nos aclamaban. ¡Soy la culpable de que el hoy en día no esté con nosotros y que su madre llore en su habitación todos los días! -.
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Bella Pov.
-April…- hablé suspirando –. Cuando yo perdí a mi hija… me sentí destrozada… otra familia se había llevado una parte de mí sin que yo lo quisiera… -intenté contener las lágrimas -. Entiendo a la mamá de Chris… pero siempre hay un momento para poder comprender las cosas… yo… luego de mucho tiempo… comprendí que mi hija estaría bien… tú a tu debido tiempo… debes comprender que no todo es tu culpa y que Chris está mejor en el lugar de ahora, imagínate hubiese quedado vivo, su cuerpo hubiese estado quemado, su vida se hubiese venido abajo. No solo debes pensar en lo bueno, también debes pensar en lo que trae eso detrás.
-Pero tu hija está viva – asentí -, Chris ya nunca volverá – la abracé otra vez y estuvimos un largo tiempo así, se sentía bien.
-Pero siempre estará contigo ¿No es así? – toqué la zona de su corazón al igual como lo había hecho cuando hablamos sobre sus antiguos padres. –Yo también tengo a mi hija aquí donde quiera que ella esté, aún recuerdo su aroma a bebé. No te desganes por lo malo que ocurrió, recuerda los lindos momentos que viviste junto a él – el silencio volvió a hacerse presente, podrían pasar los minutos o las horas, nunca me aburriría de estar con ella.
Sentimos unos pasos acercarse y la luz del pasillo prenderse. Ambas miramos en dirección a la entrada de la sala.
-¿Bella? ¿April? –Era mi esposo quien venía despeinado y solo en pantalones de dormir, me largué a reír por su cabello, al parecer aligeré un poco el ambiente, pues April me imitó. Edward nos miró a ambas como si estuviéramos locas - ¿Qué les ocurre?
-Cosas…- contesté enviándole una mirada de advertencia para que no preguntara nada, al parecer la captó porque se encogió de hombros. –Anda vamos a la cama que ya es tarde…- insté a April, está se levantó y caminó a la salida. Cuando llegó a ella se volteó y me miró.
-Gracias… buenas noches- salió de la sala dejando a Edward con cara de confusión.
-¿Qué ha ocurrido?- preguntó cuando estuvimos arriba ya acostados.
-April sufre de una culpa amor… una culpa que no es de ella- hablé, mi lindo esposo me miró interrogadoramente y espero a que me explicara.- Recuerdas el incendio del que leímos que se había producido en uno de los pequeños bosques de Boston- asintió hace menos de un año que había sido. – Bueno, en ese incendio estaba ella, una amiga y un amigo… intentaron escapar, pero el amigo de ambas no lo pudo lograr.
-Oh… entiendo- respiró tranquilamente y miró al techo pensando, podía leer su expresión aunque estuviéramos a oscuras, lo conocía demasiado bien.- ¿Qué culpa siente ella? – preguntó pasados unos largos minutos.
-La culpa de que no lo pudo salvar- suspiré, me apoyé en su pecho mientras cerraba los ojos.- Me sorprendió la forma en la cual lo confesó, no esperaba que tuviera tanta confianza conmigo –sonreí tontamente aun con los ojos cerrados.
-Eres su madre… - podría jurar que sonreía.- Amor… estuve pensando hoy, que deberíamos decirle la verdad.
Levanté mi cabeza y lo miré a través de la oscuridad, no esperaba que me dijera eso.
-No quiero dañarla más de lo que está Edward… apenas puede con la muerte de sus antiguos padres, luego esto del incendio y es mucho agregarle una verdad como esa- me negué aunque me encantaba la idea de decirle la verdad, no quería que mi hija se volviera loca con tanta cosa anormal en la vida de una chica común.
-Pero debemos decírselo, es lo justo- siguió llevándome la contra, rodé los ojos, no quería pelear así que le di la razón.
-Está bien, pero no ahora… más adelante, dejemos que se recupere un poco de lo que está pasando- asintió y acarició mi espalda.
Seguimos unos minutos o quizás horas de la misma forma, el acariciando mi espalda y yo en silencio pensando, en todo y a la vez nada. No quería que April sufriera, pero tampoco quería mentirle de por vida. Ella debía saberlo ¿Cuándo? El día que se deba…
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April Pov.
Subí las escaleras con un mejor ánimo, el hablar con Bella había sacado de mí un poco el peso que estaba sobre mis hombros y eso me hacía sentir mucho mejor. Nunca creí tener esta confianza con ella, ni siquiera a mi mamá le contaba lo que me ocurría, solo algunas cosas y cuando ocurrió el accidente no logró sacar nada de mi boca.
Entré a la habitación y me acosté, no hubo necesidad de encender la luz. Me quedé mirando hacia el techo levemente iluminado por la luna que se colaba por los huecos de las cortinas y pensé… pensé y pensé, no quería que mis miedos salieran a flor ya que no era de aquellas que hablaban todo, pero al fin y al cabo soltar un poco de eso no me haría mal. Volteé mi cuerpo hacia la pared cuando no supe en qué momento Morfeo me llevó a su mundo.
