Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a xsecretxkeeperx, yo solo la traduzco.


LESSONS IN FORBIDDEN LOVE

Capitulo oncePegamento para las piezas rotas

Edward's POV

Inclinándome sobre la fría y blanca superficie de las paredes de la sala de urgencias del hospital, dejé a mis ojos cerrarse y me deleité en la repercusión de mi conversación con Bella. Tantas emociones pasaban por mi cuerpo que era difícil encontrarles sentido a todas, pero les di la bienvenida con gusto. Era una mejoría bien necesitada para el miedo angustiante que había estado sintiendo toda la noche.

Pero el miedo no se había ido completamente. Todavía me preocupaba por como Bella llevaría lo que le había pasado, como sus amigos y familia se tomarían las noticias de su ataque y, ahora, tenía también un nuevo miedo. Miedo por las desconocidas posibilidades para Bella y para mí.

Eramos amigos. Ella lo había pedido y aunque yo siempre la había considerado más en mi corazón, declarar nuestro estatus en voz alta era estimulante y aterrorizante a la vez. Intenté decir no, para mantener los límites de los que yo dependía, pero la mirada de determinación y necesidad en sus ojos me hizo derrumbarme. En realidad tampoco era tan difícil de hacer.

Podía haber resistido. Podía haberme mantenido en mis trece y agarrarme a mi plan de esperar hasta después de la graduación para intentar cualquier tipo de relación con ella. Podía haberme negado a su hermosa y suplicante cara si hubiera querido. Pero ese era el problema; no quería.

Todavía me negaba a dar el paso que quería dar desesperadamente y decirle como me sentía, pero si solo pudiera tener esa agradable familiaridad con ella fuera de la burbuja de Forks, no veía ningún problema. No era como si nos fuéramos a encontrar constantemente en Seattle, pero si nos encontrábamos, podría tener una conversación con ella sin la persistente voz en mi cabeza diciéndome que estaba rompiendo las reglas.

"Parece que no has salido ileso de todo esto. Bonita cicatriz." Saliendo de mis pensamientos y levantando mi cabeza de la pared, vi a Tanya mirando preocupada a mi cabeza vendada.

"No crees que dejará marca, ¿no?" pregunté tan serio como pude para intentar aligerar el ambiente. Funcionó, y Tanya dio un golpecito en mi pecho, sacudiendo su cabeza.

"Así que, pareces extrañamente feliz para todo lo que pasó anoche."

Dejé salir una dudosa risa mientras veía como la mujer frente a mí levantaba una ceja, una mueca divertida en sus labios.

"Bella está bien," dije lentamente, esperando retrasarme en decir lo que sabía que Tanya había descubierto en mi humor.

Estaba bien poder hablar con ella, pero todavía era nuevo para mí ser tan abierto con alguien que no fuera Bella, y no podía exactamente preguntarle a Bella sobre mis sentimientos por Bella. Solo necesitaba acostumbrarme a tener alguien con quien hablar.

"Sí, la enfermera dijo lo mismo cuando salió para poner a Alice al día. Esa chica es persistente, por decir lo menos. Pero esto es más," inquirió Tanya sospechosamente, estrechando sus ojos y moviendo un dedo acusatorio en mi cara. "¿Qué no me estás diciendo?"

"Yo, um... Bueno -"

"Suéltalo, Cullen."

"Somos amigos," dije sin retrasarlo más.

Pude ver la confusión en la cara de Tanya mientras intentaba entender porqué estaba tan feliz sobre algo que parecía tan intrascendente, y yo reí libremente. Me sentía muy ligero a pesar de todo lo que intentaba echarme abajo y decidí que debería también soltarlo todo con la única persona con la que realmente podía hablar del tema.

"Lo que quiero decir es, Bella y yo hemos hablado y estamos... no sé... progresando, supongo. Ella dijo que yo le importo y yo le dije que ella me importa. Estamos trabajando hacia algo. Fue muy difícil controlarme," dije, sacudiendo mi cabeza. "Quería decirle lo mucho que la amo cada vez que abrí mi boca."

"¿Por qué no lo hiciste?" Miré a Tanya incrédulo, pero ella no se echó atrás. "Oh, déjalo, Edward. Ella te ha dicho que le importas. Le ha dicho a un profesor que le importa. Ella ha apostado mucho. Mira atrás en la conversación. ¿De verdad crees que es todo platónico?"

Le fruncí el ceño a Tanya aunque realmente no estaba enfadado con ella. Me echaba un poco atrás su incesante necesidad de presionarme a más de lo que estaba listo. Por supuesto, no creía que los sentimientos de Bella fueran estrictamente platónicos, o, al menos, esperaba que no lo fueran – de otra manera, mi plan para conquistarla tras la graduación sería innecesario. Pero eso no significaba que debiera meterme en algo que inevitablemente nos haría daño a ambos, Bella y yo.

La idea de Tanya de que debería decirlo directamente era irracional. Estaba muy mal tener una relación con una alumna, y no importaba esperar unos meses para estar con la mujer que amaba.

Pero por mucho que quisiera estar molesto con mi nueva confidente, sabía que ella estaba hablando de algo más que de mí. Su propia experiencia con Rosalie estaba nublando su juicio, y si hubiera pasado que Rosalie fuera lesbiana, definitivamente yo habría animado a Tanya a ir por ella inmediatamente. Desafortunadamente, esta no era la misma situación en lo más mínimo, y hacer un movimiento equivocado lo arruinaría todo.

Con mucha necesidad de cambiar de tema, pregunté, "¿cómo está Rose?" La cara de Tanya calló instantáneamente mientras cerraba sus ojos, respirando profunda y tranquilizantemente.

"No bien," dijo, tomándose un momento antes de abrir los ojos otra vez. "Ella estaba en su oficina cuando llegué al apartamento y no salió por horas. Luego pasó por nuestro lado y salió por la puerta sin mirar atrás. Fue como... no lo sé. Ni siquiera puedo describirlo. Ella estaba en algún tipo de furia calmada."

Tanya pareció distante por un momento y luego sacudió su cabeza. "De cualquier manera, Emmett fue detrás de ella, pero no volvieron. Alice no estaba llevando bien el estar sentada, así que los he traído aquí para enterarnos de lo que estaba pasando."

Asentí, tomando la nueva información. Rose tenía que estar devastada por lo que James había hecho, y yo no sabía como ayudarla. Sabía que ella me llevaría a Forks si decidía quedarme con ella, pero tenía mis clases y LitMag. Definitivamente Rose era más importante que todo eso, pero luego estaba Bella.

Bella estaría en Forks y sabía, sin siquiera tener que decidirlo, que necesitaba estar con ella después de lo que había pasado, incluso si solo era desde la distancia. Así que me volví a Tanya para pedirle ayuda. Ella quería a Rose más que a su propia vida; si sus sentimientos eran parecidos a los míos por Bella, sabía que ella no dudaría en hacerme el favor.

"¿Crees que puedes quedarte con Rose?" Me sentí mal preguntando, sabiendo que sería duro para ella, pero necesitaba asegurarme de que mi hermana estaría bien. "No preguntaría, pero -"

"Ya lo estaba planeando, Edward."

Tomé aire superficialmente y me rodé los ojos a mí mismo. Por supuesto que Tanya estaría un paso por delante de mí. Era Rose.

"Sr. Swan." Me volví para ver a una pequeña mujer negra con pantalones de hospital con dibujos, andando hacia mí. "Su esposa va a salir en un momento e imagino que querrán marcharse lo antes posible. Si quiere, puede rellenar sus papeles por ella."

Reí porque el universo no me permitiera guardar ningún secreto y le sonreí a la enfermera que me daba los papeles de Bella. Le agradecí sinceramente y ella me dio una mirada juguetona, diciéndome lo adorable que era con mi 'esposa'. Tuve que morderme la lengua para evitar gritar o reír. No estaba seguro de cual era propenso a hacer.

No podía ver realmente la cara de Tanya desde mi posición, pero podía imaginar su expresión de suficiencia y sentir sus retinas quemándome en la nuca. Oh, la conversación que estábamos a punto de tener sería divertida... para ella, de cualquier manera.

"Estoy dolida, Edward." Resoplé por su falso tono de voz. "Creí que éramos amigos, tú y yo. ¡Ni siquiera una invitación a la boda!" Suspiró dramáticamente. "Supongo que tendré que quitarte de mi Lista de Amigos de mi Myspace."

"Yo ni siquiera tengo Myspace." Estaba intentando no sonreír, pero estaba haciendo un trabajo muy pobre. Todo rastro de enfado fingido estaba dando paso al humor.

"Te haré uno, y luego te rechazaré. Es la única manera de ser justos," dijo tan seriamente que si no la hubiera conocido mejor, no me habría dado cuenta de que estaba bromeando. No pude aguantarlo más. Reí.

"¡Calla!"

Me tranquilicé con la mirada furiosa, pero no pude contenerme del todo y miré hacia Tanya para verla sonriéndome ampliamente. Emmett era mi mejor amigo, pero sabía que estaba constantemente siendo precavido cerca de él. Bella era la única otra persona a la que era cercano, y me había abierto más con ella que con nadie, pero el que ella fuera una alumna todavía dificultaba nuestra relación. Tanya era la mejor de los dos mundos.

Tanya conocía mis secretos más profundos, pero no me juzgaba. Ella conocía mi pasado por Rosalie y mi amor por una alumna, pero aún así me trataba con respeto y una creciente sensación de amistado. Podía reír con ella y hablar con ella, todo sin el siempre constante sentimiento de atracción que radiaban otras mujeres. Estaba bien no ser comido con los ojos por la mejor amiga de mi hermana. Y estaba bien finalmente tener una amiga con la que podía ser yo mismo.

"Me estaba preguntando como habías conseguido quedarte con ella en la habitación." Tanya estaba sonriendo suavemente, pero un gesto preocupado llenó su normalmente calmada frente. "¿No te traerá problemas?"

"Realmente no lo estaba pensando en ese momento," respondí sinceramente. "No lo creo, sin embargo. No salió cuando hablé con la policía. Les di Cullen, pero estoy usando su apellido con la gente del hospital. Lo único en lo que puedo pensar es que su estatus en todos sus papeles médicos es casada."

Tanya hizo un sonido en su garganta y sacudió su cabeza. "No, ella puede decir que fue un erro o algo. No algo muy grande. No es como que en realidad vayan a fijarse en ello."

Suspiré con alivio. Aunque el precio habría sido muy pequeño en comparación, todavía estaba contento de que no tendría que pagarlo.

"Bueno, ese es un problema potencial menos, solo quedan nueve mil seiscientos cincuenta y dos," remarqué sarcásticamente. "Lo siguiente en la lista es hablar con el padre de Bella y asegurarme de que va a terapia."

Cerré mis ojos e incliné mi cabeza otra vez contra la pared. No estaba deseando decirle al Jefe de policía que el prometido de mi hermana había drogado e intentado violar a su pequeña, pero sabía que Bella haría un esfuerzo por evitar contarle a su padre lo que había pasado. Necesitaba que ella consiguiera ayuda seriamente, y si tenía que hablar con sus padres, lo haría.

"¿De verdad vas a entregarla con su padre? Lo entiendo, pero... ouch."

"No es como si él no se fuera a enterar eventualmente," dije a la defensiva. "Si hay un juicio, va a salir en las noticias aquí en Seattle, y con él siendo el Jefe de Policía, dudo que él... ¿Qué?"

Mis razonamientos se sintieron poco cuando Tanya estalló en no-muy-silenciosas risas. Podía ver a la enfermera tras el mostrador impaciente con nosotros y, aunque no tenía pistas de de qué se estaba riendo Tanya, no pude evitar encontrar la situación ligeramente divertida, y una sonrisa tonta apareció en mi cara.

"Edward, Dios mío..." dijo en voz baja, todavía intentando acabar con su histeria. "Tienes que ser el hombre con más mala suerte que conozco."

Mi sonrisa no se desvaneció, pero estreché mis ojos y sacudí mi cabeza incredulamente, abriendo mi boca para replicar pero no encontrando las palabras. ¿De qué estaba hablando?

Inclinándose más cerca y bajando su voz, Tanya me explicó que era lo que encontraba tan gracioso. Yo no compartí su sentimiento. "¡Encuentras a una mujer a la que amas más allá de todo, y no solo es una de tus alumnas del instituto, sino que es hija de un poli... del Jefe, de hecho!"

Inmediatamente me alejé y miré furioso a Tanya, aunque sin fuerza alguna. Sus palabras eran ciertas. Me sentía como que había ganado una lotería maldita conociendo a Bella. Ella era todo lo que yo podría pedir y sin embargo es intocable. Solo llámame Indiana Jones, pensé secamente.

Estaba a punto de alejarme de las bromas de Tanya cuando noté pequeños números negros asomándose por la manga de su blusa. Ella frotó su brazo distraídamente y movió la tela hacia arriba donde pude ver un nombre. Sonreí y moví mis ojos a la cara de Tanya. Ella no había estado prestando especial atención a donde yo estaba mirando, y la perplejidad en su cara por mi nuevo comportamiento travieso no tenía precio.

Dejando sus burlas y risitas casi inmediatamente, movió su cabeza, sus ojos calculando a donde podía estar mirando.

"Me gusta el nombre Heidi. Es muy majestuoso." Los ojos de Tanya se ensancharon y luego sonrió, escondiendo su cabeza. ¿Se estaba sonrojando?

"Gracias." Fue tan suave que casi no lo oigo.

"No tienes que agradecerme. No hice nada."

Tanya levantó la vista a mí entonces, la sonrisa todavía estaba firmemente en su lugar mientras rodaba los ojos.

"No hay manera de que la hubiera pedido bailar sin que tu me empujaras físicamente a hacerlo. Así que, gracias, Edward, porque creo que de verdad me gusta."

El tono de su voz no daba lugar a discusiones, así que simplemente dije, "gracias," y lo dejé con eso.

Me habría encantado preguntarle por la castaña del club, pero al volver mi cabeza, vi a Jasper pasar a través de las puertas automáticas de la sala de urgencias, llevando ropa doblada en sus brazos cruzados. No habría sido nada extraño, la forma en que se deslizaba por el suelo a un paso lento, dirigiéndose directamente a la habitación de Bella sin tropezar con nada, si no fuera por el hecho de que sus ojos estaban cerrados y parecía estar sonámbulo.

"¿Durmieron algo anoche?"

Tanya miró en la dirección que yo lo estaba haciendo y resopló. "¿Estás bromeando? Esos dos estuvieron frenéticos todo el tiempo. No habrían podido dormir aunque lo hubieran querido. Los llevé a su hotel para recoger y tal vez dormir unas horas, pero ellos solo querían venir aquí."

"Él no puede conducir así a casa. Son tres horas si corres todo el camino. Él no lo conseguirá."

"Tú podrías llevarlos." Moví mi cabeza hacia Tanya. "Vas a ir a hablar con su padre de cualquier manera, ¿verdad?"

Gruñí y me volví a Jasper que acababa de doblar la esquina, ahora acompañado por los detectives que había conocido la noche anterior. Definitivamente Tanya tenía un punto. No podía dejar a tres de mis alumnos viajar a casa en peligro probable, y no había ninguna oportunidad de que dejara a Bella en ese coche. Lo único que tenía sentido era llevarlos a casa.

Tras una no-tan-rápida parada en la farmacia y una pequeña espera para que la policía saliera, entré en la habitación de Bella y enfrenté a Jasper sobre llevarlos a casa. Siendo silencioso y casi apagado en las reuniones de LitMag, el chico era más terco de lo que habría esperado. En el segundo en el que intenté coger sus llaves, sus ojos se estrecharon y dio un paso atrás.

Si Tanya no hubiera estado ahí, probablemente no las habría conseguido tan fácilmente. No podía culparle, sin embargo. Si alguien me hubiera pedido las llaves de mi Volvo para un viaje largo como el de vuelta a Forks, habría luchado con uñas y dientes.

La siguiente parte era convencer a Bella de que yo estaba haciendo lo correcto por ella. Sabía que sería difícil, pero no quería hacerlo completamente a sus espaldas. Necesitaba su aprobación, incluso si era dada a regañadientes.

Ella supo inmediatamente que algo pasaba y yo supe que no podía esconder mis intenciones de ella aunque quisiera. Sorprendentemente, ella no puso tanta resistencia como pensé cuando le hablé de hablar con el Jefe. Me esperaba que ella fuera terca e implacable, pero solo parecía asustada.

Bajo circunstancias diferentes, nunca me habría permitido tener a Bella entre mis brazos tan libremente. Habría luchado con la necesidad de consolarla tanto como hubiera podido y me habría dado la vuelta. Pero entre esas cuatro paredes, todavía era su supuesto marido, y podía fingir por un momento que no estaba cruzando completamente la línea entre profesor y alumna, o amigo y algo más.

"Hey, tenéis que iros si queréis estar de vuelta antes de que caiga la noche."

"Claro," dije, volviéndome a Tanya. "Antes quiero que conozcas a alguien."

"Esta debe de ser Bella." Tanya sonreía ampliamente cuando tomó la mano de Bella y se presentó como la mejor amiga de Rose.

Bella sonrió educadamente, pero pude ver que algo la molestaba. Supuse que el entorno del hospital la estaba cansando, así que dirigí a las chicas fuera de la habitación y por las puertas automáticas hasta el aparcamiento de Urgencias, donde encontramos a Alice y Jasper dormidos en el asiento trasero del coche de Jasper.

"Voy a ir a recoger mis cosas y a asegurarme de que Rose está bien. ¿Te importa quedarte en el coche?" pregunté, dándome la vuelta en mi asiento una vez que estábamos de camino al apartamento.

"No soy tan frágil como crees, E – um..." Bella miró a Tanya, frunciendo el ceño en lo que pensé que era precaución y un poco de molestia. "No me importa, Sr. Cullen."

Por el rabillo del ojo pude ver la sonrisa reprimida sin éxito en la cara de Tanya, sus hombros encorvados me dejaron ver que también estaba intentando aguantar la risa. Elegí ignorarlo, dándole a Bella una media sonrisa tranquilizadora y volviendo mi cuerpo hacía la carretera.

No habían pasado diez minutos cuando ya estaba subiendo a la suite Ático Van Gogh, jugueteando nerviosamente con el borde de mi camisa. No tenía idea de lo que me encontraría cuando entrara por la puerta, y estaba asustado.

Mi miedo no aminoró con el silencio que me encontré cuando entré. Sabía que ellos estaban ahí porque los coches de los dos estaban abajo, pero no había voces, ni sonidos de radio o TV de fondo, nada. Estaba pensando en romper el silencio con un rápido saludo al aire, pero fuertes pasos que venían de la habitación de invitados me pararon.

"¿Emmett? Son cerca de las cinco. ¿Por qué no estás listo?"

El hombre en cuestión parpadeó unas cuantas veces, pasando una mano masiva por una cara sin afeitar. Emmett todavía llevaba sus pantalones de la noche anterior y una camiseta interior; los dos estaban arrugados.

"Creí haber oído a alguien entrar."

Pasó por mi lado hacia la cocina y se puso una taza de café, ignorando completamente mi pregunta inicial.

"Emmett..." Le di un codazo. Él me miró en blanco un minuto antes de que viera como algo hacía click en su cabeza.

"Oh, claro. Lo siento. Rose no ha descansado en toda la noche. No he dormido mucho."

"¿Cómo está?" pregunté tentativamente, inclinándome contra la pared más cercana y cruzando mis brazos frente a mi pecho. No sabía si realmente quería la respuesta, pero la necesitaba.

"No muy bien. Me refiero a que no es capaz de entrar en su habitación. Estaba temblando cuando anoche cuando intentó acostarse allí, así que la llevé a nuestra habitación." Emmett paró para tomar aliento y estiró los músculos de su cuello. "Lloró hasta dormir, pero ha estado moviéndose la mayor parte de la noche.

"Me desperté alrededor de las seis, creo, en una cama vacía y la encontré sentada en el balcón. No quería hablar sobre ello cuando lo intenté, pero le saqué un poco." Emmett estrechó sus ojos y movió un lado de su boca en señal de molestia. "Luego empezó a limpiar."

"¿Limpiar? Rose nunca limpia. O, no sé, nunca solía hacerlo," añadí en voz baja. Era muy posible que los hábitos de mi hermana hubieran cambiado en nuestro tiempo separados.

"No creo que lo haga normalmente." Había un aire de ira en el tono y comportamiento de Emmett que me hizo acercarme. "Ella utilizó torpemente los utensilios de limpieza y usó el pulidor de madera para empezar antes de que le dijera lo que era. Creo... creo que ella estaba intentando sacarle de todo.

"La forma en que ella fregaba... No era como quitar una mancha. Era como que si ella no limpiaba este sitio, la mataría. Nunca he visto nada tan... tan desesperado antes." Emmett levantó la vista a mí del lugar en la encimera al que había estado mirando, y él solo parecía perdido. "Fue duro, hombre. No pude pararla, así que intenté ayudarla, pero luego ella limpiaba el mismo sitio que había limpiado yo de cualquier manera.

"Y aún así, no entró en esa habitación. La ignoró completamente, como si no estuviera ahí." Levantando una mano para frotar sus ojos, Emmett sacudió su cabeza un poco, para alejar cualquier pensamiento que estuviera teniendo, asumí. Mis propios pensamientos eran demasiado dolorosos como para traerlos a la superficie, pero profundamente, sabía porque evitaba la habitación que había compartido con él.

"Finalmente, estuvo echa polvo sobre las tres y volvió a la cama. Estaba medio despierto cuando te escuché entrar por la puerta."

"Odio hacerte esto, Emmett, pero los chicos están exhaustos. Tengo que llevarlos a casa."

Dándome una mirada contemplativa, Emmett suspiró y se levantó para pasar por mi lado. Le dio a mi hombro un rápido apretón y luego se dirigió hacia nuestra habitación diciendo, "te ayudaré a recoger."

"¿No vas a venir?"

"No. Yo..." Paró justo frente a la puerta, haciéndome balancearme en mis pies por el repentino movimiento. "No puedo dejarla," dijo en voz baja.

Sabía el hombre tan sensible que era mi mejor amigo desde que nos conocimos hace un año. Incluso con su inmensa talla, no podía ni empezar a esconder su generosidad y cariñoso corazón, pero... esto era más. No sabía completamente como Emmett era con las mujeres, habiéndole visto solo algunas veces con una chica, pero conocía sin duda la severidad de sus sentimientos en ese momento.

Él se estaba enamorando de Rosalie. Solo rezaba porque eso no le rompiera.

"Cuida de ella," dije suavemente, pero con una firmeza que sabía que Emmett había captado. No estaba hablando de esta noche o la próxima, estaba hablando de toda la vida, si el destino lo permitía.

"Lo haré."

Pasamos los diez minutos siguientes buscando mis cosas por la habitación tan silenciosamente como pudimos, para no despertar al bulto que dormía en la cama. No importó mucho de cualquier manera. Rose dormía como una muerta y dudaba que un tren de carga pudiera haberla despertado.

Emmett me dejó para que le dijera adiós a mi hermana después de que hiciéramos con éxito mi maleta, me senté en el borde de la cama, solo mirándola. Nos habíamos perdido mucho de la vida del otro, y en es segundo en que nos encontramos, el mundo de Rose se cae a pedazos a su alrededor... de nuevo.

Ella había perdido a sus padres y luego a su hermano – aunque no había sido su culpa, pero aún así era una pieza perdida de su vida. Y, finalmente, el hombre con el que iba a casarse rebela ser un monstruo. Apartando suavemente los mechones rubios de su cara, me pregunté como alguien podía sobrevivir a todo eso, pero luego pensé en la Rose que conocía, y sabía que si podía traerla de vuelta, entonces ella estaría bien.

"Rose," dije, sacudiendo suavemente su hombro. "Rosalie."

"¿Hmm?"

"¿Puedes levantarte por un segundo para que pueda despedirme?"

Los ojos de Rosalie se abrieron de golpe entonces, y me puso nervioso su vulnerabilidad.

"¿Tienes que irte? Quiero decir, ¿no puedes quedarte solo un poco más? ¿Para la cena, tal vez?"

Le sonreí a mi hermana y le di un rápido beso en la frente. "Tengo que irme y asegurarme de que mis alumnos llegan a casa a salvo, pero Emmett y Tanya van a quedarse contigo esta noche y yo volveré el viernes, ¿vale?"

"¿Emmett se queda?" La pequeña arruga entre sus ojos verdes me dejó saber que ella estaba confundida sobre porqué él se quedaría, pero la pequeña sonrisa escondiéndose en la esquina de su boca me dejó saber que le gustaba la idea.

"Sí. Parece que le tienes en la palma de tu mano," dije con una risita.

"Lo dudo," dijo suavemente, pero su sonrisa se pronunció más. "¿Volverás el viernes, has dicho?"

"Sip. Hay una rubia aquí en Seattle que es importante para mí."

"Suéltalo. Apuesto a que es sexy, ¿huh? ¿Figura atractiva, belleza asombrosa?"

Reí, aliviado por las bromas. Se sentía como los viejos tiempos, de alguna manera. "Sí, algo así. Emmett va a acompañarme fuera y Tanya estará aquí arriba en un minuto o dos. Deberías descansar un poco más."

"Te quiero, Edward. Nunca he parado de quererte, lo juro."

"Lo sé." Subiendo las mantas, me incliné para darle otro beso rápido. "Lo sé. Yo también te quiero, y volveré pronto."

El viaje al garaje fue en silencio, pero no incómodo. Emmett me pidió que cogiera el programa de su clase de su apartamento para dárselo al sustituto y que viera como estaban las cosas allí. Él solo iba a quedarse una noche más, pero no quería que sus vecinos supieran que no estaba en casa. Le di las gracias de nuevo por todo lo que estaba haciendo, y me ayudó a colocar mi maleta en el abarrotado maletero del coche de Jasper.

Tanya acababa de irse al ático y yo me estaba despidiendo de Emmett cuando recordé algo que Tanya me había dicho sobre la noche pasada.

"Hey, ¿dónde fuisteis tú y Rose anoche? Tanya dijo que ella se fue, contigo siguiéndola, y que no volvisteis."

"Oh, uh..." Emmett se llevó una mano a la nuca, cogiendo aire a través de sus labios. "Ella fue a la comisaría."

"¿Ella qué? ¿Por qué?"

"Ella... ella tenía información... de James. Aparentemente ha habido muchas violaciones y asesinatos en serie y el cabrón era el, um... era él, hombre. Es un monstruo, un psicópata."

"Espera, ella tenía información de que el tipo era un lunático y ella solo... ¿qué? ¿No le importaba?"

Mi cabeza daba vueltas sobre lo que estaba oyendo. Rose tenía información que habría alejado a James antes de que atacara a Bella, pero no la usó. Todavía se acostaba con él después de saber... Oh, Dios.

"No, hombre, cálmate," dijo Emmett cuando mi respiración se aceleró.

"¿Cómo puedo calmarme? ¡Ella lo sabía!"

"¡No, no lo sabía!" Levanté la vista a Emmett, finalmente dándome cuenta de lo que intentaba decirme. "¡Ella no sabía nada! Mira, la mujer estaba en negación, ¿vale? Tú no estás con alguien así sin bloquear esa mierda."

Pasé mis dos manos por mi pelo y las enganché detrás de mi cabeza, todavía intentado controlar mi respiración. Emmett tenía razón. Sabía que tenía razón, pero no tenía sentido. ¿Cómo tenía ella archivos sobre James si no sabía lo que era?"

"Explicámelo." Sabía que había sonado como un imbécil, pero necesitaba saberlo. Tenía que hacer que todo encajara en mi cabeza o no lo superaría, especialmente no con las heridas mías y de Rosalie recién abiertas.

"Las cosas empezaron a hacer click en su cabeza. Subconscientemente, claro. Ella dijo que sabía que algo no estaba bien con él, pero no quería creerlo. Y luego cuando tú la llamaste y viniste a verla, todo con James empezó a aclararse y tuvo que investigarle por su propia salid mental.

"Tío, estaba echa un desastre. Empezó a pedir favores hace una semana, pero no pudo mirar los emails o faxes. ¿Sabes lo que es saber que podrías haber parado algo si solo hubieras mirado? Ella lo sabe, Edward. Lo sabe y la mata que Bella casi... casi..."

"Lo cojo, Emmett."

"¿De verdad?"

"¡Sí, maldita sea! Lo cojo, ¿vale? Sé lo jodida que estaba por lo que pasó entre nosotros. ¡Sé que es mi culpa!"

"¿Qué? Edward, eso no es -"

"¿No crees que me siento como una mierda por como la traté? ¿No crees que verla con ese cerdo y luego saber lo que él es me rompe por dentro? ¡Bueno, lo hace! ¡Todo pasó porque yo no estaba ahí! Yo no estaba ahí y ella sintió que necesitaba a ese... ese... Dios, ¿qué he hecho?"

Pasé mi mano por mi cara y enganché mis dedos en mi pelo. Mi cabeza palpitaba con todo lo que tenía dentro. Era demasiado. Todo era demasiado.

"¡Edward!" Moví mi cabeza para ver a Emmett mirándome con los ojos ensanchados. "Tienes que parar. Ahora."

"Lo siento."

"No te disculpes. Solo tienes que hacer que pase. Jasper y Alice están despiertos."

Me volví hacia el coche y gemí, pellizcándome el puente de mi nariz. Todo el coche estaba alerta y mirándome con preocupación.

"No es tu culpa." Levanté la vista a Emmett, mis labios todavía fuertemente apretados y mis ojos duros. "No es culpa de Rose y no es tuya, tampoco. Está... jodido, y no hay una maldita cosa que nadie pueda hacer excepto intentar seguir adelante."

Pasó un rato antes de que yo hablara otra vez. "Emmett, yo -"

"Naw, hombre. Está bien. Solo asegúrate de que los chicos llegan a casa bien y llámame cuando llegues. Estoy seguro de que Rose querrá asegurarse de que estás a salvo." Le sonreí a Emmett con pesar y asentí. Porqué él me aguanta, nunca lo sabré.

Intenté ignorar las miradas curiosas mientras subía al coche. Había perdido los estribos. Lo sabía, pero no me apetecía discutirlo con los amigos de Bella y, en consecuencia, mis alumnos. Tomo tal vez media hora, pero los ojos ensanchados del asiento trasero se cerraron de nuevo, y dejé salir un fuerte suspiro. Tal vez había sido parcialmente de alivio, pero sobre todo me sentí resignado a no poder separar mi vida privada de la del colegio. Bella era una cosa, pero Alice y Jasper eran otra.

"¿Estás bien?"

Eché un rápido vistazo a la preocupada expresión en la cara de Bella e intenté darle una pequeña sonrisa para borrar sus miedos.

"Estoy bien, yo solo estoy... cansado, ya sabes. Ha sido un día largo."

"He oído algo de lo que has dicho." Paró y luego continuó con un poco más de precaución. "Estoy un poco confundida."

"¿Sobre qué?" pregunté, viendo por el rabillo del ojo como ella jugueteaba con la manga de su camisa. Estaba muy seguro de que se estaba mordiendo el labio inferior.

"¿Por qué tu hermana sería... quiero decir, ella también fue una victima, o algo?" Me quedé en blanco sobre que decir. ¿Cómo le explicaba quien era James? "No tienes que decírmelo. En realidad no es asunto mío, solo sentía curiosidad. Lo siento."

"Whoa, Bella, más despacio." Ella estaba hablando a una milla por minuto intentando sacarme del apuro. "No es eso. Es solo... Rose no era exactamente una victima, no. Pero... Bueno, el tipo que te atacó la noche pasada..." Dios, ¿cómo se suponía que iba a decirle que había cenado y hablado con él?

"No tienes que decírmelo, Edward. Lo entiendo."

"No, no lo entiendes. No de verdad. La razón por la que estaba en el club la noche pasada era porque estaba con él." Apenas podía dejar salir las palabras, pero tenía que ser honesto con Bella. No tenía el valor de mirarla, sin embargo. "Él era el prometido de mi hermana."

Esperé por lo que pareció una eternidad por alguna reacción de Bella. ¿Odiaría ella a Rosalie? ¿Me odiaría a mí? Yo había estado ahí, después de todo. Debería haber sabido que el hombre no estaba bien. Debería haber sido más cuidadoso, mirarle más de cerca, y tal vez Bella no habría estado tan cerca de ser herida seriamente.

Mi mano derecha había estado apretando la palanca de cambios del coche de Jasper, incluso aunque en la autopista no era necesario cambiar mucho de marcha. Casi salté cuando sentí los fríos dedos de Bella en el dorso. Miré a la conexión por más de un largo segundo antes de devolver mis ojos a la carretera, y luego moví mi mano para sujetar la suya firmemente, enganchando nuestros dedos.

No hablamos mucho más en el camino de vuelta a Forks, un poco de Bella preguntando si Rosalie estaría bien y algunos comentarios sobre la estancia en el hospital. Pero yo no necesitaba palabras. Ese simple gesto era suficiente para relajar mi cabeza y calentar mi corazón simultáneamente. Como profesor de Inglés, probablemente debería haberlas pensado, pero... las palabras estaban definitivamente sobrevaloradas. Nada de lo que Bella pudiera haber dicho habría borrado mis miedos, pero su toque hizo mucho más.

Antes de lo que me hubiera gustado, la señal de 'Bienvenido a Forks' apareció, y sentí la mano de Bella apretarse mientras su cuerpo se congelaba.

"Está bien," susurré, todavía atento a los ronquidos que había detrás de mí. "Estaré contigo todo el tiempo."

"Lo sé, es solo... no quiero verle decepcionado de mí. Él me enseñó mejor, ya sabes."

"Él todavía te quiere, Bella. Tal vez se enfade, pero es solo porque se preocupa mucho por ti."

"Lo sé," murmuró. Suspiré. No quería que ella temiera esto. Sería duro, pero quedarse con lo negativo solo la estresaría innecesariamente.

Riendo, recordé un momento de mi infancia. "Cuando tenía trece, mi padre me pilló diciéndole a un amigo que estaba saliendo con la hija de Reverendo Fischer. Todo mentira, por supuesto."

"Oh, ¿de verdad?" Aunque su preocupación no se había ido del todo, pude oír lo divertida que estaba por el comienzo de mi historia.

"De verdad. Mi padre me hizo decirle a mi madre como estaba faltando al respeto a las mujeres. Ese es un momento que nunca olvidaré. Siempre me había preocupado mucho como me veía mi madre. Llámame niño de mamá, no me importa. Su opinión lo era todo, y la idea de contarle que había estado esparciendo rumores descaradamente sobre una joven dama de mi clase... Estaba llorando como si alguien me hubiera golpeado para cuando llegamos a casa.

"Mamá pensó que me había pasado algo y casi empieza a hiperventilar cuando no le dije donde estaba herido, mientras mi padre solo estaba ahí, sacudiendo su cabeza."

"¿Qué hizo ella cuando finalmente se lo contaste?" Bella tenía el ceño fruncido pero una sonrisa en sus labios. Su simpatía era entrañable.

"Me puso en su regazo." Reí. "Si no hubiera estado hecho un completo desastre, probablemente me habría regañado mucho, pero solo tuvimos una larga conversación sobre porqué las mujeres deben ser tratadas con todo el respeto. No voy a decir que no lo estropeé algunas veces, pero he intentado vivir mi vida como un caballero debido a todo lo que ella me enseñó."

El coche estuvo en silencio unos minutos antes de que oyera la voz baja de Bella. "Ella habría estado orgullosa de en lo que te has convertido."

"¿Tú crees?" pregunté, sonriendo a pesar del apretón de mi corazón.

"Sí, lo creo. Suena como que ella era una mujer increíble."

"Lo era," susurré, más para mí mismo que para ella. Necesitaba alejar mis pensamientos de echar de menos a mis padres, así que decidí acabar la historia. "Sin embargo, creo que fue muy dura con el castigo." Sacudí mi cabeza, recordando.

"¿Cuál era?" preguntó Bella ansiosa, todo rastro de su antigua preocupación se había ido. Le di una amplia sonrisa por permitirme distraerla.

"Tuve que disculparme con el buen reverendo y Melanie."

"¡No!"

"Lo hice." Reí. "Estaba mortificado. El Reverendo Fischer era un hombre duro y que parecía incapaz de perdonar. Puedes imaginar como un niño de trece años se sentiría bajo ese tipo de escrutinio."

"¿Qué hizo la chica?"

"¿Melanie? Jesús, ella no me dejó solo después de eso. Aparentemente los hijos de los pastores son rebeldes... bueno, excluyendo a Angela Weber; esa chica es demasiado tímida para ser cualquier cosa así," reflexioné.

"Tal vez Angela sea tímida, pero tiene su parte rebelde. Simplemente es demasiado inteligente como para que la pillen y arruinar su futuro," admitió Bella. "Ella nos emborrachó a mí y a Alice una vez el año pasado porque todo el mundo se la pasaba diciendo lo bien que se comportaba. Ella dijo algo sobre 'no ser un perro' y 'que ella los enseñaría lo bien que podía llegar a comportarse'."

Miré a Bella y la vi rodar sus ojos. "Fue bastante cómico, mirando atrás, todas colgadas y compartiendo nuestros problemas como si estuvieran por encima de la pobreza en el mundo o los desastres naturales en la escala de la importancia."

Dejé salir una pequeña risita. "Casi puedo imaginarlo. Las tres inclinándoos las unas en las otras y tropezando mientras hablabais de la devastadora vida de instituto."

"¡Hey, no desprecies los problemas de los adolescentes!" reprendió, sonriendo ampliamente. "Lo tenemos bastante difícil, por si quieres saberlo."

"Oh, no lo dudaría ni un segundo."

"Vale. La hija del pastor, rebelándose contra las expectativas de la sociedad, no te dejaba tranquilo. Continúe, buen señor," dijo, adoptando un notable acento británico falso. "Creo que tu historia se pone más interesante."

"Vale, entonces," dije de la misma manera. "La buena Melanie encontró mis mentiras sobre su sujetador deportivo muy intrigantes y quiso hacer un hombre honesto de mí."

"¿Y fuiste un caballero o tomaste parte?" preguntó juguetonamente, pero creí ver un poco de verdadera curiosidad.

"¿Después de la charla que mi querida y dulce madre tuvo conmigo y la flagelación verbal por parte de su padre? Por favor, madam, estaba demasiado asustado como para acercarme a la chica. O a cualquier chica, de hecho," añadí con mi habitual forma de hablar.

"Pobrecito, negado de esos frutos a tu joven e impresionable edad." Bella limpió una lágrima inexistente de la esquina de su ojo e hipó como una profesional.

"Me siento como si estuviera en un episodio de The Twilight Zone. Vais a empezar a lanzar té y bollos en las gargantas de todo y luego a tomar el mundo."

Bella estalló en risas por la voz monótona y llena de sueño del asiento trasero, y yo no pude evitar reír junto a ella. "Siento que te hayamos despertado, Alice. Supongo que nos dejamos llevar un poco."

"No es para tanto," dijo, sofocando un bostezo. "Parece que ya hemos llegado, de cualquier manera."

Bella se volvió inmediatamente para ver los alrededores y su brillo desapareció sustancialmente. Durante nuestra representación, habíamos soltado nuestras manos, y por mucho que quisiera restablecer la conexión e intentar calmarla, sabía que no podía con otras dos personas en el coche, que ahora estaban bien despiertos.

Solo llevó un minuto pasar mis cosas y las de Bella del coche de Jasper a mi Volvo, y esperé en el asiento del conductor a que Bella terminara de explicarles a sus amigos lo que estaba pasando. La mirada en la cara de Alice me tenía más que confundido. Era como si se estuvieran despidiendo por años y no por solo un día.

"¿Todo bien?" pregunté una vez que Bella se había puesto el cinturón de seguridad.

"Sí. Solo voy a extrañarla."

"No lo entiendo."

"A Alice van a quitarle su coche durante un mes, y sé que mi padre me va a estar vigilando como un halcón durante unas semanas, al menos." Ella sonaba exhausta con el tema. "Estaré yendo directa de y a la escuela por un tiempo, y Alice tendrá que depender de su conductor de nuevo."

"Le quitan a menudo su Porsche, ¿verdad?"

"¿Huh? Oh, no, Alice solo tiene... Bueno, ella sabe que algunas cosas van a pasar."

Sonreí a regañadientes, recordando cuando Bella se perdió en el bosque hace unas semanas. O Alice tenía talento para adivinar, o su intuición estaba más avanzada que la de la mayoría de las personas.

Pasamos por la escuela en nuestro camino a la casa de Bella y se sintió extraño estar de vuelta en Forks. Solo había estado fuera desde el viernes por la mañana, pero los eventos de Seattle lo hicieron parecer toda una vida. Para los demás, la escuela volvería mañana y sería como si el tiempo no hubiera pasado. Para mí, yo habré acabado con algunos de mis demonios y tomado decisiones que había estado evitando tomar. Mañana sería el primer día del resto de mi vida, y reí por lo cierto que podía ser un dicho tan común.

"¿Estás lista?" pregunté, aparcando frente a la residencia Swan. Bella tomó una respiración profunda y asintió antes de sacudir su cabeza negativamente.

"No."

Reí. "Vamos." Estaba preparado para llamar a la puerta, pero Bella entró directamente.

"¡Papá, estoy en casa!"

Me había estado enfocando en los nervios de Bella y no había notado los míos, pero se hicieron muy presentes cuando el Jefe dobló la esquina de la cocina, el ceño fruncido en su cara.

"Son casi las diez, Bells. Dijiste que estarías... Oh, Sr. Cullen. Que agradable verte otra vez, hijo. ¿Qué te trae por aquí?"

No había tenido mucha experiencia con policías en mi vida, pero las últimas veinticuatro horas me habían preparado muy bien. Estaba claro por su tono de voz y su presencia intimidante que el padre de Bella estaba totalmente en 'modo policía'.

"Siento venir tan tarde e inesperadamente, señor, pero hubo un incidente en Seattle que creo que debo discutir con usted."

"¿Hizo Isabella algo malo?" preguntó ásperamente, pero pude detectar la sorpresa en su voz y también en su expresión.

"No, señor, pero hay algo importante que Bella debe contarle. ¿Podemos ir a la sala de estar, o al comedor si lo prefiere?"

El Jefe Swan nos llevó a la sala de estar sin otra palabra, y pude ver la preocupación prácticamente pegada a su cara. Se sentó en la silla y su postura era cualquier cosa excepto relajada. Bella se sentó en el sofá de dos plazas lo más alejada de su padre, y yo tuve que aguantarme un suspiro de frustración por mi dilema.

Cada célula de mi cuerpo quería que me sentara al lado de Bella, pero había todo un sofá para que me sentara, y tomar asiento tan cerca de ella cuando había sitios vacíos en la habitación no parecía adecuado. Sin mencionar, que sabía que si me sentaba a su lado querría coger su mano o consolarla de alguna manera, así que hice la siguiente mejor cosa. Me senté en la esquina del gran sofá cerca de Bella y mirando hacia el Jefe.

"¿De qué va todo esto, Bella?"

"Yo, um..." Bella respiró profundamente y luego empezó, sus ojos firmemente dirigidos hacia la mesita de café. "Fui a bailar con Alice y Jasper a un club en Seattle. No admitían a menores de veintiuno, pero juro que no bebimos. Fui a la barra a por una Cola y alguien puso algo en mi bebida..."

La voz de Bella se cortó y finalmente levantó la vista a su padre. Él miraba a Bella con una expresión en blanco, pero podía decir por la manera en que sus manos estaban unidas que quería golpear algo o gritar. En su lugar, movió su cabeza para que Bella continuara.

"Pasó muy rápido, la droga, quiero decir. No tuve tiempo para darme cuenta de lo que estaba pasando y luego él estaba ahí y... y..." Las lagrimas caían ahora por la cara de Bella y no me importó lo que pareciera, estiré el brazo y tomé su mano.

"Estaba muy asustada, papá. No sabía lo que estaba pasando y ni siquiera ahora lo recuerdo todo, pero sé que estaba asustada y que no me podía mover." Bella cortó otro sollozo y decidí que era el momento de encargarme yo. Palmeé la mano de Bella y luego de mala gana alejé la mía.

"Yo estaba en el club con mi hermana y su prometido cuando le vi acercarse a Bella y distraerla mientras ponía las drogas en su bebida. No le dejé llegar a ninguna parte con su hija, señor, pero todavía es demasiado traumatico para ella y el doctor sugirió que viera a un psicólogo."

El Jefe se mantuvo en silencio varios minutos, luego finalmente se volvió para mirarme a los ojos. "¿Por qué nadie se puso en contacto conmigo?"

"Honestamente, señor, fue muy agotador, intentando cuidar de Alice y Jasper y mi hermana, ni siquiera lo pensé." Eso era sobre todo una mentira de mi parte, pero él no necesitaba saber que estaba demasiado jodido por su hija como para funcionar. "Solo quería asegurarme de que Bella salía de todo bien y luego he llevado a los chicos a casa porque ninguno de ellos era capaz de conducir."

El Jefe se quedó en silencio una vez más. Sabía que tenía que ser duro para él, escuchar que su hija casi es una estadística, y él estaba manejándolo de la mejor manera que podía. Tras otro momento, se levantó de su silla y fue hasta Bella, arrodillándose frente a ella y levantando su barbilla para mirarla a los ojos.

"¿Estás bien?" preguntó suavemente.

Bella no respondió, pero lanzó sus brazos alrededor de su cuello, su pelo marrón mezclándose con el de él del mismo color. Ella se sostuvo de él y él la apretó fuerte. Noté una lágrima caer de uno de los ojos del Jefe y decidí darles privacidad.

"Voy a marcharme. Te veré mañana, Bella."

"Te acompañaré," dijo el Jefe, dándome palmaditas en la espalda y dejando a Bella en el asiento. Imaginé que probablemente él necesitaba calmarse un poco antes de volver con su hija.

Cuando llegamos al porche, Charlie Swan se volvió hacia mí y ya no era más el Jefe de policía, sino un padre con una desesperada necesidad de consuelo. "Quería agradecerle, Sr. Cullen. No sé que habría pasado si no hubieras estado ahí y... solo, gracias."

"No tiene necesidad de agradecerme, Jefe. Habría hecho lo mismo por cualquier mujer, pero el hecho de que fuera una de mis alumnas lo hizo más personal para mí. Solo estaba haciendo lo correcto."

"Sea como sea, has salvado a mi pequeña niña, y no creo que alguna vez pueda pagarle por ello." El Jefe paró un momento. "¿Cree que ella estará bien?"

"Creo que estará bien si no se pone terca y va a terapia," reí, intentando darle al hombre frente a mí lo que necesitaba. "Esta chica tiene la voluntad más fuerte que he visto en mi vida."

"Sí," rió. "Su madre y yo somos tercos de maneras diferentes. Bella lo sacó de los dos lados y eso la hace implacable." Una mirada distante llenó su cara y añadió determinadamente, "ella superará esto. Sé que lo hará."

"Seguro."

El Jefe me agradeció una vez más y luego me dejó marcharme. Estaba aparcando en el edificio de mi apartamento cuando mi teléfono sonó. Imaginé que sería Emmett, pero mi corazón saltó con la vista del nombre que aparecía en mi identificador de llamadas.

"Hey," dije en el teléfono.

"No te he dicho adiós."

"Lo siento, no era apropiado con tu padre ahí y sabía que debía daros espacio para hablar."

Ella bufó, y pude imaginarla rodando sus ojos con falsa molestia. "Semántica. Necesitaba darte las buenas noches."

"Necesitabas, ¿huh?"

"Sí, necesitaba. Y... también quería darte las gracias... por todo. Por lo que pasó en el club y por estar conmigo en el hospital y especialmente por ayudarme con mi padre. No tenías porqué hacer eso. Pero lo hiciste y realmente lo aprecio."

"No fue un problema, Bella. Me alegro de poder estar ahí para ti." Nos quedamos en silencio un momento, pero no era raro o incómodo. Solo era. "Así que, ¿te veré mañana?"

"¡Sí, a primera hora!" Reí por el entusiasmo de Bella. Luego su tono se suavizó. "Buenas noches, Edward."

"Buenas noches, Bella."

Te amo, añadí silenciosamente. Esperaba algún día poder decir las palabras en voz alta.


Hola!

De nuevo adelantadamente, aquí tenéis el nuevo capitulo.

Espero que os haya gustado, ahora ya estamos al ritmo de la autora, así que en cuanto ella actualice lo haré yo también.

Antes de irme tengo varias cosas que deciros.

En primer lugar, recomendaros un fic, debería haberlo hecho en el capitulo anterior pero se me olvidó. Es un one-shot de Alice/Jasper, se llama "Siempre será contigo" y la autora es KristAlice Whitlock, lo podeis encontrar en mis favoritos.

En segundo lugar, siento no haber contestado a vuestros reviews, tengo mucho que estudiar y este capitulo era bastante largo asi que no he tenido tiempo.

Y, en tercer lugar, he puesto una encuesta en mi perfil con tres historias para que elijais la que preferis que traduzca. En realidad no tengo permiso para ninguna aún, porque no empezaría a subirla hasta que me den las vacaciones de navidad y no me gusta pedir permiso para traducir una historia que no voy a poder subir en breve. La encuesta estará disponible hasta el 21 de diciembre; ese día pediré permiso para la que más votos tenga, y empezaré a subirla en cuanto la autora me autorice. Os agradecería que votaráis, porque a mí me encantan las tres así que me da igual traducir una que otra y al fin y al cabo vosotros sois quienes la van a leer asi que prefiero traducir lo que vosotros prefirais.

Tambien os recuerdo, por si alguien no lo ha leido, que he traducido un outtake de esta historia, se llama The First Brake y lo podeis encontrar en mi perfil.

Ahora sí, me despido, agradeciendoos todos vuestros reviews, que intentaré contestar y tambien todas vuestras alertas y favoritos y a los que solo leeis.

Besos