Dragon Ball Z no me pertenece, snif.

Vegeta tampoco me pertenece, snif, snif.

Pero las cosas que les pasan a los personajes en esta historia sì son mìas.


Bulma Trunks 6 meses

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Por enésima vez desde que se había enterado de su embarazo Bulma se encontraba tremendamente angustiada.

El cuarto que con tanto cariño su madre le había preparado a su primer nieto era imposible que le fuera a gustar a Vegeta.

Iba subiendo rápidamente las escaleras que llevaban a la habitación del bebé mientras rogaba a Kami llegar a tiempo para evitar que Vegeta fuera a asesinar a su madre.

Desde un inicio al pensar cual sería el lugar de la casa más adecuado para el bebé se decidió que sería el cuarto al lado del que ella estaba compartiendo con Vegeta, así, cuando ella lo oyera llorar podría llegar más rápido para averiguar que sería lo que necesitaba.

Ni siquiera había soñado con que Vegeta se levantara alguna vez.

El no había tomado parte en esa decisión, pero no fue con el afán de excluirlo sino porque no sabía dónde llamarlo para preguntarle, además si le interesaba podía haberse aparecido para dar su opinión.

En todo caso eso sería una vez que lo hubieran pasado del moisés que pondrían en el cuarto de ellos mientras estuviera recién nacido, a la cuna en el que se acostumbraría a dormir ya solito.

Esa idea no le había parecido a Vegeta, lo cual no le había sorprendido, de hecho ella había dicho un comentario al respecto como quien no quería la cosa, sabiendo que con solo mencionarlo podrían hablar al respecto.

Estaba al tanto que para la demás gente su manera de "dialogar" podía parecer una discusión pero ella sabía que para él era muy dificil decir las cosas de otra manera.

¡Maldito Friezer, y sus maneras para deformar a quién cayera en sus manos!, se imaginaba que en otro ambiente Vegeta hubiera sido aún más dulce que Goku, dado la manera en que estaba comportándose a pesar del infierno en el que había crecido y de las cosas que se había visto obligado a hacer.

No era raro que él creyera que una vez que un bebé hubiera salido del cuerpo de su madre ya no fuera necesario que la tuviera tan cerca.

Sin embargo esa parte se negocio adecuadamente entre ellos sin pasar por una cantidad más grande que lo normal de batalla verbal entre los dos.

Y al final coincidieron que como pretendía dar de mamar por lo menos unos meses por el asunto de que los bebés humanos necesitaban para un mejor desarrollo de la leche materna y no sabían que tanto de eso necesitaría un bebé medio humano, por lo menos le darían el beneficio de la duda y para que ella no se cansara más de la cuenta, al principio el bebé dormiría en la misma habitación que ellos.

Nunca hablaron de cuanto sería ese tiempo y conociéndolo sabía que la cantidad que ambos se imaginaban era muy diferente e iba a crear otro conflicto.

Pero eso ya vería como lo manejaba cuando fuera el momento.

No creìa que eso fuera a ser muy dificil, pues Bulma a diferencia de su madre coincidía con él al pensar que era mejor que el bebé desde pequeño tuviera su propia habitación, por lo que la consoló dejándola que le ayudara a decorarla.

Posiblemente una muy mala idea.

Asi Vegeta no hubiera regresado, aún para ella algunas de las cosas por las que su madre estaba orgullosa serían demasiado, tiernas, pero habiendo vuelto era seguro que tenía que redecorar antes que él entrara allí.

No había sido muy específica con las razones reales para no llevarlo al cuarto cuando su madre había querido que lo hiciera y posiblemente ese había sido un gran error.

Lo más seguro era que la futura abuela hubiera creído quien sabe que cosa dulce como razón para no llevar a Vegeta a conocer la dichosa habitación y había querido relevarla de la preocupación dado que ella estaba encantada con ese cuarto.

¡Y pensar que había estado tan cerca de cambiarlo ese fin de semana cuando su madre tenía cita en el salón!

En todo caso parecía que todavía estaba a tiempo, su padre le había dicho que no hacía cinco minutos su madre había subido a esperar que Vegeta saliera de su baño para enseñarle lo que tenían para el bebé y ella no había escuchado aún ninguna explosión.

Bulma recordó la habitación, el cielorraso era de color azul claro con nubes blancas pintadas y una lámpara que simulaba el sol durante el día y la luna durante la noche, y al apagar la luz las nubes desaparecían para dejar ver estrellas en el cielo nocturno, colocadas de manera realista simulando las constelaciones que se verían desde la casa si estuvieran observándolas desde el jardín.

Esa parte no le parecìa que fuera a dar ningùn problema.

Ella había colocado un pequeño avión que volaba al centro del cuarto suspendido de un alambre y cuyo funcionamiento podía controlarse desde el control que manejaba otros juguetes electrónicos que el nuevo abuelo había colocado allí.

Le agradecía mucho a su padre que estuviera tomando el también tanto interés en el bebé, tal parecía que tan solo había necesitado algo de tiempo para hacerse a la idea de tener un nieto y entusiasmarse por ello .

De nuevo regreso a hacer un recuento de la habitación en su mente para tratar de averiguar donde empezar a ceder para que Vegeta sintiera que esta la había ganado, ya era su turno , una de las paredes estaba decorada simulando un campo abierto con un paisaje campestre con muchos animales, vacas y ovejas se veían pastar en las praderas de la lejanía mientras más cerca un niño cabalgaba en un pony seguido por un perro y en otra de las paredes se veía un tren atravesando las montañas mientras que el mar se podía apreciar en las puertas del closet en la pared opuesta al balcón desde el cual, a través de las puertas de vidrio se observaba una vista de la ciudad.

Cada escena tenía sus juguetes correspondientes, de manera que cerca de la pared con el niño a caballo había un caballito de madera donde un niño pequeño podría mecerse y un pequeño perro electrónico cuando alguien se acercaba ladraba y daba un brinco hacia atrás moviendo el rabito, cerca de ahí habían colocado una cuna blanca y una mecedora del mismo color para la mamá y al lado de la pared de las montañas había un encierro alfombrado con una alfombra verde y lleno de muñecos de peluche con forma de toda clase de animales, había desde conejitos a jirafas, pasando por todos los animales de tamaños entre esas dos especies.

Podría empezar dejando que Vegeta sacrificara algunos de esos animales.

Seguramente eso mejoraría su humor.

Mientras a la altura de la parte de arriba de las puertas, un trencito rodaba alrededor de la habitación.

Si le molestaba, tambièn podìa dejar que se deshiciera del tren.

Ademàs había una mesita adecuada para cambiar los pañales o vestir al bebé cerca de la cuna y en una de los extremos había un par de sillones y una mesita para atender a visitas en caso necesario.

Le sorprendía un poco que una diseñadora de una famosa revista de decoración de interiores se había comunicado con ellos para hacer un reportaje de la habitación, eso porque una de las amigas de su madre los había llamado para contarles que posiblemente era una de las habitaciones más fantásticas que se hubiera preparado para un bebé.

Suponía que la habitación sí era linda, era sólo que Vegeta no iba a creer que fuera apropiada.

¡Además estaba la ropa!

¡Que pesadilla!

Eso si que no lo iba a perdonar Vegeta nunca, no sabía de donde sacaba su madre esas cosas, cierto que algunas eran de lo más tiernas, pero con otras ni siquiera ella le haría eso al bebé de un enemigo.

¡Habìa conseguido un disfraz de conejo!. Tal vez para Halloween, pero no para diario, no querìa que los otros niños se burlaran de su bebè y si Vegeta llegaba a ver el conjunto de "bad baby", ni ella iba a poder salvar a su madre.

Y como si hubiera tenido una premonición justo al llegar a la puerta vio a su madre empezar a sacar el dichoso conjunto por lo que lo más pronto que pudo se puso junto a ella, sin embargo por lo adelantado que estaba su embarazo ya no podìa con esos esfuerzos como antes.

Con costos podía respirar.

Afortunadamente su madre olvidó un momento la ropa y se volvió para recordarle no estar corriendo a esas alturas de su embarazo.

¡Si, claro, era mejor quedarse sin madre!

Bulma no escuchó muy bien lo que su madre le decía por estar evaluando la actitud de Vegeta, el cual estaba morado del coleròn y dispuesto a atacar en cualquier momento, pero en eso su madre recordò lo que estaba haciendo y se volteò hacia èl para seguir, por lo que mejor se colocò entre ella y Vegeta y le recordó a la nueva abuela que el almuerzo estaba quemándose y que si no le parecía que debería ir a vigilar a los robots de cocina para que no echaran a perder la comida.

Pareciera que eso la convenciò porque entregò el famoso conjuntito y se marchò ràpidamente a la cocina, siendo escoltada por Bulma a la puerta para asegurarse tanto que su madre se alejara del peligro ,como de que Vegeta tuviera oportunidad de tranquilizarse un poco.

Esto ùltimo no resultò mucho pues apenas ella cerrò la puerta su "maridito" empezo a reclamarle a gritos como no lo hacìa desde que habìa comenzado a vivir con ellos.

¡Que hombre tan berrinchudo! Esperaba que su bebé no sacara el caracter del padre.

El tiempo que tenìa de convivir con èl le habìa enseñado que la mejor manera de arreglar las cosas era dejar que se desahogara, pero que no podìa permitir que creyera que tenìa toda la razòn, primero porque no la tenìa y segundo porque mostrar debilidad ante èl echarìa a perder su relaciòn.

Ella era su pareja, no su esclava.

Y ademàs la habitaciòn tampoco estaba tan mal, se le podìan hacer algunas modificaciones pero tampoco iba a ceder del todo¿què se creìa? no podìa venir meses despuès de haberse marchado a pretender que se hicieran las cosas como si sòlo su opiniòn contara.

Afortunadamente su hijo ya habìa aprendido a no alterarse en sus discusiones y tal parecìa que estas ya ni lo despertaban si era el momento de una siesta.

Y efectivamente esta era una discusiòn importante y Vegeta inclusive hizo gala de lo mucho que habìa aprendido del vocabulario de la tierra.

¿Donde P?&#!! demonios habìa aprendido a maldecir asì?

¡Por lo menos tres de esas palabras no se las habìa enseñado ella!.

Era otra cosa que iba a tener que "conversar" con èl una vez que su hijo hubiera nacido, aunque tenìa que reconocer que sabìa muy bien cuando y con quien usarlas.

¡Habìa esperado a que su madre saliera para empezar a hablar florido!

Despuès tenìa que premiarlo por eso...

Volviendo a la discusiòn, aparentemente opinaba que la habitación no era adecuada para un hijo suyo, sino màs bien para un mariquita, lo cual puso a Bulma fùrica .

¡Que clase de cretino!

¡Era la habitaciòn para un bebè, no para un soldado!, y si creìa que iba a convertir a el hijo de ella en uno estaba muy equivocado.

Pero en eso lo escuchó decir:

-Algún día podría ser él quién se enfrentara a unas latas como las que vendrán pronto, y tu quieres que sobreviva¿ o no?

Conforme se calmò como para escucharlo tuvo que darle la razòn en que posiblemente su hijo tambìen fuera a formar parte de los seres màs poderosos de la tierra y si era asì, serìa su responsabilidad defender a su planeta, como habìa estado haciendo desde hacìa mucho tiempo Goku y ahora hacía inclusive el pequeño Gohan.

Y ellos a pesar de lo poderosos que eran habían sido lastimados seriamente en más de una ocasión.

Bulma con todo y que sabía muy bien que Vegeta tenìa razòn en eso, sintiò que se le encogìa el corazòn al pensar los peligros a los que se verìa expuesto su bebè y tuvo que coincidir con Vegeta que era necesario que su hijo se entrenara como un guerrero desde pequeño, para que aumentaran sus posibilidades de salir airoso en sus batallas.

Y más importante aún, con vida.

Ademàs, èl añadiò, volviendo al tema de la habitación con algo que le sonò como un reproche, no habìa nada allì que hablara de su herencia sayayin.

Bulma al oir esto se sintiò horrible, ciertamente habìa sido muy insensible.

Nada hubiera costado que uno de los paisajes fuera de Vegetasei, aunque Vegeta era muy reservado para hablar de su antiguo planeta habìa ido dejando escapar algunos pocos detalles que ella hubiera podido usar.

No habìa màs que aceptar su derrota, cosa que pareciò tranquilizar al padre de la criatura, pero ella aprovechò ese momento para reclamar a su hijo como suyo para criar como humano mientras todavìa fuera un bebè, lo cual incluìa habitaciòn y vestido.

Aclarando por supuesto que ella no tenìa ninguna intensiòn de hacer pasar verguenzas a ninguno de los tres con eso y que estaba de acuerdo en que su madre habìa exagerado en algunas cosas y que desde el principio le harìa saber al niño que pertenecìa a dos culturas.

Ademàs estaba el asunto de que su hijo heredarìa un imperio comercial por lo que necesitaba de una educaciòn formal humana adecuada para manejarlo una vez que fuera mayor, así que tampoco podía entrenar todo el tiempo.

Le pareciò un poco sospechoso que Vegeta pareciò aceptar sus puntos talvez demasiado pronto, casi estaba segura que èl habìa estado maquinando còmo hacer para no ayudar con un bebè pequeño, y con lo que ella había dicho le iba a ser fácil decir que eso era el acuerdo.

¡La habìa agarrado de tonta!

Al final èl se habìa contentado tan solo desintegrando algunos animales de peluche, y aclarando que no querìa ver a su hijo vestido de ningùn animal ni personaje y como si fuera un gran acto de benevolencia por el cual merecia aplauso respetò al trencito.

Y ella ahora tenía que lidiar con la redecoración y con una abuela descorazonada.

Bulma por esta vez decidiò dejarlo pasar, despuès de todo serìan tan solo unos pocos años antes de que su hijo creciera lo suficiente como para que, apartándose de su lado, èl tambièn corriera peligro como defensor de la tierra .

Deseaba, conociendo perfectamente bien lo inútil de su deseo, que el corto tiempo en el que sería su pequeño bebé pudiera prolongarse para siempre.

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Bien, esa es la versiòn de Bulma¿nunca se preguntaron porqué sería que Bulma parecía como pegada de chibi Trunks cuando era bebé y no se separaba de él ni cuando había peligro? y aùn me falta la de Vegeta.

Si lo notan ya puedo usar de nuevo la letra negrita, nunca me enterè que era lo que pasaba antes.

Y mi gata no ha rebajado ni un gramo, tendrè que darle màs tiempo, o menos comida.

Muchìsimas gracias a toda la gente que me ha puesto comentarios, me alegra que esta historia les estè gustando. Y les agradezco mucho las ideas que me dan para seguir este fic, no se si lo hacen a propósito o no, pero algunos de sus comentarios como que me encienden una luz en el cerebro, y los que no me llenan de ánimo.

¡gracias!

Sigan escribiendome, porfa, que eso es lo que màs me motiva a estar actualizando.

XimeB.