Hola otra vez! Aquí un nuevo capítulo, las cosas estarán un poco enredadas y podrán darse cuenta que a veces las inseguridades juegan muy en contra
Espero que disfruten la lectura
Ha pasado más de una semana desde que Serena se enteró de las cosas, no quiso hablar con nadie y se ha mantenido un poco alejada de todo y de todos, estaba claro que necesitaba pensar. Podía entender ahora ciertas actitudes de Seiya, ya que a veces pensaba que este hombre era simplemente un poco arrogante, que le gustaba aparentar tener lo que no tenía y que era muy competitivo con sus cercanos, especialmente con su familia, ahora, simplemente no sabía qué pensar. Sentía que todo era complicado, ya que pudo darse cuenta que sufrió y se culpó por cosas que escapaban de ella, resentía enormemente el tiempo perdido; no entendía porqué se había fijado en él, pero ahora sabía que siempre pensó absurdamente que si el hombre tenía una gran cantidad de defectos y no era demasiado agraciado, las posibilidades que te rompiera el corazón o te cambiara por otra eran escasas... Tenía más que claro que Seiya había sido un patán de primera con ella y que actualmente lo está siendo con su esposa, ya que al momento de ver a Kakyuu supo que es una mujer hermosa, amable y muy trabajadora, todo lo contrario a su esposo, ahora sentía lástima por ella, ya que Seiya pudo obtener de ese matrimonio lo que no obtuvo de Beryl
Serena se encontraba en la soledad de su departamento meditando los últimos sucesos, en estos momentos le venía bien un poco de soledad. Hurgó en sus recuerdos hasta que logró dar con la respuesta a muchas de sus interrogantes y se sorprendió por el hecho de que no se hubiese dado cuenta antes de lo que ocurría
Flash back
La rubia caminaba por los largos y oscuros pasillos mirando a todas partes hasta que a su derecha vio el letrero de la puerta en el que se leía "Administración"; tocó dos veces y entró a la estancia, observó que sólo había un hombre regordete de bigotes sentado tras un diminuto escritorio, el cual tenía unos lentes de cristal grueso sobre el puente de la nariz. Se quedó mirando en su dirección y al percatarse que éste no le prestaba la más mínima atención decidió preguntar
-Buenas tardes- el hombre la miró con un rostro inexpresivo- mi nombre es Serena Tsukino, soy amiga de Beryl Metalia y vine a verle, se encuentra ella disponible?
-No está en la oficina, salió hace unos quince minuto
-Está bien, em… usted sabe dónde puedo encontrarla?
-Creo haber escuchado que iba en dirección a la cafetería- dicho esto volvió a bajar la vista
-Gracias, señor… si adiós- y salió de la oficina
Iba con más entusiasmo pensando en que vería a su amiga después de dos semanas, Beryl había estado muy ocupada y no había querido molestar, pero tenía muchas cosas que contarle, era la única que sabía el tema de Seiya, y necesitaba desahogarse, necesitaba poder sacar de su alma toda la frustración, la humillación y la desesperanza que había quedado luego de haber sido tratada de esa manera por el pelinegro.
Bajó unas escaleras y tomó el pasillo interno que daba directamente con la parte posterior de la cafetería, observó la puerta entreabierta oculta tras un pilar y salió esperando ver a su amiga; al momento de salir la vio sentada en una mesa muy cercana, se encontraba conversando con Seiya, no le extrañó la situación ya que ellos se conocían de antes, pero prefirió no buscar a Beryl ahora ya que no tenía ánimos ni fuerzas aun de verlo a él, estaba demasiado dolida y todo era muy reciente. Iba a irse por donde había llegado, pero la curiosidad de saber de qué hablaban fue mayor, esperó que Seiya le estuviera contando lo patán que había sido, esperó que Beryl le diera el sermón del siglo por ser tan idiota, pero no esperó que estuvieran hablando de otras cosas más íntimas, se apegó al pilar de modo que estuviera más cerca para escuchar con mayor claridad
-Aun no entiendo cómo puedes andar con una niñita como Serena, lo más probable es que sólo esté buscando acostarse contigo y quedarse embarazada, es una interesada
-No te preocupes Beryl, no llegué a mayores con Serena, algo me decía que no debía ir más lejos con ella, creo que tienes razón, lo bueno es que ella y yo ya no tenemos nada
-De verdad Seiya?- la pelirroja se vio sorprendida al principio, pero luego mostró una sonrisa de oreja a oreja
-Así es, le dije que no me interesaba- negó con la cabeza- quería explicaciones pero no tenía porqué dárselas, tú sabes, en el corazón no se manda
-Claro, em… creo que debería hablar con ella, ya sabes, para ofrecerle mi apoyo, aunque ahora que se va a Tokio podríamos perder el contacto no crees?- dijo la mujer mirando cómplice al hombre
-Mientras no pierdas el contacto conmigo que importa lo que ocurra con ella?- acercándose un poco más y tomando la mano de la chica
Serena no podía creer lo que estaba escuchando y viendo, pensaba que Beryl era su amiga, había confiado en ella, le había dicho de Seiya, de todo lo que ocurría con él, aunque había omitido la parte del accidente de Saori y Armand, no quería que nadie se enterara de lo estúpida que había sido al preferir a este hombre en vez de a su amiga. A pesar de que las lágrimas amenazaban con salir, no pudo moverse y continuó escuchando
-Tienes razón, hasta que me hiciste caso, esa niña sólo te traería problemas, además piensa en lo que diría tu familia, tú ocupas un mejor puesto de trabajo y se ve desde lejos que Serena no es más que una interesada en tu posición
-Puede ser- la miró a los ojos y acarició su rostro con la mano libre- porqué no nos vamos lejos tú y yo?, podemos irnos al otro lado del país y comenzar de nuevo, tú sabes que me interesas mucho, que Serena no significó nada para mí, sabes que sólo acepté estar con ella porque era la única manera que encontré para tenerte cerca
-No lo sé, es demasiado pronto no crees?- en el rostro de la pelirroja se veía la incomodidad
-Nunca es demasiado pronto, además- sonrió- en el lugar que sea, si tú estuvieras conmigo yo sería la envidia de todos
Fin flash back
La envidia de todos! Serena de pronto se sintió un poco más tranquila, eso es lo único que le importa a Seiya, pensó, las apariencias, claro, Beryl es una mujer que tiene un cuerpo envidiable, algo que muchos desean, es tan deslumbrante con su ropa de diseñador, su manicura perfecta y su cabello rizado y sedoso, que nadie nota el feo rostro que tiene- hizo una mueca- porqué nadie ve eso? Agrr me da un coraje tremendo, no es envidia, es sólo que no entiendo cómo a veces los hombres pueden llegar a ser tan estúpidos y quedar embobados por un embase hueco como lo es ella, y tiene una cara fea!
De pronto se formó una sonrisa en su rostro- Tal vez, sólo tal vez Beryl no sabe lo que yo sé de Seiya, eso significa que ella siempre creyó que él la prefirió porque la deseaba, pero en realidad lo único que deseaba era guardar las apariencias y que todos pensaran que era el mejor, vaya fiasco!
Espero que Darien no sea de esos, bah! si es hombre, obvio que es de esos, lo único que me queda por pedir es que la muy… no se fije en él, y si eso pasa tengo que tratar de que no se entere que me interesa o ella va a volver a jugar sucio metiéndosele por los ojos- se levantó decidida del sillón- No, esta vez no voy a dejar que me gane, Darien es distinto, no va a caer en sus artimañas- eso era lo que la rubia quería pensar, aunque se sentía bastante insegura cuando tenía a la pelirroja cerca
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Por otra parte se encontraba Darien, éste vivía en un espacioso departamento en el centro de la ciudad, bastante cerca de Serena por cierto- esbozó una sonrisa- si la rubia supiera que estuvo conversando amablemente con Mimet en la oficina de ésta el día anterior, si supiera lo que había hecho- se sonrojó un poco- sabía que se estaba comportando como un chiquillo, pero no aguantó la tentación de averiguar más de la rubia que lo tenía más que intrigado con su espontaneidad, su ternura y su belleza, difícil de describir pero enormemente cautivante.
Miró su taza de café que tenía en las manos mientras se encontraba en la terraza del departamento, la dejó a un lado con una mueca de asco. Había bebido bastante el día anterior tratando de hacer que Mimet lo imitara, y funcionó! Se sentía travieso como un niño pequeño al recordar cómo la pobre secretaria salió corriendo en dirección al baño pidiéndole que le cuidara el puesto de trabajo por un momento, sin molestarse siquiera en dejar activada la clave de bloqueo de la computadora; sabía que las mujeres aguantaban menos que los hombres los efectos de beber demasiado líquido, no era muy ingenioso así que eso fue lo único que se le ocurrió para llevar a cabo sus planes. Ahora tenía la información completa de Serena, no encontró nada malo ni extraño en su vida, tenía dos hermanas mayores, las cuales junto con su madre vivían en Kyoto, mientras que su padre vivía a las afueras de Tokio en un barrio exclusivo por ser uno de los médicos especialista en ciencia e investigación más importantes a nivel nacional e internacional. Se sorprendía que la rubia fuera tan sencilla siendo su padre de semejante posición económica.
Recordó haber asistido en sus años de estudiante de medicina a un congreso dirigido por Kenji Tsukino, quien en la recepción de finalización y entrega de reconocimientos apareció con una mujer muy joven de su brazo, a quien presentó como su esposa. No, esa mujer no era su esposa, los registros decían que los padres de Serena habían anulado su matrimonio hace veintidós años- se quedó pensando y sacando cuentas- los padres de ella se deben haber separado cuando era muy pequeña.
Se encontraba en medio de sus cavilaciones, cuando sintió ruidos provenientes de la puerta del departamento, luego un fuerte ruido de algo que se estrellaba sobre la mesa y la puerta cerrarse fuertemente- sonrió negando con la cabeza- no entendía la manía de su amigo y compañero de departamento de llegar haciendo el mayor ruido posible, con la excusa de que no quería encontrarlo en "situaciones comprometedoras" y aunque le repitiera mil veces que no llevaría a nadie a su hogar que diera pie a algo más que una charla amistosa, de todas maneras el rubio no le hacía caso indicando que uno nunca sabe cuando las situaciones dan paso a un "encuentro cercano del tercer tipo"
-Darien! Qué haces aquí tan sólo? Pensando en alguna chica eh- el rubio levantaba las cejas sugerentemente haciendo reír a su amigo
-Puede que sí, puede que no- se puso serio, le encantaba picar a su amigo, ya que éste era muy curioso sobretodo en los temas amorosos
-Entonces sí, vaya hasta que te animaste- le palmeó el hombro- ahora sí el mundo se acaba o de pronto se acerca el Apocalipsis- se puso frente al pelinegro y con los ojos abiertos como platos y la boca en una tensa línea, se encorvó un poco y lo miró directamente a los ojos- dime de quien se trata- hablaba con una voz lenta y alargaba las palabras- dime su nombre… dímelo!
-Andrew! Qué rayos haces?- definitivamente el rubio lo sacaba de su aburrida rutina con sus locuras
-Shhh… no hables que trato de hipnotizarte
-Hipnoti… qué!- definitivamente Andrew está loco, pensó riéndose por dentro
-Silencio, es para que me cuentes quien es la chica que te ha tenido en las nubes estos últimos días, es la única manera de sacarte esa información- se justificó al ver la cara de desconcierto del pelinegro- dim…
-Basta!-interrumpió- vamos dentro que está helando- invitó al otro chico a sentarse en el sillón de la sala
-Me vas a contar?
-No- Darien estaba decidido
-Por favor- el rubio o miraba con ojos suplicantes
-No sé si sea buena idea- susurró para sí, pensando en las veces que Andrew se las había dado de cupido con resultados catastróficos
-Hagamos un trato- propuso, sin esperar respuesta del pelinegro prosiguió- yo te cuento acerca de la chica más linda del mundo que conocí hoy en el trabajo y a la cual invité a salir, sólo si después tú me dices qué es lo que te ocurre
-Y qué te hace pensar que me interesa saber de tu vida- bromeó Darien
Le encantaba la complicidad que se daba con su amigo, ellos se conocían desde pequeños, se hicieron amigos a la edad de diez años, cuando debido a las grandes inundaciones que se dieron en la ciudad en aquella época, ambos fueron internados en el hospital por distintos motivos y la falta de espacio por la cantidad de personas llevó a que los designaran en la misma habitación
Andrew era huérfano, sus padres murieron en un accidente provocado por las inundaciones y por no tener más familiares se quedó solo en el mundo, solo y sin recuerdos ya que una secuela de lo ocurrido fue la pérdida de su memoria. Vivió en un orfanato hasta cumplir la mayoría de edad, donde al salir y por las casualidades de la vida, se reencontró con él. Darien pagó los estudios de su amigo ya que éste no tenía nada debido a que sus padres eran unas personas humildes que vivían de la cosecha en una pequeña casa a orillas de un río, casa que quedó destruida por el derrumbe sepultando los cuerpos de los dos adultos dejando al niño solo y con graves lesiones las cuales se recuperaron completamente, quedando sólo el hueco de la falta de recuerdos.
Le hizo gracia que éste le hablara de haber conocido a una chica, ya que siempre tenía mala suerte en las relaciones amorosas, aunque había dicho "la chica más linda" y luego había agregado "en el trabajo", eso lo asustó, para él Serena era la mujer más bella del lugar y sería extremadamente grave que su amigo se interesara por ella. Se dijo que no era posible, Andrew y él tenían gustos distintos, y la vida no podía ser tan cruel quitándole la oportunidad de conquistar a la rubia ahora que estaba decidido a hacerlo, ahora que había averiguado lo que necesitaba, sí, lo haría, no tenía ni idea de cómo ya que nunca se había dedicado a conquistar a nadie, pero lo intentaría, aunque antes debía aclarar lo de su amigo
-Me estás escuchando?- Andrew se veía ansioso- está bien! No me cuentes, pero yo si que no me aguanto las ganas
-Primera puerta a la derecha- seguía con sus bromas, mientras que para Andrew pasaron un par de segundos hasta que entendió
-Estoy hablando de que no aguanto las ganas de contarte lo que me ocurrió hoy- dijo con cara de pocos amigos
-Está bien, no tienes que ser tan gruñón
-Se llama Lita- se levantó del sillón- es así- dijo haciendo como que recorría la silueta de una mujer con las manos, Darien rió haciendo un gesto de negación con la cabeza- y así de alta- puso la mano a la altura de sus ojos- tiene el cabello castaño y una sonrisa que te mueres amigo, además es amable, divertida, inteligente y…
-Vaya, si que estás como una cabra por ella, y en qué sección trabaja?
-Es lo mejor, trabaja en el área de Superación Familiar y Personal, está a cargo de varios talleres y es la que supervisa todo el departamento de motivación infantil- relataba muy animado- no es genial!
-Sí que estás jodido amigo!- lo miraba divertido ya que nunca lo había visto tan entusiasmado con una chica, menos con alguien a quien acaba de conocer
-Y qué me dices de ti?- sonaron las alarmas Chiba y decidió que era hora de acostarse a dormir
-Ya es tarde, creo que me iré a dormir- haciendo un gesto con la mano
-Hey! No es justo, me las vas a pagar Darien- dijo riéndose de la típica evasiva de su amigo a dejarle saber los aspectos de su vida romántica, esto mientras el pelinegro se encerraba en su habitación- Si no quieres decirme está bien- gritó- de todas maneras el gran Andrew Furuhata lo descubrirá y está vez no voy a fallar- y con una sonrisa de satisfacción se dirigió a su dormitorio
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Los días pasaban y la empresa estaba sumergida en una crisis, debían enviar el informe anual de actividades, por lo que cada departamento estaba trabajando sin parar. Serena se encargaba de ordenar la documentación por fechas y tipo, mientras Mina las ingresaba al sistema computacional y Amy las etiquetaba para enviarlas a revisión. Habían decidido formar equipo de trabajo las tres para no tener que juntarse con personas desagradables. No tenían tiempo ni siquiera de comer, así que llevaban alguna cosa que pudieran ingerir sin tener que dejar de trabajar, además esos últimos cuatro días se habían ido muy tarde a sus hogares, alcanzando a dormir a penas un par de horas antes de volver a lo mismo. Tenían una semana para realizar aquello, eso era un consuelo para las amigas, ya que sabían que en los próximos días descansarían.
Lo mismo ocurría con Darien y Andrew, estaban envueltos en el caos, ya que no se habían percatado que había un gran desorden con las fichas de los pacientes hasta que tuvieron que revisarlas todas. El más irritado con todo era el rubio, ya que decía que con todo esto no había tenido tiempo de ver a Lita ni poder fijar con ella la fecha de su cita. El pelinegro estaba más bien fastidiado, no le gustaba mucho la presencia de su nueva compañera de trabajo, ya que tenía actitudes demasiado extrañas, estaba claro que ella le coqueteaba y que trataba de pasar el mayor tiempo a su lado; además se ofrecía para realizar labor extra y con ello se ganaba una admiración de parte de su jefe que sólo radicaba en las insinuaciones de tipo sexual que realizaba a los hombres y que estos captaban, por lo que andaban tras ella realizándole el trabajo; no le gustaba esa chica, ya que había visto cómo se aprovechaba de tener un buen cuerpo para hacer que los demás le hicieran el trabajo y luego llevarse el mérito, no le gustaba las personas holgazanas y menos las como ella.
Seiya se había mantenido igualmente ocupado colaborando con el trabajo esos días, mientras que Rubeus estaba más tranquilo que de costumbre, se le veía la mayor parte del tiempo en la oficina del jefe realizándole el trabajo administrativo.
Otra cosa era lo que ocurría con Kakyuu, Amy la había descubierto llorando en el baño, mientras que Mina tuvo que reemplazarla un par de horas en recepción debido a que estaba distraída y llorosa. Estas actitudes de la pelirroja tenían preocupada a Serena, llegó a pensar que había descubierto el engaño de Seiya, pero se convenció que no era posible ya que todos los días veía como él la pasaba a buscar a la hora de la salida y ella luego de recibirlo con una enorme sonrisa se colgaba de su brazo y se iban juntos. Estaba claro que algo afectaba a la mujer, pero no podía imaginarse qué era. No especulaba nada, ya que el sólo pensar en las cosas que había descubierto de Seiya la llenaba de rabia, quería darse de patadas por haber sido tan estúpida y haber sufrido por semejante idiota, definitivamente el tiempo desperdiciado llorando por él le pesaba en lo profundo del alma, se había dejado humillar en el pasado, había sufrido por esa razón y había dejado de creer en ella misma, qué tonta había sido.
Pero estaba decidida, no iba a enamorar a ningún hombre nunca más. Su vida amorosa había sido un desastre siempre, ya que cuando un chico le interesaba ella trataba de acercarse y cuando lo lograba siempre salía lastimada por una u otra razón. Siempre creyó que era bueno dar el primer paso, pero ahora no creía en eso de "es mejor hacer las cosas y equivocarse a no hacerlas y preguntarse qué hubiese pasado si…", ahora prefería quedarse esperando una declaración de amor, aunque sabía que jamás llegaría, ya que las cosas se hacen de a dos, pero le gustaba soñar con esa posibilidad.
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Con todo el trabajo realizado, fue un alivio la llegada del fin de semana. El día sábado alrededor de las diez de la mañana, Darien se encontraba caminando por una calle bastante concurrida. El conserje de cierto edificio lo miraba con recelo, ya que estaba casi seguro de que era la tercera vez que lo veía pasar por el mismo lugar en el lapso de una hora.
El pelinegro no sabía bien lo que hacía, tenía 28 años y se estaba comportando como un adolescente de 15, era la tercera vez que pasaba por delante del edificio de Serena y estaba seguro que si iba donde el conserje éste lo sacaría a patadas de ahí por cómo lo miraba. Estaba nervioso, nunca en su vida se había sentido tan inseguro acerca de algo, generalmente analizaba las cosas fríamente, veía las posibilidades y actuaba, con esto era distinto. Cuando salió de su departamento, iba con la convicción de llegar directamente donde la rubia, anunciarse y decirle que había decidido pasar a verla ya que quería saber cómo se encontraba, había planeado decirle que accidentalmente había descubierto su dirección tal como le había pasado a ella con la información que tenía de su matrimonio con Neherenia, pero al llegar frente al edificio su valor quedó disminuido y simplemente siguió de largo.
Caminaba hasta el parque cercano y luego se devolvía hasta su edificio, pasando de largo el de Serena en su recorrido, esperaba verla por ahí así podría fingir un encuentro casual, pero al parecer la suerte no estaba de su parte porque no había rastro de ella.
Sintiéndose tonto decidió dejar lo que estaba haciendo e ir a desayunar a una cafetería que había sido inaugurada hace unos días, se veía un buen lugar así que ingresó y se sentó en una mesa al lado de la ventana
-Buenos días- dijo una castaña con una sonrisa amable- puedo tomar su pedido?
-Buenos días, un café negro y sin azúcar por el momento- dijo un poco cabizbajo, la chica se veía amable, pero él se sentía como su café, amargo
-Está bien, en un momento le traigo su pedido- y se retiró de la misma forma silenciosa en que llegó
El café Crown le pareció un lugar bastante agradable, ideal para pensar. Necesitaba idear un plan para acercarse a Serena, tenía miedo de ser directo con ella como siempre solía ser con todo el mundo, no podía llegar y decirle que le interesaba como algo más que una amiga, eso la espantaría seguro, además ella no había mostrado otro tipo de interés en él. Tragándose su orgullo y con un poco de temor acerca de lo que iba a hacer, tomó su celular y marcó un número
-Bueno?- contestó una voz somnolienta
-No puedo creer que aun sigas dormido Andrew- se rió de lo predecible que era su amigo
-Me llamas de madrugada un día sábado para decirme eso?- se notaba que ya no estaba tan dormido- espera un momento, porqué me estás llamando?, dónde estás?
-Salí temprano y necesito que vengas- ya se estaba arrepintiendo pero no iba a ser un cobarde
-Te ocurrió algo?, dónde estás?- se notaba preocupado
-Tranquilo amigo, estoy en la nueva cafetería de la esquina del parque, quiero que vengas porque decidí hacerte caso
-A ver, ahora sí que no entiendo nada, de qué me perdí porque no tengo idea de lo que hablas
-Bueno, tú querías saber quien es la mujer que me tiene colgado y te aunque no lo dijeras sé que te mueres por poner a prueba tus dotes de cupido, así que necesito tu consejo
-Ya sabía que no podías hacer nada solo, este tema te supera verdad?- no paraba de burlarse- el gran Darien Chiba no sabe nada de romanticismo y conquista, para eso eres como una momia
-No debí haberte llamado- estaba rojo de la vergüenza, no sabía porqué. Había tenido romances con varias mujeres, si se puede llamar romance a unas cuantas salidas que terminaban en encuentros sexuales en algún hotel cercano
-Está bien, en veinte minutos estoy allá- y cortó la llamada
Darien se quedó esperando los cuarenta minutos que su amigo tardó en llegar, le dolía un poco el estómago con los tres café que había bebido, así que decidió pedir un pastel de limón para entretener las manos mientras seguía meditando en silencio
Sonó la campanilla de ingreso y levantó la vista, ahí venía su amigo tan tranquilo como si estuviera llegando con tiempo de sobra, le hizo una seña con la mano
-Hermano, te ves fatal- fue el saludo del rubio, quien se sentó en el puesto del otro lado de la mesa
-Gracias- contestó de manera irónica
-Hey, sólo era una observación, ahora dime quien es, cómo se llama, qué hace, cuántos años tiene, cómo es?- hablaba rápidamente
-Tranquilo que ya te voy a contar- en eso llega la misma chica que lo había atendido a él
-Desea ordenar?- le preguntó amablemente al rubio al momento que este levantaba la miraba y la observaba atónito
-Lita!- fue el grito que dio
-Andrew?- lo miró fijo y sonrió ruborizándose un poco- qué gusto verte
-Lita, trabajas aquí?- preguntó extrañado
-Sólo este fin de semana, ya que una de las meseras tuvo un problema y como dueña de la cafetería debo ofrecer el mejor servicio no crees?
-Eres dueña de esto?, vaya es genial- decía con genuino agrado
-Sí, es un proyecto que tenía hace varios años, sólo que ahora pude concretarlo, es lago anexo a mi trabajo en la empresa, digamos que una inversión para mis futuros herederos
El pelinegro observaba divertido el intercambio de palabras y las miradas de ambos, se habían olvidado completamente de él. Así que ella era la chica que tenía enamorado a su amigo, era bastante agradable y muy bella, se alegraba por su amigo
Decidió romper esa burbuja carraspeando dramáticamente, ambos se volvieron a mirarlo, él se puso de pie
-Así que tú eres Lita- la castaña asintió- un gusto conocerte, Andrew ha hablado maravillas de ti- le tendió la mano en un afectuoso saludo que ella correspondió, mientras que el rubio estaba rojo por las palabras de su amigo
Vio que iba a ser inútil pedirle un consejo a Andrew, así que cuando volvió a sentarse sacó su celular y con una excusa apenas creíble se excusó diciendo que debía realizar un trámite urgente, dejándolos solos
Al salir de la cafetería ya estaba más relajado, tal vez su encuentro con Serena se diera casualmente cómo con la pareja que había dejado hace unos momentos, aun así pasó observando atentamente a su alrededor cuando iba camino a su departamento, poniendo énfasis en el lugar que había estado rondando unas horas más temprano
Un tanto confundido llegó a su departamento, no estaba acostumbrado a comportarse como un chiquillo, pero descubrió que no le incomodaba del todo. Se sentía más relajado de su rutina diaria, donde todo era pensado, meticuloso y su actitud seria y correcta con todos, sobretodo con Beryl, la nueva colega, a quien no quería darle una excusa para acercarse y restregarse a él como lo hacía con los demás médicos, hasta el pobre de su amigo que se había portado amable y sonriente al principio, había sufrido las consecuencias. Andrew no había querido explicar lo que había pasado, por lo que lo único que supo fue que lo encontraron en una situación comprometedora con ella en su consulta, ante lo cual Beryl se defendió diciendo que él se le había insinuado, cosa que era discutible dado el comportamiento de ella; por cierto nadie le creyó, pero Andrew pasó a formar parte de la lista de hombres que ella presumía tener engatusados. Por lo que le pasó al rubio, él decidió ser frío y cortante en el trabajo, enfocándose en la parte profesional cien por ciento, siendo estricto en rigor.
Se tumbó en la cama dejándose llevar por sus pensamientos, los cuales iban dirigidos a la rubia que lo tenía embelezado, aquella que le calentaba la sangre al máximo y que jugaba con todo su autocontrol. Sonrió ante el recuerdo, se veía tan feliz montando en bicicleta, era como una chiquilla, tal vez eso era lo que le pasaba, se había contagiado de ese entusiasmo genuino, algo que vio por primera y única vez en ella, ya que cuando la conoció en todo momento mantenía su mirada apagada, triste. Los días posteriores al paseo que dieron, ella mantenía esa falsa sonrisa. Le había gustado tanto verla tan libre de todos sus fantasmas aunque fuera por un momento, que quería ser el responsable de devolverle aquello que estaba seguro ella poseía pero que mantenía oculto en el fondo de su alma, aquel amor por el mundo, aquella confianza en sí misma y la alegría de vivir el día a día.
Decidió que iba a ser su amigo, que la iba a conocer tanto o más de lo que se conocía a él mismo y que después vería que podría ocurrir con su idea romántica del asunto. Con esos pensamientos se durmió
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Mientras en Tokio las cosas estaban más claras para Darien, en Kyoto Serena se encontraba llena de dudas con respecto a su futuro. Había decidido viajar de improviso, a veces sentía impulsos locos de realizar algo y simplemente lo hacía, siempre decía que las mejores cosas que había realizado en su vida eran producto de lo que hacía sin pensar mucho, se le ocurría algo y no lo meditaba ni analizaba, simplemente lo ejecutaba y eso hasta el momento le había traído excelentes resultados. No fue a visitar a su familia, no sentía mucho ánimo de verlos ahora ya que la llenarían de preguntas con respecto a su nueva vida y eso era mentalmente agotador, tratar de encontrar las respuestas adecuadas a lo que deseaban saber sus hermanas le demandaba un esfuerzo enorme y no tenía ganas de pasar por eso, por lo que no dio aviso de que pasaría por la ciudad.
Al llegar esa mañana temprano, realizó una llamada telefónica y se dirigió a su destino
Después de atravesar la ciudad, llegó a un barrio de difícil acceso y algo alejado. Tenía calles que eran verdaderos laberintos para quienes no conocían la zona, por suerte para Serena en sus tiempos trabajando en Kyoto como psicóloga había tenido que ir a visitar pacientes a sus casas en muchas oportunidades a ese sector, por lo que le era conocido
Finalmente, luego de bajar unas escaleras que parecían interminables llegó a su destino. Era una casa color azul la cual tenía la apariencia de una fortaleza, altos muros que rodaban el terreno mantenían en la parte alta una especie de plataforma donde se observaba gran cantidad de plantas y flores, además de figuras de colores, luces y un cartel con el nombre de la dueña de casa, en el cual se leía "Residencia de Zoisite"
Sonrió, su amiga era demasiado extravagante. Procedió a tocar el timbre el cual emitía un sonido semejante al de un silbido mezclado con risas, definitivamente su amiga tenía una imaginación envidiable.
Sintió el sonido de pisadas que bajaban aceleradamente la escalera interna y posteriormente la puerta se abrió de golpe
-Hola virgen cómo estás- fue el saludo de Zoisite
-Aquí estoy, un poco cansada por el viaje y tú- recibiendo un caluroso abrazo
-Bien, como siempre apretadita- alegremente la tomó de la mano y cerró la puerta conduciéndola escaleras arriba donde estaba la entrada a la casa
Dentro, todo no era muy distinto, había plantas por todos los rincones, figuritas y adornos estaban sobre cada mesita apostada en diferentes lugares de la estancia. Del techo colgaban campanas de viento, collares y muñecos de felpa, tenía una gran cantidad de peluches de mono los cuales colgaban de un solo brazo, además estaban los estantes repletos de figuritas de vidrio, piedras y bolitas de colores. Ahí era todo demasiado festivo, Zoisite siempre cambiaba las cosas de lugar dando un estilo renovado y fresco a pesar de que la cantidad de objetos que tenía era impresionante. Lo que más le gustaba a Serena era un cuadro que colgaba de la pared el cual representaba un paisaje de un bosque con una fuente y una cascada, el cual al ser conectado a la electricidad se encendía haciendo parecer que el agua fluía, además de emitir sonidos de pájaros y viento, era realmente lindo.
Se sentaron a la mesa de comedor que estaba en la primera sala pasando la puerta principal y Zoisite le puso en frente una gran taza de té como siempre hacía cuando iba de visita
-No crees que es muy temprano para el té- preguntó tratando de picar a su amiga
-Claro que no, siempre es bueno beber líquidos, el té es una manera entretenida de hacerlo, anda bebe- la instó la castaña
Serena miró la taza humeante con recelo como siempre lo hacía en un principio, hasta que se acostumbraba y terminaba siempre tomando una más, a pesar que sabía que cada una equivalía a un litro de agua
-Y cuéntame Zoi, qué has hecho en estos días que no nos hemos visto- decía mientras bebía de su taza, como siempre el té de su amiga era el mejor
-Pues nada, vino a visitarme Kunzite y quería acostarse conmigo pero yo le dije que si no me traía regalos yo no iba a ceder- frunció el ceño- ese hombre cree que voy a hacerle el favor así como así y gratis?- se cruzó de brazos
-Pero Zoi, si te sirve para quitar el estrés- se rió del pensamiento de ella
-No lo creo así, recuerda que los hombres se aprovechan de una que es tan hermosa y delicada y por eso creen que pueden hacer lo que quieran, pues no, hay qué demostrarle que aquí las cosas se hacen cuando una quiere- le guiñó un ojo- entre más te haces la difícil y más exigente eres, más se esfuerzan por estar a la altura, conseguir las cosas fácilmente no contribuye a su orgullo masculino y terminan aburriéndose, hazme caso Serena, tienes que ser más dura con los hombres y no tan complaciente
-Quisiera que me hubieses dicho eso antes- guardó silencio- bueno, sabes lo de Seiya, te lo conté por teléfono, siempre creí que era mi culpa su rechazo y en cierta forma me alivia que no haya sido así
-Yo creo que a ti nadie te va a querer nunca como mujer si primero no te quieres, te aceptas y te valoras tú misma- la miró de arriba abajo- mírate eres guapísima, de echo si yo fuera hombre definitivamente serías mi tipo- dijo asintiendo
Zoisite tenía el mismo porte y contextura que Serena, se vestía muy femenina y la ropa que usaba le quedaba muy bella, cosa que a la rubia no le pasaba consigo misma. Creía que todo se debía a la seguridad que tenía su amiga en sí misma, no le daba otra explicación
A veces no entendía cómo la castaña tenía tanta suerte con los hombres, siempre quiso tener esa capacidad de atraer a los demás pero nunca se había dado, por eso se sentía insegura con respecto a ella misma, pensaba que algo andaba mal en ella y no sabía qué era
Zoisite era una mujer extravagante, femenina y preocupada de sí misma, tenía una seguridad implacable y no se dejaba pasar a llevar por nadie, no se reprimía por los comentarios de personas mal intencionadas que no compartían su condición, eso a ella no le importaba y por su simpatía y espontaneidad siempre estaba rodeada de personas que le tenían gran afecto, además de tener varios pretendientes a quienes les daba "cariño" cuando le daba la gana y si eso no pasaba simplemente les decía que se fueran por donde vinieron, actitud de la que Serena no tenía ni un poco y que a veces anhelaba
Recordó cuando la conoció, sentía un poco de recelo debido a la sinceridad de su amiga. Se dio cuenta de inmediato que Zoi tenía un don, ya que le dijo cosas sobre ella misma que nadie más podría saber, cosas acerca de sus temores, dudas, inseguridades y tristezas, le habló de su familia, amigos y de sucesos que pasarían, como el hecho de ser trasladada a Tokio, esto último lo dijo un mes y medio antes que ocurriera
Definitivamente tenía una amiga especial en todo sentido. Aceptaba que Zoisite fuera intersexual, al principio le llamó la atención ya que nunca había conocido a nadie como ella, tenía un cuerpo femenino y ciertos rasgos masculinos en su cara, además la voz era un poco ronca y se notaba levemente la manzana de adán en su garganta. Lo que más le gustaba era que Zoi siempre se reía de los malos comentarios, lo tomaba bien y decía que le importaba poco las opiniones de la gente ya que era afortunada de haber nacido con esa condición y por lo tanto haber tenido la fortuna de poder elegir a que sexo pertenecer, ella había decidido ser mujer y estaba orgullosa de eso
Hablaron toda la tarde de lo que habían hecho durante el tiempo que Serena había sido trasladada a Tokio, hasta que llegó el tiempo de revelar el interés de la rubia en cierto pelinegro; Zoisite ya lo sabía antes de que ella se sincerara, por lo cual le dio algunos consejos para tratar con el tema, alentándola a que no se desanimara y creyera más en sí misma, Serena no estaba tan segura
Llegó la hora de la despedida de ese largo fin de semana, las amigas se abrazaron mientras la castaña le daba una miraba significativa a la rubia
-Zoi, estás segura de que es una buena idea?- preguntó temerosa al comprender el significado de la mirada
-Hazme caso mujer, ya verás que si sigues mis consejos te irá de maravilla, eso sí, debes llamarme todas las noches para darme un reporte, sabes que no aguanto quedarme con el chisme
-Si Darien no vuelve a hablarme nunca más será tu culpa- dijo haciendo un tierno puchero
-Lo vas a andar trayendo loquito por ti- sonrió- ahora anda y no pienses tanto dándole vuelta a las cosas que eso a ti no te funciona, confía en mí
-Sí claro- dio una carcajada- eres la voz de la experiencia, digo a tu edad es obvio que tienes mucha- decía burlándose
-Oye! Me estás llamando vieja- gritaba desde el otro lado de la calle- si sólo tengo 28 años- decía al tiempo que hacía una pose y meneaba su cabello
-Cómo digas, cómo digas Zoi- hizo un gesto con la mano y se alejó riéndose de las locuras de su amiga, pensando que su alegría era contagiosa y era eso lo que la mantenía joven a pesar de sus 45 años de vida
Disculpen, disculpen la demora, de verdad estuve muy ocupada en estos días en el trabajo con la presión de Lord Farquaad, es un Grinch de primera, jajaja
Agradezco sus bellos comentarios que me dan mucho ánimo y me alegran el día… espero que les haya gustado este capítulo, nos leemos en el próximo. Saludos XD
