Epílogo

—¡Despierten, señoritas! ¡No querrán perderse la fiesta!

La confusión de las ponis al despertar se sumó al asombro. En vez del páramo destruido y gris en el que recordaban apenas haber vivido una tragedia, ahora estaban en un lugar completamente alegre, con árboles recargados de flores, serpentinas, globos y decoraciones por todos lados, amplias mesas llenas de bocadillos de lo más variados, un montón de juegos, y por supuesto, una orquesta cuya música invadía de jolgorio el ambiente. Frente a ellas, vivo y coleando, estaba Discord, pero lo que les llamó la atención fue la joya que había en su pecho. Junto a él, se encontraban las princesas, con coronas de flores en sus cabezas.

—Vaya, qué desconsiderado de su parte, chicas. Me mato haciendo esta fiesta y ustedes sólo duermen — agregó el draconequus, en una posición de reproche.

—¿Qué está pasando aquí? ¿Qué es todo esto? — preguntó Twilight, mirando a su alrededor sin poder creerlo.

—¿Y por qué siento que se están haciendo fiestas simultáneas en toda Equestria? — preguntó Pinkie, saltando mientras evaluaba todos los elementos festivos.

—¡Discord, estás bien! — exclamó Fluttershy, quien ni lerda ni perezosa se lanzó a darle un abrazo a su amigo.

—Por supuesto que estoy bien, querida Fluttershy. No es tan fácil acabar conmigo — dijo sonriente.

Pronto, todas comenzaron a recordar lo ocurrido, especialmente la visión del draconequus tendido en el suelo, y cubierto por las crines de las ponis, en señal de ofrenda por su sacrificio.

—Pero... — balbuceó Rarity — ¿cómo es posible? Estabas… estabas…

—Pensamos que no sobrevivirías a ese ataque... — completó Twilight.

—Bueno, pero ya me ven aquí… Como dice el dicho, "yerba mala nunca muere".

—Eso no explica lo que queremos saber — masculló Rainbow —. Lo último que recuerdo es que nos habíamos puesto a cantar, y después… fue como si soñara.

—A mí me ocurrió lo mismo, y supongo que a todas. — secundó Applejack.

—¿Habremos activado el Rainbow Power sin saberlo? — inquirió Rarity — ¿Y qué fue de los mechones de nuestras crines…?

—No sé, supongo que se habrán transformado en algo mucho más útil y bello. — comentó Discord tocándose distraídamente el blanco diamante, el cual llamó toda la atención de la unicornio blanca.

—Oh… no sé de dónde lo hayas sacado, pero es… tan hermoso. ¡Parece un diamante blanco, pero da destellos de muchos colores! — exclamó Rarity.

—Me alegra que te guste, querida, fue un regalo por mi valiente sacrificio al dar mi vida por las princesas de Equestria. ¿Verdad que es lindo?

Discord no pudo evitar hacer una estrafalaria ostentación de su brillante recompensa, poniéndose todo hermoso y con un montón de cámaras a su alrededor. Las seis ponis todavía no terminaban de entender nada, por lo que la princesa del sol decidió intervenir.

—Diles de quién recibiste ese regalo.

—Ah, Tia, pensé que la respuesta era fácil…

—¿Se lo dieron ustedes? — preguntó Twilight, dirigiéndose a las alicornios.

—No. Para nada — respondió Luna —. Ustedes se lo trajeron.

—¡¿Nosotras?! — exclamaron las seis ponis a coro.

—Bueno, bueno, Lulu, hay que contarles la historia completa — dijo Discord, haciendo aparecer un sillón, y sentándose en él, con una pipa burbujeante y un fez rojo, además de una bata. Abrió un libro viejo y se puso a narrar —. Había una vez Nueve Ninfas que cuidaban la tierra…

—Oye no, Discord, ya escuchamos esa historia en el capítulo anterior — Pinkie saltó sobre el libro, mirando fijamente al draconequus —. Sólo debemos recordar que nosotras representamos a sus espíritus...

—Espera, espera, ¿te refieres a las Ninfas? — Twilight sintió que llegaba a una conexión — Entonces… el diamante fue un regalo de ellas, y eso significa que… ¿actuaron a través de nosotras?

—¡Bingo! ¡Denle los diez millones de bits a Twilight Sparkle por su excelente respuesta!

A continuación, una lluvia de monedas de oro cayó sobre la alicornio lavanda. Sus amigas miraron de mala manera al señor del caos, y se dispusieron a desenterrar a la princesa de la amistad. Había tanto oro que habría hecho arder de deseo a Filthy Rich.

—Estoy bien, estoy bien…

—¡No son monedas de oro, son de chocolate! — gritó Pinkie, zambulléndose en ellas y quitándoles el envoltorio para devorarlas rápidamente.

—A ver, ¿cómo está eso de que esas ninfas se manifestaron a través de nosotras? ¿Acaso nos poseyeron así de la nada?

—No creo que sea tan sencillo, Rainbow. Además, ni siquiera teníamos los Elementos de la Armonía…

—De hecho, querida Twilight, cuando Luna y yo volvíamos con ustedes, vimos a los propios Elementos presentarse en la escena. Ustedes mismas los invocaron, y ese fue el principal hecho que les permitió a las Ninfas regresar desde el mundo de los espíritus.

Las palabras de la princesa Celestia dejaron boquiabiertas a las portadoras de la Armonía, y todo quedó en silencio por unos segundos. Ninguna sabía qué decir, y no dudaban de que lo que la alicornio del sol les había dicho era verdad. Era demasiado sorpresivo para ellas, ya que llevaban cierto tiempo teniendo contacto con los Elementos y nunca había ocurrido nada igual. El silencio de las princesas respecto a las Antiguas Ninfas no encontraba justificación, a menos que aquella información tuviera cierta peculiaridad como para ser revelada en un caso específico.

—Sé lo que están pensando — continuó Celestia —. Pero lo que debían saber, ahora ya lo saben. Muchas veces, somos influidos por fuerzas que son totalmente exteriores a nosotros o nuestro entorno, y no siempre tendremos las respuestas a todo.

—No quisiera ser aguafiestas, hermana — empezó Luna —, pero creo que deberíamos volver a Canterlot para asegurarnos de que todo está en orden allí.

—Oh, querida Luna, Canterlot puede esperar. Todavía tienes tiempo de olvidarte por un ratito de que eres una princesa y aprovechar la fiesta. Luego tendrás que volver a esos densos y aburridos "reales". — Discord hizo aparecer dos cómodos sillones para las princesas, al mismo tiempo que ponía a su disposición una mesa llena de cócteles y pasteles. Luna insistió en el deber, pero Celestia le aseguró que por unas horas estaba bien quedarse.

—Ahora, creo que todos nos merecemos divertirnos por un rato.

Dicho esto, el draconequus dio un chasquido y Spike apareció corriendo, abrazando a Twilight y enseguida ambos fueron abrazados por las demás ponis, que decidieron hacer caso a la recomendación del señor del caos y se volcaron a la fiesta. Después de toda la tensión que habían pasado en esos días, les vino muy bien distenderse, comer, beber y bailar al son de la música.

De hecho, tanto en Canterlot como en todas las demás ciudades de Equestria, todo había vuelto a la normalidad, con un plus de que en cada una había una celebración armada para deleite de los ponis. Muchos no entendieron nada, pese a que había un cartel que les anunciaba que estaban fuera de peligro. La mayoría se sumó a los festejos, con cierta desconfianza ya que no sabían de dónde provenía todo eso, pero al final terminaron acoplándose a la buena onda hasta que fue momento de retomar sus actividades. Discord había reparado la destrucción que había producido Alucord, y sólo por esa única vez, había "restaurado" el orden.

No se sentía nada mal, ya que técnicamente era la primera vez que salvaba Equestria, y ahora podría usar ese hecho en su favor como quisiera (aunque trataría de no abusar). Por el momento, disfrutaba su día de gloria, en compañía de Fluttershy y de las ponis que finalmente habían decidido darle una oportunidad. Era casi como un cumpleaños, y lo mejor de todo era que tenía un nuevo "estatus", por así decir.

—Así que ahora tienes esa cosa brillante en el pecho, ¿eso significa que eres el Séptimo Elemento de la Armonía? — preguntó Spike, mirando con mucha curiosidad la gema que cubría el corazón del draconequus.

—Na, yo creo que más bien soy… ¡Un Crystal Gem, — respondió Discord, adoptando unas ropas estrafalarias con una estrella grabada — y me fusionaré con mis compañeras para ir a luchar contra el Homeworld!

—Compañero, creo que estás oficialmente cada vez más loco. — comentó Applejack, expresando la estupefacción de Fluttershy y Rainbow, que los acompañaban.

A excepción de Pinkie Pie, que salió de adentro de una pelusa de color rosa.

—Tú no podrías ser una Crystal Gem, Discord, ¡porque tu gema es un diamante! — lo increpó, mirándolo fijo a los ojos — ¡Apuesto a que tú eres White Diamond, y mandaste a quebrar a Pink! O peor, ¡mandaste a quebrar a White también y te quedaste con su diamante!

La seriedad aparente de la situación preocupó a las ponis, que si bien sabían que su amiga de pelo abultado era un poco excéntrica, no podían estar seguras de si hablaba en serio. No obstante, Discord se tomó la acusación con mucha calma.

—Creo que me estás confundiendo con alguien más, Pinkie. — y le guiñó un ojo.

—Hmm… puede ser — admitió Pinkie, con los ojos entrecerrados y un casco en su barbilla, de modo pensativo —. Pero te estaré vigilando, ¿eh?

—Jejeje, ¿no vas a creer que voy a volverme como el Dorito Malvado, verdad?

A este punto, ni el draconequus ni la poni pudieron contener la risa, y se echaron al suelo a reír sin parar, mientras Rainbow, Fluttershy y Applejack los observaban, cuestionándose qué clase de delirio era ése. Ambos continuaron haciendo chistes a propósito de la nueva condición de Discord, y sólo ellos parecían entender a qué hacían referencia. Cada una de las ponis decidió, por preservación de la propia cordura, aceptar que el mundo en que estos dos transitaban estaba fuera de su comprensión, por lo que no le dieron demasiadas vueltas a ese asunto.

Por otro lado, en un sitio más apartado de los juegos y el ponche, la blanca yegua alicornio se encontraba sumida en sus pensamientos, sin mirar a un punto concreto. Pensaba en muchas cosas, pero eso no le impidió saber que había alguien detrás de ella, a punto de hacerle una broma.

—Antes que nada, quería decirte que te perdono, Discord. — dijo, en un tono completamente sereno.

—Ah, vamos, ¿cómo lo supiste? — masculló él, haciendo desaparecer la nube rosa con la que pretendía empapar a Celestia con chocolate.

—Tengo ojos en la nuca, pero eso no importa.

—Claro que importa, si eso es cierto, serías una abominación terrorífica. Ni a mí se me ocurriría algo tan espantoso.

Pero Celestia no respondió a aquel comentario, permaneciendo en silencio.

—¿Qué es eso de que me perdonas? — preguntó el draconequus al final.

—Intentaste atacarme en un momento de inestabilidad emocional, pero sé que solo lo hacías movido por la ira.

—Oh, eso… sigo pensando que algunas de las cosas que dije son ciertas.

—No lo dudo.

Transcurrió otro rato sin que intercambiaran palabra. Y esta vez fue Celestia la que retomó la conversación.

—Tu padre se arrepintió en el último minuto, y se fue en paz. Te consideraba su bien más preciado, Discord. En el fondo, lo comprendo. Comprendo su dolor…

—Ah… creo que me están llamando por allá — mintió el señor del caos —. Como sea, Tia, te agradezco mucho por darme otra oportunidad. Sé que tú sabes que yo sé que tú sabías lo que pasaría, pero no me quejo, después de todo nadie puede cuestionar la decisión de los dioses. Este destino que me toca es mucho más interesante que el de un gnomo de jardín, así que estamos a casco.

Con estas palabras, Discord estrechó el casco de Celestia y desapareció en un chasquido. La alicornio sólo meneó la cabeza y sonrió.

Mientras tanto, Twilight conversaba con la princesa de la noche.

—¿Por qué habrá rebotado la maldición de muerte de Alucord? No creo que lo haya usado para matarnos sabiendo que eso podría ocurrir.

—Es probable que Alucord no haya contado con lo que haría Discord — contestó Luna —. La maldición debe habérsele vuelto en contra por el propio sacrificio de su hijo.

—Es increíble que algo así fuera posible. No existen muchas cosas capaces de anular un hechizo tan potente.

—Un acto así no puede anular una maldición, pero sí devolverla al agresor — puntualizó Luna —. Ninguno de los dos draconequus habría sobrevivido, a pesar de ser tan poderosos, pero Discord se ganó el favor de las Antiguas Ninfas, como estaba predestinado. Por eso él está aquí con nosotras, aunque no es gratuitamente.

—¿Y por qué no supimos de esa profecía antes?

—Pues, de nada habría servido saberla con anterioridad. Tú misma podrás recordar que leíste la leyenda de Nightmare Moon y los Elementos de la Armonía en el día preciso, cuando fue necesario actuar. Y todas sabemos los resultados que hubo de eso, más allá de si fue parte de un plan o no enviarte a Ponyville.

—Sólo habría servido para que enloquecieras antes de tiempo. — acotó Spike, pero ante la mirada reprobadora de la alicornio lavanda, se puso a devorar las gemas que traía en un tazón.

—Lo sé, princesa, es que se siente tan extraño… Yo jamás creí que existieran otros draconequus, y la verdad es que lamento mucho las condiciones en que conocimos a Alucord. No puedo imaginarme todo el conocimiento que se podría obtener de él, periodos perdidos de la historia del mundo o incluso de otras dimensiones…

—Podrías preguntarle a Discord, estoy segura de que en el fondo le agradaría saber que no ven a su padre sólo como un mero enemigo.

—Bueno, puedo intentarlo… Incluso podría proponerle que escriba en el diario de la amistad, o todas podríamos hacerlo.

—Jeje, para escribir la lección de amistad que recibieron, necesitarían todo un libro.

—No exageres, Spike. Esto es algo serio…

—Supongo que ahora tendré mi propio vitral, ¿no? — Discord apareció de repente, pero no sobresaltó a las presentes.

—¿Para qué? Tienes mucho más que un vitral, y es mucho más vistoso. — señaló el bebé dragón.

—Spike tiene razón, pero… creo que esta es una ocasión que lo amerita.

Aquella afirmación de la alicornio lavanda sorprendió mucho al draconequus. Era la primera vez que la cerebrito se ponía de su lado.

—¿Quién eres y qué hiciste con la princesa Twilight Sparkle? — le preguntó autoritariamente, enrollándose alrededor de ella y escudriñando su rostro con una lupa — Ella como mínimo me daría un trono en su castillo.

—Si así fuera — dijo Twilight riendo —, entonces deberías sospechar de que podría no ser la verdadera…

Después de un rato, las princesas se retiraron para volver a Canterlot y asegurarse de que todo estaba bajo control. Obviamente, no había caos en las calles pero todos se preguntaban por ellas, y al apenas aterrizar en las inmediaciones del castillo real, un aluvión de ponis acudió a ellas, haciendo cien tipos de preguntas distintas. De modo que se vieron obligadas a usar la voz real para impartir silencio.

El día fue transcurriendo lentamente. Ante la solicitud de Rarity y Applejack de regresar a Ponyville para ver cómo estaban sus familias, la fiesta se dio por concluida, y antes de teletransportarse al pueblo, Discord las llevó a conocer el santuario que había levantado en honor a su padre, explicándoles algunas cosas importantes al respecto.

—Una parte de mí hubiera deseado que él siguiera vivo, pero bueno… al menos le di una morada decente.

—Oh, sé que lo extrañarás mucho — dijo Fluttershy, poniendo un casco sobre su hombro —. Me hubiera encantado invitarlo a una de nuestras tardes de té.

—A mí también, Flutty, a mí también. — dijo Discord, en tono melancólico.

Un denso silencio cayó sobre los presentes, que observaban el monumento mortuorio. Para ese entonces, una duda rondaba por las cabezas de algunas ponis, pero no se animaban a formularla verbalmente.

—Oye, Discord — dijo finalmente Rainbow Dash —, ¿y qué fue de tu madre? Deberías avisarle de lo que pasó, no vaya que venga a querer tomar venganza…

—¿Madre? — el señor del caos soltó una risita — No, no, yo no tengo madre, hasta lo que yo sé.

—¡Pero por los corrales, cómo puede ser eso posible! — exclamó Applejack, mientras sus amigas protestaban al unísono.

—Verán, mis pequeñas ponis, los draconequus tenemos… otra forma de "procrear". — explicó Discord, visiblemente incómodo.

—¿En serio? ¿Y cuál es? — preguntó Pinkie, entusiasmada — ¿Ponen un huevo? ¿Hacen figuras de barro? ¿Se quitan una de sus costillas…?

—No, no, no, para nada. Me temo que esa ya es otra historia…

-.-.-

Ah, se siente tan bien finalizar un fanfic largo… Es 20% más cool, jejeje

Bueno, hasta aquí llegamos con "El Caos Padre". Quiero agradecer a todos y todas los/as lectores que han apoyado este fic, lo han puesto en favoritos y han comentado. De verdad, se los quiere un montón. También quiero agradecer a mi beta reader, CSR Stories, por su incansable labor de leer y revisar todo lo que escribo.

La historia ha concluido, pero tengo unos proyectos futuros que se enlazarán a este fic de forma no tan directa. Es decir, que tal vez amplíe un poco el universo, pero no me centraré en los lugares de siempre sino que exploraré otros sitios.

Por cierto, he hecho un dibujo de Alucord, y pueden pasar a conocerlo en mi cuenta de Deviantart, "FHimFimArt", donde publico a veces dibujos de otros personajes de mis fanfics.

Un abrazo, nos leemos en otras historias ;)