Consecuencias de un desliz
-Me siento como la peor persona del mundo – Decía Marinette mientras abrazaba fuertemente su almohada, por fin había llegado la noche y podía estar sola en su casa con su querida kwami para descargar todo lo que tenía comprimido en su pecho desde esa misma mañana.
Tikki se acercó a su portadora y vio como la chica mantenía los ojos cerrados al mismo tiempo que se aferraba a su almohada. Marinette abrió los ojos y centró su vista en la pequeña mariquita para hablarle – Lo peor del caso es que tú escuchaste todo ¿no?
Tikki torció su expresión – Te mentiría si dijera que no… Pero cuando se quedaron callados me asomé para ver que había pasado y pues ustedes dos estaban besándose no muy sutilmente, y volví a esconderme en la gaveta del escritorio, aunque escuché… ehm…cosas.
Marinette volvió a esconder la cara en la almohada – No tengo idea en lo que estaba pensando… ¡Él me besó primero! ¡Y yo no lo detuve! Debí haberlo detenido antes de que pasara a mayores.
-Es un poco tarde para que te arrepientas – Dijo Tikki seriamente.
-Le dije que lo hiciera – Aceptó Marinette mirando a su kwami – Fue mi culpa.
-Tampoco debes culparte del todo – Animó Tikki – Adrien fue quien te besó primero.
-Sigo siendo tan culpable como él – Insistió la ojiazul – Esto es un desastre, siento que he defraudado a Luka como nunca… Yo no soy así ¿qué rayos me pasó?
Tikki veía sumamente preocupada a su portadora, odiaba que tuviera que ser tan dura con ella, pero las cosas se veían bastante mal, por lo que sinceridad era lo que más necesitaba la chica en ese momento, razón por la cual tomó un largo suspiro y habló.
- ¿Marinette? – La ojiazul volvió a mirar a su kwami – ¿Pensaste en Luka en algún momento mientras pasó lo que pasó con Adrien?
La chica suspiró y pensó bien su respuesta, era cierto que le había pedido a Adrien que no mencionaran a Luka, así como también él le pidió que no mencionaran a Kagami, por lo que en ese momento apartó al joven músico de sus pensamientos y se había perdido por completo en los ojos y la fragancia del chico rubio.
-No – Admitió ella con semblante triste – Yo no pensé en Luka hasta que ya era demasiado tarde para hacerlo.
Tikki no dijo nada, esta vez prefirió acercarse hasta su portadora y acarició su mejilla con una de sus pequeñas manos, pudo darse cuenta de que la chica soltaba unas pequeñas lágrimas que limpiaba rápidamente.
-Estoy en problemas, Tikki – Sollozó Marinette – Yo no quería hacerle daño a Luka… Pero Adrien me besó y… – Ella se mordió el labio antes de responder – No pude resistirme.
-Lo entiendo, Marinette – Dijo Tikki tratando de animarla – Pero eso me lleva a dudar si en realidad desechaste tus sentimientos por Adrien.
-Yo creí que lo había hecho cuando empecé a salir con Luka y acepté que lo mío con Adrien era solo un amor platónico e imposible de la adolescencia – Intentó excusarse ella para luego suspirar – Pero me equivoqué.
Tikki abrió los ojos de la impresión – ¿Qué quieres decir?
-Tal vez no olvidé del todos mis sentimientos hacia Adrien – Confesó Marinette – Y si le añades el hecho de que sigo enojada con Luka y que la abstinencia me estaba matando, entonces tienes como resultado lo que pasó esta tarde en mi oficina.
-Entonces… – Tikki dudó sobre si hacer o no aquella pregunta, pero sin más, se lanzó a hacerla – ¿Aún te gusta Adrien?
Marinette se mordió el labio nerviosamente – Te mentiría si te dijera que no me siento atraída hacía él, pero creo que es más calentura que lo que sentía por él cuando éramos adolescentes… Digo, él está muy guapo, y sigue siendo tan amable como siempre.
-Si solo fuese "calentura" como tú dices, no creo que notaras ese tipo de detalles en su personalidad, o que te interesaras por él en cuanto a la relación con su padre ¿no crees? – Dijo la kwami inquisitivamente.
Y era cierto, Tikki había estado presente cuando Marinette había animado a Adrien con la relación de su padre, además, ella seguía sonriendo genuinamente cuando estaba a su alrededor como si volviese a ser una joven de 14 años que recién conocía al joven rubio.
Marinette sintió su garganta arder – ¿Sugieres que sigo queriendo a Adrien más que como un amigo?
-Yo no puedo asegurar eso – Dijo Tikki para mirar seriamente a su portadora – Pero si puedo decirte que debes seguir tu corazón en todo esto.
Marinette suspiró profundamente – No es tan fácil cuando tu corazón se encuentra en un conflicto entre el chico con el que he compartido 4 años de mi vida, pero con el que estuve a punto de terminar hace unos días por teléfono, y entre el chico que fue mi primer beso y que ahora me mueve el universo por completo solo con su presencia.
Tikki le dio una sonrisa de medio lado a su portadora – Estás en problemas.
La ojiazul apartó los ojos de la pequeña mariquita y los posó en el techo, aún no sabía cómo había logrado perder el control de esa manera a tal punto de tener relaciones de esa forma con Adrien, ni siquiera con Luka había hecho algo tan arriesgado, hasta el momento la situación más loca en la que habían estado juntos fue cuando Anarka estaba en casa, pero en la oficina parecía incluso una completa locura, pero era la verdad. Aunque fuese dificil de admitir, Adrien le causaba cosas que Luka no había podido hacer, esa tarde que compartió con el rubio ni siquiera pensó en las consecuencias que acarrearía su pequeña aventura y mucho menos imaginó que aquello le hubiese gustado tanto como podía admitir.
- ¿Por qué me haces esto Adrien? ¿por qué apareciste de nuevo? – pensaba ella mientras volvía a poner la almohada en su cara, odiaba estar así de confundida.
Mientras tanto en un departamento cerca del Louvre…
Adrien recién salía del baño vistiendo solo una toalla alrededor de la cintura y con el cabello goteando, tuvo una larga ducha solo pensando en lo que había pasado en ese día y que no dejaba de torturarlo. Él se sentó en su cama y se quedó mirando en un punto en la pared, dejándose envolver solo con sus pensamientos hasta que un pequeño gato negro le habló.
-Te ves hecho polvo, chico – Comentó Plagg revoloteando alrededor de su portador.
-Me siento como un completo idiota – Respondió el rubio mirando a su kwami – Estaba enojado con Kagami, pero no es excusa para haber besado a Marinette.
Plagg bufó – ¿Besado? Tú y tu "amiga" hicieron más que besarse, pude escucharlo todo desde tu bolsillo, por suerte me salí de ahí antes de que ella se diera cuenta y me escondí en uno de los adornos de su oficina, no me hubiese gustado estar en medio de ustedes mientras… – Adrien se apresuró a interrumpirlo.
-Por favor no termines esa oración – Pidió el joven rubio – Ya es bastante vergonzoso que nos hayas escuchado teniendo relaciones como para recalcarlo… Y ese no es el punto – Dijo Adrien pasando la mano por su cabello en señal de preocupación – Le fui infiel a Kagami.
-Ella me da miedo – Dijo Plagg – Creo que si llegara a enterarse lo que ha pasado con tu "amiga" podría venir y cortarte con su espada.
-Kagami no puede enterarse de lo que pasó con Marinette – Dijo Adrien inmediatamente sintiéndose aún más culpable – Bueno, no por el momento… Se pondría más histérica con respecto a ella.
-Chico lamento decirte esto, pero ahora tiene razones para estar histérica – Comentó Plagg.
Adrien suspiró y recostó la espalda en su cama para mirar al techo mientras pasaba sus brazos por detrás de su cabeza y hablaba a su kwami – Te confieso que jamás me saqué de la cabeza el primer beso con Marinette, y siempre me he sentido un completo imbécil al no haberme fijado de sus sentimientos hacía mí hasta que ella decidió besarme.
-Creo que esa chica sigue enamorada de ti – Respondió Plagg despreocupadamente.
Adrien se sonrojó levemente ante el comentario – Ella me dijo que le gustaba en la escuela, pero si está con Luka significa que me superó.
-Pues ella tampoco recordó a ese tal Luka mientras ustedes se besaban apasionadamente hoy.
-Es porque ella también se peleó con él hace unos días – Entonces ese pensamiento golpeó fuertemente con él – Eso es, Marinette estaba tan enojada y triste como yo que simplemente nos dejamos llevar por el momento.
-Eso no quita el hecho de que estuvo mal, chico – Agregó el kwami.
-Lo sé, estuvo muy mal – Admitió él antes de decir algo más – Aunque tengo que admitir que al mismo tiempo me gustó.
-Pareces un adolescente hormonal de nuevo, Adrien – Se quejó Plagg poniendo cara de asco – Por favor no me digas que tendré que verte pasar por todo eso de nuevo.
- ¡Fue un desliz! – Se defendió Adrien completamente sonrojado – Y hacía mucho tiempo que no tenía relaciones, incluso antes de que Kagami se fuera ya había parado hacía un tiempo por sus extensos entrenamientos.
-Los humanos son tan complicados – Dijo Plagg.
Adrien suspiró resignado mientras miraba el techo, por supuesto que se sentía mal ya que prácticamente habían roto dos relaciones solo por ese desliz que tuvieron, pero no podía negar que él hacía tiempo deseaba que eso pasara, y esa fue la razón que lo impulsó a besar a la chica esa misma tarde, y vaya que fue su sorpresa cuando ella lo besó de vuelta.
-Jamás me fijé en Marinette como más que una amiga hasta que me besó hace unos años – Confesó él.
-Eso suena un poco insensible de tu parte – Dijo Plagg – Incluso para mí.
-Lo sé, pero desde esa misma noche no dejé de pensar en ella – Admitió el joven rubio – Ni siquiera cuando empecé a salir con Kagami.
Plagg miró a su portador, aunque no lo demostrara, le preocupaba bastante la situación por la que estaba atravesando, y no era para menos, el chico se encontraba realmente confundido sobre su inestable relación con su novia de hace un par de años y con el reciente romance con su vieja amiga de la escuela. A pesar de las circunstancias en la que había conocido a Adrien, le había tomado mucho cariño y se veía en la necesidad de decirle algo que lo ayudara.
-Adrien – Dijo Plagg captando la atención de su portador – Dices que te gustó lo que pasó con tu amiga hoy ¿no?
El joven rubio se sentó en la cama para mirar a su kwami y responderle – Yo sé que estuvo mal porque ambos fuimos infieles, pero por un momento olvidé todos mis problemas y me sentí verdaderamente bien, hasta que ambos caímos en cuenta de lo que habíamos hecho.
-Chico – Dijo Plagg con un tono un poco más serio del que acostumbraba – ¿Te habías sentido así con esa chica esgrimista en todos sus años de relación?
Adrien se quedó pensativo un momento, analizando lo que Plagg acababa de decir, porque al parecer tenía un punto, tal vez Kagami haya sido su primera y única novia hasta el momento, por lo que con ella compartió diferentes cosas, incluyendo su primera vez, pero ni esa ni las otras ocasiones se habían comparado con lo vivido ese día con su amiga.
-No – Admitió finalmente el joven rubio – Con Kagami nunca me sentí tan… ¿completo? ¿bien? Ni siquiera sé cómo describirlo.
Plagg suspiró resignado – Estás en problemas, chico.
Adrien volvió a recostarse en su cama y centró de nuevo su mirada en el techo de la habitación, estaba un hecho un lío con sus sentimientos en ese momento – ¿Acaso sentía cosas más allá de calentura por Marinette? ¿o era solo cuestión de tiempo antes de volver a ver a su novia? ¿Se sentirá ella igual que él? ¿Le habrá gustado tanto como a él? – las preguntas en su cabeza lo iban a volver loco, sobre todo al recordar que en unas horas estarían de nuevo cara a cara en la sesión de fotos, y que tendrían que convivir como si nada hubiese pasado si no querían que su padre o Nathalie sospecharan que algo pasaba entre ellos.
-Estamos en problemas, Marinette –.
oOo
- ¿Estamos listos para empezar? – Preguntaba el fotógrafo de Adrien.
-Ehm… – El chico titubeaba mirando hacía la entrada, Marinette aún no había aparecido y ya era la hora acordada para la sesión, se suponía que saldrían juntos desde Gabriel's, pero la chica había asegurado que llegaría a tiempo por su propia cuenta.
-Falta la modista de Adrien – Dijo Nathalie respondiéndole al fotógrafo y al mismo tiempo mirando su reloj de mano – La señorita Dupain-Cheng ya debe estar por llegar… ¿Adrien sabes algo de ella?
Adrien se removió incómodo – No, no he hablado con ella desde ayer en la reunión con mi padre – Se excusó él tratando de evitar mencionar por completo que había estado en su oficina luego de eso.
-Podemos comenzar sin la señorita Dupain-Cheng – Sugirió el fotógrafo que había trabajado con Adrien desde su adolescencia.
-Imposible – Negó de inmediato Nathalie – Necesitamos que sea ella quien acomode el atuendo de Adrien para que luzca tal y como el señor Agreste ordenó.
Y como si algo la hubiese llamado con el pensamiento, la puerta del estudio se abrió revelando a una joven mujer que portaba su cabello suelto y un tanto despeinado por la evidente carrera que había tenido, a pesar de que lucía su habitual ropa de trabajo que consistía en una camisa y una falda alta, terminando con unos tacones no tan altos, Adrien tuvo que admitir que aquella imagen le pareció algo graciosa ya que le recordaba sus días en la escuela estudiando con la chica, era famosa por llegar tarde prácticamente todos los días.
-Lamento llegar tarde – Decía ella acercándose al grupo de trabajo y tratando de recuperar el aliento – Creí que llegaría antes, pero he errado por completo.
El fotógrafo la miró con impaciencia – ¡No tenemos más tiempo que perder! ¡Mi tiempo es oro!
Nathalie rodó los ojos y luego miró a Marinette – No te preocupes, será mejor que ayudes a Adrien a prepararse para comenzar ahora.
Marinette asintió con la cabeza y centró su mirada en Adrien, quien no le había quitado los ojos encima desde que llegó al estudio, ella se sonrojó levemente y lo saludó – Hola.
-Hola – Respondió él al instante sintiendo un extraño cosquilleo en la boca del estómago, no se habían visto ni hablado desde el día anterior en su oficina, resultaba de hecho, un poco incómodo.
Seguían mirándose un tanto sonrojados, hasta que el fotógrafo les habló – ¡Andando! ¡No hay tiempo que perder! ¡Rápido!
Los chicos salieron del trance y de inmediato empezaron a caminar torpemente hasta el camerino, ahí se encontraba toda la ropa que la chica había confeccionado y apenas estuvieron ahí se sumieron en un silencio demasiado incómodo. Marinette simplemente fue hasta donde estaba colgada la ropa y le pasó a Adrien el primer atuendo de la sesión, él trato de buscar sus ojos, pero ella miraba hacía sus pies, por lo que el joven rubio tomó las prendas y fue hasta el vestidor para cambiarse.
Resultaba verdaderamente incómodo que estuviera en ese camerino ellos dos solos, la tensión aumentaba cada vez más solo reviviendo en sus mentes lo que había pasado el día anterior e incapaces de hacer un solo comentario, aunque sabían que tarde o temprano tendrían que enfrentarlo.
Cuando Adrien terminó de cambiarse y salió del vestidor, Marinette se acercó a él de inmediato para acomodar sus chaqueta y accesorios tal y como había acordado con Gabriel, sin embargo, mientras hacía eso podía sentir la mirada verde Adrien, a pesar de que ella trataba de estar lo más serena posible, tenía que admitir que no estaba funcionando.
-Marinette yo… – Intentó decir Adrien, pero ella lo interrumpió.
-Ya estás listo, mejor vete antes de que el fotógrafo se retrase más – Dijo la chica cortante.
Adrien prefirió no debatirle eso ya que de por si el fotógrafo los estaba presionando, por lo que decidió salir del camerino, mientras tanto, Marinette se quedó apoyada en el marco de la puerta mirando a lo lejos como le tomaban las primeras fotografías a Adrien y pensaba en todo lo que había pasado el día anterior, seguía sintiéndose verdaderamente culpable, sin embargo, no debían dejar que eso les afectara en el trabajo, o ambos tendrían problemas enormes.
Marinette vio como Adrien hacía algunas poses y su corazón empezó a palpitar fuertemente – Aleja estos pensamientos, lo que hicieron estuvo mal y que te le quedes mirando de esta forma está peor – Se regañaba a si misma mentalmente, aunque era inútil, sus ojos seguían puesto en la sesión, aunque a pesar de todo, no podía dejar de sentir un nudo en el estómago al recordar que el día anterior prácticamente habían destruido dos relaciones por su desliz, eso era algo imperdonable, y solo por ese hecho no podía dejar de que se repitiera.
- ¡Señor Agreste necesito que le ponga más empeño a esto! ¡¿Qué clase de poses son esas?! – Decía el fotógrafo empezando a perder la paciencia.
A decir verdad, Adrien tenía tantos problemas en ese momento que lo que menos quería era posar en aquella sesión de fotos, por lo que, a juzgar por el humor de su fotógrafo, lo estaba haciendo terrible.
-Lo siento – Susurró tratando de hacer su mejor esfuerzo, aunque su mirada siempre terminaba desviada hacía donde estaba Marinette.
- ¡Señor Agreste! ¡Necesito sus ojos en la cámara! – Demandó el fotógrafo al borde de su paciencia.
Adrien se hartó de aquello, por lo que se excusó para salir de ahí – Disculpen, pero la chaqueta me queda un poco grande a la altura de las mangas, le diré a Marinette que me ayude y estaré de vuelta en un momento.
- ¡Señor Agreste! – Dijo el fotógrafo aún más enojado.
El joven rubio lo ignoró y pasó de largo hasta el camerino donde jaló a Marinette con él y cerró la puerta, ella lo miraba sorprendida por lo que acababa de pasar afuera y de inmediato habló.
-Hicimos millones de pruebas de vestuario antes de esta sesión – Dijo Marinette seriamente – Estoy segura de que tu chaqueta no te queda grande.
-Así es, pero no puedo seguir haciendo la sesión sabiendo que algo anda mal aquí – Respondió él en el mismo tono.
-Adrien regresa ahora mismo a la sesión, esto es importante – Respondió ella – ¡Nuestros problemas personales pueden esperar!
-No pueden y lo sabes, sino no estaríamos tirándonos miradas todo el día – Contestó él.
-No podemos dejar que lo que pasó nos afecte de la manera que lo está haciendo – Respondió la ojiazul – ¡Estamos trabajando!
-Pues yo no puedo restarle importancia, y va a seguir afectándonos hasta que lo enfrentemos – Dijo Adrien seriamente.
-Yo no le estoy restando importancia, es solo que tenemos prioridades y en este momento es nuestro trabajo – Dijo la chica – Ahora regresa a esa sesión de fotos y… – Pero ella no pudo terminar su oración, ya que un fuerte grito proveniente del exterior los hizo sobresaltarse.
Marinette y Adrien dejaron su discusión en el aire y se acercaron hasta la puerta para abrirla de par en par y encontrarse a todos los trabajadores del estudio y a Nathalie corriendo despavoridos y escondiéndose de una persona cuyo traje dorado y brillante resaltaba tanto como la cámara que estaba pegada a su mano.
- ¡El tiempo el oro! – Decía el villano riendo mientras centraba su vista en la puerta del camerino – ¿Cierto, señor Agreste?
-Es el fotógrafo – Dijo Marinette sorprendida – Él…
-Ha sido akumatizado – Completó Adrien su oración – Por mi culpa.
oOo
N/A: ¡Hola a todos! Espero que hayan tenido un excelente inicio de semana. Por acá les dejo este nuevo capítulo donde obviamente hubo un poquito de drama y, además, da paso a un poco de acción. Me parece raro que a estas alturas en la serie no hayan akumatizado al fotógrafo (el cual no encontré el nombre por ningún sitio), sin embargo, yo si lo haré para efectos de esta historia.
¿Cómo piensan que avanzará esta situación? Las cosas se ponen bien tensas. Espero que lo hayan disfrutado, les doy mil gracias a todos los que leen y comentan, me suben mucho el ánimo.
Nos leemos el jueves en el próximo capítulo, les mando besos y abrazos.
