Capítulo 11.

No lo puedo creer, es imposible, te fuiste demasiado rápido de mi vida y todo por mí...

A los días de lo sucedido se celebró un juicio, mi hermano ha estado condenado durante 10 años y hoy ha salido, Shepper no corrió la misma suerte, el malnacido que nos separó jamás volverá a ver la luz, eso es seguro.

Y ahora diez años después, sí, me hice policía, de homicidios, nació en mí esa necesidad de darle voz a las víctimas esa que creí nunca haber podido darte.

Lex, qué contarte sobre ella que tú no sepas... está hecha una mujercita, es una bailarina profesional, y durante estos años no me perdí ninguno de sus recitales.

Espo sacó adelante esa empresa tapadera que teníais y ahora es todo un éxito, encontró la felicidad, está casado y tiene una mujer hermosa, quién iba a decirlo.

Diez años ya...dios, como pasa el tiempo, sabes, siempre creí que nuestra historia era de esas de película en las que siempre hay amor, todo sucede rápido y llega el momento dramático en el mejor momento de la relación en la que los protagonistas se separan y con sudor vuelven a estar unidos, pero ese no fue nuestro caso, para nosotros ya acabó hace diez años.

Si estuvieras junto a mi ahora, no sé que hubiera sido de mi, puede que hubiese sido profesora de ballet y tú habrías publicado algún libro como siempre quisiste, pero parece que esta vez tu universo nos jugó una mala pasada y ya nada puede hacer por volver a unirnos.

La vida es así y hay que aprender a lidiar con ello, a pesar de haber podido dejar de martirizarme y comenzar a aprender a vivir con ello, siempre tendré esa espinita clavada de no haber podido formar esa familia que quisimos, haber pagado mi parte del trato en aquella maravillosa noche, porque sí, deseaba casarme contigo, sin importar nada más, viajar lejos, quizás haber comprado una bonita casa, con perro y poder ver corretear a nuestros niños en el porche mientras vemos la vida pasar juntos.

Pero eso es la opinión de esa cría de dieciocho años que soñaba con esa historia de amor y que ha tenido que vivir a base de golpes desde entonces.

Mis padres se enteraron de todo y quisieron renegar de nosotros, no podían al saber que la ciudad se enteraría de que tenían a un hijo asesino y traficante y a una hija como novia del mayor estafador de nueva york.

Pero por ellos estoy aquí, en L.A, una ciudad llena de locos y extravagantes humanos, creo que cada uno de ellos me hacen recordar algo de ti, y así tenerte más cerca.

Desde entonces nunca, dios... no sé como decir esto... desde entonces yo... no he mantenido a penas relación con nadie, lo intenté, pero no eras tú, se podría decir que es como si regresara a mi virginidad, sólo fue una noche pero te juro que nadie era como tú, adoraba la forma en la que me susurrabas, me tocabas o incluso sujetabas mis brazos por encima de mi cabeza mostrando también tu parte más posesiva.

Prefiero no mencionar más este tema pues estos diez años ya se van notando y mi cuerpo necesita ese placer de nuevo.

A pesar de lo sucedido soy feliz, en su justa medida, tengo un trabajo que me gusta, una ciudad que me recuerda a ti aunque tiene también algo de mi, y tengo una parte de ti cerca, aunque no lo creas sigo teniendo tu anillo, está en mi pecho, colgado en una cadena de plata que me regaló tía Martha antes de marcharme de NY.

Me gustaría regresar a casa algún día pero no me atrevo, creo que me supondría volver diez años atrás y demasiado dolor, no puedo volver a despertarme empapada en sudor recordando aquella fatídica noche en la que me separé de ti, en la que supe que nada sería como antes, que ya no volvería a sentirme así, a estar dispuesta a todo por alguien que no fueses tú.

Conocí a un chico, Steve, tenía mi edad, 20 años, hace ya ocho de ello, cuando lo vi por primera vez fue en un bar, estábamos celebrando que acababa el curso en la academia de policía y fuimos de fiesta.

Sabes que siempre he sido más tranquila, la niña buena de papá, así que me senté en la barra y estaba ahí, cuando fui a pedir y lo miré te juro que vi tu cara, eras tú, comenzamos a hablar, creo que eran sus ojos eran del mismo azul que los tuyos y por eso me centré en ellos, a pesar de ser tan distintos, creo que mi necesidad por verte y las copas que llevaba me hicieron verte en él.

En menos de media hora, estábamos enrollándonos en su reservado, me dio una pastilla, seguramente para asegurarse que no era un calentón y así llegar hasta el final, tomé esa pastilla creyendo que me llevaría a la noche en la que nos conocimos, que antes de que ocurriese nada con ellos tú vendrías a por mi, a salvarme como aquella vez, pero eso no sucedió.

Entró otro compañero suyo y por las drogas te volvía a ver a ti, así que creyendo que eras el mismo volví a enrollarme contigo en él, me llevaron a otro reservado cogieron una cámara y me pidieron que les hiciera miles de cosas, a la mañana siguiente estaba tirada durmiendo en un callejón, desde ese día supe que me dedicaría de lleno a la academia y que te tenía que sacar de mi como fuese, pero veo que sigue sin ser posible...

...1 hora antes...

K. Señor?

R. ¿Dónde lo quiere el autógrafo? Kate...

K. Parece que hayas visto un fantasma.

...

R. Necesitaba saber qué fue de ti durante estos diez años, te busqué, no paré de hacerlo, el no verte en el hospital creo que fue lo más duro, dios, creí que habías muerto.

K. Creo que no hay algo de lo que me arrepienta más que de haberme separado de ti, pero pasaron los años y supuse que un hombre como tú habría rehecho su vida y años después sacaste tu primer libro.

R. Te escribí, mejor dicho, te escribo, todos los diás desde hace diez años, antes de acostarme te escribía unas líneas para contarte mis días.

K. Me gustaría leerlo, ya que tus libros me los sé de memoria ya.

R. Creí que nunca volvería a verte, te veo bien Kate.

K. Tú también, supongo que estaba equivocada, el universo sigue a nuestro lado.

R. No te haces a la idea, además ahora ya nada malo nos rodea, podemos volver a empezar ¿Qué tal con una cerveza?

K. Hecho, creo que será la cerveza más larga del día.

R. ¿Quién dice que tenga que acabar ahí detective?

Y así se fue con una de sus sonrisas, sus ojos azules y yo detrás como diez años atrás, bendito universo, bendito seas Richard Alexander Rodgers Castle, espero que esta cerveza dure una eternidad.

FINAL

GRACIAS POR VUESTRO APOYO! SOIS LOS MEJORES NUNCA LO OLVIDÉIS CHICOS!

ESPERO QUE ESTE FINAL OS HAYA GUSTADO!