Los gritos cesaron en la sala del trono. Una guerra de palabras en las que Sonoda Umi decidió sacar toda esa rabia que tenía por dentro y llamarla directamente "mala reina", logrando un lugar especial en el calabozo, para odio de Minami. Las visitantes no estuvieron presentes y se les pidió que tomaran descanso en sus aposentos para que no escucharan el gran problema y usarlo a su favor en contra de todos aquellos intentos de no llegar a las armas, pero estaba claro que, con aquellos gritos, no se había logrado el objetivo. La misma Watanabe You había escoltado a la antigua soldado más eficiente a uno lúgubre calabozo. Y todo aquello lo vio Nishikino Maki con los brazos cruzados, sin mediar palabra, estudiando con la mirada cada uno de los pasos que se daban.
"Ya es de noche, mejor te arreglamos una habitación y mañana te marchas, Nishikino. Aun que estaría bien que volvieras a ser una de las mejores médicas de Otonokizaka" Le dijo Kotori con una de sus tantas sonrisas de cortesía. Maki hizo como si no hubiera escuchado nada.
Todo aquello había dolido a la reina. No le gustaba actuar así, tenía su corazón y conciencia, pero le daba tanta rabia que la desautorizara solo porque estaba en frente su querida Kotori... No pudo evitarlo, a pesar de estar en ropa para descansar y con el pelo totalmente suelto, marchó a dar un paseo en solitario. Necesitaba pensar, reflexionar, ver como dar por terminado todo y no ser el eslabón débil de la cadena de la dinastía Kousaka. Aun se acordaba como antes, con los Minami, todo tenía un color más blanco puro, inocente, perfecto y floreciente como un lazo verde. Y ella sentía que lo estaba volviendo trizas. Sus ojos se abrían solamente cuando recordaba que ella estaba a su lado, diciendo cada pauta como si fuera sencillo, como una fuerte costura de nuevo vestido. El problema estaba en ella, era consciente de ello, pero no podía evitarlo. Tenía derecho a querer a Kotori en una nación tranquila, aunque no fuera floreciente y perfecta como en días de antaño, con algo grabado en la piedra de la historia de Otonokizaka.
"Tampoco puedes dormir" aquella frase era de Tsubasa Kira sentada en la hierba, admirando el cielo nocturno y ese plano estrellado capaz de invitar a un momento de paz ajeno a la demás gente. Honoka no lo dudo y se sentó junto a ella. "¿Las cosas están tan difíciles?"
"Lo puedo manejar" dijo con un sonrojo de vergüenza, captando que si habían escuchado los gritos
Tsubasa esbozó una sonrisa burlona "No puedes mentir. De la misma forma que no sabes como evitar la guerra"
"Tiene que haber un camino diplomático" insistió ella, totalmente decidida "Lo que sea"
Tsubasa se rio pero no logró que, con aquella risa un tanto cruel, debilitara la firmeza "¿Qué se puede esperar de una reina que no hace sacrificios por su reino?" Aquella pregunta la tomó totalmente desprevenida "Todo reino ya sabe que fuiste capaz de hacer por una mujer... un acto egoísta en contra de todo principio real: tu estás al servicio del pueblo, no al revés y si tienes que sacrificar lo que más amas, no dudes y hazlo"
"¿Qué tiene de malo que haya llegado a esos extremos? ¿No hay derecho a ser feliz?"
"¿A costa de los demás?" Atacó con otra pregunta fuerte. "A veces, la felicidad de otros puede ser nuestra propia felicidad. En nuestro cargo, no podemos anteponer lo nuestro porque afectamos a terceros. ¿No te preguntas por qué Otonokizaka ha dejado de ser floreciente y resplandeciente? Los dioses ya no jugaran a tu favor si no cambias"
"Los dioses son crueles por no dejarme estar con Kotori"
"Porque quizás no es el otro extremo"
Ella se levantó y marchó, un poco cansada no solo de por ser tan tarde, también por la conversación. Intentar razonar con una cabeza dura, era demasiado fuerte. Tsubasa lo sabía muy bien. En un hueco de su corazón escondía un secreto, otro amor fracasado, pero sabía que por un sacrificio se le daría otra moneda igual. Confiaba en las palabras de su sacerdotisa, confiaba en si misma y en que su reino seguiría prospero solo si se mantenía en la palabra. Pero todo aquello estaba confinado y solo le mostraba un trozo "humano" a la reina Kousaka, que se había quedado descolocada. No necesitaba darse la vuelta para ver que sus palabras habían logrado lo que gente en meses no.
Honoka no se lo pensó dos veces y bajó corriendo hacia los calabozos. No necesitaba cuidado alguno, las guardias no prestaron atención, pues solo podía ser para ver a Sonoda. Pero al bajar y no ver ningún guardia, solo la puerta entreabierta, indicaba que alguien había entrado. Miró del pequeño hueco de la puerta para ver, con el corazón completamente destrozado, como Kotori lloraba por las crueles palabras de Umi.
"Honoka no es mala, ella te perdonará si te doblas, Umi. ¡Por favor!"
"En vez de compadecerte de la futura muerta, deberías ir a donde ella. Tendrías un futuro mejor que a mi lado, una persona que no te quiere"
"mientes"
Aun estando en la distancia, ella sabía que mentía. No la miraba a los ojos porque sabía que eso la haría flaquear. Se estaba sacrificando tal y como Tsubasa le había dicho. Se llevó una mano al pecho, intentando calmar esos sentimientos de culpa y remordimientos por separar drásticamente una pareja que tenía lo más importante para sobrevivir: amor. Quizás, una asignatura que había dejado demasiado pendiente.
Al ver como Kotori corría desolada, se escondió y no tardó en entrar.
"Es un placer tener en frente mio a la reina Kousaka. ¿Qué desea, mi lady?" dijo con una cordialidad demasiado falsa. Se notaba el desprecio que no podía culpar, pues ella misma se lo había buscado.
"¿Por qué tienes el amor de Kotori?" preguntó de forma directa, sin titubear ni alzando demasiado la voz "¿Qué vio en ti?"
"No se" se encogió de hombros "nunca se lo he preguntado. Es más, antes yo creía que ella estaba enamorada de ti. Más cuando eramos aun más jóvenes y podíamos estar las tres sin preocuparnos de las normas, como tres chicas más de Otonokizaka. Felices días en la ignoracia" sonrió con nostalgia, aflorando unos recuerdos que creía bien enterrados en la memoria "Pero ella tiene el mio porque... es inexplicable, pero lo tiene"
A pesar de no saber describirlo, podía imaginárselo claramente "por eso la mientes, te estas sacrificando pensado que sera un bien mayor para ella"
"Quizás en un futuro nos reencarnemos y podamos estar juntas, pero soy caballera y ella, teniendo una posición tan alta... merece algo mejor que preocuparse cada vez que puede que muera. Como ahora"
"Sabes que no te voy a ejecutar"
"La ley esta para cumplirse. He faltado a la reina, tienes que ejecutarme. Pero, prométeme una cosa. Que Kotori va a estar bien"
Honoka se quedó muda y salió de la sala. Umi estaba dispuesta a morir por faltar a unas leyes hechas por la gente anterior. Estaba dispuesta a morir por Kotori a pesar de poder tener una puerta que Kousaka podía ofrecerle. Ella era una caballera y era verdad que no podían tener familia o una vida minimamente tranquila. Ya había usado su poder para hacer su santa voluntad. ¿podría repetirlo solo para que ellas dos esten juntas aunque significase que no podría estar más con Kotori? ¿Estaba realmente Kotori con ella porque la quería?
Con un montón de dudas, se acostó, pero no pudo dormir.
