2006
Una vez que estuve en mi cuarto, lloré como nunca había llorado en toda mi vida, nunca imaginé que el amor pudiera ser tan doloroso. En ese momento yo detestaba a Candy con todas mis fuerzas, no entendía como ella había podido ser capaz de engañarme de esa manera, de enamorarme de esa manera, para poder botarme después, como si fuera un trapo viejo.
Regresamos a Chicago a la mañana siguiente, yo solo pasé a casa de la abuela a despedirme de ella y a recoger mis cosas, ella estaba muy sorprendida con mi decisión, también se veía triste, pero no me dijo nada, solo se acercó a mí y me dio su bendición, mientras que me pedía que me cuidara mucho. Dos días después estábamos llegando a Londres, mi hermana, mi padre y yo, solo estuvimos esa noche en la ciudad, ya que papá nos llevó a Oxford a primera hora del día siguiente.
La universidad de Oxford está dividida en varios colegios independientes entre sí, yo estudié en el colegio Christ Church, donde mi padre tenía un gran amigo suyo de toda la vida, el cual trabajaba dentro de ese colegio, con un puesto muy importante. Ese amigo fue quien consiguió que mi hermana y yo entráramos a la universidad, sin necesidad de tanta prueba y papeleo. A mi llegada, papá me llevó directamente con él, ya que yo todavía tenía que presentar algunas entrevistas, como mera formalidad.
Después de terminar de hacer todos los trámites que me hacían falta, mi padre me llevó al departamento que yo compartiría con mi hermana y una hora más tarde se regresó a Londres. Rose ya me estaba esperando en nuestro departamento, creo que ella era la más feliz de todos y estaba muy emocionada con la idea de que otra vez estuviéramos juntos. Yo también me sentía feliz de poder estar con ella, aunque en el fondo de mi corazón, una inmensa tristeza se hacía presente.
Ese semestre fue el más duro de todos, recuerdo que yo me la pasaba encencerrado durante mis tiempos libres y lloraba casi todas las noches hasta quedarme dormido, no pasó mucho tiempo antes de que mi hermana se diera cuenta de lo que me estaba ocurriendo, pesar de que nunca le conté nada de lo que había sucedido. Ella siempre estuvo a mi lado, sin hacer ninguna pregunta, brindándome todo su apoyo y su cariño.
Esa navidad la pasamos en Escocia, yo le hable a mi abuela en la mañana del 24, para desearle felices fiestas, ya que ella no iba a poder acompañarnos ese año, ni ninguno de los que vinieron. Esa fue la primera ocasión en que ella me habló de Candy.
- Hola abue, ¿cómo estás?
- Bien hijo, ¿y tú? ¿Cómo te ha ido en la universidad?
- Muy bien abue, ya sabes, le estoy echando muchas ganas al estudio… ¿Qué vas a hacer al rato?
- Voy a estar en la casa, Candy va a cenar conmigo….
- Ah, qué bien… - Le respondí, mientras sentía que mi corazón se me oprimía lentamente.
- Albert, ¿Por qué no me marcas en la noche? Me gustaría mucho que hablaras con ella, creo que tú y Candy deben platicar de muchas cosas, ella me dijo que…
- Abue, discúlpame, pero me tengo que ir, mi papá va a utilizar el teléfono y me está apurando. Solo quería desearte feliz Navidad y espero que te la pases muy bien, te mando un gran abrazo y muchos besos, adiós.
Yo me sentí mal por colgarle a la abuela, pero lo que menos quería era platicar sobre Candy, escuchar su nombre me dolía demasiado y nunca me he considerado un hombre masoquista.
Stear llegó a Escocia dos días después de Año Nuevo, para pasar una semana con mi hermana, durante ese tiempo yo me fui al departamento de Oxford, argumentando que tenía que hacer unos trámites de la universidad, aunque la verdad es que su presencia me resultaba sumamente incómoda.
Durante esa época, un rumor proveniente de Chicago llegó hasta mis oídos. Yo aún tenía contacto con algunos compañeros de la preparatoria a través del Messenger y fue justamente uno de mis antiguos compañeros del equipo de futbol, el que me dijo que, al parecer, Candy estaba embarazada. Leer eso fue un golpe muy duro para mí, creo que en ese instante la odie con todas mis fuerzas.
Mi primera reacción fue la negación, no podía creer que el inglés ese, aparte de haberme bajado la novia, la hubiera embarazado. Tres personas más me hicieron comentarios similares, una de ellas hasta se atrevió a insinuar que yo era el padre, yo negué todo rotundamente, dejando muy en claro que ella y yo ya habíamos terminado y que no la había visto en varios meses. Como la duda no me dejaba en paz, le pedí a mi hermana que le sacara información fidedigna a su novio, pero Stear le dijo que todo eso era una gran mentira, por lo que yo me quedé un poco más tranquilo. Al final, yo terminé bloqueando a todos mis contactos de Chicago, para que no me siguieran mortificando con sus estupideces.
Ese verano Rose se fue a Chicago y yo me quedé en Oxford, en un curso de verano. Lo que menos necesitaba en ese entonces, era encontrarme de nuevo con Candy y verla feliz con el estúpido inglés ese. Mi abuela me pidió que fuera a visitarla, pero la verdad es que no quise hacerlo, ya que ella seguía insistiendo con que hablara con Candy, que era importante, que teníamos que solucionar nuestros problemas y bla, bla, bla. Yo estaba seguro de que mi abuela desconocía el motivo de nuestra ruptura, por eso defendía tanto a la pecosa, pero yo no pensaba doblegar mi orgullo herido, de ninguna manera.
El día de mi cumpleaños lo pasé en Londres con mis papás, después de cenar con ellos, me subí a mi habitación y me puse a revisar mi correo en busca de tarjetas de felicitación de mis amigos, pero lo que encontré, fue mucho más que eso. Ahí estaba, entre todo ese mundo de mensajes, un correo de Candice White, una sola palabra estaba escrita en el asunto del correo: "PERDÓNAME".
¿Perdóname? ¿De verdad me estaba pidiendo perdón, después de romperme el corazón en mil pedazos? Yo me sentí furioso al leer esas palabras, ¿cómo se atrevía a buscarme después de un año? ¿De verdad creía que yo iba a responderle? Obviamente yo tenía dignidad y no iba a perderla por ella, ella había tomado su decisión un año atrás y ahora tenía que hacerse responsable de sus actos. Yo no iba a ser su premio de consolación.
No me atreví a borrar el mensaje, pero tampoco quería tenerlo ahí, por qué sabía que tarde o temprano me ganaría la curiosidad de saber qué era lo que decía ese correo, así que decidí dejar de usar esa cuenta para siempre. Yo salí de mi habitación y busqué a George, lo llevé conmigo y le pedí que escribiera una contraseña cualquiera para mi cuenta.
- ¿Una contraseña? – Me preguntó, bastante confundido.
- Sí, una contraseña, que solo tú sepas… Y no quiero que me la digas nunca, ¿entendiste?
- Está bien – George se acercó a mi laptop y comenzó a teclear varias letras, después de eso, apretó ENTER – Listo – Me dijo y se fue de mi habitación.
El siguiente semestre regresé a la universidad decidido a olvidar a Candy, ya no iba a dejar que su recuerdo me siguiera afectando, así que comencé a salir por las noches y me relacioné con muchas mujeres bellas, lo único que pedía, era que no fueran rubias, bajitas, de ojos verdes ni pecosas. Mi fabuloso plan no salió como yo esperaba, al final de cada encuentro sexual, yo terminaba sintiéndome vacío y el recuerdo de ella seguía estando más presente que nunca.
Rose solía molestarse conmigo, siempre me decía que esa no era la manera de solucionar las cosas, y tenía razón, pero en ese momento yo no lo quería aceptar. Durante esos meses yo terminé de alejarme por completo de mi abuela, estaba cansado de que siempre que yo le marcaba, ella me hablara de Candy. Su nieto era yo y sin embargo, parecía que la abuela la prefería a ella.
Esa Navidad la pasamos en Londres, Stear fue a visitar a Rose con la intención de cenar y convivir con nosotros. Recuerdo que yo llegué el mero 24, por la noche, justo cuando toda la familia se encontraba cenando, además, iba acompañado de Sasha, mi última conquista, quien era una chica cinco años mayor que yo, que había conocido en la fiesta de un compañero. Ella era una pelirroja despampanante, de anchas caderas y grandes senos, yo solo la quería para una cosa, que ciertamente, ella sabía hacer muy bien.
Mi madre abrió los ojos como platos cuando vio a Sasha, mi padre casi se atraganta con la comida al ver el diminuto vestido rojo que ella traía puesto, mientras que mi hermana la observaba de pies a cabeza, con la boca abierta. Recuerdo que Stear me miró con enojo y sin decir una sola palabra, se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia su habitación, Rose lo siguió desconcertada. Yo me senté con Sasha a la mesa, sin dar ninguna explicación y comencé a cenar.
Casi una hora más tarde, Stear bajó con sus maletas y se despidió de mis padres, para después salir de la casa. Rose ni siquiera bajó, así que yo subí a ver qué era lo que había pasado, cuando entré a su cuarto, la encontré hecha un mar de lágrimas, lo único que me dijo era que quería estar sola. Yo respete su decisión, porque comprendía perfectamente lo que era pasar por una ruptura dolorosa y no querer hablar al respecto. Esa fue la última vez que Stear visitó a mi hermana.
Como no quería estar en casa, me fui con la Sasha a un club nocturno y por azares del destino, Terry también estaba ahí. No pasó mucho tiempo antes de que él notará mi presencia, para ese entonces yo estaba en pleno faje con la pelirroja. Si los ojos de Terry hubieran sido pistolas, yo hubiera muerto esa misma noche, creo que nunca me habían mirado con tanto odio. Él se levantó de su asiento y comenzó a caminar a paso rápido hacia mí, para después propinarme tremendo derechazo que me dejó tirado en el suelo.
Él se dio la vuelta sin decir nada y salió del lugar, sin siquiera darme tiempo de responder. Sobra decir que yo estaba realmente furioso, o sea, primero me quitaba a Candy y luego me golpeaba sin ninguna razón aparente.
- ¡vaya pendejo! - pensé, mientras intentaba levantarme del suelo. Esa fue la última vez que lo vi.
Yo seguí con mi plan de olvido por seis meses más, hasta que me di cuenta de que por más que me metiera con mil y un mujeres, Candy iba a seguir tatuada en mi corazón. Para ese entonces su recuerdo ya no era tan doloroso, era más bien como una pequeña espina clavada en el dedo, que sabes que está ahí presente y hasta llegas a acostumbrarte a su presencia, sin que te cause ninguna molestia, pero cuando menos te lo esperas, te lástima y te vuelve a doler.
Durante los siguientes dos años, no tuve ningún tipo de noticia de Candy. Para cuando terminé mi carrera, la comunicación con la abuela era nula, los únicos que hablaban con ella, eran papá y Rose. Después de su rompimiento con Stear, mi hermana tampoco regresó a Chicago, por lo que ella también dejó de frecuentarla.
Una vez que me gradué de la universidad, mi padre quiso que yo comenzara a involucrarme con los negocios familiares, pero eso era lo que menos quería hacer en ese momento, así que tomé mis maletas y me regalé un año sabático, durante el cual me fui de safari a África. Al regresar, me la pasé viajando de aquí para allá, viviendo a expensas de mis padres. Fue hasta que papá murió, que yo tomé el lugar que me correspondía en la empresa.
Recuerdo que fue una mañana de enero, cuando recibí la fatídica noticia de su muerte. Yo no podía creer lo que George me estaba diciendo, de inmediato mis ojos se llenaron de lágrimas mientras que la fuerza mis piernas me abandonaba abruptamente. A pesar de todas las diferencias que había tenido con mi padre, yo lo amaba y me dolió mucho que él se haya ido tan repentinamente. Mi madre me pidió que yo le comunicara la noticia a la abuela, creo que ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer.
- Hola abuela, ¿cómo estás?
- ¡Albert, hijo! Que gusto me da escucharte, hace tanto tiempo que no hablábamos.
- Abuela, tengo algo importante que decirte...
- ¿Qué pasó hijo? ¿Vas a venir a visitarme?
- No abuela, la verdad es que no sé ni cómo decírtelo.
- Me asustas hijo.
- Abue, papá murió en la madrugada...
Hubo un silencio total en la línea, después de algunos segundos, pude escuchar como ella comenzaba a llorar, yo también lo hice.
- Por Dios Albert, ¿cómo sucedió? - Me preguntó ella, entre sollozos.
- Fue un infarto fulminante, no hubo nada que hacer por él... Lo vamos a sepultar aquí en Escocia.
- Por favor, prométeme que no lo van a enterrar hasta que yo llegue...
- Te lo prometo.
- Albert, me gustaría que Candy...
- Abue, no quiero ser grosero, pero acaba de morir papá, lo que menos quiero es hablar de Candy...
- Entiendo hijo, perdóname. Intentaré salir hoy mismo, te aviso a qué hora llego, para que vayan a recogerme al aeropuerto.
- Si Abue, cuídate.
La abuela llegó dos días después, el funeral fue un momento muy triste para todos, mamá estaba desconsolada, igual Rose, creo que hasta George sintió la muerte de papá. Después de sepultarlo, todos nos fuimos a la casa, todo se veía tan gris, era como si una nube negra se hubiera posado sobre nosotros. Mi viejita se quedó una semana en Escocia, antes de irse, ella intentó volver a hablar conmigo sobre Candy, pero no sé lo permití.
- Albert, necesitas dejar a un lado tu orgullo y buscar a Candy, es necesario que hables con ella.
- Abuela, no empieces.
- Albert, deja de ser tan testarudo y escúchame por una vez en tu vida…
- Abuela, no quiero ser grosero contigo, pero estoy harto de que siempre quieras meter a Candy en mi vida, a mí no me interesa nada que tenga que ver con ella y no voy a buscarla, ni tampoco voy a hablar con ella. Así que por favor, deja de insistir, que realmente comienzas a molestarme.
Ella se quedó en silencio un momento – Está bien hijo, no volveré a molestarte jamás - Después de decir esas palabras, salió de mi habitación para ir a despedirse de Rose y de mi madre. Esa fue la última vez que la vi.
Un par de meses después, yo tomé el mando de la empresa de mi padre, por Dios que fue difícil, ya que yo no tenía ni idea de qué carajos hacer, además de que era un completo desconocido para todos los empleados y por lo tanto, ellos no confiaban en mí. El primer año fue el más pesado, tuve que empezar por familiarizarme con todo y con todos, mi horario era extenuante, entraba a las 7 de la mañana y salía a las 11 o 12 de la noche y no tenía ni un maldito día libre. Fue en ese entonces que comencé a preguntarme si esa era la clase de vida que quería para mí... Aún hoy en día me lo pregunto, porque a pesar de tener todo lo que un hombre de 28 años pudiera desear, siempre me siento solo.
Una vez que comencé a dominar el manejo de la empresa, mi hermana empezó a salir de viaje con George, para aprender acerca de los negocios que él hacía en otros países. Fue entonces que comencé a darme cuenta de que algo sucedía entre ellos dos, sobre todo por la manera en que él la miraba, casi con adoración. Sus viajes comenzaron a ser más largos, de pasar unos cuantos días fuera, comenzaron a salir por dos o tres semanas. Cuando estaba en Londres, Rose no dormía en la casa y misteriosamente, siempre llegaba acompañada de George por las mañanas. A mí realmente no me molestaba, desde que había terminado con Stear, ella no había vuelto a salir con nadie, y a decir verdad, me daba gusto que ella volviera a sonreír por alguien.
Los años siguieron pasando y poco a poco fui dejando de pensar en Candy y en esa maravillosa vida que alguna vez había tenido en Chicago. El trabajo se convirtió en todo mi mundo, y como tal, yo le dedicaba muchas horas al día. De vez en cuando le hacía una que otra llamada de cortesía a la abuela, con frases cortas, solo para saber cómo se encontraba. Ella dejó de hablarme de Candy y yo de verdad se lo agradecí.
Hace un par de meses, la empresa comenzó a expandirse a otros países, razón por la cual, volví a mis antiguas jornadas de trabajo, mientras que mi hermana y George se la pasaban en negociaciones fuera de la ciudad. Después de la muerte de papá, mamá permaneció en Escocia, viviendo en nuestra casa de Ayr, con una de sus hermanas. Dos días antes de la muerte de mi viejita, mi madre me llamó para decirme que ella estaba un poco delicada de salud y que viajaría a Chicago para visitarla, yo quedé en alcanzarla una semana después, quería pasar un tiempo con ella, pero mi abuela me ganó y todo se quedó en un buen deseo.
Recuerdo que sentí mucha nostalgia cuando mi madre me habló en la madrugada, para avisarme que la abuela había muerto, víctima de una pulmonía. Creo que sobre todo sentí remordimiento, ya que ella siempre me apoyó y yo le di la espalda cuando más me necesitaba. Fue en esa madrugada que el recuerdo de Candy volvió con fuerza y tal parece que no tiene intenciones de marcharse de nuevo…
2016
- ¿A mí? ¿Y de que tenías que defenderme a mí? – Le pregunto a Rose, bastante confundido.
- ¿Recuerdas aquel día de navidad, en la que llegaste con esa pelirroja pechugona?
Comienzo a reír al recordarlo – Claro… ¿por qué?
- Bueno, después de que Stear se levantó de la mesa, yo lo seguí hasta su habitación, él estaba furioso y yo no entendía por qué, entonces comenzó a despotricar contra ti, me dijo que eras un estúpido, irresponsable, un hijo de papi, un niño mimado incapaz de tomar sus propias decisiones, y no sé cuántas cosas más.
- Pero, ¿por qué?
- No lo sé, la verdad es que yo me quedé fría cuando escuché todas esas barbaridades y poco a poco comencé a sentirme bastante molesta, hasta que le pedí que dejara de hablar mal de ti, si no quería que saliéramos mal.
- ¿Y dejó de hacerlo?
- Sí, aunque me miró con decepción, mientras me preguntaba cómo es que yo era capaz de defenderte. Recuerdo que pidió que escogiera de qué lado iba a estar…
- ¿Y qué le respondiste?
- ¿Tu que crees?... Le dije que tú eras mi único hermano y que siempre estarías por encima de todos, hasta de él mismo, porque novios podría tener muchos, pero solo tendría un hermano para el resto de mi vida. También le dije que sí me ponía a escoger, siempre, pasara lo que pasara, e hicieras lo que hicieras, siempre te escogería a ti.
- Rose, yo nunca hubiera querido que…
- No es tu culpa, los dos éramos demasiado orgullosos y ninguno quiso dar su brazo a torcer, él se fue y yo no lo detuve… Ninguno de los dos hizo el intento por solucionar las cosas, ninguno de los dos quiso ser el primero en hablar, en pedir perdón y fue así como el tiempo se encargó de separarnos más y más, hasta que cada quien hizo su propia vida…
- ¿Te arrepientes?
- No, no podría arrepentirme, si yo no hubiera terminado con Stear, jamás me hubiera….
- ¿Enamorado de George?
Mi hermana me voltea a ver bastante sorprendida
- Vamos Rose, no soy tonto, desde hace tiempo me di cuenta de que algo sucedía entre ustedes dos, pero para serte sincero, no quise incomodarte con mis preguntas.
Ella comienza a reír – Todo es tan complicado… ¿Sabes? Stear y yo teníamos demasiados planes, solo nos faltaba un semestre para terminar la carrera, ¡un semestre! Después de graduarnos, él iba a mudarse a Londres e íbamos a vivir juntos, él iba a trabajar muy duro hasta que pudiera ahorrar lo suficiente para casarse conmigo y que formáramos nuestra propia familia, él no quería vivir a expensas del dinero de papá… Stear siempre me dijo que quería tener una hija conmigo, que se pareciera mucho a mí y que se llamara Janis, como su madre. Pero al final, nada de eso pasó…
Yo observo a mi hermana en silencio, puedo ver que las lágrimas se le acumulan en los ojos.
- Tengo miedo Albert, ¿qué tal si vuelvo a ilusionarme y otra vez todo sale mal? A Stear dejé de verlo por muchos años, creo que eso me ayudó a poder olvidarlo, pero ¿y si salgo mal con George? No podría alejarme de él, aunque quisiera, él es parte de la familia, es parte de la empresa…
- Solo tienes dos opciones, arriesgarte o vivir temerosa e infeliz por el resto de tus días…
- No quiero que me vuelvan a romper el corazón…
- No creo que George lo haga…
Rose baja la mirada y comienza a llorar, yo tomo una de sus manos y la aprieto con fuerza.
- Te voy a decir algo con toda sinceridad, en lugar de estar aquí llorando, deberías ir a buscar a George y decirle lo mucho que lo amas…
- Lo que en realidad quieres, es salvarte de contarme tu parte de la historia – Me responde ella, bromeando. Los dos comenzamos a reír.
- Te prometo que al rato que llegue a casa, iré a buscarte a tu habitación para contártelo todo.
Rose se levanta de su asiento y se acerca a mí para darme un beso en la frente – Gracias pequeño Bert… - Dicho esto, se da la vuelta y comienza a caminar hacia la salida, hasta perderse de mi vista.
Me levanto y me voy a sentar en la barra, creo que voy a pedir otro whisky doble. Mientras espero a que el cantinero me sirva, noto que alguien se sienta al lado mío, el cantinero me da mi trago y yo le doy un sorbo.
- ¿Whisky, eh? Buena elección – Me dice una voz grave que se me hace bastante conocida, al voltear, me doy cuenta de que es Terry el que está sentado a mi lado.
- Deme uno igual – Le dice al cantinero.
Yo me pregunto qué demonios hace él en el bar, si podría estar con Candy en ese preciso momento.
- Hace mucho tiempo que no nos veíamos, ¿no es así? – Me pregunta, mostrando su clásica media sonrisa.
- Sí, desde esa noche de navidad, en la cual me golpeaste.
Terry comienza a reír – Discúlpame, estaba tomado.
- Yo te vi muy sobrio…
- Tenía mis motivos…
- ¿Candy?
- Sí, Candy…
Mi curiosidad puede más que yo, y me decido a lanzar la pregunta del millón, ayudado por el alcohol - ¿Y qué relación tienes con ella?
- Es mi amiga…
- ¿Amiga?
- Sí, amiga…
- Los vi abrazados hace un rato, afuera del cementerio.
- Bueno, ¿eres policía o qué?
- No, es simple curiosidad…
Terry le da un trago a su vaso, después comienza a hablar.
- Ella y yo somos amigos desde hace casi diez años, retomamos nuestra amistad dos años después de que terminamos, justo el día en que murió mi abuela…
- ¿Tú abuela murió?
- Sí, en junio se cumplen diez años. Fue algo muy repentino, recuerdo que esa mañana desperté y me cambié para ir a la universidad, al no ver a mi abuela levantada, entré a su cuarto y la encontré muerta… Como comprenderás, ese fue un shock demasiado fuerte para mí.
- Sí, supongo…
- Después de que se llevaron el cuerpo, yo me quedé parado a fuera de la casa sin saber qué hacer, mi madre estaba en camino, pero no llegaría pronto. No sé por qué, pero comencé a caminar hacia la casa de Candy, de hecho me quedé parado afuera por un buen rato, hasta que la vi llegar en un taxi… Ella se sorprendió mucho de verme, no nos habíamos hablado en mucho tiempo. Lo único que pude decirle fue "Mi tita murió" y comencé a llorar, eso bastó para que Candy me abrazara, olvidando cualquier rencor que pudiera existir entre los dos.
- Yo pensé que ustedes habían retomado su antiguo noviazgo.
- No, yo me fui a Nueva York con mi madre y me dediqué a la actuación. La verdad es que no tuvimos mucho contacto durante varios años, fue hasta la boda de Archie y Annie, hace cuatro años, que volvimos a acercarnos.
Yo me siento bastante confundido, no esperaba escucharlo decir eso.
- Te voy a ser sincero, hace más o menos año y medio, nuestra relación se volvió mucho más cercana, comenzamos a hablarnos diariamente, a mandarnos mensajes, yo comencé a venir a verla con más frecuencia, ella fue a visitarme en un par de ocasiones. Hace un mes vine por última vez y le propuse que se fueran a vivir conmigo a Nueva York, para intentar tener una relación más… formal.
- ¿Y quiénes se van a ir? ¿Ella y su madre?
Terry me mira bastante desconcertado, después de unos segundos, él comienza a carcajearse con fuerza. Yo me siento un poco irritado con su reacción, creo que me está tomando el pelo.
- ¿Qué es lo que te parece tan gracioso? – Le pregunto.
Él voltea a verme una vez más, está vez su mirada muestra un poco de curiosidad – Así que de verdad no sabes nada… ¿eh?
- ¿Nada de qué?
Terry le pide una pluma al cantinero y comienza a escribir algo en una servilleta – Sé que probablemente me arrepentiré de esto toda mi vida, pero creo que es necesario – Él me entrega el papel, puedo ver que se trata de una dirección.
- Ve a buscar a Candy y habla con ella, los dos necesitan aclarar muchas cosas…
Dicho esto, Terry se levanta de su banco y deja unos billetes sobre la barra – Fue un gusto platicar contigo Albert, nos vemos.
Yo me quedo viendo la servilleta por un momento, preguntándome si debo ir o no, después de un par de minutos me levanto y pago mi cuenta. Al salir del bar, tomo un taxi y le doy la dirección escrita en el papel, diez minutos después, el taxista me deja enfrente de una pequeña casa. Armándome de valor, camino hasta la puerta y toco un par de veces, al no escuchar respuesta, toco varias veces más.
- Ya voy, ya voy.
Yo puedo reconocer inmediatamente la voz de Candy, ella abre la puerta y se queda completamente petrificada al verme.
- ¿Qué haces aquí? – Me pregunta.
- Necesito hablar contigo…
En ese momento se escucha la voz de un niño - Mami, ¿quién es?
Yo volteó a ver a Candy un poco aturdido, antes de que pueda decir palabra alguna, ella me cierra la puerta en la cara…
HOLA CHIQUILLAS, AQUÍ ANDO DE NUEVO, PERDÓN POR NO RESPONDER AYER A SUS COMENTARIOS, PERO YA NO ME DIO NADA DE TIEMPO :(
PERO HOY SI LO HARE… :)
- Kata78: Pues sí, su padre fue el responsable de todo, y sí, si hubo consecuencias de esa entrega… :3
- Pivoine3: ¿Papi travieso? Jajajaja, que risa… Tienes razón sobre lo que dices de Stear y Rose, esa hija es la realización de una vida, que no hizo con ella… Triste!
- Aly: Así es, su papá les hizo mucho daño… Y como ellos nunca hablaron, todo se quedó en malos entendidos…
- Susy: Concuerdo completamente contigo, aunque Terry no lo hizo con la intención de hacerle daño. Gracias por el cumplido!
- MJ: Bueno, sí hubo bebé. :O
Pero ya en el siguiente capítulo se sabrá un poco más de lo que pasó con Candy y con Terry durante esos diez años…
- E.K.V.V.: Pues sí, Albert se dejó llevar por su coraje y por su orgullo y fue incapaz de darle el beneficio de la duda a Candy, dejándose influenciar por las circunstancias. Claro que voy a continuar la historia, a decir verdad, no falta mucho para que llegue a su final :(
- Elo Andrew: "El zoquete de Albert" jajaja, pero eso le pasa por sonso y por no hacerle caso a la abuela…
- Ene: Tienes razón, solo había escrito historias de Terry - Candy, esta es la primera que me animo a escribir sobre Albert. Te confieso que estaba nerviosa, ya que no sabía que tan bien iban a aceptar una historia con un Albert un poquitín diferente, me da gusto que les agrade :)
- Eydie Chong: No andabas tan perdida después de todo, es cierto, su papá veía un obstáculo en Candy y al final la quitó de su camino, sin pensar en el daño que le estaba haciendo a su hijo, y al final terminó afectando también a terceras personas.
- Mabolla: Albert se enterará muy pronto de todo… ¡Una genia! ¡Gracias!
- Celestte: Pues sí estuvo feo que lo terminara con una nota, pero obviamente Candy no tenía el valor de decirle esas cosas en la cara. Al final todo estuvo en su contra, porque si él hubiera confrontado a Candy y a Terry, se hubiera dado cuenta de que no existía nada entre ellos.
- Rubí: Espero que en este capítulo se contesten todas tus preguntas, jajaja. Y claro que el papá planeó todo, él era un viejo lobo de mar.
- BianK: Bueno, creo que en este capítulo dejo más en claro cómo fue que sucedieron todas las cosas, por qué Albert se alejó de la abuela, como murió su padre, que paso en su entierro, etc, etc. Sobre Rose tienes razón, debe ser difícil ver que tu gran amor de juventud, hizo la vida que alguna vez soñó contigo, pero con alguien más.
- Fiorella: Bueno, pues sí estaba embarazada… Sobre lo de la fortuna, ya se sabrá en el próximo capítulo…
- JUJO: Creo que mataste todas mis expectativas románticas sobre la escena del observador de Albert, jajajaja. Aunque tienes razón, a ninguna mujer le gustaría que le anduvieran observando las celulitis y las estrías, jajaja.
Lo peor de todo es que no le quitaron al marido, ella solita lo dejó :(
Obviamente el papá no se iba a quedar cruzado de brazos, viendo como su hijito se le ponía rebelde, sobre Terry, bueno, ahora ya sabes que hacía él ahí.
Creo que don Bigotes, más que despechado, ha de creer que Rose se avergüenza de él, ya que es ella la que mantiene la relación oculta…
Oye, yo todavía no le cuento a mi familia por qué terminé con mi gran amor que tuve en la universidad (a pesar de que me cuestionaron bastante al respecto, jajaja) Así que se vale ;)
Espero que ya tengas listo tu shot de tequila y tu platico con sal y limones… :)
- Gabriela: Bueno, ya sabes porque Rose defendió a su pequeño hermano, para ella, él siempre iba a ser primero.
- Dulce Candy: Gracias por tu comentario, me alegra que te guste la historia.
- Guests: Debido a que básicamente me hacen la misma pregunta, les contestaré en un mismo comentario. Bueno yo no tengo fecha fija para actualizar, como les dije en un principio, suelo actualizar diario, de lunes a viernes (tengo horario de oficina)… Los fines de semana no subo capítulo, porque generalmente no me alcanza el tiempo para escribir. Aun así, yo siempre trato de ponerles la fecha de mi próxima actualización, para que no se me estresen.
- Elluz: No pues gracias a ti, por dedicar tu tiempo a leer la historia, perdón si las dejo picadas, pero a mí me encantan las historias que te tienen así, mordiéndote las uñas… Un saludo desde México.
- Lizetholveda: Ooooh, gracias por leer mi historia, sorry por hacer que te desvelaras, nunca fue mi intención, jajaja… pero bueno, al menos ya estás al día con los capítulos. Te agradezco infinitamente por el cumplido.
CHICAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS A TODAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE PONER UN COMENTARIO, CREO QUE ESA ES LA MAYOR MOTIVACIÓN PARA QUIEN ESCRIBE UN FIC.
LES COMENTO QUE VOY A ACTUALIZAR HASTA EL VIERNES, YA QUE VOY A ANDAR UN POQUITÍN OCUPADA EN EL TRABAJO Y NO CREO TENER TIEMPO DE ESCRIBIR :(
LES MANDO UN SALUDO GRANDE Y AFECTUOSO A TODAS USTEDES, QUE TENGAN UN LINDO DÍA.
