Y COMIERON PERDICES?
Aclaraciones del capitulo:
Hola a todos. Antes que nada quería hacer una pequeña aclaración. Me he releído todo el fic, y en los capítulos anteriores doy a entender como que Tsubasa le presenta a Sanae su padre … és un error mío a la hora de dar el enfoque, pues hay que recordar que se conocen desde crios a consecuencia de la amistad de ambas familias.
Dicho esto, mis disculpas ( eso sin contar algún que otro fallo ortográfico y de sintaxis que no había visto con anterioridad y por tardarme tanto en escribir la continuación … )y disfrutar de capitulo!!!!!!
- Viva los Novios! - Gritaron los invitados al banquete de bodas mientras los novios se besaban delante de todos.
" Me he casado, dios mío, me he casado! - Pensaba Sanae en brazos de su reciente marido- No me lo puedo creer, me he casado con "Pelotaman" ¡¡¡jajaja!! si alguien me lo llega ha decir cuando trepaba por los árboles me hubiese reído en su cara. Pero vueltas que da la vida, ahora soy la Señora Ozora. Después de todos estos años sin poder olvidarlo, por fin nos hemos casado. Estaba claro que estábamos predestinados el uno al otro. Sr. Ozora, voy ha hacerte el marido más feliz de la tierra"
Se juraba a si misma Sanae mientras todos los invitados se iban acercando para felicitarlos. En aquellos momentos Sanae se sentía feliz, aquel era el día mas importante de su vida y todo había salido a la perfección. La ceremonia fue muy emotiva, Tsubasa en cuanto la vio aparecer vestida de blanco se quedó sin respiración. Jamás imaginó que pudiera verse tan hermosa. Se sentía afortunado de poder casarse con ella, la amaba, lo sabia, por mas que quisiera negarlo simplemente no podía ocultárselo a sí mismo. Pero por más que la amase, tenía claro que era más poderoso el sufrimiento que había pasado por 10 largos años que el amor que la pudiese tener.
- Puedo baliar con la novia?- Preguntó Taro a Tsubasa
- Claro, pero no te pases que os estaré vigilando!- Se reía Tsubasa mientras veía alegarse a su mujer con su amigo- " vamos Ozora, disfruta de este día, porque a partir de la luna de miel tu venganza comenzará a materializarse" - Pensaba mientras salía a la pista de baile con Sakura para luego acabar de disfrutar de su gran día.
La noche era estrellada, el canto de los grillos inundaba aquella pradera verde rodeada de unos inmensos árboles centenarios. La cabaña de la montaña era pequeñita, y a simple vista era humilde, pero en su interior estaba totalmente acomodada. Tsubasa siempre supo que ha Sanae le encantaba el campo, de manera que decidió llevarla de luna de miel a su Casita de la montaña que tenía en escocia. Cada día que pasaban juntos era como la primera noche de bodas. La magia y el amor invadía toda la estancia. Tan solo faltaban tres días para regresar a la realidad, una realidad de la cual Tsubasa había querido olvidarse por esos quince días. Con esos pensamientos se despertó y sin percatarse de que su esposa no dormía junto a él se dirigió hacia la cocina en busca de un café muy cargado. Pero cual fue su sorpresa, que en dicha estancia halló a su esposa cubierta únicamente por un delantal.
- Buenos días amor- Dijo Sanae al percatarse de la presencia de su amado.
- Buenos días princesa- Le dice abrazándola por detrás y besándole en el cuello- Mmm, que bien huele.
- Verdad que sí, había pensado en hacer una tarta de chocolate. Es tu postre preferido, verdad?
- Lo era.- Dice introduciendo sus manos en el interior del delantal para poder abarcar sus senos- Ahora prefiero este otro postre.
Y sin dejar que Sanae pudiese decir más la gira y la besa apasionadamente introduciendo su lengua con desesperación queriendo probar lo máximo de ella. Tres días era lo que le quedaba para poder vivir de aquel sueño y pensaba aprovecharlos al máximo. Quería a esa mujer, la amaba, la deseaba y estaba dispuesto a emborracharse de ella si era necesario, de tal manera que luego ya no la necesitase nunca más.
Sus caricias pasaron a ser puro fuego, ardientes y desesperadas, fruto de su estado. La alzó por las piernas hasta sentarla en la mesa. Con rapidez le sacó el delantal rebelando su desnudez. Sus besos pasaron de sus labios a su cuello hasta llegar a aquellos pechos que tanto deseaba, que tanto lo enloquecían, deleitándose con aquellos pezones tan perfectamente creados por la mano de dios. Sanae estaba sorprendida de aquel arranque de pasión, en parte era lo que quería, pues se había vestido para ello, pero le sorprendió lo ardiente que estaba siendo a primera hora de la mañana. Tsubasa deslizó sus manos a trabes de sus muslos, haciendo que abriese las piernas. Las necesidad y el deseo lo cegaban en aquellos momentos, estaba hambriento de ella. Pero el olor al chocolate que invadía la casa le dio una traviesa idea. Untó sus dedos con el chocolate fundido que minutos antes había estado cocinando y los introdujo en el sexo de ella. Sanae no esperaba tal acto y antes de que pudiese reaccionar alargó sus manos con fuerza a la cabeza de Tsubasa para poder soportar la corriente eléctrica que inundó su cuerpo, pues éste la estaba devorando con su habitual maestría. Cuando estuvo satisfecho se introdujo en su interior con fuerza. Sanae rodeó su cintura con sus piernas y lo abrazó con fuerza para poder soportar la fuerza de sus embestidas. Sus respiraciones eran fuertes, los gemidos estaban totalmente descontrolados. Aquello era pura pasión. Los movimientos de Tsubasa cada vez eran más rápidos, contra más oía gemir a Sanae, más fuerte era la siguiente embestida. Quería oírla gritar y llorar de placer. Pocos minitos después ambos llegaron al orgasmo totalmente exhaustos. Tsubasa tenía que reconocer que si a nivel laboral se complementaban estupendamente y eran un buen equipo, en la cama eran un equipo perfecto. Jamás encontró una amante como Sanae, se entendían perfectamente y ninguna otra mujer lo había llevado a tales niveles de placer. De modo que recordó nuevamente el chocolate y una nueva idea cruzó su mente.
El Sol atravesaba las ventanas de la casa inundando la estancia al compás de las risas de dos mujeres hablando alegremente.
- De manera que Taro te regaló una docena de rosas!- Decía Sanae toda emocionada- que romántico!
- Ja ja! Pues si, la verdad es que suele tener detalles como ese muy a menudo. Es un sol - Decía un tanto avergonzada Sakura.
- Que envidia chica! Eres muy afortunada. Si me dejas un consejo, te diré que no lo pierdas.
- Lo se y Gracias. Per dime Sanae, Tsubasa no tiene algún que otro detalle con tigo?- le dice giñandole el ojo.
- La verdad es que no- contesta agachando la cabeza.
- Sanae, que ocurre- Sakura alarga su mano para alzarle la cabeza a su amiga y observa que esta a punto de llorar- Madre mía!, Sanae que ocurre?!
Sanae no puede evitarlo y rompe a llorar abrazándose fuertemente a su amiga.
-Sakura no se que hacer!
- Sanae, no he querido decir nada, por no ser indiscreta. Pero hoy es sábado y la empresa hoy no abre. Taro esta de vieja por negocios, pero, donde esta Tsubasa?- Le pregunta Sakura
- Si lo supiese no estaría asi - Dice intentando controlar las lágrimas.
- No te entiendo, que quieres decir si lo supieses.
- Veras, desde que llegamos de nuestra luna de miel, la actitud de Tsubasa comenzó a cambiar poco a poco.
- A que te refieres.
- Al principio eran pequeños detalles a los cuales no quería darles importancia.
-Como que? - Pregunta Sakura.
- Pues al principio siempre que se desertaba antes que yo me besaba para darme los buenos días, o cuando llegaba a casa me buscaba para decirme que ya había llegado, y dejó de hacerlo.
- Bueno mujer ,es verdad que son detalles que a una le gusta recibir de su pareja, pero eso no es tan grabe.
-Lo se - Responde Sanae- Por eso dejé de darle importancia, pero la cosa fue a más. Empezó a llegar cada vez mas tarde a casa, diciendo que era por culpa del trabajo. Yo eso lo entendía pero le pedí que como mínimo llamase para avisar, y se enfadó con migo.
- Que Tsubasa se enfadó?- Pregunta Sakura incrédula.
- Si, además de llegar cada día a altas horas de la madrugada, con el paso de los días dejó de tocarme.
- Te refieres a hacer el amor?
- A eso mismo. Primero pensé que sería por el agotamiento del trabajo, o que siempre era él que me venía a buscar. De modo que decidí ser yo la que lo incitase, pero muchas veces me rechazaba.
- No me lo puedo creer. Me estas diciendo que tu marido te rechaza en la cama?
- Si, alegando que estaba cansado y que no se encontraba de humor. Pero desde hace un mes las discusiones són continuas y como comprenderás yo no incito para nada.- Explica Sanae muy triste.
- De manera que hace un mes que no hacéis el amor?
- Exacto.- Sanae rompe a llorar de nuevo- Creo que ya no me ama, que ya no le gusto. No se que hacer para que este matrimonio funcione. Además anoche discutimos y no he vuelto a saber de él.
- Amiga no se que decirte. Es muy extraño, pero si solo lleváis tres meses de casados!. Has probado de llamarlo al móvil.
- Lo he hecho, pero no lo coge.
- Pero podría haberle pasado algo- dice Sakura muy preocupada.
- No lo creo, el fin de semana pasado hizo lo mismo. Apareció a casa el domingo por la noche como si nada.
- Sanae, no se que decirte. No me esperaba esto de Tsubasa. Que ocurrió anoche?
- Veras … - Comienza a explicar Sanae
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- Se puede saber donde as estado hasta tan tarde?
- He estado trabajando, algún problema?
- Trabajando hasta las tres de la madrugada? Que yo sepa la jornada laboral termina a las 20:30 de la noche- Le dice Sanae
- Que estas insinuando!- Le reprocha su marido- En esta casa el que trabaja soy yo. Soy uno de los dueños de la empresa, y si una reunión se alarga hasta estas horas yo no tengo la culpa, pero la empresa hay que dirigirla.
- Pues Taro nunca llega ha estas horas por ninguna reunión.
- Ya estamos con lo mismo de siempre, que si Taro nunca hace tarde, que si Taro lleva a Sakura aquí o allá …
- Pues es cierto! Taro nunca llega tarde, y si lo hace llama primero a Sakura para que no se preocupe- Le grita Sanae- Y siempre tiene un detalle con ella, tu ya no haces nada por mi. No comemos juntos, no cenamos juntos. Estoy siempre sola en esta casa esperándote como una idiota.
- Lo que hace Taro es normal porque solo viven juntos, si estuviesen casados haría los mismo que yo.-Le aclara Tsubasa dirigiéndose al mueble bar para tomarse su habitual copa de brandy.
- Me estas diciendo que por el hecho se habernos casado ahora he pasado a ser un mueble mas de esta casa?
- Tómatelo como quieras.- Dice tranquilamente entre trago y trago.
- Como puedes hacerme esto?
- Hacerte el que? Sacrificarme diariamente en el trabajo para que tu puedas llevar la vida cómoda que llevas, mientras tu te pasas el día por ahí. A saber que será lo que haces.
- Que estas insinuando? Si me paso el día por "ahí" como tu dices, es porque insististe en que dejase de trabajar. Por que según tu, la radiante esposa de Tsubasa Ozora no podía trabajar como una simple secretaria.- Le recuerda irónicamente.
- Cierto- confirma gracioso Tsubasa acercándose a ella- y mi radiante esposa no puso muchas objeciones, creo recordar.- termina con una sonrisa maliciosa rodeándola con los brazos- Y tambien creo recordar que hace algunas semanas que no ejerces con tus obligaciones matrimoniales.
- Es la forma más romántica que me han dicho jamás para que me acueste con alguien, te has superado " amor".- Le escupe con toda su rabia y separándose de él- Si esperas algo asi de mi estas listo.
- Ver para creer! Que en mi propia casa no encuentre el poyo y cariño de mi mujer!
- Pero que es lo que esperas de mi. Que sea un florero mas de esta casa, el cual tu vengas a admirar y a regar cuando te acuerdes? Te recuerdo que soy una persona, y lo único que te pido es que si vas allegar tarde me lo digas.!
- Muy bien! - Grita furioso Tsubasa lanzando la copa de brandy contra la pared - Me voy, y que sepas que llegaré tarde!- y se va como alma que lleva el diablo dando un portazo dejando a Sanae llorando en el suelo.
-------------------------------------- Fin del Flash Back --------------------------------------------------
- No me lo puedo creer!- Exclama horrorizada Sakura- Será desgraciado!- grita furiosa
- No te pongas así!- le pide Sanae- seguro que esta pasando una mala época, eso es todo.
- Y todavía lo defiendes?
- Pero que quieres que haga? Es mi marido, no puedo mandarlo todo al cuerno a la primera de cambio. Yo lo quiero y he de luchar porque este matrimonio funcione.
- No será que tiene una amante- Le dice Sakura ante la mirada de horror de Sanae- Lamento si soy asi de directa, pero no olvidemos que Tsubasa es todo un mujeriego.
- No, eso jamás!- Salta Sanae- confío plenamente en él. Y si de algo estoy segura es de que jamás sería capaz de hacerme algo tan bajo como eso!
- Esta bien, no te pongas así.- intenta clamarla- hagamos una cosa. Ya que va ha llegar "tarde" , acompáñame a la oficina que tengo unos documentos que recoger que me dejé ayer y luego nos vamos de compras y a cenar las dos juntas. Como hacíamos cuando vivíamos juntas. Sabes que no hay nada que no cure un buen helado de chocolate- le dice riendo.
-Je je, creo que acepto. Necesito salir de esta maldita casa.
- Pues en marcha!
Mientras tanto, en la penumbra de un despacho dos personas yacen desnudas una encima de la otra …
continuara ...
como siempre:
Por supuesto los personajes no me pertenecen a mi sino que a Yoichi Takahashi.
Y Sakura es un personaje creado por Yulidd
