Sin Nombre

Capítulo Décimo : 'Eres Perfecto'.


Entre (cursiva)pensamientos

En cursiva cambio de Idioma

---- Escena en Gris ----(Escena del Pasado)


---- Escena en Gris ----

La recreación del ambiente era perfecta. Los dos jóvenes de aproximadamente unos 15 años permanecían estáticos, observando, concentrados… Nada, excepto una voz, podría distraerles.

Sentados tras un espejo que dejaba ver lo que había al otro lado de la habitación, esperaban la pregunta de su superior, que después de dejarles un tiempo prudente, habló:

- ¿Quién es vuestro enemigo?

- La mujer de azul; 94665 – pronunciaron al mismo tiempo

- ¿Por qué 3.8.5.9.2.1.3.0.?

- Movimientos rígidos e inseguros. Descolocación. Respiración irregular. Su vista no permanece al frente. Falsa cronometría del lenguaje corporal.

- Bien – su mirada se clavó en el chico que acababa de responder, que permanecía con la vista aún al frente, observando a su 'enemigo'. Después miró al otro jóven que permanecía en la misma posición - 3.4.8.0.0.5.2.1.1

- Sí, señor – respondió el chico

- Nuestro aliado

- El hombre. 75 Kilos, 1.70, moreno. Traje oscuro, camisa blanca, corbata negra – declaró

- Perfecto… - susurró el hombre - … Ya estáis listos – se giró despacio y salió de la pequeña sala, dejando a los dos chicos observando aún el lugar.

- Van a matarlos – pronunció el primero

- Lo sé.

Las luces de la sala se apagaron de golpe.

- uno, dos, tres – una pequeña pausa – cuatro, cinco, seis, siete – los dos jóvenes se miraron – y ocho – sentenciaron al unísono.

Cuando las luces volvieron a relucir, ocho cuerpos yacían inertes en el suelo.

La vista de ambos volvió a clavarse al frente y las manos apoyadas sobre la mesa, como si nada hubiese ocurrido. La puerta se abrió. Sin que nadie dijese nada, se levantaron y salieron de la sala.

---- Escena en Gris ----

- ¡Akane! – gritó Ukyo desde el salón hacia la cocina - ¡Trae Agua!

- ¿Por qué no te levantas a por ella? – respondió metiendo su cena en el microondas.

- Por que para eso estás ya tú de pie – Afirmó señalando lo evidente - Además si me levanto me pierdo lo mejor del episodio…

Akane venía de la cocina con un vaso y una botella de agua fría. La dejó sobre la mesa baja y de cristal que había frente al sofá y Ukyo, quién seguía embelesada en la televisión.

- No sé cómo puede gustarte tanto esa serie. Solo hacen que liarse unos con otros. Se dejan una pareja y se lían con la otra que también se ha dejado… - Akane miraba la televisión, intentando encontrar una explicación a la afición de Ukyo por ese tipo de series.

- Cariño, solo cuentan cosas que están a la orden del día… No sé de qué te extrañas…

- Pues con más razón… - susurró para después elevar la voz y decir - ¡Pero si ya tienes la realidad¿Para qué quieres la ficción?

Ukyo se servía agua en el vaso, sin quitar la vista de la pantalla

- Por que en la ficción todos los tíos están buenos y son unos sementales… - bebió un trago de agua, mientras Akane la miraba fijamente. Ella se percató y la observó - ¿Qué pasa¿Por qué me miras así?

- Por que estás como una cabra… Por eso… - se cruzó de brazos esperando la respuesta a su acusación

- Yo también te quiero mi amor… - susurró para después pasar su lengua delineando sus labios en un gesto lascivo. Akane sonrió. Cuando Ukyo volvió la vista a la televisión… - ¡Mierda¡Por tú culpa me he perdido el morreo que se acaban de dar esos dos¡Llevaba meses esperándolo¡Son mi pareja favorita! – gruñó por lo bajo. Agravando su voz a continuación, intentando imitar a un hombre y dejándose caer en el respaldo del sofá dijo – Anda cariño, tráeme una cerveza, - hizo como que se sujetaba una gran barriga – que tengo que ponerme contento para luego cumplir con mi hembra…

Akane tenía los ojos como platos. No se esperaba una broma de ese estilo. No sabía si reír, asustarse o llorar… Un poco de las tres cosas. Pensó incluso en correr hasta la casa de sus 'vecinos'…

- ¡Venga, tráeme una cerveza! Akane ¿Estás dormida? Vamos, cari, que luego tengo que cumplir… - la dio un azote en el trasero y observando que no reaccionaba se echó a reír - ¡Que voy a hacer contigo! – dijo con su tono de voz normal - ¡Cada día te dejo en peor lugar!

- Si quieres algo de la cocina, vé a por ello…

- No quiero

- Oh, sí, sí quieres Ukyo… - contestó, siguiendo la broma de ella

- No, no quiero ¡Eh! No vale cambiar los roles¡yo soy el hombre!

- ¡Vete a la mierda! – Se fue yendo hacia la cocina - ¡Esa es la respuesta de una mujer que lleva un par de años atada al mismo hombre y el mito se le ha caído! – sacó el plato del microondas - ¡Uno a Cero! – su vista se perdió a través de la ventana, en la casa de en frente… ¿Dónde estás Ranma…?

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El hilo musical se fundía en el local. La hermosa camarera miraba a los dos jóvenes borrachos que sentados en una mesa no dejaban de hablar de sus antiguos amores y las preciosidades del campus que buscarían conquistar.

Pero aunque por un momento su atención se distrajo en ellos, su verdadera razón para abstraerse estaba sentado al final de la barra, con un cuaderno en el que anotaba y una cerveza al lado.

Creyendo que él no la prestaba atención, recolocó sus pechos en su ajustado y escotado vestido y se acercó a él.

- Ey cariño¿En qué estás tan concentrado? – cruzó sus brazos apoyándolos sobre la barra, ofreciendo así una vista suculenta…

- Estoy dibujando y anotando las partes del motor de un avión… de la segunda guerra mundial… - contestó mientras el lápiz se movía veloz sobre el papel. Echó una mirada rápida al escote de la chica, cerciorándose de que ella había captado el gesto.

Notó como se erguía en orgullo y como su voz se tornó más acaramelada y la distancia se redujo.

- Mmm… ¿Podrías enseñármelo? Nunca me han….enseñado… - se acercó aún más terminando susurrándole sensualmente - … uno…

Ranma cerró bruscamente el cuaderno, puso la mano sobre la tapa y miró hacia la chica con una sonrisa forzada pero aún así seductora.

- No, no puedes… - agregó prácticamente entre-dientes.

- Oh venga…. – se aproximó mucho más - … enséñamelo…

- No…

Sus caras estaban a escasos centímetros. Sus labios entre-abiertos y a punto de acariciarse, pero Ranma desvió su vista y su cara hacia los dos chicos que estaban en aquellas mesas, de manera que Xian-Pu se percató del gesto y de lo que quería decirle.

La chica se retiró, le guiñó un ojo y recolocó su vestido. Se dirigió a los dos chicos y les gritó:

- ¡Eh, venga…! Tengo que cerrar, no puedo estar aquí día y noche para vosotros ¡Zánganos!

- Oooh, vamos Xiaaan-Pu… Déjanos uun…poquitoo más…

- Vamos¡fuera! Quiero dormir… ¿O preferís que mañana no abra?

A regañadientes, los chicos consiguieron salir del bar a la vez que piropeaban a la chica y le decían alguna que otra obscenidad a la que ella respondió con algún que otro insulto. Esperó en la puerta mientras los beodos seguían gritándole en mitad de la calle y ella les contestaba divertida.

De repente, notó como una mano se cerraba fuertemente sobre su muñeca y la llevaba hacia atrás. La puerta de entrada golpeó bruscamente el marco y el cuerpo cálido y fornido de 'ese' hombre se amoldaba al de ella, aprisionándola sobre la puerta.

Toda ella desfallecía de excitación… Sus pechos rozaban sus pectorales y sus respiraciones acompasadas le producían escalofríos que la acompañaban cerca del delirio…

- Al fin solos… - susurró el chico sobre su cuello

- Sí… - gimió deleitándose en saborear su cuerpo con sus propias curvas… mientras él había comenzado a besas su cuello - … llevaba esperando por esto… - sus palabras fueron interrumpidas por un ansioso y profundo beso. Cuando el chico se retiró para observarla, Xian-Pu concluyó su frase - … mucho tiempo…

- Y yo… - sus manos se deslizaron hacia los muslos de la chica, acariciándolos con fervor - … demasiado tiempo…

Ella entendió sus intenciones y le rodeó la cintura con las piernas. Él la sostuvo por sus nalgas con un brazo, mientras su otra mano acariciaba su cintura y devoraba lo que el escote dejaba ver de sus pechos… Besaba sus clavículas, su largo y fino cuello, a la vez que la chica arqueaba su espalda invitando a que se deleitase con cada uno de los poros de su piel… Ranma caminaba con dirección a…

- Aquí… - susurró ella - … en la barra…

- Podrían vernos…

- Uhm… - devoró sus labios en un ansiado beso - … que suerte tiene Akane…

- Olvídala – intentó sonar despreciativo – Divirtámonos… - deslizó hacia abajó uno de los tirantes del vestido, haciendo así que uno de sus pechos quedase al descubierto - … mucho más suculenta que "esa"… - Xian-Pu rió y gimió cuando los dientes de él rozaron el punto álgido de su seno.

Habían entrado en el almacén. Xian-Pu estaba apoyada contra la pared, de pie en el suelo, haciendo así en esta postura más fácil el desnudo. Comenzaba a desabrochar la camisa de él, degustando con sus dedos lo terso de su piel, y lo definido de sus músculos… Su bíceps, sus triceps, sus pectorales… Perfectos. Y a su vez él, dejaba que el pequeño vestido de la camarera moldeara su cuerpo hasta caer al suelo.

Cuando estaba prácticamente desnuda, con la única prenda clave que quedaba aún cubriendo su cuerpo, y cuándo se encaminaba a desabrochar el pantalón de él…

- Cierra los ojos… - susurró apretándose contra ella y dejando notar lo excitado que estaba

- Uhm… - ronroneó - ¿Por qué? – dijo mirándole a los ojos, pidiendo a gritos que terminará con el ansia de tenerle al menos una vez dentro de ella…

- Sólo ciérralos… - volvió a presionar sobre ella… Sabía que le gustaba… - quiero… - acarició sus voluminosos pechos y su firme abdomen - … jugar un poco antes de… - sus manos se deslizaron a la parte íntima de la joven, acariciándola sobre la prenda clave. Ella gimió y obedeció.

Notó como la cálida lengua de él moldeaba sus senos y el punto álgido de estos, se deslizaba por su abdomen besándolo, contorneó su ombligo y siguió besando hasta llegar a su parte íntima en donde por encima de la prenda mullió sus labios presionando aún más… A su vez una de sus manos estimulaba a uno de sus pechos…

Xian-Pu deliraba, creía que no podría resistir el primer de sus muchos predecibles orgasmos con él pero, entonces, escuchó un ruido metálico.

Abrió los ojos, asustada…

- ¿Para quién trabajas?

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Akane lo había dado por imposible. Había llamado miles de veces al teléfono de Ranma. Ryouga decía que tampoco podía localizarle y sus nervios y celos estaban a punto de desbordarse por todos lados y provocar una gran inundación en la zona. Así que, decidió esperarle despierta.

No dormiría hasta que no viese como aparecía allí, conduciendo su lujoso coche y aparcándolo en la puerta. En ese momento, bajaría corriendo, cruzaría la calle, le daría una bofetada por estar desaparecido y después le abrazaría por haberlo añorado tanto. Pero después, se apartaría de él y le gritaría que no tiene derecho a preocuparla de esa forma y que jamás lo volviera hacer si no quería verla enfadada de verdad…

Mientras tanto, leería una de esas revistas 'femeninas' de Ukyo que ella encontraba absurdas. Así quizá lograría reírse un poco y se dispersaría.

Al cabo de unos treinta minutos, escuchó el ruido inconfundible de "ese" coche. Lanzó la revista al aire, se levantó de un brinco de la cama y se asomó por la ventana, cuando le divisó echó a correr escaleras abajo.

Yuka estaba en el salón, viendo la tele.

- ¿Akane a dónde vas en pijama?

- ¡A matarle! – abrió la puerta bruscamente y desde allí grito - ¡TÚ! – mantuvo los puños apretados a sus laterales mientras se acercaba y se percató del extraño gesto que lucía Ranma - ¿DÓNDE DEMONIOS TE HAS METIDO! – llegó justo frente a él. Ranma estaba inmóvil manteniéndole la mirada fijamente, sin pronunciar palabra, casi parecía no estar ni respirando - ¡LLEVO SEIS MALDITAS HORAS INTENTANDO LOCALIZARTE! – intentó darle una bofetada, pero su mano fue interceptada por la de él. Lo intentó con la zurda, pero ocurrió lo mismo. Intentó zafarse, aquello se estaba desbordando y Ranma no parecía… Ranma…

- No preguntes… - dijo frío - … vete a casa si no quieres resfriarte. Hablaremos mañana… - la soltó, se dio la vuelta y comenzó a andar hacia la casa

- ¡Nada de mañana Ranma! – se atrevió a contestarle - ¿Dónde has estado? Solo pienso preguntártelo esta vez… - Le quería, en efecto, pero estaba cansada de esas furtivas marchas y no saber qué ocurría. Por que lo único que le venía a la mente es que estaba con más mujeres y ella no pasaría por eso - … si no contestas no habrá mañana…

Ranma se paró en seco. Su mente comenzó a calibrar un buen argumento. No esperó que Akane tuviera esa reacción y encontrársela a su llegada. Pero… ¿Por qué no pensó en esa posibilidad¿Por qué no imaginó que con el perfil de Akane, ella tuviese un impulso cómo aquel¿Qué le estaba ocurriendo?

- ¡Eh imbécil! – Ryouga apareció en escena - ¿Dónde has ido a reparar el maldito motor¿A Estados Unidos o algo así?

Ranma se sintió salvado. Akane se descolocó.

- ¿Sabías que había ido a reparar el motor? – preguntó a Ryouga extrañada

- Me ha llamado hace un rato y me dijo que el coche se le había averiado esta mañana…

- ¿Y por qué no me cogías el teléfono? – inquirió ella

- Por que me lo he dejado en casa, joder…

- ¿Y no puedes llamarme desde algún sitio y decirme lo que te ha pasado, como has hecho con Ryouga? No, Akane tiene que estar preocupada todo el día por que a Ranma no le apetece llamar a su juguete-novia.

- ¿Cómo? – dijo sonando ofendido y con la mirada congelada

- Lo que oyes…

- Tú no eres mi juguete-novia… - recalcó cada una de las sílabas – que te quede claro…

- ¡Quién lo diría!

Ryouga empezó a notar cambios en los comportamientos de los dos y eso se desviaba de los planes trazados.

- Calma chicos… Ha sido simplemente un poco de falta de comunicación, no volverá a pasar ¿Verdad Ranma? La próxima vez la llamarás primero a ella y le dirás lo que te ha pasado…

- Al infierno… - susurró ella. Akane se dio media vuelta y comenzó a andar a paso ligero hacia su casa

- Ryouga, cierra la boca y métete dentro – ordenó tajante, para luego ir corriendo y coger a Akane. Cuando llegó a su lado y agarrándola de la muñeca – Akane espera… espera… - dijo sonando suplicante. Ella rehuía su mirada, pero no pudo evitar que él viera como lagrimeaba - … Lo siento… Tendría que haberte llamado – con sus manos levantó la cara de ella para obligarla a mirarle a los ojos - … Mírame… He tenido muy mal día, todo me ha salido fatal desde esta mañana. Salí a buscar una cosa para ti - limpió sus lágrimas con sus dedos - …y me ha sido imposible, en el transcurso del camino se me paró el coche. El arreglo me ha salido por mis dos riñones… Los que me atendieron eran unos incopetentes que no sabían decirme qué le pasaba. Al final terminé diciéndoselo yo… - Ella sonrió con eso - Después llego y resulta que te encuentro gritándome en medio de la noche, con toda la razón del mundo. Y yo en vez de callar y aceptar mis culpas, me pongo algo borde…

- ¿ALGO borde? – dijo ella irónica arqueando una ceja para recalcarlo aún más.

- Vale… muy borde… Lo siento, lo último que quiero es que te enfades conmigo y te pases dos o tres días sin hablarme… ¿Me perdonas?

- No hay nada que perdonar… - hizo una pausa – por ahora… - sonrió levemente - lo que quiero es que no vuelvas a hacerlo…

Se dieron un tierno y reconfortante beso a la vez que se abrazaban.

- Tengo una sorpresa para ti… - susurró entonces Akane

- ¿Ah si¿Qué es? – dijo mirándola aún aturdido

- Si te lo digo no es una sorpresa listillo. Tu solo ponte 'decente' mañana.

- ¿Cómo que decente? – gruñó arqueando una ceja - ¿Qué insinúas?

- Nada… - susurró sensual - … solo… - su dedo índice iba surcando un pequeño camino sobre la camisa de Ranma, desde su abdomen hasta sus labios - … que… te pongas ese traje negro… - se acercó a su oído para susurrarle - que sabes que tanto… me excita… - se echó hacia atrás, dejando sus labios aparentemente a merced de él. Pero cuando se lanzó para devorar los suaves labios de aquella que comenzaba a desequilibrarle, ésta echó a correr hasta su casa.

- ¡No vuelvas a hacerme eso! – gritó al tiempo que ella cerraba la puerta. Se quedó allí, en mitad de la calle, pensativo, sin moverse… mientras que una sombra le observaba desde la oscuridad.

Se dio media vuelta despacio y se dirigió a su casa. Abrió la puerta con sigilo y la cerró, apoyándose contra ella, suspirando y cerrando los ojos… Sintió una presencia y los abrió con pesadez, siendo ese su único momento de calma en mucho tiempo… encontrándose cara a cara con Ryouga.

- ¿Resultado? – preguntó frío. Ranma deslizó su dedo pulgar desde el lado izquierdo de su cuello, pasando por su nuez hasta terminar el camino trazado en el lado derecho. Ryouga sonrió forzado – Eso está bien…

Se observaron durante un par de minutos en la oscuridad, en absoluto silencio y sin mover ni un músculo de su cuerpo. Fríos, Distantes… Reconociéndose… Acechándose. Algo había cambiado y ambos lo sabían.

Ranma se despegó de la puerta lentamente y caminó con dirección a la planta superior, a su dormitorio. Ryouga siguió en el mismo lugar pero desviándose unos centímetros para poder observarle de reojo. Igual que Ranma lo hizo con él.

Al llegar arriba, miró hacia las dos puertas que tenía frente a él, dónde dos compañeros suyos dormían. Se le ocurrieron muchas cosas que hacer durante esos segundos que se mantuvo delante de esas puertas… Pero no era el lugar, aunque sí el momento. Era consciente de que estaba cambiando y de que corría peligro. Ellos no tardarían en delatarle… Se convertiría en un reciclado y su misión acabaría allí. No, no podía hacer eso. Se repetía una y otra vez… (Eres Perfecto) Tenía que terminar lo que le habían ordenado… Los que habitaban tras esas puertas, tendrían que esperar…

Se dió media vuelta y se encerró en su dormitorio.

Tiró las dos armas sobre el suelo. Las observó. Como hipnotizado cogió una de ellas, se acercó a la ventana y apuntó a la casa de enfrente, a la habitación de Akane. Se mantuvo en esa posición durante un minuto. Ajustando su vista al objetivo, controlando su pulso, su respiración… Y cuando ya estaba preparado, apretó el gatillo…

Escena en Gris

Un niño de visión borrosa. El sonido de un abrupto disparo. Un grito de mujer desesperado. Otro disparo. El absoluto silencio solo roto por un ligero llanto.

Escena en Gris

Cerró los ojos fuertemente, sacudió la cabeza y bajó el arma. Perdió la vista y, como si de un autómata se tratase, se giró caminando hacia la puerta. La abrió, se agachó y dejó el arma en el suelo que ya pertenecía al pasillo. Volvió a mirarla, girando la cabeza hacia un lado, como si fuese la primera vez que viese aquel artilugio. Volviendo a su posición natural, reentró en la habitación cerrando la puerta y pareció olvidarse del tema…


Gracias a todos los que me habéis enviado vuestras reviews y e-mails. Significa mucho para mi recibir vuestras opiniones e impresiones sobre la historia. Sinceramente, muchas gracias por tomaros ese tiempo y esas molestias.

Un Abrazo a todos.

Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi. Hago esto sin finalidad de Lucro por lo que no incumplo ninguna Ley.

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