Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra del gran Masashi Kishimoto. La historia es enteramente mía. Lo digo por si hay algún despistado en la sala que piensa que soy él. Por si acaso.
Parejas: Naruhina, Sasusaku, Nejiten, Gaamatsu, Shikatema, Saino, Kibanabi.
¡ Por fin estoy de vuelta ! Sí, sigo estando viva, y la prueba es este nuevo capítulo que POR FIN he subido. Sé que muchos querrán matarme, que probablemente no merezca ningún review, pero yo sigo por aquí molestando y subiendo más capítulos de esta historia a la que tanto cariño le tengo. NUNCA LA DEJARÉ, y quiero que quede claro. Sólo me queda pediros perdón las veces que haga falta por la tardanza.
Este capítulo se lo dedico a todos aquellos que a pesar de lo que he tardado, continúan leyéndome como el primer día. Y ya sabéis, pasaros luego por mi nota de autor, que siempre tengo algo que decir.
Ahora, sin más preámbulos, os dejo con el capítulo: no quiero que vuestras ganas de matarme incrementen.
¡ Onceavo capítulo de "7 Historias", dentro !
7 HISTORIAS
Después de la tormenta... hay más tormenta
Rocas. Una lluvia de rocas que golpeaban el suelo mientras el aire las hacía bailar. Eso era lo único que se escuchaba, el eco de la destrucción, el susurro de la tranquilidad tras la fuerte tormenta.
Sakura seguía dándoles la espalda a todos. Y ellos seguían sin hablar. Puede que porque no tuvieran nada que decir. O porque tenían tantas cosas que decir que preferían callar. Y al final de todo esto, no se escuchaba nada. Porque las rocas habían caído. Porque lo peor ya había pasado. O no.
Sasuke apretó una vez más sus puños con fuerza. Sentía impotente como todo se le iba de las manos. ¿ Qué pasaría de ahora en adelante ? Nunca le habían preocupado esa clase de cosas. Sakura se le había declarado muchas veces en su niñez. Le miraba con adoración, y de alguna manera, aunque fuese inconscientemente, se había acostumbrado a ello. No era nada con lo que tuviese que tratar, simplemente estaba allí, no tenía que pensar en ello. Pero al parecer la presencia de Sakura era como respirar. No en el sentido romántico, no como en esas novelas rosas en las que dicen que la chica es el aire por el que respira. No. Simplemente era que todo el mundo está acostumbrado a respirar, todo el mundo lo hace sin siquiera percatarse de lo importante que es esta acción que hacemos a cada segundo de nuestras vidas que pasa. Pero cuando algo falla, cuando el aire deja de entrar en nuestros pulmones, cuando nos falta, lo notamos. Y vaya que lo notamos. Es algo tan doloroso que no podemos evitar anhelar esos momentos en los que lo teníamos. Y algo así le pasaba ahora sin Sakura. Porque Sasuke no era precisamente romántico, pero sí lo suficientemente inteligente como para notar que algo le faltaba.
- Voy a recoger mis cosas.
Sakura levantó apenas la barbilla para poder mirar a Hinata, que se había dado la vuelta con la delicadeza que la caracterizaba para entrar en la casa.
- ¿ Vienes, Hanabi-chan ?- preguntó la ojiperla antes de desaparecer tras la puerta- Puedo ayudarte. Cuanto antes lo hagamos, antes nos iremos a casa.
- Hai- la Hyuga menor asintió quedamente- Estaría bien que hicierais lo mismo. Tengo ganas de perder de vista esta maldita casa.
- Y que lo digas.- el tono agresivo de Temari no pasó inadvertido para nadie- Será mejor que entre- masculló- antes de que en vez de catorce personas quedemos siete. Vámonos Matsuri.
La pequeña castaña tembló cuando todas las miradas se centraron en ella. Sentir la mirada de Gaara era… tan sumamente incómodo… tan… tan vergonzoso después de todo lo que había dicho…
Y de pronto el enfado subió nuevamente a su cuerpo. ¡ Él lo había escuchado todo, maldita sea ! Ella llevaba años atesorando ese sentimiento, reuniendo como pequeñas migajas el valor para decirle que lo amaba. Pasó noches enteras en vela, lloró como nunca se imaginó llorar porque Gaara jamás se fijaría en ella y… ¡ joder, había sufrido ! Ella quería haber sido capaz de decírselo, aún a sabiendas de que él la rechazaría, pero se lo quería decir de una manera firme, con su orgullo por delante, para que el golpe del rechazo no fuese demasiado fuerte. Pero ahora venía él y lo escuchaba todo. Bueno, no solo él, el resto de shinobis también… tan humillante…
Los shinobis notaron el cambio en la expresión de la castaña. Y desde el primero al último ( unos más reticentes que otros para admitirlo ), se sentían culpables. Y Gaara notaba una molesta punzada en el pecho…
- Esto va a ser complicado, cerda- Sakura se cruzó de brazos y alzó una mirada tan fría como el hielo, tan verde como el jade- Encima supongo que Tsunade-sama querrá que le escribamos un informe o algo.
- Lo sé, frente de marquesina- Ino balanceó su cabeza en uno de esos movimientos provocativos inconscientes que la caracterizaban- Yo realizaré el informe, y luego se lo meteré ahí donde el sol… no brilla. ¿ Tú que opinas, Tenten ?
Neji giró la cabeza por instinto en cuanto escuchó el nombre de su compañera de equipo.
- Opino que tengo un nuevo y muy completo arsenal de armas que, bueno, es absolutamente mortal.
- A mí me vale –la helada voz de Hinata pudo escucharse desde lo alto de las escaleras- Así puedo evitar el uso del ojo blanco.
- Oye Hinata-chan-Naruto habló con desesperación, casi temiendo que la Hyuga pudiera dirigirle una mirada de desprecio- De verdad, yo… sólo seguíamos órdenes, nosotros no queríamos haceros daño, nosotros sólo…
- Naruto, hazme un favor y no me coloques ahí. Vosotros no tenéis el poder de hacerme daño- Sakura se retiró con elegancia un mechón de pelo rosa y se lo pasó detrás de la oreja- Podéis irritarme, y hacerme perder el tiempo. Pero no pienses ni por un instante que habéis hecho algo más que humillarnos.
La estancia se sumió en un helado e incómodo silencio. Cada uno se perdió en sus pensamientos; ellas, intentando encontrar algún sentido a esa humillación; ellos, queriendo encontrar una manera en la que esto no se les fuera de las manos. Pero parecía que ninguno podía encontrar lo que quería.
Sakura pasó el peso de un pie al otro, balanceándose en el proceso. Se concentró en que sus ojos no reflejasen ninguna emoción, y su cerebro comenzó a trabajar a mil, con la precisión de una máquina bien engrasada. Las pastillas eran un arma demasiado poderosa como para que fueran utilizadas de cualquier modo. ¿ Por qué Tsunade-sama las empleó para un cometido tan sumamente estúpido ? ¿ Mera diversión ? Patético. Es cierto que llevaba bastante tiempo sospechando que algo extraño pasaba, y cuando comenzó a sentir esas apariciones esporádicas de chackra, junto con la corroboración de Matsuri, pudo llegar a una deducción prácticamente acertada, mas no exacta. Algo se le escapaba de las manos. Había algo que… Tras la guerra, lo que menos se necesitaba es que saliese a la luz una nueva arma que pusiese en peligro la paz que tanto les había costado conseguir. Le dolía de una forma que ninguno de los presentes podía llegar a entender el tener que destruir esas pastillas, pero no estaba dispuesta a arriesgar el fruto de todos sus esfuerzos y el de miles de personas más por unas pastillas. Y esa era precisamente la razón por la que todo esto le molestaba tanto. Para empezar, Tsunade-sama tendría que haberla avisado. Algo así no podía guardárselo para ella. Pero lo que más le dolía, es que algo tan hermosamente destructor y perfecto como las pastillas, hubiese sido utilizado para algo tan estúpido. Porque si de algo estaba segura, es de que toda esta situación era tan estúpida como surrealista.
Pero debía seguir adelante. De alguna forma debía hacerlo. Hacía tiempo que se había prometido que nada de lo que le pudiese pasar en adelante debía afectarle. Y ya no sólo por ella, si no por todas. Y quizás era por ese motivo que desvió imperceptiblemente la mirada cuando los ojos negros de Sasuke aparecieron en su cabeza, mirándola fijamente. Porque debía seguir adelante. Lo había prometido.
- Lo sé, Naruto – y la falta del sufijo cariñoso en la voz de Hinata provocó una punzada en el pecho del chico – No creo que tuvieseis ningún plan para humillarnos, y la existencia de las pastillas corrobora vuestra versión, pero – la chica cogió aire, igual de sorprendida que el resto por poder hablarle a Naruto de esa forma. Los efectos del enfado eran increíbles – no puedo pasar por alto lo que ha pasado. No quiero que penséis que es por mí, porque me sienta ofendida. No creo que sea demasiado importante lo que yo sienta o deje de sentir. Ya te lo dije todo en la guerra – sonrió tristemente, apenas una mueca en sus labios – Tú ya lo sabes todo. Ellos – señaló al resto, deslizando la mano con suavidad en el aire – ya lo sabían incluso desde hace años. Quizás esto… - dudó un poco antes de añadir – Quizás esto no ha sido tan malo para mí. Es cierto que me siento engañada, pero… bueno, tú ya lo sabías. Ahora has escuchado cosas que siempre quise decirte pero que nunca me atreví. Pero no es lo mismo con ellas. Y estoy enfadada. Lo estoy. Por favor, Hanabi-chan, vamos ya a arreglar las cosas para irnos.
Lo último que vieron fue la melena negro-azulada de Hinata barrer el aire. Porque desde luego, no se percataron del enorme sonrojo que había aparecido en su rostro en el preciso instante en que su cara dejó de estar a la vista de todos.
Tampoco notaron que su corazón se saltó un latido.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El sol brillaba en lo alto, e Ino colocó su mano derecha a modo de visera para poder observarlo fijamente, entrecerrando los ojos en el proceso. Era casi irónico que el sol brillase de esa manera, con lo apagados que estaban los ánimos. Echó una ojeada a las personas presentes junto a ella. Sakura se había sentado debajo de un árbol, con sus pequeños pies balanceándose en la grieta que sus mismos puños habían formado. El libro que tenía en la mano, si estuviese vivo, estaría sufriendo, pues Ino estaba segura de que la fuerza que estaba aplicando en él era más fuerte de la que un libro corriente pudiera soportar. Girando apenas la cabeza, pudo observar a Matsuri apoyada en el muro de la casa, asintiendo a lo que fuese que Temari le estuviese diciendo. Los chicos estaban casi al final del camino, como temiendo acercarse demasiado a ellas. Como temiendo que en cualquier momento volviesen a explotar.
Hanabi salió en ese momento por la puerta principal cargada con una pequeña bolsa color gris aperlado, con el característico símbolo de su clan. Clavó la mirada en su hermana mayor, que se encontraba apenas a unos pasos de Sakura. Parecía incómoda, intentando mantener su semblante imperturbable bajo la mirada penetrante de Naruto. La pequeña Hyuga decidió dirigirse hacia allí, pero nada más dar un paso, escuchó ese sonido que le alegraba sus pequeños ratitos de paseo. Escuchó un ladrido emocionado, y los jadeos y el sonido de las patas de Akamaru arañando el suelo mientras se dirigía corriendo hacia ella. Y en apenas unos segundos, ya se encontraba en el suelo con el can sobre ella lamiéndole toda la cara y moviendo la cola con una alegría visible para todos.
- ¡ Akamaru ! - la joven colocó las manos detrás de las orejas del perro y las acarició con cariño mientras reía y seguía recibiendo los cariñosos lametazos del perro - ¡ Akamaru ! ¡ Sabía que estabas aquí ! Déjame levantarme, chico. Desde el suelo no puedo acariciarte bien. ¡ Akamaru ! – lanzó un chillido agudo cuándo éste volvió a tirarla al suelo.
- Vamos, Akamaru, levántate, que la estás aplastando.- Kiba no pudo evitar acercarse al ver a su amigo tan emocionado. Claro que, ver reír de esa manera a Hanabi también tuvo bastante que ver – Vamos, amigo, que si no puedes hacerle daño.
- No te preocupes – Hanabi frunció un poco el ceño al ver acercarse a Kiba. No era precisamente la persona a la que más quería ver- No me hace daño, ¿ verdad, Akamaru ? ¿ A que eres muy cuidadoso ? – Akamaru ladró en respuesta - ¿ Ves ? Akamaru no me hace daño. No hay de qué preocuparse.
- Ven, que te ayudo a levantarte.
Kiba extendió la mano, y al ver a Hanabi haciendo el ademán de rechazarla y levantarse por sí misma, la cogió fuertemente y tiró de ella. Pero Kiba no calculó todo lo bien que debía, y todo acabó con una Hanabi demasiado pegada al cuerpo del chico perro.
La pobre Hanabi no sabía por qué había notado un escalofrío por todo el cuerpo, ni por qué se sentía tan a gusto en esa posición. Pero lo que sí sabía era que tenía un orgullo que mantener, así que se separó bruscamente del chico gruñendo entre dientes.
- Yo podía levantarme – dijo mientras hincaba una rodilla en el suelo y acariciaba el suave pelaje de Akamaru- No me hacía falta tu ayuda.
- Vale, pues nada – Kiba también frunció el ceño – Olvidaba que tú puedes con todo, pequeñaja- añadiendo con burla esto último.
- ¡ Que no me llames pequeñaja, perro pulgoso !
- ¡ Oh !, ¡¿ ahora soy un perro pulgoso ?!
- ¡ Siempre has sido un perro pulgoso !
- ¡ Pues tú eres una pequeñaja consentida !
- ¡ Perro pulgoso pervertido !
- ¡ Encima pervertido !
- ¡ Sí !
- ¡ Pues tú eres una pequeñaja consentida pervertida y gruñona !
- ¡ Y tú un perro pulgoso pervertido y tonto !
- ¡ Calláos ya, perro pulgoso pervertido y tonto y pequeñaja consentida pervertida y gruñona ! ¡ Ya ! ¡ Silencio ! – gritó Hinata entre enfadada y divertida.
- ¡ Cállate tú, Hinata- hentai ! – chillaron los dos a la vez.
Ino soltó una carcajada al ver enrojecer a Hinata como cuándo tenía doce, y Kiba y Hanabi se miraron a la vez, chocando las manos casi sin pensarlo, olvidando por un momento todo lo que había pasado. Por unos instantes compartiendo una mirada cómplice.
- Esa ha sido buena, pequeñaja.
- Lo mismo digo, perro.
- Pues a mí no me ha hecho gracia- casi ladró Hinata toda roja, al igual que Naruto, recordándolo todo.
- Eso es porque acabas de recordar que eres una pervertida, querida Hinata – añadió Tenten, la última que quedaba por salir de la casa, mientras arrastraba con una mano la bolsa en la que estaban sus pertenencias.
Neji no pudo evitar fijarse en que tenía el pelo suelto, y en que la camiseta que llevaba se ceñía a su pequeña cintura. Al parecer, el pervertido era él.
- Mejor deja el tema, amada Tenten-chan - contestó Hinata con un tono demasiado dulce. - No sea que aparezcas un día sin chackra.
- ¿ Sabes que te quiero, no ? – medio preguntó medio afirmó Tenten fingiendo inocencia, mientras se recogía el pelo en sus característicos moñitos y reajustaba varias armas que al parecer guardaba bajo la ropa.
- Lo sé, lo sé. Yo sólo decía.
- Bueno, ya podemos irnos, ¿ verdad ?
Temari se acercó al grupo que se había formado en la entrada y colocó una de sus manos en su cintura, retadora. Con esa mirada de superioridad que siempre estaba en su cara.
- Sí, ya podemos irnos.- en un momento, Sakura había cerrado su libro y se trasladó sigilosamente junto a ellos- Alejaos, por favor.
- ¿ Para qué ? – preguntó Matsuri, extrañada.
- Yo le haría caso, Matsuri-chan- intervino Ino- Mejor alejémonos.
- Preferiblemente, hasta el final del camino- señaló la pelirrosa con uno de sus finos dedos.
Sin saber qué esperar, así lo hicieron. Las trece personas caminaron llevando en sus manos todas sus pertenencias y evitando hacer más preguntas. Aunque las miradas extrañadas seguían ahí.
Cuándo llegaron al final del camino, dejaron las cosas en el suelo y se limitaron a esperar, observando a una distancia prudencial la figura de su compañera pelirrosa.
Sakura dirigió una mirada indiferente a la casa. Allí era dónde había dejado su orgullo de lado. Allí era dónde había dicho cosas que nunca debería haber dicho en primer lugar. Allí admitió algo que nunca más estaba dispuesta a admitir en voz alta hasta erradicarlo por completo. Y de alguna manera, empezó a odiar ese lugar. Y necesitaba soltar parte de su energía. Kami-sama sabía que lo necesitaba. No había nada de malo. Si quería seguir manteniendo su apariencia fría e imperturbable, tenía que hacerlo. Y bueno, digamos que el hecho de querer dejarle un regalito a su amada y respetada maestra, también tenía algo que ver.
Con todo esto en mente, apoyó su dedo índice y lo deslizó a penas por la pared. Desde lejos, a la distancia a la que se encontraban el resto de sus compañeros, no se podía apreciar el desprendimiento de chackra.
- Mierda, ¿ no irá a …? – Ino abrió al máximo sus ojos azules mientras observaba a Sakura.
Nadie entendía nada.
Sakura se alejó unos diez pasos de la pared de la casa, con una sonrisa ladeada demasiado parecida a las de Sasuke, y caminó hacia ellos dándole la espalda a la casa.
- Ino-chan, pero si no ha hecho na…- las palabras de Matsuri quedaron cortadas en el mismo momento en el que un crujido resonó por todo el lugar y la peligrosa sonrisa de Sakura aumentaba.
Al principio imperceptible, el crujido aumentó de volumen hasta que una enorme grieta comenzó a recorrer la fachada de la casa, abriéndose paso como si de las raíces de un árbol se tratase. Se paseó por las ventanas que se partían, los muros de piedra que comenzaban a caer en una danza macabra, el tejado que comenzó a desprenderse, las piedras que se estrellaban contra el suelo… en apenas unos segundos, la bonita casa que se erigía ante ellos quedó convertida en escombros.
Y mientras la destrucción se abría paso, la sonrisa de Sakura sólo se hizo más siniestra. A ojos de Sasuke, viéndola caminar de espaldas a la destrucción que ella misma había causado, con su pelo ondeando al viento, su sonrisa peligrosa y sus ojos que anunciaban que nada bueno pasaría si te acercabas, se asemejaba más a un ángel del infierno que a la dulce chica que conoció en su niñez.
Y en su cabeza, no podía evitar que apareciese un único pensamiento." Te encanta ".
- ¿¡ Era realmente necesario, frente de marquesina ?! – Gritó Ino cuando Sakura se encontraba a menos de cinco metros del grupo.
- Necesario sólo es comer, beber, defecar, respirar y dormir. Algunos dicen que reproducirse también, pero ahí yo discrepo. Del resto podemos prescindir, cerda.
- Ya sabes a lo que me refiero, frente.- Ino puso una de sus manos en su cintura, y movió la cabeza con desaprobación.
- Bueno, no entiendo para qué más puede servir la casa, si ya todo ha terminado. Además, tenía algunas cuentas pendientes con Tsunade-sama.- habló Sakura con voz monocorde.
- Oh, bueno, olvidaba que la mejor solución es hundir la casa. Tonta de mí.
- ¿ Podemos ponernos ya en marcha ?- habló Shikamaru por primera vez en un buen tiempo- A este paso, se nos hará de noche.
- Sí, por favor, hagamos caso al gran estratega- intervino Temari sarcásticamente- Menos mal que lo tenemos: nadie había pensado en ese pequeño detalle.
- Sí, vámonos- y Matsuri fue la primera que se colgó nuevamente con resolución su bolsa al hombro y, recolocándose la bandana, continuó el camino que los sacaría de la zona en la que, apenas unos minutos atrás, se encontraba la casa donde habían confesado cosas de las que ahora se arrepentían.
Y el resto del grupo la siguió sin mediar ni una sola palabra más.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
- Tsunade-sama, ¿ cree que todo ande bien ?
Shizune entró en el despacho de la Hokague pegando un portazo que hizo que la mujer de grandes atributos se balanceara en su silla y casi perdiera el equilibrio. Tonton gruñó en brazos de su dueña.
- ¡ Shizune, no me pegues esos sustos ! Que estoy trabajando y me desconcentras.
- ¿ Trabajando ?- la ayudante de la Hokague sonrió de lado, sus ojos brillando con picardía- Está bebiendo otra vez.
- Eso claramente no es cierto – dijo la rubia mujer mientras pegaba otro sorbo a su botella de sake- Sólo estoy reponiendo fuerzas.
- Lo que diga, lo que diga- Shizune movió su mano de arriba a bajo, quitándole importancia al asunto. Tsunade borracha no era algo con lo que ella no pudiese lidiar. Demasiados años con ella. Demasiada práctica en algo innecesario- Quería saber si le parece que todo irá bien.
- ¿ Por qué lo preguntas ?- la Hokague se incorporó de la silla por la que se estaba resbalando y, por fin, dejó la botella de sake sobre la mesa.
- Bueno, por que…- titubeó, y al final, como si hubiese encontrado las palabras exactas, prosiguió- A estas alturas los chicos ya habrán sido descubiertos. Y ni usted ni nadie puede predecir qué va a pasar a partir de ahora. No podemos saberlo. Es cierto que ellos se han dado cuenta de muchas cosas, ¿ pero a qué precio ? La intimidad de esas siete kunoichis ha sido totalmente violada, usted me perdone por decir esto, Tsunade-sama. Pero aún ahora no estoy segura de que haya sido una buena idea.
- Lo sea o no lo sea, Shizune, a estas alturas no se puede hacer nada. Ya deben de estar volviendo a la aldea.
- Lo sé, Tsunade-sama, pero…
- Mira, Shizune. Yo me haré responsable de lo que pase a partir de ahora con respecto a este tema. Tú no debes preocuparte. Ahora lo único que tienes que hacer es coger una botella de sake y sentarte a mi lado. Ahora mismo no somos más que meras observadoras.
La Hokague se levantó de sus sitio bajo la atenta mirada de Shizune y se dirigió a la ventana. Observó la aldea a la que tanto amaba difuminada por la niebla, y antes de dar un nuevo trago a su botella de sake, añadió:
- Coge la botella y bebe conmigo, Shizune. Necesitas entrar en calor. Se aproxima tormenta.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
- ¿ De verdad el bosque era tan aterrador cuándo vinimos ?
Ino chilló intentando hacerse oír por encima del sonido del viento que azotaba sin piedad las hojas. El sonido de estas era tan fuerte, que resultaba muy difícil poder hablar entre ellos. Los gritos de Ino eran la prueba.
- Bueno, cuándo vinimos no era de noche –puntualizó Shikamaru, con un deje de reproche en su voz. Ante esto, Temari se cruzó de brazos y bufó exasperada.
- Quizás también es porque va a haber tormenta - gritó la rubia de cuatro coletas- Lo noto en el viento.
Y como si decirlo lo hiciese más real, empezó a chispear. Primero pequeñas gotas, para aumentar la intensidad hasta convertirse en una cortina de agua que no dejaba ver más allá de tu propia nariz.
- No me lo puedo creer - chilló Matsuri- ¡¿ Siempre nos tienen que pasar estas cosas ?!
- Mojarte la ropa no es lo peor que nos puede pasar – puntualizó Sakura - Yo llevo un libro en la mano - sintió que debía darle importancia a ese punto.
- Deberíamos buscar dónde refugiarnos – gritó Naruto - Esto no tiene buena pinta- señaló al cielo, y en ese momento un relámpago iluminó todo el bosque.
- ¡ Vamos !
Con las ropas mojadas y arrastrando sus bolsas, corrieron por el bosque intentando encontrar refugio. No les iría nada bien ahí fuera entre los árboles si se desataba una tormenta eléctrica. Con los pies pesados, saltaron ramas y serpentearon entre los árboles. Con sus agudos sentidos ninja, pudieron evitar el chocarse contra árboles y arbustos, y no tropezar con ninguna raíz. De la vista no podían fiarse mucho, pues no veían nada entre la cortina de lluvia torrencial.
- ¡ Mirad !- Hanabi se detuvo de pronto, señalando hacia un punto que parecía exactamente igual que el resto del bosque: mojado y borroso por la lluvia- ¡ Allí ! ¡ Una cueva ! ¡ Detrás de esos árboles !
Y así era. Con el byakugan activado, Hanabi pudo ver una cueva en la ladera de una pequeña montaña tapada por los enormes árboles del bosque. Sin dudarlo mucho, todos la siguieron, dejándose guiar por su ojo blanco, hacia cualquier lugar que los resguardase de la lluvia. Corrieron durante un kilómetro aproximadamente hasta llegar al lugar que indicaba la chica.
Tiraron las bolsas a través del hueco entre árbol y árbol que tapaba la entrada, y uno a uno fueron entrando en la cueva, jadeantes. Aunque más que entrando, lanzándose dentro de la cueva.
- ¿¡ Esto que era, el diluvio universal ?! – gritó Tenten incrédula.
Akamaru se movió para quitarse todo el agua de su pelaje, mojando nuevamente en el proceso a más de la mitad de los presente. Gaara se descolgó la calabaza de arena y se sentó en el suelo con los brazos y pies cruzados, entrecerrando los ojos para pensar.
- Bien, ¿ ahora que hacemos ? – preguntó Temari – Estamos todos completamente mojados.
Y era verdad. Hasta ese momento, con la carrera frenética para encontrar un refugio e intentando evitar que les cayese un rayo encima, no habían pensado en ese pequeño detalle. Pero ahora, dentro de esa cueva oscura, notaban con demasiada exactitud cada pliegue mojado de sus ropas que se les pegaba al cuerpo. La ropa pesaba y estaba fría, y a este paso terminarían por coger una pulmonía.
- Bueno, no es demasiado complicado lo que hay que hacer – la voz seca de Sakura resonó por toda la cueva. - La ropa hay que secarla, y nosotros tenemos que entrar en calor. Además, estaría bien iluminar la cueva, que no vemos nada. Para eso hace falta fuego. ¿ Quién puede proporcionarnos fuego ? Uchiha. Es simple.
- Ya, pero necesitaríamos madera o algo para prender. No puede tirarnos aquí una llamarada de fuego durante toda la noche.
- Yo llevo hierbas en mi mochila que no se han mojado. Las guardo siempre en bolsas aislantes de la humedad por si acaso. No son demasiado importantes y prenden.
La pelirrosa, casi con dolor, abrió la bolsa y formó un montoncito de hierba para que Sasuke las hiciera arder.
- Con ayuda de un poco de chackra extra, el fuego debería arder toda la noche.
Sasuke, sin mediar palabra, pero cruzando una rápida mirada con Sakura, se aproximó guiándose por la voz de ella hasta dónde estaban las hierbas y, cogiendo aire, tiró una llama que iluminó toda la cueva e hizo arder el montón de hierbas que Sakura les había proporcionado. Una vez iluminada la cueva, pudieron percatarse de que el aspecto que tenían era aún más patético del que se imaginaban. Habían mojado todo el suelo de la cueva, tenían el pelo enmarañado por el viento y pegado a la cara por la lluvia, y sus ropas eran como una esponja que había absorbido todo el agua.
Y los chicos no pudieron evitar fijarse en las kunoichis mojadas. Con la ropa acoplándose perfectamente a sus cuerpos.
- ¿ Qué se supone que estáis mirando ? – Temari fue la primera en hablar, cruzando fuertemente sus brazos sobre el pecho, sin saber que esto sólo lograba perturbar más a Shikamaru.
Hinata se levantó y se puso delante de su hermana, intentando tapar su cuerpo con el propio, para alejarla de cualquiera que la pudiese mirar.
- ¡¿ Qué se supone que haces, frente de marquesina ?!- gritó Ino escandalizada mirando en la dirección en la que se encontraba la pelirrosa.
- ¿ Qué crees que estoy haciendo ? - preguntó tranquilamente en respuesta, mientras se quitaba los pantalones largos que llevaba y se que quedaba en unas cortas bermudas también mojadas.
La pelirrosa, ante la incrédula mirada de todos, se quitó también la camiseta de manga larga que llevaba, sus guantes, la camiseta interior con cinturones protectores y la cinta que utilizaba para apretarse aún más el pecho, para quedarse únicamente en un sujetador deportivo. Cogió todo lo que se había quitado y lo colocó junto a la improvisada hoguera, extendiéndolo de modo que el calor pudiera llegar perfectamente a cada parte de las prendas y que las secase por completo.
- ¡ Frente ! – Ino corrió para ponerse delante de Sakura, que en ese momento movía la cabeza frenéticamente para secarse el pelo, e intentó taparla completamente con su propio cuerpo, como Hinata había hecho hacía apenas unos minutos con su hermana.
- ¿ Qué pasa ahora ?- preguntó la chica con voz aburrida.
- Sakura…- Tenten se adelantó unos pasos, y susurró- Estás casi desnuda.
- ¿ Y ?
- Que hay más gente delante - dijo Hanabi, con el tono de voz que se usa para hablar con alguien especialmente estúpido.
- Lo sé.
- Hay chicos.
- Sí, algo de eso había oído.
- ¿ Entonces ?
- ¿ Entonces qué ?
- ¡ Joder, frente, que no puedes ir medio en pelotas, mojada, en una cueva quién sabe dónde y con siete chicos delante ! - explotó por fin Ino, exasperada. Le molestaba el poco conocimiento que podía llegar a tener Sakura en algunos casos.
La aburrida mirada de Sakura se dirigió hacia los chicos, que parecían bastante incómodos con la situación.
- ¿ Os molesta ? - preguntó, directa.
- Bueno, Sakura-chan…- Naruto se rascó la nuca, con la vista baja, como hacía cuándo estaba nervioso- Sería mejor si te tapases y eso…
- ¿ Por qué ? - volvió a preguntar, sin cambiar ni un ápice su tono de voz, totalmente impersonal- Estoy mojada y no quiero morirme de frío en esta cueva. Quiero secar mi ropa. Además, hasta que no se llega a la aldea y se habla con la Hokague, la misión no ha acabado. Si tanto os molesta, pensad que es una misión, y se hace lo que se tiene que hacer. Ahora, haced el favor de imitarme si no queréis terminar todos enfermos. Y me niego a utilizar el chackra en gente que pudo evitar el resfriado pero que no lo hicieron por pudor.
- Sakura, vístete – la voz de Sasuke detuvo el giro que estaba dando Sakura para dirigirse hacia la pared opuesta de la cueva- Sakura, ponte algo por encima – repitió, como si haciéndolo sus palabras pudiesen llegar a sonar más autoritarias de lo que ya lo hacían.
-Uchiha…- girando apenas la cabeza, Sakura dirigió su mirada gatuna hacia él- ¿ Oyes cuando la gente habla o sólo escuchas un zumbido ?
- He oído perfectamente, gracias- el pelinegro gruñó entre dientes- Y espero que tú me hayas escuchado también.
- No realmente, sólo he escuchado un molesto zumbido.
- Sakura, ponte algo encima.
- No- contestó la chica con simpleza, y se sentó delante de la hoguera para calentarse un poco.
- No puedes ir así delante de tanta gente – insistió Sasuke, sin tener del todo claro por qué le importaba tanto el tema.
- ¿ Por qué no ? – Sakura sopló un trozo de hierba quemada que se dirigía hacia ella, - Las chicas ya me han visto con menos ropa que esta. Y supongo que vosotros ya habréis visto a una chica desnuda, ¿ no ? O al menos sabréis de que va la cosa - espetó con burla - No creo que veáis aquí nada nuevo. Y como shinobis, debéis estar preparados para todo. Yo como kunoichi, estoy preparada para cosas más fuertes que quedarme en ropa interior con gente a la que conozco, prácticamente, de toda la vida.
- ¿ Más fuertes ? Ya, Sakura, eso está claro, pero nosotras nos referimos a la intimidad – intervino Matsuri.
- Y yo- contestó Sakura con simpleza mientras acercaba uno de sus brazos al fuego para calentarse mejor- ¿ No sabéis de las misiones que anteriormente realizaban las kunoichis y que aún ahora, únicamente las más fuertes, siguen llevando a cabo ?
- ¿ A qué te refieres, Sakura-chan ?
- Misiones de seducción. Misiones de destrucción. De fuerza. De autocontrol. Espionaje. Asesinato. Son misiones que requieren un alto control de cualquier aspecto relacionado con el mundo ninja. Son misiones en los que la kunoichi es un arma absolutamente letal- el tono de voz de Sakura adquirió ese deje de admiración que sólo escuchaban cuando hablaba de la medicina- La mujer ninja, al contrario de lo que muchos hombres puedan pensar, es el arma más peligrosa, el arma más letal del ninjutsu. La mujer ninja puede hacer caer imperios. La mujer ninja puede destruir familias, puede hacer que dos hermanos intenten asesinarse entre sí por una mujer. La mujer ninja es el arma perfecta: envuelta en un fingido velo de ignorancia y delicadeza, puede asesinar a emperadores, señores feudales y a cualquiera que se propongan. Porque no hay nadie que no sucumba ante los encantos de la mujer ninja.
- Exacto - los ojos de Tenten brillaron con la fuerza del mismo fuego que los alumbraba- En esa clase de misiones, la kunoichi debe anular completamente sus sentimientos, con un control milimétrico de las emociones. Es manipuladora. En esas misiones, la mujer ninja debe estar dispuesta a vender su cuerpo, pues a fin de cuentas sólo es un arma más. El objetivo siempre está en mente. No importa lo que haya que hacer. Quizás una mujer nada femenina deba convertirse en una doncella de la más alta cuna para seducir a un señor feudal. Pueden durar meses, incluso años, estas misiones: hay mujeres que se han llegado a casar y tener hijos con el objetivo de su misión para que, en una fecha escrita a fuego en su mente, su "amado marido" aparezca muerto en su propia cama. Nada se escapa de su control. Son la más alta élite. Las más fuertes. Máquinas perfectamente engrasadas. Pero nunca podrías adivinar que lo son. Nunca. Ahí radica la perfección de la mujer ninja.
- ¿ Cómo sabes tanto de eso ? - preguntó Hanabi.
- Porque he solicitado una misión de seducción y asesinato.- la segura voz de Tenten rasgó el aire de la cueva.
- Y yo - añadió Hinata desde el extremo de la cueva en la que se encontraba.
- ¿ Qué ? - Naruto preguntó con la voz rota de la impresión.
- Vaya…- la sonrisa siniestra de Sakura volvió a aparecer- Parece ser que no soy la única.
- ¿ Qué estás diciendo, Sakura ? - Sasuke no estaba seguro de querer oír la respuesta.
- ¿ Por qué crees que he dicho que hay misiones más fuertes que simplemente quedarse en ropa interior ? Además, no es como si me importase algo exponer mi cuerpo. No es bonito, estoy llena de cicatrices. No hay nada de lo que presumir. Y soy ninja, no voy a avergonzarme de cicatrices que me niego a quitarme. Son tatuajes en mi piel, y estoy bien con eso.
- ¿ Pero por qué vais a hacer eso ? No lo entiendo - Ino se pasó una mano por la cara, queriendo ver si se despejaba un poco el lío que se había formado en su cabeza.
- En mi caso, es un reto - Sakura se encogió de hombros - Necesito demostrarme a mí misma que puedo hacerlo. Sé que puedo hacerlo. Es lo último que me queda para llegar a la élite. Demostrar que soy capaz de anular cualquier emoción. De fingir. De que no soy una niña. Si hace falta me acostaré con todo un escuadrón, si es lo necesario para cumplir la misión. Porque soy un arma para la aldea. Afilada… y letal- concluyó con una sonrisa macabra a la luz del fuego.
- Mis razones son prácticamente iguales a las de ella- Tenten se soltó el pelo, que se había enredado en las coletas que llevaba – No soy débil. Mi puntería es perfecta. Soy capaz de acertar en el centro del corazón de más de cien objetivos en movimiento a la vez a kilómetros de distancia. Esa precisión letal es perfecta para estas misiones. Si bien no soy ni atractiva ni femenina, sé que puedo llevarlas a cabo. Ser el arma que la aldea necesita. Y ser una kunoichi completa, de la que Tsunade-sama pueda sentirse más que orgullosa.
- Soy débil- Hinata habló desde la pared en la que se encontraba apoyada, con los ojos cerrados- Siempre lo he sido. Pero ya no más - abrió los ojos de golpe y miró hacia ninguna parte en especial, con una ferocidad palpable, retando a los presentes a que la contradigan- Puedo hacerlo. Sé que puedo hacerlo. No hay nadie que moriría si supiera que estoy con otro hombre, aunque sea en una misión. No hay nadie al que esto pudiese afectarle de ninguna forma. Y eso es perfecto para esta clase de misiones. Además: mi inocencia, mi pureza, nunca han sido buenas para ninguna misión. Sólo quiero que el pasado quede atrás.
- Hiashi-sama jamás lo permitirá – Neji intervino con una seguridad que rayaba el nerviosismo- Nunca.
- No creo que a padre le importe - Hinata sonrió tristemente- Eso ocurriría solamente si tuviese en mente un matrimonio concertado. No daría buena fama al nombre de la familia Hyuga que la heredera del clan hiciese esa clase de misiones. Pero por ahora no he escuchado de nada así. De todas formas, si eso ocurriese… bueno, haré lo que sea necesario para poder cumplir la promesa que me hice a mí misma años atrás con respecto al clan.
- ¡ No podéis hacer eso ! - Ino gritó, desesperada, y Naruto se lo agradeció infinitamente, pues después de escuchar hablar a Hinata, por más que quisiera, no le salía la voz – Estar con alguien es… tiene que ser algo más bonito. No puede ser por una misión. ¿ No lo entendéis ? Si no hay nada entre vosotros… no tiene sentido.
- Algo así creo que leí en un cuento de princesitas y hadas que cuidaban unicornios - contestó Sakura sonriendo de lado- Pero no ocurre así en la vida real. Ahora hacedme el favor de quitaros la ropa y ponerla a secar: me veo que a este paso, vais a poneros todos malos y me tocará curaros a mí, como siempre.
Sasuke fue el primero en reaccionar: con rabia mal disimulada para el perfecto control de las emociones que solía tener, se quitó la camiseta y la lanzó sin ninguna clase de cuidado a los pies de Sakura, que la cogió y la colocó de cualquier manera junto a la hoguera. A Sasuke le siguió un Naruto con la mirada perdida y que todavía no era capaz de emitir ningún sonido, Gaara que con los ojos aún cerrados se quitó la túnica que llevaba, Shikamaru bufando hizo lo mismo, a la vez que Neji dejaba su ropa perfectamente estirada junto a la hoguera. Sai, sin ninguna sonrisa falsa de las de su repertorio, se quitó también la ropa.
- ¿ Váis a esperar a que baje un ángel a ayudaros a quitárosla o qué ? - Sakura alzó una ceja al ver que ninguna de las chicas parecía querer hacer el ademán de quitarse la ropa.
- Tsk - Temari se desabrochó bruscamente el kimono que llevaba y se quedó con unos pantalones ajustados que le llegaban hasta las rodillas y en sujetador deportivo - No quiero tener que pasar más rato del necesario en Konoha. Si puedo evitar quedarme en el hospital y ver a vuestra Hokague, mejor.
- Vamos, Hanabi-chan. Quítatelo y quédate detrás de mí- al ver que la pequeña quería protestar, colocó su mano encima de su boca y la hizo callar - No admito peros, Hanabi-chan. Vamos, no queremos resfriarnos.
Hanabi e Hinata imitaron a Temari. Hinata, intentando no mirar a nadie y con un enorme sonrojo en la cara que no pudo evitar, dejó la ropa junto al fuego.
Fuera continuaba lloviendo. Y ni si quiera el fuego lograba caldear el ambiente que se había formado.
A excepción de Sakura, las chicas parecían sentirse muy incómodas estando medio desnudas, y se sentaron con la espalda apoyada en la pared, abrazándose el semi-desnudo cuerpo. Akamaru se acercó jadeando a Hanabi y, con el hocico, la alejó de Hinata. El enorme can se acostó en el suelo y le indicó a Hanabi, arañando con las patas el suelo, que se acostara con él. Y de esta manera, Hanabi se recostó sobre Akamaru, abrazándolo, sintiendo el calor del pelo del perro en su piel, su respiración vibrando debajo de ella. Para Kiba, que los miraba embobado, no podía haber imagen más perfecta. Con el pelo de Hanabi desparramado sobre el pelaje de su mejor amigo, y con la respiración de ambos acompasada. Había algo que lo hacía demasiado perfecto.
- Tenten, quítate la ropa – Temari frunció el ceño al percatarse de que la castaña todavía no lo había hecho – Te vas a poner mala. Aún llueve y la cueva es muy húmeda.
La castaña parecía muy nerviosa, y no paraba de mirar de un lado a otro, como si pudiese encontrar algún hueco en la roca que le permitiese huir de la mirada de sus compañeros.
- No puedo – musitó con apenas un hilo de voz.
- ¿ Qué ?
- ¡ Que no puedo ! – gritó por encima del sonido de la tormenta que se desataba en el exterior.
- No me vengas con esas - Sakura se levantó con delicadeza y se dirigió hacia ella - Primero, debes hacerlo por tu salud: tu ropa está demasiado mojada. Y segundo: ¿ cómo se supone que vas a llevar a cabo las misiones de seducción y asesinato si no eres capaz de quedarte en ropa interior ? Sabes perfectamente que en esas misiones, en cualquier momento, vas a tener que llevar menos que esto – apuntó, señalando su propio cuerpo.
Al escuchar esto, Neji se tensó visiblemente.
- Lo sé - Tenten retorció sus manos, nerviosa - No… no es por eso.
- ¿ Entonces ?
La joven castaña comenzó a desatar con manos temblorosas las correas que abrochaban su camisa-kimono de manga larga. Cuándo se la quitó, procedió a desabrocharse la camiseta que tenía debajo. Neji aguantó la respiración, y estaba seguro de que su corazón se había saltado varios latidos. Cuando las prendas de Tenten cayeron al suelo, la cueva quedó en silencio. Un silencio que se transformó en exclamaciones de sorpresa cuando la joven se dio la vuelta y les mostró a todos su espalda semi-desnuda.
- Es por esto… que siempre voy tan tapada.
Un enorme dragón chino, de ojos sabios y belleza atemporal, estaba tatuado en su piel, con la boca abierta en un rugido feroz, recorriendo su espalda, como acariciándola. Y, fijándose más en la piel de la chica, a la luz del fuego, pudieron ver que no era el único tatuaje que la adornaba.
- En mi familia… - la voz de la chica los sacó de su sorpresa, que aún se reflejada en los ojos de la mayoría – En mi familia es tradición, a partir de los diez años, en cada cumpleaños, tatuarse algo que signifique mucho para ti. Puedes tatuarte una o varias cosas, eso ya es tu elección. O no tatuarte nada, pero no es lo común. Este dragón… este dragón representa a toda mi familia. Lo tenemos todos. A penas lo tengo unos cuantos meses. Por todo mi cuerpo… por todo mi cuerpo tengo tatuada la historia de mi vida. Konoha…- se señaló un tatuaje que tenía en la parte baja de la espalda, con el símbolo de su aldea- Las armas que me representan…- se dio la vuelta, y vieron que en sus clavículas estaban tatuadas distintas armas ninja, destacando dos kunais entrelazados justo entre ambas, en el centro, como el dije de un colgante hecho enteramente de armas – Las cadenas que me atan al suelo, que me recuerdan la dura realidad del mundo ninja – se quitó los pantalones quedando en unas bermudas cortas similares a las de Sakura, y acarició con los dedos los tatuajes de sus tobillos, que simulaban unas cadenas que los sujetaban fuertemente - Las alas de la libertad…- volvió a darse la vuelta y les enseñó las alas de ángel que tenía tatuadas en sendos omóplatos, que caían como cascadas a los lados de su espalada, enmarcando al dragón – El sello del pájaro enjaulado, justo en medio de las alas, y en la boca de mi dragón. Simboliza que yo también estoy atada por tu sello, Neji, y que hasta que no seas libre, yo no lo seré si no es contigo. Está entre las alas, porque quiero que quede grabado en mi piel que tu libertad está cerca, que casi la puedes tocar. Justo en la boca abierta del dragón de mi familia, porque quiero que veas que estoy cerca de ti, y que al final terminaré comiéndome todos esos complejos y preocupaciones que tienes con respecto al sello – la joven rio nerviosa, sin mirar a ningún lugar en particular- El nudo de una cuerda en mi muñeca derecha, que simboliza que estoy atada fuertemente a vosotras, chicas. Simboliza nuestra amistad. Que así como los nudos de los barcos de los marineros la aguantan, nosotras también seremos capaces de soportar cualquier tormenta – las miró durante un segundo y prosiguió - En mi antebrazo izquierdo, las palabras: "Voluntad de Fuego", porque es algo que jamás debo olvidar. Dos llamas que dejan al rojo vivo sendas katanas en cada una de mis caderas – acarició suavemente los tatuajes recién nombrados – El fuego y las armas, algo muy presente en mi vida. Y bueno… el nombre de los integrantes de mi equipo, que son parte de mi familia, y son de las cosas más importantes que tengo tatuadas. Gai-sensei - señaló el nombre de su maestro, debajo de la clavícula izquierda, con hermosas letras negro azabache – Rock Lee - las letras elaboradas del nombre del chico eran visibles bajo la clavícula derecha, con una flor de loto y hojas verdes decorándolo delicadamente – Esto es porque es una flor que floreció, y porque es la bestia verde de Konoha no Sato - la sonrisa cariñosa de Tenten no pasó desapercibida para nadie – Y... tu nombre, Neji - en el centro de ambos nombres, más cerca del corazón que cualquiera del resto de tatuajes, estaba la inscripción "Neji Hyuga". Las letras eran inusualmente hermosas, y estaban subrayadas por dos alas de pájaro alzadas, tan bien hechas que parecía que fueran a volar en cualquier momento. - No lo quería enseñar porque… bueno, es algo bastante personal. Pero… si no tengo más remedio que quitarme la ropa y dejarlos a la vista… quiero que se sepa exactamente el motivo de cada tatuaje. Mi piel es mi historia, al igual que lo es cada una de mis cicatrices. Sé que probablemente no os guste, una chica toda tatuada, pero… bueno, esa soy yo. Con mi historia tatuada para siempre en la piel.
Durante unos minutos, y mientras Tenten se sentaba con la espalda apoyada en la roca y se encogía sobre sí misma para entrar en calor, nadie en la cueva habló. Hasta que Ino, saliendo del estupor, abrió mucho los ojos y susurró, sus palabras abriéndose paso entre el silencio:
- Es hermoso, Tenten.
Y como si ese fuera el detonante para hacer desaparecer el silencio, más comentarios siguieron a ese, haciendo que Tenten alzara la cabeza:
- ¡ Son geniales, Tenten ! – Temari asintió a la exclamación de Matsuri.
- Te quedan muy bien, Tenten-chan – Akamaru ladró, como corroborando el comentario hecho por Hinata.
- ¡ Yo quiero uno, dattebayo´ !
- No seas estúpido, dobe. Ni aunque le pagaran todo el oro del mundo se tatuaría tu nombre.
- ¡ Oe, teme ! ¡ Que mi nombre es bien bonito, no como el tuyo, emo vengador ! ¡ Díselo, Sakura-chan !
- ¿ Tienes que meter siempre a la molestia rosada ? ¿ Es que tu minúsculo cerebro de ramen no puede pensar en una contestación inteligente ?
- Lo poco que hablas y lo antipático que eres teme. Y tú no eres precisamente original - le acusó señalándole con el dedo - ¡ Siempre te metes con el ramen !
- Eso es porque a tu minúsculo cerebro no le importa otra cosa, do-be.
- ¡ Sakura-chan, dile algo a tu futuro marido !
- O te callas, Naru-baka, o tiro la cueva a bajo.
- Mou, Sakura-chan, no seas mala como el teme.
- ¿ Cómo ese emo vengador amargado ? No me insultes de ese modo, Naru-baka. Pensé que me apreciabas algo.
- ¿ A quién llamas emo vengador amargado ? – gruñó el Uchiha.
- ¿ Ves a otro emo vengador amargado y estreñido por aquí ? Se me había olvidado lo de estreñido, lo siento – Sakura le siguió el juego a Naruto, que se revolcaba en un rincón de la risa, viendo a su compañera fingir inocencia.
- Mira, molestia rosada…
- Oh, vamos, Sakura-chan… no seas tan mala con Uchiha-san - Hinata intervino con esas sonrisas ladeadas que tan difíciles eran de ver en su cara - A fin de cuentas, ha sido Naruto el que ha dicho que es tu futuro marido.
- Cierto - Sakura asintió, poniendo su cara seria nuevamente – No te preocupes, Hinata-chan. Voy con ellos en el mismo equipo. Tarde o temprano, los dos pagarán por todo. To-do.
- Lo siento por vosotros, chicos - Ino los miró con pena, para en un segundo cambiar su cara a una de malvada diversión - Oh, bueno… en realidad no lo siento.
- Hinata-chan…- gimoteó Naruto, causando que la susodicha girase la cara en un intento de ignorar al pobre chico.
- De verdad, no entiendo a ese equipo – dijo Temari sonriendo divertida- Tenéis una curiosa forma de demostraros cariño.
- ¡ Somos los mejores, ttebayo´ !
- Ahí discrepo – murmuró Sakura, siendo ignorada por el ahora entusiasmado Naruto, y recibiendo una mirada entrecerrada de Sasuke – Oh, vamos, Uchiha, no me irás a decir que somos el equipo modelo.
- Somos… especiales.
- "Especial" se le dice a la niña fea cuando pregunta si es guapa y no sabes que responder. O a la niña que saca unas notas desastrosas y los padres aseguran que es "especial" para no decir que es tonta. Ser especial no es bueno.
- Pues somos raros.
- Ciertamente… lo somos. Aunque déjame decirte que aquí los más raros sois vosotros, sin lugar a dudas.
- Ahí discrepo yo.
- Como digas, Uchiha – bufó la pelirrosa.
- Por supuesto, molestia – contestó sonriendo con burla e incrementando el enfado de la chica, lo cual causó que su sonrisa aumentara.
- Veo que os lo pasáis bien – Naruto se acercó y codeó a Sasuke de manera cómplice- No me digas que ya estás intentando…
Pero lo que fuese que Naruto pensase que Sasuke estaba intentando, nunca lo supieron, pues aunque la hoguera calentase sus cuerpos, la tormenta seguía desatándose fuera de la cueva, y un potente rayo cayó justo a la entrada de esta, haciendo caer los árboles que la ocultaban y obstruyendo la entrada.
Todo esto pasó en apenas unos segundos, y cuando por fin pudieron reaccionar, ya era tarde.
Estaban encerrados en la cueva. Aunque Sasuke intentase quemar los troncos, el humo probablemente terminaría por ahogarlos, y no sabían si al otro lado de la cueva había una salida: estaban demasiado cansados y medio desnudos. Lo que sea que fuesen a hacer, tendría que ser a la mañana siguiente. Por ahora, estaban encerrados.
- Hay que joderse – Temari tenía los ojos abiertos con incredulidad – Otra vez estamos encerrados.
- Mierda.
Y ante esa única palabra pronunciada por Sakura, no pudieron más que asentir de acuerdo, pues era lo que mejor describía la situación en ese momento.
- Sakura… eres especial.
- Que te jodan, Uchiha.
Y bueno, así acaba este nuevo capítulo de "7 Historias".
¿ Qué os ha parecido ? ¿ Una porquería ? Si es así, decídmelo en los reviews.
Supongo que el tema de los tatuajes de Tenten os habrá sorprendido, y no, no es algo que se me haya ocurrido enteramente a mí. Hace algunos años leí un fanfic en el que la autora explicaba el hecho de que Tenten fuese tan cubierta como que pertenecía a un clan en el que se tatuaban. La idea me gustó, y salvo lo del dragón, los tatuajes son de mi invención. Si la autora lee esto, que no lo creo, quiero que sepa que me encantó su fanfic, y que este pequeño guiño a su historia no lo tome como plagio, sino como admiración. De todas formas, lo único en lo que se parece es en que está tatuada, pero por si a caso. Si no os ha gustado, lo siento, pero me pareció francamente interesante ponerlo.
Bueno, con respecto al resto, no sé qué os habrá parecido. Sé que aún no ha corrido sangre, y que puede que no haya tenido mucho humor, pero es lo que me ha salido, y no estoy del todo descontenta. No se ha avanzado mucho, pero siento que el capítulo debía ser así. Ya me diréis si resulta que estoy equivocada.
Ahora están encerrados todos juntos en una cueva, semi-desnudos y en medio de una tormenta. ¿ Qé pasará ? Chan chan chan... ¡ en el próximo capítulo !
Ahora sí que sí, me despido, que no quiero enrollarme, pero antes, un par de cositas. Lo primero: Gracias de todo corazón a las personas que me han dejado reviews, agradezco infinitamente vuestro apoyo. A los que no les haya contestado alguno, se me habrá pasado. Que no os sepa mal para nada decírmelo, que yo os contestaré con mucho gusto. También agradecer a esa personita que me ha estado dando ánimos por Twitter para que actualice: te he hecho caso, aunque haya tardado, y la historia está aquí, espero que la disfrutes. Una de las razones por las que he tardado es que he estado en Londres ( Sí, por segunda vez, y muero de amor. Quería decir que he visto a Emma Watson y Logan Lerman y NO ES BROMA. He hablado con Logan y es muy, muy simpático. Lo digo en serio. ) Si tardo en contestaros, es porque además, tengo viaje de fin de curso la semana que viene. ¡ Alemania y Suiza me esperan !
Así que: gracias por todo. Se os quiere muchísimo. Ya sabéis que podéis hablar conmigo cuando queráis, que soy la clase de autora encantada de hablar con vosotros y de escucharos para lo que sea.
Y ya sabéis: la ventanita de abajo es para los reviews. Esta autora arrepentida por la tardanza espera tener al menos uno. Si no, bueno, está contenta de haber vuelto a escribir.
Y lo último ( ahora sí que sí ). Si habéis llegado hasta aquí, me gustaría que respondiérais a esta pregunta: ¿ Qué edad creéis que tengo ? Siempre he sentido curiosidad por saber la edad que aparento basándose en mi modo de escribir. Mera curiosidad. Me encantaría que contestáseis, si puede ser.
Ya sabéis, lo que sea, por privado o en reviews :)
Sin nada más que decir, se despide,
Nanami-chan !
( Monokuma para los amigos. Larga historia, sólo deciros que ese va a ser mi próximo cosplay para el salón del manga de este mes. Oh, y os recomiendo Danganronpa. Ahora ya me callo, no me matéis. )
