¡Hola criaturitas del señor!

Yo aquí reportandome y pidiendoles disculpas por no haber actualizado hasta ahora. El día que subí "ENTREVISTA" (que por cierto agradezco mucho los review :3 me hicieron feliz) me enferme u.u. Sí, como lo leen, me comenzó a doler demasiado el estomago y resulto que era mi gastritis, y hasta ahora me vengo recuperando. Y para festejar que ya estoy bien, les dejo este capi.

Y bueno, les advierto que hay lemon ¬w¬ (sé que lo quieren leer, loquillas e.e) y también acción, mucha acción.

Sin más que decir, les dejo el capi. Las adoro, muchos besitos y abrazos :3

ammipime 3


LO QUE ME PERTENECE


De alguna manera se sentía como no estar en el mundo, ni en ese pedazo de tierra que le fue concedido para pisar. Era como no conocer a nadie, ni saber si era realidad o un juego. Tenía la sensación de que la habían abandonado, que la habían soltado de la mano cuando más necesitaba que alguien la guiara, aunque algo le decía que más adelante estaría pérdida también, y que en ese momento de verdad no tendría nadie que pudiera ayudarla.

Debía ser una equivocación, Jaken no podía estar hablando en serio, no de esa marca que ahora había desaparecido. Ella no podía haber adquirido poderes demoniacos. Siendo una sacerdotisa…siendo lo que ella era…tal vez podría morir. Rin sentía que se tambaleaba, que había un gran riesgo de caer y desaparecer.

Y de pronto, cuando estaba a punto de darse por vencida y dejar que la angustia la devorara, entre la oscuridad del espeso bosque, entre esa oscuridad que no existía porque apenas era mediodía, apareció una figura blanca como vaticinio de buenos tiempos, y fue como si el mundo se durmiera y volviera a despertar, esta vez más claro, más seguro, más entendible. Contra todo pronóstico, ella frunció los labios, sus hombros temblaron, y soltándose a llorar corrió también a los brazos de quien la miraba a lo lejos, con un claro gesto de duda. Debía preguntarle, debía preguntarle si él sabía lo que esa marca significaba. Quería preguntarle si él había sabido desde el principio que ahora su vida pendía de un hilo más que nunca.

Sesshomaru se mantuvo firme, incluso cuando el peso del cuerpo de Rin choco contra él, y a sus fosas nasales llego el conocido aroma salado de las lágrimas. Escucho los gimoteos de la joven, que se abrazaba a su cintura con desesperación, cómo si algo fuera a aparecer en cualquier momento para arrebatárselo indefinidamente. Más allá, en la dirección en la que antes había estado ella, pudo ver la pequeña silueta de Jaken, que lo miraba con gesto grave. Y cuando él comenzaba a imaginar diversas formas de asesinar al enano, un bajo, pero perfectamente entendible tono de voz lo descoloco por completo.

-Dígame que de verdad no va a estar con otra.

Su ceño se frunció, miro hacia abajo sólo para encontrarse con que ella aún tenía su rostro escondido en la armadura. Su cabello, oscuro como la noche y brillante como las estrellas era lo único que él podía ver con claridad.

-¿Qué?-murmuro, y Rin levanto el rostro, sus ojos azabaches perlados de lágrimas, sus mejillas y labios empapadas. No sabía de qué estaba hablando, pero comenzaba a imaginarlo.

-Dígamelo-volvió a decir ella, como si esas palabras fueran suficientes para evitar que pasara lo que ella temía.

Rin pudo sentir cuando él suspiraba, y se regañó mentalmente por ser tan impulsiva, y deseo poder gritarse a sí misma por decir cosas que no tenía planeadas decir. Sintió cuando él se movía, pero no pudo ver para que, y tampoco sintió que se separara de ella. Poco después, una mano la apretó por la cintura, y Rin supo que él la estaba abrazando muy a su manera, pero que realmente él no sabía que era lo que ella había intentado decirle.

Rin no quería separarse de él, incluso cuando ya había tardado mucho abrazándolo y sabía que él podía incomodarse, aunque el agarre en su cintura tampoco se había relajado. Ella entendió que a él no le molestaba, pero se preguntó si realmente él se tomaba esas libertades frente a Jaken, sin embargo, cuando se separó lentamente del mononoke y miro hacia atrás, fallando en su intento de encontrar a Jaken y Ah-Un, ella supo que el primer movimiento de él había sido para correrlos.

-Explícame que fue eso-cuando Rin escucho la imperiosa voz de Sesshomaru se apartó de él definitivamente, emitiendo una risita nerviosa; Sesshomaru enarco una ceja.

-B…bueno-tartamudeo ella, desviando la mirada a cualquier punto. Realmente ella no sabía que decir, porque en primer lugar no había planeado decirle eso. Había demasiadas cosas en su cabeza, y sin embargo eso fue lo primero que salió de su boca, casi como si su mente la traicionara.

-Rin-el tono que Sesshomaru utilizo fue suficiente para saber que debía evitar irse por las ramas.

-¡Jaken-sama me explico lo de su marca!-lo dijo rápido, demasiado rápido, como si realmente no quisiera que el entendiera lo que iba a decir. Incluso había cerrado los ojos, y así los mantenía, no quería ver la expresión de Sesshomaru luego de lo que había dicho.

-¿Qué te dijo?

Rin abrió los ojos, pero no dejo de mirar el piso, estaba avergonzada, y en el fondo también estaba angustiada, porque en realidad, ella sabía que era lo que verdaderamente tenía que preguntar.

-Él sólo me dijo que usted y…y…-la lengua de Rin se trabo, ella intento formular nuevamente la frase, pero era verdaderamente difícil. Sentía dentro de ella la emoción y el miedo. Miedo porque no sabía si Jaken se había confundido al explicarle lo de la marca que había puesto en ella Sesshomaru-Jaken-sama me dijo que es una marca de pertenencia.

Rin había hablado nuevamente con rapidez, y aunque sabía que él le había entendido, no pudo evitar sentir que una gran carga se quitaba de sus brazos. Luego, cuando sintió que la mano de Sesshomaru se apoderaba de su barbilla, haciendo que sus rostros se encontraran, ella sintió que el peso de sus hombros se iba a su estómago, haciéndolo vibrar.

-Entonces sabes que eres mi mujer-murmuro Sesshomaru, muy cerca de su boca. Rin sintió que se quedaba sin aliento, que la exclamación de sorpresa se atoraba en su garganta. Porque era totalmente distinto escucharlo de él, era más importante, más emocionante, más real.

Rin no pudo desviar la mirada de la dorada de él, y tampoco quería hacerlo. Se sentía bien tenerlo cerca, sentir la calidez del cuerpo de Sesshomaru cerca del suyo. Se creaba a su alrededor una atmosfera de magia y seguridad. Teniéndolo cerca se sentía protegida. Sesshomaru tampoco se apartó, permaneció un momento observándola, dejando que las primeras palabras de Rin se repitieran en su mente.

-Supongo que es así…-Rin se sonrojo; Sesshomaru no pudo evitar pensar en las miles de facetas que tenía esa pequeña humana, y de lo mucho que le gustaban cada una de ellas. Le gustaba, de manera casi ridícula, el modo en que ella se comportaba cuando intentaba explicar algo incomodó, o algo incomodó que el malentendía apropósito.

Cómo lo haría esta vez.

-Y eso fue suficiente para que lloraras.

Rin lo miro sobresaltada, notando la pequeña nota de indignación por parte de él, como si para ella ser su mujer fuera la más pura y terrible humillación. El peor de los castigos.

-¿Qué?-dijo-No-movió la cabeza negando-Yo estaba intentando decir que eso fue lo que me había explicado el señor Jaken, pero ahora que usted lo dice también…me parece más cierto. Absolutamente cierto-recalco.

-¿Y por eso corriste a mí de esa forma? ¿No le creías a Jaken?

-Yo…bueno yo…-ella había comenzado a mover las manos, intentando hallar ademanes que le sirvieran para explicar también-El señor Jaken me explico cómo funcionaba la marca, y me dijo que cuando yo muriera-para Sesshomaru no pasó desapercibido el cambio en la voz de Rin cuando menciono el hipotético final de su vida-usted no podría volver a estar con alguien-Rin tomo aire-Así que sólo me sentí triste por eso. Quería pedirle que no se quedara solo.

Sesshomaru noto como Rin se ensimismaba, como su expresión pareció apagarse. Y en el fondo pudo sentir satisfacción, porque aunque sabía que lo que ella decía era cierto, también se había dado cuenta que su mente la traicionaba

-Eso no fue lo que dijiste, en cambio.

Rin se sintió estúpida; Sesshomaru la veía con naturalidad, él seguía serio, con un tono de voz neutral, y sin embargo, eso fue suficiente para que ella se exaltara, sintiera que sus mejillas ardían y que la tierra podía tragársela y lo agradecería. Se había puesto a sí misma en una encrucijada: la parte de ella que no podía ver a Sesshomaru solo, que se lamentaba de ser tan efímera, un destello y luego nada. Estaba la Rin que no quería un futuro desalentador para nadie, porque ahora sabía que para él realmente era importante, y entonces, cuando ella muriera sólo existiría el vacío, y un recuerdo cada vez más lejano e hiriente.

Y luego estaba la otra Rin, la del presente, la egoísta y posesiva, que se regodeaba en el hecho de tenerlo sólo para ella para siempre, que podía vivir en paz con la idea de que era única. Y que ese sitio que ocupaba ahora no podría ser después para alguien más. Pero incluso esa Rin sentía remordimiento y tristeza, incluso esa Rin no podía ser tan malvada para seguir viviendo sin mirar al futuro en que, eventualmente, él se quedaría sólo.

El futuro en que él la perdería, pero ella lo tendría eternamente.

Tal vez esa era la única eternidad que ella conocería. La eternidad, después de todo, sólo se aplicaba con la muerte en su vida. Muerta y viviendo por siempre en los recuerdos de él.

-Pero eso es porque lo amo-y la palabra surgió de sus labios como una gran verdad, tomándolos desprevenidos a ambos, ella porque no pensaba decirlo, y él porque no pensaba escucharlo, aunque escucharlo de ella era más fácil. Sin embargo ella sólo se lo había dicho la noche anterior, cuando ambos estaban el uno en el otro. Escucharlo de nuevo, con la claridad de la mañana, con el sonido del viento, de la vida y no de la oscuridad…era totalmente diferente. Y Rin no tenía algo que cubriera la vergüenza, además-…y creo que debería aprender a controlarme-murmuro después ella.

Rin era consciente de que cuando había abierto la boca para preguntarle sobre la marca había dicho algo totalmente distinto, y cuando Sesshomaru la apretó por la cintura y la acerco a él, demandante y rudo, ella supo que no tendría una oportunidad de preguntar sobre ello de nuevo, al menos no ese día.

-Sessh…-intento decir ella, pero la boca de él era rápida y enloquecedora-Sesshomaru-sama-logro decir, y él detuvo los besos por un momento-Alguien…bueno…-pero Rin estaba demasiado nerviosa para hablar-Es temprano.

-¿Y qué?

Rin no imagino que él fuera a responder así, ella se echó hacia atrás aún en los brazos de él, mirándolo dubitativa.

-Po..podrían vernos-titubeo, pero a él pareció no importarle, porque la estrecho con más fuerza, de tal forma que Rin se sentía acariciada por el acero de la armadura, la punta de las púas contra su pecho, casi como si intentaran rasgar la tela del kimono. Rin, dentro del círculo que formaban los brazos de Sesshomaru, levanto las manos y le acaricio el rostro, atrayéndolo con más ímpetu hacia ella, de tal forma que a él no le quedaron dudas de que ella también lo quería, también lo necesitaba.

Sesshomaru deslizo las manos hasta los glúteos de ella, levantándola del suelo, haciendo que las piernas de Rin le rodearan la cintura aún por encima de la armadura.

-Sessh…Sesshomaru-jadeo ella, cuando él clavo sus colmillos en su labio inferior, y ella sintió la explosión de su propia sangre.

Sesshomaru avanzo hacia adelante, aún con ella encima. Y de pronto ambos estaban a entradas del bosque, él sentando en la hierba, con Rin a horcajadas sobre él. Ella movía suavemente sus caderas, creando fricción sobre el miembro de él. Sesshomaru se deshizo de la parte superior del kimono, removiéndolo con los dientes, dejando al descubierto el torso desnudo de Rin. Ella se estremeció cuando sintió el viento golpeando su cuerpo, echo el cuello hacia atrás, dándole libre acceso a la boca de Sesshomaru, dejando que el recorriera con sus labios, lengua y dientes toda la longitud del cuello hasta la clavícula. Y de pronto, los dedos de él se deslizaron hasta la entrepierna de ella, provocándole un grito. Él se quedó quieto, y Rin lo miro sorprendida, no se esperaba esa acción por parte de él, pero cuando sintió que los dedos del mononoke comenzaban a crear círculos entre sus pliegues, ella dejo de pensar y se dedicó a disfrutar. Se sentía bien, muy bien.

Ella aún estaba sentada sobre él, dejando que hiciera con ella lo que quisiera, que la acariciara como se le antojara, aunque ella también tenía la tentación de tocarlo. Sesshomaru sintió sus dedos humedecerse, Rin ya estaba preparada para recibirlo, pero él aun quería extender las caricias, y quería disfrutar del sabor de la piel de ella, de cada uno de sus gemidos.

Él abandono la intimidad de Rin y fue a deshacer el obi de ella, Rin se levantó sólo un poco, para permitir que Sesshomaru sacara completamente el kimono de su cuerpo. Pero cuando volvió a estar sobre él, esta vez completamente desnuda, ella se abrazó al cuello de él y coló sus dedos debajo del haori, acariciando sus hombros. Sesshomaru podía sentir la yema de los dedos de ella encima de su piel, y sentía que la sangre bajo sus venas hervía. Entonces, sin poderse contener más la empujo hacia el suelo, colocándola sobre la tela del kimono que le había quitado, y perdiendo contra la necesidad, se quitó el mismo la armadura, tan rápido que Rin no supo en que momento había dejado de estar vestido. Pero no importo, porque ahora podía pasear sus manos tanto como quería por el pecho de él. Él aún tenía puesta la hakama, pero se deshizo de ella en segundos, quedando completamente expuestos el uno al otro.

Por un momento, ella tuvo la impresión de que se había quedado dormida, que de verdad no podía estar pasando. No a plena luz del día, no tan desesperante y enloquecedor, casi apresurado, como si no les quedara tiempo. Pero la boca de Sesshomaru sobre la suya le avisaba que era verdad, que cada roce, cada sonido, cada sensación era totalmente cierta

-Sessh…Sesshomaru-jadeo ella, cuando sintió los colmillos y dedos de él sobre sus pezones, pellizcándolos y mordiéndolos tan placenteramente.

Rin se retorció debajo de él, dejándose llevar por los espasmos que le recorrían el cuerpo. Su sangre se agitaba como la marea del mar en una tormenta, y era una tormenta lo que ella sentía en su vientre. Alargo las manos, atrapando las caderas de él, empujándolo sobre ella, queriendo retenerlo a su lado, abrazarlo y no soltarlo jamás. Pero Sesshomaru tenía una idea mejor, él le rodeo la cintura, y se levantó nuevamente con ella, sentándola sobre él. Rin arqueo la espalda cuando lo sintió penetrarla, fuerte y vehemente, y ella lo observo con devoción, con una luminosidad en sus ojos que sólo existía por él y para él.

Sesshomaru, con sus manos sobre la cadera de ella, comenzó a hacerla subir y bajar, profundizando las estocadas, contemplando, para su propio deleite, el cuerpo desnudo y sudoroso de la chica, de su mujer. Sólo a él le estaba permitido poseerla de esa forma, sólo él podría verla así a lo largo del tiempo, sus gestos, la manera en que sus mejillas se teñían de rojo como si la pasión se instalara en ellas cada vez que la besaba. Sólo él era dueño de cada rincón de Rin.

Mientras él seguía penetrándola, Rin comenzó a menear con más ímpetu sus caderas hasta que sus vaivenes se sincronizaron tan perfectamente que Rin no pudo evitar gemir.

-Sigue así-siseo él, con un hilo de voz ronca y profunda, como saliendo de un abismo-Rin…-gruño, y la expresión murió en su garganta, porque el placer se había vuelto tan insoportable que le cortaba la respiración.

Ella escondió su rostro en el cuello de Sesshomaru, inhalando el aroma a madera y sudor que él desprendía. Un aroma delicioso y vivo, un aroma que la embriagaba y la hacía necesitar más, de modo que ella comenzó a besarlo en el cuello, recorriéndolo con delicadas mordidas y besos, hasta que llego al mentón de él, y arqueo la espalda para pegarse más a él, sus hombros temblando, subiendo y bajando, sintiendo como los dedos de Sesshomaru le acariciaban la espalda, y se deslizaban por su columna, atrayéndola más y más a él, hasta que respiraban el uno para el otro.

Sesshomaru pudo sentir como el placer se enroscaba en su miembro, como la intimidad de Rin se contraía y succionaba, como lo abrazaba y se cerraba alrededor de él, avisándole que estaba llegando a la cumbre, que ambos estaban en la cima del goce, y le pareció extraño que esa manera de disfrutar no fuera exclusiva de una especie, y pensó, por un momento pensó, que no había diferencias y que todos eran iguales, pero que sin duda, ellos eran diferentes, absolutamente diferentes y por eso era especial.

Cuando Rin sintió su vientre vibrar se abrazó con más fuerza a los hombros de Sesshomaru, clavando la punta de sus dedos en los músculos de él, sintiéndolo duro y demandante dentro de ella, y entonces, ella vio el sol arder y explotar, el mundo comenzó a incendiarse, pero esta vez ella no cerró los ojos, dejo que la sensación de flotar la embargara y se aseguró de mirar a los ojos a Sesshomaru para hacerle saber que lo quería y que le había encantado, que sólo con él podía estar de esa forma.

Luego vino el rugido de él. Su rostro entre los pechos de ella, sentirlo tensar cada musculo de su cuerpo y abrazarla con fiereza, empujarla hacia el suelo y besarla. Rin pudo abrazarlo con sus piernas y brazos, y disfruto tenerlo aferrado a ella de esa forma tan posesiva y maravillosa. Él la beso en los labios una vez más, y ella mordió el labio inferior de él, probando la sangre de él, que era extrañamente agridulce, pero deliciosa.

-Rin-susurro él, la palabra deslizándose entre sus bocas como un secreto jamás contando-¿Qué me hiciste, Rin?

Pero ella sólo sonrió, dulce y cálida como una niña. Sesshomaru pudo sentir nuevamente la blandura, la suavidad, la candidez que rodeaba a su humana, que parecía tan lejana e ignorante de la maldad y el rencor, aunque ella era una misma prueba de eso, una sobreviviente del mundo. Sintió ternura hacia la joven bajo él, sintió ternura por sus ojos brillantes y por sus labios carnosos, por su cuerpo pequeño y delicado. Rin había nacido quizás demasiado pronto, y había conocido la crueldad de la forma más vil.

Incluso él, siendo un asesino, incluso él siendo un demonio, no podía evitar sentir rabia al comprobar que ella había tenido que vivir la muerte de una manera tan deshonesta, miserable y ruin.

Su Rin, su pequeña Rin, que lo veía con admiración y amor incalculable, que estaba desnuda frente a él y debajo de él, su Rin, que aún lo retenía en su interior. Su niña, su mujer. Quiso poder volver a la vida a sus padres, y a su hermano, quiso haber podido evitar su tristeza, y que esa mirada radiante que ella le estaba dedicando ahora, no se hubiera perdido ni se perdiera jamás.

-¿Qué pasa, Sesshomaru-sama?-inquiero ella, cuando vio cruzar por los ojos de él el reflejo de la rabia y la impotencia. Ella podía saber qué era eso, porque en algún momento lo había sentido también, y ver eso en él fue como verse a sí misma, aunque fueran tan diferentes-¿Se encuentra bien?

-¿Tú lo estás?-pregunto él en cambio, y ella frunció el entrecejo.

-Ahora estoy bien-pero en su mente comenzó a parpadear una idea-Si se refiere a lo de mis mareos y…

Pero Sesshomaru no la dejo terminar de hablar, porque se había apoderado de los labios de ella como si no quisiera escuchar lo que ella le contaba. Y verdaderamente no quería escucharlo. No quería saber nada de eso y necesitaba escucharlo, -de todas formas. Porque era importante, y porque el empuje de mantenerla a salvo era más poderoso que su mismo orgullo.

-…estoy bien-termino de decir ella en un suspiro, cuando él había dado un descanso a sus labios. Ella trago saliva, mirándolo con sólo un poco de preocupación y mucha curiosidad-¿Está seguro de que no le pasa nada?

-Lo estoy-dijo-Es necesario que seas cuidadosa-siguió diciendo él, y Rin afilo la mirada extrañada-Alcanzaremos mis dominios pronto-a ella le causo gracia la forma tan estricta en que él le estaba hablando, sobretodo porque estaban desnudos y aún podía sentirlo dentro de ella-¿Qué es tan gracioso?-pregunto él con la voz fría, cuando se dio cuenta de que ella estaba intentando no reír.

-¡Nada!-se apresuró a decir, pero una sonrisa se dibujó en sus labios, y Sesshomaru volvió a la expresión ceñuda y desaprobatoria. Rin supo que debía explicarse-Es sólo que…me está hablando como si fuera alguna especie de general, como si estuviéramos en un ejército.

-No puedo jugar con tu vida-la forma tan seria y sincera con que él hablo le borro la sonrisa del rostro a Rin-Tengo demasiados enemigos, Rin, sería una inconsciencia dejarte desprotegida.

-¿Cree que intentarían algo contra mí?-inquirió nerviosa-¿Por ser humana?

-Intentarían algo contra cualquiera por quien demostrara un poco de afecto.

La palabra en si no prometía mucho, pero era suficiente para ella. Sesshomaru nunca diría algo como "amor" o "cariño", eran palabras demasiado fuertes y concisas, y aunque él solía ser tajante en cuanto decía, a veces prefería dejar los significados en el aire y permitir que los demás sacaran sus propias conclusiones.

-¿Es por eso que no había elegido a una mujer antes? ¿Por sus enemigos?

-No tiene que ver con eso. El instinto no funciona así-explico él, mirándola sin mucho cuidado-No puedo marcar a alguien sólo porque si, Rin, la ponzoña sólo sale cuando…-a ella le fue fácil notar que él se estaba esforzando por decir las palabras, realmente le costaba hablar así, explicar algo que le parecía demasiado…sentimental.

-Entiendo-lo corto ella, pensando que era mejor liberarlo de un explicación innecesaria-No tiene que decirlo, Sesshomaru-sama-ella sonrió, una sonrisa pequeña y amorosa-sólo…¿De verdad usted…?-Rin se aclaró la garganta-¿De verdad ya no volverá a estar con alguien después de que yo muera?

-No deberías pensar en eso ahora-contesto él, recostándose a lado de ella.

Pero Rin necesitaba respuestas, no estaba dispuesta a abandonar el tema hasta saber lo que quería y dejar claro su opinión respecto a ello. Ella se elevó sobre su brazo izquierdo, su mano derecha deslizándose sobre el abdomen de él. Sesshomaru había cerrado y vuelto a abrir los ojos cuando sintió la punta de los cabellos de ella rozando su pecho, y suspiro por lo bajo, consciente de que Rin no dejaría de hablar por un rato.

-No puedo no hacerlo-refuto ella, haciendo un mohín que le pareció infantil al demonio-No quiero que usted permanezca solo.

-He estado solo antes, Rin-la corto él.

-Precisamente por eso…

-¿Qué te hace pensar que lo estaré de nuevo?-sin embargo el volvió a interrumpirla, pero esta vez la pregunta fue tan repentina que Rin se quedó sin saber cómo contestar. Ella se sintió inquieta. A pesar de todo seguía sintiendo celos ante la idea de otra persona a lado de él.

-Lo que dijo el Señor Jaken-soltó ella en un suspiro. Rin se iba a volver a tumbar a lado de él, su mano estaba por abandonar su lugar sobre el abdomen de Sesshomaru, pero entonces algo la retuvo y fue el agarre de otra mano. Ella miro a Sesshomaru, luego a sus manos entrelazadas y a Sesshomaru nuevamente.

-No estaré solo, Rin, y tampoco con alguien más-los ojos caoba de ella lo contemplaron expectantes, y cuando Sesshomaru inclino un poco el rostro para atraparla en la prisión de su mirada, Rin supo lo que él intentaba decirle, y lo que él dijo de todas formas-Tú estarás conmigo.

Muchos días después, mientras caminaban nuevamente en compañía de Jaken y Ah-Un, en un día especialmente tranquilo, Rin comenzó a pensar que las advertencias de Sesshomaru habían estado de más. Su viaje, hasta ese momento, había sido tranquilo, al menos si apartaba sus riñas y peleas iniciales muy lejos. Eso era lo único que había alterado el curso de lo que, de otro modo, habría sido un viaje sin mayores imprevistos.

Y luego estaban los momentos a solas con él. Rin no podía evitar sonrojarse ante los recuerdos, y tampoco podía controlar el ligero temblor de rodillas cada que Sesshomaru posaba la dorada mirada en ella. Rin creía que era al descuido, no porque realmente él quisiera mirarla, ni porque ella fuera algo que contemplar, y luego se preguntaba si todo el tiempo se iba a seguir sintiendo inferior y poca cosa para él, incluso cuando ya le había demostrado que era importante.

Sesshomaru no merecía una compañera que mirara siempre hacía abajo. Él era majestuoso, hermoso e importante. Él necesitaba a alguien digno a su lado.

-Pero te eligió a ti-murmuro, y entonces el peso de otra mirada la hizo levantar la cabeza de golpe.

-¿Qué?-inquirió Sesshomaru, mirándola dubitativo y en espera de una respuesta.

Rin se sonrojo.

-¡Oh, nada, nada!-se excusó-Pensé en voz alta, es todo.

Los minutos siguientes ella se estuvo sintiendo abrumada, no sólo por estarse torturando con pensamientos innecesarios, sino también por la inevitable presencia de esos otros pensamientos.

"Quería…quiero…"

-Señor Sesshomaru-aprovechando un breve descanso Rin se acercó al mononoke, dispuesta a aclarar todo ese misterio que se había formado en torno a la marca que ella había tenido. Tal vez esta hubiera desaparecido, hasta no ser más que un borrón en su memoria, pero era un borrón bastante reciente como para no tenerlo en cuenta. Sesshomaru no le había contestado, pero la había mirado de soslayo, indicándole que la escuchaba. Rin tomo aire-En realidad, sólo tenía algunas preguntas por hacerle.

-Adelante.

Eso había sido rápido, fácil e inesperado. Por lo general Sesshomaru no se dedicaba a ir respondiendo las preguntas que ella tenía por hacerle, pero tal vez, se dijo ella, hasta él se había dado cuenta que estaba bastante inquieta, bastante…intranquila.

"…Quiero que sepa…que sin importar qué…"

-Sé de qué va la marca que tenía antes-soltó ella sin más. Sesshomaru ahora sí que la miro, sus labios en un rictus serio. Ella se mantuvo firme, haciéndole saber que no iba a dejarse amedrentar-O al menos creo saberlo, y al parecer todos mis malestares han sido por eso, y por el hecho de que soy un intento de sacer…

-¿Con quién hablaste de esto?-pero a pesar de todo él la interrumpía, cortando su retórica de tajo.

-Con Jaken-sama, solamente…

-¿Jaken sabía acerca de eso?-Sesshomaru uso un tono despectivo al pronunciar aquello, como si el sólo hecho de hacer referencia al asunto de la marca fuera asqueroso; Rin no podía culparlo, a ella también le molestaba.

-No, él se enteró hace poco, no antes que usted. Pero más importante, Sesshomaru-sama-ella estaba dispuesta a no desviarse del tema que le interesaba, no iba a dejar que él la llevara por otro lado, a ese rincón donde él preguntaba o hacía cosas que terminaban distrayéndole-me he enterado yo, por eso quiero preguntarle si usted…

Estaba corriendo mucho viento, las copas de los árboles crujían y se agitaban con violencia, como si se avecinara una tormenta, y a pesar de que no era improbable pues estaban en épocas de lluvias, no había realmente indicios de una tormenta. Esa agitación en el ambiente la consecuencia a algo que escapaba del clima, y que nada tenía que ver tampoco con ellos.

"Yo no dejaría que alguien más…nunca…se acercara de esta forma…"

-Si usted…-ella intento ignorar esa esencia más allá de ellos. Esa fuerza y aura maligna que no era de él, y que no era de ella tampoco-si a pesar de saberlo, Sesshomaru-sa…

Y de pronto una cortina de tierra y hierbas se levantó con tanta rapidez y furia que Rin no tuvo tiempo de gritar, pero Sesshomaru, que había estado alerta desde hace mucho pudo desviar con facilidad, protegiéndolos a ambos. Más allá del alboroto pudo escuchar a Jaken y Ah-Un, creando un escándalo que él considero innecesario.

Rin abrió los ojos, descubriendo que de alguna manera ella había ido a parar a los brazos de Sesshomaru, que se cruzaban sobre su espalda como un escudo. Ella se fijó que su cara estaba contra el pecho del mononoke, y que la respiración de él era pausada, para nada inestable. Ella al contrario, sentía su corazón latir con una rapidez que dolía.

"¿Lo sabe, cierto?...que yo no…"

El agarre a su alrededor no disminuyo ni un poco, ella apretó muy ligeramente la tela del haori de él, preguntándose qué había del otro lado del polvo. Rin se sintió molesta, porque una vez más la habían dejado con las palabras en la boca, una vez más le era arrancada la oportunidad de expresarse. Ella afilo la mirada, intentando ver del otro lado, aunque comenzaba a sentirlo: era como una carga que se instalaba sobre sus hombros y también la sensación del pecho apretándose. Era esa conocida sensación al percibir una esencia maligna. Esencialmente maligna.

-Entonces los rumores eran ciertos-antes de que la cortina de tierra se desvaneciera, una voz se hizo escuchar. Una voz suave y melodiosa, que trajo a Rin el vago recuerdo de otra voz, una que no odiaba, pero que en esos momentos le hizo apretarse más a Sesshomaru, no en busca de protección, sino de forma posesiva.

Ella lo guardo para sus adentros, pero casi en el mismo instante en que había sentido la carga de una energía oscura, había sentido la esencia femenina, y se había despertado en ella un instinto sobreprotector, los celos agazapados que ella no intento ignorar.

La cortina de polvo se fue disipando y a los ojos de Rin se mostró por fin la criatura que había provocado todo ese alboroto. Era una yokai. Rin frunció el entrecejo conforme la fue visualizando: era hermosa, su cabello rizado y rojo, mirada verde y brillante, como el filo de una navaja. Era alta, casi tan alta como Sesshomaru, y su piel era blanca como la leche. Mirándola desde otra perspectiva, era totalmente bella, y entonces la mujer sonrió, mostrando una línea de afilados dientes, y Rin pensó entonces que no todo era perfecto. La sonrisa de la mujer demonio se acentuó cuando noto como Rin la miraba, como si la chica reconociera que ella representaba un peligro inminente. Por otro lado, Sesshomaru seguía mostrando su característica mueca parca, sin mostrar sorpresa o alguna otra emoción. Ella resoplo sonoramente, mostrando su repentina indignación.

-Al menos muéstrate sorprendido-rezongo, con la voz subiendo un gramo de más-Déjame saber que te da alegría verme, querido, después de todo ha sido mucho tiempo desde la última vez que…

-La última vez escapo de una pelea en la que seguro habría muerto-informo una voz que no era la de Sesshomaru, y mucho menos la de Rin. La joven pelirroja fue a posar la mirada en una diminuta figura verde que no había entrado entonces en su campo de visión. La yokai entrecerró los ojos, mirándolo furibunda, y Jaken corrió a esconderse tras las patas traseras de Ah-Un que bufo en dirección a la yokai con claro rechazo. Ella lo ignoro titánicamente.

-¡Ah, ya lo recuerdo!-agito los dedos frente a ella, como alejando una pelusa-Ese enfadoso e inútil-recalco-acompañante tuyo…

-No es ningún inútil-una voz, delicada y sutil como la brisa, se hizo oír, y la yokai mostró una mirada más profunda y misteriosa cuando se fijó en la chica entre los brazos de Sesshomaru. Rin la miraba con algo más que ira y menos que odio, pero la pelirroja se relamía los labios con gusto.

"Quería que supiera…"

Los brazos alrededor de ella se tensaron cuando hablo, no había pensado que actuaría sin pensar, pero lo hizo. Rin había abierto la boca sin darse cuenta, y ahora, quien sea que fuera la mujer esa la miraba con una sonrisa predadora y maligna, y Sesshomaru se había dado cuenta incluso antes de que Rin terminara de decir la última silaba en defensa de Jaken. Él la retenía a su lado, lanzando la muda advertencia de que no se le acercaran. A pesar de que se sentía bien ahí, a pesar de que sabía que la estaba protegiendo, ella no pudo evitar molestarse. No iba a estar siempre a expensas de Sesshomaru, no iba a estar siempre bajo su brazo guardián.

-¡Oh!-exclamo la pelirroja-Ella es…-su dedo apunto a Rin con una curiosa mueca en el rostro-Ella es la humana-y la palabra sonó como un inmundo insulto, Rin cerro las manos en puños-De verdad creí que tenías mejores gustos, Sesshomaru, pero veo que eres tan extravagante como tu difunto padre-ella comenzó a caminar en dirección a ellos, pero se detuvo cuando noto una postura más a la defensiva por parte del daiyokai-¡Ya entendí, ya entendí!-el colgante de perlas que le pendía de la frente se agito cuando ella comenzó a reír sin cuidado-¿Entonces ella es tu nueva distracción, cariño?-Rin no pudo controlar el incendio dentro de ella al escuchar la forma tan familiar con que ella trataba a Sesshomaru-A decir verdad, cuando escuche de un conocido eso acerca de que te habías emparejado con una humana, no pude creerlo, y ahora que lo veo no es tan diferente-ella tomo una actitud más seria-Dime, Sesshomaru ¿De verdad la marcaste o es sólo tu concubina?

Él no iba a tolerar eso.

-Me cansa tu parloteo, Minami-la voz de Sesshomaru salió en un leve siseo, la yokai apretó la alabarda en su mano-No tengo ganas de perder el tiempo, por lo tanto deberías retirarte-eso no era una advertencia, se fijó Rin, era una amenaza bastante clara, y además Rin se fijó que Sesshomaru había dicho un nombre. No supo porque, pero se molestó más.

-¡Recuerdas mi nombre!-la demoniza choco sus palmas frente a ella, como si de pronto toda su vida tuviera sentido-¡Me haces tan feliz, querido, tan feliz! Sobre todo porque a partir de ahora me recordaras con mayor facilidad. Comenzaba a temer que los besos no eran suficientes para ti, mi vida, pero ahora veo que no te la hice pasar tan mal.

La única que la estaba pasando realmente mal era Rin. Ella miraba a Minami queriendo que su mirada fuera suficiente para desintegrarla. Rin intento ignorar lo que la pelirroja había dicho, pero entonces reparo en Jaken, que la miraba a ella también como intentando decirle algo. Ella no supo qué, pero sabía que el pequeño demonio estaba intentado tranquilizarla.

-Sobre eso de irme…-ella hizo un sonidito con los dientes-me temo que será imposible, pues tengo algunas cosillas que hacer.

-¿Realmente eres capaz de hacer algo?-inquirió Sesshomaru con voz abismal-Siendo tan cobarde e inútil como lo eres, Akako Minami, tenía la impresión de que eras incapaz de cualquier cosa-la mirada verdosa tembló de rabia-La última vez huiste de una muerte inminente, pero puedo asegurarte que esta vez no será así.

Por vez primera Sesshomaru libero a Rin, sus brazos la abandonaron tan repentinamente que ella se sintió desnuda y un ligero temblor le recorrió el cuerpo.

-¡Oh, no, mi vida! No es contigo con quien tengo que arreglar ciertos asuntos-y Sesshomaru afilo la mirada-Sino con ella-un dedo largo señalo a Rin, y la chica miro a la yokai sin comprender-Sí, Sesshomaru, no vine hasta aquí para pelear contigo, es decir, no es como si te menospreciara como contrincante pero se me ocurren mejores cosas que hacer contigo-una sonrisa coqueta asomo en sus labios, y Rin pensó en varios adjetivos que le quedaría maravillosamente a esa mujer-En cuanto a la niñita esta, bueno, terminaras agradeciéndome que te libere de ella, después de todo, te evitare cargar con un pestilente aroma a hanyo más tarde.

Rin se congelo en su lugar, porque lo que paso fue tan rápido que ella no tuve tiempo de actuar. De pronto algo la había empujado con tanta velocidad que su cuerpo crujió con violencia. Rin sintió el golpe contra el duro suelo, la tela del kimono rasgándose y sus mejillas doloridas. Ella se levantó sobre sus antebrazos, separando la cara de la hierba y la tierra, tosiendo e intentando tomar aire. Todo al mismo tiempo y con una certidumbre que la sorprendía, y cuando levanto la vista, sólo pudo ver como Sesshomaru había lanzado una técnica de Bakusaiga. La cabeza de Rin palpitaba con violencia, en su boca tenía el sabor de la sangre, y un dolor agudo le atravesaba el vientre.

Ella pensó en las últimas palabras de Akako, pensó en lo horrible que resultaría ese golpe de haber estado en cinta, y de alguna manera ella agradeció que no fuera así, que todos esos momentos con Sesshomaru aún no resultaran en algo más. Ella enfoco débilmente a Jaken con Ah-Un, ellos corrían hacia ella. Pero de pronto dejo de fijarse en ellos para contemplar, con esperanza y anhelo el objeto que pendía de la montura del dragón. Ella tomo aire, concentrándose en evadir el dolor de su cuerpo, y arrastrándose sólo un poco, logro hacer reaccionar a sus piernas y entonces comenzó a correr en dirección de Ah-Un.

-Pensé que odiabas a los humanos-siseo Akako cuando su alabarda choco con la espada de Sesshomaru, él no contesto, en cambio movió el filo de su arma muy rápido, empujando a la demonio hacia atrás, de modo que ella se tambaleo y abrió mucho los ojos cuando sintió la punta de Bakusaiga rozar su armadura, que se deshizo al instante.

Y de pronto algo brillante le araño la mejilla, Akako aulló de dolor, mirando rabiosa la dirección de la que había provenido el ataque. No sólo ella se sorprendió, también lo hizo Sesshomaru, cuando vieron a una Rin furibunda que, montada en Au-Un, sostenía con decisión su arco.

-Esa maldita-mascullo la pelirroja, mirando de Sesshomaru a Rin y viceversa.

-¡Minami!-el grito se alzó por encima de un nuevo ataque por parte del daiyokai-Tú no lo buscabas a él ¿cierto?-Rin le dedico una mirada desafiante que le hizo hervir la sangre a Akako, y Sesshomaru, cuando noto las intenciones de la chica se apresuró en atacar a Akako nuevamente, pero esta, lanzando un rayo de luz hacia el demonio desde su alabarda, se lanzó contra la humana.

Rin salto del dragón y se concentró nuevamente en lanzar sus flechas, Akako era veloz, demasiado, pero Rin se había entrenado para situaciones como esas, ella no aparto ni un segundo la mirada del rostro de la demonio conforme se acercaba, y entonces cuando su mirada choco contra la verde de la demonio, Rin soltó la cuerda. La flecha salió veloz y precisa, estrellándose contra el brazo derecho de la pelirroja, que inevitablemente soltó su arma, mientras lanzaba maldiciones contra la joven. Rin preparo una nueva flecha, pero cuando levanto la vista, ella tenía a Akako justo delante, mirándola tan horriblemente que sus dedos sobre la cuerda temblaron. Pero cuando se preparaba para golpear a la humana, una mano más rápida la sujeto del antebrazo y la lanzo lejos de la chica.

Rin se encontró entonces con un rostro aún más molesto: Sesshomaru. El daiyokai la observo con absoluto enojo, y parecía estarle reclamando aunque no le dijera nada. Ella se ensimismo, encogiendo los hombros, apenada.

-Mantente alejada de la lucha ¿entendido?-la voz de él fue ruda-No te entrometas.

Inmediatamente después llego Jaken, comenzando una serie de reclamos que fue ascendiendo hasta que colmó la paciencia de Rin. Ella había visto a Sesshomaru ir nuevamente contra Akako, y ahora ella estaba más preocupada por eso que por contestarle a Jaken.

-Ella es rápida-reconoció Rin, dejando ver lo mucho que le costaba decir eso-Jaken-ella lo llamo por primera vez sin formalismos, y el sapo la miro entre perplejo e indignado-esa mujer dijo que se habían besado…

-Ella lo beso a él-corrigió Jaken, aún sorprendido de que Rin estuviera preguntando cosas como esas en instantes así- y Sesshomaru-sama casi la mata por eso-Jaken le dedico una mirada perspicaz a Rin, que observaba atenta la pelea y con el ceño contraído-Rin, el amo ha luchado con muchos demonios, algunos hembra, y bueno, ellas suelen querer seducir a Sesshomaru-sama, pero él las desprecia. No es dado a las vulgaridades ¿sabes?

Pero Rin lo había dejado de escuchar (aunque lo que oyó fue suficiente para ella) porque Sesshomaru y Akako ahora estaban frente a frente, la garra de Sesshomaru presionando el cuello de la demonio, mientras los pies de esta pataleaban para liberarse. Parecía que estaban diciendo algo, pero Rin no podía escuchar debido a la distancia. Era demasiado problemático el estar tan lejos.

Cuando la presión fue más brutal y la mirada de Sesshomaru verdaderamente adquirió la apariencia de un asesino, Akako supo que debía hacer algo pronto.

-Es…pate..tico-dijo ella entre hipos, el aire no estaba llegando a su cerebro-to…todo…esto…p-por una…as…querosa…hu…humana.

-Ella no es asquerosa-siseo Sesshomaru, con una agudeza que la dejo helada-tú lo eres.

Él la lanzo contra el suelo y acto seguido levanto la espada para hundirla en el corazón de la yokai, pero cuando la iba a atravesar con el arma, Akako levanto un pie, golpeando la mano de Sesshomaru y haciendo que este se apartara de ella. Akako se puso de pie, lanzandose sobre el cuerpo del daiyokai con las garras extendidas, golpeándolo en el rostro. El peso de ella arrastro a Sesshomaru al suelo, y entonces la demonio mostro su arma secreta, una que al fin podía utilizar a la perfección. Ella tomo a Sesshomaru por sus pómulos, obligándolo a que la mirara fijamente, y entonces los ojos de ella comenzaron a cambiar de color. Ya no eran verdes, sino que se fueron oscureciendo hasta ser grises, completamente, un par de huecos vacíos, sin pupila, que hicieron que la mirada de Sesshomaru comenzara a nublarse y después a arder. Sesshomaru la pateo con fuerza, y Akako salto lejos de él.

Akako se incorporó de inmediato, despreocupándose momentáneamente del daiyokai, ella medio giro el rostro cuando le lanzo a Rin una mirada de suficiencia y burla. La chica se había puesto tensa en el momento en que vio como la pelirroja había estado sobre Sesshomaru, porque sabía que algo no iba bien. Y ahora no sólo sabía eso, también sabía que debía hacer algo pronto si no quería morir.

Akako fue a por Rin, de su boca salió un alarido grotesco que sacudió los nervios de la humana. En algún momento Akako había recuperado su alabarda y ahora esta iba directo a hundirse contra la blanda carne de Rin, pero la chica fue más rápida, ella no había soltado su arco, ella apunto a Akako, y soltó la flecha mucho antes de lo que ella misma se esperaba. Akako se detuvo justo cuando pensaba que la flecha iba en dirección a su frente pero entonces algo paso, y la flecha se desvió como si alguien la hubiera tomando entre los dedos redirigiéndola. La punta de la flecha se clavó en la mano que sujetaba la alabarda, y fue como si le hubieran prendido fuego. Los dedos de Akako comenzaron a retorcerse, soltando el metal del arma. Akako mascullo palabras inentendibles. Ella se sujetó la mano dolorida, que ya no era blanca, sino que ahora parecía estar manchada de hollín, y desprendía un desagradable olor a chamusquina. Los bordes de sus dedos estaban corrugados, mostrando piel y sangre.

Miro a Rin con odio. El poder espiritual de la joven la había quemado, inutilizándole la garra derecha por completo. Ella grito de rabia, y olvidándose por completo de su arma voló contra Rin. A lo lejos, Sesshomaru se concentraba en sentir el aura de Akako, tal vez él no podía verla de momento, y tampoco podía ver a Rin, pero sus otros sentidos se habían agudizado, de tal manera que podía sentir las energías de ambas mujeres. Él no se quedó quieto ni siquiera cuando sintió una energía sagrada que se liberaba con más fuerza, ni siquiera cuando escucho como dos cuerpos chocaban y rebotaban contra el suelo.

Rin fue aplastada por el peso de Akako. Ambas estaban sobre el duro suelo, en una guerra de uñas y garras. Akako le tironeo del cabello, dispuesta a hundir sus colmillos en el cuello de la chica y desgarrarlo, pero Rin fue más lista, había un hueco entre el torso de la demonio y el torso de Rin, y la joven humana aprovecho esto y encogió las piernas, golpeando con sus rodillas el abdomen de Akako, ella abrió la boca, dejando escapar el aire, y entonces Rin la empujo hacia un lado, ella se puso a horcajadas sobre la yokai, mientras abría las palmas de sus manos y le golpeaba el rostro. Golpes certeros y rudos.

Parecía una pelea de igual a igual. Rin no sabía si era el calor de la pelea, o simplemente su instinto de supervivencia, pero se sentía genial, como si su cuerpo estuviera hecho para golpear. No se sentía cansada, y el dolor se había transformado en algo que ella desconocía, la sangre en sus labios le sabia a gloria, y entonces ella, con sus uñas, le araño el cuello a la yokai, logrando herirla severamente. Akako exclamo una serie de groserías antes de golpear a Rin con su mano útil. Rin aún alcanzo a darle un golpe en el vientre con el puño. Y Akako se dobló hacia adelante, Rin levanto la pierna y le golpeo el mentón con tanta fuerza que sintió crujir el hueso de la demonio.

Rin le dio la espalda, dispuesta a llegar hasta su arco que había soltado sin querer cuando Akako la ataco, pero entonces sintió el agarre contra sus cabellos, y después la lanzaron por los aires. Ella grito incluso antes de golpear el suelo cubierto de piedras y hierba. Rin arqueo la espalda, sintiendo que su columna se desbarataba. El dolor la atravesó por la mitad, evitándole hacer cualquier movimiento. Ella ahogo un grito cuando tuvo a Akako nuevamente sobre ella.

-¡Estúpida humana!-rugió la yokai, hundiendo su garra en el brazo de Rin-¿Qué no te enseñaron a nunca darle la espalda al enemigo?-Rin se retorció por el dolor, pero no grito, no cedió ni un instante ante la mirada regocijante de Akako-Eres tan insignificante, mocosa-Akako levanto nuevamente su garra útil, golpeando a Rin en el rostro. La chica sofoco un quejido, negándose rotundamente a gritar.

Rin sentía que el aire se le escapaba, sus pulmones se secaban y el pecho le dolía, y aun así ella se sentía con fuerza. Rin se removió bajo el peso de la demonio, zafando sus manos del aplastante peso de ella. Levanto los brazos, enredándoselos en el cuello a la yokai, haciendo palanca para levantarse y estrellar su frente contra la de Akako. El golpe le abrió una herida tanto a Rin como Akako, siendo la última la más afectada. Rin se arrastró en el suelo, aún mareada por el golpe, alejándose de la presencia de Akako, y entonces, cuando estaba segura de haber ganado un poco de tiempo, algo le tironeo del pie, arrastrándola nuevamente. Rin jadeo cuando sintió su cuerpo siendo llevado entre las rocas, luego sintió algo caliente elevarse sobre ella, y cuando escucho los alaridos de Akako miro al frente y se encontró con Jaken, que sostenía el báculo humeante, con sus pequeñas garras aún temblorosas.

-¡Mocosa, levántate!-Jaken intento auxiliar a Rin, la chica se apoyó en él, levantándose lastimosamente, Akako aún no se libraba del daño que el fuego le había causado en el rostro, pero cuando lo hizo fue a por Rin y Jaken, esta vez, fue una enorme bola de energía la que la detuvo.

Era Ah-Un, que se había colocado frente a ambos con un aura de protección. El dragón abrió sus enormes fauces nuevamente, liberando dos bolas más. Akako maldijo, soltando un par de insultos para Jaken y Ah-Un. Ella se abalanzo ahora en contra del yokai dragón, a sabiendas de que no era un oponente especialmente difícil. Ah-Un rujió en defensa de Rin y Jaken, dispuesto a atacar, pero no fue necesario.

-¡Bakusaiga!-el grito alerto a Akako, quien se movió esquivando un ataque inexistente. Rin miro más allá, a la figura de blanco que se erguía como un coloso. Sesshomaru estaba de pie, con la espada en su mano, pero sin haberla movido siquiera.

Había sido una trampa, y Akako había caído. Los ojos de Sesshomaru eran dos gotas de ámbar empañadas. Él apenas estaba recuperando su visión, pero era suficiente con poder escuchar y sentir. Él fue contra Akako, tomándola del cuello, entrellando el cuerpo de ella contra el piso rocoso. Akako, se sujetó al cuello del yokai y lo golpeo en el abdomen, él no la soltó, al contrario, dejando cierta cantidad de veneno en sus garras las hundió en el estómago de la yokai. Akako libero un grito desgarrador, como si la hubieran roto por la mitad, y luego Sesshomaru la sujeto del cabello y la lanzo nuevamente contra el suelo, esta vez soltándola y dejando que el cuerpo de ella se estrellara arrastrándose a sí misma.

Akako cayo boca abajo, luego sintió como alguien se posicionaba a su lado y la levantaban por el cuello. Las garras venenosas de Sesshomaru la estaban asfixiando, quemándole las cuerdas vocales y cada gramo de su cuerpo. Respirar le ardía, y sentía que la cabeza le iba a estallar.

-No…pue…puedes ver…me-tosió ella, burlonamente-Es…est…estas…cie…go, Sesshoma…Sesshomaru-las garras de él se clavaron con mayor violencia, y ella comenzó a reír grotescamente mientras sangre negra le escurría de la boca-Tal…vez pu…pu…diste prote…ger…la ahora...pero…pe..ro no…po…dras…ha-hacerlo…por siempre-ella tosió, la sangre le burbujeaba en los labios haciendo su voz casi inentendible-no…sa…sabes…lo…que…te…te…espera…

-Pero sé lo que te espera a ti-gruño él, y Akako vio el asomo de la rabia en él.

-S-son…tan…tan…ton…tos-se bufo-La…la…oscu…oscuri…dad…te la…va…a…arre..batar…S-Sesshomaru. Yo…no…soy…contrin…cante…contra…ti…pe…pero…él…él si-el rostro de Sesshomaru se contrajo, sus pupilas se dilataron, volviéndose rojizas, él había recuperado por fin la visión, y podía ver el rostro burlón y deforme de Akako.

-¿Quién es él?-gruño, exigiendo una respuesta, pero Akako sólo comenzó a reír, Sesshomaru la ahorco con mayor fuerza-Minami, habla ahora-él comenzó a desesperarse, su rostro distorsionándose, a punto de mostrar su verdadera apariencia, y Akako comenzó a reír con sorna, luego lo miro a los ojos, él supo que ella iba a hacer algo, sus garras liberaron una mayor cantidad de veneno, pero entonces Akako se empujó hacia adelante y lo beso. Su boca ensangrentada se estrelló contra la de él, el sabor amargo de la sangre de ella deslizándose lánguidamente, y entonces, antes de que Sesshomaru pudiera asesinarla el mismo, una luz ilumino a Akako y la hizo explotar en una lluvia de cenizas y sal. Sesshomaru miro hacia su garra extendida, su garra que de pronto estaba vacía. Y después, completamente estupefacto, se dio cuenta de que su transformación se había desvanecido y miro hacia el lugar de donde había provenido aquel poder: De pie, con el rostro ensangrentado, la mirada iracunda, y el arco aún tenso, estaba Rin.

Y en ese momento ya no era sólo Rin, su niña, su protegida, ni su humana. Era una diosa vengadora, una sacerdotisa fuerte y poderosa.

"Quería que supiera que nunca me apartare de usted, quería saber si usted, sabía lo que era esa marca…y si a pesar de eso, me eligió a mi"

-Tenía razón Kagome-dijo Rin, bajando poco a poco el arco, manteniendo la ardiente mirada al frente-Esto no sirve sólo para purificar demonios-se miraron por unos instantes, y entonces Rin dijo lo que él ya sabía, pero estaba esperando que ella dijera igualmente-también sirve para defender lo que es mío.


¡Chan chan chan chan!

Y eso es todo por hoy :3 ¿Qué les pareció el capi? ¿Qué les pareció la pelea? ¿Qué les pareció Rin poderosa? y más importante ¿Qué les pareció el lemon ¬u¬? ¡Nah, ya, en serio! ¿Qué tal estuvo? La verdad es que la presencia de Minami era imprescindible, y eso del beso por parte de ella estaba de más, pero sino Rin no se hubiera enojado y pues naaa. A mi me callo medio bien y medio mal y al final matarla me dio algo de pena, pero luego se me paso xD Se habran dado cuenta de que ella menciono a alguien. Y a partir de ahora se vera más de ese alguien e.e.

¡No se olviden de dejar sus opiniones! Me hace muy, muy feliz leerlas :3

REVIEW REVIWE REVIEW

harrycatx: ¡No me mates D:! Mira ya actualice, y me alegro mucho saber que te esta gustando la historia. Espero que este capi también sea de tu agrado ;)

Kunoichi2518: ¡Hola nuevamente! Tus review siempre me sacan una sonrisa, mujer xD y...se podría decir que sí, Rin puede morir, así que esperemos que su cuerpo se adapte, sin embargo, aún faltan muchas cosas por las que ella tendrá que pasar. Espero que este capi también te gustara :)

M L: Que bueno que te gustara :3

Tamila Rawr: Jajajajaa tu comentario me saco más de una sonrisa. Y sí, Rin es tan pura y tan badass xD jajajaja. Ella siempre se porta como quiere. Ojala que este capi tambiénn sea de tu agrado ;)

Bueno, chicas, les dejo un saludo enorme ¡hasta la próxima!

ammipime