-Solo fui un idiota.- se gruño a su mismo mientras las lágrimas creían.- Un gran idiota por dejarme sentir así….
Craig se echó a correr por el pasillo deseando que nadie lo viera, porque si alguien notaba que estaba corriendo a su habitación con lágrimas resbalando de sus mejillas, su nuevo deseo sería estar muerto. Quería que todo mundo se fuera al infierno. Que todos se jodieran. Quería que todos se murieran…. Porque, tal vez así podrían sentirse igual de desdichados de lo que ya se sentía Tucker en estos momentos.
Cerró de golpe su puerta y el único que escucho el eco del golpe fue Kyle quien estaba en su cuarto jugando con la comida y forzándose a comerla. Ese chico tenía la vida bastante jodida…. Craig no podía contarle al pelirrojo lo cerca que había visto a Stan y al pendejo de Kenny durante el almuerzo, eso lo destrozaría. Kyle era frágil y cualquier noticia que pudiera malinterpretarse bastaba para romper su estado mental. Pero, ¿acaso él no era igual? Craig también era frágil, ¡¿Por qué nadie podía verlo!? ¡Él quería ayuda! ¡Él quería un abrazo! ¡Él también quería llorar y ser abrazado como Kenny abrazo a Stan! ¡Ese era su lugar, no el de Stan!
-Ese es mi lugar…-murmuro para sí mismo.
No se había puesto a llorar porque pensara que Kenny quisiera más a Stan que a él, Craig bien sabía lo clavado que Kenny estaba con su actitud indiferente pero…. El ver a Stan de esa manera, siendo ayudado por quien se suponía lo ayudaría a él. Solo molesto mucho a Craig. Era un gran idiota por sentirse tan enojado y triste por una tontería como esa, no significaba nada y el bien lo sabía. Kenny no tenía ningún interés amoroso en Stan, lo sabía muy bien. Pero aun así…. Aun así dolía que Kenny estuviera abrazando a Stan y no a él. Kenny era de Craig, era su propiedad y debe consolarlo primero a él antes de ir abrazando a todo mundo.
Había llorado porque, este era uno de esos endemoniados días donde deseaba estar muerto y había visto algo que, de haber estado normal, solo le habría calado un poco. En esos momentos él era débil y por eso se encerraba. Nadie debía conocer a ese Craig Tucker porque…. La última persona que conoció a ese Craig Tucker lo traiciono y manipulo de las peores maneras. Y no era cualquier persona, esa persona había sido su madre.
¿En quién puedes confiar cuando tu propia madre te ha traicionado?
Odiaba a todos aquí porque todos le recordaban a él. No… No odiaba a nadie de este lugar. Craig odia a una sola persona.
-Me odio a mí mismo.
Las lágrimas seguían saliendo de sus ojos y eso solo lo molestaba más. Craig Tucker no llora, Craig Tucker no llora, Craig Tucker no llora….
-¡CRAIG TUCKER NO LLORA!- gritó a todo pulmón y al darse cuenta de que grito llevo sus manos a su boca y cayó de rodillas.
El detestaba llorar, estaba harto de llorar porque eso hacía su antiguo yo, el yo que el tanto se esforzaba por eliminar. Se odiaba. Se odiaba en todos los sentidos. Él era horrible. Él era repugnante. ¿Cómo puede alguien quererme cuando ni yo me quiero? Todo era una mierda, él era una mierda. Él era horrible. No merecía vivir después de lo que había hecho. ¿A cuántos hombres había metido a la cárcel por orden de su madre? Había hecho todo por ella y ella no hizo nada por él. Ella hizo todo para que la odiara y aun así, Craig la sigue amando.
En verdad que todo era un infierno para él. ¿Cómo podía creer en Dios cuando había tenido que soportar todo eso? Era estúpido que alguien en el reformatorio creyera en Dios… A excepción de Kenny. Kenny era diferente. Kenny era muy diferente de Craig y por eso Craig lo quería. Quería a Kenny porque así podía querer a lo más lejano de él mismo. Kenny era diferente a los demás. Ese rubio aún era blanco y puro. Craig había deducido que a pesar de que fuera un gran pervertido, el aún conservaba su virginidad. Esa era la primera cosa que lo separaba de él. En segunda, Kenny tenía las manos limpias de sangre, eso lo separaba de absolutamente todos los del reformatorio. Y en tercera, Kenny aun creía en un nuevo mañana, él estaba lleno de esperanzas mientras que todos los demás yacían en la desesperación.
Kenny no vino al reformatorio porque se lo merecía, vino porque era la luz que todos necesitábamos.
¿Cómo Craig pudo notar esto en el chico? Que era diferente a él. Sencillo, por la manera en la que sonreía y se comportaba. Esa fue la primera señal. Él tenía una razón para salir. Por eso Craig decidido investigar más a fondo que lo trajo aquí.
Prostitución, posesión/consumo de drogas e intento de asesinato.
Tal vez lo primero era lo más cercano a Craig, pero había una gran línea que los diferenciaba. Kenny no vendía su cuerpo. Él no se prostituía en sí. Kenny no dejaba que lo tocaran, Kenny era el que tocaba. En cambio, Craig ya no tenía nada de pureza desde que era un niño. Tal vez por eso le gusta tanto estar cerca de Kenny…
Me hace sentir puro por unos momentos.
La segunda razón, bueno, el asociar a Craig y Kenny por consumir drogas sería como relacionar a dos niños solo porque comen caramelos. Por eso ese cargo no afecto no lo absoluto a Craig. Solo hizo que Kenny pareciera más divertido e interesante.
El tercer cargo, esa fue la razón por la que decidido acercarse. Aun pudiendo terminar con la vida de alguien, Kenny decidido no hacerlo a diferencia de los demás y de el mismo. Kenny tomo la decisión correcto, Kenny no se equivocó. Kenny fue el único en este lugar que no se equivocó….
Todos aquí no eran más que asesinos.
Tweek mató a varias personas en un banco
Henrietta asesino a su propio padre
Stan asesino al padre de su novia
Kyle a un compañero de su escuela
¿Y él? Craig rio un poco. Él era el peor de todos. No podía mirarse las manos sin pensar en toda la sangre que estaba marcada en ella, sangre que él había corrido porque ella se lo pidió. Si mamá lo pide, no puede ser nada malo. Todo era culpa de ella. Ella era la culpable de todo. La odiaba. La odiaba. La odiaba. La odiaba. La amaba. En verdad la amaba. La amaba como no tenía idea. Aunque su madre le haya abandonado en el tribunal, aunque ella ni siquiera miro a su propio hijo cuando este gritaba por ayuda, que confesara, que lo salvara….Ella solo lo ignoro. Ni siquiera lo miro con misericordia o con culpa en los ojos. Ni si quiera lo miro. Solo se levantó, estiro su cuello para levantar su orgullo, miro al juez, luego miro a Craig sin emoción alguna en su rostro y se marchó en silencio.
Dejándome solo
Abandonándome
Abandonándome después de todo lo que hice, de todo lo que hice por ella
Sus propias lágrimas parecían estar cortándolo en este momento. Ya no sabía la razón por la que estaba llorando, solo sabía que quería que todo terminara. Que todo llegara a su fin. Dejar de sentirse así. Quería sentirse bien por primera vez en la vida, dejar de tener el peso de la culpa sobre su corazón y poder sonreír de verdadera felicidad. Tanto llevaba sin sonreír porque era feliz que había olvidado como hacerlo. Craig quería mandar todo a la mierda porque creía que de esa manera todo terminaría y si todo terminaba, el sería feliz. Quería… Quería…. Craig quería que Kenny lo abrazara como abrazaba a Stan.
Solo quería ser eso.
No quería ser fuerte, estaba harto de ser valiente.
Todas sus memorias dejarían de asecharlo cuando pudiera soltarlas sobre alguien más, todos sus pecados se desvanecerían si los confesaba y, toda tristeza terminaría si podía apoyarse en alguien para librarse de ella. No se podía apoyar en Henrietta, esa chica estaba más sumergida que nada en su propio vacío y necesitaba ayuda urgentemente. Craig le tenía lastima a Henrietta pero no se acercaba porque sería como acercarse a su reflejo. Henrietta tuvo el valor de hacer algo que el no pudo, matar a su propio padre, quien le causaba todo mal. Craig no pudo hacerlo. El jamás pudo lastimar a su madre. No quería acercarse a alguien que solo le recordaría su falta de valentía. Craig era una persona egoísta porque era la única manera en la que él aprendió a subsistir en este mundo que lo traiciono desde que nació.
No podía apoyarse en Tweek, aunque el rubio se lo negara, Craig sabía que muy pronto el adicto a la cafeína se marcharía a una institución donde tratarían más a fondo su adicción. Tweek se marchaba. El sería feliz mientras que Craig estaría encerrado un buen tiempo. Tweek… Tú me recuerdas a mí por una sencilla razón: Tu desesperación y dependencia a algo. Él dependía de la droga, Craig dependía de su madre.
No podía apoyarse en Stanley, el chico le recordaba mucho a el mismo. Demasiado. No solo porque su aspecto físico fuera parecido, sino porque Stan había matado por el amor de una mujer al igual que Craig. Ambos habían sido manipulados, ambos habían caído en la trampa para después ser traicionados por esa mujer. A Stan le puso el cuerno mientras que el chico hacía el trabajo sucio, a Craig lo traiciono cuando podía salvarlo en el juicio.
No podía apoyarse en Kyle. Kyle era débil. Kyle estaba lastimado. A Craig le daba miedo acercarse porque, él también había pasado por lo que paso Kyle. Le daba lastima el pelirrojo, el en verdad entendía lo que el pobre judío estaba sintiendo, el asco que sentía al mirarse desnudo en un espejo y el miedo de que todo se volviera a repetir. Craig odiaba el contacto físico porque le temía. Nadie volvería a tocarlo, nadie volvería a abusar de él y sobre todo… Craig no permitiría que nadie volviera a tocarlo como todos esos hombres mayores. Nadie lo tocaría. Ni si quiera porque su madre se lo pidiera. Nunca, nunca, nunca nadie volvería a poner sus arrugadas manos encima de él.
Solo había alguien en quien apoyarse….
-Kenny.
El chico tenía sus traumas de la infancia como todos en este lugar, pero, esos traumas le permitirían entender al azabache como nadie más. Su alegre actitud hacía que Craig comenzara a recordar como sonreír, la existencia de Kenny le recordaba a Craig que era vivir. Craig quería estar con Kenny porque, solo de esa manera podía recordar ese sentimiento de "completa felicidad". Solo a lado de Kenny, Craig sabía que podría encontrar esa felicidad de nuevo. Quería que Kenny lo abrazara, que Kenny llorara a su lado, y sobre todo, que Kenny no lo amara para después traicionarlo.
Quería que Kenny lo quisiera.
Solo así…Solo de esa manera…. Si eso sucediera, Craig podría ser feliz de nuevo.
-Te odio.- dijo entre dientes, sus lágrimas aún caían sobre sus mejillas y eran tan gruesas que al estrellarse contra el suelo dejaban una gran mancha.- Te odio, te odio, te odio. ¡En verdad te odio Kenneth McCormick! ¡Nunca había odiado tanto a alguien! ¡Nunca! ¡Eres al primero que odio! Al. Pri-me-ro.- cerró sus ojos con fuerza.- Te odio….- los brazos de Craig temblaron y se dejó caer contra el suelo.- Deberías morir…- soltó sin muchas fuerzas, era casi un susurro.- Te odio.- repitió y se hizo un ovillo, estaba en una posición fetal y muy infantil para su edad pero… le daba igual.- Te odio Kenny, en verdad te odio.
Cerró los ojos y dejo que sus lágrimas siguieran brotando.
Solo se había sentido así por una persona antes, no por su madre porque el amor que él tenía a ella era enfermizo y le perjudicaba. Solo se había sentido así por una persona antes. Una niña. Una niña que siempre lograba consolarlo cuando llegaba en las noches después de un trabajo que en verdad aborrecía, esa niña que siempre cuidaba de sus heridas provocadas por mamá y esa niña que hacía que Craig pudiera sonreír. Si ella sonreía, Craig también podría sonreír. Esa niña era su fuerza para levantarse. La odiaba por eso. Esa niña que siempre lloraba cuando mamá le gritaba, esa niña que fue más fuerte que el al no dejarse manipular por su mamá, esa niña que siempre trato de salvarlo… Hasta esa noche donde todo cambio.
Mañana deshazte de ella, Craig.
Craig ya no podía más. Ya no podía. ¡Ya no!
Comenzó a llorar sin límites, no se contuvo ni un poco porque ya no podía contenerse, gemía, gritaba, se sacudía y lloraba como si fuera un bebe. ¡Quería que esos recuerdos murieran! ¡Que desaparecieran de su mente! ¡No quería verlos! ¡NO QUERÍA! ¡NO QUERÍA VER LA NOCHE EN LA QUE PERDIÓ A RUBY, NO QUERÍA!
Hizo todo esto hasta que perdió sus fuerzas, grito, pateo, araño a la nada y lloro hasta que sus lágrimas se terminaron. El ya no podía soportar esto… Ya no podía…. Cerro sus ojos y dejo que la última gota cayera hasta que tocara el suelo, estaba recostado y tan cansado que estaba a punto de dormirse. Sentía su garganta seca y débil. Él se sentía seco y débil.
Lo siento Ruby…
Perdóname, por favor
Kenny estaba caminando por el pasillo, había creído que escucho a alguien gritar como si no pudiera más. Un grito desesperado. Debía ser su imaginación, era lo más probable. Si alguien estuviera gritando habría hombres en bata blanca corriendo para ayudarlo. Como hicieron con Stan.
Después de que el joven de ojos zafiro hubiera llorado y gritado sobre el pecho de Kenny, dos ayudantes se aparecieron junto a la psicóloga y apartaron con cuidado a Stan de él. Le preguntaron qué sucedió y Kenny les contó. Era mejor mantener la calma para que no lo culparan de haber molestado o torturado a Stan para que se pusiera de esa manera. Después de todo, por más estúpido o alocado que sonara, Kenny sentía que había ayudado a Stan de alguna forma. El joven se había liberado, había soltado algo que tenía guardado desde que la tragedia sucedió y no podía soportarlo más. Kenny no podría disminuir el sufrimiento de Stan, pero podría ayudarle a pasar por este lo más rápido posible.
La psicóloga le pidió a Kenny que se marchara en lo que calmaban a Stan y el rubio acepto sin decir nada, solo se levantó, metió sus manos en los bolsillos de su sudadera y se marchó. No había caso en sonreírle o dedicarle una mirada de apoyo a Stan, ahora el pobre chico se estaba agarrando de los cabellos repitiendo: "Yo la amaba, yo la amaba, todo lo que hice fue por amor."
En verdad que la tal Wendy es una perra
No me vendría mal un cigarrillo se dijo al marcharse del comedor. Los pasillos estaban un poco oscuros, pero Kenny ya se había acostumbrado a este lugar. Él se adaptaba fácilmente, era una de sus ventajas o virtudes. Espero no adaptarme a un día sin Craig…
Eso era lo que menos quería, volver a vivir si la presencia de Craig, esa presencia que disfruta joderlo de todas las maneras posibles y siempre anda caminando como si fuera el rey del mundo. Tucker era un gran imbécil. Kenny siempre sonreía cuando pensaba en eso. ¿Qué le vio a Tucker? El aún se lo pregunta todos los días, a pesar de que pueda sentirlo, Kenny no sabe exactamente cuál es el encanto que tiene Tucker sobre él y no está seguro si quiere averiguarlo. Tal vez el no saberlo es lo que lo hace tan mágico.
"¿Vas a aceptar una respuesta sin explicación? No seas mediocre, McCormick".
Si, si soy mediocre cuando se trata de ti.
En verdad prefería ser una persona mediocre, una persona inepta, alguien con un coeficiente intelectual bajo pero, podría soportar todo eso con tal de seguir sintiéndose de esa manera a lado de Tucker. Tucker era quien lo volvía mediocre. Por Craig Kenny podría ser la persona más mediocre del mundo.
Sonrió por lo bajo.
-¡Hey! ¡Tu! ¡McCormick!
Kenny se volteó para ver quien le estaba hablando, era Henrietta.
La chica traía unos pantalones grises, una sudadera negra y el cabello estaba lacio porque estaba mojado. Tenía una mano en el bolsillo de la sudadera y en la otra sostenía una especie de cuaderno que estaba en una bolsa de plástico. Venía corriendo hacía Kenny (si a eso se le puede llamar correr). Era raro verla con el rostro tan colorido, debía ser gracias a la ducha que se había echado antes de ir a comer.
-¿Qué sucede?- preguntó una vez que la chica estuvo lo suficientemente cerca como para entablar una conversación.
-La psicóloga me pidió que te entregara esto.- le extendió el cuaderno que estaba dentro de una bolsa de plástico. Kenny dudo en tomarlo.
-¿Qué es?
Henrietta le dedico una mirada asesina y después sonrió. Nunca pensó que podía ser tan vivaz.
-Un cuaderno, estúpido.
-Bueno, ¿para qué es el cuaderno, cabeza de alga?- preguntó Kenny con una sonrisita traviesa y ella volvió a mirarlo con enojo.
-Es un diario.- respondió y Kenny tomo el cuaderno.- Todos tenemos uno. Tienes que escribir exactamente lo que te sucedió antes de llegar aquí, ah, y descuida, la psicóloga no lo leerá al menos que no quieras. Para eso es el candado y la llave de ahí.- Henrietta señalo las cosas dentro de la bolsa de plástico.- Si, sé que suena patético pero, según ella nos ayudara a quitarnos un peso de encima y bla bla, rollos sentimentales y conformistas. Pero bueno, también se supone que puedes pedirle el diario cada vez que quieras escribir algo en él y ella no lo leerá al menos que tú quieras.
-Entonces, ¿me lo llevo ahorita para escribir las razones por las que estoy aquí?- preguntó Kenny inspeccionando el cuaderno.
-Y lo que sentiste, ¿qué acaso estas sordo o solo eres idiota?
Con cada palabra que dices te pareces más a Craig.
Kenny miro fijamente a Henrietta para que se callara, en verdad él no sabía que la chica podía llegar a ser tan… ¿viva? Todo este tiempo ella había parecido una chica muerta que, el verla actuar aunque se de manera agresiva, como una adolescente era todo un caso.
-Te trato así porque has comenzado a caerme bien.- dijo Henrietta sin mirarlo.- Aparte, es cansado no hacer absolutamente nada de vez en cuando. No es muy divertido quedarte seria por mucho tiempo.
-Supongo…- A Kenny le incomodaba hablar con la chica después del poema que había leído, solo tenía ganas de mirarle las muñecas y preguntarle directamente por qué esa era su única salvación. Pero de pronto, mientras Kenny observaba a la chica, esta sonrió.
No le sonrió a él, le sonrió al techo. Pero, una sonrisa era una sonrisa. Y las sonrisas son valiosas, en especial si son parte de una chica como Henrietta que siempre vivió dentro de un infierno. El verla sonreír así, uno nunca pensaría por todo lo que ha pasado, el tener que ver como su propio papá mataba a su mamá a golpes y luego se desquitaba con ella. El no tener otra salida más que tener que asesinar con tus propias manos a tus papás…. La Henrietta de ahora parecía no estar relacionada con esa Henrietta.
-Así que,- ella volteó a verlo. Ya no parecía un fantasma, era una chica de verdad.- tú también leíste mi poema, ¿no?
Kenny abrió los ojos impactados. ¿Cómo ella podía saber eso? Era imposible.
-Craig no es el único aquí que sabe usar el cerebro. Desde un inicio supe que el encontró mi poema, si no, él hubiera tratado de detenerme al hacer esto.- Henrietta se subió la manga de su brazo derecho mostrándole a Kenny cortadas que iban desde la muñeca hasta el codo. ¡Esto está muy mal! Kenny no podía más. ¿Qué demonios sucedía?- Si el confía en ti, significa que yo también puedo hacerlo.
-Henrietta,- Kenny la tomó de los hombros, no le importaba si ella confiaba o no, esa no era la salida y estaba mal. Si le contaban todo a la psicóloga, tal vez ella entendería y Henrietta tendría que dejar de hacer esto.- No tienes por qué hacerte esto. Podemos…
-¿Contarle a la psicóloga?- Henrietta sonrió burlonamente.- Si he estado aquí tanto tiempo es porque así lo he decidido. Cortarme es lo que hace que no me dejen ir.- Henrietta tenía lágrimas en los ojos y aun así sonreía. Si es horrible ver a alguien llorar o ver a alguien sonreír forzosamente, Henrietta estaba haciendo ambas cosas al mismo tiempo.- Me corto porque es la única manera en la que puedo quedarme porque haya afuera no tengo nada, absolutamente nada.
Por eso Henrietta también me recuerda a mí mismo, ella tampoco tiene nada allá afuera, ella tampoco tiene una razón por la cual salir. No tenemos familia. Ambos estamos solos en el mundo.
Oh si, la inspiración regreso a mí. Ahora sí, tratare de mantener este fic lo más actualizado posible. Espero que les haya gustado, y aunque parezca que ya saben todo sobre el pasado de los demás, todavía falta aclararlos y mucho. Gracias por sus reviews~
P.D. Anden, dejen mas reviews son bonitos y si los dejan les regalare un panda.
