Caminó algo molesto y frustrado hacia su habitación ya que en su cabeza había planeado otra cosa para esa noche "especial". Entró a su cuarto de malas ganas, cerró las cortinas y ordenó algunas cosas antes de ponerse de ropa de dormir, suspiró ahogando sus más profundos deseos y luego apagó la luz del dormitorio. Se introdujo con algo de dificultad a su futón y se quedó pensando un momento en su, hasta ahora, reprimida fantasía. – Rayos…- cerró los ojos y suspiró, luego miró hacia el lado, donde debía estar su padre y después de un gran bostezo, se acomodó para encontrar la ubicación que le permitiría dormir plácidamente. Concilió el sueño después encontrar la posición perfecta y de relajarse, últimamente, había tenido sueños bastantes placenteros, la tranquilidad constante que tenia por estar bien con Akane le permitía conciliar el sueño más rápido de lo que él esperaba.
Al cabo de una hora más o menos, y después de cerciorarse de que el joven se encontraba profundamente dormido, la bella amazona abrió sigilosamente la puerta del armario para salir de él sin hacer el menor ruido. Caminó lentamente cuidando muy bien cada uno de sus pasos para no tropezarse con algún objeto que estuviese en el suelo y que ella no pudiera ver dado a la oscuridad. Una vez que llegó a su objetivo, donde estaba recostado el joven, lo miró con ansias y se recogió muy bien el cabello para que él no se percatara de su larga cabellera. Se inclinó para verlo de más cerca y se estiró al lado de él abrazándolo suavemente. Acarició su rostro largos minutos, sintiendo la suavidad de su piel y pese a la densa oscuridad, podía apreciar los hermosos rasgos que poseía su atractivo rostro varonil. Luego se levantó y mientras este seguía durmiendo, puso sus manos a cada lado de la cabeza de él, rodeando sus piernas masculinas con las suyas y se puso sobre él sin aún tocarlo. Estuvo un par de minutos absorbiendo su respiración, estudiando y grabando en su memoria su forma de respirar, y el perfume que despedía su cuerpo. Observó con deseo a aquel cuerpo que yacía en profundo descanso y lentamente acercó su rostro al de él y le dio un tenue beso en sus labios. De pronto el joven despierta y observa una silueta femenina sobre él.
- Viniste…- suspiró aliviado y sonrió – que linda sorpresa…- acarició el rostro de la joven como forma de grato saludo.
Ella no emitió palabra, solo respondió a las caricias de su rostro, se acercó a él y lo besó apasionadamente, y él por supuesto, respondió efusivamente tocando su espalda y acariciando su esbelta silueta.
- Akane… ¿Por qué cambiaste de opinión?- preguntó algo confundido pero al mismo tiempo feliz.
- Shhh… – le tapó la boca con sus labios, besándolo afanosamente para que no volviera a pronunciar palabra alguna.
- Descuida, de verdad no creo que tus hermanas se den cuenta… - habló en tono más bajo – Así que no hay de qué preocuparnos.- sonrió
Después de muchos besos y caricias, la chica se sentó sobre la entrepierna del joven mientras él seguía recostado.
- A...Akane… estás segura? – de un momento a otro los nervios lo empezaron a invadir - Akane… ¿Por qué no me respondes? – dijo aún más nervioso pero al mismo tiempo emocionado - S…sabes a qué nos llevará esto? – la mujer se quitó gran parte de su ropa dejando su torso completamente desnudo, tomó las manos del chico y las acercó a su cuerpo para que la tocara completamente. Él se acercó y la abrazó firmemente con uno de sus brazos y con la mano libre la acariciaba su cuerpo mientras la seguía besando. Algo le llamó la atención – ¿sus pechos crecieron un poco más? – la seguía besando y se dio cuanta sabor de sus besos eran diferentes. Empezó a aspirar su aroma y había algo raro… no era el dulce aroma que él tanto amaba y que le hacia sentir mil cosas.
- Akane… cambiaste de perfume? – La chica no respondió.
y lo siguió besando insistentemente. Aunque él se encontraba gratamente sorprendido, no quería pensar en nada más que la felicidad que le provocaba estar con ella de esa forma, pero por otra parte no podía evitar pensar en que había algo extraño en esa situación placentera… definitivamente, al parecer, algo no estaba calzando del todo.
Por su parte, la aún más hermosa chica que estaba placidamente cómoda en su cama, no podía dejar de pensar en él… en sus últimas palabras. Así que después de darle muchas vueltas al asunto, decidió finalmente pasar la noche con él. – ¿Qué podría pasar? – se preguntaba nerviosa mientras se ponía de pie y se dirigía en silencio a la habitación de su amado – Si… solo dormiremos – decía para si mientras sonreía. Al fin llegó a la habitación del chico y se quedó pasmada al oír unos extraños ruidos que provenían desde el interior. Más que rápido abrió la puerta y encendió la luz. No daba crédito a lo que sus ojos veían en ese momento, estaba tan sorprendida que durante los primeros segundos no pudo articular palabra o realizar gesto alguno, solo se había quedado en blanco. Cuando al fin pudo reaccionar, su corazón empezó a sentir un dolor indescriptible… lo único que sentía es que le perforaban las entrañas, era el tormento más grande que había experimentado en su vida, en tan solo escasos segundos sentía que su existencia ya no tenía sentido.
Al fin Akane sacó fuerzas y pudo hablar. Empuño las manos y le lanzó una mirada furiosa.
- Ranma! - Él la miró por unos segundos tratando de procesar la información en su cerebro, sentía cómo los ojos se le dilataban y el corazón se le salía casi por la boca – A..ka…- quedó impresionado, volvió a mirarla antes de observar a la mujer que estaba sobre él. Era una verdadera pesadilla.
– Q… qué haces tú aquí? – Le preguntó anonadado a la bella amazona. Quedó en shock al pensar que a quien estaba tocando y besando tan apasionadamente no era precisamente a la joven que acababa de abrir la puerta.
- Yo estar con airen antes de ir a China –
- Q..queeeee? – No podía creer lo que sus oídos escuchaban.
- ¿Cómo te atreves?- Akane le preguntó aún parada en el marco de la puerta mientras se contenía de no asesinarla. La mujer no le prestó mucha importancia. Sólo veía en cámara lenta cómo la semidesnuda chica era apartada por el chico mientras ésta le ofrecía una sonrisa de triunfo.
- Yo venir a despedirme de airen – dijo como si fuera lo más normal del mundo.
- Esa es tu forma de despedirte? Sigues con eso… es que no tienes dignidad maldita zorra? – le gritó con furia
- Yo amar a airen, no tener vergüenza –
Esto ya era el colmo, demasiada desfachatez, ya no lo podía soportar, entró a la habitación dando rápidos y fuertes pasos dirigiéndose directamente donde la chica. Tomó su ropa y se la lanzó a la cara.
- Vístete, maldita - dijo enfurecida mientras la chica empezaba a vestirse - Recoge toda tu basura y lárgate! no quiero volver a ver tu rostro en lo que te quede de vida – la tomó de la ropa y la empezó a sacudir enfurecida mientras la amazona forcejeaba, en lo más profundo, sin dudas deseaba acabar con su vida, era la primera vez que Shampoo veía a la Akane tan enojada.
El chico reaccionó, se puso de pie rápidamente y observó la escena. Al percatarse de eso la amazona se aprovechó de la situación para tomar un papel de victima.
- Ayúdame airen – gritó desesperadamente. El chico se acercó a ellas.
- Akane… permíteme – ahora él tomo a la amazona por la ropa y se inclinó para llegar a su altura – Mírame y escucha bien esto – la amazona lo observó con gran interés – Acaso crees que con esto vas a hacer que me gustes? Actúas como una cualquiera, que no tiene honor, valor ni sentimientos-
- Ranma, yo solo quería…-
- Pero sabes una cosa? no te comparas con Akane, ella es mucho mejor que tú porque ella no se interesa en destruir vidas ni relaciones, ni estar con trucos sucios todo el tiempo para lograr sus objetivos, ella se preocupa por mi felicidad, siempre me dejó libre y por eso me enamoré de ella, en cambio tú sólo me obligabas, todo a la fuerza y eso no es amor, tú no me amas, sólo estas embobada con esa estúpida ley de tu tribu, la misma que te obliga a actuar como una cualquiera sólo te preocupas por ti misma, esta vez caíste muy bajo Shampoo, no quiero volver a verte jamás – de los ojos de la chica solo salían lagrimas de tristeza, no podía tolerar oír esas palabras de él – y no llores… porque aparte de sentir pena y rabia por ti… me das asco – dijo secamente.
- No pensar lo mismo cuando besar y tocar a Shampoo – dijo defendiéndose.
- Idiota, es que no entiendes que yo pensaba que era Akane? – se cruzó de brazos soltándola bruscamente – Sabes perfectamente que si hubiera sabido que eras tú jamás lo hubiera hecho – se acercó a ella y la miró a los ojos – ahora ven – nuevamente la tomó de la ropa con fuerza, y la llevó como si de un bulto se tratase hasta la puerta principal de la casa. Cuando llegaron, abrió la puerta con ira – Así que querías una despedida? – la tomó con fuerza entre sus brazos – Pues recuerda esto – y seguido de eso la arrojó al estanque que se encontraba en el patio. – No te atrevas a volver – dijo con tono seco.
Al caer en el agua fría la chica se convirtió en gato y dada a semejante humillación, dio un salto y desapareció entre la oscuridad.
Luego de eso el chico corrió hasta su habitación donde se suponía que aún estaba Akane. Necesitaba desesperadamente hablar con ella para aclarar y reparar aquella tan indeseable situación. Cuando llegó abrió la puerta y obviamente la chica no seguía ahí… se había ido – maldición – empuñó una de sus manos y dio un golpe brutal a la pared que tenía más cerca. Corrió con desesperación a la habitación de ella. Tenía una mezcla desastrosa de sentimientos; nerviosismo, angustia, pena, rabia, pero sobre todo, estaba realmente indignado por la mala pasada que le había hecho pasar esa mujer, otra vez habían caído en una de sus sucias trampas y por otra parte se culpaba a él mismo por no haberse dado cuenta antes. Al fin llegó a la habitación de Akane y golpeó la puerta con fuerza, sabía que probablemente la chica no le iba a abrir.
- Akane, ábreme – dijo con voz firme.
- Lárgate maldito, no quiero verte! – se podía oír claramente una voz cortada dado a las lagrimas que salían sin cesar de sus ojos.
- Akane por favor – dijo mientras posaba una mano sobre la puerta.
- Ya basta! Vete! Déjame en paz –
Desgraciadamente estos chicos no se acordaban que no estaban solos en casa. A Ranma se le desfiguró la cara al percatarse que desde un sector de aquel corredor lo estaban observando atentamente y con una gran mirada interrogante las dos hermanas de Akane. Obviamente estaban intrigadas con la situación.
- Porqué tanto alboroto, que sucede Ranma? – Dijo Nabiki con los brazos cruzados y ahora una mirada algo desafiante exigiendo una explicación.
El chico no las tomó en cuenta, claramente en su cabeza había algo muchísimo más importante, salió corriendo evitando a sus cuñadas a lo que estas se quedaron mirando preocupadas. Llegó hasta la primera ventana que vio y se subió al techo. Llegó hasta la ventana de Akane, miró hacia dentro y vio a su chica que se encontraba sentada en el suelo pegada en la puerta, con la cabeza inclinada y sus manos tapando su rostro llorando amargamente. Ver tal escena le revolvió el estómago, era una de las sensaciones más horribles que había experimentado hasta ahora y en un acto desesperado no le quedó más que quebrar el vidrio con sus propias manos y entrar a la habitación. La chica que estaba en el interior se sobresaltó y se puso de pie rápidamente.
- ¿Qué rayos haces aquí? Ya te dije que no quiero verte! ¿Por qué insistes?– dijo con un odio que inútilmente trataba de contener. Abrió los ojos sorprendida al escuchar golpes que provenían del otro lado de la puerta.
- Akane, que sucede? Akane abre por favor, estás bien? – le gritaban sus hermanas.
- Sii estoy bien, no se preocupen, solo debo resolver algo, vayan a dormir, mañana hablaremos – a los pocos segundos los golpes cesaron – la chica dirigió su mirada nuevamente hacia el joven - Viste lo que hiciste? Ahora se enterarán de todo – se acercó a él furiosa acorralándolo hacia la ventana para que se fuera.
- No me iré sin hablar contigo –
- Lárgate de una vez! – entre lagrimas se acercó dispuesta a golpearlo, pero ágilmente el chico alcanzó a tomarle ambas manos impidiendo todo movimiento de parte de ella. Al quedar atrapada entre sus manos, no le quedaba más que abandonar toda resistencia. Solo pudo bajar su mirada hacia el suelo para evitar observar aquellos ojos suplicantes. – suéltame…- le dijo ya un poco más calmada.
- No, hasta que me escuches-
- Nada de lo que digas servirá – habló con el ceño fruncido, mirándolo de forma amenazante. Definitivamente estaba colapsada con la situación.
- Akane…yo…-
- Ranma… - no lo dejó terminar la frase y miró hacia un lado – Ya no te amo…- El chico abrió los ojos completamente sorprendido, no esperaba escuchar eso.
- Que dices? – dijo casi en shock – Ya no me amas? – la agitó suavemente para que ésta lo mirara – y desde cuando si se puede saber? Si hace unas horas estábamos felices – ahora era él el que empezaba a enojarse – es decir que en un par de horas dejas de sentir amor por mi? Que clase de amor es el tuyo Akane?-
- Ahora es diferente…- el chico la dirigió hacia la pared apretando su cuerpo contra el suyo.
- Diferente por qué?- la chica seguía evitando sus ojos – por favor mírame cuando te hablo – la chica dirigió su mirada hacia él con rencor.
- ¿Cómo te atreves a preguntarme eso? Maldito imbesil – volvió a correr la vista.
- Akane…- la presionó más contra la pared y su cuerpo y liberó una de sus manos para tomar su rostro y obligarla a mirarlo con atención – yo creía que eras tú… ¿cómo es posible que pienses que yo podría engañarte? –
- Ya suéltame idiota, no quiero oírte – empezó a forcejear – No creo ninguna de tus malditas palabras, siempre te estuviste riendo de mi, pero claro, como yo siempre te detenía, te fuiste con la más fácil, no es así?
-…- silencio
- Es que no entiendo cómo pude ser tan estúpida, cómo pude creerte, siempre debí imaginar que tus atenciones no eran gratis, que querías algo a cambio – El chico la liberó completamente, separó su cuerpo del de ella y bajó la cabeza.
- Ya es suficiente… - dijo en tono triste – si ese es el concepto que tienes de mi… - hizo una pausa y tomó aire para evitar inútilmente que se le escaparan lagrimas de los ojos – si no confías en mi… creo que es mejor que terminemos todo esto ahora mismo – le dio la espalda y se dirigió hasta la ventana para salir, pero antes de salir, se volteó a mirarla por última vez – Akane Tendo… desde ahora… ya no somos nada – se subió al marco de la ventana y dio un salto hacia fuera para alejarse en medio de la oscuridad.
Uhhhh... bueno que puedo decir... jaja me puse nerviosa antes de publicar este capitulo... hace un par de dias que lo tenía listo pero debía agregarle un par de cosas más. jaja escribí esto mientras tomaba la PSU a aflijidos estudiantes xD!.
Solo espero no decepcionarlos, quisiera saber sus opiniones :3
quiero agradecer a todos los que siguen mi historia, de verdad me emociona leer sus reviews y mensajes privados! y a mis amigas queridisimas Cristal Y Mire, muchas gracias por su apoyo, es demasiado importante para mi.
Espero publicar el siguiente capitulo durante la proxima semana, ya llego avanzado una parte :P! pero ya saben.. el tiempo es el que manda jajajjaa veremos si puedo seguir lo antes posible, claro que todo depende de como les esté pareciendo esta historia :P!
saludos y abrazos!
TENUBRIUM SAMA
