Capítulo 11: Surge una nueva autoridad: El Emperador Gabriel Durante un largo período estuvieron los Humanos trabajando con Gabriel y luego con la llegada de los Elfos Sanguinarios del Príncipe Kael´thas, ellos le rindieron obediencia al Príncipe Gabriel, el cual ya había tomado la decisión de formar su gobierno con Militares y Nobles, gobernar para que su pueblo fuera feliz y que nunca les faltara nada, pero eso iba a llevar su tiempo, después de las desgracias con el Azote y Lord Archimonde, las cosas deberían tomarse un tiempo para así rendir todos su frutos necesarios.
- Mi Lord, ya es la hora. Le dijo el Capitán, quien venía con tres Soldados Rasos.
Gabriel se giró hacia los cuatro militares, los cuales lo esperaban, él había elegido finalmente ser coronado Emperador de los Altos Elfos, la Casa de Quel´thalas volvía a resurgir de sus cenizas y del odio hacia el Azote y al Príncipe Arthas por haberlos llevado casi a la extinción, Gabriel esperaba no cometer el mismo error que el Príncipe Kael´thas, quien cegado por la ira y el odio, terminó por llevarlo hacia la muerte misma.
En la Plaza de Armas, ya que la de la futura nación todavía estaba en construcción, se llevó a cabo la ceremonia, donde los Humanos de Theramore, los Elfos, tanto del Bosque de Ashenvale como los Sanguinarios, los Enanos y la Horda Orca estuvieron presentes. Gabriel llegó escoltado por su Guardia Imperial, compuesta por los Espadachines que habían servido a Kael´thas hasta su muerte, en el centro se encontraba un Sacerdote Elfo y el Capitán que llevaba la Corona Imperial en sus manos, protegido por un pequeño grupo de Soldados Rasos. A la derecha, un pelotón de Enanos Fusileros que realizarían los disparos de honor junto con los Equipos Mortero y finalmente, la Caballería, la cual montaba guardia por la zona de la ceremonia, con el fin de evitar cualquier incidente.
Gabriel había pedido de que no hubiera ningún problema en la Seguridad, ya que aunque la región estaba libre del Azote, se temía de una incursión enemiga por las costas, por lo cual, la Flota de Theramore patrullaba la zona Norte y Sur.
Pronto llegó el joven, caminando en camino hacia el Altar de los Reyes Elfos, donde el Sacerdote le esperaba para la coronación, la Corona era de su vieja tierra, Quel´thalas, uno de los muy pocos objetos que había logrado sobrevivir al fuego y la destrucción del pasado.
- ¡Atención! Pidió el Sargento a los Soldados Rasos y se posicionaron.
- ¡Atención! Respondieron sus subordinados.
Gabriel caminó pasando por ellos, siendo recibido y alabado por sus Camaradas, quienes ansiaban ver la coronación.
- Camaradas, estamos aquí presentes para presenciar una gran acontecimiento histórico: Nuestro líder, el Príncipe Gabriel Halcón Negra será coronado Emperador de los Altos Elfos, la Casa de Quel´thalas vuelve a recuperar su esplendor y de las cenizas, renacerá nuestro Imperio. Dio sus primeras palabras para la ceremonia el Sacerdote, mientras que Gabriel se arrodillaba.
El Capitán se acercó para llevar acabo la siguiente fase de la ceremonia.
Gabriel siguió arrodillado, esperando el momento para que la Corona Imperial fuera colocada en su cabeza, no podía levantar la vista, ya que iba contra los protocolos de ceremonia, ningún Príncipe al ser coronado no podía observar la ceremonia ni nada, solo debía permanecer allí hasta recibir la Corona.
- Príncipe Gabriel -Dijo en voz firme el Sacerdote Elfo- ¿Jurais bajo tu palabra y en presencia de todos los presentes desempeñar sus funciones como nuestro Emperador para nuestro futuro Imperio? Preguntó.
- Sí, juro. Respondió.
- ¿Jurais ante la memoria de nuestros Reyes de la Casa de Quel´thalas en vengar sus muertes y la destrucción de nuestro hogar a manos del Príncipe Arthas El Maldito? Volvió a preguntar el Sacerdote.
- Sí, juro. Desempeñaré mis funciones con lealtad, honor, patriotismo y prometo que no descansaré hasta ver a Arthas muerto y que pague todos los daños y muertes que causó a nuestra bella Quel´thalas. Respondió finalmente y sus ojos, el fuego ardía con todo su esplendor.
Inmediatamente estallaron los aplausos y Gabriel pasó de ser un Príncipe de una Patria destruida, a ser un Emperador con un proyecto en mente: Reconstruir el Imperio de la Casa de los Altos Elfos.
