Capitulo 9
Hermione se cruza de piernas. Oh por Merlín y todos los magos eso es mucho peor. Puede ver como desde el otro lado de la mesa, en el rostro de Harry se forma una sonrisa traviesa.
Maldito perverso...
Se encuentran en una reunión del Ministerio, Kingsley está dando una charla y todos los empleados están escuchando atentamente. Excepto Hermione Granger que está maldiciendo por dentro.
Tiene dos pequeñas bolas metálicas dentro. Sí, allí dentro. Harry se había encargado de ponérselas en su despacho y todo porque uno de los aurores había intentado invitarla a salir. Al pobre chico casi le había dado un infarto cuando el elegido apareció con su cara de "Te mataré si no te alejas de ella". Estaba muy claro que el auror no iba a intentar de nuevo conquistar a la famosa castaña, pero aun así, Harry casi se había vuelto loco de los celos y antes de que pudiera hacer nada, la había tumbado sobre el escritorio y metido esas cosas que Hermione nunca había experimentado.
Si hubiera tenido tiempo, Hermione se hubiera desasido de ellas, pero Kingsley había entrado justo en ese momento, anunciando que ya debían comenzar la reunión.
Ahora tenía dos bolas metidas allí dentro que se habían ajustado a la temperatura de su cuerpo. Cada vez que se movía se sentía extraño y... delicioso.
"Apenas termine la reunión te llevaré a la sala de juegos Granger" cuando recuerda como le había susurrado al oído aquello siente como su sexo se aprieta en respuesta. Se siente enojada y excitada, una mezcla poderosa que terminará volviéndola loca. El muy idiota le había propuesto un trato del que no podía escapar: Sexo por cura. Harry más que nadie sabe de su debilidad con las palabras "tratamiento o cura", el muy miserable se las había jugado muy bien. Ahora prácticamente Hermione es su esclava sexual. Y si este, siendo su primer día, ya es una tortura, no quiere ni imaginarse como serán los siguientes.
-En fin, estoy muy satisfecho de haber podido hablar con todos ustedes hoy -dice Kingsley, haciendo que la castaña salga de sus pensamientos -. Gracias por haber venido.
Aplausos y todos comienzan a levantarse. Ha estado dos horas sentada con esas cosas adentro, le resulta dificultoso ponerse de pie como una persona normal. Se muerde los labios intentando reprimir un gemido, sus braguitas están tan mojadas...
Cuando termina de levantarse, un cosquilleo de placer le recorre todo el cuerpo y en ese instante sus ojos se encuentran nuevamente con los de Harry Potter. Puede ver ese brillo malicioso en su mirada, ese que muchas veces le da escalofríos. ¿Por qué tiene que ser tan guapo? Lleva ese traje que a Hermione le vuelve loca, acompañado por esa corbata gris que hace resaltar sus ojitos claros.
Se acerca a ella como un león a punto de atrapar a su presa. La castaña mira a sus lados, preguntándose si hay alguna manera de escapar, pero antes de que pueda dar un paso, Harry llega a ella y coloca una mano en su espalda.
-Hola -dice muy divertido de la situación, por estar torturándola de esa manera tan cruel. Hermione lo desafía con la mirada y el azabache se rasca la barbilla despreocupadamente.
-Me he percatado de que no pudiste cruzarte de piernas durante toda la reunión.
Un golpe directo a su orgullo.
-Apenas termines el tratamiento te meteré estas mismas bolas por el... -Harry le tapa la boca.
-Shh. Señorita Granger, si alguien la escuchara hablar así... ¿Qué cree que dirían de usted? -se burla y le quita la mano de la boca, para luego empujarla hacia la salida mientras varios clavan su mirada en ellos.
-¡Quiero matarte! -chilla la castaña cuando se aparecen frente a la Mansión. Harry la toma contra su voluntad, Hermione grita y forcejea pero aun así, logra subirla a horcajadas a él. La castaña suelta un sonoro gemido al sentir las bolas chinas en esa posición. El mago la mira con los ojos encendidos, llenos de esa locura que tanto la sacuden por dentro.
-Casi los mato a todos allí solo para traerte aquí bebé -gruñe y su boca va a directo a su cuello haciéndola soltar otro jadeo, con cada paso que da, las bolitas metálicas se le mueven adentro mandándole descargas de placer por todo el cuerpo.
-¡Ah! -exclama cuando Harry sube los escalones para llegar a la puerta.
-Te voy a coger aquí en el jardín si no dejas de gemir así -le advierte sacándole la coleta del cabello y dejándolo suelto, libre. Harry abre la puerta con la varita y entra a la casa, sube las escaleras con facilidad y Hermione se sorprende, se excita con esa fuerza que solo él puede tener. Se besan con locura, frenéticos, sin siquiera tomarse el tiempo de recuperar el aire. Oh si, la castaña se siente enojada con él, pero no puede controlarse, necesita saciar la sed de sus labios, de su cuerpo desesperadamente. Mientras caminan por el pasillo del último piso, el azabache le abre los botones de la camisa y hunde su nariz en sus pechos. La bruja lleva la mano a su cabello y lo obliga a proseguir, a que use su boca allí. Y Harry lo hace. Comienza a dar suaves y húmedas mordiditas hasta apoyarla contra la puerta rojiza.
-Amortentia -susurra antes de que su lengua recorra uno de sus pezones y la haga saltar, un saltito que provoca que las bolitas se muevan y la lengua del elegido la alcance aún más.
Ambos entran en la sala de juegos, Harry casi tropezándose, sin poder apartar su boca de los pechos de Hermione. Le arranca la camisa como puede y le baja la falda, dejándola solo en ropa interior. Deja que sus pies toquen el suelo, la obliga a voltear y le desabrocha el sostén mientras la castaña jadea intentando recuperar el aire. Le ata las manos con la corbata gris en una de las columnas de madera y se saca el saco en un rápido movimiento. Se inclina y le baja las bragas bruscamente. Ahora con su sexo libre, la observa desde allí abajo con hambre, haciéndola estremecer.
-Harry... -gimotea ruborizada por esa mirada tan íntima. El mago lleva una mano al hilo que cuelga de allí y tira, sacando una de las bolas metálicas. Hermione grita, ha sido tan repentino... siente como su sexo quema de placer, necesita descargarse, eso que le está haciendo... por Merlín, es demasiado...
Harry se levanta, viéndose salvaje con la camisa abierta y el cabello despeinado por el frenético manoseo que habían tenido antes de entrar. Se ve tan malditamente sexy que si Hermione no estaría atada probablemente se abalanzaría hacia él, lo violaría como suele decir él.
Uno de los dedos del mago se coloca en el labio inferior de la bruja para obligarla a abrir la boca. Coloca la bola allí.
-Chupa -le ordena y Hermione lo hace, sintiendo en su lengua su propio sabor -. Escúchame nena, si te corres antes de que te coja te azotaré, ¿entendido?
Se inclina nuevamente y tira del hilo, pero esta vez, suavemente. Hermione se relame los labios, rueda los ojos ante esa sensación y cuando siente que la bola ya va a salir, Harry la mete de nuevo empujándola con su dedo, haciéndola jadear. ¿Cómo logrará no correrse con aquello? La mente de la castaña se nubla, todo su cuerpo se centra en ese punto, en lo que Harry le está haciendo con tanta lentitud. Tira del hilo, la vuelve a meter, Hermione apenas puede sostenerse, siente las piernas debilitadas, el corazón palpitándole como loco. El elegido tira una vez más y la bola se queda allí, en el borde. Allí es cuando Harry acerca la boca a su sexo, lamiendo la zona por completo. Chupa su esencia hasta llegar al clítoris donde juega suavemente mientras Hermione se aferra a la columna de madera muerta de placer. Ese conocido cosquilleo comienza a recorrerle el cuerpo, a arremolinarse en esa zona.
Se va a correr. Y Oh no puede hacerlo... Harry la azotará si lo hace...
Pero querer parar teniendo su feminidad atrapada por la boca del elegido es como pedir detener el mar con las manos. El azabache mueve la bola metálica sin separarse de su clítoris, y aquello es suficiente. Hermione se corre, lanzando la cabeza hacia atrás y aflojando las rodillas, sucumbida por ese torbellino de emociones.
-Hermione... -gruñe Harry claramente enfadado por esa falta de obediencia, le saca la bola de adentro y se levanta -. Te dije que no te corrieras.
-No... No dejaré que me azotes -gime desesperada, intentando sacarse la corbata, pero está tan apretada a sus muñecas que es imposible.
-Ahora mismo viendo tu trasero así se me antoja darte unas nalgadas.
Se levanta del suelo.
«Oh no, no, ¿Nalgadas?» La situación se ve tan vergonzosa para Hermione que termina prefiriendo mil veces el látigo. Con la varita, Harry la separa de la columna, pero aun así le deja las manos atadas, se sienta y la recuesta de espaladas sobre su regazo.
Es tan vergonzoso que la mire así, de espaldas, desnuda y tan cerca que el rostro de la bruja se vuelve rojo. Él le sonríe malicioso y su mano derecha acaricia sus nalgas suavemente.
Sus dedos viajan hasta acariciar sus labios íntimos. Hermione cierra los ojos, mordiéndose los labios, siente como sus dedos se remueven allí, hasta mojarse con sus propios jugos. Se ha corrido hace unos pocos minutos y aun así siente como el placer comienza a renacer dentro de su sexo. Es tan delicioso que comienza a mover su trasero al ritmo de sus dedos, quiere sentirlo más... más...
-Tan mojada... -gruñe extasiado. Hermione mira de reojo sus pantalones, su erección se ve tan grande... quiere que deje este castigo y la coja como siempre, sentirlo hasta el fondo, hasta que la haga llegar otra vez.
-Deja de mover tu culo. Quiero que te quedes quieta -le ordena severamente esta vez. La castaña se queja pero termina haciéndole caso. Recuerda que una vez, su último novio le había dado palmaditas en el trasero mientras tenían sexo y que había sido penoso y fuera de lugar, se había sentido... muy extraño. Por eso no se siente segura con esto, abre la boca para detenerlo, pero antes de que lo pueda hacer su mano choca con su trasero. El dolor aparece allí, y Hermione chilla, sorprendida. La segunda la deja sin aliento, ha sido más abajo, cerca de su zona de placer y Ohh por Merlín... ¿Qué mierda es esa sensación? Otra más y su mundo da vueltas, se encuentra jadeando, Harry de repente se detiene, y mete dos dedos dentro de su interior, haciéndola gritar fuerte. Comienza a mezclar ambas cosas, una, dos nalgadas y luego sus dedos moviéndose dentro. Se encuentra disfrutando más que nunca de esa morbosidad, escuchándolo jadear a él también. Pero quiere más... más...
-H-Harry... -gimotea mientras sus dedos se mueven rápidamente dentro de ella, no la escucha, parece poseído, perdido en ese movimiento y otra nalgada más -. Harry... oh por Merlín...
Se va a correr... No quiere hacerlo así, se muere por sentirlo adentro, termina yendo en contra de su trato, Hermione se da vuelta, sorprendiéndolo. Un destello de furia cruza por los ojos de Harry.
-Tengo el trasero rosado. Ya es suficiente -dice agitada -. Yo... t-te necesito adentro.
-No me gusta que me detengan -gruñe y la obliga a abrirse de piernas, se mete entre ellas y saca su miembro para luego penetrarla rápidamente.
Oh dios mío... Harry se está moviendo demasiado fuerte...
Hermione se muerde los labios, observando como la coge como si fuera una bestia hambrienta, sujetándola de las muñecas, mirándola a los ojos con ese brillo de desafío. Así es Harry en la sala de juegos, un completo descontrol, que la asusta y la excita a la vez. Suelta gruñidos mientras la embiste una y otra vez, como si quisiera hundirse más y más, como si quisiera sentirla al máximo posible. El sudor baña sus cuerpos a causa de ese movimiento animal, desesperado.
Son tantas las sensaciones que él le provoca que solo basta con un par de segundos más para hacerla estallar. Hermione suelta un grito mientras alcanza las estrellas. Harry continúa con sus embestidas hasta que, exhausto, se deja liberar.
Los brazos del elegido se aferran a la bruja, y con una de sus manos acaricia con pasión su cuerpo desnudo. Sus ojos, que se habían visto oscuros y diabólicos hace unos pocos segundos vuelven a su color normal, la miran con ese verde que a Hermione tanto le fascina.
-Vas a volverme loco -murmura y su mano se coloca en su trasero atrevidamente.
-Siempre dices lo mismo.
Sonríe, iluminando todo su rostro. Se ve tan guapo así... de buen humor... la castaña quiere poder verlo así siempre.
-Creo hoy va a ser bañada por mí Señorita Granger -le anuncia y la toma en brazos. Ella se ríe y patalea fingiendo querer escapar. Harry la lleva al baño más cercano del piso entre risas.
Se meten en el jacuzzi, Hermione sentada sobre él. El agua está cálida y deliciosa, llena de espuma. El elegido comienza a masajear su cabello, ella cierra los ojos ante el contacto, no puede creer que esté compartiendo algo tan íntimo con él. Piensa en sus otras mujeres y un nudo se le hace en la garganta porque tal vez con ellas haya hecho lo mismo.
-Harry...
-¿Hmm?
-¿Con las demás tú... te bañabas de esta forma? -le pregunta sintiendo las mejillas encendidas, porque sabe que se está mostrando como una celosa psicópata. Pero no ha podido soportarlo.
-No -murmura y sus manos viajan por su piel hasta llegar a sus pechos llenos de espuma. Hermione gime, echa su cabeza hacia atrás, pegándola a su hombro y Harry atrapa sus labios. Su lengua aparece por un momento, jugueteando sexymente con la suya -. Tú eres la primera y tengo el presentimiento de que serás la última...
Ese lado romántico de Harry hace que su corazón palpite alocadamente. Escucharlo decir algo así es... impresionante.
Las manos de él continúan estimulando sus pezones, y Hermione puede sentir como su erección crece en su espalda. Se remueve, se pega más a él, comenzando una nueva tortura para los dos. Harry suelta un gruñido.
-Oh bebé...
Un patronus entra en el baño, interrumpiéndolos a ambos. Un mensaje de Kingsley para avisarle que lo necesita en el Ministerio.
-Maldita sea -gruñe mordisqueando su oreja -. Y yo que quería volver a cogerte...
-Pero podemos quedarnos aquí unos segundos más -dice ella traviesamente girando su cuerpo y subiéndose a horcajadas a él. Harry se queda con la boca entreabierta cuando ella sumerge su dureza en su interior -. Recuerda que fuera de la sala de juegos puedo mandar yo.
En la boca de Harry se forma una sonrisa pícara.
Con el constante movimiento, el agua comienza a salirse de los bordes del jacuzzi y los gemidos no tardan en llenar la habitación.
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Faltan solo tres días para Navidad. Hermione entra al supermercado para comprar la comida de la semana y algo especial para la fecha. Hay dos hombres siguiéndola desde que salió de casa, sabe perfectamente que son los hombres de Harry y eso la hace fastidiar bastante. ¿Acaso no puede salir sola ni siquiera a hacer las compras? Decide ignorarlos y meter en el carrito todo lo que necesita.
Todavía no se ha atrevido a preguntarle a Harry si desea pasar con ella Nochebuena. Lo ha intentado varias veces en los últimos días, pero últimamente su amigo está muy ocupado por culpa de la fuga de los mortífagos y los tratamientos.
Sí. Hace dos días el elegido había comenzado a hacerse los estudios. Kingsley le había agradecido tanto a la castaña que hasta la había hecho sentir avergonzada. Todavía no parecía haber cambios en Harry pero el Ministro le había asegurado que con el transcurso de los días, se comenzaría a notar el cambio. No le asegura la cura, pero sí el bienestar de Harry.
¿Volvería a ser el mismo de antes? No lo sabe, pero imaginarse un futuro sin ataques para su mejor amigo es aliviante.
Lanza una caja de cereal al carrito y continúa caminando. Se encuentra con el sector de comida navideña y no puede evitar recordar la sonrisa de Harry al probar los dulces de la Madriguera. Suelta un suspiro mientras toma algunos y se los lleva. Se veía tan lejano ese recuerdo...
Ahora que Harry y Ron han tenido ese malentendido en el bar, Hermione ve muy complicada la posibilidad de que ambos vuelvan a ser lo que eran antes. Y todo por una estúpida borrachera.
Termina comprando pavo, preguntándose si a Harry le gustaría que cocinase para él en esa fecha...
Aunque le parezca vergonzoso debe preguntárselo. Y cuanto antes.
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Hermione llega al Ministerio y camina hacia el despacho de Harry. Sí, se siente con fuerzas para preguntárselo por eso quiere hacerlo cuanto antes. Al entrar al pasillo, se encuentra con Kingsley gritando y dándole órdenes a unos cuantos aurores. Parece que algo malo ha sucedido. Sus ojos buscan inmediatamente a Harry en aquella multitud, pero no lo ve. Los aurores pasan rápidamente por su lado y solo el Ministro queda en el pasillo. Cuando sus miradas se encuentran, Hermione confirma que las cosas no están nada bien.
-¿Y Harry? -le pregunta sintiendo ya una opresión en el pecho.
Se encierra en el despacho de su amigo, esperándolo allí con el corazón agitado. Kingsley le ha confesado que Harry se encontraba en una misión de urgencia cuando desapareció. La gran mayoría de los aurores volvieron al Ministerio y los restantes se quedaron para seguir su rastro. Hace horas que no tienen noticias de él. Hermione se siente tan asustada que su cuerpo no deja de temblar, el miedo de perderlo crece con cada segundo que pasa. Quiere pensar que todo saldrá bien, pero que el Ministerio no tenga idea de donde está su amigo la hace titubear. Rookwood... ese maldito él es el culpable de que el mundo mágico haya vuelto a perder la paz. Si algo le sucede a Harry... no dudará en asesinarlo.
Se lleva las manos al cabello, intentando controlar sus emociones, pero las lágrimas comienzan a mojar sus mejillas. Necesita ver su cara de nuevo, saber que se encuentra bien, sabe perfectamente que es fuerte pero también sabe que aquellos dos están dispuestos a todo por vengar a Voldemort.
¿Y si ha caído en una trampa? ¿Y si está herido? Son tantas las posibilidades que pasan por la cabeza de la castaña que siente que le va a explotar la cabeza. Desde la guerra que no sentía esa sensación asfixiante, ¿Es qué nunca iban a poder vivir en paz?
En ese momento la puerta se abre y Harry entra con sus ropas de auror. Tiene el cabello despeinado, el sudor brilla en su cuerpo y tiene la ropa arrugada con manchas de tierra, como si hubiera estado en una gran pelea. Ambos se miran sorprendidos, el elegido claramente no se esperaba encontrarla allí y Hermione por el hecho de verlo sano y salvo. La castaña se levanta rápidamente y se lanza a sus brazos, apretándolo con fuerza.
-¡¿Dónde estabas?! ¡¿Qué es lo que sucedió?! -la voz le sale quebrada, asustada y Harry le devuelve el abrazo con fuerza.
-Fue todo inesperado Mione. Un auror nos avisó que había visto a los dos mortífagos mezclados entre los muggles y salimos hacia allí... y en unos pocos minutos sin quererlo me separé del grupo y...
-¡¿Por qué?! ¡¿Cuantas veces te dije que no debes hacer las cosas tu solo?! -lo regaña dándole un empujón, Harry la mira con la boca abierta porque se ve enfadadísima -. ¡Contéstame!
Siempre, siempre estaba solo cada vez que se trataba de Voldemort o de alguno de su mortífagos. Hermione se sentía furiosa por aquello, ¿Por qué siempre era él el que tenía que acabar con los problemas? ¿Por qué no otro? ¿Tan incompetentes eran los demás aurores? ¡Siente que va a explotar!
-¡No fue mi intención! La buena noticia es que pude atrapar al otro, ahora Rookwood no podrá arreglárselas tan fácil, ese hijo de puta...
-¿L-lo atrapaste? -pregunta sorprendida y él le sonríe asintiendo. -¡No te rías! Podría... ¡Podría haber sido peligroso! ¡¿Y qué mierda es ese corte en la mejilla?!
Harry se lleva una mano allí y al tocarse la herida hace una mueca.
-Antes de poder atraparlo tuve que pelear bastante y...
La castaña lo abraza otra vez. Necesita de aquello para apagar esas tristes sensaciones que ha tenido por tantas horas. Sabe que es lo único que la hará relajar por completo. Toma aire y suelta:
-Estaba tan preocupada por ti... hace horas que estaba esperándote... creí que no volverías...
Harry hunde su nariz en su cabello y la envuelve con sus brazos.
-Estoy bien Mione. Después de todo es mi trabajo... y no me vas a perder.
Se quedan en silencio por unos instantes, donde Harry deposita un beso en su cabello.
-¿Cuál fue la razón que te trajo hasta aquí? Se supone que hoy es tu día libre...
-E-Eso no importa -tartamudea tímidamente -. Quiero curarte esa herida...
Lo toma de la mano y lo lleva rápidamente hacia su silla hasta que se sienta en esta. Harry la obliga a sentarse sobre sus rodillas haciéndola soltar una exclamación. Ambos se miran y el rubor de la castaña se extiende por sus mejillas. El tema de Navidad se ve tan estúpido después de todo lo que ha sucedido...
-Dime.
Hermione lo ignora, levanta su varita y comienza a curar el corte de su mejilla pero Harry continúa insistiendo con esa mirada penetrante. Parece que no se va a rendir.
-Mione...
-Listo. Ya se ha cerrado la herida -suspira guardándose la varita en el bolsillo, intenta levantarse, pero las manos de él se aprietan en sus caderas, impidiéndoselo -Harry...
-Dímelo.
Hermione suspira, cierra los ojos y coloca su mejilla en su pecho, él la envuelve nuevamente con sus brazos. Escuchar el sonido de su corazón... cada vez que él la abraza de esa forma, la hace sentir que está un poquito más cerca de llegar a él. Aquello le da fuerzas para hablar.
-Quería preguntarte si... si querías pasar Navidad conmigo...
El elegido se tensa luego de escuchar aquello. Aun así, Hermione no se aleja, es todo lo contrario, se aprieta más fuerte a él.
-¿Por favor?
-Hace años que no festejo Navidad...
Hermione ya se esperaba una respuesta así, así que decide usar otra táctica.
-Oh... y yo que quería cocinar un pavo delicioso para ti -dice bajito con una pícara sonrisa. Sabe que Harry no se resiste al pavo o por lo menos quiere pensar que en ese aspecto no ha cambiado.
-¿Cocinaras... pavo? -pregunta cambiando su tono de voz.
Hermione levanta la cabeza y lo mira a los ojos, ve ese brillo de ilusión en ellos.
-Ah y tengo la receta de cómo lo preparan los elfos de Hogwarts, sabes... tengo mis contactos.
Una sonrisa se forma en el rostro del elegido,
«Oh si... parece que lo he convencido.» Hermione cree que ha ganado esta vez, hasta que el mago suelta:
-Está bien, pero... tendrás que hacerme un regalo también.
Ella lo mira con la boca abierta y él la mira seriamente.
-Y tiene que gustarme mucho.
Hermione siente como le late el corazón con fuerza. Harry pasará la Navidad con ella. Pero siendo Harry Potter, el mago más jodidamente rico del mundo, ¿Qué podría regalarle?
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N/A: Los que me siguen en facebook saben que he hecho un viaje y que por eso no he actualizado xD Sí, ha sido corto el capitulo pero preferí subir esto antes que nada. Intentaré tener un nuevo capitulo pronto pronto para compensar mi larga ausencia de estas dos semanas.
Afrodita
