Una disculpa por haberme tardado un poco más de lo prometido, pero espero compensarlo con la longitud de él.
Capítulo beteado por Leticia Eugenia, Betas FFAD
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Todos los personajes reconocibles y escenarios son propiedad de sus respectivos autores, en este caso Stephenie Meyer. Los personajes originales y la historia son propiedad del autor. El autor no está asociado con el dueño, creador o productor de la saga. No se busca violar los derechos de autor o copyright.
Capítulo 11.-Pasado y Presente.
Maya POV
Ha sido una larga noche, hemos tenido los nervios de punta desde que dejamos a los Volturi atrás y comenzamos a correr. Necesitábamos poner la mayor distancia posible, pero no lo lograríamos si seguíamos con la velocidad a la que iba, por lo que William ofreció llevarme, por lo general me quejo de este tipo de situaciones, pero ahora es una necesidad. No ha dicho nada por un rato, simplemente continúa corriendo.
— ¿A dónde nos dirigimos, Maya?
Noto la ansiedad de su voz.
— ¿A qué te refieres?
— ¿Recuerdas el paquete que te di para que escondieras en caso de emergencia? —Entiendo a que se refiere.
— ¡Oh! —Aún me acuerdo la estatua donde lo metí.
—Bueno, este es uno de esos momentos, necesitamos desaparecer.
No estoy convencida de decirle dónde se encuentra, recuerdo que me ordenó que no le revelara su paradero.
— ¿Maya? —Lo noto nervioso.
—De acuerdo —respondo de mala gana—.Debemos dirigirnos a la frontera de Canadá, luego…
—No digas nada más hasta que lleguemos.
Es de noche, nos encontramos en los suburbios de la ciudad, en un fraccionamiento donde todas las casas están bien alineadas, con cercas blancas que rodean jardines bien cuidados, los carros en sus cocheras, a lo lejos hay un hombre paseando a al perro. William se detiene, nos escondemos detrás de unos arbustos. Se alejan pero la mascota continúa con el escándalo. Una vez que todo queda en silencio de nuevo, mi acompañante me observa y susurra muy bajo, aunque dudo que algún humano sea capaz de escucharlo
—Necesitamos buscar otro medio de transporte que oculte nuestro aroma. Al no tener otra opción, creo que va a tener que ser ese—señala el carro estacionado frente a nosotros, un BMW M3 E93.
Asiento aunque él sabe que odio robar.
A William le fascinan los autos, en especial los veloces y costosos. Ambos nos hemos pasado horas buscando información sobre ellos, debía admitir que compartía los gustos de mi compañero.
—Esa es una opción, pero creo que ese se ve mucho mejor —muevo la cabeza hacia un Audi Spyder rojo que está estacionado cruzando la calle. Después de todo necesitamos ser rápidos. Por favooooorrrrr —le digo tratando de que escoja el que yo elegí.
Puedo notar que está en un dilema: sabe que el Audi va a es más rápido además va disfrutar manejarlo más que el BMW, si supiera manejar me inclinaría por ese.
— ¿Qué tal si en esta ocasión elegimos uno un poco menos ostentoso? No queremos que la policía nos siga ni que los Volturi sepan dónde estamos.
—Si en realidad quieres un auto más común, vamos a escoger el Civic —el sarcasmo claramente presente en mi voz, me siento desilusionada de que no vayamos a robar el Audi; señalo el auto que está estacionado en la casa de atrás. Me distraigo momentáneamente al darme cuenta de que lo puedo hacer nuevamente, pero ahora no es muy oportuno.
—Esa es una mejor opción —no puedo evitar poner cara de horror, sé que está bromeando; se ríe al verme, cómo extrañaba esa sonrisa—, pero tenemos que ser rápidos y además el BMW tiene los vidrios polarizados.
—Está bien —digo de mala gana, la verdad, no es tan mala opción, si lo comparamos con el Civic.
—Espérame aquí —cambia la expresión, se levanta cruzando la calle para asomarse dentro del auto, luego me regala una sonrisa. Abre la puerta pero no suena la alarma, entra logrando que casi de forma inmediata el carro vuelva a la vida. Lo sigo y abro la puerta del pasajero, finalmente puedo hacerlo yo sola. En cuanto entro él acelera sin dudar—. Admítelo, Maya esta definitivamente fue una mejor opción —dice sin siquiera verme, manejando lo más rápido que puede con las luces apagadas.
— ¿Por qué? —Aún sin poder olvidar el Audi.
—Al parecer los dueños confiaban demasiado en sus vecinos, porque no tenía alarma. Además, toma, quítate esos espantosos guantes de estufa —comenta riendo entregándome un par blanco. No puedo evitar acompañarlo considerando la noche que hemos tenido.
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Han sido un par de días y noches muy largas; he tratado de revisar las imágenes que vi para tratar de entenderlas. William no me ha interrumpido, él continua manejando, envuelto en sus propios pensamientos.
Lo primero que trato de hacer es enfocarme en quién soy. No recuerdo nada antes de nuestro pequeño encuentro con Jane y Alec, cuando estábamos en el alcantarillado donde ellos me torturaban. Sin embargo, los recuerdos de Aro me están revelando muchas más cosas de las que hubiera creído.
Considerando que estoy viendo los recuerdos de Aro, todo lo analizo desde su punto de vista, junto con los pensamientos propios. Trato de buscar mi propia imagen, pensando cuando fue la primera vez que él me vio. Me siento como en una biblioteca, buscando un libro en particular. De repente todo se ve muy claro.
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Flashback Aro
Otro grupo de vampiros viene a ver a la realeza, en realidad es lo justo ya que ha pasado un buen tiempo desde la última vez, pero lo más interesante, es el hecho de conocer al más débil y lento, suena imposible. Desafortunadamente debe ser una junta rápida, necesitamos ir a verificar el problema que se nos reportó en Inglaterra. Voy a enviar a unos guardias para confirmar que se apliquen acciones correctivas para evitar que se repita. ¡Que fastidio!
Aunque ya no hay tantos rumores, la situación se ha calmado; al parecer hay una buena historia, algo relacionado a un accidente, pero para estar seguros, necesitamos confirmar que las cosas sigan su curso dando una advertencia o un castigo a los vampiros responsables.
—Hermano —Caius entra al salón del trono sentándose a mi lado—, Demetri y Jane están listos.
—Deberían alimentarse antes de partir, será mejor que esperen a Heidi. Además esto no debería tomar mucho tiempo —en ese momento los visitantes entraron al salón. Me levanto para saludar al pequeño grupo de dos. Es claro que Caius no aprueba este tipo de reuniones, pero hay que darle al pueblo un pequeño vistazo de lo que es la realeza.
—Bienvenidos a Volterra, amigos —les digo mientras me acerco. Reconozco al hombre, lo que me toma por sorpresa considerando que la última vez que nos vimos las cosas no salieron acorde a su plan, esto me hace dudar un poco el motivo del encuentro. Matar a su hija no es algo que se pueda olvidar fácilmente, supongo—. Benancio, es bueno verte nuevamente.
—Aro —tiene una postura es tensa, asiente en señal de reverencia—, me gustaría presentarte a Amalia—al principio no la tomo en cuenta, todavía intrigado por el vampiro y sus razones, pero luego. La analizo: es pequeña, pero no la confundirías con una niña, gracias a la vestimenta, un sencillo vestido blanco con el corsé ajustado marcando las curvas, resaltando su pequeña cintura con un listón rosado. La parte superior enseñaba de forma elegante que su busto es de una mujer. Y como único adorno, tenía un sencillo collar con una cruz.
La melena negra estaba peinada hacia arriba decorada con pequeñas flores al rededor; ningún cabello fuera de lugar. Tiene un rostro hermoso, por encima del promedio de nuestra especie, con facciones suaves y delicadas.
Basándome en la forma en que está arreglada podría casi decir que es perfeccionista, se ha fijado hasta en el último detalle.
—Encantado de conocerte, Amalia. Permíteme presentarte a: Marcus y Caius —hace una reverencia a cada uno de nosotros pero no sonríe, su expresión es serialos ojos temerosos. Regreso mi atención a Benancio, veo ese mismo miedo en su rostro—. Imagino que no estás aquí para una visita social, considerando los sucesos de la última vez que nos vimos —al parecer el comentario no le agrada, su rostro se descompone momentáneamente, pero lo disimula rápidamente—. Asumo que ella es la vampira débil y lenta.
—Estás en lo cierto Aro, pero en realidad hemos venido a entregarnos —dice solemne. Volteo a ver a mis hermanos. Esta vez Caius está alerta después de escucharlo.
— ¿Qué sucedió? —Mirándolos a ambos con desconfianza.
—Estoy seguro que conocen la situación en Inglaterra —contesta Benancio. Noto a mi hermano atento, tomándome de la mano. Sus pensamientos me dicen que al parecer no vamos a necesitar a Jane y Demitri después de todo.
Asiento brevemente, luego lo suelto.
— ¿Qué sucedió exactamente, Benancio? —Da un paso al frente extendiendo su mano. Ya conoce el procedimiento, supongo que me evita el trabajo de dar una explicación o buscar una excusa para tomar su mano.
No Parece interesante: Un incendio, eso es algo que sucede en el mundo de los humanos, hay niños, pero… ¿por qué Amalia los está salvando?
La miro esperando alguna explicación, pero , ella está observando seriamente a Caius. Continúo analizando las imágenes.
¡Que inocente! La chica pensó que salvándolos e inventando una ridícula historia ellos no hablarían de lo sucedido, pero como obviamente eso no fue así, los niños fueron con el sacerdote para relatarle lo que les había sucedido.
Benancio se encargó del religioso pero, ¿por qué ella sigue empecinada en defender a los mocosos? Al parecer el viejo vampiro aprendió la lección la última vez con respecto a las reglas: "No se crearán niños inmortales". Amalia creyó que podría convencerlo de esperar a que crecieran para transformarlos, pero es es un riesgo demasiado alto. A ellos también los silenciaron, no hay testigos, además crearon el rumor de que la familia tenía una maldición. No es del todo creíble, pero al menos nuestro secreto permanece a salvo.
La joven tuvo la idea de entregarse; pensó que de esta forma esperaríamos para escuchar su versión de la historia y no basarnos en la evidencia. Debía ser honesto, fue una acción inteligente.
—Gracias por compartir la historia conmigo —veo a Caius y me doy cuenta de que está esperando noticias— Hermano, al parecer ya no existe ningún riesgo —veo a Amalia, con la mirada cargada de dolor.
Él me ve de forma dudosa, tomándome de la mano expresa claramente sus sentimientos, cree que es una mentira y un truco para salvar sus vidas. Además teme el precedente que este tipo de comportamiento pueda formar, insiste en que los castiguemos, después de todo nos mintieron acerca de que íbamos a conocer al vampiro más lento y débil. Una mentira es suficiente evidencia para una sanción.
—Al parecer no mintieron, nuestra querida Amalia efectivamente Al parecer no mintieron, efectivamente es lenta y débil tal cual nos han dicho—contesto a sus pensamientos en voz alta. Puedo notar que a ella no le gustó el comentario.
Pero hay algo en los recuerdos de Benancio que me resulta interesante, ella es inteligente; he visto que siempre va un paso más adelante de otro vampiro: Luca. También se las ingenió para traer dinero a la familia sin que se formen sospechas. Sin embargo no pierdo nada con ver sus pensamientos.
—Pero para ser precavidos, Amalia, ¿me permites?… —extiendo mi mano, ella da un paso al frente con un poco de recelo.
Al parecer es bastante inteligente. El vampiro que reportó la situación de Inglaterra le tiene coraje, pero al mismo tiempo, no estaba mintiendo porque ve a Benancio como un padre y el que ella muriera lo haría feliz. Él se encarga de cuidarlos.
Luca, al parecer tiene una habilidad interesante, me vendría bien en la Guardia.
— ¡No! ¡Por favor! ¡Con Luca, no! —Al escucharla se corta la concentración. ¿Cómo sabía lo que estaba pensando? No puede escuchar mis pensamientos, ¿o sí?
Veo que Caius sospecha porque no entiende lo que está sucediendo. Parece que ella también se sorprende. Suelto su mano.
—Querida, nadie mencionó nada acerca de traer a Luca para ser parte de los guardias —le sonrío tratando de ganarme su confianza.
—Lo escuché —dice con confianza.
— ¡No seas irrespetuosa! —Caius comienza a acercarse, pero lo detengo .
—No lo dije en voz alta, lo pensé —veo a mi hermano tratando de decirle con la mirada de que hay algo interesante en ella. Asiente levemente—. Me escuchaste. ¿Qué fue lo que oíste exactamente, pequeña?
Se gira para ver a Benancio, él le indica con la mirada que conteste.
—Escuché y vi todo —su voz ahora es dudosa.
¿Un nuevo talento?
— ¿Lo hiciste? —Se muerde el labio cerrando los ojos.
—No. Cada cosa que has vivido o pensado durante tu existencia —su respuesta me toma por sorpresa, veo a mi hermano y es claro que no confía en ella.
—Amalia, este no es momento para mentir —Benancio está viéndola alarmado.
—Sabes que no lo hago —lo ve y el rostro de él indica que no le gusta lo que esta situación implica
—Hagamos una prueba para ver si es verdad —sé por lo que observé en la memoria de Benancio que jamás le ha contado lo que le sucedió a su hija Catalina inténtalo con él —digo señalándolo.
El aludido da un paso al frentepara no permitir que Amalia se niegue a lo que estoy pidiendo y toma su mano. Tiene la mirada momentáneamente perdida, llena de sorpresa como la de él. Después de un pequeño momento lo suelta moviéndose a un lado.
—Ahora querida, ¿quién es Catalina?—La veo llena de tristeza.
—Ustedes la mataron porque estaba enam… —dice sonando desesperada.
—Rompiendo la ley, por eso fue castigada —Caius termina su frase.
—Hermano no le des la respuesta. Estamos haciendo una prueba, ¿recuerdas? —Me ve molesto.
Amalia fija la mirada en Benancio, pero él no la está viendo.
—Era su hija humana. A él lo transformaron primero, pero no la quería dejar atrás, el mundo era cruel para los huérfanos, así que al poco tiempo, cuando tenía edad suficiente, le reveló quien era y la cambió. La amaba con todo el corazón. Desafortunadamente ella se enamoró de un humano y le contó nuestra verdadera naturaleza. Él no guardó el secreto por lo tanto ustedes los mataron — termina con tristeza.
Esto se está volviendo BASTANTE interesante.
—Amalia, ¿Catalina te recuerda a alguien? —La emoción que estoy sintiendo por el nuevo descubrimiento es clara en mi voz.
—Sí —cierra los ojos, posiblemente recordando y comparando la situación con la suya, fácilmente podrían ser hermanas—, me parezco mucho — los abre y ve a Benancio—. ¿Por eso decidiste venir conmigo? Preferías que nos mataran a los dos, que pasar por la misma agonía otra vez. Lo siento mucho —la veo acercarse a él, está por tomarle la mano pero a último momento no lo hace.
Benancio solo asiente.
— ¿Era capaz de hacer esto antes? —Le pregunto al vampiro regresándolos al presente. Sacude la cabeza como respuesta.
Eso me resulta extraño, ¿por qué ahora sí lo puede hacer? ¿Podría ser que mientras le estaba leyendo la mente supiera como hacerlo? Recuerdo haber visto en sus pensamientos lo rápido que podía hacer cosas: coser vestidos, aprender lenguajes, tocar instrumentos, jardinería y hasta cocinar comida humana. ¿Existe la posibilidad de que aprendiera mi habilidad mientras la aplicaba en ella; por tanto entendió como funcionaba, imitándolo?
Esta situación merece ser estudiada, y… ¿quién sabe? Quizás halle una al mejor de mis guardias.
—Amalia —su mirada regresa a mí llena de curiosidad—, parece que te acabas de ganar un puesto en nuestra Guardia.
Fin flashback Aro
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Paso al siguiente recuerdo en donde me veo en la mente de Aro.
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Flashback Aro
Al parecer no fue capaz de reproducir la habilidad de Corin, pero la buena noticia es que pudo leer su mente también. Hay que pensar que el don') de la vampira está relacionada con lo físico que con lo mental. Considerando lo débil que ella es en ese aspecto, tal vez se limite sólo a eso, por lo tanto podemos eliminar a Heidi de la lista de aprendizaje.
—Gracias, Corin —me observa sonriendo—. Por favor regresa con Athenodora y Sulpicia, estoy seguro de que te extrañan —hace una reverencia y sale del salón del trono.
—Alec, Jane —ambos me observan desde la posición en que se encuetran—, es su turno de poner a prueba a Amalia.
Asienten y se ven el uno al otro. Alec camina hacia mi pequeño tesoro, tan pronto está enfrente extiende su mano, ella la toma.
Veo la cara de sorpresa de él, pero rápidamente la cambia.
—Ahora muchacho, comienza a utilizar tu habilidad, muéstrale cómo funciona —inmediatamente la neblina característica comienza a moverse por el salón y se enfoca en Amalia, la envuelvehaciendo que caiga al suelo. Sé que en este momento no es capaz de sentir absolutamente nada.
—Bien, ya la puedes liberar —Él sigue las instrucciones y la neblina comienza a dispersarse. El rostro de Amalia está lleno de horror, no le gustó estar privada de sus sentidos. Vamos viendo el resultado final.
— ¿Crees que puedes reproducir su habilidad? —se gira para verme. Parece más débil que de costumbre, pero se levanta y asiente con la cabeza.
—Félix, por favor pídele a Romeo que nos ayude —el vampiro asiente para luego retirarse, ambos regresaron poco tiempo después. Él es el humano que trabaja con nosotros, desea ser transformado. Ha sido un sirviente leal por varios años, pero no demuestra tener valor adicionalasí que lo usaremos por última vez antes de matarlo.
—Por favor, querida, muéstranos lo que aprendiste —señalo a Romeo, su cara llena de sorpresa pero sabe que es mejor guardar silencio.
—Sí, Señor —se gira y enfoca la mirada en el humano, sus manos frente a ella. Espero ver la niebla característica de esa habilidad pero nada. Supongo que tendremos que conformarnos con una habilidad similar a la mía, no está nada mal, puede acompañar a los gemelos en las expediciones y buscar nuevos talentos u obtener la verdad de los vampiros que se nieguen a cooperar.
— ¿Qué me has hecho? —La voz de nuestro objeto de prueba interrumpe mis pensamientos, tiene las manos frente a él con la mirada perdida moviendo la cabeza hacia los lados.
— ¿Nos puedes escuchar, Romeo?—Le pregunto en voz alta con la esperanza de que no me pueda escuchar a pesar del volumen.
—Sí, Amo —se inclina hacia donde estoy—. ¿Dónde está?
Amalia mantiene las manos arriba, apuntándolo aunque continúa moviéndose desesperadamente. Cambia el gesto y Romeo finalmente me enfoca.
— ¿Qué te sucedió? —Caius está sentando en su silla, finalmente poniendo atención a lo que sucede.
Pero él no contesta.
—Ahora no te puede escuchar —reconozco la voz de Amalia, pero sigo viendo a Romeo—. Acabo de remover su sentido de audición. Por cierto, antes le removí el sentido de la vista.
Observo que Alec está nervioso.
—Intenta otro sentido —mi emoción es tangible.
Tratamos diferentes sentidos y vemos los resultados. Al parecer logró imitar la habilidad de Alec hasta cierto punto, como cualquier copia, no es tan buena como el original pero esto es algo que nos puede ser de gran utilidad.
Caius me observa con expresión de asombro. Veo a Marcus y noto un poco de emoción en sus ojos, hace tiempo que no sucedía.
—Jane, querida, sigues tú —el vampiro se coloca donde estaba su hermana mientras ella se acerca a Amalia, la sujeta pero no con la misma seguridad que tuvo cuando tocó a Corin y Alec.
Nuevamente la cara de sorpresa en las dos.
—Ahora mi pequeña, enséñale tu habilidad —su sonrisa se extiende de forma amplia, enfoca la mirada en la vampira que tiene en frente que inmediatamente grita haciendo eco en el salón. Cae al suelo y comienza a convulsionar del dolor. Jane no le suelta la mano.
—Es suficiente. Por favor, para —pero ignora mi orden.
—Amo, ella necesita aprender la lección —sus ojos aún viéndola y disfrutando la tortura.
— ¡Jane! —Digo con tono de advertencia e inmediatamente la suelta.
La vampira se levanta después de unos momentos. Por su rostro parece que está débil, apenas capaz de mantenerse en pie.
—Vamos a probarlo —ignoro lo que estoy viendo para enfocarme en Romeo, palidece a un tono cercano al nuestro, pero le tengo que dar merito, aún sigue parado sin correr hacia la puerta. Amalia se gira y lo enfoca levantando las manos hacia él.
Soy consciente por una fracción de segundo que efectivamente logró reproducir la habilidad debido al dolor insoportable que me invade. Un ardor tan fuerte que se mueve de las extremidades al centro de mi pecho. Estoy en piso convulsionándome y gritando, rogándole que se detenga.
De pronto la sensación empieza a desaparecer. ¿Se está pasando de lista?
Me levanto furioso, pensando en un merecido castigo, pero me detengo al darme cuenta que todos los que estábamos en el salón del trono se encuentran en el piso también, una mirada de terror en los ojos de la vampira.
— ¡¿Qué acabad de suceder?! —Caius está furioso bajando las escaleras dirigiéndose hacia ella.
—Lo siento, no sabía que iba a afectar a todos —dice nerviosamente mientras da unos pasos hacia atrás, pero es muy lenta y él ya la tiene agarrada del cuello.
—Hermano, no hay necesidad de castigarla, sólo hizo lo que le pedí —explico para que él se detenga y me mire—. Aprendió la habilidad de Jane y al parecer afecta a más de uno —lo que es interesante. No fue tan doloroso como el de ella sólo lo suficientemente incapacitante, otro don que puedo utilizar. Claramente la veo en un campo de batalla, lleno de vampiros listos para atacarnos. Amalia sola del otro lado, con una capa gris oscura indicando que es una de nosotros, tan frágil e inocente que no levantaría sospecha alguna en el enemigo. Levanta sus manos y ellos caen.
¡Muy interesante!
Ella se mira con la cara llena de terror, no puede creer de lo que es capaz. Por otro lado Jane la ve con odio, no está feliz con la nueva adquisición.
Observándola más detenidamente, me doy cuenta que está encorvada con las extremidades temblando, apenas siendo capaz de sostenerse sobre sus piernas. Tiene los ojos completamente negros y la mirada perdida, al parecer el imitar las habilidades de otro trae consigo su precio.
—Amalia, ¿estás sedienta? — Asiente.
—Adelante —muevo mi cabeza hacia Romeo, indicándole que proceda.
La expresión del humano es de incredulidad. Ella se le acerca, es muy pequeña para alcanzar el cuello, así que toma la mano llevándosela a la boca, cuando se detiene, una expresión de sorpresa aparece en la cara de ambos. La deja caer eso y se aleja, su respiración rápida, casi desesperada.
— ¿Qué sucede, querida? —Se detiene al escuchar mi voz.
—No puedo —me voltea a ver.
— ¿A qué te refieres con eso? —Estoy a punto de reír, pero me contengo.
— ¿Cómo esperan que me alimente de alguien que conozco muy bien? Sé qué deja atrás y lo que siente —creo bromea, pero la seriedad de su rostro y voz me indican lo contrario. Esta vez no puedo evitar la risa, el resto de los vampiros del salón siguiéndome.
— ¡Lo superarás! Simplemente evita tocar su mano —una solución tan sencilla al problema. Ese ha sido mi método a lo largo de todos estos años.
Sacude la cabeza desesperadamente. Bueno, esto es algo en lo que tenemos que trabajar. Vamos a darle unos días para que piense las cosas, estoy seguro que va a opinar diferente cuando Heidi regrese con el nuevo grupo de víctimas y ella esté con nosotros.
—Terminó la lección —digo poniendo fin por el día de hoy a las pruebas—. Félix encárgate de Romeo.
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¿En dónde podría estar Amalia? Ya han pasado dos horas desde que me reportaron su desaparición. Nunca nos toma tanto tiempo, al menos no cuando Demitri está a cargo. No puede haber ido muy lejoscon su velocidad.
— ¿Amo? —Mis pensamientos son interrumpidos y las esperanzas se elevan cuando escucho la voz de Demetri mientras ingresa al salón de los tronos. Lo veo acercarse, siento desilusión cuando veo que ella no acompaña, al resto de los guardias que han sido asignados a atraparla para traerla de regreso.
— ¿Si? —Se queda congelado en el centro, observa alrededor en busca de alguien. Se detienen en mí moviendo la cabeza de lado a lado, escudriñado algo detrás de donde estoy sentado— ¿Qué sucede?
—Tenemos una pequeña situación que no previmos —se aclara la garganta— He intentado rastrearla, desafortunadamente no la he podido encontrar.
Esto jamás había ocurrido en el pasado; no importa a quién haya intentado rastrear, siempre logra encontrarlo.
—Muéstrame —se acerca, extiende su mano y la tomo.
Efectivamente no había esperado esto, quizás cuando Amalia aprendió habilidades también adquirió esa pequeña parte de la mente de los otros que logra que Demetri rastree a cualquier otro ser. Al parecer ya fue a la torre donde está Corin, también a las habitaciones de Alec y Jane, ahora vino aquí conmigo.
Lo suelto pero se queda observándome.
—Es un efecto secundario, Demetri —me giro y veo la cara de duda de Caius—. La vamos a tener que rastrear de forma antigua.
Analizo a cada uno de los soldados que están con el vampiro, me detengo cuando veo a Michael; él es lo más cercano a un rastreador que tiene nuestra guardia. Depende más de sus sentidos y de la evidencia para buscar a alguien, a diferencia de Demetri que sigue el tenor de la mente.
—Michael, tráela de regreso —asiente con la cabeza, una sonrisa en sus labios; seguramente está feliz de cumplir con mis deseos.
—Si, Amo —tras una pequeña reverencia se retira del cuarto.
Fin flashback Aro
…..
Me muevo al siguiente recuerdo en donde yo aparezco.
…..
Flashback Aro
—Amalia, Amalia… —me mira de forma retadora, pero decido ignorarla— Nos asustaste, querida —sus ojos ya no son negros pero tampoco rojos, de hecho son color ámbar, haciéndome recordar a nuestro viejo amigo, Carlisle. Un claro indicador de que se alimentó de sangre animal—, si no te apetecía de la cosecha de Heidi sólo déjanos saber cuáles son tus preferencias humanas y estaremos más que contentos de dártelas.
—No lo voy a hacer, Aro —me observa fijamente—. No volveré a beber sangre humana.
—Querida, es mejor si lo haces para que puedas recuperar todas fuerzas —no muestra señales de dudas, ya tomó una decisión.
—Te repito, no voy a volver a beber sangre de personas —me giro y veo a mi hermano que hace una señal a Félix. A los pocos minutos regresa con un humano cuyo aroma es muy tentador.
El joven se detiene cuando está a lado de ella.
—Todo mundo salga de la habitación —Félix, Jane y Alec se retiran. —. Ustedes también, hermanos —Marcus inmediatamente se levanta retirándose, Caius no está convencido, pero obedece.
En el salón del trono sólo quedamos nosotros tres. Bajo las escaleras y camino hacia donde están ellos.
—Querida, por favor ponte esto —saco un par de guantes negros ofreciéndoselos. Si no quiere beber sangre humana porque al tocar al humano ve su vida, vamos a romper ese contacto. Ella se queda viéndolos pero no los toma—. Amalia, no me desilusiones, esto te va a ayudar —sigue observándolos, los toma para luego ponérselos. Estira las manos analizando cómo se ven, ¿quien pensaría que fuera tan vanidosa? Me voltea a ver pero continúa como si nada hubiera pasado.
—Ahora, pequeña, vas a alimentarte —saco un pequeño cuchillo que tengo en mi cinturón, mantengo la respiración y realizo un corte en la mejilla del joven. La idea es que ella beba, no yo.
La mano del humano va hacia la herida inmediatamente, cuando la retira está llena de sangre. Comienza a gritar mientras trata de huir. Lo bloqueo haciéndolo caminar hacia atrás, sorprendido por la velocidad choca contra ella.
Está tensa, pero se queda quieta, viéndome de forma retadora. Al parecer no soy el único que está conteniéndose. Me muevo hacia donde está el futuro alimento, lo agarro sosteniéndolo frente a ella, pero se queda quieta. Necesito que inhale su aroma.
Lo suelto y camino hacia donde está Amalia, tomo su mano apretándola fuerte. Grita de dolor mientras me ve. Noto que su pecho sube y baja, una clara señal de que ahora respira. La suelto, camina hacia el humano. Excelente.
—Deberías retirarte —ordena nerviosa, controlando sus instintos.
Él comienza a retirarse, pero lo intercepto.
—No voy a beber sangre humana —camina hacia atrás alejándose de nosotros.
—Tú… —olvido momentáneamente que no debía inhalar, el aroma de esa sangre es poderosa y no puedo contenerme—. Tal vez opines diferente después de que te presente a Chelsea —mi tono de voz es tan amigable como siempre. Sus ojos se encienden con furia, pero me sonríe.
Después de drenar al joven veo a Amalia, su expresión no revela mucho, a excepción de los ojos, el dolor en ellos es palpable, pero se mantiene quieta. Dejo caer el cuerpo al piso, el golpe de la cabeza en el concreto resuena por todo el salón.
—No creo que esté muy contenta de que conocerla. De hecho preferiría que no lo hicieras —imitando mi tono de voz—. Recuerda, he estado en tu mente, así que si la veo cerca, estoy dispuesta a revelar un par de cosas a Caius y Marcus acerca de ti, que no creo que les gusten mucho.
¿Se atreve a amenazarme? ¿Acaso no sabe con quién se está metiendo?
Comienza a retirarse del salón.
—Existen ciertos vampiros en nuestro mundo con los que te recomiendo no busques un pleito, para que sepas, me encuentro entre uno de los principales de la lista —se detiene volteándose para verme.
—Parece que se te olvidó que yo ya estoy en esa lista gracias a ti —se gira y sigue caminando, dándome la espalda. ¿Cómo se atreve?
—No tienes oportunidad contra mí —corro hacia ella. Levanta las manos apuntándolas contra mí, los guantes ya no están en ellas, caigo al suelo y no logro levantarme, el mundo me da vueltas, como si me hubiera removido el sentido de balance y equilibrio.
—A mi parecer, te podría matar fácilmente, Aro, en especial ahora —se acerca, comienza a dar vueltas alrededor —. No me gusta en lo que me he convertido, tengo que pagar un alto precio por ello. Se agacha susurrándome en el oído—. Es válido decir que no pienso continuar con las lecciones, ni utilizar las habilidades que he aprendido para tus fines, si de algo me van a servir van será únicamente para protegerme —comienza a retirarse lentamente, aun usando la habilidad en mi contra—. Así que no me busques.
Comienzo a reír, lo cual hace que se detenga en la puerta.
—Vas a hacer lo que yo te pida o voy a traer a Luca aquí —sé que le tiene cariño y haría cualquier cosa para protegerlo.
— ¿Luca? —Responde con expresión de asombro— No sé de qué estás hablando.
— ¿No recuerdas a tu familia? —Cierra los ojos sacudiendo la cabeza. Baja las manos e inmediatamente siento como el mareo desaparece siendo capaz de pararme. Tomo ventaja de esta oportunidad, corro agarrándola de las manos poniéndolas en la espalda. Rápidamente toco una de ellas y comienzo a ver su mente.
Tiene razón. Ha pagado un alto precio pero eso puede solucionarse, es sólo cuestión de tiempo junto con un poco de tortura.
Fin flashback Aro
…..
Me muevo al siguiente recuerdo.
…
Flashback Aro
El exilio puede ser una buena idea, no la muerte como Jane propone, sería desperdiciar demasiado talento. Estoy seguro de que los gemelos harán un buen trabajo, después de ellos no va a ser capaz de recordar nada. La tortura es un buen método para borrar su memoria, tres días deberían ser suficientes.
Ahora, el siguiente paso es un nuevo inicio, dejaremos que se acostumbre al mundo y entienda la importancia de lo que es ser un vampiro, nuestra misión. Una vez que esté consciente de ello se sentirá más que contenta de ser parte de la Guardia.
Pero no la puedo liberar así como está, es demasiado peligroso con todas esas habilidades en ella, si el poder fluye en sus manos como el mío, la respuesta es sencilla, vamos removerlas. Pero va a ser una invalida, de por sí, ya casi lo es, va a necesitar a alguien que la proteja y la cuide.
—Amo, ¿en qué le puedo ayudar?—Giro la cabeza para ver que el Sargento está frente a mí.
—Tengo una nueva misión, pero es secreta por lo que mis hermanos deben ignorarla—es mejor que crean que ella murió para no generarles falsas expectativas si esto no funciona—.Necesito su ayuda para escoger al soldado correcto para esto —veo que el interés crece.
Asiente con la cabeza entendiendo la importancia y el secreto que esto conlleva.
—Entendido, Amo.
—Estoy buscando a alguien que sea veloz, fuerte, superior al promedio. Necesita ser fiel a nuestra causa y que le guste seguir las reglas —me quedo esperando una respuesta.
—Amo, lo siento, no le quiero faltar el respeto, pero acaba de describir a todos los soldados, cualquiera es capaz de realizar esa misión —contesta con temor, pero tiene razón, no puedo evitar reírme.
— ¿Qué tal uno del que podamos prescindir? — su expresión se ilumina.
—Alton acaba de regresar de la expedición en Siberia, junto con William. Ninguno ha sido asignado a una nueva posición o misión y considerando que se fueron por cinco años, podemos prescindir de cualquiera de ellos.
¿Alton? ¡NO! Queremos que esté de nuestro lado, no en contra , además Caius no lo dejará ir cuestionando el por qué lo quiero, pero William…
—Él no sirve, es uno de los favoritos de Caius, en cambio el otro nos puede servir —considerando la distracción que ha sido para Heidi en el pasado, va a ser mejor tenerlo lejos. Al parecer eso me resuelve dos problemas a la vez—. Pídele que nos vea en nuestro lugar de siempre hoy a media noche. Eso es todo.
—Si, Amo —hace una reverencia retirándose del salón.
Es un buen candidato y cumple con las características, pero sólo para estar seguros le pediré a Chelsea que cree un lazo tan fuerte que sin importar la distancia o el tiempo no pueda disolverse. Amalia será mi As bajo la manga en caso de que algo salga mal.
Fin flashback Aro
…..
Regreso al presente dándome cuenta de que perdí noción del tiempo, el reloj que está en el panel del auto indica que es media noche, veo a mi acompañante y aunque está manejando no pone demasiada atención al camino, sin embargo la velocidad está por encima del límite.
—William —trato de traerlo al presente pero está muy lejos—. ¡William! —repito.
—Perdón, Maya —finalmente me escucha—. ¿Dijiste algo?
—Me estaba preguntando —esta duda apenas acaba de surgir—, una vez que tengamos el paquete, ¿qué vamos a hacer?
Su expresión se vuelve pensativa, señal de una lucha interna.
—Estaba pensando en eso, aunque no creo que te vaya a gustar considerando que detestas la vida nómada. Pero, ¿viste que rápido nos localizaron cuando nos detuvimos? Posiblemente nos hayan estado rastreando desde hace tiempo y vieron un patrón o estaban esperando a que Aro llegara. Lo único que se me ocurre es movernos de forma constante, nunca detenernos, cazar mientras huimos —Está atento al camino, jamás me observa.
— ¿Crees que eso vaya a funcionar?
—Honestamente —finalmente me voltea a ver, su mirada llena de desilusión—, no lo sé. Es una posibilidad muy remota, pero al menos es algo. Significaría movernos en tren, autobús, aviones y cambiar autos constantemente. Utilizar todos los recursos posibles.
Entiendo perfectamente lo que me quiere decir, necesitamos de un milagro para poder lograrlo.
— ¿Y cómo vamos a engañar a Demitri? —No me doy cuenta de lo que dije hasta que las palabras abandonan mi boca.
Frena de golpe, escucho las llantas rechinar contra el concreto, el olor a goma
quemada saturando el aire. Pongo mis brazos al frente para evitar estrellarme contra el panel, queda una marca por el esfuerzo.
Estoy esperando sentir el golpe de los automóviles de atrás, pero eso no pasa ya que es medianoche y el camino está vacío, sin embargo los pocos carros que nos pasan comienzan a tocar bocina.
William me está mirando, sus ojos llenos de sorpresa, la boca abierta completamente, comienzo a ver a mis alrededores esperando que los Volturi nos rodeen, pero nada. Recompone un poco su expresión.
— ¿Cómo es que sabes de Demetri? —Es lo único que logra decir antes de continuar manejando—. Maya, ¿me puedes decir por favor cómo sabes de él? —Esta vez su voz tiene un tono más amable—. Estoy esperando —su mirada sigue fija en mí—, no tenemos demasiado tiempo.
De nuevo no está poniendo atención a la carretera, aún me sigue mirando esperando a que conteste, pero estoy muy nerviosa. ¿Acaso no fue suficiente cuando lo torture a él y a los Volturi? Ahora va a pensar estoy loca, dejo de mirarlo y volteo a ver el camino que está frente a nosotros.
Aún no le quiero decir por miedo a perderlo, de por sí ya sé que soy un fenómeno, debería de haber mantenido la boca cerrada.
—Está bien —digo entre dientes, es mejor que sepa con que monstruo está lidiando—. Lo vi en los recuerdos de Aro.
Se queda callado por un rato procesando la información que le acabo de dar murmuró de forma silenciosa "así que es verdad".
— ¿Qué más sabes de los Volturi, aparte de lo que yo te he mencionado?
Cierro mis ojos y suspiro.
—Sé todo lo que hay de saber de ellos.
Nuevamente se queda callado.
—Entonces sabes que nos pueden encontrar en cualquier parte del mundo.
—En realidad te pueden encontrar sólo a ti —susurro, pero inmediatamente me doy cuenta que fue un error. Su rostro se mueve hacia mí, noto cómo agarra el volante con más fuerza, posiblemente está molesto.
—Maya, ¿por qué Demetri no puede seguir tu mente? ¿Voy a tener que sacarte todas las respuestas? O nos puedes hacer las cosas más sencillas a los dos y decirme todo de una vez —aún tengo mis dudas en soltar la información—. Recuerda que ahora formamos parte del mismo equipo —algo acerca de esta última parte me hace sentir feliz, a pesar de la circunstancias. Mientras lo observo noto que sigue algo nervioso.
¡Demonios! Ya debería de haber aprendido a no abrir mi boca. De seguro me va a hacer todo un cuestionamiento, me pregunto si puedo guardar esa información.
—Por mi habilidad —me siento avergonzada ya que "des habilidad" sería una mejor manera de describir lo que puedo hacer—. Mira, sé que va a sonar un poco raro, pero esto fue lo que vi en los recuerdos de Aro —inhalo y exhalo buscando entre esos respiros mi coraje—. El talento que tengo es aprender e imitar hasta cierto punto otros dones. Al parecer cuando lo conocí, pude reproducir la suya, pero tiene un precio, al leer y aprender tantas cosas hace que mi mente se confunda con la de otros, lo que impide que Demetri me localice.
Se queda callado, maneja hacia la lateral y se detiene.
—Vete de aquí —su actitud me indica que la cosa va en serio.
— ¿Disculpa?
—Si no te pueden rastrear significa que estarás a salvo, puedes ir a cualquier parte siempre que te mantengas oculta —me observa con ojos llenos de ternura.
—No lo creo —me pongo el cinturón de seguridad para dejarle en claro que no planeo ir a ningún lado sin él.
—Muy bien, entonces el que se va soy yo —abre la puerta y comienza a salir.
¡Maldita sea!
—Te seguiré —lo digo justo a tiempo antes de que comience a correr. Me quito el cinturón y bajo.
—Maya, por favor no seas necia, ya no me necesitas —mira mis manos cubiertas por los guantes—, tienes una gran oportunidad frente a ti, no la desperdicies, yo ya soy hombre muerto —la vista fija en los ojos—. Además, no vas a ser capaz de alcanzarme —su tono ahora es presumido.
¡Maldición! En eso tiene razón. Al parecer mi debilidad física es un problema que no había considerado en esta discusión.
—Entonces voy a Volterra a entregarme y a negociar con los Volturi que no te maten —esta vez se ríe al escuchar mis palabras, pero no hay ni una onza de alegría en ella.
—Es un hecho conocido que nadie lo hace.
—Lo único que sé en este momento es que soy algo que ellos desean, si existe una forma en que pueda salvar tú vida, créeme, lo voy a intentar. Además me acabas de decir hace un momento que estamos del mismo lado y no planeo dejar a ningún miembro de mi equipo morir —necesito que entienda lo importante que es él en mi vida.
Nos quedamos viendo a los ojos por un tiempo sin importar si es lo último que hacemos, para después subirnos al auto nuevamente
—Muy bien, Maya, si planeas que te maten yo no tengo problema, mi consciencia está tranquila, fue tú decisión —nos ponemos en marcha pero él no me ve en ningún momento.
—Estamos de acuerdo entonces e insisto en que nos quedemos juntos —estoy algo molesta, pero al mismo tiempo contenta de que se quede conmigo.
Pasa un tiempo, el silencio sigue entre nosotros, ninguno de los dos dice nada; finalmente William decide lo rompe porque le gana la curiosidad.
— ¿Aro fue capaz de leer tu mente? —Su tono aún es molesto— Porque si así fue, va a saber dónde está el paquete y nos pueden tender una emboscada.
—No llegó a hacerlo.
—Entonces, ¿cómo funciona tu don?
—No estoy muy segura, es como un concurso, el que está desprevenido es al que le leen la mente. No esperaba que mi habilidad le ganara a la suya, así que memoricé su mente en lugar de él la mía.
—Interesante —se vuelve a quedar callado procesando lo que le dije—. ¿Entonces sabes por qué Aro te quiere de regreso?
—Por lo que entendí, piensa en mí como un arma de destrucción masiva. Entre más habilidades aprenda, más poderosos se vuelven ellos —me concentro nuevamente en los pensamientos de Aro—. Él estaba seguro de que iba a aceptar su propuesta una vez que intentara tentarme con las manos —las observo y muevo los dedos, no puedo evitar sonreír al hacerlo —. Después de que leyó tu mente supo que no recordaba quien era o lo que podía hacer —lo volteo a ver—, la gran ironía es que nunca lo supe por ti, sino por él. Así que cumpliste con tus ordenes, soldado —le sonrío pero él me observa de manera seria, aunque sé que se está riendo por dentro—. Ahora mi duda es, ¿qué sabías exactamente de mí?
William da un pequeño suspiro y dirige su mirada al camino
—Que eras alguien importante para los Volturi, casi al mismo nivel que Alec y Jane, escuché unos rumores de lo que podías hacer, pero parecían exagerados. Nunca me enteré que hiciste para meterte en líos con ellos, pero Aro al parecer decidió castigarte. Aún no sé por qué me escogió para cuidarte, la orden fue que jamás te dijera quién eras —me mira—. Eso sabía de ti.
—En realidad no era mucho.
—Asumí que tu habilidad estaba relacionada a las manos, considerando que te las quitaron, pero nunca tuve la certeza total de eso —encoge los hombros regresando su mirada al frente—. Maya, si vamos a permanecer juntos, necesitamos estar un paso adelante de ellos y ganarles el juego.
Asiento, sin saber exactamente qué responder.
Otro rato pasa y ninguno de los dos dice nada, sé que es mucho para digerir.
—Así que, ¿sabes de la existencia de un lugar en el que aunque Demetri sepa dónde estamos, Aro no mande a nadie para capturarnos?
Cierro los ojos y enfoco nuevamente las imágenes que están en mi mente, después de un rato le digo:
—En realidad hay dos sitios —veo un atisbo de esperanza en él—, el primero es con el grupo de los Rumanos —automáticamente comienza a sacudir la cabeza.
—Esa no es una opción, posiblemente hubiera servido hace varios siglos, pero ya no. Además es cerca de Volterra, Aro podría sentirse tentado de bloquearnos antes de que logremos llegar.
—Muy bien, entonces la segunda opción es el grupo de los Cullen —su expresión se queda pensativa por unos momentos.
— ¿Por qué me es familiar ese nombre?
—Porque conocimos a una pareja de ese clan hace unos años, ¿recuerdas a Rosalie y Emmett? —Sus cejas se elevan, recordándolos.
— ¿Siguen vivos? —Pregunta realmente sorprendido.
—Al parecer estaban diciendo la verdad, además su grupo es muy poderoso —comienzo a ver en los recuerdos de Aro a todos los miembros de esa familia.
—Bueno, suenan como una buena opción, si mal no recuerdo viven aquí en Norteamérica, ¿correcto? —Asiento con la cabeza.
— ¿Pero crees que nos quieran ayudar, considerando que nosotros no los apoyamos cuando nos necesitaban? —Aún me siento culpable por no ayudarlos, sabía que estaban diciendo la verdad, pero ahora entiendo por qué William no quería que fuéramos, hubiéramos estado muy cerca de los Volturi y empeoraríamos las cosas con nuestra presencia, tanto para ellos como para nosotros—. Además al estar cerca, pondríamos a su familia en peligro otra vez.
—Es la única opción viable hasta el momento. ¿Qué te parece si nos acercamos lo suficiente a ellos como para que Demetri nos siga y Aro no mande a nadie a capturarnos, pero lo suficientemente lejos para que la familia no pueda localizarnos?—No es el mejor plan, pero es más seguro que lo que estábamos haciendo— ¿Iremos por el paquete primero? —Le pregunto viendo que seguimos manejando en dirección opuesta nuestro destino.
Piensa mi pregunta por un rato.
—No, es mejor si nos dirigimos con ellos inmediatamente, vamos a disminuir la oportunidad de que los Volturi nos alcancen.
—Entonces, ¿a dónde vamos?
—Forks, Washington —pone la información en el GPS y hace una vuelta en U en la primera oportunidad.
— Maya —lo miro, siento como la tensión que había entre nosotros disminuye permitiendo ver algo de esperanza en sus ojos— piensa porqué Aro te quiere de regreso después de todos estos años y cuál podría ser el siguiente paso.
Asiento y me vuelvo a concentrar en sus recuerdos.
