LA MITAD DE UNA MENTIRA

Cuando desperté, reconocí el interior de mi recamara. Todo lo el día anterior había quedado como una pesadilla en mi cabeza, o al menos eso me habría gustado que fuera.

—Ya despertaste.

—¿Hanabi?

Me sonrió. —¿Cómo te sientes?

No supe que responderle.

—Ese chico Naruto te ha estado llamando. —Mi hermanita y su voz entusiasta.

Rememore el evento anterior, aun tan presente en mi mente.

Intente levantarme, la cabeza me daba vueltas, preferí recostarme otra vez. —Me du… duele un poco la cabeza.

El teléfono sonó. —Es Ino. —Dijo mi hermana. —Quieres… —Me entrego el teléfono, para que contestara.

—Hola dormilona. —Escuchar a Ino tan apagada y triste, solo me hizo caer en la miseria más de lo que ya estaba. Mi amiga, siempre alegre, siempre brillando, ¿estaba siendo afectada por los dramas que rodeaban mi vida?

No puedo creerlo. Soy tan patética, no pude terminar de oír la verdad. Saber que Naruto me había estado mintiendo y que… vale lo acepto. Las borracheras no son lo mío y ese dolor punzante en la cabeza, la sed espantosa que tengo, solo me dicen que cometí un gran error al querer, por una vez en mi vida ahogar las penas en alcohol. Aunque para ser sincera creo que casi no tome… En fin tuve que desconectarme del mundo de los vivos un rato para huir. ¿En serio así soy de cobarde?

—Hable un rato con Naruto. Creo que todo es un rollo inventado por ese tal Kiba.

Mi estómago se contrajo. No supe que responder.

—Debes verlo Hinata.

—Mhh —Asentí, porque era la único que se me ocurría hacer. —Gracias Ino.

Cuando baje el aparato separándolo de la oreja, vi la pantalla. Tantas llamadas perdidas, muchas eran de Naruto… Marque a buzón de voz y escuche el primero: «Hinata, necesito hablar contigo, todo lo que dice este… tipo, no es verdad. Necesito que me escuches, tengo que explicarte.»

No necesitaba verlo para saber que apretaba sus dientes mientras hablaba. Casi quise salir corriendo a buscarlo, abrazarlo y decirle que no se preocupara, pero no lo podía hacer, me había mentido, y, aunque estaba consciente de que en algún momento lo tendría que enfrentar, no estaba preparada aun para que me rompieran el corazón una vez más.

Rayos, ¿Quién fue el idiota que dijo que solo te podían romper el corazón una vez? Yo ya lo tenía roto, no tenía por qué doler tanto.

Tristemente lo sabía, me dolía mucho, mucho más que cualquier cosa que hubiera hecho Toneri, porque Naruto había sido mi salvación, porque él me había sacado de mi hueco oscuro de existencia y me había hecho brillar y ser como yo quería. No podía ser posible, que todo lo que me dio e inyecto fuera mentira. No, no podía ser. Y así empezaba de nuevo con este canto.

«Naruto no es así, Naruto no miente, Naruto es sincero.»

Vi los nuevos mensajes de Kiba, y llamadas perdidas del mismo número. Cuando sucedió lo de Toneri, yo sentía que Kiba se quería aprovechar de la situación, y ahora, me sentía en un déjà vu, sentía que pretendía ganar terreno de nuevo, ayudado de los eventos recientes. Y lo único que podía sentir hacia el en este instante era desprecio, por arruinar mis momentos bellos, aunque sabía que, hacía mal. Porque a final de cuentas, si Naruto había mentido, si Naruto había hecho cosas detrás de mí, eso no era culpa del Inuzuka, pero obviamente, no ganaba puntos por ningún lado. Sus artimañas y lo bajo que caía para alejarme de Naruto, solo me hacían verlo con alguien ruin y desesperado. Cosa que jamás seria justificante para dañar a alguien más.

O

Las cosas no mejoraron casi nada, al iniciar una semana nueva. El lunes deje mi celular apagado, no quería saber nada de nadie, aun no.

El martes con la escuela y el trabajo… quise olvidarme de a poco de lo que pasaba.

Suerte para la próxima.

Se suponía que debería ir a correr, se suponía que debería ver a Naruto, había tantas cosas que se suponían, pero yo no tenía intención de hacer ni una ni otra.

O

Ya era viernes. Prácticamente una semana sin verlo ni hablarle…

—Hina, tienes llamada de tu amoooor. —Sakura no sabía nada al respecto, no tenía necesidad de contarle nada tampoco, y aunque quisiera negarme a responder la llamada, como antes lo hice, algo me dijo que ya no podía retrasarlo más. ¿Cierto?

—Oki, déjamelo. —después de escuchar el tono de la transferencia hable de nuevo. —Hola…

—Hinata… —Casi escuche su suspiro de alivio. Evidentemente no esperaba que tomara la llamada. —Por favor podemos vernos hoy. Tengo que explicarte las cosas…

No. Sí. No puedo. Hablamos mañana… ninguna respuesta me parecía idónea para darle.

—Hinata, necesito que me escuches… Por favor.

Sus «por favor» eran más de lo que necesitaba. —¿Dó… donde nos vemos?

Volví a escuchar un respiro de alivio. —En donde tú quieras. Puedo ir a verte a la oficina o aquí en el parque… podemos ir a mi casa o a comer, lo que tú quieras, en serio.

—En el parque está bien. —Zanje.

—Vale te espero aquí entonces.

La llamada termino y yo respire profundamente antes de marcar la extensión de Ino, con calidad de urgente.

—Recursos Humanos.

—Ino, soy yo. Me ha llamado Naruto.

—Si no mal recuerdo, en realidad no ha dejado de llamarte…

—Bueno, le respondí…

—Eso si es novedad. —Me interrumpió.

—Lo veré hoy en el parque.

—Ok, ok, ok, tu tranquila. Mira Hina, yo sé que te he estado molestando y diciendo que es tu derecho saber la verdad y eso. Todo es cierto, es tu derecho, pero también quiero que dejes tu mente abierta ¿sí?

O

Al salir del trabajo era nuevamente un manojo de nervios andante. Llegue al parque de todos nuestros encuentros, donde estaba el circuito de corredores y el monumento de los Kages. Vi su Ibiza y me estacione a lado suyo. Para mi sorpresa el seguía en su auto, me miro, sus ojitos preocupados, le sonreí, o al menos eso intente. Sentí mi corazón apretarse por la necesidad que sentía de correr a su lado y no saber nada más. Pero eso mismo fue lo que me llevo a la ruina con Toneri.

Cuando baje de mi escarabajo, él había hecho lo mismo.

—Hola —salude.

—Hinata. —Sus labios modelaron una sonrisa torpe, pero bella, como él, como siempre. —¿Vamos? —Me ofreció su mano. La tome, la necesidad del contacto me superaba.

Caminamos en silencio un rato entre los árboles y espacios con juegos infantiles. Esta sensación se sentía bastante familiar. Pero no podía quedarme con eso. Debía afrontar las cosas.

Algo me dijo que debía manejarlo diferente y no mostrarme tan vulnerable.

—¿Vas a decirme todo? —Me adelante a preguntar, cuando sentí que él se detendría, lo jale un poco de la mano y seguí caminando. Escucharía la verdad, no me detendría, no dejaría que la historia se repitiera, tenía que hacer algo que lo hiciera diferente, porque éramos diferentes.

—Conozco a Kiba. —Inicio. Parecía que iba a empezar desde el principio, por lo que sin interrumpirlo, deje que continuara. Pero no lo hizo, sentía el sudor en sus manos como indicio de su nerviosismo. Intervine una vez más.

—¿Por qué no me dijiste que lo conocías? —Le pregunte triste, sabía lo de Amaru, me había quedado claro que era prima de Kiba, lo gritaron el sábado anterior, pero la mentira era lo que me lastimaba.

—Cuando me dijiste que te estaban llegando esos mensajes, y vi lo que el cretino te escribía, no supe que hacer ni cómo reaccionar. Me dio miedo. Mira… Hinata —nos detuvo y me giro para verlo. —no he sido sincero contigo en realidad.

Eso era de dominio público. En ese momento me encontraba toda dolida, triste e incómoda porque él no había sido sincero. Pero que lo aceptara a viva voz fue un flechazo certero en mi estómago. ¡Demonios! Se sentía horrible. Guarde silencio, esperando lo que él tenía para decir. Intente bajar la mirada, y alejarme de sus ojos, intentaba ponerme en un lugar seguro. Uno donde él no me doliera tanto. Cosa, que en realidad era imposible. Así nos hubieran separado kilómetros yo no habría estado segura jamás. Naruto tomo mi mentón y me mantuvo firme.

—La primera vez que te vi fue un accidente. Un completo accidente. Obvio jamás planee que Kurama te dejara en el suelo. Al principio no te reconocí, pero ya te había visto antes. —Sus ojos eran el reflejo de lo que decía, al menos ahora era verdad.

Lo mire extrañada.

—Sí, lo había hecho. Kiba nos había mostrado fotografías tuyas. —Su semblante serio y sus labios apretados, me indicaron que le costaba mucho decir lo que venía. —Él está muy enamorado de ti. —Su tono era derrotado. Como si se sintiera culpable.

Mi ceño se frunció e hice una cara de no entender nada.

—Kiba, es primo de Amaru… quien era mi novia, —aclaro, cómos si yo necesitara que me aclarara quién demonios era esa peli-roja —son muy unidos. En varias ocasiones salimos, platicamos muchas veces, éramos una especie de amigos, nos llevábamos bien, principalmente por ella.

»Cuando llego a trabajar a Otsutsuki, nos habló de una sirena hermosa llamada Hinata, que era novia del heredero de la empresa, nunca le puse mucha atención al respecto… —se interrumpió, y yo tome el tiempo para analizar paso a paso lo que me decía.

—Haber… espera, —quite su mano de mi mentón. Seguía sin entender nada, y ese contacto me entorpecía. Necesitaba estar despierta, entender todo en su totalidad.

Rasco su nuca y se aclaró la garganta mientras hacia un recuento mental de lo que me iba a decir, o al menos eso parecía. —cuando te vi aquí, no te reconocí inmediatamente, me parecías conocida pero no sabía de dónde. Tiempo atrás Kiba ya nos había hecho mención de que dejabas la empresa. —volvió a rascarse la parte posterior de la cabeza. —Cuando me dijiste tu nombre, aun no podía relacionarlo completamente, paso hasta que te acompañe a tu casa, cuando llegamos al complejo Hyuuga, supe que eras tú, la sirena de Kiba, siempre lo decía, siempre hablaba de que tú y Toneri casi tenían que estar juntos por decreto divino, por las empresas que manejaban sus familias, pero que él no lo podía permitir…

—Ese día me… me besaste. —Hable de repente, cortando la idea que él no había terminado de declarar. No pude evitarlo. Era uno de los recuerdos más hermosos que tenía a lado de Naruto y no podía dejar que este se empañara de gris y se volviera amargo.

—Sí. —Trago y continúo. —Ese día, conocí una de las partes más bonitas de tu persona. Necesito que entiendas esto. Yo nunca quise lastimar a Kiba. Y mucho menos quería dañar a Amaru, somos amigos, hemos sido amigos hace mucho y créeme que lastimarla a ella estaba totalmente lejos de mi parámetro. Nunca lo haría, debes creerme. —Giro su rostro al cielo y suspiro cansado, una vez más la derrota se reflejaba en su semblante. —Pero desde el momento en que te vi… —se pauso de nuevo para mirar mi rostro con detenimiento. —Cuando tu cuerpito volaba por los aires y tu melena se ondeaba al viento, sentí un… —Paso saliva y cambio el rumbo de lo que estaba diciendo. —No he podido dejar de pensar en ti desde que te vi, Hinata, esa es la verdad. —Casi sentía que me decía que era la UNICA, verdad de todo eso…

—¿Cuándo te conocí… ese día… tu aun salías con ella? —Dolió preguntarlo, pero debía saber, aunque la respuesta era muy obvia.

Paso saliva con dificultad y me miro con angustia. Asintió.

—Y ese día… el día que me besaste… —No era necesario formular la pregunta completa. Estaba más que entendible si la dejaba así.

—¡No!, claro que no, no era novio de ella en ese momento, ¿recuerdas el día que no llegue, al circuito? —Asentí. —Ese día terminamos. Yo… yo solo pensaba en ti, y Amaru era más una amiga que una novia, no es pretexto, es solo la verdad. No intente nada contigo con ella siendo mi novia. De eso no dudes por favor.

No quería dudar. No quería en serio… Pero no podía evitar, por más que lo quisiera, ponerme en el lugar de la chica. Tayuya fue una tipa tan desagradable y mala. Tan maldita conmigo. Ella me había querido lastimar sin conocerme, y a Toneri no le habían importado mis sentimientos. Toneri simplemente fue y se rindió a los placeres que le brindo esa pelirroja, sin impórtale que su novia, la chica que lo quería como nadie, terminaría destruida por sus acciones. Y ahora, en este universo paralelo me encontraba yo, convertida en Tayuya… Claro que no busque a Naruto con esa intención y claro que no sabía que él tenía novia. Pero el si lo supo, lo sabía… Sabía de ella y la término… por mí.

—Kiba no se lo tomo bien… que terminara con ella. Pero aun no sabía que te conocía a ti. Nos vino un día cuando fui por ti al trabajo.

—¿Cuando?

—El día que vimos a Toneri. —Cierto. Justamente poco después de eso fue que comenzaron a llegar los mensajes, por eso fue que pensé que era Toneri.

—¿El llamo a Toneri?

—Eso no lo sé… —No termino de hablar, sin duda había dejado una idea inconclusa.

—En el Rayo, Amaru… Kiba le dijo que estábamos juntos.

—Eso tampoco lo sé. Casi no hable con ella, solo la aleje y ella entendió todo cuando me vio. Me dijo que no lo sabía… Que no sabía que estaba con alguien más.

Ok. ¿Entonces qué le dijo cuando termino con ella? Se lo pregunte. —¿Qué motivos le diste para terminar la relación?

Inclino a su rostro y sopeso lo que estaba por decir. —Que… nuestra relación, no…

Si ella lo beso como lo beso ese día, era porque pensaba que aun tenia oportunidad con él.

—Le dije que hacía tiempo que no me sentía completo en la relación.

—¿Le pediste tiempo? —Era el colmo. Ahora todo tenía sentido. Porque Kiba decía que había juagado con ella, porque estaba tan enojado con el rubio. Y en definitiva podía entender, el hecho de que no aceptara que el rubio estuviera con ella.

—No, no, tu estas entendiendo mal. No le deje esperanzas, si es lo que piensas. Le dije… —suspiro.

«—Hemos estado tanto tiempo juntos, eres una chica maravillosa y especial para mí. Pero yo no puedo estar más en esta relación.

Me estás diciendo que…

Amaru…

Sonrió con amargura. —No debes decir más. Lo… lo entiendo.»

Ok, perdón por ser intensa, pero… esa escueta conversación no me dijo nada. Vi su rostro y se veía triste. Terminar con ella no fue fácil. Eso era indudablemente real.

Cambie un poco el tema. Debía dejarlo respirar supongo…

—Entonces tú conoces a Kiba desde hace mucho tiempo, él pensó, piensa que aun andabas con Amaru y tu… no me dijiste que lo conocías porque…

—Por idiota. Hinata, yo he intentado ser la mejor versión de mí. Sin mentiras ni nada, solo quería que estuvieras cómoda conmigo. No mencione a Kiba antes porque no lo vi importante ni necesario, y después cuando me mostraste los mensajes. Solo quería borrar todo eso, tenía miedo de que pensaras que había jugado contigo, no lo hice, de verdad no. También había estado molestándome a mí, me llamaba o me venía a ver a la casa.

»El día que me hablaste de los mensajes, lo llame. Le dije que dejara de molestarte y de inventar cosas. Discutimos largo rato. No sabía que lo fueras a ver. Y el sábado cuando termino mi entrenamiento vi los mensajes que me había enviado mira…

Me mostro los mensajes. Había de todo ahí:

«Por fin se te caerá el teatrito pedazo de mierda. »

«Hinata se enterara de la basura que eres. »

… desde insultos simples hasta palabras tan grotescas que me sentía ofendida de leerlas en mi mente.

Regrese el teléfono a sus manos y el volvió a hablar. —Corrí a verte. Tenía tanto miedo. Hinata, yo… te amo, —su mirada azul me pegaba de lleno en el corazón. Sus ojos tan intensos, tan fuertes. —Perdóname. Perdóname por no haber sido sincero contigo. No lo hice con mala intención. Créeme.

Aspire profundamente y lo mire. «Créeme.» Pues claro que le creía. ¿Ustedes no?

Al iniciar, el día, todo el entorno me gritaba que corriera, que huyera de esta situación, antes de salir lastimada. Ya era tarde. Ya no podía hacerlo. Y lo que era peor. No quería. En verdad mis pies se negaban rotundamente en alejarse de ese chico rubio. Mis manos no paraban de intentar levantarse y tocar su pecho…

Todos merecemos alguien que nos valore, que nos respete, que nos ame. ¿No era Naruto, ese chico para mí?

¿Podría haber duda al respecto?

Sí mintió, pero al final confeso…

No.

Confeso, porque el asunto había escapado de sus manos.

Pero yo, ya no podía huir. Ya era tarde. Muy tarde.

Estoy enamoradísima de Naruto.

—Hinata. ¿Podemos iniciar de nuevo? —Su voz suave y angustiosa. Me dolía ver esa tristeza llenando sus ojos.

Recapitulemos.

Toneri, se acostó con una chica y me lo dijo.

Naruto, mintió en una cosa, que a vista de cualquiera es una tontería. Tal vez, lo es.

¿Por qué mentir y complicar las cosas?

—Me equivoque y lo estoy aceptando. ¿Me puedes dar otra oportunidad?

He aprendido que, en las relaciones interpersonales. No importa que des mucho de ti o poco. No importa si entregas tu corazón o desprecias a alguien. Eso no va a hacer que te quieran, o que no lo hagan. No lo define.

Habrá quien opine que la mentira de Naruto, no era la gran cosa, puede ser que no lo era. Pero el asunto aquí, no es el tamaño de la mentira, era la acción. Y eso era lo que me dolía, lo que me hacía dudar de mis acciones a tomar.

—Te creo. —Su mirada estaba baja, pero cuando me escucho, su rostro esperanzado se acercó al mío.

—¿En verdad? —Asentí. —¿Podemos volver a ser novio y novia? —Hay Dios ayúdame, contra su carita tierna no puedo.

De hecho no lo dejamos de ser en ningún momento. Pero el hecho de que me lo preguntara me hacía dudar de nuevo. —Creo que necesito pensar un poco esto.

Apretó sus labios tanto que se veían blancos. Hizo una pequeña mueca y me miro con detenimiento una vez más.

—¿Crees oportuno decirme cuanto tiempo tardaras en pensarlo?

Sabía la presión que sentía. Casi podía sentirla yo también. Oprimiéndome el pecho y empujando las lágrimas en mis ojos.

—Te llamare.

Asintió mordiendo su labio inferior e intentando sonreír.

Me abrazo. Ese era el momento perfecto para una foto. Ojala el dron de google estuviera cerca para capturarlo.

O

Al siguiente día, Ino y sus gritos histéricos no se hicieron esperar.

—No entiendo. Hinata, ese hombre te ama de verdad. —Ino en modo regañón. —Todos merecemos una segunda oportunidad. —Me sonrió triste.

—Ino, yo no quiero ser esa chica. No quiero ir con Naruto y lastimar a Amaru. ¿Ella que culpa tiene?

Sus ojos se achicaron en mi dirección, la dureza que me dedico fue extremadamente nueva. —Hina… —hablo fuerte. —Nunca, tomes decisiones pensando en los demás, en lo que ellos sientan. Eres una chica tan noble. ¡Demonios Hinata! Por una vez en la vida piensa en ti. En lo que tú quieres. ¿No es eso lo que te había enseñado Naruto todo este tiempo. Él es un gran chico. Otro hubiera salido contigo y Amaru a la vez. El en cambio lo hizo todo correcto. Ese es mi punto de vista. Termino con ella, lo siento por la chica pero así es la vida. No todo dura para siempre. Y… —de pronto guardo silencio.

Solo la mire mientras cerraba los ojos.

—Amo a Shikamaru… —Soltó a viva voz. Siempre lo supe. Lo veía en sus ojos cuando hablaba de él. —Ha sido mi mejor amigo por tanto tiempo y siempre pensé que nuestro destino era estar juntos. —Dijo con el semblante totalmente caído. —Ha empezado a salir con una chica de su trabajo… Me lo dijo el domingo pasado. Yo… a mí me duele tanto… Quisiera odiar a esa chica… quisiera de verdad sentir tanto rencor hacia a ella y hacer lo posible por alejarla de él. Pero Shikamaru… para el yo solo soy su amiga. No puedo hacer nada contra eso y si él la quiere… lo único que me queda es apoyarlo ¿no crees?

Entonces a chicas como ella también les rompían el corazón. Por fin la respuesta a la pregunta que me hice cuando hablamos por primera vez de cosas que no fueran mi contratación, era respondida. —Ino…

—Él te ama… no lo pierdas Hina. Todos merecemos una segunda oportunidad. —volvió a decir. —Dásela. Pero si mete la pata de nuevo… —su tono casi había vuelto a ser el mismo de siempre relajado y matizado de su sex appeal natural. —Por nada del mundo le des una tercera. Ese si es límite.

Le sonreí.

O

En las semanas siguientes no vería a Naruto, tenía competencias, ahora en el País del Hierro, la distancia era grande y por lo visto regresaría en al menos tres semanas más. Él no me había llamado por el momento y eso dolía.

¿Había tardado demasiado en buscarlo?

«Todos merecemos una segunda oportunidad. Pero jamás una tercera.» Había dicho Ino.

No me parecía mala idea, gastar una segunda oportunidad con él. Perdía más si no se la daba.

Tenía que ir donde él cuanto antes…

O