No pasaban de las 7 de la tarde, la sala Común de Griffindor se encontraba abarrotada, muchos habían colaborado en la decoración, los elfos domésticos se habían esmerado preparando todo tipo de cosas para comer; dulces y saladas para la ocasión, todos dirigidos por el elfo doméstico llamado Puffty, quien parecía haber congeniado de maravilla con los organizadores del evento. Dean y Seamus, junto con Luna un poco mas allá, la cual ahora se dedicaba a levitar un hermoso cartel de bienvenida con la cara de Ginny y Harry confeccionado por Dean, afinaban los últimos detalles.

- La extrañas? Preguntó Seamus a Dean, viendo que éste último se había quedado mirando de forma fija y ensoñadora el cartel hacia la imagen de Ginny.

- Como no hacerlo! Respondió Dean sobresaltándose un poco, pero hablando con confianza hacia su mejor amigo- ella es maravillosa, realmente… única, no podría olvidarla, no después de lo nuestro.

Seamus no dejaría pasar tal comentario. El morbo le había hecho la misma pregunta muchas veces.

- Acaso tu y ella…

- Acaso ella y yo que?

- Tu y ella… dijo Seamus haciendo un gesto obsceno con sus manos. (Que no será descrito ni reproducido en este relato porque o sino me censuran otra vez)

- Ja, no, eso no, pero no me faltaron ganas, ella es una chica de verdad hermosa no crees? Dijo volviendo a mirar el cartel.

- Lo sé, pero el que pretendiera algo con ella estaría loco! Siendo ella una bruja poderosísima y la hermana menor de los Weasley y actual novia del hombre que mató al mago mas tenebroso de todos los tiempos!! Fijarse en ella sería suicidio!! Para mí esa chica es invisible, no me atrevería ni a mirarla. –dijo Seamus con un real estremecimiento.

- Tienes toda la razón, por eso me gusta Luna, mírala, no es tan poderosa, pero no tiene hermanos!, aunque después de esta noche quizá tenga novio.

Dijo Dean con una sonrisa entre pícara y divertida, aunque un tanto maliciosa en su moreno rostro.

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- Mejor se van al colegio ya y se llevan a Ron, yo los veo luego, recuerden que Ginny no sabe nada de la fiesta.

- Ni tu tampoco cuñadito. –susurró George sin dejar que Harry escuchara su último comentario.

Ron yacía pálido pero sin una pizca de alcohol en el cuerpo entre ambos chicos que lo sostenían por ambos brazos, el jugo de berros extra extra amargos le había descompuesto el estómago.

Un joven de cabello negro hasta los hombros y ojos de un color azul intenso, en capa de viaje los observaba a dos mesas de distancia.

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- Hola preciosa, como te fue con Hermione? Dijo Harry a su novia besándola en la coronilla entrando a la habitación.

- Creo que bien, y a ti con Ron? Dijo mientras doblaba una ropa.

- Espero que bien también, ellos ahora necesitan conversar, pero no creo que me haya ido tan bien evitando que tu hermano George y Lee le hicieran una broma pesada, estoy muerto, dijo tirándose pesadamente sobre la cama.- no vi a nadie abajo, ¿donde está todo el mundo? dijo cerrando sus ojos para descansarlos un poco, habiendo tirado sus lentes sobre la mesita de luz de Ginny.

- Mamá y papá fueron a casa de Kingsley, por su puesto también iban los profesores de Hogwarts y algunos de los colaboradores del pueblo y la familia de Fleur, Charlie me dijo algo de una celebración en su casa por el término de los trabajos en Hogwarts, ¿No crees que habría sido mejor que la celebraran en el mismo colegio?, eso le dije también a Charlie, pero me dijo que había sido idea de Seamus, no sabía que Seamus estuviera tan bien conectado con Kingsley, ni siquiera sabía que lo conociera!

Harry sabía perfectamente porque Charlie había dicho lo que había dicho a Ginny. Antes que su novia comenzara a indagar a lo Molly Weasley empezó a relatarle la broma de Lee y George a su pelirroja, pues no podría mentirle si ésta le preguntaba el porqué. Mientras él relataba lo acontecido Ginny guardaba una ropa limpia agachándose una y otra vez hacia los cajones, dando la espalda a Harry, ajustando sus jeans en el proceso cada vez que lo hacía, de tal manera que a Harry le costaba llevar el hilo de su discurso, perdiendo la concentración a cada instante con cada sube y baja de la chica, con la vista clavada en sus caderas.

- Por Merlín deja de agacharte así!! Pensó en un instante en que paró su relato para tomar aire debido a que el ejercicio de Ginny le comenzaba a acelerar su corazón- o nada en la tierra va a evitar de que te salte encima!

- Eso no es problema señor Potter, respondió la chica, como si éste hubiese hablado en voz alta.

Harry se sobresaltó y se sentó en la cama de forma brusca, donde hasta segundos antes reposaba.

- Ginny… escuchaste lo que dije?

- Por supuesto que lo escuché! No lo dijiste precisamente despacio ¿no? Ginny continuó guardando su ropa sin mirar hacia atrás a Harry, que se encontraba aún atónito y un tanto asustado. Harry no podía creer lo que estaba sucediendo. ¿Se habría equivocado? Continuó su relato, pero su mente ahora divagaba lejos.

- Sabes? Necesito pasar por Hogwarts para hablar con Neville. ¿Me acompañas?

- Por supuesto! Crees que voy a dejar que mi pelinegro de ojos verdes brillantes ande por ahí solo a estas horas de la noche, ni lo sueñes! Además no confío en la novia de Neville, no la conozco! Pero Luna me ha contado algunas cosillas que tal vez vio en el bosque cierto día que tal vez daba de comer a los thestral, lo cual tal vez te cuente después -dijo riendo de forma pícara, volteándose y dirigiéndose hacia su chico, acomodándose junto a él en la cama, para luego cambiar y ponerse sobre él enterrando su mentón en el pecho de éste.

- Harry admiró su rostro encandilado por lo hermosa que le parecía, pareciendo ésta hacerle olvidar lo que hace un par de segundos le inquietaba- Amo tus labios… -pensó Harry. Ginny parecía asustada poniéndose tensa sobre él. Lo había escuchado, pero no había visto que Harry moviera sus labios.

- Que dijiste?

- Yo. Nada. Porqué? pero Harry comprendió enseguida que no había sido su imaginación esta vez. Algo extraño les estaba sucediendo. Ambos se miraban renuentes, incrédulos.

- Dijiste… que amabas mis labios! Dijo enderezándose bruscamente Ginny, apoyándose inconciente y despreocupadamente en partes un tanto sensibles y nobles de Harry.

- Yo… no… Autch!

- Oh, lo siento cielo! Se disculpó la chica sobando el lugar donde había puesto segundos antes su mano de forma circunstancial, causándole un espantoso dolor a su novio.

- Autch, no!, esta bien Gin, déjalo!

- Dios, Harry! -se lamentó Ginny para sí- con suerte después de esto vamos a poder tener hijos!! Pensó frenéticamente.

- Que dijiste?! Dijo Harry retorciéndose de dolor y casi entre lágrimas sin mirarla pues mantenía sus ojos fuertemente apretados de dolor- no te preocupes, la profesora Trelawney dijo que al menos tendría doce hijos! Dijo sonriendo de manera forzosa y abriendo los ojos para que Ginny no se sintiera tan mal por haberlo golpeado- eso después de haberme anunciado la muerte de siete espantosas formas diferentes!

- Harry… yo… yo no lo dije!, solo lo pensé!

Harry olvidó el dolor por un momento como vuelto a la realidad que en ese instante era más impactante que su dolor físico, abriendo sus ojos como platos se quedó mirando a su futura esposa de forma sorprendida, aún sosteniendo sus partes nobles bien agarradas como si temiera que se le fueran a caer. (Que dolor). Ginny retrocedió en la cama un tanto asustada ante tal descubrimiento.

- Crees que… dijo llevándose una mano a la boca en expresión de sorpresa.

- Que eres la mujer mas sexy que conozco y quiero hacerte el amor apenas me devuelvas mis XXXXXXXXXX -pensó Harry divertido intentando romper la solemne seriedad del nuevo descubrimiento, había aprendido a bromear como la hacía su ya fallecido y viejo profesor.

- Harry! escuché eso! Dijo la chica frunciendo el ceño pero sonrojándose y riendo después.

- Ok, era broma, -Harry rió- lo hice a propósito, quería estar seguro de que estuviésemos leyendo nuestros pensamientos, ¿no es evidente que eso es lo que nos está sucediendo? Dijo con calma como si fuese lo más común del mundo.

- Crees que sea eso? Pero… porque ahora, que sucedió de extraño? No me siento con mas magia ni nada de eso!

- No lo se… tal vez…

- Dilo! -gritó- o piénsalo para ver si resulta -pensó.

- Ok, -pensó Harry mirándola divertido, sin dejar de sostener "sus partes nobles"- tengo mis sospechas ahora que lo pienso… la noche que te recuperaste… yo sentí algo extraño… como si una fuerza extraña saliera de mi pero a la vez me sintiera más completo, como con mas magia, y vi…

- Que viste? -dijo de forma audible Ginny impaciente?

Harry abrió su boca para contestar.

- No!, no!, mejor piénsalo! Le gritó anormalmente medio histérica Ginny. Harry la miró un poco ofendido.

- Ok, como quieras, fue como… como meterme dentro de ti, en tu cuerpo, pero a la vez más allá de tu cuerpo, viviendo tus sensaciones más intensas de los últimos días, como si yo fuera tú, pero de una forma atemporal, vi… vi tus imágenes como recuerdos, recuerdos de ti misma y de los momentos mas cruciales de tu vida… pensé que era mi imaginación pero…

- Pero? Apuró Ginny solo en pensamiento arqueando su ceja derecha y mirándolo de forma que lo instaba fuertemente a continuar.

- Pero me di cuenta de que era desde tu perspectiva cuando sentí como sientes tu cuando tú y yo… Harry se había sonrojado un poco de forma bonita y coqueta. Ginny se sonrojó con él. Era increíble que después de tener una relación así de cercana y de haberse visto tantas veces desnudos aún se sonrojaran. – lo cual solo hace que me parezcas más sexy. –terminó de pensar Harry.

- Como sabes que era desde mi perspectiva? –pensó Ginny recuperándose del bochorno.

- Bueno porque…

- Piénsalo!!

- Está bien! Está bien! Tranquila! En fin, bueno porque… el sentimiento era el mismo, la intensidad igual, pero la experiencia ligado a lo físico era otra! Y yo recuerdo muy bien cada una de las veces que lo hemos hecho!

Harry miró a Ginny y le pareció casi escuchar como los engranajes de su cabeza marchaban a todo vapor.

- Cuanto tiempo duró eso?

- Piénsalo!! Le gritó Harry burlándose de la chica, ésta lo asesinó con la mirada pero al acto seguido reaccionó y rió junto a él.

- No mucho -continuó el chico esta vez hablando, no deben haber sido mas de dos minutos desde que te besé y fawkes lloró, me refiero en tiempo real, pero para mi fue mucho más, casi una eternidad, es decir, yo estaba conciente de que eran solo dos minutos, pero dentro de esa como burbuja la dimensión era atemporal, vi muchas cosas, imágenes de tus padres, tu familia, a mí!! cuando me viste por primera vez en la estación de King's Cross, tus amigas, el momento en que atrapaste la snitch en nuestro sexto año! Y eso era imposible de ver por mí! Yo estaba castigado con Snape ¿lo recuerdas?

- Lo recuerdo… ¿Crees que deberíamos decirle a papá o a alguien mas?

- No aún, veamos que sucede, siento que esto es solo nuestro, a veces me cansa que mi vida, y ahora la tuya sean tan públicas.

-Está bien, creo que nos podría ser bastante útil. Ginny pareció de repente divertida y trepó nuevamente sobre su chico, ahora con mucho cuidado de donde apoyaba sus manos o rodillas.

- Hay varias cosas que tengo en mente que me gustaría poner en práctica! Dijo la pelirroja de forma sensual y levantando una de sus cejas, acercándose para morder débilmente el labio inferior de su pelinegro. Harry se puso un poco nervioso, un pensamiento vino a él atemorizándolo de repente, si lo que habían descubierto era una nueva forma de comunicarse y de saber los pensamientos del otro estaba en serios problemas, Ginny descubriría lo de la fiesta sorpresa en Hogwarts. Miró a Ginny de forma extraña, casi con temor, poniéndose rígido, no respondiendo al beso.

- Sucede algo? Preguntó Ginny extrañada y un tanto ofendida al ver que su chico no seguía el juego de sus labios por primera vez.

- No… no escuchaste lo último verdad?

- Que cosa?

¿Sería acaso que la lectura de pensamiento solo funcionaba si éste se dirigía intencionalmente a ella? Si era así no era momento de decírselo.

- Tal vez la conexión está fallando… Sentenció de manera teatral mirándola de reojo, apresurándose a mentir Harry. Ginny lo miraba expectante.

- Porque pensé en que… TE QUERÍA COMER!!!!!! Dijo entre gruñidos saltando sobre ella mordisqueando el cuello de su novia y haciéndole cosquillas a la chica donde solo él sabía que ella las tenía. (No en lugares muy tradicionales!) Ginny gritaba y reía sin parar. El secreto de la sorpresa estaba a salvo, al menos por ahora!

Después de un momento de fogosa algarabía y de cosquillas varias se miraron muy de cerca el uno al otro deteniéndose un momento, aún él la sostenía con fuerza inmovilizándola en juego, sus respiraciones agitadas y las sonrisas amplias.

- Te das por vencida? Preguntó Harry riendo.

- JAMÁS! Dijo Ginny riendo y forcejeando.

- Ríndete!! Gritó Harry aguantando aún más la risa.

- SOLO SI ME DAS UN BESO!! Contestó la chica. Harry la miró, sintió algo extraño en el bajo vientre, de pronto el chico de ojos verdes pareció reparar en algo como si fuese la primera vez que veía a su novia, sus ojos, inundó su mente del color de ellos, mirándola de forma extraña por un largo e íntimo momento, e inusualmente sintió que iba a llorar, el tiempo se detuvo, las risa se borró de su rostro, Ginny lo hizo mas tarde, los ojos de Harry recorrieron los labios de ella, ambos sentían sus respiraciones aún agitadas una encima de la del otro, su aliento, el perfume del cabello de ella, no entendía porqué, no sabía como detener el fuerte impulso de llorar, pero su corazón se había desbocado sintiéndolo ya casi a la altura de su garganta, sentía unas ganas tremendas de estallar en llanto, pero no estaba triste!! era solo… era solo que acababa de darse cuenta de que el sentimiento por la chica que tenía atrapada entre sus brazos a modo de juego se había hecho tan fuerte que no lo podía contener en su propio cuerpo… quería reír, quería llorar, quería GRITAR!! lo feliz que era, tanto sufrimiento, tanta angustia, tanta carencia y dolor para llegar hasta aquí, a sus brazos, habían valido la pena, sus ojos se humedecieron, sus caras aún pegadas la una a la otra mirándose con intensidad a los ojos. Después de un tiempo de relación Harry no podía entender como había sido su vida antes de ella y sus caricias, y no se podía imaginar, ahora que las tenía, dejarlas de poseer. El cuerpo de ambos se amoldaba al otro como hechos por el alfarero más experto, encajaban a la perfección, no podía haber un par más tan exactos como ellos, no podía haber un juego de caricias mas sublime, Harry podía recorrer el cuerpo de Ginny, y ella el de él, como conociendo el mapa de sus sensaciones más íntimas, entrando en él en el momento indicado, en el esperado, en el más cúlmine de todos, en el que ambos deseaban, haciéndose desbordar mutuamente en una catarata de emociones que solo los amantes que se aman con un verdadero amor saben conquistar y logran preservar por el resto de sus vidas.

- Harry… estas bien…? Preguntó un tanto preocupada Ginny después de un buen rato en que Harry la seguía observando de cerca como hechizado.

- Gin, por Dios… cuanto te amo. Y la besó.

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- En serio me ayudarás?

- Acaso no te lo prometí?? Decía Neville a Parvati de forma brusca, seca y cortante, mientras avanzaba rápidamente por uno de los ahora oscuros corredores del colegio de Hogwarts ya entrada la noche.

- Neville, Neville! -casi le gritaba la chica jadeando al menos dos pasos más atrás del joven, intentando mantener la conversación y el ritmo, ya que Neville avanzaba a paso ligero con sus largas piernas dejándola un poco atrás.

-¿Qué te sucede? Dijo al fin atajando uno de sus brazos obligándolo a que éste se volteara a verla.

- Nada! no me pasa nada! –dijo casi gritándole el chico, ofuscado y tirando de su brazo para safarse del agarre de ella, provocando que la chica se tambaleara peligrosamente hacia un costado en dirección a una de las paredes de piedra, una vez recuperada su estabilidad la chica retrocedió un paso asustada.

- Parvati, estas bien? Perdona yo… -dijo Neville viendo su error, dirigiéndose hacia la chica. Parvati lo miraba con una expresión dura en su rostro.

- No tienes que ayudarme si no quieres! Dijo pareciendo ofendida.

- Oh no, -dijo éste acercándose aún más, provocando que la chica volviese a retroceder hasta topar su espalda contra uno de los pilares del muro de piedra del corredor. Un rayo de luna iluminó su rostro a punto de llorar por un segundo o dos en su trayecto, provocando que todo el cuerpo de Neville se estremeciera.

- Es solo, es solo que eres mi amiga y… y me pone un poco tenso lo que debemos hacer.

- Debemos??! Preguntó la chica un poco mas ofuscada. Su pecho se agitaba violentamente, no pasando ese detalle desapercibido a los ojos de su amigo, incitándolo un poco sin darse cuenta, o más bien no queriendo darse cuenta. – ¡te dije que no era tu obligación Neville, si quieres no lo hagas, nadie te obliga a hacerlo! La pasión e intensidad con que la chica se había dirigido a Neville habían producido un deseo incontrolable en el joven de besarla, de acariciarla, de sentirla entre sus brazos ¿como se sentiría si tanta pasión fuese enfocada hacia él? Pensó sin poder poner control a un instinto salvaje que se comenzaba a apoderar de él.

- Tal vez… dijo Neville sintiéndose respirando con dificultad, algo extraño, como llevado por un deseo incontrolable, algo salvaje que se apoderaba de él y no lograba oponer resistencia- tal vez… deberíamos comenzar a practicar, ahora… -dijo Neville llevado solo por el deseo, sintiendo que su respiración se agitaba aún más sin control y como trastornado y nublado repentinamente, obedeciendo egoístamente más a sus instintos que a la cordura, es más, perdiendo completamente la razón, algo que no era para nada común en el reservado Neville Longbottom. Habría sido el vino del almuerzo?

- Estas… seguro…? -preguntó la chica cambiando su ofuscación a un temor casi reverencial. -excitando aún mas el corazón de Neville con el nerviosismo de ella, al verla tan frágil e indefensa. El ser de Neville se sentía confuso e impulsado, casi violento, él mismo se desconocía, luchaba, pero no se podía controlar, se sentía cegado por una mezcla de ira por el motivo por el cual debía ayudarla, y unos deseos culpables que le hacían imaginar diferentes situaciones con su especial amiga bajo los rayos de una luna plateada que se colaba tras los árboles cerca del corredor, o a las orillas del lago o…

- Pero tu… tu novia… ella… -Neville se había acercado peligrosamente a Parvati encerrándola entre sus brazos extendidos apoyados hacia la pared y su propio cuerpo y respirando entrecortado, ésta no podía reconocer a su amigo en aquellos ojos, acaso incluso estaban mas… verdes? Temblaba un poco con temor pero incomprensiblemente le gustaba la sensación- ¿ella… tu novia… no lo sabrá verdad? Preguntó sintiendo la respiración del chico casi en su cuello y sintiéndose como emborrachada por el licor más dulce. Un momento ¿Qué le estaba sucediendo?

- Ella no… -Neville no se podía detener, el perfume de la chica embotaba sus sentidos. Súbitamente pareció despertar, y entendió con pánico lo que le estaba pasando, y como despertando de un Imperius retrocedió apresuradamente y un tanto acalorado.

- Si, si… debería hablar con ella primero… dijo pasándose una mano por el pelo, separando sus cuerpos y rehuyendo de la mirada de su amiga.

- Crees… crees que acceda? Preguntó ella aún temblando pero no de frío ni temor, sino sin darse cuenta de anhelo.

- No lo sé, dijo Neville casi ahogándose y soltándose el botón superior de su camisa, las manos le sudaban y comenzaba a sentir un dolor extraño. –de todas maneras ya te lo prometí, ella y yo ya lo hablaremos, ella deberá entender… entender que esto es solo y únicamente para ayudarte, -dijo intentando convencerse de ello- ayudarte a ser feliz con Seamus. –agregó sintiendo un sabor amargo en la boca del estómago, algo le quemaba.

- Harías eso por mi Neville? Dijo Parvati tímidamente.

- Eso… eso y… claro que lo haría Parvati. Ahora… ahora deberíamos subir a la torre, es tarde, Ginny y Harry tal vez ya hayan llegado. Dijo habiendo apoyado sus manos en sus rodillas por un instante para descansar después de tan intensa explosión de emociones producto de la cercanía de sus cuerpos, reincorporándose al segundo siguiente irguiéndose otra vez. Ambos chicos recuperaron la marcha, caminando al menos cincuenta pasos más en silencio. De pronto Parvati tomó la mano de Neville detrás de él, produciéndole una nueva descarga eléctrica al chico.

- Gracias Neville. –susurró la joven.

Neville se volteó hacia ella y la miró directo a los ojos negros de la chica, en ese instante se golpeó con la terrible realidad, en ese sublime instante comprendió por fin que estaba en problemas, grandes problemas, un problema con nombre y apellido, se llamaba Parvati Patil.

- Hola guapo, quise darte una sorpresa ¿Lo logré o lo hicistes tú? -Una sensual y profunda voz les hablaba justo a las espaldas de Neville, subida en un seto a un costado detrás de ellos.

Era una hermosa muchacha, de mediana estatura, labios gruesos pero delicadamente delineados, grandes ojos verdes grisáceos y una larga cabellera negro azabache hasta poco más abajo de la cintura, en su mano empuñaba una corta varita. La cual ahora los observaba silenciosa y maliciosamente dentro de un claro de luna, pero con expresión sonriente, pareciendo estar pesando sus posibilidades y delimitando su territorio con cada frase y mirada que daba. Bajó del seto y avanzó con paso lento pero decidido hacia Neville, quien había soltado bruscamente la mano de la otra chica y miraba boquiabierto a la que ahora se aproximaba, casi asustado. Ella sin quitar sus ojos de encima de Neville, tal como una fiera asecha a su presa, y sin previo aviso, lo besó al llegar junto a él, lo besó tan apasionadamente como si estuviesen solos en el mundo, casi como alimentándose del aire de sus pulmones, pensó Parvati, éste solo atinó a abrazarla por la cintura pero tardíamente, a causa de la impresión ante tal apasionado asalto, mientras la chica exploraba con sus manos el pecho del joven, además de su cuello casi histéricamente, y con leves rasgos de violencia, pensó Parvati, lo que le molestó.

Parvati no podía quitar la vista de los labios de ellos, ella parecía succionarlo de forma indecente, parecía hipnotizada, haciendo que el ovillo de su estómago se comenzara a reformular de manera rápida y violenta, más que en el almuerzo de esa misma tarde. La azabache cortó repentinamente el beso, quedándose mirando de cerca a los ojos de Neville de forma amenazante y fría, aunque quizá un tanto burlona al final, sus rostros no estaban separados por mas de dos centímetros de distancia el uno del otro, pero después de unos segundos se volteó tan rápido como cortó el beso, pero hacia Parvati, dejando a un Neville casi temeroso. Luego con voz casi divertida, o como de estar pasándosela muy bien se dirigió a la otra chica.

- Oh! Aún sigues ahí! -dijo con voz de burla mientras la chica de Griffindor observaba pálida como Neville le esquivaba la mirada, el cual ahora estaba bastante sonrojado.

- Soy Alondra, Alondra Iztter, de Ravenclaw, la novia de Neville, acabo de regresar de Australia -dijo sonriendo, -no podía perderme la fiesta! ¿verdad guapo? -dijo mirando de soslayo a Neville- , moría de ganas de conocer a los amigos de Nev- acotó terminando su presentación, incomodando e intimidando intencionalmente a Parvati con cada palabra salida de su boca- ¡mucho gusto! -dijo a la vez que le extendía la mano a la chica, -no recuerdo que Neville te haya mencionado antes, no debes ser nadie importante! pero no importa.

Parvati aceptó la mano de la chica más por cortesía y educación que por intención, pero pensó que era innecesario que la azabache le apretase la mano de esa forma, mucho más de lo que se hace en un saludo normal.

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Una hora mas tarde…

- Que silencioso está todo esto! Susurró Ginny intimidada un poco por la quietud del corredor que llevaba a la sala común de Griffindor. Casi llegaban al retrato de la dama gorda.

- Contraseña? Dijo la dama.

- Ginny y Harry por siempre.

- No me digas nada a mí, -dijo respondiendo a la mirada de Ginny- fue idea de Ron! -respondió el chico avergonzado y en son de disculpa- estee Ginny… -dijo Harry hablando casi despreocupado pero con una chispa en sus ojos, volteándose divertido hacia su novia para tomar su mano antes de entrar por el agujero- esta vez sin burbujas ¿ok?

Ginny no comprendió, lo haría una vez pasado el retrato.