DESAPARECIDA

SAYONARA

"-Volviendo con ustedes amados televidentes, tenemos a Kenji Kawamori en vivo desde el juicio Ogino en la Suprema Corte de Justicia, ¡adelante Kenji!

-Gracias Ryoko San. Estamos aquí en la Suprema Corte de Justicia, donde finalmente se dará un veredicto en contra de los secuestradores de la joven, Chihiro Ogino. Como muchos de ustedes saben, hace un mes se reportó a la policía el secuestro de la joven Ogino, tras una intensa búsqueda y el apoyo de los padres y una amiga de la joven, se detuvieron a tres secuestradores, Hizawa Kenta, secretario empresarial y líder de los presuntos secuestradores; Aikawa Ryoga, alias "la Rata", dueño de un taller mecánico en el pueblo de residencia de los Ogino, quien además ha sido reconocido por algunas televidentes, por lo cual está siendo enjuiciado también por violación a menores de edad, finalmente, el último acusado es un ex militar de nombre Tendo Fuji, mejor conocido como "Sapo". Estos tres delincuentes están ahora mismo dentro de la sala de justicia, luego de un largo mes presentando pruebas, estamos a pocos minutos de conocer el veredicto y la, tan esperada condena, vayamos al interior del recinto."

Alguien apagó un pequeño televisor de bolsillo mientras observaba a los tres camarógrafos ubicados entre las gradas y cerca del estrado, los señores Ogino se encontraban en primera fila, Yuko aun tenía lágrimas en los ojos mientras Akio la abrazaba con la cara seria y los ojos atentos, cerca del estrado había una caja con evidencias, entre las cuales, las que habían terminado de inculpar a los secuestradores eran una bolsa de arpillera con la ropa ensangrentada y rota de Chihiro y unas fotos donde se la mostraba amordazada y lastimada. La pesadilla estaba a punto de terminar.

El juez, un hombre de alrededor de 50 años, con el cabello entrecano y ojos sagaces tomó asiento y preguntó algo a su secretario en susurros, los tres acusados estaban esposados y siendo vigilados por la policía local, el ahora inspector Hibiki era el único de los testigos de la policía que seguía ahí, pendiente de lo que estaba pasando, después de todo, había sido él quien diera con la más contundente de las evidencias y había sido él quien atrapara al cerebro detrás del secuestro de Chihiro.

-Señor juez- Dijo uno de los miembros del jurado mientras bajaba de su lugar y se acercaba con un sobre cerrado.

-¿Están seguros?- Respondió el juez mientras tomaba el sobre con el veredicto.

-Sí señor, lo estamos.

-Bien, procedamos entonces… Hizawa Kenta, Aikawa Ryoga y Tendo Fuji, de pie. Luego de examinar los hechos, de haber escuchado sus versiones y la de las personas que los han demandado, después de revisar su caso minuciosamente, les leeré el veredicto final al cual ha llegado un jurado completamente ajeno a ustedes y a la familia Ogino.

El juez abrió el sobre y lentamente sacó una nota, los padres de la víctima sentían el corazón desbocado y a punto de salírseles, Saya Sugiwabara se encontraba al final de las bancas, estaba de permiso aquel día y se encontraba con sus padres, a los que les apretaba la mano con fuerza mientras rezaba por justicia, los tres acusados por su parte podían sentir el nerviosismo y un sudor frío recorrerles por la espalda.

-Por el delito de privación de la libertad se les ha encontrado Culpables… por el delito de homicidio culposo, Culpables… por el delito de chantaje y extorsión, Culpables… en base a esto, y respaldado por la autoridad que me han dado el estado y nuestro país, Japón, la sentencia por privación de la libertad es de 30 años en prisión, por el delito de homicidio culposo, los sentencio a 30 años en prisión y por los delitos de chantaje y extorsión la sentencia es de 20 años en prisión, lamentablemente, por los crímenes en que han incurrido no tendrán derecho a fianza y mucho menos a libertad por buena conducta, además deberán recibir atención psicológica. En el caso del señor Aikawa Ryoga, le recomiendo que haga las paces con el Dios en el que crea, probablemente a usted lo condenen a la pena máxima. ¡SE LEVANTA LA SESIÓN!

Hubo algunos aplausos, reclamos también por parte de Kenta, solo el inspector Hibiki notó a la joven Sugiwabara y a sus padres llorando y abrazando a los señores Ogino, no sabía si aquellas lágrimas eran de felicidad o de pena, se le había hecho justicia a su hija, eso era cierto, pero el costo había sido demasiado alto.

-¡Hibiki San! –Se acercó Ogino Yuko una vez salieron todos los que habían estado durante el juicio. –Mi marido y yo quisiéramos darle las gracias por acompañarnos hasta el final.

-No señora, no, me habría gustado acompañarlos hasta el final de alguna cosa mejor… en verdad, créame cuando le digo que todos los oficiales del departamento de policías lamentamos mucho su pérdida.

-Era inevitable, ¿sabe?, mi marido me dijo desde la primer llamada, que debíamos prepararnos… para perder… a nuestra pequeña.

Hibiki se apresuró a ofrecer un pañuelo a la desconsolada mujer para que pudiera secar sus lágrimas, solo entonces se acercaron a él tanto Akio Ogino como la mejor amiga de la muchacha muerta.

-Hibiki San –Tomo la palabra el señor Akio- Quisiéramos que nos acompañara por favor.

-¡Por supuesto! Sin embargo, quisiera saber a donde debo escoltarlos señor Ogino.

-No, no va a escoltarnos, solo quisiéramos que nos acompañara a rendir nuestros respetos a Chihiro, queremos darle la noticia de lo que ha pasado con estas malas personas.

-¡Cuenten conmigo!

Akio y Hibiki se estrecharon las manos antes de salir, subieron a los autos y salieron del edificio de justicia para dirigirse al bosque, Hibiki no estaba seguro de adonde se dirigirían, pero tenía sus sospechas, después de todo, él sabía de sobra que en aquel bosque no había cementerios.

Los autos se apagaron en un punto en el bosque, todos salieron de sus autos, Saya se apresuró a abrazar a Yuko para ayudarla a avanzar por el camino, mientras Akio lidereaba aquella excursión, Hibiki iba detrás de los padres de Saya, observando aquel paisaje que antes no había tenido tiempo de contemplar, solo entonces se dio cuenta de que las casas de piedra que habían estado amontonadas en la entrada del bosque, ahora se encontraban perfectamente alineadas, señalando un camino exacto, el cual terminaba en la estatua de piedra de aquel rostro sonriente, el guardián del túnel en el extraño muro rojo.

-¡Señor Ogino! ¿Qué está pasando?

-¿Sabe? Nosotros sepultamos los restos de nuestra hija en un panteón shinto hace unas semanas… no nos sentíamos bien con eso, no sentíamos que nuestras plegarias fueran a llegarle desde ese lugar, queremos ser sepultados ahí con ella, es cierto, pero… por alguna razón, creemos que si estamos aquí, ella podrá escucharnos, donde quiera que esté.

Hibiki observó entonces como los señores Sugiwabara conducían un ramo de flores a una pequeña casita de piedra, la última del camino, Saya se apresuró entonces a prender una vela al lado de esa misma casita y Yuko colocó entonces un incenciario especial con tres varas, como las que había en los panteones de Japón, los vio arrodillarse en aquel sitio lleno de tierra y piedras para orar, y justo cuando el señor Ogino también se agachaba, pudo sentir claramente un viento salir del túnel, como si este respirara, escuchó en el aire un murmullo triste, y las rodillas se le doblaron al notar, que aquel murmullo parecía la voz de una joven que había escuchado hace mucho tiempo en sus sueños olvidados.

-Hijita –Dijo Yuko en voz baja- Al fin se te ha hecho justicia, tu alma puede descansar en paz, recuerda siempre que te llevamos en el corazón, vendremos a visitarte tanto como nos sea posible.

-Chihiro, mi pequeña –Murmuro Akio- Nada me habría gustado más que verte crecer, aun cuando discutimos mucho, no sabes lo orgulloso que habría estado de que vivieras en el templo… no sabes lo orgulloso que he estado siempre de ser tu padre… que tu alma esté en paz pequeña, prometo dedicarle más tiempo a tu madre.

-Chihiro, yo –Susurró Saya detectando de pronto un aroma particular en el aire que le hizo soltar más lágrimas que no sabía que aun tenía guardadas- me esforzaré por las dos en la universidad, te lo prometo, viviré por las dos, viviré cada día por todo lo que no podrás vivir aquí, te visitaré cuando pueda amiga, ahora descansa en paz.

-Señorita Ogino –Pronunció Hibiki sin saber exactamente porque, la sensación de sentirse escuchado fue tal vez lo que lo impulsó a hacer aquella oración- le juro que haré todo lo que esté en mi poder para evitar que otras jóvenes sufran lo que usted ha debido sufrir, sus padres son un ejemplo a seguir, puede estar orgullosa de ellos, el saber que usted luchó hasta el final es una inspiración para mi, descanse en paz señorita, que en su nombre haré lo posible por limpiar nuestro país y proteger a los demás.

El viento de nuevo, esta vez no salía del túnel, iba de regreso a él, como si aquella construcción estuviera viva y respirara tranquila, sin embargo, el susurro del viento, ya no denotaba tristeza, solo paz.

Todos se levantaron, Hibiki se despidió antes de volver a su puesto en el departamento de policía, los Ogino estaban ya de camino hacia su vehículo, igual que los Sugiwabara, la única que quedaba aun ahí, era Saya, de pie, ya no frente a la casita con el nombre del río Kohaku al final del camino, sino entre el túnel y el guardián de piedra, observando con agudeza hacia la absoluta obscuridad de aquella entrada.

-Espérame Chihiro, te juro que me esforzaré mucho aquí en la Tierra, para contarte cosas grandiosas cuando te alcance en el Más Allá, espérame amiga, y algún día, tendremos experiencias fabulosas cuando volvamos a estar juntas.

Saya cerró los ojos al sentir la exhalación del viento sobre ella misma, era cálido, y había un susurro que por un segundo, le pareció entusiasmado, muy a pesar de no contener palabra alguna, Saya se fue del lugar cuando el viento terminó de salir, corriendo hacia sus padres mientras agitaba la mano tras ella en señal de despedida, estaba convencida de que algún día podría volver a ver a su amiga, no necesito nada más para serenar a su joven corazón, no necesito saber, que un espíritu de viento de ojos avellana y cabellos castaños la había escuchado desde el otro lado del túnel y se había despedido de ella también, segura de que al fin, sus seres queridos encontrarían paz y fuerza para continuar.

...

Notas de la Autora:

Lo sé, lo sé, me estoy adelantando a mi fecha usual de entrega, pero esta vez voy a necesitar todo el fin de semana para mis quehaceres... en todo caso, debo admitir que este ha sido el capítulo más pesado de los que he escrito en esta historia, especialmente el final del juicio, no soy muy fanática de este tipo de cosas, pero debía darle una conclusión a la parte del mundo humano en esta historia, espero que haya sido de su agrado y de una vez aviso que la próxima semana finalizo esta historia, ya sabemos que pasó con los padres y la amiga de Chihiro, ahora nos falta saber que pasó del otro lado con Chihiro, ¿como vive? ¿donde? ¿a que se dedica? ¿en que se convirtió?, ya saben, todos esos detallitos que es necesario cerrar, además, aun nos falta la explicación de los bebés en el más allá, jejejejeje, como sea, no dejen de mandar reviews a esta humilde escritora, estoy abierta a todo tipo de críticas, todo tipo de comentarios y todo tipo de reviews, y por supuesto, muchisísimas gracias a katiitha por su comentario, espero que este te haya gustado y la próxima semana estará listo el siguiente, lo prometo.

SARABA