11. A lo que lleva la soledad

Su cuerpo inmóvil buscando con la mirada alguien que ya no estaba. Se encontró sola en un lugar desconocido, ya no había nadie cerca que la protegiera, que le diera esa confianza que no tenía, que la haga olvidarse aunque sea por un momento del mal pasado que acarreaba en cada paso que daba.

Un suspiro largo salió de su boca entrando en razón, volteó su cuerpo y en pasos largos que parecían kilómetros por cruzar, salió del gran aeropuerto. Tomo un taxi se subió en el y al arrancar el automóvil sintió que se alejaba cada vez más de él aunque ya se había ido...

Con su cabeza apoyada contra la ventanilla, descargando toda la pesadez que en ese momento su mente acumulaba, viendo como pasaban paisajes desoladores de las afueras de Boston, su mirada se hacía más húmeda, su mente no dejaba de formular pensamientos sobre lo que pasa, sobre porque se sentía así... y su memoria no podía apartar la imagen de él... de aquel que no sabría cuanto tiempo pasaría hasta volver a cruzar sus miradas de nuevo...

De un segundo a otro se encontraba frente a la puerta de su departamento observándola como si fuese a encontrar otra realidad al abrirla, pero cuando lo hizo se encontró con el mismo silencio que venía escuchando desde que él cruzo esa mampara de vidrio hacía Chicago.

La noche acude rápido para terminar con la espera de que los días se hagan más cortos, el telón de la noche cae sobre la cuidad en una violenta ventosidad.

Ella sentada en la oscuridad de su habitación mientras el viento helado golpea su cara, contemplando aquel cielo oscuro y profundo apenas roto por el resplandor de una estrella rebelde que se pasea por la inmensidad. El tanto solo pensar que el también esta viendo esa estrella fugitiva en el mismo escenario frustra de manera impensable, ver lo mismo pero estar a millas de distancia no tiene sentido...

Ante su recuerdo todavía se le nubla la vista de repetitivos recuerdos, ante su memoria sus ojos vuelven a ser empañados por lágrimas de un ¿Por qué? constante.

Sus ojos se desconectaron del oscuro cielo como si le molestara ser observada por aquel. Con una frágil manta sobre sus hombros encorvados tiritando por el viento penetrante que entraba por la habitación, reposo su cuerpo en la cama vacía, mirando como la luz proveniente de la lámpara hacia entre cerrar sus ojos, levanto un poco sus brazos y hurgó en los cajones de la mesilla de ahí saco una pequeña botella plateada que hacia ruido liquido.

La llevó a sus labios tocando solo la botella por fuera, la paseo por sus manos como si fuera un juguete inofensivo... pero cuando su dedo recorrió la parte de arriba el impulso llevado por la necesidad y ansiedad fueron más fuertes que la conciencia misma.

Abrió la tapa lenta y fríamente como si supiera lo que hacia pero no lo aprobaba... se la llevó a la boca y tras sentir ese gusto hirviente en su lengua se dio cuenta que nuevamente estaba degustando el sabor de su desgracia...

Chicago

Las puertas se abrieron como hace 8 años y con ellas se asomo un alto hombre igual de confundido que cuando las cruzó por primera vez.

Observo todo aquel panorama buscando lo imposible con ojos inquietos y temerosos, miro al cielo a esa inmensidad que lo contemplaba a él... vio esa estrella que rompía lo inmortal, que iluminaba lo oscuro, que hacia sonreír y sentir la libertad en las venas, vio aquella estrella rebelde en un mar de Universo y la sola figura que se dibujo en su mente fue la de ella.

El aeropuerto quedaba muy cerca del centro y aunque la nieve tapaba por poco las calles mostrando un paisaje no muy alegre se dispuso a caminar, como siempre eso era lo único que lograba tranquilizar su acelerado pensamiento.

Como si fuese un alma llevada por el viento helado dejó que su cuerpo caminara en forma flotante mientras cruzaba la espesa nieve que inundaba Chicago con su bolso en la mano. Era caminar sobre una nube que succionaba cada vez más hacía adentro sin dar chance de pensar en que por fin la muerte había llegado...

En unos simples pasos, aunque ya había caminado muchas cuadras, se encontró frente a una cafetería que le resultaba demasiado familiar, quedo mirándola como simulando no conocerla, pero cuando una mujer de baja estatura y con una cabellera rubia ondulada salió sonriendo, inmediatamente se dio cuenta, cayó en la realidad de que se encontraba de donde había escapado inocentemente hacia tan solo 7 días.

La sonrisa de la mujer cambió en el segundo que se cruzo con la mirada de él, los dos compartieron la misma sensación al verse de nuevo después de todo, los dos parados con una gran distancia entre sus cuerpos examinándose detalladamente todo... cuando ella dejó tirado la bandeja con cafés que llevaba y corrió hacía él.

Lo abrazó como si hubiera llegado de la mismísima muerte, él sin saber como actuar solo palmeo su espalda con la mayor frialdad que ese momento exigía.

-¡¡Luka!!

-Hola...Sam

-Luka... nosotros... nosotros tenemos que hablar... – Separó su cuerpo lentamente de él, como si hubiera esperado ese contacto por mucho tiempo

-No, disculpa pero creo que lo mejor es que los abogados hablen... en vez de nosotros, no quiero complicar más las cosas

-Sé que lo que hice estuvo mal... pero me tienes que entender, estaba asustada con lo de Alex y... todo lo que paso... yo... yo no quise enredar las cosas así...

-Lo hubieras pensado antes de demandarme ¿no crees?

-Luka, fue lo único que pude hacer, tú estabas tan empecinado en no divorciarnos que... fue lo único que se me ocurrió...

-¿Ahora es mí culpa? – Cerró sus ojos conteniéndose de gritar frente todos lo que caminaban por la acera, respiro profundo apretando sus puños - ... sabes que... dejemos esto así, ya firme los papeles mí abogado se encargara de hacer todos los tramites... nosotros no tenemos que hablarnos más...

-Pero... aunque todo esto haya pasado yo lo mismo quiero que tengas contacto con Alex... el te quiere mucho

-Lo sé y yo también lo quiero... pero Sam, apenas salga el divorcio oficialmente me voy a mudar a Boston – Alejándose de ella con gusto, su sola presencia lo perturbaba, yéndose dio vuelta y se lo dijo sin más y con cierto orgullo.

- ¿¿A Boston?? wow... ¿puedo saber por qué? – Cruzó sus brazos, expectante de una respuesta valida que la calmara, que le digiera porque se alejaba de ella sin culpa... por que ya no la necesitaba.

-Sí, encontré lo que buscaba... – Giro nuevamente para mirarla a los ojos y una sonrisa se trazo en su rostro.

Con su bolso en la mano y su negro abrigo oscureciendo más su ruta, Luka caminaba en pasos somnolientos esas calles que antes haba cruzado confundido. Al recordar todo lo sucedido, al notar que el giro de su vida siempre es constante y sorprendente... y al recordar que estaba viviendo en ese momento aunque sea a la distancia... su rostro sonrió al igual que su mente.

Entro a su departamento, todo parecía igual; los mismos muebles, los mismos olores, las mismas cosas, la misma aura desolada...pero ahora todo se sentía diferente hasta llegar a ser confuso.

Se acostó en el sofá, descansó sus parpados con cansancio mientras simplemente su mente se bloqueo en la nada y solo se durmió por unas horas pero el sonido del timbre se clavo en su cabeza con fuerza... Fue hasta la puerta encorvado mientras aún bostezaba y cuando abrió la puerta la mujer que lo esperaba lo dejo con la impresión de que su estadía en Boston solo fue un sueño ideado por el deseo...