CAPÍTULO 11
"¿Maldita sea, que estoy haciendo? ¡Díselo ya! ¡Descarga toda la rabia que llevas encima, no es tu culpa!"
¿Beckett, quieres un café?
"Eres estúpido."
Oh, porque no, gracias.
"¿Sólo eso? Beckett, piensa."
Fue un día extraño, precedido de mal ambiente en la comisaría por parte de ellos. A las 8 en punto ya habían terminado el papeleo, y estaban Castle, Ryan, Esposito y Beckett en la mesa de ella.
¿Chicos, queréis veniros a tomar algo? Estoy harta de tanto papeleo, pienso que ir a tomar unas cañas nos iría bien para desconectar y ponernos al día.
Por mi si, Jenny está en una cena con sus amigas y para quedarme en casa solo y aburrido me vengo. ¿Y vosotros?
Oh bro, ¡ya sabes que me apunto a todo lo que sea divertirse! – salta Espo. Todos se ríen. - ¿Castle?
Gracias, pero me siento cansado, quizás sea que aún no estoy del todo recuperado. Buenas noches.
Castle se fue, dejándo a los chicos entre desconcertados e intrigados. Los tres se fueron al bar de la esquina a tomar unas cervezas y a ponerse al día, ya que hacía mucho tiempo que no hablaban de cómo les iban las cosas.
Ryan, ¿Cómo va con Jenny? Se os ve muy felices, el otro día me la encontré y me dijo que igual os ibais de vacaciones.
- Sí, quizás nos vayamos a Europa, pero aun no es seguro. Tengo que pedir las vacaciones y depende de los días que me dejen y cuando me las den.
Estuvieron un buen rato hablando de sus asuntos, pero los chicos notaron a Beckett muy ausente.
Beckett, ahora que estamos en familia y en confianza… ¿Qué os pasa a Castle y a ti? Hoy, bueno más bien últimamente habéis estado muy raros… ¿algún problema? – dijo Espo.
No, nada… imaginaciones tuyas Javier. De verdad, no os preocupéis.
¿Seguro? Porque si...
¡Que no hombre! – y le dio un golpe en el codo cariñosamente. – Se ha hecho tarde, me tengo que ir que mañana madrugo, no sé vosotros. – les guiño un ojo – ¡hasta mañana!
¡Buenas noches Kate! – le dijeron los chicos al unísono.
Kate no tardó casi nada en llegar a casa. Se puso su pijama azul, sus zapatillas grises de topos y se fue a leer Ola de calor, que ya casi lo había acabado. Pero al coger el libro lo cogió por la contraportada y ahí estaba el, sonriente como casi siempre, con sus ojos brillantes y su camisa azul de siempre. Entonces sin pensárselo dos veces, cogió el móvil y le envió un mensaje a Castle.
Hacía rato que estaba acostado, pero no podía dormir. Había intentado escribir pero había estado en vano. Todo intento de escribir era nulo, hacía días que tenía la mente en blanco y no se le ocurría nada, la desesperación iba aumentando por cada minuto sin ideas nuevas. De golpe, la vibración del móvil lo sobresaltó. "¿Quien será a estas horas?".
Abrió el whatsapp, era un mensaje de Beckett.
"Castle, ¿te puedo hacer una pregunta? Prométeme que serás sincero conmigo."
