CAPITULO 11 Una declaración de amor

-Bonnibel- dije en un suspiro, ella abrió los ojos de golpe pues yo había dicho su nombre en el momento donde solo se escuchaba el piano y fue lo suficiente audible para que me entendiera, enrojecí, estuve a punto de irme pero me detuvo.

-Marceline- dijo preocupada, mi distorsionada mente me dijo que fue porque se había dado cuenta que la quería- tranquila.

Me tomó de las manos y me acercó a ella, sus manos me estaban volviendo loca y eso que solo eran sus manos, las que subían por mis brazos y bajaban una y otra vez.

Algo más calmado esta vez y ella me tomó del cuello igual que muchas de las parejas que estaban ahí ¿parejas? Ella y yo no lo éramos me entristecí de nuevo eso que en un principio era una rara decepción ahora era muy grande.

Comprender que la amaba ese era un punto pero el otro punto era decirle que la amaba y que peor aún la deseaba y más si se me colgaba del cuello, y su mejilla rozaba con la mía, mis manos, tontas manos actuaron por su cuenta y la tomaron por la cintura.

-B… Bonnie- tartamudeé, yo simplemente quería decirle que deberíamos sentarnos pero ella seguía, abrí los ojos un poco y vi como sus labios se iban acercando a los míos.

¿Qué?

¿Por qué?

Casi me besa y de pronto tuve un flashback "yo durmiendo, estaba medio flotando casi nada, pero no quería hacerlo, sin embargo la pesadez me ganaba y yo naufragaba por el mundo de la conciencia y la inconciencia y de pronto un olor peculiar, dulce, y unos labios en mi boca, suaves y dulces, un golpe yo me alejé de aquel ruido por unos segundos antes de despertar" la aparté un poco y me aparté yo.

¿Bonnie, ella me beso? ¿Ella intentaba besarme ahora? ¿Por qué? Aquí la que se había dado cuenta de su amor por ella, era yo, no ella, tal vez yo me lo estaba imaginando todo.

Volví en mí cuando vi como por sus ojos empezaban a caer lágrimas, rápido sujete una de sus manos y me la llevé de ahí a un privado… algunas parejas cercanas nos miraban con atención y eso me irritaba.

-Bonnie, no llores ¿Qué haces? ¿Por qué lo haces?

-Lo siento- ella no paraba de llorar- lo siento.

-No te disculpes- ¿qué le decía?- Bonnie yo…

-Perdón- se estaba yendo, saliendo del privado y la tomé con fuerza del brazo.

-No- ¿Qué hacía?- no te vayas, no me dejes así.

-Marceline yo… yo…- seguía llorando y se lanzó a mis brazos. Yo comencé a llorar también por pura confusión y desesperación.

-¿Qué haces?- ¿Por qué hacía eso?

-Lo siento… yo pensé- sollozaba- pensé que te iba… pensé que quizá tú…

-Bonnie- pero ¿qué demonios me pasaba? Esto era lo que yo quería… sus besos, comérmela a besos. Pero todo estaba pasando tan rápido, todo era muy repentino. Me hubiera gustado que alguien pusiera pause para pensar las cosas.

-Perdón por haber querido besarte… no- meneó la cabeza lado a lado arrojando lagrimas por todas partes- por haberte besado- de pronto volví a ver sus labios acercándose a mi boca y la sensación de algo suave y dulce sobre mis labios.

-Bonnie- me aparte un poco de pura impresión y ella aprovecho para escabullirse.

Corrí justo a tiempo antes de que saliera por las cortinas del privado y tomé su cara entre mis manos.

-Bonnie, Bonnie-lloraba también, no sabía, todo era extraño, ella me había dicho que me quería besar… no, que me había besado y yo solo la miraba confundida pues no entendía nada de nada, tal vez- Bonnie.

-Marceline- me miró a los ojos, sus ojos, los míos estaban llenos de lágrimas- te amo.

¿Qué?

Je.

Je.

Tuve un pequeño colapso pero no la soltaría o ella huiría.

-Marceline, di algo o déjame ir… perdón.

-No- rompió a llorar de nuevo- No… no te disculpes y no te vayas, nunca te vayas Bonnie… yo también te amo.

Por Glob, ¿y ahora qué? Creo que este es el momento de besarla, pero ¿cómo? Sentía mi cuerpo paralizado al ver sus ojos confundidos.

"bésala, bésala, bésala" me decía a mí misma. Apenas me iba a mover cuando ella se empezó a acercar lentamente, ahora mi cuerpo actuó por si solo acercándose también lentamente.

Dentro de mí pasaban un montón de cosas, mis ojos no paraban de ver sus ojos y luego su boca, mis manos seguían en sus mejillas y ella había puesto sus manos encima de las mías, se sentía tan cálido y a la vez algo intenso que recorría mi piel, en mi cabeza solo me seguía gritando "¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué? Bésala, Bonnie, bésala, bésala a ella.

Y de pronto sus labios y los míos se unieron en un increíble pero real beso.

Si en las manos se sentía intenso, en los labios quemaba, sus suaves labios junto a los míos quemaban, eran tan dulces y suaves. Iba a sufrir otro colapso… ¿qué? Yo no era así… yo siempre dominaba.

-Marceline… ¡Marcy!- creo que me desmayé en sus brazos porque me estaba gritando como si me fuera a ir. No entendía que estaba pasando pero no quería que se preocupara.

-Estoy bien, solo necesito descansar- aún no entendía que estaba pasando así que ella nos llevó a un sofá que estaba en el privado y me recosté, poniendo mi cabeza en sus piernas.

-Marceline ¿segura estas bien?- asentí pues no podía hablar- Marceline estas muy caliente, parece que te vas a desmayar.

-Es que no puedo creer lo que está pasando no lo entiendo, es muy repentino, todo parece dar vueltas en mi cabeza.

-¿Marceline? Lo sé, yo aun no entiendo bien la situación- abrí los ojos y ella estaba muy sonrojada y tenía los ojos llorosos.

-¿Qué tienes?- le toqué su mejilla.

-Dijiste que me amas y luego… luego casi colapsas- colapsé al menos eso sentía yo, de hecho todavía estaba en shock que no puse atención a lo que dijo al principio y era lo más importante, es verdad se lo dije.

-Sí, yo en verdad te amo… Bonnie… te amo mucho- dije cerrando los ojos y llevando mis manos a mi pecho pues mi corazón quería salir corriendo y debía evitarlo.

-Marcy… yo… te amo más.

Ella me amaba, en verdad me amaba, no entendía porque pero ella me lo estaba diciendo, mi cabeza daba vueltas… su calor no ayudaba… Bonnie… me levanté y apoyé mi cabeza en mis manos

-¿Por qué? ¿Desde cuándo?- demande saber.

Ella rió y yo la volteé a ver intrigada

-Mmm… pues veamos… creo que desde que te vi por primera vez, no sé porque, yo, solo te amo.

¿Qué?

-Pero somos amigas-le dije.

-¿Qué?

-Sí, bueno éramos, no, somos aún amigas… aun así ¿me querías?- acaso ella ¿siempre?

-Pues- se sonrojó- pues sí… perdón, sé que fue bajo ser tu amiga queriendo ser algo mas pero nunca pretendí ser tu amiga, en verdad lo soy.

-Bonnie… yo me acabo de dar cuenta de que te amo. ¡Me acabo de dar cuenta!- casi entré en pánico, me acababa de dar cuenta y ella siempre lo había tenido claro, que duro debió ser para ella… las mismas cosas que pensé antes, ella- Bonnie yo… ¿por qué no me lo habías dicho?

-Pues porque… bueno… yo… no es como sí… ¡No te lo planeaba decir así, te iba a besar a ver qué pasaba!

-¿Qué?- ahora me sentí dolida - ¡Y que tal si te hubiera rechazado ¿no te importa?!

-¡estoy segura de que me hubieras perdonado! ¡Y...a parte… últimamente… pensé… sentí más seguridad para intentarlo!

Lo pensé, aun siendo amigas. Sí la hubiera perdonado, también tuvo razón con la última parte y además ¿por qué estábamos gritando?

-¡tú, tú me besaste!

-¡sí…!- después de ese grito habló en un susurro- perdón.

-Eso es traicionar a los amigos, Bonnibel- hizo la cara más triste que nunca y me arrepentí de haberle dicho eso, sin embargo yo tenía razón en lo que decía- tienes suerte Bonnie- dije tomando su rostro en mis manos, lo que hizo que sus ojos se desenfocaran y enrojeciera de nervios- sí, Bonn tienes suerte- la Marceline de siempre había regresado- no, no solo tú… yo tengo mucha suerte de quererte.

Y entonces la besé, sus labios suaves contra los míos, quemaba pero no era un fuego que doliera, era un fuego cálido, extraño, algo antes de esta noche nunca sentido. Ella Bonnibel… la dulce chica de pelo rosa, ella también me besaba, sus labios se comenzaron a mover contra los míos y yo los seguía a su ritmo, Bonnie, tan linda.