MENTAL
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AUTOR: Sara Holmes
TRADUCCIÓN: Grupo Traducciones Lagrimas del Fenix - Bellatrix_2009
BETA: Meliza Malfoy
DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Sara Holmes, sólo la traducción es de nuestro grupo.
RESUMEN: Harry piensa que ya ha pasado más que tiempo suficiente compartiendo su mente con otra persona, no muchas gracias. Pero un inesperado hechizo de Legilimency dirá lo contrario...
CAPITULO 11
Tregua
Draco se apretó las sienes con los dedos, tratando de alejar el dolor de cabeza que amenazaba con estallar justo detrás de sus ojos. Era ese maldito libro con estúpidas letras diminutas y las estúpidas frases en latín, él estaba seguro que las sabía, pero que no podía recordar del todo.
Renunció y en su lugar dejó que su mirada vagara alrededor de la Biblioteca, había solo unas cuantas personas juntas aquella noche. Todos luciendo hartos y miserables como él mismo, sentados frente a tomos tan tristes como el que tenía frente a él. Hacía frío también aquí, mucho frío. Tanto frío que Draco lleva puestos dos chalecos. No quería usar su túnica cuando no tenía que hacerlo, francamente, llevar sus abrigos por dentro solo le harían verse extraño, y no quería más gente mirándolo más de lo que ya lo hacían normalmente.
Se obligó a mirar el libro de nuevo. El preferiría estar en su Sala común no haciendo nada que estar allí haciendo ese estúpido ensayo, pero había un montón de gente que había hecho un gran esfuerzo para mantenerlo fuera de Azkabán y que pudiera regresar a Hogwarts y él no estaba dispuesto a mandar a la mierda sus EXTASIS. Sonrió débilmente a sí mismo, muy consciente de que sus propias percepciones de la vida habían cambiado y se preguntaba si alguien podría creer que estaba trabajando muy duro para no decepcionar a nadie, más que tratando de salir adelante en el mundo. Él no estaba seguro de creer en sí mismo todavía.
- Malfoy… ¿podemos hablar un momento?
El sonido de la voz de Harry Potter hizo saltar a Draco, en la relativa tranquilidad de la Biblioteca parecía increíblemente fuerte, atravesando el silencio como una fuerza física. No había escuchado a Harry deslizarse hasta ponerse a sus espaldas e inmediatamente se sintió enojado por haber sido encontrado, con el corazón latiendo en su pecho. Maldición, sabía que debería haber trabajado en el ensayo en su Sala Común, pero Pansy se había convertido en algo francamente insoportable de soportar. Había necesitado descansar de sus peticiones para saber exactamente lo que Potter había dicho, y cuándo, y con qué tono de voz.
- No –dijo Malfoy sin volverse y con la vista puesta en su libro.
- Por favor.
Hizo una pausa, pensando en el tono apagado de la voz de Harry y su solicitud, a diferencia de las demandas que había esperado llegar de él. Él puso su pluma en la mesa y poco a poco se volvió en su silla. Su ceja se alzó cuando vio a Harry, él se veía muy mal, cansado y casi miserable. El interés de Draco se despertó de inmediato, ¿qué habría ocurrido para provocar ese cambio en el comportamiento de Harry? El imbécil prácticamente había estado saltando por los alrededores antes de su pelea del domingo.
- ¿Qué? –le preguntó cortante. Interesado o no, seguía estando completamente enojado por sus argumentos y las cosas que se habían dicho. Sabía que se había portado tan mal como Harry, pero el idiota había comenzado con ese comentario sobre Lucius. La boca de Draco se tensó al recordar el comentario, ya ni siquiera sabía lo que sentía hacia su padre y no necesitaba a nadie arrojándole sus opiniones en la cara.
- He estado tratando de encontrarte desde el lunes en la mañana –dijo Harry torpemente balanceando el peso de su cuerpo con sus pies. Pasó una mano por su cabello dejándolo más desordenado de lo que estaba al principio. Hubo una pausa. Draco esperó con paciencia a que Harry continuara, negándose a darle la ayuda que tan claramente necesitaba en el arte de la conversación. Después de un rato, Harry miró a su alrededor y de nuevo de vuelta a Draco – ¿Me puedo sentar? –preguntó haciendo un gesto de impotencia hacia la silla al lado de la de Draco.
La boca de Draco se abrió con indignación.
- ¡No!
Harry se sentó de todos modos, con una expresión casi suplicante en su rostro.
Moviendo bruscamente de un tirón su silla al verlo frente a él, Draco miró sobre su hombro, sintiéndose alarmado.
- Vete –susurró con fiereza –No quiero hablar contigo.
- Por favor –dijo Harry de nuevo.
Draco se detuvo y lo miró con recelo.
No quiero hablar contigo, dijo a través del enlace tratando de que sus palabras sonaran lo más amenazantes dentro de lo posible.
Harry no se inmutó por el veneno en su tono.
- Lo sé –dijo de manera taciturna mirando hacia la mesa, dejando que sus ojos vagaran por el libro que Draco había estado hojeando. Sintiéndose molesto y un tanto infantil, Draco lo tomó y cerró de golpe el libro. Harry parpadeó un par de veces, frunció el ceño y luego alzó la mirada hacia Draco.
- Lo siento.
— ¿Qué quieres ahora? - Draco preguntó bruscamente, incapaz de entenderse a sí mismo. Se sorprendió por la ira que sentía aun antes de la disculpa y ahora se sentía más que curioso por el cambio en la actitud de Potter.
- Lo siento –repitió Harry de nuevo mirando hacia el libro que Draco había cerrado de golpe, observando la portada –Lo siento, exageré algo y dije cosas horribles y que no te merecías. No quiero pelear contigo.
Exhaló fuertemente después de que terminara de hablar. Como si se hubiese sacado un peso de los hombros simplemente por el hecho de haberlo dicho en voz alta. Sus hombros se relajaron visiblemente y frotó vigorosamente su cara, como si estuviera preguntándose si aquello había sido una buena idea después de todo.
Draco se quedó atónito. No se esperaba aquello de ninguna manera. Lo que él había previsto era que Harry tendría un humor de perros hacia él para siempre. Y por supuesto, él sería terco en reparar el quiebre si Harry no iba a cooperar. Y por lo tanto, se odiarían entre sí hasta el final de los tiempos.
- ¿Bueno…? –Harry preguntó con incertidumbre luego de una larga pausa, sus dedos golpeando la mesa mostrando abiertamente su nerviosismo. Miró a Draco, esperando obviamente una respuesta a su disculpa.
- Cállate Potter –dijo Draco hosco, sacudiendo la cabeza con irritación –Estoy tratando de pensar.
Harry volvió a parpadear un par de veces, pero mantuvo la boca cerraba obedientemente. Se mantuvo en silencio, pero moviéndose nerviosamente en su silla por la inquietud. Draco lo miró atentamente, tratando de averiguar lo que pasaba por aquella cabeza marcada con una cicatriz de Potter, y por qué de pronto se disculpaba y lo miraba de forma diferente.
Ah
Esa maldita pesadilla.
Su reacción instintiva e inmediata fue la de arremeter contra Harry y mandarlo a la mierda, para mantenerlo alejado de sus emociones y de sus asuntos personales. Esa pesadilla no había sido una experiencia nada agradable y la idea de compartirla con alguien, especialmente con Potter, era humillante. Un comentario mordaz sobre Sirius Black estaba allí, en la punta de su lengua para ser lanzado, haciendo que Harry estallara en rabia, pero él se lo tragó. Tal vez había llegado el momento de dar un enfoque diferente a la lucha.
Viste mi pesadilla.
Era una afirmación, no una pregunta. Harry lo miró, mordió su labio y asintió.
¿Por qué no te estás burlando de mí por eso?
Los ojos de Harry se abrieron asombrados detrás de las estúpidas gafas.
- Porque no quiero –susurró, sacudiendo su cabeza lentamente –Eso no fue gracioso. En mi vida me asusté tanto. Solo Merlín sabe cómo te sentiste.
- Sí, bueno –dijo Draco con amargura – Bienvenido a mi mundo. Ahora lárgate y déjame trabajar.
Echó hacia atrás la silla y tiró violentamente del libro acercándolo hacia él. Lo abrió al azar, volteando las hojas violentamente para encontrar donde antes había estado leyendo. Estúpido Potter, estúpidas pesadillas de mierda y estúpidos enlaces.
Estaba tan absorto descargando su ira en el libro que no vio el movimiento de Harry. Unos dedos calientes se cerraron abruptamente sobre su muñeca deteniendo su feroz movimiento de las hojas. Se quedó sin aliento ante el repentino contacto, inmediatamente tironeó tratando de liberar su brazo.
Pero Harry se mantuvo firme, con los dedos apretados sobre la piel de Draco.
- ¿Por qué de pronto compartimos sueños? –preguntó – ¿Cómo es que nunca había visto ninguno antes?
- Porque he estado tomando la Poción para dormir sin sueños, idiota –le escupió Draco –Déjame ir.
Harry agradecido, aflojó el agarre sobre el brazo de Draco lo suficiente para que éste se echara hacia atrás liberándose, con la respiración agitada y sobándose la muñeca con la otra mano.
- ¿Has estado tomando la Poción para dormir sin sueños? –preguntó Harry asombrado – ¿Durante tres semanas? ¿Por qué?
- Porque no quiero que andes husmeando en mis asuntos y baja tu maldita voz –susurró Draco mirando ásperamente hacia Harry.
- Entonces, ¿cómo es que si recibí ese sueño?
- Porque Madame Pomfrey dice que no estoy autorizado a tomar más –dijo Draco enojado –Yo estoy por ir y conseguir más, pero creo que ese barco ha zarpado.
Harry miró a su alrededor.
- ¿Tú has visto mi sueño? –le preguntó en voz baja.
Draco se paralizó y luchó por alejar el sonrojo de su rostro. Por supuesto que lo había visto. Apenas podía dejar de pensar en él. No le apetecía divulgar esa información así, que simplemente afirmó con la cabeza.
Harry se sonrojó.
- Entonces… ¿Por qué es tan malo? –preguntó tratando de mantener un tono casual –Estamos a mano, ¿no?
- No, no lo estamos –escupió Draco –Vete
- No lo haré –dijo Harry tercamente. Su mano tembló y Draco cruzó lo brazos sobre su pecho, no fuera a ser que Harry tratara de agarrarlo de nuevo. Él no estaba seguro que le gustara que Potter lo tocara. Se sentía extraño –No hasta que arreglemos esto. Lo siento, ¿está bien? — Harry continúo con urgencia —Yo reaccioné así porque me daba mucha vergüenza ese sueño y no debí haber dicho eso sobre tu papá. Tú sabes que estábamos consiguiendo nada antes y no quiero volver a pelear contigo. Yo no quise ver tu sueño, simplemente sucedió. Y ahora que lo sé, no es tan malo, ¿verdad?
Draco miró a Harry, deseando en silencio que se fuera y lo dejara en paz. Estaban en terreno peligroso, las estúpidas preguntas de Harry lo estaban acercando cada vez más a temas que no deseaba compartir. Harry le devolvió la mirada con sus ojos verdes muy abiertos y expresión obstinada.
- Muy bien –aceptó Draco en un impulso. Sabía que él podía permanecer disgustado con Harry, pero eso significaba que Harry se negaría a dejar el tema, o podía aceptar la estúpida disculpa para que lo dejara y se largara. Decidió escoger el menor de los dos males, no importaba cuanto le molestara –Muy bien. Estamos a mano. Tregua de nuevo. Ahora desaparece.
Harry lo miró sorprendido.
- ¿Qué?
- ¿Estás sordo? –Draco susurró furiosamente –Estamos en tregua de nuevo. Seré agradable. No digas nada más sobre mi padre y deja de tratar de entrar en mi cabeza y vamos a estar en paz.
- No estoy tratando de entrar en tu cabeza –dijo Harry confundido – ¿Por qué estás tan preocupado?
- No lo estoy –siseó Draco, a continuación aspiró hondo y cerró los ojos por un momento –Solo estoy comentando –su voz ligeramente más tranquila - ¿Y bien? ¿Sí o no?
- Está bien –dijo Harry mirándolo desconcertado en el fondo. Draco apretó los dientes para contener un insulto. Cogió su mochila, preparándose para guardar todo, sólo para salir de allí y estar lejos de él. Merlín, incluso Pansy sería una opción preferible a eso en aquel instante, independientemente de lo pegajosa que estaba siendo.
- Entonces deja de decir cosas sobre mis padres y no me ignores cuando te hablo, ¿de acuerdo? –dijo Harry, mientras Draco echaba el libro en la mochila. Draco casi rueda los ojos. Gryffindor, siempre esperan un trato justo.
- Está bien –respondió dejando escapar un suspiro y cerró la mochila, cortando el broche al cerrarlo con fuerza innecesaria – Ahora déjame en paz.
Se puso de pie. Su silla rechinando ruidosamente en el suelo de piedra. Harry se puso de pie apresuradamente golpeándose las piernas contra la mesa.
- ¿Qué? Pero pensé…
- Sí, por amor a Merlín. Voy a hablar contigo, pero deja de estar jodiéndome con preguntas –dijo Draco, desesperado por escapar. Estaba asustado, de que Harry fuera capaz de mirarlo a los ojos y enterarse, pese a sus bloqueos mentales, aunque fueran tan fuertes como siempre lo habían sido.
Harry aun parecía inseguro. Era realmente increíble lo desesperado que parecía de estar en buenas relaciones con Draco una vez más después de todas las cosas horribles que le había dicho.
- Voy ha hablar contigo más tarde –reiteró Draco una vez más. Se colgó la mochila en el hombro.
- ¿Me lo prometes? –preguntó Harry, levantando la barbilla en forma desafiante. El imbécil aun no se movía o le dejaba el camino libre.
- Sí. Ahora desaparece.
Draco empujó a Harry que lo dejó irse, mientras lo observaba salir de la Biblioteca. El corazón le latía en el pecho y se estaba maldiciendo interiormente a sí mismo por ser tan condenadamente estúpido. No era de extrañar que Harry lo mirara confundido, sabía que su comportamiento había sido totalmente errático. Probablemente había levantado más sospechas al salir corriendo, pero él no había sido capaz de soportarlo. Potter mirándolo, como si le importara y quisiera saber, lo que le daba pánico a Draco.
Era tan injusto, pensó con arrogancia. Pomfrey debería haberle dado más Poción para dormir sin sueños y no haber insistido tanto en las consecuencias que podría provocar en su subconsciente al tomarla por mucho tiempo. Ahora se sentía más despierto y más él, y eso se había hecho presente desde el momento en que había dejado de tomarla y no quería que Potter obtuviera un pase gratuito para el circo en que se convertía su cabeza una vez se quedaba dormido.
En medio de toda su ira y su frustración, no pudo evitar sentirse aliviado por el hecho de que él y Potter ya no estaban peleando. Estaba muy asombrado de lo que había querido durante años por fin hubiera sucedido. Potter se había acercado a él, le había pedido perdón y le preguntó si podía ser su amigo.
Si no estuviera tan preocupado, hubiera sonreído.
- Lo encontré –anunció Harry dejándose caer en el sofá de la Sala Común haciendo que varios libros se deslizaran hacia la alfombra. Se agachó para recogerlos, mirando los nombres, ninguno de los cuales tenían alguna relevancia para su trabajo –Estaba en la Biblioteca.
- Eso es increíble teniendo en cuenta que es el lugar donde el mapa dijo que estaría –dijo Ron estirándose y alcanzado un libro con el ceño fruncido y expresión cansada –Hermione, tú ni siquiera cursas adivinación.
- Es para la teoría histórica –dijo arrebatándole el libro de nuevo – ¿Qué pasó con Malfoy?
Harry le entregó los libros a Hermione que los apiló cuidadosamente a su lado, encima de otra pila ya imponente de Transformaciones. Al ver sus expresiones de impaciencia, aspiró una bocanada de aire.
- Bueno. Él me gritó mucho y me llamó con algunos nombres, y me dijo que estoy viendo sus pesadillas porque dejó de tomar la Poción para dormir sin sueños, pero él no quiere que yo ande indagando en su cabeza, oh, y ahora él también esta recibiendo mis sueños y dejará lo de ser malo, tenemos una tregua de nuevo, pero él no parecía muy feliz por eso, luego me dijo que me fuera y salió corriendo.
Ron y Hermione miraron hacia él, tomándose unos momentos para procesar sus palabras.
- Espera, ¿Poción para dormir sin sueños?
- ¿Tienen una tregua de nuevo?
Ella y Ron intercambiaron una mirada desconcertada y luego volvieron a mirar a Harry.
- ¿Tienen una tregua de nuevo? —Repitió Ron
- Sí –dijo Harry y luego volvió a fruncir el ceño –No sé si me lo dijo en serio. Pero dijo que iba a hablar conmigo más tarde, pero no he escuchado nada en el enlace.
- ¿Crees que te mintió?
- No estoy seguro –Harry se rascó la parte posterior de la cabeza, sintiéndose todavía inseguro de lo que había sucedido –Estaba actuando muy raro.
- Es normal en Malfoy, ¿no? –preguntó Ron con una sonrisa maliciosa.
- Está bien, más raro de lo normal –admitió Harry, arrugando la nariz –Estaba enojado conmigo, lo que era comprensible a decir verdad, pero luego que supo que había visto su sueño pareció enloquecer.
- ¿Y salió corriendo? –preguntó Hermione suavemente.
- Sí. Él insistió en que todo estaba bien, que estábamos en tregua de nuevo y luego escapó. Le hice prometer que hablaría conmigo más tarde, pero no estoy seguro de si lo hará.
- Eso es muy extraño –dijo Hermione pensativamente – ¿Dijiste que habías mencionado los sueños?
- Sí, es lo que comenzó todo el asunto –dijo Harry –Se puso todo nervioso. Me preguntó si había visto su pesadilla y luego comenzó a enloquecer.
- ¿Así que le dijiste que habías visto la pesadilla? –preguntó Hermione.
- Bueno, sí –dijo Harry sacándose sus zapatos con la punta del pie para después subir sus pies en el sofá –Él ha estado tomando Poción para dormir sin sueños, pero Pomfrey no le dará más.
- Lo que explica por qué estás viendo sus sueños ahora –dijo Hermione asombrada.
- Sí, y el vio uno de los míos el sábado –admitió Harry.
- ¿Es por eso que te enojaste con él en Hogsmeade? –preguntó Ron.
Hasrry asintió, feliz de dejar que sus amigos pensaran que eso había provocado la pelea. Era casi cierto, aunque técnicamente Harry había pensado que Malfoy había visto otra cosa que no fuera el sueño.
- Eso es peligroso, lo sabes –comentó Hermione –Tomar Poción para dormir sin sueños durante mucho tiempo. Puede afectar realmente tus pensamientos y estarás somnoliento durante todo el día.
- Debe tener algunas ideas locas flotando aquí dentro que no quiere que veas –dijo Ron, golpeando su cabeza haciendo reír a Harry.
Sin embargo, Hermione no se rió, sino que miró a Ron asintiendo con seriedad.
- Creo que tienes razón, Ron.
- ¿Tengo razón? –preguntó Ron, realmente sorprendido.
- Posiblemente –dijo Hermione dándole una sonrisa divertida antes de volverse hacia Harry –Al parecer tiene algo que no quiere que descubras. Por eso ha estado tomando la Poción para dormir sin sueños durante tanto tiempo. Y tal vez está enojado porque no resiste más. Está asustado por mostrarte aquello en uno de sus sueños.
- ¿Eso crees? –preguntó Harry con curiosidad-. El pensamiento de que Malfoy tuviera algo que ocultar, otra vez, lo volvía una idea intrigante por lo menos.
- Probablemente.
Ron se rió entre dientes.
- Conociendo a Malfoy, debe ser algo patético –Como que no quiere que sepas que aun duerme con su oso de peluche o algo así.
- Mmm… Probablemente –se rió Harry, moviéndose para poder estar más cómodo en el sofá, apoyando el codo en el brazo del mueble y la barbilla en la mano. Cerró los ojos y disfrutó de la calidez del fuego en su rostro. El soltó un resoplido de risa cuando Hermione le chasqueó la lengua a Ron que estaba expandiéndose felizmente en su teoría de Malfoy con un oso de peluche.
Por si sirve de algo, gracias por decir lo siento.
La cabeza de Harry se levantó de su mano mientras la voz de Malfoy se escuchaba en su cabeza, mientras una sonrisa se expandía por su rostro. No se había dado cuenta antes de lo mucho que estaba esperando que Malfoy hablara con él, para hacerle saber que la tregua continuaba, que todo estaba bien.
Gracias por aceptar mis disculpas, no estaba seguro de que lo harías.
La voz en el otro lado del enlace sonaba arrogante y cansada.
No presiones. Todavía estoy enfadado contigo.
Lo sé. Está bien. No me importa el tiempo ahora que somos amigos de nuevo.
Se produjo una pausa.
¿Amigos?
- ¿Es él? –preguntó Hermione. Y Harry contestó.
- ¿Qué? Ah, sí. Está diciendo gracias por pedir disculpas.
Bueno, por lo menos ya no somos enemigos, sí. ¿En cierto modo?
No lo creo, la magia no solucionará esto.
Entonces, ¿cómo será?
Hubo una larga pausa y Harry se preguntó si Malfoy le respondería. Él podía imaginárselo encogiéndose de hombros si estuvieran cara a cara. Mirando hacia otro lado con incertidumbre.
Con el tiempo. Tal vez.
Oh, bueno. Eso era comprensible. Todo el mundo necesitaba tiempo para superar las cosas que le habían molestado. Harry no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa.
¿Y mi encanto infinito y sonrisa encantadora?
Vete a la mierda, Potter. Pregúntale a Granger si necesitaremos ambos libros para la clase de Aritmancia de mañana.
Harry se volvió rápidamente hacia Hermione.
- Malfoy quiere saber si necesita llevar ambos libros de Aritmancia mañana.
Hermione lo miró sorprendida.
- No –contestó finalmente –Solo el de Números Impares
Solo el de Números Impares.
Gracias.
Siempre eres bienvenido.
Vete a la mierda. Hablaré contigo más tarde. Gracias.
Harry no pudo evitar sonreír suavemente. Malfoy estaba poco a poco dejando de ser un enigma cada vez que descubría algo nuevo sobre él a través de su comportamiento. Suponía que Malfoy le había visto el sentido al cese de las peleas entre ellos y había medio aceptado la disculpa de Harry, pero aun no estaba listo para regresar a cómo habían sido las cosas antes. Harry podía entender eso, se habían dicho algunas cosas bastante desagradables, como bien había dicho Draco, les tomaría algún tiempo superarlas. Y mejor no mencionar el secreto que sospechaba que Draco estaba guardando. Harry contaba con que Draco sería cuidadoso en no mencionar nada delante de él, sobre todo si estaba preocupado que se enterara o lo adivinara.
Debía ser un gran secreto si Draco estaba dispuesto a escuchar a Harry y renovar la tregua solo para que se olvidara del tema…
—¿Harry?
Alzó la vista para mirar a Ron y a Hermione, ambos parecían preocupados.
- Lo siento –dijo acomodándose mejor para enfrentarlos de manera adecuada –No estoy hablando con él ahora.
- ¿De qué estabas hablando con él? –preguntó Ron.
- Solo de cosas –dijo Harry encogiéndose de hombros.
Ron y Hermione intercambiaron una mirada, que hizo sospechar a Harry que habían discutido el asunto a sus espaldas.
- ¿Qué? –preguntó con suspicacia.
Ron le dio a Hermione una significativa mirada, pero ella negó con la cabeza, Ron articuló un "sí" mirándola con insistencia hasta que ella cedió, entonces se volvió hacia Harry.
- Es solo que es… extraño –dijo ella sin mirarlo y clavando su mirada en sus rodillas. — Después de la guerra, cuando hablamos de él y acordamos darle una oportunidad…
—Pensamos que sería de todos nosotros, ¿sabes? –continuó Ron y Hermione asintió con la cabeza.
- No lo hago propósito –comenzó Harry.
- Sabemos que es así –le aseguró Hermione –Y estoy empezando a pensar que solo te responderá a ti de todos modos.
- ¿Responderme a mi? –preguntó Harry, levantando una ceja –No es mi gato, Hermione.
- No es lo que quise decir –dijo mientras Ron soltaba una risita –Lo que quería decir… Ustedes dos siempre han tenido algo, ¿verdad? Tú fuiste el que no quiso ser su amigo, tú fuiste el que se enfrentó a su padre, tú le salvaste la vida… Yo creo que tienes que ser tú. Como dije ayer durante el desayuno, los demás solo complicamos las cosas.
- Entonces… ¿Cuál es el problema? –preguntó Harry con lentitud.
- Es difícil –dijo Ron encogiéndose de hombros –No saber cuándo estás con él y Ginny que se pone como loca también.
- Eso no es mi culpa –dijo Harry a la defensiva –Si ella no saltara cada vez que se menciona su nombre.
- No es exactamente "su" culpa tampoco –dijo Hermione –Es difícil para ella, con todo el mundo reclamando tu atención, y ahora Malfoy se ha convertido en tu principal prioridad.
- Él no es mi principal prioridad –dijo Harry exasperado –Él es solo una vuelta en el paseo cuando voy a mis otras prioridades.
Ron y Hermione rieron e incluso Harry soltó una risita.
- Esto es tú culpa de todos modos, Hermione. Fuiste tú la que me dijo que tratara de entender a Malfoy y es lo que estoy haciendo.
- Bueno, está ayudando, ¿no es así? –preguntó ella –Te desenvuelves mejor.
- Supongo –admitió –Aunque todavía sigue muy enfadado conmigo en este momento –negó con la cabeza –No te preocupes de todos modos. Estoy seguro de que tenemos otras cosas de qué hablar.
- Buen punto –dijo Ron –Y realmente no estamos preocupados. Es solo un poco desconcertante.
Harry lo miró.
- No, eso es desconcertante.
- ¿Qué te parece desconcertante?
- Que usaste la palabra desconcertante.
Harry se rió de Ron. Ron le lanzó una almohada en su dirección, haciéndole una mueca
- Cuando sepa algunas palabras grandes te lo haré saber.
- Sola dame una advertencia justa antes de usarlas entonces, entre Malfoy siendo agradable y tú usando palabras de más de cuatro silabas y en el contexto adecuado, podrías provocarme un shock.
- Pelotudo.
- Eso suena más a ti.
Harry se agachó cundo vio venir otra almohada volando hacia él y golpeó en la repisa de la chimenea, Hermione la convocó rápidamente antes que se prendiese fuego.
- No cerca de la chimenea, Ron.
- Harry empezó…
- ¿Harry?
Una voz insegura hizo que Harry mirara a su alrededor. Neville se puso de pie justo detrás del sofá, mirándolo incómodo y cambiando su peso de un pie a otro.
- No vienes a pedirme disculpas de nuevo, ¿verdad? –preguntó Harry con una sonrisa –Te lo dije ya, todo está bien.
Neville le dirigió una breve sonrisa.
- Lo sé, incluso Malfoy me dijo que ya no estaba enojado por eso.
- ¿En serio? — Exclamaron, Harry, Ron y Hermione al mismo tiempo.
- Sí –dijo Neville mirándolos tímidamente –Fui con él para tratar de disculparme. Porque realmente no es justo para él tampoco.
- ¿Qué dijo? –preguntó Harry, un poco asombrado.
- Que todo estaba bien, que parara de disculparme o recibiría un hechizo –dijo Neville con una pequeña sonrisa –Aunque no creo que estuviera hablando en serio.
Harry casi no podía contener la sonrisa que amenazaba con instalarse en su cara. En realidad sentía un pequeño parpadeo de orgullo por Malfoy, aunque solo fuera por no darle a Neville más de qué preocuparse. El cretino era perfecto, maravillosamente, ridículo a veces.
- De todos modos, solo quería entregarte esto.
Neville le tendió la mano, en la que se encontraba un pequeño cuadrado de pergamino doblado.
- ¿Qué? ¿De quién es esto?
- Voy a dejar que lo leas –dijo Neville evitando la mirada de Harry mientras tomaba lentamente el trozo de pergamino –Tengo que irme de todos modos. Tengo una reunión con Luna en la biblioteca, ella quiere mostrarme el nuevo ejemplar de "El Quisquilloso"
- Dale saludos nuestros –dijo Hermione y Neville sonrió asintiendo.
- Lo haré. ¡Hasta Luego!
Harry volvió a mirar el pergamino en sus manos y luego levantó la vista para encontrar que Hermione y Ron lo miraban ávidamente. Él rodó los ojos pero no dijo nada, sino que abrió lentamente el pergamino, abriendo mucho los ojos al darse cuenta de quién se lo enviaba.
Harry
Siento realmente mucho escribirte esto, pero en cierta forma sólo logro enojarme cada vez que intento hablar contigo por un minuto. Y no quiero, realmente no quiero.
Es difícil pasar tiempo contigo cuando sé que tus pensamientos están enfocados en Malfoy. Sé que quieres llevarte bien con él, es solo difícil para mí ver el por qué. Solo quiero que sepas que realmente no estoy enojada contigo, sino que la situación me hace sentir frustrada. Tú no me has dicho realmente lo que está pasando, y no me siento cómoda pasando tiempo contigo sino somos solo tú y yo, sino que somos, tú, Malfoy y yo.
Ven hablar conmigo pronto, cuando sepas lo que sientes. Te extraño.
Ginny.
Harry releyó la carta dos veces más, sin saber cómo debía sentirse. Sabía que era difícil para Ginny y que debía sentirse como una tercera rueda en el enlace con Malfoy, pero, ¿qué quería que hiciera él al respecto? ¿Y cómo podía decirle lo que estaba pasando si se enojaba cada vez que el nombre de Malfoy era mencionado?
Sintiéndose un poco culpable, pensó que ella tenía razón en cierto modo. Iban a ser él y Malfoy hasta Navidad, con no mucho espacio para el resto del mundo como él hubiera querido.
Joder.
- ¿Y bien? –preguntó Ron recibiendo un golpe en la nuca de parte de Hermione por su apuro – ¿Qué? –le preguntó indignado, sobándose la cabeza –Tú también quieres saberlo.
- Si, pero yo le daría más de diez segundos para asimilarlo.
- Está bien –suspiró Harry alargándole la nota a Hermione –Es de Ginny. Quería disculparse. Se siente confundida respecto a lo de Malfoy.
- Bienvenida al club –dijo Ron dándole un rápido vistazo a la nota y luego mirando a Harry con una expresión comprensiva en su rostro –Lo siento, colega.
- Está bien –dijo Harry, haciendo unas señas con su mano –Sé que es difícil. Va a estar bien. Creo.
- ¿Eso crees? –preguntó Hermione apartando la vista de la carta.
- Bueno sí. Debería estar bien. Eso si puede esperar hasta Navidad.
Ron resopló.
- La paciencia no es el punto fuerte de Ginny. No sé cómo te esperó durante tanto tiempo.
- Ella no lo hizo –apuntó Harry –Ella salió con Michael, Zack, Dean y luego conmigo.
Ron hizo una mueca que decía claramente, "Gracias por recordármelo" con una expresión de leve disgusto. Harry no le hizo caso.
- Lo que no entiendo es por qué me está escribiendo –dijo Harry a Hermione, con la esperanza de que le diera una idea. Nunca ha tenido problemas para decir las cosas cara a cara con nadie. No tiene sentido.
- No –dijo lentamente Hermione –No es así. No parece ser ella misma.
- Ella realmente no quiere verte –dijo Ron y Harry se giró violentamente hacia él, sintiendo un tirón en el cuello –Lo de Malfoy es una excusa.
- ¿Qué?
Ron se encogió de hombros.
- Cada vez que ella realmente no quería hablar conmigo mandaba a Fred a decirme las cosas.
- Pero ella dijo que me echaba de menos –dijo Harry inclinándose a tomar la carta que sostenía Hermione, su mano se cerró en el aire, cundo ella la apartó con gesto elegante, aparentemente para leerla de nuevo.
- Creo que Ron podría estar en lo correcto –dijo Hermione, sus ojos repasando rápidamente las letras –Y me sorprende que estés de pronto tan molesto, Harry.
Harry abrió la boca con indignación.
- ¡Porque no debe molestarme!
- ¿Por qué no puede estar molesto? –preguntó Ron frunciendo el ceño y Harry se estremeció internamente, con la esperanza de que Hermione no fuera a despertar el lado de hermano mayor posesivo de Ron.
Hermione miró mordazmente a Ron.
- Sabes perfectamente que Harry y Ginny no son los mismos de antes. No es culpa de nadie, por supuesto, es solo la forma en que las cosas cambiaron después de la guerra. La gente a veces se distancia, es natural.
- Estoy aquí, ¿sabes? –dijo Harry exasperado –Ya sabes, el tío del que estás hablando.
- Lo siento –dijo Hermione sinceramente –Estoy tratando de resolver esto.
- No es una especie de rompecabezas de lógica –apuntó Harry molesto.
- Ya lo sé –dijo Hermione pacientemente –Pero es complicado. Pienso que Ron podría estar en lo correcto. Puede que Ginny crea que debería estar realmente enojada por esto, pero tal vez no lo está.
- Ella dijo que lo está –dijo Harry inclinándose y arrebatándole la carta a Hermione, manteniéndola posesivamente contra su pecho –Estará bien.
Incluso mientras hablaba recordó como se había asustado cuando ella trató de darle un beso en la nieve y como él la había evitado hasta que surgió el problema con Malfoy, pese a que le había presionado para resolver los problemas con ella. Suspiró, se sacó las gafas y se frotó la cuenca de los ojos con sus dedos, deseando que la cosas tuvieran sentido. Deseando que lo de Malfoy tuviera sentido, que Ginny no estuviera actuando de forma tan extraña. El parpadeó y se puso las gafas encontrándose con la mirada de Hermione, que tenía una pequeña sonrisa triste en sus labios.
- No te preocupes demasiado –dijo –Lo que tenga que pasar, pasará y vamos a enfrentarnos a lo que venga.
Harry asintió lentamente, confortado por las palabras crípticas de Hermione, aunque no las entendiera completamente.
- Creo que eso es un montón de basura –dijo Ron y Harry sonrió –Pero estamos aquí para ti, amigo.
Harry se rió, dobló la nota y la guardó en un bolsillo.
- Gracias. Lo tendré en cuenta.
