Hola hola hola, como ya varios lectores saben, no había podido escribir por falta de tiempo, estoy en la universidad y entre prácticas, exámenes y exposiciones me quedé sin tiempo, pero ya por fin tuve un receso, así que aquí está lo que les prometí, espero disfruten este capítulo, espero sus comentarios.
Saluditos a todos los viejos lectores que han estado conmigo desde el inicio y a los que se ha unido en este tiempo que he estado ausente, gracias por los mensajitos: Juliper 22 yo también pienso que es retorcido que se hayan manoseado delante de Gale dormido, pero cuando las ganas dan ¿qué se puede hacer?, JekaMellark concuerdo contigo, quien se puede contener con un profe así, Katniss Bella Luz, espero te guste el capítulo, y tienes razón este profe es "una masa", Girlonfire91 ya habemos varios que odiamos a Gale, Portia y Cato, el sentimiento es compartido, jajajaja, Everllarkglee4ever por fin la actualización, perdón por la demora :), Virymp lista la actualización, espero te guste, me mandas mensajito, y gracias ya pasé esa práctica clínica, aunque sea valió la pena, jajaja, besitos.
Gracias por sus alertas y favoritos: Graceligtbre, DLTHG13, Candymax00.
Se les quiere, besitos y abrazos XOXO
Como hace vario tiempo no escribo les dejará un súper pequeño resumen para que no tengan que devolverse en la historia:
Recapitulemos:
Tenemos entonces que nuestra historia es basada en el amorío oculto que tienen el Profesor de literatura, empresario en Europa, he increíblemente apuesto: Peeta Mellark y la alumna de quinto año, menor de edad, integrante de los juegos extremos: Katniss Everdeen.
Sin embargo tenemos que Katniss tiene más de un pretendiente: Gale y Cato, también van tras de ella, ambos de su misma edad e incondicionalmente dispuestos a luchar por conquistarla.
En capítulos anteriores Gale se dio cuenta que su hermanastro Peeta visitaba la casa de Katniss, y se enteró de que había algo entre ellos, se sintió herido y por desgracia para él tuvo un accidente que le borró la memoria del accidente, dándoles oportunidad a nuestra querida pareja de seguir con su relación prohibida.
En este nuevo capítulo veremos que más tienen para ofrecernos el irresistible profesor y la afortunada alumna.
Katniss
-¿Están dormidos?- Preguntó Gale soñoliento.
-Creo que ambos no hemos dormido bien desde que estas aquí- le contestó Peeta estirándose, ambos nos habíamos quedado dormidos uno al lado del otro, cobijados con una manta.
-Me imagino, yo duermo pero cuando me despierto aun tengo sueño-
-Es normal Gale, es por los medicamentos- le contesté.
-¿Qué hora es?- preguntó Peeta volviendo a recostarse en mi hombro, mientras bostezaba.
-Casi las 3 de la mañana- contesté.
-Creo que no me podrás acompañar a la playa hermanito- le dijo Peeta a Gale, riendo.
Gale hizo cara de intentar acordarse de algo en especial y luego se rió contestando- yo no le hayo problema, me llevas la morfina y el oxígeno, y nos vamos de paseo, jajaja-
-Sí claro- respondió Peeta sarcástico.
-¿A qué vas a la playa?- pregunté.
-Tengo que cerrar un trato con un cliente, hace un mes me llamó y me dijo que vendría a vacacionar al país, que si quería hablábamos en su casa, y pues no me puedo negar a ir…-
-Llévate a Kat, hace años no va a la playa- lo interrumpió Gale, Peeta se mordió el labio, me miró y giñó un ojo sabiendo que Gale no lo vería.
-¿Te gustaría ir? nos vendríamos el domingo en la tarde-
-Claro que quiere ir, ¿verdad Kat?- me preguntó Gale.
-Pues sí, hace años que no voy a la playa, si tú no tienes inconveniente yo voy, pero me sentiría mal dejando a Gale aquí-
-A no, por mi no te preocupes, mamá dijo que no me dejaría solo en todo el fin de semana, así que estaré bien, vayan, ahí me cuentan como les fue-
No sé si el accidente hizo que Gale olvidara lo que sentía por mí, pero por fin se volvía a comportar como el amigo que siempre fue, nos quedamos unos minutos más y luego nos despedimos, pasamos a buscar a mi padre, para pedirle permiso y pues obviamente me dijo que sí, dijo que llegaría a la casa como a las 7 de la mañana, Peeta quedó de pasar por mí a las 8, eso me daba tiempo de desayunar con mi papá, alistar mi maleta y dormir un rato más.
-Buenos días niña, traje el desayuno- escuché decir a mi papá desde la puerta de mi cuarto, el tiempo que logré dormir en mi cama había sido muy reparador, me sentía descansada y muy muy alegre.
-Buenos días papi ¿Qué trajiste?-
-Panqueques con miel y leche condensada-
-Oh que delicia- dije acercándome a él y dándole un gran abrazo –Vamos a comer, no quiero que se enfríen-
Nos sentamos los dos a comer tranquilamente, hablando del hospital y de la escuela, era una mañana como muchas, me encantaba pasar tiempo con mi padre, era como pasar el tiempo con un gran amigo.
-¿A qué hora vienen por ti?-
-A las 8- dije viendo el reloj, me quedaba como mucho 15 minutos.
-Pues apúrate, ¿ya tienes todo listo?-
-Sí, acomodado y empacado-
-Oh bueno, tienes que llamarme cuando lleguen y en la noche-
-Lo sé papi, me alistarías unos panqueques para el camino, es que están deliciosos-
-Claro cariño, ve a bañarte, yo los alisto-
Al salir del baño escuché a mi padre hablar con alguien ¿Peeta?, me asomé disimuladamente, porque no llevaba nada que me cubriera más que mi cuerpo envuelto por una toalla.
-Hola- dije al verle.
-Hola, ¿te agarró tarde?- dijo Peeta riendo.
-Un poquito nada más, ya salgo-
-Tómate tu tiempo- me contestó.
Entré a mi cuarto y me puse un vestido de baño negro de dos piezas, no era nada extravagante pero era mi preferido, enzima me puse un pantaloncillo rosado y una camisa de tirantes negra, me calcé mis converse y listo, salí de mi cuarto haciéndome una trenza en el pelo.
-Ya estoy lista- dije con la liga de pelo entre los dientes.
-Bueno entonces no los atraso, más, recuerda llamarme, fue un gusto hablar contigo- dijo mi padre estrechando la mano de Peeta – espero disfruten, vamos a dejarlos afuera-
Nos encaminamos al hermoso auto de Peeta, pero ya no era el hermoso y compacto auto, oh no, frente a mi casa estaba estacionado una impresionante Ford F-250, de un blanco perla.
-Linda camioneta- dijo mi padre riendo, haciendo énfasis en la sarcástica palabra "camioneta".
-Sí verdad, la compré antes de venir de Europa, y hasta hace una semana la mandé traer, estoy deseando ven como se comporta en la arena, allá no hay mucho donde probarla- contestó Peeta muy contento.
-Bueno literalmente hija, te montarás en un monstro- se rió mi padre.
Lo abracé y me despedí de él prometiéndole que le llamaría, me subí a la monstruosa 4x4, me hacía sentir muy pequeña, pero no podía negar que era muy confortable, Peeta puso mi maleta en el cajón y se sentó en el asiento del conductor sonriendo de oreja a oreja, arrancó y nos fuimos.
-Pareces un niño con juguete nuevo- dije riendo.
-Oh no tienes idea, las dos maravillas que más me gustan las tengo en mis manos en este momento, es muy emocionante-
-¿Las dos maravillas?-
-Una son los autos, adoro los autos cómo te había dicho el día que te conocí, y este no es un auto cualquiera, y pues la segunda es la maravilla más impresionante que puede existir-
-¿A sí, qué es?-
-Una mujer tan bella y excitante sentada junto a mí- se rió seductor.
-Gracias- le sonreí –oye ya se a que playa vamos, ¿Pero donde dormiremos de hoy a mañana? O es que tu cliente nos prestará su casa-
Peeta se rió alegremente –Ningún cliente ofrece su casa para que un futuro socio se hospede, reservaremos en un hotel que conozco, estoy seguro que te gustará-
-Bien, y ¿serán cuartos separados?- pregunté con malicia.
-No creas que no olvido TÚ PETICIÓN DE NO PENETRACIÓN, la voy a cumplir, y a respetar, pero tengo el derecho de acariciarte y besarte, así que dormirás conmigo, me desearas, pero yo seré fuerte y te daré tu lugar, tal y como tú lo pediste- la sonrisa maquiavélica que tenía, me hacía entender que me estaba castigando por haber puesto esa prohibición.
-¿Qué te parece si hacemos de cuenta que este fin de semana no va incluido en el trato?-
-No, definitivamente no, dos meses son dos meses, respétalos tu también-
-Eres obstinado- dije cruzando los brazos y haciendo pucheros.
-Oh pobrecita mi preciosa, será mejor que tomes apuntes, recuerda que tú me querías conocer de esta forma-
-Humm, ¿puedo poner música?-
-Jajaja por supuesto, este fin de semana puedes hacer lo que tú quieras-
-¿Lo qué yo quiera?-
-Sí, si quieres te vas a un bar y conoces muchachos y haces lo que quieras con ellos, mientras yo me quedó en la habitación, pensando cómo seducirte durante el tiempo que me queda para que se cumplan los dos meses-
Nos miramos mientras el auto paraba en un semáforo, y le saqué la lengua –Ah pues resulta que después de todo, muy en el fondo si hay una adolescente atrapada- se rió de mí, tomó mi barbilla con una mano acercándola a él y me dio un fuerte beso –eres preciosa Kat, pon música, pon algo que me distraiga, si no, no respondo por mis actos-
Me reí de sus ocurrencias, programé una carpeta de música electrónica e inmediatamente comenzó a sonar una canción de Daft Punk. Después de una hora de viaje, paramos en un restaurante del camino, que decía algo de comidas típicas del mundo.
-¿Tu segundo desayuno?-
-Oh me sorprendes Kat, gracias por recordar eso- asintió -estamos muy lejos de casa, ¿Me permites tratarte como mi pareja? Aquí nadie nos verá-
-Será todo un placer- Peeta salió del auto, para ir abrir mi puerta, tendiéndome la mano para bajar, me jaló hacia su cuerpo y apretó mis labios en un apasionante beso, abrazaba mis cadera con fuerza, cómo si su vida dependiera de nuestro delicioso momento –vamos a desayunar, que si no me desayunas aquí- dije riendo entre sus labios.
-Qué más quisiera yo Kat- cerró la puerta y ambos caminamos al restaurante tomados de la mano -¿Qué te gustaría comer?- preguntó viendo el menú que nos acababa de entregar el mesero.
-Mmm no sé, unas tostadas con tocino estarían bien o con huevos revueltos o tal vez un emparedado- dije dubitativa, levanté la vista y Peeta me miraba con ojos alegras.
-Amor pide lo que quieras, si no tienes hambre no te obligaré a comer, soy yo el de la mala costumbre-
-Mucha hambre no tengo, creo que me pediré un postre- lo miré como pidiendo permiso.
-Preciosa ya te dije, pide lo que quieras y te apetezca- me agarró la mano y me besó los nudillos –además no tienes que pedirme permiso, yo te acepto como eres, no por lo que comes- me volvió a besar la mano.
-¿Tú que comerás?- pregunté saliendo de mi mundo paralelo, como le decía Annie, dónde me comía este hombre a besos.
-Aún no me decido si como una especialidad de la casa o un emparedado-
-¿Qué trae la especialidad de la casa?- pregunté al camarero que acababa de llegar a nosotros de nuevo.
-Claro señorita, es un desayuno típico, trae que es arroz mezclado con frijoles, huevo picado, bistek o chuleta, dos tostadas, natilla e incluye un refresco natural-
-Yo quiero uno con bistek- pidió Peeta.
-Yo también quiero uno-
-Muy bien, ¿algo más?-
-No por el momento- contestó Peeta cuando me vio negar con la cabeza, el camarero se retiró y en cuestión de 5 minutos ya traía nuestra comida, que por cierto tenía muy buena pinta, y ni que decir del sabor, delicioso.
Al final, a pesar de no haber tenido hambre me comí todo lo que había en el plato, Peeta también aunque luego repitió, definitivamente su estómago era mucho más grande que el mío.
-¿Satisfecha?- me preguntó.
-Demasiado, estaba delicioso-
-¿Nos vamos entonces?-
-Voy al baño y nos vamos, ya regreso- me levanté y fui directo al baño.
-¿Viste ese bombón que esta con la mocosa?-
-Ni me digas, hasta da cólera verla sentada junto a él, seguro se creé muy madura-
Mientras estaba en uno de los cubículos, dos mujeres habían entrado al baño hablando y riéndose de mí, que frustrante, está bien que se notaba que Peeta tenía unos cuantos añitos más, pero no era justo que me trataran así.
-Un hombre así debería de estar con alguien como nosotras, no perder tiempo con virgencillas como esa-
-Uff te imaginas todo lo que le podríamos hacer, deberíamos de salir y quitárselo a la mocosa, no debe ser difícil- se volvieron a reír.
Salí del cubículo y me fui a lavar las manos, ambas me vieron con cara de desprecio, al verme junto a ellas y luego se rieron.
-¿Niña una pregunta, crees que tu hermano mayor le apetezca salir con nosotras, estoy segura que le podríamos hacer pasar un muy buen rato?- dijo una de ellas, la más morena, aunque ninguna de las dos eran muy agraciadas.
-A no lo sé, si quieres le pregunto ¿si le interesa acostarse con el par de zorras que se esconden en el baño?-
-¿Nos llamaste zorras?- dijo la otra.
-Disculpa no sabía que también eran sordas, lo siento- dí media vuelta y salí, podía sentir como venían detrás de mí, dispuestas creo que no sólo a hablar, busqué a Peeta con la mirada y lo vi en la entrada, esperándome, como estaba de espaldas lo sorprendí abrazándolo, y le susurré al oído.
-Tengo dos zorras detrás de mí, que quieren hacerte de todo- él sólo se rió entre dientes y se volvió para mirarme y abrazarme fuerte a su cuerpo.
-¿Las morenas?- preguntó entre dientes, mientras sonreía, asentí –Bien, pues démosle un show que recordar y que se den cuenta que no ocupo de ellas- vi cómo les hacía un guiño seductor a las mujeres y sonrió, me alzó cómo a una muñeca y me llevó a hasta la 4x4, podía ver por sobre su hombros cómo ambas mujerzuelas nos seguían.
Con un diestro movimiento la puerta del cajón de la camioneta se abrió para sentarme encima, quedando frente a él, quien de inmediato me abrió las piernas para quedar a la altura de su entrepierna, agarró mi cara entre sus manos y comenzó a besarme apasionado, por el rabillo del ojo vi a las mujeres viéndonos algo enojadas.
-Déjalas- susurró Peeta metiendo las manos por debajo de mi blusa apretando mis pechos, de pronto las olvidé y me dejé llevar por el momento, enredé mis dedos entre su rubio cabello, jalando levemente hacia atrás, dándome acceso a su cuello, un suave gemido se escapó de sus labios.
-Esto es el colmo- escuché decir a las mujeres detrás de Peeta. –Acaso no te da vergüenza- dijeron refiriéndose a Peeta. Quien sacó sus manos de mi blusa y se volvió hacia ellas.
-¿Vergüenza de qué?-
-De que eres mucho mayor que ella-
-Tiene un par de años menos, que se vea joven no significa que es una niña, no es culpa suya que ustedes no puedan esconder sus años-
-Eres un insolente- dijo una de ella levantando la mano para golpear a Peeta.
-Un momento- dijo deteniendo la mano de la mujer en pleno movimiento -¿Cómo te atreves a intentar golpear a mi novio, mantengan respeto par de zorras-
-Es la segunda vez que nos dices zorras, mocosa-
-Y créanme, no será la última-
-Vámonos amor, aquí ya dejan entra a cualquiera- dijo Peeta tomándome de la mano, cerró la puerta trasera de la 4x4, caminó delante de mí, pero de pronto sentí que me agarraban de la trenza y me hacían caer al suelo, la mujer más alta, me había hecho caer, tomé sus pies entre mis manos y jalé fuerte tal y como llevaba años practicando lucha con mis compañeras, la mujer dio una vuelta sobre mi y cayó golpeándose el pecho, me levanté lista para golpearla, pero Peeta me tomó por la cintura y me levantó.
-Es suficiente Kat, si te dejo la vas a matar- se rió.
Me sentía furiosa pero el ver su rostro me tranquilizó y comencé a reír –no puedo creer que se haya atrevido a jalarme el cabello, pero estoy segura que le dolió más la caída a ella que a mí- me reí con fuerza.
-Vamos mi gladiadora, antes que se recupere, no quiero llevarte toda sucia por la revolcada que se pueden dar ustedes- dijo riendo Peeta.
Las mujeres estaban en el suelo, una sobre la otra ayudándole a levantarse, la otra se tocaba el pecho adolorida.
-Sabes hermosa, creo que eres de esas mujeres que es bueno no hacer enojar- dijo Peeta cerrando la puerta al entrar al auto.
-Bueno a mi me fascinaría demostrarte que tan gladiadora puedo ser-
-Tienes este fin de semana para demostrarlo-
-Entonces debemos de olvidar el acuerdo por estos días-
Peeta se quedó pensativo mientras ponía en movimiento el auto –De acuerdo- dijo feliz.
-Pero el lunes volvemos al acuerdo-
Se rió –no soportas no tenerme dentro tuyo, acéptalo-
-¿Te crees muy especial?- dije riendo.
-Lo soy, anda acéptalo, te gusta que te toque, te gusta que te bese, que te penetre y que te haga mía como lo he hecho otras veces- se reía mientras tocaba mi pierna de manera lujuriosa.
-Si si si, lo acepto-
-Te dije que antes de terminar el tiempo de los dos meses, desearías por mi-
-Ay ya cállate guapo, ganas por estos dos días, no tenía previsto que me tuviese que venir a la playa contigo-
-Pero tenía previsto ir a varios lugares en estos dos meses y a todos te iba a llevar conmigo, ¿Qué va a pasar entonces?-
-A más lugares ¿cuáles?-
-Es sorpresa-
-Estás jugando sucio-
-O no, eso si que no, soy honesto nada más, yo te dije que no quería los dos meses, tu fuiste la que insistió- se rió levantado una ceja en sentido de victoria.
-Si bueno, tienes algo que me hace querer tenerte-
-¿Kat si no te hubiese detenido, te habrías peleado con la mujer?-
-Es probable, ¿por qué, te molesta?-
-No, eres diferente a muchas chicas que conozco, se que has pasado por mucho y por eso eres tan decidida en lo tuyo, no me molesta, es excitante-
-¿Es excitante que dos mujeres e peleen por ti?-
-No, es excitante ver lo única que eres, no eres la típica mujer cursi y boba con las que me he topado durante mi vida-
-Cualquiera que te escuche hablar, pensaría que llevas años en la tierra- dije sarcástica.
-No años, pero si unos cuantos más que tú-
-No entiendo porque la gente debe de ver con malos ojos una pareja de distinta edad-
-No es con malos ojos, muy en el fondo es parte de una preocupación, bueno tu ni siquiera tienes la mayoría de edad y eso no me ha importado para hacerte mía, y créeme que si fueses virgen, no hubiese sido obstáculo para mí, simplemente me encantas, pero si nos lo ponemos a ver desde otro punto de vista, se puede decir que yo me estoy aprovechando de tu pureza, de tu inocencia, y te estoy quitando los mejores años de tu vida, ahora si fuésemos algo más, ambos nos tendríamos que acoplar al otro-
-¿Algo más? No entiendo eso último-
-Preciosa, si fuésemos novios, yo tendría que aceptar, que a ti te gusta salir a bailar, a disfrutar con tus amigos, a estar sola con tus amigas, a que te coqueteen otros hombres, mientras que yo ya soy más viejo que tú, esa etapa de mi vida ya pasó, ahora me interesa más tener dinero para darme mis lujos, llevar a mi novia a lugares finos, no precisamente ir a meterla en un bar de adolescentes, me encantaría llevarla a bailar, pero no creo que busque una discoteca juvenil, donde el dueño del lugar y yo seamos los más viejos, intentaría darle todo lo que pueda para tenerla feliz si que me quiere, y pues a mi edad se supone que uno no busca a una mujer solo para acostarse con ella y darse placer mutuamente…-
-Se supone que busca una esposa- le interrumpí.
-Se supone, algunos intentamos seguir gozando la vida que tenemos, seguir sintiéndonos jóvenes, pero llega un punto donde las simples relaciones momentáneas cansan y te das cuenta que sería más bonito sentar cabeza, el problema es encontrar a la indicada, después de que pasaste años buscando solo la diversión…-
-¿Te gustaría sentar cabeza?- volvía interrumpirle.
-Hubo un tiempo que sí, ahora no, ahora estoy feliz contigo, volviendo a sentir lo que es conquistar a una mujer-
-¿Cómo hacías entonces para conquistar antes de conocerme?-
-Nunca he tenido problemas con eso, soy directo cuando hablo, si quería tener sexo con alguien, lo conseguía sin tener que conquistar, hace años no tengo a una novia formal, mi última novia fue cuando yo tenía 15 años y duré con ella casi hasta que me fui a Europa, aún así no fue del todo formal, yo era muy infiel y la engañaba con quien yo quisiera, la hice sufrir mucho-
-¿Dónde está ella ahora?-
-Lo último que supe, fue que se casó y se fueron a vivir a Brasil-
-¿Te gustaría verla?-
-No Kat, nunca fue importante para mí, sentía que la quería, pero me asfixiaba, así que cuando terminamos me sentí muy aliviado- hizo una pausa y me señalo un gran hotel –Ahí es donde nos hospedaremos, espero te guste-
-Es hermoso- dije contemplando en gran lugar, era un edificio alto de color blanco, rodeado de palmeras y árboles frutales, la entrada era circular, y las puertas estaban embarcadas con adornos dorados, un joven vestido de traje blanco se acercó a mi puerta cuando Peeta se estacionó al frente, abrió la puerta.
-Buenos días, bienvenidos al Hotel La Mina- dijo dándome la mano para ayudarme a bajar.
Otro hombre se acercó al lado de Peeta y este le entregó las llaves del auto para que lo aparcara –Las maletas están atrás- dijo Peeta viendo al hombre que estaba a mi lado.
-Las traeré señor, si gusta entran y se van registrando-
Peeta asintió, me tomó de la mano y caminamos juntos por el largo vestíbulo, donde habían cafeterías, heladerías y varios sillones dispuestos para el descanso del cliente.
-Buenos días señor, señorita, bienvenidos al Hotel La Mina, ¿Tienen reservaciones?- dijo la joven rubia que estaba en el mostrador.
-Sí a nombre de Peeta Mellark, pero me gustaría hacer un cambio-
-Muy bien, déjeme ver la reservación y me dice cual sería el cambio- dijo amablemente la muchacha –tengo aquí que eran dos recámaras con vista al mar, ¿es correcto?-
-Si, pero ya no las quiero, desearía un solo cuarto, de preferencia con vista al mar, si se puede que tenga jacuzzi o una pequeña piscina, que tenga balcón-
-¿Con cuantas camas señor Mellark?-
-Una sola, grande doble, por favor-
-Claro señor, tenemos en este momento dos suites de lujo libres en el pen house, el precio es mucho más elevado que los dos cuartos, ¿no sé si ese sería inconveniente?-
-En lo más mínimo, nos quedaremos hasta mañana en la noche, nos iremos como a las 7 de la noche- dijo tranquilamente y le entregó la tarjeta negra para que se pagara.
-Muy bien, señor, la habitación ya esta paga, si gustan van subiendo, nuestro personal les llevará las maletas, es la habitación PH1, ¿cuántas llaves ocupan?- dijo mirándome a mí, algo interesada o molesta tal vez.
-Dos, una para mi novia y la otra para mí, gracias- contestó Peeta sin problemas.
-Muy bien, aquí tiene señorita, su llave y el brazalete y señor acá esta su llave y su brazalete, que disfruten la estancia-
-Gracias- contestamos los dos al unísono.
Peeta abrió la puerta de la habitación, he inmediatamente fui hasta el balcón, era majestuoso, la altura deba miedo, pero la vista era sorprendente, la maravillosa playa quedaba a escasos 50 metros y se veían las aguas celestes exquisitas, las altas palmeras se mecían suavemente con la brisa, era simplemente precioso.
-¿Te gusta?- dijo Peeta abrazándome por la espalda.
-Es hermoso- le respondí dándome vuelta para abrazarlo –De verdad es soñado-
-Qué bueno que te gustó, ven vamos a mirar el resto- me jaló hacia la habitación para conocerla, toda la habitación estaba ocupada por un recibidor con sillones blancos, una mesa de hockey electrónico, frente a ella un pequeña isla de comida, detrás de la isla había una puerta que daba a la impresionante habitación con una cama increíblemente grande con barrotes de madera tallada y un precioso dosel de encaje blanco, esta habitación también tenía un balcón que estaba más abajo que el otro, la diferencia era que este balcón tenía una pequeña piscina de más o menos el mismo tamaño de la cama, parte de ella estaba en el balcón y la otra parte en la habitación, pero para llegar a ella había que bajar 3 gradas que la rodeaban, por ende la cama quedaba en un plano más alto, junto al lado derecho de la cama estaba la puerta al baño, donde estaba la ducha, grande y amplia totalmente con paredes de cristal trasparente, a un lado un perfecto jacuzzi, dos lavatorios de frente y el sanitario en un pequeño cuarto aparte junto a al armario que daba de frente al jacuzzi.
-Qué ingeniería más…- dijo Peeta pero no terminó la frase.
-Mas depravada, excitante, exótica, lujuriosa, pervertida, mmm, dime cual adjetivo te gusta más- dije sonriendo.
-Jajajaja que mente más sucia Katniss, pero tienes razón todos los adjetivos le calzan, oh de sólo pensar como te haré gemir en cada una de las habitaciones me pongo a mil-
-¿Y qué estas esperando?- pregunté desafiante.
-Por desgracia si debo, debemos, corrijo, debemos de esperar, mi cliente dice que si pudiese verme en menos de una hora, sería perfecto, así que si voy con él ya, estaríamos aquí como a las 2 de la tarde y te tendría todo ese tiempo restante y todo el tiempo de mañana para mí sólo, sin interrupciones, ¿Qué opinas?-
-Opino que… ¿Yo también debo ir?-
-Si no quieres no, puedes quedarte aquí o ir a dar una vuelta por la playa, yo prometo apurarme lo más que pueda, ¿pero por qué no quieres ir?-
-No me quiero inmiscuir en tus negocios, ni quiero que tus clientes piensen que eres poco serio al andar con un "mocosa" como yo, ya ves que todos se dan cuenta y hablan a nuestras espaldas-
-¿Y eso a ti desde cuando te importa?-
-No me importa, pero irás a ver a un cliente, mejor que siga viendo lo maduro y exitoso que eres-
-¿Te avergüenza andar conmigo?-
-No, ni se te ocurra volver a preguntarlo, para mi eres todo lo que se puede pedir, pero creo que tendré que tener aunque sea una cana en el pelo, para que la gente vea que sí puedo estar contigo-
-No digas tonteras, yo adoro estar contigo, adoro que nos vean juntos, no eres un trofeo, eres mi novia aquí, en este momento, eres mi pareja y si el cliente no quiere firmar porque te ves joven y yo inmaduro, no me interesa-
-Pórtate bien Peeta, hazme caso, ve a la reunión con él, vuelve y me tendrás para ti, te prometo recompensarte, pero hazme caso, déjame aquí, saldré a dar una vuelta, a conocer el lugar y me pones un mensaje cuando ya vengas para esperarte-
-De acuerdo, aunque no me agrada dejarte sola, toma- sacó su billetera del pantalón, la abrió y cogió varios dólares y me los entregó –No sé cuánto es, si ocupas gastarlo hazlo, si tienes hambre ve y come, si te quieres comprar alguna ropa hazlo, por favor cuídate, si quieres comprarte algo sexi para modelármelo en la noche, tienes mi permiso- se rió- sólo por favor cuídate, y mándame mensajes, para saber que estas bien-
-Peeta yo no puedo aceptar este dinero, es mucho- dije a la defensiva.
-Estamos con que en este momento eres mi novia, mi pareja, ¿recuerdas lo que te dije en carro?-
-Que si tuvieses novia le darías todo lo que pudieras-
-Exacto, así que guárdalo, yo te lo obsequio, es un pequeño presente, solo eso-
-De acuerdo-
-Gracias, no te alejes mucho, se que el hotel en la parte de atrás tiene un estilo de centro comercial, ahí estarás segura, por favor cuídate-
-Lo haré Peeta, lo haré, ahora vete, para que vuelvas más rápido-
Peeta me abrazó , me besó y se despidió de mí, salió justo cuando el botones traía nuestras maletas, las dejó en el recibidor y se fue, salí del hotel y me encaminé al centro comercial que Peeta me dijo, era muy impresionante, y se notaba que las personas que lo visitaban eran del mismo hotel, todos con sus debidos brazaletes, estuve caminando por varias tiendas mientras me tomaba una maltada, hasta que paré en seco frente a la vitrina de una de ellas y recordé las palabras exactas de Peeta "si quieres comprarte algo sexi para modelármelo en la noche, tienes mi permiso". Creo que el rostro se me iluminó perverso y lujurioso, sólo tenía un problema, la tienda permitía el ingreso a mayores de edad y yo no lo era, saqué uno de los billetes que Peeta me dio y empujé la puerta, de inmediato una joven vestida de rojo me cortó el paso.
-Disculpe señorita, su identificación-
-Aquí está- dije levantando el billete frente a su cara.
-Bienvenida Al Mundo Del Placer- dijo alegremente tomando el billete -¿busca algo es especial?-
-Sí un disfraz-
