RESUMEN: Universo Alterno: Adrien Agreste creció junto a Chloé Bourgeois, y era igual que ella: pretencioso y arrogante, además de tener una bien merecida reputación de casanova. A su llegada al lycée, se enamora a primera vista de Marinette Dupain-Cheng, quien lo encuentra insoportable y está decidida a no ceder a sus encantos. Spoilers de la segunda temporada.

Aviso Importante: Los personajes de Miraculous Ladybug no me pertenecen, los créditos son para Thomas Astruc y compañía. Escribo estos fics sin fines de lucro; solamente para divertirme y pasar el tiempo.

CAPÍTULO 11

Jardines del hotel

Poco más tarde

Adrien acompañó a Marinette de regreso al hotel, su rostro una mezcla de tristeza y esperanza. Sí, había sido rechazado por ella, pero estaba seguro de que con el tiempo le demostraría a Marinette lo importante que era para él, y que sus sentimientos iban en serio.

Ambos se detuvieron en el jardín, ya que Marinette se había entretenido mirando el patio hermosamente adornado con algunas flores y luces, además de tener en el suelo un domo de cristal, que parecía ser el techo de una sala dentro del hotel. Las ventanas y balcones del hotel estaban iluminados con tenues luces a su alrededor, y había un par de mesitas para disfrutar el aire fresco de la noche.

Los dos chicos se habían quedado charlando en una de las mesitas del patio, y los meseros los habían dejado solos, no sin antes dejarles unas tazas con café y algunos panecillos dulces. La conversación entre ambos fue bastante variada, y se detuvieron en las mascotas de ambos.

-Yo tengo una gatita, se llama Tikki- dijo Marinette, sonriendo y sintiéndose cada vez más cómoda estando en la compañía del chico, tanto que se preguntaba donde habría estado escondida esa faceta de Adrien cuando lo conoció.

-Yo tengo a Plagg, ya lo conociste- dijo Adrien, encogiéndose de hombros mientras recordaba ese encuentro- de hecho, me extraño que se levantara. Normalmente Plagg es un flojo que no hace más que dormir siestas y comer queso-

Marinette rió, imaginándose al gato gordo comiendo queso y a un frustrado Adrien intentando en vano hacerlo levantarse o enseñarle algún truco.

-No te burles- dijo Adrien, aunque también rió- quisiera que fuera un gato más normal, y menos perezoso-

La chica le iba a responder, pero antes de que siguiera pudiera abrir la boca, ambos vieron a Fleur Arnaud acercarse a ellos a paso acelerado, con sus manos empuñadas furiosamente y una expresión de pocos amigos. Los dos alzaron las cejas, confundidos, hasta que la chica se detuvo frente a ellos y, con la mano abierta, abofeteó a Adrien tan fuerte que casi lo tiró al suelo. El chico abrió la boca, muy confundido por lo que acababa de pasar, mientras que Marinette se llevaba las manos a la boca.

-¡Tú!- siseó Fleur- ¿cómo te atreves a ser tan descarado?-

Los ojos de Adrien se abrieron aún más, sin entender qué era lo que estaba pasando.

-¿De qué…?-

-¡No te hagas el tonto!- dijo la furiosa chica, tomando a Adrien por el cuello de su camisa- ¿no me prometiste que no estabas enamorado de nadie, y que ibas a esperar por mí? ¡Eres un mentiroso!¿Qué, acaso le dijiste lo mismo a ella?- añadió, señalando a Marinette.

Adrien palideció, que Fleur había utilizado las mismas palabras que él le había dicho a Marinette cuando estaban en la ciudad, y se volvió hacia ella.

-Eso no es…- comenzó a decir Adrien, pero de nuevo fue interrumpido por Fleur.

-¿Te referías a ella cuando dijiste que te estabas divirtiendo con la nueva ingenua, o era yo?- continuó gritando Fleur.

-¡Yo jamás dije eso!- dijo Adrien, volviéndose de nuevo a Marinette- no es lo que…-

-No tienes vergüenza si aún quieres justificar tus mentiras- continuó la chica con un tono venenoso en su voz- no me sorprende que no le agrades a nadie aquí-

El rostro de Adrien se volvió cada vez más pálido, sabiendo que aquello se veía cada vez peor, como si él fuera un mentiroso, pero entre los gritos de la chica no había podido defenderse. Fleur lo soltó, empujándolo contra su asiento y alejándose dando pisotones.

Marinette miró la escena, mientras tenía una horrenda sensación en su pecho. Después de los últimos días y el cambio de actitud de Adrien, había comenzado a ilusionarse ante la posibilidad de que el chico hubiera cambiado de verdad, y que estuviera enamorado de ella. Su amabilidad la había comenzado a conquistar, y se sentía horrible al pensar que Adrien la había engañado todo el tiempo. Si, como decía Fleur, Adrien solo se estaba divirtiendo con ella, ilusionándola.

Cuando Marinette se volvió a Adrien, éste la estaba mirando con una intensidad impresionante, y una expresión mortificada en su rostro.

-Marinette, nada de lo que Fleur dijo es cierto, yo no…-

-¿Cómo te atreves?- dijo Marinette mientras se levantaba furiosa, notando que su voz comenzaba a quebrarse- ¿has estado… jugando conmigo todo este tiempo?-

-¡No!- dijo Adrien en voz alta al ver que los ojos de la chica se humedecían- ¡por supuesto que no, Marinette! En serio, todo lo que dijo es mentira, yo…-

Adrien se intentó levantar también, pero Marinette lo empujó para alejarlo de ella, haciéndolo caer de nuevo en su asiento.

-¡Déjame!- gritó Marinette, lágrimas fluyendo de sus ojos- ¡te has estado burlando de mí todo este tiempo! ¡Déjame en paz de una vez por todas!-

Adrien la vio alejarse hacia la entrada del hotel, y tras salir de su sorpresa la siguió.

-Marinette, espera- dijo Adrien, alcanzándola en la entrada del lobby y deteniéndola tomándola del brazo antes de que escapara hacia los vestidores- ¡Marinette, por favor, escúchame!-

-¡No!- dijo Marinette- ¡no voy a escuchar más tus mentiras! Ya no quiero saber nada de ti. ¡No quiero volver a ver tu estúpida cara!-

-Marinette, solo escucha…- dijo él- ¡nada de lo que dijo ella es cierto! He hecho muchas cosas de las que no estoy nada orgulloso, pero nunca te he mentido-

La chica lo miró con enormes ojos, y por un momento Adrien pensó que lo escucharía, pero la chica se soltó de él con un gesto y le dio la espalda para caminar hacia la biblioteca, ya que él estaba bloqueando el camino hacia los elevadores. Adrien gruñó frustrado y volvió a alcanzarla, deteniéndola de una muñeca, pero la chica se volvió hacia él y de un empujón lo hizo soltarla.

-¡Te dije que me dejaras en paz!- gritó Marinette, sus gritos resonando en el lobby del hotel que, afortunadamente para ambos, estaba completamente desierto por la hora de la noche- ¡no vuelvas a tocarme!-

-¡Bien!- gritó Adrien a su vez, ahora molesto porque la chica no le creía- ¡no me importa si no me crees! ¡No sé porqué pierdo mi tiempo intentando explicarte que no he hecho nada malo!-

Marinette no le respondió, y tras darle la espalda, comenzó a bajar las escaleras que daban hacia la biblioteca y cerró la puerta tras de sí dando un portazo. Adrien la vio alejarse, gruñendo furioso, pero no dijo nada más, y se dispuso a subir a su habitación cuando vio a Kagami regresando del gimnasio mientras que se limpiaba el sudor de la frente, mirándolo con una ceja alzada.

-Bueno, ese incidente pudo haberse manejado un poco mejor, ¿no crees?- dijo Kagami, poniéndose las manos en la cintura. Adrien rodó los ojos, pero caminó hacia su amiga mientras que arrastraba los pies. Necesitaba desahogarse con alguien.

Mientras tanto, una vez que se quedó sola en el patio y vio el efecto que tuvieron sus palabras, Fleur sonrió y se puso su teléfono celular en su oído derecho.

-Mi parte ya está hecha, Chloé- dijo la chica en voz baja.

x-x-x

Lobby del Hotel

Poco después

A pesar de que Adrien se quería ir a dormir y el lobby estaba completamente vacío a esa hora de la noche, Kagami se lo impidió. La chica japonesa ya se había hartado de ver a su amigo y a la chica en un ciclo incesante en el que ambos evidentemente se gustaban, se llevaban bien y después se peleaban, para volver a reconciliarse y comenzar todo de nuevo.

¡Eso tenía que terminar de una vez!

-Kagami, de verdad no estoy de humor para…-

-Adrien, esto no puede seguir así- dijo Kagami- yo sé que ustedes dos se gustan mutuamente. Y por más náuseas que me den al decirlo, son claramente el uno para el otro. ¿Porqué siempre tienen que terminar peleando los dos?-

-Esta vez no fue mi culpa- dijo Adrien en tono derrotado, sus mejillas aún enrojecidas de enojo por lo que había sucedido, y le contó brevemente a Kagami lo que había sucedido. Al final de su historia, la chica se frotó la frente en una expresión frustrada.

-Bueno, creo que entendí. Y tienes que admitir que eso fue algo sospechoso- dijo Kagami.

-¿A qué te refieres?- dijo Adrien sin entender.

-¿Recuerdas que dijiste que Chloé te prometió que se iba a vengar de ti cuando la rechazaste?- dijo Kagami, y Adrien asintió con una expresión confundida, sin entender a qué se refería la chica. Kagami bufó, frustrada, y contuvo sus ganas de darle un zape- ¡Adrien! Piénsalo bien. Chloé dijo que se vengaría de ti. Y Fleur y Marco son sus amigos. Es obvio que tu querida amiga tuvo algo que ver con todo esto-

Adrien parpadeó mientras intentaba razonar lo que había pasado. ¿Acaso Chloé era capaz de causar todos esos problemas con Marinette? Había escuchado a algunos de los asistentes de su padre que Marco se había acercado a Marinette, y le había hablado mal de él. ¿Lo que sucedió con Fleur era causado por Chloé?

-Quizá… quizá tienes razón- dijo Adrien, poniéndose de pie de nuevo- tengo que decírselo a Marinette y…-

-Oye, espera- dijo Kagami, deteniéndolo- seguramente Marinette aún está enojada y no va a querer escucharte-

-Pero…- dijo Adrien, dudoso- pero ella está muy triste. No quiero que pase mal la noche por mi culpa… por algo que no es cierto-

-Lo sé, pero seguramente está tan enojada que no te va a escuchar- dijo Kagami- quizá sea buena idea esperar a que se tranquilice y esté dispuesta a escuchar lo que…-

Kagami se interrumpió cuando ambos escucharon un grito cortado que hizo que un feo escalofrío los recorriera. El grito pertenecía a una mujer y provenía de la biblioteca, justo hacia donde había desaparecido cierta chica hacía algunos minutos.

-Marinette…- dijo Adrien en voz baja, palideciendo mortalmente, y levantándose de su asiento tan rápidamente como pudo, para echarse a correr hacia la biblioteca. Kagami frunció el entrecejo, se levantó también y se echó a correr tras él.

x-x-x

Biblioteca

Poco antes

Marinette se había refugiado en la biblioteca del hotel, y tras asegurarse de que se encontraba sola, se había sentado en el suelo entre los estantes, y había encogido las piernas mientras ocultaba su cara entre sus brazos. ¿Porqué había sido tan estúpida? Si ya sabía que Adrien era un coqueto, un mentiroso de carrera, ¿porqué había confiado en él?¿Porqué se había comenzado a ilusionar? Lo cierto es que el chico había usado nuevamente su encanto para lastimarla. Además, ella tenía en casa a Luka, quien evidentemente era bueno y sentía algo por ella. ¿Porqué se interesó por un presumido como Adrien Agreste?

-Merde…- dijo la chica mientras se limpiaba los ojos con el dorso de su mano.

-¿Marinette?- dijo una voz masculina. Al principio la chica pensó que sería Adrien, así que se levantó y le dio la espalda.

-Ya te dije que no quiero hablar contigo, Adrien- dijo la chica.

-Miss, no me confundas con ese niño mimado- dijo el recién llegado, y Marinette notó que había sido Marco. Ella lo miró, dudosa- ¿porqué una chica tan hermosa está tan triste?-

-Marco- dijo Marinette, finalmente limpiando sus ojos con el dorso de su mano- no me pasa nada. Es solo que… Adrien es un idiota-

Marco se echó a reír, y asintió.

-Eso ya lo sabía- dijo el chico, poniendo su mano en la mejilla de Marinette para limpiarle las lágrimas. La chica sintió un escalofrío al contacto con su piel. Tenía la sensación de que algo no estaba bien cuando él puso sus manos sobre ella. Dio un involuntario paso atrás- no tienes que seguir soportando sus tonterías, lady. Puedes pedir a monsieur Agreste que te cambie de modelo-

Marinette parpadeó. ¿Lady? ¿Acaso su teoría era cierta, y Marco era el misterioso Chat Noir? No parecía ser el caso, pero tenía que preguntar.

-¿Marco?- dijo ella, mirándolo con enormes ojos- ¿acaso tú eres Chat Noir?-

Marco alzó las cejas, sin entender lo que estaba preguntando Marinette, y sin responderle se acercó a ella de nuevo, a pesar de la distancia que la chica había puesto entre ambos, y le pasó un brazo por la espalda, envolviéndola en un abrazo para atraerla hacia sí mismo.

-¿De qué hablas?- dijo Marco, mirándola fijamente- mejor olvidémonos de tonterías. ¿Porqué no me acompañas a mi habitación por esta noche? Mañana no habrá pasarelas y supe que el viejo Agreste te dio el día libre, ¿no?-

La chica se sintió incómoda de inmediato por la manera en la que Marco la había abrazado, y se escabulló por un lado, dando un par de pasos hacia atrás para alejarse de él, hasta que su espalda topó contra la pared. No le gustaba estar sola con alguien que no conocía.

-Eh… no lo creo, muchas gracias- dijo Marinette, y fingió un bostezo mientras intentaba pasar por un lado del chico para salir de la biblioteca y regresar a los elevadores, para dirigirse a su habitación- ¡que sueño! Será mejor que me vaya a mi habitación a dormir. Estoy muy cansada, y monsieur Agreste quizá necesite algo en la mañana…-

Mientras la chica trataba de escabullirse, Marco la detuvo, tomándola de uno de los brazos, y con un movimiento rápido la empujó contra la pared de nuevo.

-Ah, ¿pero cuál es la prisa, Marinette?- dijo Marco, haciendo que la espalda de la chica se tensara- podemos divertirnos un poco. No tienes que ser tan apretada…-

-Basta. Suéltame- siseó ella con firmeza, dejando de fingir y poniendo sus manos en el pecho de él para alejarlo de ella, cada minuto que pasaba se sentía más incómoda con ese chico, y quería correr a su habitación- no quiero que…-

El chico la tomó de los brazos, aún empujándola contra la pared, y forzándolos sobre su cabeza con una sola mano. Marinette entendió perfectamente lo que estaba sucediendo, y gritó con todas sus fuerzas, pero Marco cubrió su boca, cortando su grito. Desesperada, la chica lo pateó en la espinilla, haciendo que el chico la soltara, y echándose a correr hacia la salida de la biblioteca.

No pudo dar más que dos pasos, porque alguien salió detrás de un estante y la atrapó antes de que llegara a la puerta.

-¡No!- gritó ella- ¡suéltame!-

-Hey, ¿qué estaban esperando?- dijo Marco en voz alta, detrás de ella- ya saben lo que tienen hacer-

Fue entonces cuando la chica se dio cuenta de que Marco no estaba solo. Pierre la había atrapado, y Jacques estaba con él, mirándola con una expresión que no le gustó ni un poco.

A la orden de Marco, con un movimiento rápido Pierre la hizo caer al suelo de espaldas, forzándola a levantar sus manos sobre su cabeza, y Jacques cubrió su boca con su mano para impedirle gritar o pedir ayuda.

Los tres reían en voz alta mientras que Marco se acercaba a ella. Marinette sintió pánico al ver a ese horrendo chico sobre ella. ¡No! ¡No podía ser! No podía estar pasando esto…

-Realmente lo lamento, Marinette- dijo Marco en su oído mientras que sacaba de su bolsillo una navaja y amenazándola con ella, haciendo que la chica sintiera un horrible escalofrío al comprender lo que estaba a punto de pasar- ahora, no te muevas, si sabes lo que te conviene-

Marinette no sabía que hacer para salir de eso, pero no se iba a quedar sin pelear. Comenzó a patalear cuando se dio cuenta de que el hombre estaba cortando sus medias con su navaja, causándole una herida en su pierna izquierda. La chica gritó al sentir el dolor punzante de la navaja hundiéndose en su piel, pero su grito fue ahogado por la mano de Jacques, y Marco se echó a reír de nuevo.

-Te advertí que tenías que quedarte quieta, mocosa. Ese corte fue todo tu culpa- dijo Marco mientras se llevaba las manos a su cinturón para desabrocharlo, aún sin borrar su sonrisa maliciosa- quédate quieta. Quizá incluso lo disfrutas…-

Los ojos de Marinette se llenaron de lágrimas. No podía creer que eso estuviera pasando.

-En serio los dos son idiotas- continuó Marco- por cierto, esto no es nada personal contra ti, Marinette. Es solo que eres muy valiosa para Adrien Agreste, y él ofendió a nuestra amiga-

La chica abrió los ojos desmesuradamente. ¿A quién ofendió Adrien? No entendía nada, solo quería que los hombres la dejaran en paz.

-El estúpido de Adrien te ama, así que nosotros te usaremos antes que él- añadió Marco, riendo maliciosamente- no puedo esperar a ver su cara, sabiendo lo que te hicimos por su culpa-

Marinette palideció. ¿Entonces, todo era una venganza contra Adrien?¿Lo de Fleur también? La chica sintió ganas de llorar. Estaba en esa situación por su propia estupidez. ¡Debió haber escuchado a Adrien! Tenía razón, podría haber sido engreído, pero él jamás le había mentido. ¿Qué acababa de decir Marco? Adrien la amaba, y ella le había dicho que no quería volver a verlo.

-Deja de resistirte y no saldrás lastimada- dijo Marco, volviendo a mostrarle la navaja, acercándola al pecho de la chica, con la intención de cortar su vestido- no queremos que otra parte de tu linda piel salga lastimada, ¿verdad?-

La chica tembló resignada a que nadie iba a ayudarla, y rogando que todo lo que estaba pasando fuera una solo una horrible pesadilla. No podía hacer nada. No podía pelear o escapar de esos tres hombres, y no podía pedir ayuda.

Nadie iba a ayudarla. Adrien… él seguramente se habría ido a dormir, entristecido por como ella lo había juzgado, y nadie la salvaría.

De pronto, las risas de los tres hombres cesaron, y comenzó a escuchar golpes a su alrededor. Pierre soltó sus manos, y una fuerza externa tumbó a Marco de sobre ella, liberándola. Sin ver quien la había salvado, Marinette se giró y se arrastró hacia una de las esquinas de la biblioteca para refugiarse en ella, temblando violentamente mientras escuchaba la pelea desarrollarse a su alrededor.

Marientte apretó los ojos cuando escuchó los gritos de la pelea. Se ovilló y se abrazó como si quisiera desaparecer de ahí.

Después de unos minutos escuchó pasos alejándose apresuradamente, seguido de silencio. Luego sintió que alguien se acercó a ella.

-¿Marinette?-

Marinette gimió de terror al escuchar esa voz masculina, e intentó alejarse, pero la pared se lo impidió. Una mano tocó suavemente su mejilla. Reconoció ese toque de inmediato.

-¿Marinette?¿te encuentras bien?- dijo una voz masculina- no tengas miedo, soy yo…-

x-x-x

Poco antes

Cuando Adrien vio a los tres chicos sobre Marinette, sometiéndola contra el suelo, vio completamente en rojo. Tomó una escoba que habían dejado en la puerta de la biblioteca y con ella se acercó a ellos con toda la intención de no dejarlos vivir después de hacerle eso a la chica que amaba. Con todas sus fuerzas golpeó a Marco, quitándolo de encima de Marinette, y con otro certero golpe hizo que Pierre soltara las manos de Marinette, quien al verse libre se levantó y corrió a refugiarse en una esquina de la biblioteca, arrastrando involuntariamente su pierna izquierda.

Cuando Adrien vio la herida de Marinette y las gotas de su sangre en el suelo, se enfureció como jamás había hecho antes por haberla lastimado. ¡Los iba a hacer pagar!

Kagami llegó justo detrás de él, y corrió a ayudar a Adrien, golpeando a los chicos con sus propios puños. Pierre la atrapó por la espalda, al mismo tiempo que Jacques atrapaba a Adrien, forzándolos a poner sus manos en la espalda.

-Vaya, vaya, Agreste- dijo Marco maliciosamente- ¿qué estás haciendo aquí, interrumpiendo nuestra diversión?¿Porqué no te largas a llorar con tu mami? Oh, es cierto, tu mami está muerta-

Adrien intentó liberarse, pateando a Marco en la entrepierna, quien furioso lo abofeteó con todas sus fuerzas, tirándolo al suelo por el impulso. Adrien intentó levantarse, pero entre Marco y Jacques comenzaron a patearlo para impedírselo.

-¡Estúpido!- le dijo Marco- Marinette va a ser mía esta noche. No tienes idea de cómo me voy a divertir con ella cuando termine contigo…-

-¡No la vas a volver a tocar!- gritó Adrien.

Adrien por fin se puso levantar, evadiendo un golpe de Jacques, y lo rechazó con una patada. Cuando Marco volvió a intentar golpearlo, Adrien se defendió con la escoba y lo golpeó en la boca del estómago. Kagami, por su parte, se soltó de Pierre y lo pateó con todas sus fuerzas, lanzándolo contra uno de los libreros.

Viendo que Adrien y Kagami eran más fuertes que ellos tres, los chicos salieron corriendo de la biblioteca, dejándolos solos. Adrien se llevó una mano a la boca, y notó algo húmedo entre sus dedos, así como un molesto sabor metálico en su boca. Sangre. Al parecer le habían partido el labio. También le dolía una de sus mejillas, y sabía que eso dejaría una marca. Genial, su padre lo iba a matar. Pero no tenía tiempo justo ahora para preocuparse por eso.

Tan pronto como los chicos huyeron, Adrien soltó la escoba y corrió hacia donde se había refugiado Marinette. La chica seguía ovillada en una esquina de la biblioteca, abrazando sus piernas y temblando violentamente.

-¿Marinette?- susurró Adrien.

Marinette gimió de terror al escucharlo, y con ese sonido lastimero intentó alejarse aún más de él, aunque no podía, ya que estaba prácticamente pegada a la pared. Dudoso, Adrien extendió su mano hacia ella, y tocó su mejilla con suavidad, intentando tranquilizarla

-¿Marinette?¿te encuentras bien?- dijo el chico, aliviado al ver que ella no se apartaba- no tengas miedo, soy yo-

Los hermosos ojos azules de Marinette se abrieron, y se fijaron en los de él. Adrien la miraba con una expresión llena de preocupación, su ojo morado y su labio sangrando, sin saber si debía hacer algo para hacerla sentir mejor.

-¿Adrien?- dijo ella débilmente- ¿eres tú?-

-Sí, soy yo, princesse- dijo el chico en voz baja, aún manteniendo su distancia de ella para no asustarla, sus ojos brillando mientras la miraban con preocupación- no tengas miedo, estás a salvo, y no dejaré que se vuelvan a acercar a ti. ¿Te encuentras bien?-

Marinette hizo un puchero, e inmediatamente se lanzó a los brazos de Adrien. Éste se sorprendió al principio, pero sonrió levemente y la abrazó también. Su sonrisa desapareció casi de inmediato al sentir que la chica no paraba de temblar bajo sus brazos mientras que sollozaba en voz baja.

-Shh… está todo bien, Marinette- le dijo Adrien con cariño, sin soltarla- estás a salvo. Nadie te va a lastimar, no lo voy a permitir-

La chica no parecía escucharlo entre sus sollozos, manteniéndose aferrada a él y hundiendo su rostro en el ángulo entre su cuello y su hombro. Adrien no sabía que hacer. Jamás había tenido que consolar a alguien, y ciertamente jamás había visto a alguien en una situación como esa. Solo acertó a acariciar torpemente los cabellos de la chica y mantenerla abrazada mientras le daba tiempo de tranquilizarse, repitiéndole en voz baja que estaba a salvo, y que no iba a permitir que nadie volviera a intentar tocarla.

Mientras eso pasaba, Kagami los miraba con una expresión preocupada. Salvo un pequeño corte en su pierna, Marinette parecía estar ilesa. Y excepto por la parte inferior de sus medias, a la altura de sus piernas, sus ropas estaban intactas, lo que hizo que Kagami respirara aliviada, aunque sentía aún la furia ardiendo en su pecho. No entendía como esos tres idiotas se habían atrevido a intentar hacer algo tan vil, incluso si era para solamente vengarse de Adrien.

Y hablando de ello, quería averiguar si su teoría era cierta. Viendo que Adrien tenía cubierta la situación ahí abajo, Kagami se apresuró a buscar a los perpetradores. Quería saber si Chloé Bourgeois había sido quien ordenó ese ataque para vengarse de su antiguo amigo.

Adrien suspiró pacientemente, y apoyó su mejilla en el cabello de Marinette. Era cierto que amaba tenerla en sus brazos, pero odiaba que fuera en esa situación. Odiaba que estuviera sufriendo, y una parte de él le decía que era su culpa. Si Kagami tenía razón, si todo fue una venganza de Chloé contra él… ¿pero porqué Marinette? Lo hubiera lastimado a él, ¿porqué tuvo que meterse con Marinette? Sintió sus ojos humedecerse. Esas lágrimas en los ojos de Marinette eran por su culpa. Él había causado eso, potenciado el odio de Chloé hacia ella.

Un sollozo escapó de los labios del chico, quien hizo un esfuerzo por tranquilizarse. No podía quebrarse, no aún. Marinette lo necesitaba.

Los sollozos de Marinette fueron debilitándose, y Adrien respiró al ver que se comenzaba a tranquilizar. Separó su cabeza de ella, y presionó sus labios contra su mejilla con cariño.

-Todo va a estar bien, Marinette- susurró Adrien- vamos, te llevaré a tu habitación-

Marinette lo miró con sus enormes ojos azules un poco enrojecidos, y asintió intentando formar una sonrisa, pero fallando. Ya que la chica tenía sus brazos alrededor de su cuello, Adrien pasó uno de sus brazos detrás de sus rodillas, con cuidado de no tocar su herida para no lastimarla más, y pasó su otro brazo en su espalda, levantándola del suelo como si no pesara nada. La chica reposó su cabeza sobre el pecho de él, sintiéndose segura por primera vez esa noche.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Como ven, Chloé no se andaba con cosas cuando amenazó a Adrien de vengarse de él, y eligió lo que más le iba a doler. Menos mal que él y Kagami llegaron a tiempo. Ahora toca curar las heridas que dejó este incidente. Muchas gracias a todos por sus reviews. Les mando un abrazo.

Abby L.