Josué Campbell era un excéntrico millonario que patrocinaba a estudiantes en la Universidad de Cambridge en su mayoría a varones, pero cuando vio el perfil de Candy le llamó la atención que trabajara como enfermera y al mismo tiempo estuviera matriculada en medicina ya que la mayoría sólo se dedicaban a los estudios pues era una carrera muy demandante.
Candy fue a la casa de su amiga Miriam para despedirse de ella.
-¿Estás segura de lo que estás haciendo? Él ha sido el primer hombre en tu vida. ¿Te sentirás bien alejándote de él?
-Y creo que será el único, ha dejado una herida muy profunda en mi corazón, hizo que me enamorara de él, todo el tiempo jugó conmigo, me ocultó su verdadera identidad, me hizo confiar en él aparte de eso le gusta humillar a la gente humilde, se enorgullece de su posición y a mí me ve como nada, quiero hacerme la idea que nuestra relación sólo fue pasional.
-Amiga te voy a extrañar, te deseo triunfos en tu vida y no te olvides de darle gracias a Dios por todo lo que logres.
-Claro Él fue el que me puso esta oportunidad, prometo escribirte todos los días.
Candy salió de la casa de Miriam la esperaba Josué Campbell, era dos años mayor que Albert.
-Lista para la aventura.
-Lista, Señor Josué,
-Pero antes ¿No te gustaría hacer un cambio a tu imagen?
-¿Por qué acaso no me veo bien?
-Te ves linda pero creo que tus lindos ojos verdes lucirían mejor con una cabellera pelirroja.
Candy se extrañó por el comentario, pero que más daba era el hombre que le había ofertado una vida nueva, decidió hacerle caso. Se hizo el cambio de imagen.
Abordó el avión iba con otros jóvenes a un país completamente desconocido.
A la semana a la hora del desayuno, Albert vio los semblantes de sus sobrinos entristecidos.
-¿Qué les pasa muchachos? Siempre andan de escandalosos y ahorita tienen un aspecto fúnebre.
-Es cómo si un pedazo de nosotros se hubiese ido con Candy.
-¿A qué se refieren con eso?
-Ella se dio de baja en la Universidad
Al terminar la frase Albert se levantó rápidamente y dio instrucciones para que investigaran a donde se había ido. Al día siguiente le llegó al corporativo un sobre a Albert, el vio el contenido y era un cheque con el monto que había pagado en la Universidad de Chicago por la colegiatura de Candy.
-Esto no puede estar pasando
George entró a la oficina y comentó: En la Universidad no quieren informarnos sobre el paradero de la señorita Candice, dicen que es confidencial.
-Entonces pongan una denuncia por su desaparición o contrata a unos detectives, a ellos si le dirán a qué Universidad se cambió no creo que sea tonta como para abandonar sus estudios por orgullo, busquen en las universidades públicas ¡debajo de la tierra! Donde sea, pero encuéntrenla.
-Así lo haremos señor William.
Albert recordaba los momentos que había pasado con ella, extrañaba sus pláticas virtuales, la primera vez que se desnudó para él, cuando le hizo el amor y se dio cuenta que él era el primer hombre en su vida.
-Candy no puedes dejarme.
Albert no logró dar con Candy, habían ido con Miriam pero no lograron sacarle ninguna información.
En Cambridge, Candy pensó que no se le complicarían los estudios, no la dejaban ni respirar, le beneficiaba estar ocupada porque le impedía acordarse de Albert, todos pensaban que era Irlandesa o Escocesa por los ojos verdes y el cabello ondulado y pelirrojo, Josué monitoreaba el aprovechamiento de Candy, tenía mejores notas que los demás estudiantes a los que patrocinaba.
Tenían el acuerdo que cada semana Campbell los recibía en su casa para que rindieran cuentas de sus avances.
-Dime Candice ¿Ya pensaste que especialidad quieres estudiar?
-Quisiera estudiar pediatría o Ginecología
-Candice tu ternura me abruma, ¿porque no estudias Cardiología o Neurología? tienes la inteligencia necesaria para lograrlo.
-Me agradan los niños
-A mí también me agradan-puso una sonrisa logrando poner nerviosa a Candy, era un hombre atractivo pero no tanto como su villano favorito.
Pasaron cuatros años, Albert no volvió a buscar otra amante, recordaba con melancolía a Candy.
Candy estaba por terminar la carrera todavía no había elegido una especialidad su patrocinador era muy estricto con ella, así también era con los otros jóvenes, pero a ella le exigía más.
Candy estaba agotada y se puso a platicar con sus compañeros: ¡Porque a ustedes no les exige que saquen 10 +, en cambio siempre está encima de mí!
-Porque tú le gustas Candy-respondieron al unísono.
-¿A poco no saldrías con él? tendrías tu futuro asegurado.
-Yo no saldría con él, es un hombre demasiado severo, parece que lo estoy escuchando ahora que le lleve este 9, Candy ¿Qué te ocurrió? Debes esforzarte más, desde ahora te quedarás una hora más estudiando.
Josué estaba atrás de ella y preguntó: ¿Sacaste un nueve? ¿Pero que te ocurrió en quién andas pensando?
Ella miró a sus compañeros y ellos sonrieron.
-Candy se organizará una exposición de ciencias en la universidad ¿Quieres participar?
-Josué con trabajo me da tiempo de respirar no quiero estresarme.
-Está bien, no te pediré que representes al corporativo Campbell, pero me acompañaras a ser juez ya que nosotros estamos patrocinando ese evento.
-Como quieras.
Candy se retiró a su habitación.
-Señor Campbell ¿Por qué no se arriesga y le dice que está enamorado de ella?
-No quiero que se distraiga, deseo que alcance sus metas de ser médico, ya habrá tiempo para el amor.
Llegó el día de apertura de la exposición de ciencias, Stear estaba participando con un reloj que media la presión arterial, glucosa y colesterol sin necesidad de hacerse análisis.
Hacia su demostración con un Glucómetro para que comprobaran los jueces a cuanto tenían la glucosa, les tomaba la presión arterial con un Esfigmomanómetro de mercurio y un fonendoscopio, luego les ponía el reloj y daba las mismas lecturas que el glucómetro y el Esfigmomanómetro.
Candy los reconoció enseguida, pero llevaba gafas y tenía alaciado el cabello ya que Josué siempre le daba sugerencias de cambios de imagen, ella vio que Albert estaba curioseando en la exposición, el corazón le latió a mil por hora, por fin después de tanto tiempo lo veía nuevamente, la prueba de fuego fue con Stear y Archie cuando pasaron por su cubículo y no la reconocieron.
Josué no quería que le pincharan el dedo, pero como quería quedar bien con Candy se dejó.
Candy se asombró del reloj y expresó: ¡Es un gran invento!
Stear y Archie se fijaron un poco en ella por la voz pero no le pusieron cuidado.
-¡Verdad que si Doctora!- afirmó Stear
Albert se acercó a sus sobrinos y Josué se dio cuenta que era él, miró la expresión de Candy, ella nunca lo miraba así.
-¿A qué horas terminará esto, chicos? –preguntó Albert
-Tío, tan solo llevamos dos horas, debes de dar un paseo luego nos veremos en la casa.
Albert ni miró a Candy, solo se retiró de ahí.
-Ya me olvidó-pensó Candy.
-¿Qué te parece este artefacto?
- Estos chicos merecen ganar.
-¡Por favor! ¡Todavía nos hace falta recorrer toda la exposición!
Candy pensó: ¡Quien sabe hasta qué horas me querrá tener Josué en este lugar! Me pregunta y luego no toma en cuenta mis sugerencias ¿Cómo me escapo de aquí?
-Josué, tengo que ir al sanitario
-Ve rápido, nos queda mucho por explorar.
Candy se fue de ahí y apagó su celular, corrió fuera del campus para tener un día libre.
Albert estaba esperando a que lo llegaran a buscar, Ella se puso cerca de él para agarrar un taxi.
Él la vio y dijo: ¿hacia dónde se dirige si desea puedo llevarla?
Candy con un acento inglés exagerado, dijo: A mi departamento, pero no se moleste agarraré un taxi, Candy pensó: Desgraciado, enamora hasta a una escoba con faldas.
Albert se fijó en los ojos a través de las gafas, vio su estatura y…
