Ahí va uno bien largo; éste vale por 3. Me ha llevado un rato, pero ya tenía una idea de qué hacer.


Fue horrible. Después de tanto tiempo, Ése aparece otra vez, dispuesto a echarlo todo a perder. Hay ocasiones en las que preferiría no tener poderes… En fin, las cosas son así, y hay que intentar ver el lado bueno. Al menos estaba con mis hermanas, y con Boomer…
Como prometió Ése, los días siguientes fueron un infierno. Llegó un momento en que cada uno de nosotros debía enfrentarse solo a un monstruo, o incluso más de uno; fue una prueba muy dura, pero tampoco podíamos ignorar una docena de monstruos como rascacielos sembrando el caos.
El día antes al paso final de Ése, fue el final de Townsville. El alcalde decidió que era imposible mantener la ciudad, incluso con nuestra ayuda; fue un día triste. Pero no teníamos tiempo de deprimirnos, teníamos que contener a los monstruos durante la evacuación.
Y ésta era la escena: veinte monstruos gigantes sobre cientos de abominaciones de tamaños desde un hombre hasta un elefante, algunos a pie, otros volando; Pétalo en los cielos con Brick, golpeando y disparando rayos de energía roja y rosa constantemente; Cactus y Butch en tierra, sin técnica alguna, golpeando con pura rabia a todo lo que se acercara demasiado; y Boomer y yo a media altura, apoyando a los demás cuando hacía falta, lo que equivalía a estar dando vueltas y golpeando tanto en tierra como en el cielo o incluso sobre los titánicos monstruos.
Caían a decenas, pero ellos eran muchos y nosotros pocos. El ejército estaba allí, pero aunque eran de cierta utilidad contra los más pequeños, no podían permitirse un verdadero ataque hasta que la evacuación fuera completa.
Ahí estaba yo: volando entre dos de los más grandes, evadiéndolos ágilmente, golpeando siempre que podía, aunque fuera sólo un pequeño láser. Mi intención no era liquidarlos, sino distraerlos.
Mientras, Butch y Cactus avanzaban imparables por tierra, directos contra las piernas de aquellos titanes. Y con titánica fuerza golpearon.
Cayeron, pero uno de ellos me atrapó bajo su peso. Podría levantarlo, pero no tenía un punto de apoyo firme; estaba atascada.

-Boomer: ¿Necesitas ayuda?
-Burbuja: Oh, gracias. Levántalo un poco para que pueda hacer pie.

Con su ayuda, levantamos el monstruo, que comenzaba a reaccionar. Sin pararnos, lo lanzamos con fuerza al cielo, donde esperaban Pétalo y Brick con sendos rayos de energía en las manos.

Al final del día, la ciudad estaba perdida. Habíamos destruido muchos, pero seguían saliendo de algún lugar, y estábamos agotadas tras tres meses de lucha continua y esta última batalla.
Nos encontrábamos a unos cincuenta kilómetros de allí, en un descampado. Los chicos no estaban.

-Pétalo: Nunca creí posible…
-Cactus: Ni se te ocurra decirlo.
-Pétalo: Hemos perdido.
-Cactus: ¡No hemos perdido! Hemos…
-Pétalo: ¿Qué? ¿Retirada estratégica? Por favor Cactus, aunque sea por una vez, no seas tan terca.
-Burbuja: Al menos hemos salvado a la gente de la ciudad…
-Pétalo: ¿A cuánta? ¿Te das cuenta de lo que ha pasado?
-Burbuja: No soy tonta Pétalo, aunque tú pienses que sí. Ése tiene algún plan, y por lo que parece funciona, aunque sólo sea por desgaste. Y no me hago ilusiones; ni en plena forma podríamos haber contenido ese ataque, aún menos salvar a toda la ciudad.
-Cactus: ¡Lo que hay que hacer es devolver el golpe!
-Pétalo: ¿Y para qué? ¡La ciudad está medio destruida; otro ataque la dejaría reducida a escombros en su totalidad!
-Cactus: No sería la primera vez…
-Pétalo: Pero es diferente. Si Ése está ahí, no quedará más que un cráter si vamos.
-Cactus: ¿Y vamos a quedarnos sin hacer nada?
-Pétalo: ¡No lo sé!

Se hizo el silencio. Un silencio incómodo. Abrí la boca.

-Cactus: Burbuja, salvo que tengas un plan, no digas nada.

Me callé.

-Pétalo: Por cierto, ¿a qué iban los chicos?
-Cactus: Creo que dijeron algo de inspeccionar la zona.
-Burbuja: Boomer parecía triste…

Igual que yo. En un día, todo nuestro mundo se había ido a pique; entendía la negación de Cactus, y que Pétalo estuviera descorazonada. Yo misma encontraba difícil ser optimista y sonreír… todo estaba demasiado negro.
"En fin," me dije, "todo se arreglará, de alguna forma." Por lo pronto, teníamos que esperar a los chicos y reunirnos con los refugiados.

Medianoche. Me tocaba hacer el turno de guardia; aún no sabíamos si Ése había acabado con nosotros. Miraba fijamente en dirección a Townsville, rastreando la zona con unos ojos más agudos que los de cualquier humano. Me volqué en la tarea, y así pasé la noche, evitando pensar en lo que había perdido. Una hora después, vino Butch a relevarme. Su rostro, siempre burlón, estaba serio.
Fui con Boomer.

-Boomer: ¿Burbuja?
-Burbuja: ¿Te desperté?
-Boomer: No, qué va. Estaba pensando. Oye…
-Burbuja: ¿Sí?
-Boomer: Si me pasara algo…
-Burbuja: No te va a pasar nada.
-Boomer: Quiero que sepas que te quiero. Ni la muerte apagará mis sentimientos.
-Burbuja: Calla tonto, que me deprimes. Yo también te quiero.

Por la mañana, los chicos habían desaparecido.

-Cactus: ¿Dónde se habrán metido?
-Burbuja: No creeréis…
-Pétalo: No, no serían capaces…
-Cactus: Butch no es tan idiota de recuperar la ciudad sólo.
-Burbuja: ¿Deberíamos comprobarlo?
-Pétalo: No me parece buena idea…
-Cactus: Pues a mí me parece una idea peor quedarnos a ver qué pasa. Vamos, Pétalo, despierta de una vez; ¿no dices siempre que eres la líder? ¡Pues si quieres serlo tienes que ser fuerte!

Pétalo miró al suelo. Suspiró, y nos miró a los ojos, con renovadas fuerzas, aunque escasas.

-Pétalo: Vamos.

Al llegar a la ciudad, nos separamos. Procurando no ser vistas, rastreamos cada una por una zona de la ciudad, en busca de los chicos.
Encontré a Boomer en un almacén. Pero estaba… diferente.

-Burbuja: ¡Boomer!


Genial. Primero perdemos la ciudad, y ahora esos idiotas desaparecen. Si fuera por mí seguiríamos en el campamento, pero el idiota de Butch…
La noche anterior había ido a relevarle, cuando me miró, muy serio. Mis palabras desaparecieron antes de ser pronunciadas.

-Butch: Cactus…
-Cactus: … ¿Qué pasa?

Sin mediar palabra, me abrazó y me besó.

Ahora estaba buscándole. No sabía bien qué había pasado, ni qué sentía por él, pero no quería que desapareciera antes de arreglarlo.
Lo encontré en el puerto.


Encontré a Brick en el parque. O al menos parecía él, pero había algo que me mosqueaba… ¿sería una emboscada? Sin duda Ése sabría que estábamos saliendo, pero si esto era una trampa significaba que sabía dónde estaba Brick… No tenía más remedio. Haría saltar la trampa.
Me acerqué a él, y grité.

-Pétalo: ¿Brick?


Lentamente, se giró. Llevaba la ropa del día anterior, sucia y desgarrada. Sin duda era su cara, pero la sonrisa que me dirigió era…

-Burbuja: Boomer…
-Boomer: ¿Qué pasa, Burbujita?
-Burbuja: …tú no eres Boomer…
-Boomer: ¡Oh, no me digas! Creo que te equivocas. Soy Boomer, sólo que Ése me ha despertado. No soy más tu Boomer, ni vuelvo a ser el viejo RRB que conociste. Modestia aparte, los RRB somos ahora pura maldad, gracias a nuestro "Padre".

Fue demasiado. Sus palabras me sentaron como un golpe en el estómago; las piernas me fallaron, y estuve al borde de las lágrimas. "Boomer…" era todo lo que pensé.


-Butch: Hola, Cactus. ¿Cómo estás?

Había algo en su voz, que no me gustaba… era una sensación familiar, pero espeluznante.

-Cactus: Butch… ¿estás bien?
-Butch: ¿Yo? ¡Mejor que nunca! Hemos tenido un encuentro con Ése esta mañana, y nos ha hecho comprender. Hemos despertado, Cactus; lo que significa que vosotras dormiréis. Para siempre.


-Pétalo: ¿Qué quieres decir con eso?
-Brick: ¿No te ha quedado claro? ¡Sois escoria, basura que hace tiempo que debería haber sacado! Aunque lo sé gracias a Ése, todo sea dicho.

Sus palabras eran tan dolorosas… Y había algo en sus ojos… Por alguna razón, no estaba segura de que fuera él.


-Boomer: Bien, mi Burbujita, deja que te explique lo que va a pasar; gracias al plan maestro de Ése, los RRB somos peores que nunca. En estos momentos mis hermanos deben de estar explicándoselo también a tus hermanas: Ése está harto de vosotras, PPG, y quería destruiros definitivamente. ¿Y qué mejor verdugo que vuestros grandes amores, los RRB? ¿A que es irónico?
-Burbuja: Boomer…
-Boomer: Oh, no llores Burbuja. Pronto todo acabará.

Sin más palabras, se lanzó volando contra mí.

-Burbuja: Tú no eres Boomer…


-Butch: Hacías bien en desconfiar de mí, a pesar de todos mis intentos por caerte bien. ¿Acaso te importó el ramo de flores de tu cumpleaños? ¿Quién te hacía reír cuando te peleabas con tus hermanas? ¿CUÁNTAS VECES TE HE SALVADO LA VIDA?
-Cactus: Butch… éste no eres tú…
-Butch: Quizás en parte no. ¿Pero qué importa? ¡La parte resentida sí que es mía! ¡Resentida contra una persona demasiado terca para reconocer que había cambiado! ¿Contenta ahora? ¡Eso espero, porque me encargaré de que no vuelvas a sentir NADA!

Se lanzó contra mí, con la furia escrita en su rostro.


-Brick: ¡PREPÁRATE PÉTALO! ¡Es nuestra última batalla!

No tuve tiempo de pensar; enseguida me arrojó una esfera de energía que tuve que esquivar, sólo para recibir un fuerte puñetazo en el estómago que me arrojó contra un árbol.
Cuando alcé la mirada, él volvía a por más.


Justo a tiempo, reaccioné: él no era Boomer, Boomer estaba muerto desde el momento en que Ése lo cogió. Este Boomer era una parodia, un chiste sin gracia, y debía ser destruido por amenazar a mis hermanas.
Con un ligero movimiento, me levanté apartándome ligeramente de su trayectoria; pero en vez de esquivarlo, me abalancé contra él, le agarré del brazo y lo lancé con fuerza contra la pared del almacén. Lo seguí por el agujero, con una determinación y una frialdad que nunca había sentido.
Él se estaba levantando en ese momento. Sonreía.

-Boomer: Oh, Burbuja se ha enfadado conmigo…

Sin prestarle atención, cargué de nuevo, y golpeé el suelo donde un instante estaba con una fuerza más propia de Cactus que de mí. Miré arriba, a tiempo de parar una patada que me hizo doblar las rodillas; seguí el movimiento mientras lo agarraba y lo lancé de cara contra el suelo.


Tenía a Butch contra el suelo. Estaba a punto de rematarlo, cuando me acordé...
Allí estaba yo, junto al cadáver de Butch, con su sangre en mis manos. Sus ojos sin vida.
"No, eso era un sueño" pensé.
Pero Butch se había escabullido, y me miraba burlón, aún con furia.

-Butch: ¿Qué pasa? ¿Ahora no eres capaz de acabar conmigo? Te he sobrestimado.


Apenas pude rodar a un lado para esquivarlo, pero fue suficiente; con su carga había quedado de espaldas, y sin pensar le arrojé un proyectil de energía con las manos.
Salió despedido. De inmediato me arrepentí; "¿qué he hecho?".

-Brick: Buen disparo. Me toca.


-Burbuja: Tú no eres Boomer.
-Boomer: Te equivocas, soy más Boomer que nunca.
-Burbuja: No. Boomer ya no existe.

Con velocidad asombrosa hasta para nosotras, se levantó y me golpeó en el estómago. Sin parar, me dirigió varios directos a cuerpo y rostro, y finalmente una patada que me hizo atravesar un par de edificios.
Se me acercó.

-Boomer: Quizás tengas razón. Conservo sus recuerdos, pero cosas que antes se supone que me encantaban ahora me asquean. Tú, por ejemplo. No creo que sea el Boomer que conocías; soy demasiado diferente. Tampoco me importa. Si acabo contigo rápido, ayudaré a mis hermanos a liquidar a tus hermanas; aunque quizás os dejemos vivir un poco. – con indiferencia, agregó – No mucho.

No lo aguanté más. Me lancé con furia asesina contra él, acribillándolo a golpes que a duras penas pudo devolver. Entonces lo agarré y lo arrojé al cielo; cargué con todas mis fuerzas una onda de energía pura, y la disparé.
Durante un instante, me pareció verlo sonreír. Era una sonrisa pacífica.
Entonces llegó la explosión. Me arrojó al suelo y desintegró varios edificios encima, que me cayeron encima. Me sumergí en la oscuridad.

Desperté unas horas más tarde. Tras quitarme de encima los escombros, recordé todo lo ocurrido; extrañamente, no sentí nada, ni tristeza, ni furia, nada. Estaba hueca.
Acordándome de las palabras de Boomer, volé en busca de mis hermanas.


No podía creer lo que había hecho. Mientras buscaba a las chicas, rememoré por enésima vez lo ocurrido.
Butch estaba delante de mí, con su sonrisa llena de furia. Se arrojó contra mí, y antes de darme cuenta…
Lo siguiente que recuerdo es a Butch tendido en el suelo, cubierto de sangre; yo estaba a su lado, mirando mis propias manos, manchadas de sangre. Su sangre. Lloré.
Volando en busca de las demás, traté de contener las lágrimas. "No, no es el momento".


Todo sucedió demasiado deprisa…
Brick me había lanzado un proyectil de energía, y sólo la suerte hizo que no me diera de lleno; aún así, quedé debilitada.
Esto era una lucha a muerte, y yo no podía llegar al final; temía las consecuencias.
Sin embargo, seguí peleando. Aunque fuera Brick, si atentaba contra mí, contra mi familia, contra cualquiera, por simple maldad, lucharía con él, fueran cuales fueran las consecuencias.
Aunque luego me arrepintiera.
Y así, en medio del combate, finalmente le encajé una patada lateral con todas mis fuerzas. Salió volando.
Cuando me acerqué a él, estaba mal.
-Brick: Adelante, mátame.
-Pétalo: No puedo…
-Brick: ¿No lo entiendes? ¡Ya estoy muerto! El Brick que conociste está muerto. Si no me matas, iré a por ti y tus hermanas hasta el fin de mis días. Aunque no quiera hacerlo, lo haré.
-Pétalo: Espera… ¿no quieres…?
-Brick: ¿Qué más da? Ninguno de nosotros quería esto, Pétalo. Ni tú, ni yo, ni nuestros hermanos. Pero Ése nos cogió, entiéndelo, y no nos soltará hasta que matemos o nos maten.
-Pétalo: ¿Y lo que dijiste antes…?
-Brick: … Lo siento, Pétalo. Realmente lo pensaba, pero entiende que era Ése. Y tan pronto me recupere, volveré a hacerlo; sólo me ha soltado para apelar a tu misericordia. Por favor, si me quieres, mátame ahora; si no lo haces, yo…
-Pétalo: … No puedo…

Era demasiado… ¿Cómo podía ser Ése tan cruel? Desde luego, su plan había funcionado; hiciera lo que hiciera, habría perdido, o bien la vida o la felicidad.

-Brick: Hazlo.

No podía hacerlo… Pero tenía que hacerlo.

-Brick: Los líderes han de ser fuertes.
-Pétalo: No quiero ser la líder si eso significa…
-Brick: ¡MÁTAME DE UNA VEZ!

Lo hice. En ese momento, lo maté. No dejé rastro de su cuerpo.
Más tarde mis hermanas me encontraron, junto a un árbol caído y un cráter. Cactus tenía cara de haber llorado, y parecía estar a punto de hacerlo de nuevo; sus manos, cubiertas de sangre seca. Burbuja estaba inexpresiva, demasiado inexpresiva.

-Pétalo: Chicas…

Cactus y yo rompimos a llorar. Burbuja no; parecía estar en shock, aunque era capaz de razonar.

-Burbuja: Deberíamos irnos antes de que Ése aparezca, no estamos en condiciones…
-Cactus: ¡CÁLLATE! ¡No me hables de Ése!

Siempre había sido nuestro enemigo, pero esta vez…

-Pétalo: Se la ha cargado.
-Cactus: ¿Uh?
-Pétalo: Se la ha cargado. Nos ha obligado a matarlos; ahora caerá él.
-Burbuja: Pétalo, espera, eso no sería buena idea.
-Pétalo: No me vengas con ésas. Me da igual si me mata, mientras me lo lleve conmigo.
-Burbuja: Pétalo, piensa un poco. Los chicos habían muerto antes, ¿no?
-Pétalo: Es cierto, pero…
-Burbuja: ¿Y quién los resucitó?

Era cierto… ¡Era cierto!

-Cactus: ¡Ése!
-Burbuja: Correcto.
-Pétalo: Entonces ya sé lo que haré. Obligaré a Ése a devolvérnoslos, a costa de su propia vida.


Ale, nos acercamos al final de la historia, aunque aún tengo material para 2 o 3 capítulos, sin duda no tan largos como éste. Como dije, éste cuenta por 3 xD