Capitulo 11. Investigaciones
Las estaciones pasaron con rapidez pero para nosotros fue como si el tiempo se congelara. Me habia encontrado en un estado de sopor despues de la terrible noticia. Tan solo una semana despues de aquella visita nos informaron que habia sido encontrado el cadaver de Shino, en un pequeño pueblo a unos kilometros de Tokyo. Quedamos impactados, nos era imposible creer que se haya tratado de un simple asalto. Teniamos miedo, por las advertencias de nuestros pacientes y decidimos detener las investigaciones, solo momentaneamente. Sin embargo, mientras mas tiempo pasamos con ellos mas nos encariñamos, y era mayor la indignacion por saber que nos era imposible poder ayudarles. Si tan solo hubiera aparecido una respuesta en ese momento. Quizas no tendriamos que aver vivido esa pesadilla.
Un pelirrojo miraba a una pelinegra fijamente. Se encontraba sentada viendo una pequeña caja de musica. Mientras que una triste y conmovedora cancion de cuna sonaba una pequeña bailarina giraba sobre si. Ella no podia despegar la mirada de esa bailarina. Sasori entendia las razones. Apesar de que ese chico habia prometido desaparecer, el deseo de estar cerca de ella no seria reprimido tan facilmente. Navidad de acercaba y ese chico le habia enviado un regalo a su hermana. Ella miraba con una sonrisa triste la bailarina hasta que la musica se detuvo y la bailarina dejo de girar. Su rostro se torno triste y Sasori se acerco a darle cuerda a la caja de musica.
-Es un bello regalo- dijo mirando la caja de musica.
-Si...- fue lo unico que la pelinegra susurro. El chico la siguio mirando y tomo entre sus dedos un mechon de su cabello. El cual habia crecido considerablemente desde la vez que se conocieron.
-Te ha crecido bastante el cabello... ¿quieres que lo corte?- la chica movio negativamente la cabeza.
-Quiero dejarlo crecer- el chico sonrio y termino de dar cuerda a la caja de musica, despues volvio a colocarla frente a ella y la bailarina reanudo su marcha.
-Sasori-san...- susurro la pelinegra.
-¿Que pasa?-
-¿Cree en las reencarnaciones?- el chico se quedo pensando unos segundos y despues le sonrio.
-Si... ¿porque?-
-Me gustaria reenacer en un arbol- el pelirrojo se quedo perplejo ante la respuesta.
-¿En un arbol?- ella levanto la mirada y le sonrio dulcemente.
-Asi podria echar mis raices en un solo sitio y nada ni nadie me moveria de ahi...- Sasori rio levemente ante su respuesta.
-Vaya que estas loca-
-Si... es una dulce locura- susurro Kiragi mirando una vez mas a la bailarina.
Un pelinegro de apariencia fria se encontraba recargado en una puerta. El mayor de los Uchiha debatia consigo mismo. Deseaba entrar en esa habitacion a como diera lugar, pero sabia que si lo hacia algo saldria mal. Intento mirar por la ventana pero fue demasiado para el. Coloco su mano sobre la manija de la puerta. No podia evitar el temblor de esta. Una pelirrosa se acerco a el y lo miro por unos segundos.
-Entra...- le dijo finalmente, inspeccionandolo con sus expresivos ojos verdes.
-No puedo hacerlo- susurro -Sasuke podria tener una decaida.
-Despues de que me pidio que nos marcharamos no ha vuelto a tener un ataque de histeria o rebeldia, a mi gusto se esta comportando muy bien... lo que me sorprendio es que supiera que tu estabas en este lugar, no recuerdo haberte mencionado-
-De igual manera, escuche que Sasuke habia olvidado lo sucedido la noche en la que asesino a nuestros padres, tengo miedo de que al verme lo recuerde todo-
-El te recuerda a ti, no creo que al verte pase eso-
-Pero no puedo hacerlo, quizas soy demasiado debil como para entrar- el chico sonrio levemente, en ese momento dentro de la habitacion alguien comenzo a gritar. Sasuke se levanto desesperado y grito blasfemias, golpeando su cuerpo contra la pared
-Debo entrar- dijo la pelirrosa abriendo la puerta rapidamente -¿Te quedaras aqui?-
-Aun me falta valor, ire a ver a mi paciente... cuida de Sasuke por mi- la chica asintio y entro apresuradamente a la habitacion preparando una inyeccion con calmante.
Sasuke se retorcia y golpeaba su cabeza contra la pared, desesperado, intentando zafarse de su camisa de fuerza. Sakura intento tomarlo del brazo pero el empujo su cuerpo contra el de ella haciendola caer al piso y golpear su cabeza. El chico se levanto y volvio a golpear su cuerpo contra una superficie dura, pero esta vez era la puerta. El queria escapar. Sakura tardo unos segundos en reaccionar y corrio hacia el pelinegro, inyectando sin cuidado alguno la jeringa en el hombro de Sasuke y viritiendo el liquido el cual lo tranquilizaria. Sasuke cayo al piso de rodillas, debil, indefenso. Respiraba con dificultad. La pelirrosa se agacho y lo abrazo, intentando llevarlo a otro lado de la habitacion. Para despues sentarse a su lado y colocar la cabeza del pelinegro sobre sus piernas.
-¿Que crees que estabas haciendo?- el Uchiha se sentia algo aturdido por los sedantes.
-Nos van a matar- susurro -Nos quieren matar... Van a matarnos, a todos- apesar de las medicinas sus delirios aumentaban
-¿Por que golpeabas tu cuerpo contra la pared?-
-Busco una salida, debemos escapar, buscar la salida- comenzo a decir apunto de perder la conciencia.
-Sasuke... tranquilizate, nadie va a matarnos-
-Sakura...- aquellos ojos negros que siempre mostraban indiferencia ahora estaban llenos de lagrimas -Tengo miedo...- sus mejillas rapidamente se humedecieron y el chico dejo caer la cabeza, sumido en un profundo sueño a causa del sedante. La pelirrosa lo contemplo durante varios segundos. Saco un pañuelo y limpio la cara del pelinegro. De esa manera parecia un pequeño angel indefenso. Perdido en una intensa locura. La chica quito delicadamente unos cabellos de la frente del Uchiha.
-Eres como un niño...- susurro con una pequeña sonrisa -Cuidar de Sasuke, eh?-
Una mujer de cabellos dorados miraba impaciente unos expedientes que se encontraban sobre su escritorio. Su rostro era de plena preocupacion. Se llevo la mano a su boca y comenzo a morder una de sus uñas. Una mujer de cabello negro y corto se acerco a ella.
-¿Sucede algo Tsunade-sama?-
-No tengo idea de lo que esta pensando Orochimaru ahora, se esta obsecionando demasiado con esto, esta volviendose loco, Jiraiya tiene la culpa por apoyarlo en esta estupides-
-Si usted no desea seguir con esto podemos parar-
-No, no podemos- la rubia dejo caer los papeles sobre el escritorio -Orochimaru es nuestro mayor accionista, si las investigaciones no siguen dejara de apoyarnos economicamente, aparte de que Jiraiya tiene la esperanza de que todo esto funcione y no me queda nada mas que apoyarlos. Aunque esto ya a durado demasiado- en ese momento un hombre moreno con una cicatriz en el rostro entro a la habitacion.
-Tsunade-sama, tenemos problemas-
-¿Ahora que pasa Iruka?-
El pelinegro camino por los pasillos hasta llegar a la habitacion de su paciente. Antes de entrar miro por la ventana y pudo notar como la chica se encontraba dormida placidamente en la cama. El azabache sonrio con ternura, penso en que seria mejor dejarla dormir, pero no podia resistir la tentacion de contemplarla mas de cerca. Abrio la puerta y entro a la habitacion intentando no hacer ruido. Cerro la puerta con cuidado y se acerco a la rubia casi de puntillas. Al momento de estar frente a ella se sento con cuidado en la cama y la contemplo por varios segundos. Su rostro se veia mas palido que de costumbre, pero quizas era por la luz blanquezina que se filtraba por la ventana. Con suma delicadeza comenzo a recorrer cada centimetro del rostro de la rubia, pasando suavemente la yema de los dedos por el contorno de su frente, despues por las mejillas, los parpados, hasta que llego a los labios. Estos los recorrio con mayor lentitud, pasando el dedo primero por el labio superior y despues con mayor lentitud por el inferior. Un extraño calor aparecio en su interior y una estupida idea invadio cada centimetro de su mente. Casi por impulso acerco lentamente su rostro al de la chica, y se detuvo al sentir la calida respiracion de ella en su rostro. El aroma era dulce e hipnotizo los sentidos del Uchiha. Se acerco aun mas y sin que el tuviera inteciones de hacerlo sus labios se posaron sobre los de ella. Se quedo inmovil, no entendia por que acababa de hacer eso. Se alejo rapidamente y cubrio sus labios con la mano, sin poder despegar la mirada de los labios rosa palido de la rubia que seguia dormida. Los labios de la chica eran suaves y tenian cierto sabor a miel, pero eran frios, como la mayoria de su cuerpo. Itachi no se habia dado cuenta, en pleno invierno la chica solo llevaba la ligera bata que obligaban a usar a los pacientes. Lo mas seguro es que en ese momento su cuerpo se estuviera congelando. Coloco su mano sobre la mejilla de la chica y pudo notar como esta iba absorviendo el calor lentamente. Se quito la bata, la cual estaba tibia debido al calor que su cuerpo desprendia. La coloco sobre la chica y despues se fue a sentar en una silla que se encontraba frente la cama de la Yamanaka. Una brisa de aire entro y provoco que Itachi sintiera un escalofrio.
-En serio hace frio, no me sorprenderia que comenzara a nevar- dijo mirando por la ventana. Sus ojos se pasearon por la habitacion, hasta que se detuvo en la hermosa rubia que seguia durmiendo, totalmente indiferente al mundo se alrededor. Se llevo la mano a los labios, recordando el beso que acaba de robarle, sus mejillas se tornaron rojizas y desvio la mirada -Itachi... eres un idiota- se dijo a si mismo.
Un rubio de ojos azules esperaba recargado en el pasillo. Fuera de la habitacion del menor de los Uchiha. Esperando a que la pelirrosa saliera del lugar. Despues de unos minutos la chica de ojos verdosos salio del cuarto. Sorprendida al ver a Naruto. Este le indico que la siguiera y fueron directo a las escaleras que dirigian a la azotea, casi nadie visitaba ese lugar, asi tendrian privacidad. Cuando por fin se detuvieron Naruto comenzo a debatirse consigo mismo, dando vueltas de un lado a otro con una expresion preocupada. Sakura se sento en el piso y lo miro, confusa, sin saber porque el rubio hiperactivo se sentia tan angustiado.
-Decidi investigar por mi cuenta- dijo finalmente Naruto -Los Uzumaki siempre han sido ricos y podemos contratar a cualquier detective privado que queramos. Yo contrate a uno, al mejor y logro encontrar informacion sobre el pasado de Minato- le extendio los papeles a Sakura y ella comenzo a ojearlos.
-Al parecer era hijo de un politico muy adinerado, siempre padecio de esquizofrenia, sin embargo lo ocultaron, quizas por miedo a las opiniones publicas, el se caso y tuvo un hijo... - Naruto se quedo en silencio y Sakura se percapto de la fotografia de una mujer la cual llamo bastante su atencion.
-¿esta mujer es...?- la pelirrosa se quedo perpleja, estaba segura que ya la habia visto antes
-Kushina Uzumaki, esposa de Minato... mi madre- dijo Naruto con sequedad.
-Entonces... Minato Namikaze es...- Sakura lo miro con preocupacion.
-Si, mi padre- ella se quedo en silencio, no entendia como Naruto podia tomar esa noticia con tanta calma.
-Entonces Hinata sabe lo de tu padre-
-Es imposible que ella lo conociera, murio antes de que yo naciera, por lo tanto mucho antes de que Hinata naciera, lo unico que me queda es creer que ella enserio puede ver espìritus... y que el alma de mi padre aun sigue en este mundo- Naruto desvio la mirada, se podia notar una inmensa tristeza en su voz.
-Me pregunto que diria Kushina-san en estos momentos-
-No lo se, ya esta muerta- dijo el ojiazul, aun con mayor tristeza en su voz.
-Ahora que piensas hacer-
-Lo unico que deseo es hablar con Tsunade-sama... sobre mi padre... sobre porque le hicieron eso llamado "terapia" y sobre porque lo siguen permitiendo-
-¿no crees que sea peligroso?-
-Quizas lo sea, pero necesito saber eso sobre mi padre y no me importa lo que tenga que pagar-
La pelinegra de mirada de perla miraba preocupada por la ventana, estaba desesperada. Lo sabia, estaba segura de eso. Ahora corrian peligro, todos corrian peligro. Debia de haber alguna manera de protegerlo. A ese gentil, tonto, torpe e hiperactivo doctor. Pero no sabia como hacerlo. Ella solo era una paciente mas, despues de todo. Una sombra aparecio en una esquina de la habitacion. Y un hombre de cabellos dorados y ojos verdes se sento en el sofa con una expresion triste. Su cuerpo transparente reluciente apenas era visible. El brillo dorado que siempre rodeaba su cuerpo comenzaba a desvanecerse, transformandose en un brillo plateado casi gris. La pelinegra se dio media vuelta y lo miro con expresion de arrepentimiento.
-Naruto lo sabe- dijo finalmente el hombre.
-¿Ahora que haras?-
-Desearia poder hablar con el, me alegra tanto que mi hijo se haya convertido en el hombre que es ahora, quiero ver como esta su madre. Kushina... mi bella Kushina-
-Naruto ni siquiera cree en la existencia de los espiritus-
-Pues tendra que hacerlo, debemos prevenirle de lo que pasa en este hospital-
-¿Naruto debe irse?-
-Sabes que es lo mejor para el, de esa manera estara seguro-
-Naruto es terco, se negara a irse apesar de que su padre sea quien lo pida-
-Debemos obligarlo-
-Espero que sea tan facil como lo mencionas Minato-
-Lo sera-
-¿y cuando te iras tu?- el hombre la miro extrañado.
-¿de que hablas?-
-tienes que cruzar, tu alma esta perdiendo vida, si no cruzas te volveras nada-
-nada... ¿suena interesante no crees?-
-Debes irte-
-No me ire hasta asegurarme de que mi hijo esta a salvo-
-sera mejor que nos demos prisa, no quiero que tu alma se pierda-
-tranquila pequeña Hinata, todo saldra bien-
