¿Qué dijeron? Ya se murió 7m7
Pues casi, pero regrese de entre los zombies/estudiantes para terminar esto...
No importa que me cueste un ojo pero esto no se queda así
Muahahahahahaha
Okya me callo n.n
Disfruten la lectura
Capítulo 11
Fingiendo
Los golpes en la puerta, se irían; las miradas preocupadas de sus padres en las cenas donde no probaba bocado, desaparecerían; las charolas llenas con comida enfrente de su dormitorio dejarían de estar ahí, con el tiempo. Una cosa cruel que se desdibujaba frente a sus ojos tristes color miel. Habían pasado apenas cinco días desde la cena con Kurt, pero para Blaine parecieron vidas. Se sentía tan frágil como el papel viejo y sentía un enorme vacío dentro de él, lo que no sabía era el por qué: ¿era porque el mundo que tan cuidadosamente había hecho de mentiras se había roto de un solo tajo?, ¿era porque estar comprometido de repente se sentía tan sucio? O simplemente era porque algo le faltaba, alguien le faltaba.
Quinn lo veía cada noche contener el llanto y cada mañana ocultar sus ojos rojos, le partía el alma y se estaba desesperando. Siempre había sido consciente de que Blaine no era completamente honesto con ella, que había pequeños detalles que lo tensaban y ella había aprendido a vivir con eso, porque su cariño venía de una auténtica preocupación. Pero ahora verlo perderse a sí mismo le empezaba a irritar.
Le molestaba que Blaine apenas comiera y que no se dignara a si quiera a darle una mirada de disculpa a Nina por su comportamiento. Le molestaba que se la pasara todo el día en su cuarto viendo la televisión sin ponerle atención a nada. Le molestaba que en los ratos que podía levantarse, iba a encerrarse a su estudio de música a componer canciones prácticamente suicidas. Le molestaba que cuando lograban sacarlo de la casa alegando una "limpieza general de urgencia", se iba a sentar al enorme roble de Anderson Park a sudar por el sol de mediodía o a tiritar por el viento de la noche.
Y ahora existía una pregunta que rondaba en su cabeza muy seguido: ¿estaría muy mal visto si la prometida le da unos golpes al novio para que corra a buscar a la persona que en realidad ama? Probablemente. Pero Quinn Fabray había sido conocida por sus grandiosos trabajos como cupido, y hacer todo con discreción era su especialidad. Vio a lo lejos los rizos oscuros de Blaine que estaba, de nuevo, junto al roble, y fue cuando lo decidió. Era hora de cambiar las cosas.
- Los dos merecemos ser felices, BeeDee, y si está en mis manos lograrlo, sin duda alguna lo haré.- susurró marcando un nuevo contacto en su celular y llevándoselo al oído.
- "Dress and Tie" diseños exclusivos de Kurt Hummel- le contestó un amable y entusiasta voz- ¿en qué puedo ayudarle?
- Hola…-contestó dudando un poco- me gustaría hablar con Santana López, por favor.
- Por supuesto, ahora la comunico con la señorita López. ¿De parte de quién?
- Ammm,…- Quinn no sabía que decir pero no tuvo que pensarlo mucho ya que al otro lado de la línea se escuchó una pequeñísima discusión, y después se oyó como le arrebataban el teléfono a alguien y el tono orgulloso de quién le contestó:
- Santana López, la persona más fabulosa del mundo.- la chica rubia quería soltar una carcajada más alta, pero esa voz latina le había traído escalofríos.
- Hola, Santana, soy Quinn la…prometida- "por ahora" pensó al mismo tiempo- de Blaine.- silencio- ¿Santana?
- ¡AH! Hola, hola, ¿co…cómo estás?- la pequeña Q no pudo hacer nada más que sonreír ante el nerviosismo de Santana e inevitablemente contestó con una voz más grave de lo normal:
- Bastante bien, señorita López, ¿y usted?
- En este momento, más que perfecta, pero tengo que preguntar, ya que es parte de mi trabajo por supuesto, ¿a qué se debe el honor de su llamada?- Quinn pensó que al momento de escuchar esa pregunta los nervios se apoderarían de ella, pero no fue así, por eso cuando contestó lo hizo de una forma tan natural y directa característica de los Fabray.
- Tenemos que hablar acerca de Kurt y Blaine y por favor no me niegues que sabes algo porque por alguna extraña razón confío en ti y además eres mi única oportunidad.- del otro lado de la línea sólo se oyó silencio y la chica de ojos oliva continuó: Sé que la gente piensa que soy lo bastante ingenua cómo para creer en los cuentos de hada pero es que no han conocido a esos dos, Santana. No soy estúpida, sé que ellos dos se aman y estoy más que cansada de fingir que no me doy cuenta o que soy plenamente feliz con Bee. Santana, si eres la mitad de cercana de Kurt de lo que creo que eres, sabes todo lo que pasó el viernes pasado como yo y te necesito para juntar a esos dos cabezas huecas.
- Me sorprendes Fabray, no pensé que fueras tan increíble. ¿Cuándo nos vemos?- la rubia le sonrió triunfalmente al celular sabiendo que su vida como la conocía estaba por cambiar.
By: Nina
Otro largo suspiro salió inevitablemente de su boca cuando vio a Blaine entrar por la puerta de la cocina, con la cabeza gacha y una manta bajo su brazo. Este estado de ánimo le había desagradado desde que lo vio al día siguiente de la cena. Nina no era buena lidiando con cosas nuevas, y esa forma de Blaine de lidiar con los problemas no la había visto antes. Siguió acomodando la despensa cuando escuchó a Bee hablarle.
- Nina, no le he dicho a Quinn que Kurt la espera para lo del vestido y la verdad no quiero enfrentarme a su entusiasmo ahora, ¿podrías…
- Por supuesto, cariño, yo se lo haré saber.- y sin agregar más el moreno salió de la cocina.
Nina esperó unos segundos y después volvió a suspirar cuando escuchó a Blaine en el piano.
Estaba consciente de que al ser la única persona que sabía de las razones del decaimiento de BeeDee (o eso creía) tendría que hacer algo, pero no se le ocurría nada. Se mantuvo ocupada durante todo el día hasta que escuchó llegar una de las camionetas de los Anderson y se sorprendió un poco cuando vio a Quinn bajar de ella. Pero claro que no se metía en los asuntos de Q y le restó importancia a la sonrisa que ésta se cargaba.
Cuando Quinn entró a la casa Nina fue hacia la sala para decirle lo que Blaine le había pedido y fue casi contagioso que la nana de Blaine sonriera de la misma forma.
- Quinn, cariño, Blaine me pidió que te dijera que Kurt te espera para ver lo de tu vestido para la boda- el rostro de la rubia se descompuso un poco para después partirse en dos por una hermosa sonrisa, Nina se asustó porque conocía los ataques de entusiasmo de la ojiverde, que era capaz de arrasar con todos cuando estaba realmente feliz.
- No te preocupes Nina, ya hice una cita con él. Esta tarde voy para Lima.- y dicho eso se fue hacia su cuarto. Nina la vio irse teniendo la seguridad de que aquella persona repentinamente feliz sabía algo importante que ella no.
El hermoso edificio blanco que lucía un "Dress and tie" en la parte de enfrente apareció a su vista. Se bajó de un salto de la camioneta gris y cruzó la calle corriendo, haciendo que su vestido azul pálido volara con el aire. Entró y lo primero que vio fue una figura prominente de espaldas con el cabello negro hasta media espalda.
- ¡Santana! Ya estoy aquí, ¿Kurt ya sabe que…
- Sí, se lo dije, - dijo mientras se acercaba a la rubia y la saludaba con un suave beso en la mejilla- de hecho te está esperando, ¿vamos?
- Por supuesto.
Recorrieron el pasillo –afortunadamente no tan estrecho- prácticamente pegadas de la cintura y cuando Santana se detuvo un poco para tocar a la puerta, los nervios de Quinn habían desaparecido por completo.
- Pasen.- se escuchó suavemente, y cuando la puerta se abrió hubo un revoltijo de abrazos y palabras de agradable sorpresa. El castaño se había levantado de su escritorio y cuando vio a su amiga entrar no pudo evitar cargarla de la emoción, las melodiosas risas de ambos llenó el lugar y pronto se encontraron más que felices de verse. Siguiendo al plan, Santana los dejó solos.
Las dudas se habían ido. Pero por supuesto, tuvieron que regresar.
- Sigues tan hermosa como siempre, pequeña Q,- dijo Kurt cuando por fin se habían sentado uno al lado del otro.
- Tú no,- le dijo con un fingido puchero la rubia- estás más guapo, has cambiado para bien, cariño. Si no fueras gay me lanzaría a ti como adolescente.- el semblante de Kurt cambió, se ensombreció levemente cuando soltó esas palabras.
- Y si no estuvieras comprometida, supongo- dijo con acidez. La sonrisa de Quinn decayó durante un momento, hasta que recordó su cometido de hacer a todos felices.
- Kurt…
- Lo siento mucho, no debí de haber dicho eso, de verdad lo siento.- dijo el chico con la cabeza gacha y el entrecejo fruncido.
- No te preocupes, cariño, que bastante culpa tengo ya por no haber sido yo la que te lo dijo. Supuse que como habías sido más amigo de Blaine que de mí…- Kurt soltó un suspiro cansado, recordar a Blaine le traía extraños sentimientos, muy confusos.
- Claro,- el diseñador hizo una pausa- supongo que estás aquí porque Blaine te dijo lo del vestido.- Quinn volteó la cara y preparó su actuación. Hora del show.
- En realidad me lo dijo su nana, no he hablado mucho con Blaine desde… bueno, desde hace tiempo.- en el rostro de la chica había un leve sonrojo, como si le avergonzara confesar eso. Kurt tenía una ceja levantada, curioso.
- Quinn, ¿hay algo que quisieras decirme? Creo que necesitas desahogarte con alguien, Q.- la rubia lo miró con sus hermosos orbes verdes por completo abiertos y sonrió.
- Es sólo que a veces es demasiado evidente que él no es auténtico conmigo, es honesto y siempre como un libro abierto, pero se siente irreal. Y yo… Kurt, cuando Blaine me propuso matrimonio no sentí una dicha enorme como se supone que debería ser, sólo me sentí complacida, ¿sabes? Y sé que eso no es normal y soy tan cobarde para ocultarlo. Blaine se merece a alguien que lo ame y yo también, no estoy tan segura de sí somos esa personas del uno para el otro.
Decir que Kurt Hummel estaba sorprendido –y muy confundido- era decir poco. ¿Quinn ya no amaba a Blaine a pesar de que estaban comprometidos? ¿Y Blaine había querido besarlo? ¿Acaso el universo le estaba jugando una de esas bromas de mal gusto? De todos modos saber las respuestas a esas preguntas tampoco lo hubieran preparado para escuchar lo que vino después.
- Voy a terminar el compromiso con Blaine.- el castaño se levantó de golpe ante tal declaración y se le quedó viendo con asombro a la chica sentada enfrente de él. Con voz temblorosa le contestó.
- Quinn, sabes que yo jamás te diría que hacer y que te apoyo no importa qué, pero ¿estás segura de que es una buena idea?
- Si, Kurt. No había estado más segura de nada en mucho tiempo. Además,- dijo haciendo una dramática pausa- conocí a alguien.- ahora Kurt se podía declarar oficialmente en estado de shock.- No me veas así y cierra la boca, no es para tanto.- dijo Q aún más avergonzada. Y Kurt no pudo más que preguntar:
- ¿Quién es?- a la chica no le dio tiempo de contestar, porque en ese justo instante una latina irrumpió en la oficia con una charola de café, sonriéndoles a ambos.
Quinn adquirió un tono escarlata en su rostro y los ojos de Santana no dejaban de vagar por el mismo, sonriente y por completo satisfecha con el efecto que tenía en ella. Kurt las miró durante un segundo, después dirigió su vista al retrato que había vuelto a poner en el escritorio y de nuevo a las chicas, y todo tuvo sentido al instante.
La vida no puede tener menos sentido en este momento, declaró.
By: Quinn
Mi celular vibró durante un segundo y en la pantalla pude ver el mensaje:
"Ya estoy aquí. Pronto veré al enano, C"
Sonreí para mis adentros y giré el rostro un poco para ver a Santana, me vio y yo le guiñé el ojo.
Todo iba de acuerdo al plan.
By: Blaine
Se escuchaba un escándalo allá abajo, lo podía percibir incluso con mi cabeza enterrada en la almohada. Y después silencio. Debí apreciarlo porque no me imaginé que sería el último que tendría.
Unos puños comenzaron a tocar mi puerta y sin si quiera dejar unos segundos de espacio, sentí mi cama hundirse bajo el peso de otro cuerpo. Abrí los ojos y me encontré con una mirada azul. Inevitablemente suspiré. Esto no estaba pasándome.
- ¿Qué hay, enano?
- Cooper.
Llegó su hermanito a salvarlo de su depresión crónica :3
Y a abrirle los ojos junto con Santana y sorprendentemente su prometida Quinn
:3
Los amo y ahora sí, una enorme, enorme, enorme disculpota por haberme tardado dos meses en actualizar, probablemente sea un record que no volveré a romper. Os juro :3
