Hola de nuevo! Aquí tenéis el siguiente cap! Es algo más largo, espero que lo disfrutéis:)

11 Un collar falso y un restaurante italiano

Sesshomaru se incorporó del sofá cuando oyó la llave entrando en la cerradura de la puerta principal. Kagura entró con normalidad, dejando el abrigo en una percha a su izquierda y quitándose los botines con los talones. Sin siquiera colocarse unas zapatillas de casa, se dirigió a su habitación pasando por un estoico Sesshomaru.

Tuvo que reprimir las ganas de mirar a la mujer de arriba a abajo, consciente de que nadie la golpearía en una cafetería delante de tanta gente. Pasados unos minutos Kagura salió con un pijama de invierno y se deshizo la coleta para arroparse el cabello en un moño.

-¿Qué quieres para comer?- pasó frente a Sesshomaru y entró en la pequeña cocina americana junto al comedor. Él la miró seriamente y ella evitó sus ojos dorados. -¿Te apetece arroz con curry?

-¿No me vas a explicar qué habéis hablado?- casi la interrumpió. Kagura rebuscó en los cajones los ingredientes. Sesshomaru frunció un poco la nariz y la vio dudar un poco.

-No hay nada que contar. - cuando el agua empezó a hervir le vertió dos vasos pequeños de arroz. Se apoyó en la encimera de espaldas y lo miró. - Me ha dado su cuenta bancaria para que le ingrese el dinero, punto.

La vio algo molesta, pero tal vez apática era el mejor término. Kagura cocinó en silencio mientras Sesshomaru estaba apoyado en la pared del comedor, sin apartar la mirada de ella.

-¿Cómo llevas la actuación?- ella sonrió un poco.

-Bien.- cuando sirvió la comida en los platos Sesshomaru la ayudó a colocarlos en la mesa.

El teléfono volvió a sonar al cabo de media hora, cuando ambos recogían la cocina.

-¿Otra vez?- ella se secó las manos con el delantal que llevaba y caminó acelerada hacia el comedor. Él la siguió.

-No lo sé.-dudó un poco antes de descolgar el aparato. -¿Diga? - Sesshomaru se colocó de nuevo detrás suyo y cuando su dedo se dirigió de nuevo al botón de altavoz, ella le dió una palmada en el dorso de la mano.

-¿Kagura?- suspiró de alivio al oír la voz.

-Kagome. -saludó. Sesshomaru ladeó un poco la cabeza y ella tapó la parte baja del teléfono. - Mi compañera de clase, Higurashi. -Asintiendo lentamente, se apartó de ella y volvió a la cocina.

-¿Todo bien? Quería llamarte, veras...- Kagome dudó un poco pero Kagura oyó una voz un tanto familiar de fondo.

-¿Estás con alguien? - levantó una ceja y Sesshomaru volvió a acercarse, sentándose en una de las sillas del comedor.

-Eh...no, yo..- hubieron unos segundos de silencio en la línea y Kagura levantó las cejas. - ¡No! ¡Inuyasha no toques ese jarrón!

Sesshomaru miró a Kagura y ella abrió un poco la boca.

-¿Estás con Inuyasha? - los labios rojos se curvaron un poco hacia arriba, Sesshomaru levantó una ceja mientras se acercaba.

-No…, bueno, yo…- el sonido de un cristal roto se oyó de fondo y la voz de Kagome tartamudeó unos instantes. - ¡Inuyasha! No me lo puedo creer. ¡Has roto el jarrón de mi abuelo! - Sesshomaru apretó el botón de altavoz sin que Kagura interfiriera.

Ha sido sin querer, Kagome!

-¡Eres tonto! - Kagura sonrió ante la escena que ambos estaban escuchando. Sesshomaru suspiró y le arrebató el teléfono a Kagura. Ella negó con la cabeza y con los ojos muy abiertos.

-Escucha - Kagura negó aún más mientras intentaba quitarle el teléfono a Sesshomaru. - ¿Está mi hermano ahí?

-Sesshomaru…- ella frunció el ceño y él la miró divertido, levantando más el codo para evitar que la mujer interfiriera.

-¿Eh? ¿Tu hermano? -Kagura oyó a Kagome jadear. Oh, tierra trágame….- Espera…¡Profesor Taisho! ¿Qué…?

-Dile al inútil de mi hermano que deje de comportarse como un crío en casas ajenas. - se oyeron los pasos de Inuyasha caminando hacia una Kagome muy sorprendida. - Y que me llegan resultados de exámenes de INEF. Así que estudia, Inuyasha, antes de que hable con papá.

Sesshomaru le tendió el teléfono de nuevo a Kagura quien lo miraba entre sorprendida y sonrojada. Oyó quejas de su medio hermano pero la mujer silenció el altavoz, centrándose de nuevo en la conversa con Kagome.

-Eh, lo siento, Kagome. ¿Qué decías?

-¡Está el profesor Sesshomaru en tu casa! ¿Qué está pasando, Kagura?- la mayor suspiró.

-No es nada Kagome, en cuanto nos veamos ya te explicaré. -mintió. -¿Que tenías que decirme?

-Eh...bueno, verás. No podré ir mañana a verte. - Kagura cerró los ojos y Kagome vaciló.- Sé que te hacía mucha ilusión pero Inuyasha tiene un examen de prueba física mañana a la tarde en el campus de la universidad. Lo siento mucho, Kagura.

-No importa. - frunció un poco el ceño e intentó sonreír, como si estuviera presente. - Ya te explicaré.

-¡Sí! Si alguien te graba en video querré verlo. ¡Mucha suerte, Kagura!

-Adiós. - Colgó sin dejar despedirse a Kagome. Fulminó a su compañero con la mirada cuando dejó el teléfono sobre la pequeña cómoda. - ¡¿Se puede saber qué era eso?! ¡Estaba intentando ocultar a Kagome que quedaba contigo!

-No deberías preocuparte por eso. - se sentó en unos de los brazos acolchados del sofá ante una irritada Kagura.

-¡Pero tú sí! Si alguien se entera que estás en mi casa puedes tener problemas. - mordiéndose el labio inferior se frotó el puente de la nariz, el dolor de cabeza incrementó en los últimos minutos. Sesshomaru ladeó un poco la cabeza, consciente.

Maldiciendo en voz baja, Kagura caminó en silencio hasta sentarse en el extremo opuesto del sofá a donde estaba Sesshomaru. Dejándose caer, cerró los ojos con fuerza, tratando de evitar todo tipo de pensamiento.

Llevaba, tal vez, los peores días de su vida en los últimos años; empezando por el molesto tema de su padre, el dinero de la actuación, Sesshomaru deambulando por su alrededor sin saber por qué...y la orquesta de mañana. Un agudo pinchazo creció en su frente y apoyó la barbilla en sus manos, sus codos sobre las rodillas. Sesshomaru no apartó la mirada de la dolorida mujer y se levantó hacia la cocina.

-No hay manzanillas ni tilas…- murmuró ella. Sesshomaru se detuvo en seco y dio media vuelta, curioso de cómo sabría ella lo que estaba pensando hacer. -En el primer cajón de la izquierda hay aspirinas. Si eres tan amable de traerme un par…

Le tendió el vaso con agua efervescente y ella lo bebió rápidamente. Sentado a su lado, Sesshomaru miró el reloj de muñeca y luego se dirigió a ella.

-¿Quieres que vayamos a dar una vuelta?

Kagura abrió los ojos y miró estupefacta a Sesshomaru. Él entrecerró un poco los ojos como diciendo 'qué'

-¿Porqué…?

-Son las cuatro de la tarde y no hay nada que hacer en casa -le interrumpió, estoico como de costumbre - no te conozco lo suficiente como para saber qué te gustaría hacer, pero podemos ir a donde tú quieras - Kagura abrió un poco la boca y luego sonrió burlonamente, como de costumbre. - Han sacado una película nueva de misterio que...

-No me gusta el cine - se incorporó y se acercó a él -ya sabes algo más sobre mí.

Colocó una mano sobre la de Sesshomaru y le besó suavemente en la comisura, haciendo que él girara la cabeza para profundizar el beso. Cuando le colocó la mano libre en la cintura y la sentó sobre sus muslos ella jadeó.

-Si prefieres perder el tiempo aquí…-Kagura se sonrojó y le colocó las manos en el pecho, separándolo de ella. Él levantó una ceja sin apartar las manos de sus caderas.

-V-Vayamos al centro…-balbuceó, provocando una leve sonrisa a Sesshomaru -He de comprarme...un collar que vaya a juego con mi vestido.

Eso pareció convencer a Sesshomaru, quién se levantó y dejó a Kagura de pie a su lado. Ella salió disparada a su dormitorio a cambiarse de ropa e intentar bajar el color rojizo de sus mejillas.

Sesshomaru condujo hasta las calles más abarrotadas de todo Tokyo cuando ya el atardecer se asomaba por el horizonte. La nieve yacía sobre la acera creando una capa blanca que se iluminaba por las luces navideñas.

-Hay una joyeria bastante barata aquí- Kagura le guió dos calles hasta entrar en el establecimiento. Sesshomaru la acompañó por la tienda, mirando de reojo los precios de los anillos, pulseras y collares que había bajo las vitrinas transparentes.

Kagura señaló un collar de plata con una piedra roja en el centro.

-¿Qué te parece este? Está bastante bien de precio…- Sesshomaru frunció un poco el ceño.

-Es de plata, pero la piedra es falsa. - Ella rodó los ojos.

-Ya soy consciente, está bien de precio, tampoco me puedo permitir una piedra preciosa. - Kagura levantó un poco la mano hacia una dependienta que ordenaba unos cajones. La mujer la miró y asintió mientras murmuraba 'enseguida voy'.

Sacó el dinero de la cartera y lo colocó sobre la vitrina cuando su teléfono móvil sonó.

-¿Diga? ¿Hola? - resopló y se dirigió a Sesshomaru- He de salir a la calle que no tengo cobertura, ¿te importaría recogerlo tu? Está el dinero justo.

El hombre asintió y Kagura salió de la tienda. Cuando la dependienta se acercó Sesshomaru señaló el collar.

-Este, pero me gustaría que la piedra fuera un rubí.

-Claro, pero el precio subiría mucho más - Sesshomaru asintió y le dió su tarjeta de crédito. Guardó el dinero de Kagura en un bolsillo y la mujer le tendió el collar ahora envuelto en una pequeña caja de cartón dorada. - Muchas gracias, que pase un buen dia.

Kagura colgó el teléfono justo cuando Sesshomaru salía por la puerta de la tienda.

-Ah, gracias. - recogió la caja y la guardó en el bolso. - No necesito comprar nada más.

-Hay un restaurante cerca de aquí. - Kagura levantó las cejas y Sesshomaru hizo ademán con la cabeza para que la siguiera. - ¿Te apetece cenar algo en especial?

-No voy muy bien de dinero como para gastarmelo en un lujoso restaurante del centro de Tokyo - bufó ella.

-No te preocupes por el precio. - dijo cuando giró la calle y un logo amarillo les iluminó.-¿Te gusta la comida italiana?

Kagura dudó un momento antes de parpadear.

-Eh… no lo sé. - se acercó al menú que había pegado en la pared justo al lado de la puerta del restaurante.

-¿No lo sabes? -levantó una ceja y guardó las manos en los bolsillo de sus pantalones.

-Nunca la he probado.- eso sorprendió a Sesshomaru. Pese a vivir en japón, habían muchos restaurantes italianos por la zona y la gente solía salir a comerla ya que agradaba bastante a los nipones.

-Entremos, entonces- Sesshomaru se adelantó y Kagura lo siguió por detrás. El mesero les dió una mesa algo alejada de la multitud con una vela en el centro. Kagura observó curiosa el ambiente y cuando el camarero le dió las cartas Sesshomaru pidió un Tedeschi, algo que Kagura no logró entender.

-No conozco la carta ni sé leer las letras latinas.- murmuró, algo avergonzada.

-¿Quieres que pida la carta en japonés? - Sesshomaru no levantó la mirada del papel.

-¿Sabes leer italiano? -le preguntó sorprendida. Él asintió. - ¿En serio?

-Sí. - colocó la carta en el centro y leyó en voz alta hacia ella mientras seguía con el dedo las letras. - La mayoría es pasta con alguna salsa. ¿Hay algún ingrediente que te guste en general?

-Um, no lo sé. Suelo hacerme curry con el arroz. - susurró ella, sin apartar la mirada de las ilegibles letras.

-¿Te gusta la crema? ¿Y los champiñones? - ella asintió. La vió levantar las cejas y señalar la palabra formaggio.

-¿Esto es queso? -preguntó. Sesshomaru asintió - Recuerdo que en una partitura una amiga escribió queso en italiano porque tenía examen de lengua italiana el día siguiente.

-¿Quieres pasta con queso? -ella asintió lentamente. - Bien.

Cuando el camarero se acercó a entregar el vino Sesshomaru pidió los platos.

-Un 4 formaggi para ella y pesto para mí. - el chico joven asintió y se marchó hacia la cocina. Kagura apoyó los codos sobre la mesa y miró a Sesshomaru, quién servía un poco de vino en ambas copas.

-Antes dijiste que no sabías nada de mí. - Sesshomaru la miró en cuanto dejó la botella sobre la mesa -pero sabes más que yo de ti.

-¿Qué quieres saber? - ella se encogió de hombros.

-Háblame de ti, trabajas como substituto de una Universidad de biología, tienes el pelo blanco, eres rico…Ah, es verdad, ¿no te molesta todo el rato el pelo suelto? Lo tienes muy largo - se incorporó hacia un lado de la mesa, mientras le miraba el cabello. - Es extraño que la gente no se pare contigo a hacerse fotografías…

-A diferencia de ti, la gente suele tener más respeto. - Kagura rodó los ojos y volvió a su postura.

-No me has negado que fueras rico. ¿Tus padres son jefes de alguna empresa?

-Son los responsables de dos empresas importantes de Japón. Son internacionales, así que reciben dinero tanto de Europa como de América. - la mujer abrió un poco la boca.

-¿E Inuyasha también? Me comentaste si mal no recuerdo que tu padre se divorció y se casó con otra mujer. - el hombre afirmó en silencio y Kagura notó que era mejor evitar el tema familiar.

El camarero apareció con los platos y los colocó sobre la mesa. Kagura saboreó la salsa y se maravilló con la textura y el sabor.

Llevaban medio plato comido cuando el teléfono de Sesshomaru sonó. Se levantó y salió un momento del restaurante.

-¿Qué?

-He buscado la información que me pediste, pese a que me ha costado mucho encontrarla.

-¿Y bien? - miró a la mujer de ojos rojos que se esperaba sin comer. - No tengo mucho tiempo.

-¿Estás en una cita? - Sesshomaru suspiró, perdiendo la paciencia.

-Acelera papá, antes de que cuelgue. - oyó la risa de su padre y luego carraspeó.

-Está bien, está bien. El hombre que se llama Naraku Kumo es un hombre de negocios que trabaja sobre una mafia importante de criminales de Japón. Vive en Osaka bajo un apellido falso.

-¿Banda de criminales? ¿Y sobre su familia ?

-No se sabe nada de sus padres, pero tiene dos hijas, una niña pequeña y una mujer algo más mayor. Hay algún que otro problema con la custodia de la hermana, pero por lo demás….

-¿Y qué sabes sobre el tema económico?- su padre dudó un momento.

-Mh, es difícil encontrar esa información sin que se dé cuenta. Recibe una vez al año unos cuantos miles de una cuenta desconocida, pero se dedica a trabajar con mafias para ganar dinero.

-Bien, me es suficiente.

-Ten cuidado si tratas de lidiar con ese individuo, no le costará nada hacerte desaparecer de este mundo con tan solo saber tu nombre.

No pasará, pensó Sesshomaru mientras se despedía de su padre y volvía al restaurante.

-¿Ha pasado algo? - él negó con la cabeza, restándole importancia mientras se sentaba frente a Kagura - Se te nota pensativo.

-Cosas del trabajo. - mintió, acabando de comer. Kagura se encogió de hombros, satisfecha con la contestación y señaló con el tenedor el vaso de vino de su compañero.

-¿No tendrás problemas para conducir luego?

-Un simple vino no me emborracha. - artículo limpiándose la boca con una servilleta blanca.

Después de una breve pelea donde Kagura salió perdiendo, Sesshomaru pagó la cuenta del restaurante y ambos caminaron hacia el coche.