Naruto no me pertenece.


.

.

¿Cuánto vale tu corazón?

.

.

Resumen: "Si por proteger a tu aldea, te refieres a solo proteger a tu equipo, no has entendido nada". Asuma Sarutobi a Shikamaru Nara.

Nota 1

Auscultación: Procedimiento médico. Exploración física para escuchar los latidos del corazón, se puede realizar mediante instrumentos como el estetoscopio o colocando la oreja en el pecho.

Jashin: Dios de Hidan.

VillaFlor: Aldea ficticia. Ubicación: Lejos de Konoha.

Muerte cerebral: El cuerpo funciona, pero la mente no.


..

¿Cuánto vale tu corazón?

..

Capítulo XI

.

—Sakura—la llamó aparte Neji—, dijimos Shikamaru. Fue él quien derrotó a Hidan.

—Son un equipo—se defendió Sakura, pues a la cita había convocado a todo el equipo 8 de Asuma—. Además, nosotros no somos suficientes para derrotar a Kakuzu. Quizá entre Choji y yo podamos neutralizar su jutsu de Lanza de Tierra.

—¿Eh? ¿Qué pasa, frentesota? ¿Por qué nos llamaste? ¿Conseguiste novio?—preguntó Ino al ver que Shino y Neji estaban en la habitación, les dirigió unas miradas pícaras.

—Cállate, cerda—dijo Sakura, por un momento perdiendo la paciencia. Dejó a Neji atrás y se acercó a su amiga; sin embargo, no pudo hablarles. No podía enfrentarlos.

—¿Tardará mucho? Quería ir a comer algo con Anko.

—¿Estás embarazada?

—Qué problemático.

Durante esos meses había evitado a los antiguos estudiantes de Asuma, porque ella conocía de primera mano el dolor que la pérdida de su maestro les había causado y no quería enfrentar la realidad. Ino era su mejor amiga y su propio maestro se ofreció a liderarlos cuando, valientemente, decidieron vengar la muerte de Asuma. Así que sus acciones olían a traición.

—Sakura—susurró Ino, al notar el rostro serio de su amiga. Sus otros dos compañeros comprendieron que el asunto no ameritaba bromas.

—Sakura está en una situación delicada—dijo Shino—. Para ella, más que para cualquiera de nosotros, su capacidad de acción es limitada y está controlada por los deseos de otras personas.

Los tres del equipo 8 fruncieron el ceño. No entendían ni una palabra.

—Y no tenemos cómo decir esto de una forma que sea más fácil de entender—agregó Neji.

—Kakuzu está vivo—informó Shino.

El equipo 8 se rompió.

—¿Qué… qué dices?—consiguió preguntar Ino.

—Sabemos dónde está y qué hace—informó Neji—. También sabemos por qué no murió.

—¡Es… es inmortal! Al igual que… al igual—empezó a murmurar, muy alterado, Choji.

Shikamaru dirigió sus ojos al este, donde su clan tenía sus territorios. Ya entendía porque la Hokage había considerado que la tumba de Hidan necesitaba más protección. Kakuzu y Hidan seguían vivos. Su estrategia falló. Volvió a fallar.

—Tenemos que hacer algo… tenemos que avisarle a Kakashi…—Ino miró preocupada a sus compañeros—. Shika… Choji.

—¿Cómo lo saben?—preguntó Shikamaru, controlando sus sentimientos y con la mirada clavada en Sakura.

—Sakura lo encontró en la morgue del Hospital cuando despertó—aclaró Neji—. Fue hace unos meses—la fecha correspondía con la aparición de los Anbu en el clan Nara—. Orochimaru restauró su red de chakra y le implantó un corazón, además hemos descubierto que posee un corazón de reserva, que no carga consigo.

Shikamaru entrecerró los ojos. Konoha y sus amigos confiaron en él, pero su plan había fallado: no logró derrotar a ninguno de los dos: tan solo suspendió sus habilidades, por un tiempo. ¿Pero cuánto? La amenaza del Dúo Inmortal se volvía a cernir sobre ellos… y era su responsabilidad.

—¿Por qué no se han girado órdenes de detección?—preguntó Ino.

—No es necesario—respondió Shikamaru, lacónico.

—Es un criminal—replicó Ino—. Todos deberíamos estar enterados.

Shikamaru ladeó el rostro, pensativo, pero no dijo nada más.

Sakura realiza una misión encubierta para descubrir dónde está el corazón de reserva—informó Shino.

Sakura no se atrevió a levantar la cabeza. Pero tanto Ino como Choji se mostraron animados.

Eso es genial. Gracias a la pelea con Naruto y Kakashi conocemos todas sus técnicas. Así que con esa información, Shika será capaz de idear una estrategia infalible—apuntó Choji con esperanza.

"No seré yo la pieza que se sacrifica, te tengo a ti, después de todo".

Su estrategia falló dos veces. No pudo salvar a Asuma, tampoco pudo eliminar a sus asesinos. Shikamaru se sintió abrumado por la responsabilidad y por las consecuencias de sus decisiones. Había fallado.

—Tenemos la ventaja—dijo Ino, con ánimo.

"¿Cuál es el punto de tener una ventaja sobre el enemigo, si tenemos chakra limitado y solo una vida?"

Tener información de sus enemigos de nada servía si no era capaz de usarla adecuadamente. Ya había demostrado que podía fallar, que sus estrategias tenían puntos débiles: Kakuzu puede tener todos los corazones que quiera y Hidan no ha muerto. ¿Pueden ser derrotados? Además, ¿podría contar con sus camaradas? ¿Cuál fue el aporte en batalla de Choji o Ino? ¿Las habilidades de Neji, de Shino o de Sakura serían suficientes para derrotarlos? ¿Podría él idear una estrategia?

—¿La Hokage los envió a hablarnos?—preguntó Shikamaru, con sequedad.

—No. Es estrictamente confidencial. Ni Neji ni yo somos parte de la misión de Sakura; sin embargo, hemos formado un equipo y creemos que ustedes deberían saberlo, sobre todo porq…

—Porque Sakura se siente apenada por haberles ocultado esa información—interrumpió Neji a Shino.

—¡Sakura!—chilló Ino, preocupada—. No puedo ni imaginarme por lo que has estado pasando—susurró—, pero agradecemos tu esfuerzo.

Shikamaru asintió. Les pidió que los mantuvieran informados y los incluyeran activamente en su improvisado equipo. Después, él se retiró. Ino y Choji trataron de seguirlo, pero el muchacho hizo oídos sordos.

—¿Por qué no dejaste que Shino les dijera que Kakuzu busca a Hidan?—exclamó Sakura, molesta, cuando los demás se fueron.

—No lo consideré necesario.

—Justo por eso es que decidimos hablar con ellos—replicó.

—Estoy de acuerdo con Neji—dijo Shino—. Era mucho más importante aclararles tus sentimientos que informarles de Hidan. Además, Shikamaru ya debe saberlo, por lo que lo único que haríamos sería preocupar de más a Ino y Choji.

¿Aclararles los sentimientos? Todo sucedió con tanta paz que fue difícil darse cuenta de que había revelado el secreto que más congoja le causaba, pero ¿por qué se sentía mal?

No se enfadaron con ella, no la acusaron de traición, no la increparon; al contrario: fueron comprensivos y le agradecieron su trabajo. Es más: contaban con ella como una pieza fundamental para derrotarlo.

Pero… ¿acaso sería útil? Lo único que hacía era aprender de medicina. Sakura sintió ganas de llorar.

—Gracias—murmuró, sin mucho ánimo, y salió de la habitación.

.O.o.O.

Kakuzu alzó una ceja sorprendido cuando Sakura entró intempestivamente a su habitación.

—¿No enseñan modales en tu puta aldea? ¿Tienes que entrar sin avisar?

Ella bufó.

—Hoy tenemos clase.

Él achicó los ojos. No. Los domingos no tenían clase. Así que ella no tenía por qué estar ahí.

—Estoy ocupado.

Sakura barrió con la vista la habitación, una puerta entreabierta le permitió ver que en una salita contigua Kakuzu preparaba un baño. Pero no le importó.

Desde la reunión con el equipo de Asuma, estaba alterada. Y su comportamiento esquivo y huraño estaba atrayendo miradas de más, así que decidió ir al único lugar donde comportarse como una idiota no le causaría problemas.

Estudiaré los métodos de conservación de sangre y órganos—sugirió—. Pero será solo por hoy.

Sakura no le dio tiempo a Kakuzu de replicar, pues salió de la habitación como había entrado y fue al piso inferior.

Refugiarse en el estudio siempre fue su escapatoria. En la Academia por lo único que sobresalió fue por su conocimiento teórico: cuando estudiaba, olvidaba sus problemas y deficiencias. Aunque en este caso, estudiar implicaba refugiarse en su mayor problema.

El descubrimiento de la ubicación de Hidan y haber encarado al Equipo Ino-Shika-Cho absorbieron toda su energía y fue hasta que llegó a su casa al anochecer que recordó que Kakuzu la había besado, y que con su propia lengua había sentido las heridas en la piel interna de las mejillas de Kakuzu. Y el recuerdo era lo único que la hacía sentirse mejor, bien, feliz.

Su decisión fue fácil: no le contaría a nadie. Se creía capaz de lidiar con la situación y no quería causar más preocupaciones. En el fondo, tenía miedo de que Tsunade la separara de la misión si se enteraba. Así que decidió continuar con sus visitas a Kakuzu: confiaba en que él no se sobrepasaría con ella y que, si quería, podría olvidar lo que pasó.

Esa mañana, Ino fue a su casa preocupada por Shika; sin embargo, Sakura no quería verla. Huyó al único lugar que se le ocurrió. Prefería tener que lidiar con Kakuzu que tener que contarle los detalles de su misión a Ino. Estaba segura que era tanta la confianza con su amiga que le revelaría el beso, que había decidido olvidar.

Sin embargo, Sakura pensó en el beso cuando Kakuzu entró al estudio con la máscara y la capucha puestas. Clavó una mirada afilada en él reprochándole el exceso de prendas, mientras una punzada de enojo le atornillaba el pecho. Porque toda esa ropa era como si él quisiera poner una distancia entre ellos, y aunque eso debería tranquilizarla, en realidad, la enojaba.

Con brusquedad le tendió el informe que había hecho y su mirada resentida lo siguió hasta el sillón.

—Basura—fue el comentario de Kakuzu al terminar de leer.

—¿Por qué?

Kakuzu la miró con pereza.

—¿Cómo atenderías a un paciente que está a punto de perder un órgano… y de perder la vida?

Sakura recordó cuando trataron unas perforaciones en el pulmón y estómago de Neji, después de su batalla contra Kidomaru.

—Técnica de Regeneración de partes perdidas—contestó.

—Chakra—dijo inmediatamente Kakuzu, casi escupiendo—. ¿Por qué me hablas de mierda de chakra médico y transfusiones de sangre y trasplantes de órganos realizados por ninjas médicos y por equipo de ninjas médicos en sus malditos hospitales de ninjas?

—Porque eso es lo que sé—respondió ella, con un mohín.

Kakuzu bufó.

—No sabes una mierda, Sakura.

—Tú no sabes nada de chakra médico. Yo he aprendido de las mejores ninjas médicos…

—Basura.

—¡No es ninguna basura!

—Un día de estos, te voy a matar—gruñó Kakuzu, fastidiado—. Si hubiera sabido que tendría que aguantarte, jamás habría aceptado…

—Pero bien que te estás dejando el dinero de Konoha… ¡y no me enseñas nada!

—Quisiera no tener nada que ver con tu estúpida aldea—gruñó fastidiado—. Me pregunto si alguien te da dinero para fastidiarme. A veces hasta pienso que trabajas para Hidan.

Sakura juntó mucho las cejas, molesta.

¡La mitad de las clases te las pasas hablando estupideces!—chilló ella. Kakuzu sonrió—. El trabajo que hice está muy bien.

—Sí—concedió él—. Pero de nada servirá cuando no haya ninjas.

Ella bufó.

—¿Cuando no haya ninjas?—repitió, incrédula—. ¿Tienes una idea de cuántos ninjas hay? ¿Cómo vamos a desaparecer?

—Como desaparecen las personas, Sakura. Con la muerte.

Ella frunció el ceño. Por un momento pensó en todos los grandes linajes ninja que habían desaparecido, pero era imposible que la vida ninja terminara.

.o.o.O.

¡Anko!—saludó Chouji, alegre cuando entró al despacho de la mujer—. Gracias por recibirnos.

Incluir al Equipo Ino-Shika-Cho a su dinámica de trabajo fue muy sencillo y resultó de gran provecho. Una misión de Ino en Takigakure fue perfecta para buscar la ubicación de la fuente del Agua del Héroe, además Shikamaru le pidió a su padre que lo incluyera en las investigaciones sobre la tinta de Hidan; mientras que Choji le pidió a Sakura que lo acompañara en sus averiguaciones sobre el tal Jashin.

Sakura no pudo aportar mucho sobre Jashin porque lo único que sabía de él eran algunos comentarios soeces que le había escuchado a Kakuzu; sin embargo, Choji tenía una idea de dónde buscar.

El plan era acercarse a Anko para conocer las prácticas de levantamientos de cuerpos después de las batallas y poco a poco ir introduciendo el tema de Jashin, que sabían Konoha había investigado.

Sakura mencionó que cuando ella derrotó a Sasori de Akatuski, Kankuro se quedó con las marionetas. Gracias a ese comentario, Anko habló de los Akatsuki. Por supuesto, dijo que Kakuzu estaba en la morgue y Hidan resguardado.

Choji susurró que él sentía pena por Shikamaru, porque vio cómo la maldición de Hidan asesinaba a su maestro. Sakura se sintió como escoria, y apenas prestó atención a los comentarios entre Choji y Anko, que expusieron sus teorías sobre la técnica de Hidan y sus rituales a Jashin.

Anko dijo que ella tenía intenciones de averiguar más sobre Jashin, pero que fue otro ninja el elegido para investigarlo. Murmuró que a veces Ibiki no confiaba en ella. A Sakura le sorprendió la mucha confianza que había entre Anko y Choji.

El tema de conversación empezó a dirigirse a Orochimaru, y de pronto Anko reveló información secreta: Sasuke Uchiha había derrotado a Orochimaru.

La reacción de Sakura fue tan exagerada que Anko notó inmediatamente su error.

Sin embargo, Sakura no estaba pensando en Sasuke, sino en Kakuzu. Kakuzu revivió porque Orochimaru activó su red de chakra y realizó el trasplante de corazón: si Orochimaru ya no existía, Kakuzu no podía contar con él para que lo ayudara. Gracias a Sasuke, ahora tenían una oportunidad real para derrotarlo, aunque no encontraran su corazón de reserva.

Anko miró con recelo a Sakura y quiso cambiar de tema: volvió a la maldición de Hidan.

—Si Hidan realizara de nuevo su maldición, Kakuzu perdería uno de sus corazones—dijo.

Tanto Choji como Sakura se tensaron. Sakura se esforzó por recuperar la compostura y mirando con severidad a Anko, dijo:

—Pero Kakashi y Naruto destruyeron todos los corazones.

—Claro—murmuró por lo bajo Anko y los despachó.

Choji salió con un gesto pensativo pero con un dango en la boca, le dijo a Sakura que la estrategia de Shikamaru para derrotarlos fue usar la habilidad de Hidan en contra de Kakuzu, un plan que funcionó a la perfección.

—¿Hablaban con Anko sobre el dúo inmortal de Akatsuki?—preguntó Kakashi que les salió al encuentro en una esquina.

—Hola, Kakashi—saludó Sakura, se mordió los labios—. Estamos preocupados—murmuró, mientras pensaba una respuesta que los librara de la curiosidad de Kakashi—. Choji y yo somos los más débiles en nuestros equipos, pero hemos enfrentado a miembros de Akatsuki. Ahora que Akatsuki se está moviendo, queremos estar preparados.

—Sakura—murmuró Kakashi—. No tienen que hacerlo solos.

Choji sonrió. Kakashi ya se había ofrecido a liderarlos cuando decidieron ir a vengar a su maestro, así que agradecía poder confiar nuevamente en él. Sakura, por su parte, asintió, sin ganas.

.O.o.O.

—¿Hasta la Aldea de VillaFlor?—inquirió Sakura asustada al escuchar por segunda vez el pedido de Tsunade de acompañar a Kakuzu al lejano lugar.

—Te encontrarás con él en la Aldea.

—¿Y a quién puedo acudir si sucede algo?

—No pasará nada—rezongó Tsunade.

.O.o.O.

No fue difícil para Sakura reconocer a Kakuzu entre la multitud, su estatura lo hacía sobresalir. Se acomodó mejor la capa, para asegurarse de que le cubriera el rostro y lo siguió hasta la entrada del hospital, que ella conocía como si fuera el de su aldea.

Al ingresar a la recepción del Hospital, Sakura debió descubrirse el rostro. Miró de reojo a Kakuzu, que estaba totalmente cubierto, pero el miedo de ser vista con él no se fue. ¿Qué haría si los reconocían?

—Doctora Haruno—la saludó la recepcionista. Sakura sonrió nerviosa. La alegre recepcionista la acosó con preguntas sobre su vida personal—. Un gusto tenerla por aquí. Verá que hemos impulsado todas las mejoras que usted sugirió. ¿Por cierto, logró encontrar el anti parásitos que Tonton necesitaba?

Después, todo sucedió muy rápido. Kakuzu había encontrado a un enfermo que necesitaba un trasplante de corazón, así como otros dos pacientes que habían sido diagnosticados con muerte cerebral. Mientras Kakuzu preparaba al paciente que requería el trasplante, Sakura examinó a los otros dos: eligió al más joven para que fuera el donador.

Presenció por primera vez un trasplante de corazón y pudo conocer al joven que acababa de volver a vivir gracias al trabajo realizado por ella y Kakuzu. Sin embargo, a las pocas horas el nuevo órgano falló.

—¿No escuchaste que tenía un soplo en el corazón?—preguntó Kakuzu molesto cuando realizaron la autopsia del cuerpo que había recibido el trasplante—. ¿No sabes auscultar?

Sakura rompió en llanto. El corazón que había escogido para trasplantar tenía problemas y por su inexperiencia e incapacidad, una persona había muerto. Kakuzu perdió la paciencia y se fue.

Al cabo de unos minutos, la recepcionista la buscó y entre tartamudeos avergonzados, pues Sakura no paraba de llorar, le dijo que Kakuzu la esperaba en una de las habitaciones del piso superior.

Sakura se limpió el rostro y tragándose los hipidos, se presentó al consultorio, pero no encontró ningún paciente. Kakuzu le indicó que el paciente sería ella.

Ingresó una enfermera que los saludó y guardó en el bolsillo de su falda un fajo de billetes que había en una mesita. La enfermera le indicó a Sakura que tomara asiento en la camilla y tomó el estetoscopio.

—Doctora, el señor Kakuzu me pidió que le ayudara con este ejercicio—sonrió, amable—, si me permite. Le haré una auscultación para escuchar su corazón. ¿Podría abrirse la blusa? Con los dos botones de arriba bastará.

Para Sakura no pasó desapercibido que al decirle la última frase miró hacia atrás, seguramente preocupada por la presencia de Kakuzu. Sakura se abrió los botones. Pero el top impedía poder escuchar el corazón.

—¡Oh! Doctora… creo que tendrá que…—empezó la enfermera atribulada mientras trataba de acomodar la membrana del estetoscopio de una forma que le permitiera escuchar los latidos del corazón, sin quitarle más ropa. De nuevo, miró hacia Kakuzu nerviosa.

Sakura asintió, se soltó los demás botones de la blusa y se bajó el top hasta descubrir la mitad de su pecho. Después de todo, Kakuzu estaba tras ella, así que no había problema. La enfermera respondió las preguntas que Kakuzu hizo sobre los latidos del corazón y le explicó a Sakura como descubrir si había algún problema con las válvulas.

—Todo está bien, ¿cierto?—inquirió la enfermera apurada. Sakura asintió—. Señor Kakuzu, creo que ya puedo retirarme—la mujer miró a Kakuzu, esperando su asentimiento. Después se dirigió a Sakura—. Puede acomodarse su ropa.

Cuando la enfermera se fue, Kakuzu blasfemó.

—¿Para qué trabajan en medicina si les da vergüenza?—gruñó—. Ábrete la blusa, Sakura.

—¿Qué dice?

—La enfermera lo hizo mal. Lo haremos otra vez.

—Yo creo que lo hizo bastante bien.

—Te abres la blusa tú solita, o te la arranco.

—No me puede decir esas cosas. En Konoha eso es acoso sexual.

—Aquí también, Sakura—susurró.

Las mejillas de Sakura enrojecieron; sin embargo, lo miró con fiereza.

—No dejaré que usted me ausculte—le dijo cuando él tomó el estetoscopio.

Kakuzu jugueteó con el aparato, sin dejar de observarla. Sakura frunció el ceño, por un momento, tuvo curiosidad de escuchar los latidos de los corazones de Kakuzu.

—Ábrete la blusa.

Ella bufó. Kakuzu frunció el ceño y con gran agilidad metió las manos bajo la blusa de Sakura hasta levantarla y después, sin más, le bajó el top. El sonido del estetoscopio cayendo al suelo hizo reaccionar a Sakura.

—¡Suélteme!—chilló, pues Kakuzu apretaba con las manos sus senos. Trató de apartarlo, tontamente, mientras sentía que su ritmo cardíaco se disparaba.

—Vamos, Sakura—gruñó Kakuzu, desestimando los esfuerzos de ella por apartarlo—. Te puedo tocar las costillas. Ni siquiera tienes tetas para que te estés quejando tanto.

—¿Cómo te atreves?—gimió, casi sin voz.

Detuvo todo movimiento, podría jurar que hasta el tiempo se detuvo, y lo miró a los ojos, alzando el mentón. Se sintió derrotada. El roce de las manos de Kakuzu en sus senos le quemaba y se arrepintió de no haberle dicho a Tsunade que él la había besado. Si lo hubiera confesado, no estaría en esa situación.. con la que obviamente no sabía lidiar.

—¿Sabes qué hacían cuando no había estetoscopios?—preguntó en voz baja Kakuzu, apartando las manos. Ella se cubrió con los brazos y se acomodó la ropa. Temblaba de miedo, no porque Kakuzu la hubiese tocado, sino porque por su culpa una persona había muerto, porque ella no fue capaz de realizar un chequeo médico básico—. Sakura—apremió él una respuesta.

Sí, lo sé.

Sakura, sin mirarlo, se quitó la blusa, el top y el corpiño. No era capaz de auscultar correctamente, pues era válido que Kakuzu, como su maestro, le enseñará cómo hacerlo. Dejó las prendas en la camilla y se irguió, en una posición recta, para que él pudiera realizarle una exploración física directa, es decir colocar la oreja en su pecho para escuchar directamente los sonidos del corazón. Con las mejillas rojas y semi-desnuda, esperó el siguiente movimiento.

—La próxima vez que prepares un trasplante, te asegurarás por todos los medios que el corazón no tenga ninguna deficiencia—ordenó Kakuzu, dando un paso hacia atrás, sin apartar los ojos del pecho descubierto de la mujer.

Ella asintió. Cuando Kakuzu salió del consultorio, supo que guardaría silencio porque con esas acciones le había enseñado una lección.

Continuará...


¡Hola!

La aparición de Shikamaru estará teñida, levemente, de depresión. Imagino que él ve como un fracaso suyo que Kakuzu reviviera. Por otro lado, Kakuzu es un amor (¿?) con técnicas de enseñanza nada usuales, pero les aseguro de que Sakura jamás olvidará que debe auscultar muy bien.

Gracias a las personas que dejan comentarios, guardan en favoritos y colocan alerta. Son geniales. :) Espero puedan contarme qué les pareció este capítulo.

En el próximo capítulo, aparecerá Itachi. Aprovecho para aclarar que el fic ocurre antes de la Invasión de Pein a Konoha, pero que Sakura tiene 18 años (y ya tiene la marquita del sello, porque lleva cinco años acumulando chakra), es como si la muerte de Sasori, Hidan y Kakuzu dejara a Akatsuki en una posición muy debilitada, por lo que el relleno se extiende. Perdón por las incoherencias.

En la imagen del fic: Kakuzu roba el dinero de Sakura, Sakura se enfada y es Hidan quien la sostiene para que no ataque a Kakuzu. Me causó mucha ilusión :3

¡Gracias por leer!