Tres días, tres largos días habían pasado ya desde aquella cena de bienvenida y aún seguía sin poder verla. Era una sensación extraña, jamás le había ocurrido algo igual: sentir un pequeño vacío dentro del propio ser que es apenas imperceptible para el resto del mundo, cuando para uno mismo se trata del abismo más profundo y oscuro. Aunque la fachada de seguridad y control permanecía intacta en su rostro, la realidad era que apenas podía concentrarse en lo que hacía. Cada dos segundos su mente viajaba hacia los aposentos de una mujer pelirroja cuya belleza y dulzura habían embrujado hasta su propia alma. Sí, apenas se conocían, pero el amor no entendía de tiempos impuestos. En el pasillo que llevaba al ala este del castillo, Yuuno desesperaba por una excusa válida que le permitiera visitar a su recién hallado amor.

El día después de su llegada a Dunnottar se había despertado ilusionado. Su misión, aquella que el mismísimo rey le había confiado, era la de esclarecer la disputa entre Lady Nanoha y el conde Douglas en torno al condado de Macrays. Obviamente, para dicho fin era indispensable reunirse con la joven madre, escuchar sus argumentos, llegar al consenso… y él estaba más que dispuesto a pasar con ella las horas que fueran necesarias para tal fin. Sin embargo, su buen humor se vio truncado en el mismo momento que se enteró de que por motivos de salud Lady Nanoha no saldría de sus aposentos en todo el día. Sonrió apenado, no había por qué impacientarse, sus planes de seducción podían esperar un día más.

A la mañana siguiente unas pequeñas arrugas se instalaron en su ceño al conocer que, de nuevo, la noble estaba indispuesta y permanecería toda la jornada en su habitación. Cuando la conoció no imaginó que poseería una constitución tan débil, pero se recordó a sí mismo que las mujeres son animales delicados y que, por muy contrariado que se sintiera, ella tampoco tenía la culpa de su pobre estado. Sin embargo, su comprensión se vio menos tolerante cuando al tercer día la joven madre seguía sin salir de su cuarto. Y así, refunfuñando para sí mismo, llevaba ya casi 20 minutos recorriendo una y otra vez aquel pasillo.

-Sir.

-Uhm.

Demasiado enfuruñado como para responder al saludo, un exquisito olor a café acarició de pronto su olfato recordándole que aquella mañana no había comido nada aún. Entonces cayó en la cuenta.

-Disculpad un segundo ¿es ése el desayuno de Lady Nanoha?

-Así es sir –La joven criada, que apenas si se había parado para responder, vio cómo su camino se veía de pronto interrumpido por el soldado.

-Si me lo permitís, yo puedo llevarle el desayuno a vuestra señora.

-Esto… es mi trabajo señor, yo…

-Estoy seguro que el tiempo no es abundante para una joven tan diligente como vos. Tendréis un millar de tareas más relevantes que portar un simple desayuno. Dejadme que, al menos, os brinde una pequeña ayuda en ésta.

La criada seguía sin estar segura, pero la idea de poder descansar unos minutos después de la ajetreada mañana le pareció tentadora. Lo meditó unos segundos más para dejar finalmente la bandeja en las manos del capitán.

El joven no cabía en sí mismo de satisfacción. No solo había encontrado una buena excusa para visitar a la mujer de sus sueños, pues de todos es sabido lo indecoroso que sería entrar en los aposentos de una dama sin ser familiar o un amigo cercano, sino que también estaba completamente seguro de ganarse su favor "¿Qué fémina podría resistirse a un desayuno servido por un apuesto caballero?"

En solo cuatro zancadas, y con casi la mitad del café desparramado, se plantó en su puerta para, tras apenas rozar la madera con los nudillos, colarse en la habitación sin preocuparse por esperar respuesta.

-¡Buenos días milady! Vuestro más fiel siervo se presenta humildemente ante vos.

-¡¿Pero qué…?!

-Jajaja estáis pálida mi señora ¿No os ha gustado mi sorpresa?

-Yo… -Nanoha, semitumbada en la cama, se arremolinaba entre las mantas como mejor podía fallando en su intento de esconder su expresión de pánico.

-Os pido excuséis esta pequeña intromisión en vuestra cámara, pero una angustiada criada casi me rogó para que os trajera en su nombre estos exquisitos manjares. La pobrecilla andaba tarde en sus deberes y como noble caballero no está en mi naturaleza negar la ayuda a una mujer desamparada.

Una sonrisa reluciente junto con una pequeña reverencia sirvieron como cierre de lujo a su argumentación, tras la cual no le cabía duda, la mujer caería sin remedio rendida a sus pies.

-Ehm… Uhm.. Bueno… Muchas gracias capitán, sois excesivamente amable.

-Nada es excesivo si se trata de vos milady. –Volvió a soltar otra de sus sonrisas para rematar la "faena" –Si me permitís, os dejaré la bandeja junto al lecho para evitaros más esfuerzo del necesario.

-¡NO!... No os preocupéis, podéis dejarla en la mesa. Me encuentro mucho mejor ahora y me hará bien el ejercicio.

-¿Estáis del todo segura? Vuestra piel está perlada por el sudor y tembláis a pesar de que un millar de pieles os cubren. Quizás debería llamar al doctor, no me lo perdonaría si algo os pasara por mi negligencia.

-De verdad que sois el caballero más galante que he visto, me…

El pecho del soldado se hinchó al escuchar el cumplido, su plan, como era de esperarse, había funcionado a la perfección. Sin embargo su interlocutora se había quedado a medias en la frase y parecía que las palabras no querían abandonar su garganta.

-Me… me llena de… placerrriii!… -La cara se le encendía por momentos alcanzando el mismo color vivo de su melena –mmm… que vosss.. os hayáis tomado laahhh… -Esperó con paciencia, los nervios de la mujer por su presencia eran normales al fin y al cabo, lo que ya no le resultaba tan normal eran la respiración entrecortada y los pequeños jadeos que comenzaron a salpicar la frase –MOLESTIA. –Y como sus manos se agarraban desesperadas a las pieles -Dee… venir en… personahhh.

En algún momento de aquella "frase" Yuuno descubrió como, sin una razón aparente, estaba empezando a excitarse con la voz y la mirada de la joven. Notó como la excitación empezaba a cobrar fuerza en su entrepierna y, por primera vez en su vida, la posible erección le hizo sentirse cohibido y fuera de lugar. Abandonó velozmente los aposentos musitando una escueta despedida. No era normal para él avergonzarse de esas cosas, al contrario, ni si quiera hubiera dudado en presumir de su lívido ante cualquier otra mujer, sin embargo sentía que con ella era distinto. Se trataba de una dama noble, delicada y, quién sabe, la posible madre de sus hijos. No, no quería espantarla con un comportamiento vulgar. Se alejó de allí lo más rápido posible y buscó un lugar en el que refrescarse.

Mientras, y con la puerta ya cerrada, Nanoha se sintió por fin libre de endiñarle a Fate una buena patada que, si no hubiera sido por el lío de mantas en el que se encontraba atrapada, la hubiera tirado de la cama.

-¿Pero en qué demonios pensabais? –Con la respiración aún alterada, jadeaba mientras miraba con indignación a la rubia.

-¿No es obvio? Continuar con lo que estaba haciendo antes de que aquel idiota llegara para interrumpirnos.

-¡¿Es que habéis perdido la cabeza?! Besarme ah… ahí sin ningún pudor.

-Bueno, no tuve la impresión de te disgustase tanto antes de llegar el fantoche… ni tampoco después

-¡Fate! Había un hombre en la habitación ¿Cómo se os ocurre tal cosa?

-¿Por qué? ¿Hubieras preferido que él terminara el trabajo?

Por un momento sintió una punzada de dolor por las palabras de la rubia, pero Nanoha no pensaba picar y acabar dejándose llevar por unas estúpidas acusaciones. Muchos años de discusiones con Vivio le habían enseñado a diferenciar cuando algo se decía en serio y cuando era la ira quién hablaba.

-Ciertamente el capitán es un hombre apuesto, muchas en el castillo estarían más que encantadas de recibir sus atenciones… -Fate la miraba incrédula y su expresión iba cambiando de la sorpresa inicial a un enfado descomunal con cada palabra –Es elegante, fuerte, con carisma y una sonrisa encantadora –Nanoha apenas si podía contener la risa observándola –Sin embargo, carece de algo en cierto importante. Por muy caballero o galán que sea, no poseerá jamás unos labios tan suaves y carnosos como los vuestros –su pulgar acariciaba sin prisa su boca –y, lo más importante, carece de vuestras manos, estas manos que me han hecho tocar al cielo sin descanso durante estos tres días.

A medida que hablaba iba besando con cuidado su manos para, justo al terminar la frase, acabar introduciendo uno de los dedos en su boca. La estudiante la contempló en silencio.

-No deberías haber hecho eso.

-¿por qué?

-Porque me temo que, ahora, vas a estar otros tres días más enferma.

-o-

Hayate estaba de mal humor y era incapaz de ocultarlo. Había pasado semanas enteras pensando, planeando, cómo hacer que el consejero del rey decidiera a su favor y ahora, cuando la situación no podía ser más propicia, a su amiga se le ocurría enfermar. "Si es que dicha enfermedad es cierta". Tenía grandes sospechas de que el inoportuno malestar tenía más de invención que de realidad, lo que no entendía era el por qué.

Si bien la joven madre nunca estuvo muy alegre de que un extraño decidiera sobre el futuro de su hija, eso no explicaba su largo enclaustramiento. Un día, día y medio… hubiera podido comprender una ausencia así. Hasta ella se apiadó al ver como el capitán la atosigaba durante toda la noche, pero hasta ahí llegó. Ya no podía consentir más el comportamiento de Nanoha, ésta debía afrontar la realidad como lo que era, una mujer adulta, y dejarse de remilgos.

Apenas le quedaban unos pasos para llegar a la cámara de la susodicha. Estaba preparando su sermón cuando la puerta se abrió para dejar salir a una rubia muy sonriente.

Fate, qué extraño veros… por aquí!

-Ah! Buenos días Lady Hayate.

-Sin duda son buenos para vos, irradiáis felicidad querida.

-Jajaja… es posible. –Un leve sonrojo subió por su rostro –Bueno, debo irme. Vivio me está buscando.

-Eso puedo aseguráoslo. De hecho, creo que lleva buscándoos un par de días.

La afirmación fue hecha más para sí misma que para su interlocutora y si se paraba un momento a pensarlo, hasta ese preciso instante no se había percatado de que realmente así era. La niña pasaba las horas preguntado por su institutriz… En la mente de Hayate un pequeño engranaje comenzó a moverse.

-Es un nuevo juego, yo voy dejando pistas por el castillo y Vivo tiene que encontrarme. Es como una yincana.

Una ceja castaña se levantó confusa "¿Yincana?" Pero por extraordinario que fuera, al menos para ella, el deber pudo más que la curiosidad, y acabó entrando en la habitación sin perder más tiempo. Si pensó que las sorpresas se acababan ahí, se equivocó.

-Ya pensaba que de verdad os marchabais, al contrario que en vuestros pasados intentos.

-Y yo pensaba que erais una decente madre de familia.

Nanoha se regañó mentalmente por su falta de prudencia para luego despotricar en silencio contra la rubia por no ser ella quien atravesara la puerta. De entre todas las personas posibles, su mala fortuna le tuvo que traer a su amiga justo en el peor momento posible. Suspiró despacio "podría haber sido peor, al menos no me ha traído el desayuno". El día se auguraba largo. Tras recomponerse mentalmente, y de la manera más elegante que fue capaz, subió la túnica que en esos momentos caía libre hasta su cintura. Aún sin darse la vuelta para encararla, contestó a su amiga.

-No sé dónde veis la indecencia. Estoy en mis aposentos y sois vos la que habéis entrado sin anunciarse.

-Si pretendéis que crea que "ésta" es vuestra forma habitual de vestir cuando os encontráis en privado estáis realmente bajo los efectos de la fiebre ¿Y qué es ese olor? ¿No sabéis que los enfermos deben respirar aire fresco?

Hayate recogió la tela encerada para dejar sitio a un poco de viento mientras no paraba de pensar en lo extraño de todo aquello.

-Sé lo que vais a decirme.

-¿A sí?

-Sí y podéis ahorráoslo. Ahora mismo iba a vestirme para reunirme con el capitán.

-¡Aleluya! Se ha obrado un milagro.

Su amiga le soltó una mirada asesina, pero ella ya estaba curada de espanto. De hecho sonrió al ver por fin de vuelta aquel espíritu combativo. Durante los últimos días había mostrado un comportamiento extraño y se alegraba sinceramente de verla llena de energía nuevamente. Aunque si lo pensaba bien, no habían sido solo las jornadas previas al mensajero, hacía semanas que el carácter de Nanoha parecía una auténtica montaña rusa. Las pequeñas piezas empezaban a encajar en su mente pero aún faltaba algo…

-¿Acaso pensáis permanecer ahí parada mientras me cambio?

-¿Acaso os molesta?

La pelirroja se volvió con cara de pocos amigos.

-¿Acaso sois una niña de cinco años Lady Hayate?

-Aca… -Estuvo a punto de responder, el cuerpo se lo pedía a gritos, pero sabía qua acabar en una discusión estúpida con su amiga (por muy divertido que fuera) no le daría la respuesta que estaba buscando. Sabía perfectamente que botones debía apretar si quería sacarle información jugosa, a pesar de no saber aún cual sería.

-Tenéis razón, no es molestaros el motivo que me ha traído a vos.

-Jajaja ni si quiera vos os lo creéis –La joven madre comenzó a deshacerse de su camisón para buscar ropas más adecuadas. Estaba claro que Fate no iba a volver pronto.

-Cierto, solo lo digo por ser amable jejeje

Nanoha desvió la mirada hacia ella un segundo pero no dijo nada, debía escoger un vestido para su estúpida entrevista con el capitán. Sus ojos se paseaban por entre las diversas opciones intentando decidirse "¿Debería ponerme el azul?

-Así que… ¿Ya estáis recuperada?

-Sí, gracias por vuestro interés –No, el azul sería demasiado obvio. Quería lucir despampanante para Fate y que ésta se arrepintiera de haber abandonado la habitación.

-Me alegro, tanto vuestra hija como yo comenzábamos a echaros en falta.

-Sería la primera vez entonces, no os recuerdo nunca llorando mi ausencia o velando mi lecho muerta de la preocupación-¿El verde? "Definitivamente no, tiene demasiados cordajes y se convertiría en una auténtica molestica cuando volvieran a sus aposentos para…"

-Tampoco es que hubiera mucho sitio libre, pues vuestro lecho ha estado ocupado todos estos días por Fate.

¡POM!

Hayate sonrió con malicia, por fin había dado con la clave.

-No… no sé a qué os referís. –Tras cerrar el baúl de golpe, su amiga parecía sufrir un repentino ataque de nervios.

-Bueno, es innegable que ha estado acompañándoos día y noche, así pues me pareció innecesario someterme yo también al riesgo de contagio. Una gran mujer nuestra Fate.

-S… Sí, una gran mujer sin duda. –Intentó probarse como mejor pudo el vestido que la casualidad dejó en sus manos antes de que su amiga casi le provocara un paro cardíaco.

-El hombre que consiga su favor será muy afortunado, me pregunto quién será. Con tanto soldado paseando por el castillo es cuestión de tiempo supongo.

-Ja!

-Decíais algo querida

-No nada.

A veces la castaña sentía pena por su amiga, por mucho que lo negara, Nanoha era un libro abierto en cuanto a emociones se trataba. Todo, absolutamente todo lo que pasaba por su cabeza se traducía inmediatamente en elocuentes gestos, pequeñas muecas, sonoras risas… y ahora Hayate no sabía qué hacer con tanta felicidad contenida. Aquello iba a ser un problema.

-o-

AN: Buenas!

Aquí otro capítulo más de "La Batalla de las Antorchas"… Por fin! Sinceramente, esta historia se me ha atragantado un poco y ahora mismo me veo un poco falta de inspiración. Aspecto que se nota en el capi, pues se da muy poca información nueva. Mi intención sigue siendo la de acabar la historia, pero me temo que no puedo prometer un gran cierre. Intentaré escribir algo decente eso sí. Supongo que al final lo mío son las historias sencillas. En fin, espero que el capi os guste y no dudéis en escribir vuestra opinión, crítica, saludo…

Por cierto, recuerdo que alguien dijo no entender el "flash back" en el capi anterior. Bien, es sencillo: Esa noche despertó el deseo sexual de Nanoha gracias a una achispada y envalentonada Fate. O esa era mi intención con el "fb", pero no encontré la forma de encajarlo bien en el capi, de ahí que solo pusiera un pequeño vistazo (no pude resistirme jejeje). Y sé q prometí escribir toda la "historia" en este, pero sigo sin saber cómo entrelazarlo en el relato de forma natural.

Bueno, un saludo a tod s y gracias por leer ^^