A la mañana siguiente de la fiesta, Kate despierta a Rick con el desayuno en la cama.
-Buenos días, lindo.
Rick se sonríe mientras se incorpora en la cama.
-Buenos días, linda.
El la besa cálidamente.
-Iba a traerte yo el desayuno pero supongo que me quede dormido.
-Tenemos toda la vida para traernos el desayuno.
El nuevamente la besa.
-¿Cómo te sientes, Kate? No me refiero físicamente, sino con todo esto… con nosotros casados.
Ella le sonríe mientras se acomoda junto a él en la cama.
-Rick… todo lo del casamiento fue increíble, pero para mí el casarse no significa en si un cambio. Seguimos siendo los mismos, solo que pusimos en palabras nuestros compromisos con el otro, y compartimos nuestro amor con las personas que queremos. No lo malinterpretes… me siento muy feliz de que haya sido así.
-Yo también. Es… Se siente bien todo esto, tú y yo…
-Lo sé.
El resto del desayuno acontece en silencio, cada uno inmiscuido en sus pensamientos.
Luego, cada uno se toma su tiempo para asearse y vestirse, ya que van a ir a comprar algunas provisiones.
Una hora más tarde, llegan caminando tomados de la mano a un supermercado. Es la primera vez que ambos se encuentran realizando esa tarea en conjunto.
Rick toma un carrito y comienzan a pasearse por las góndolas viendo que llevar.
Mientras Kate coloca alimentos y bebidas, Rick solo coloca dulces y helados.
-Rick, no podemos llevar tantos dulces, ni tantos helados. ¿Quién va a comerse todo eso?
-Nosotros lo haremos. Kate es sorprendente que casi no tengas antojos, creo que hasta yo los tengo.
Kate se sonríe, y siguen caminando.
Finalmente se dirigen a la caja registradora. La cajera, una mujer mayor con unas cómicas gafas de marco rojo, se sorprende al ver tantos potes de helado, tantas barras de chocolate, caramelos y demás. Y comenta alegremente:
-A alguien le encantan las cosas dulces por lo que observo.
-A ella.
Castle la señala a Kate.
-Está embarazada.
Kate se ruboriza y mira a Castle con el seño fruncido.
-Ustedes son los que se casaron ayer ¿Usted es el autor, cierto?
-Sí, somos nosotros.
-Los felicito. Hacen una pareja encantadora.
-Gracias, señora.
Terminan de embolsar todo y pagar, y se retiran de allí.
Afuera Kate golpea a Rick en el brazo.
-Tú eres el de los antojos, Rick. Sabes que me avergüenzas estas situaciones.
-Fue divertido ver tu rostro, Kate. Es increíble cómo te gusta pasar desapercibida cuando no se trata de trabajo.
-No es pasar desapercibida, pero no me agrada ser el show. Como a otros.
-Amo ser el show. Pero también puedo pasar desapercibido si quiero.
-No quiero que no seas quien deseas ser, Rick. Tan solo déjame no me arrastres a escena a mi también.
-Lo siento.
Kate le da un cálido beso en la mejilla.
-Te amo.
Continúan caminando hasta la casa, donde acomodan todo en sus respectivos lugares.
-¿Qué quieres hacer hoy, Kate? Los Hamptons no son Paris, no tenemos muchos sitios para ir, pero…
-….Me encanta este sitio. Me cautiva la tranquilidad que envuelve el ambiente. Podríamos ir a la playa. Tal vez comer allí.
-Iremos a la playa entonces. Es un día hermoso.
Luego de preparar el almuerzo para llevar a la playa, de colocarse sus trajes de baño, y tomar algunas cosas más, se encaminan para encontrar un buen sitio, no muy soleado ni demasiado a la sombra.
Se acomodan, Rick se saca la remera para tomar un poco de sol.
-¿No quieres quitarte la ropa, Kate? Un poco de sol te vendría bien.
-Estoy bien.
-Tengo protector solar, no te hará daño el sol.
-No quiero tomar sol, Rick. Estoy bien.
Rick nota cierto aire de represión en la contestación de Kate. La siente incómoda.
-¿Qué sucede?
Kate lo mira a los ojos. Él la toma de la mano.
-Puedes contarme, Kate.
-Es solo que… no me veo bonita en el traje de baño. Estoy gorda, Rick.
El se sonríe.
-No estás gorda. Estas embarazada. Y nunca podrías verte fea, Kate. Si no te sientes cómoda lo respeto, pero no tienes de que avergonzarte. Soy yo, y ya te he visto con la panza y sin ropa.
-Lo sé. Pero es que cuando me puse el traje de baño y me mire al espejo me vi tan… no sexy.
-Kate tu serias sexy hasta con bigotes.
Ella se sonríe.
-Nunca me veras con bigotes, Rick.
El se sonríe.
Luego, Kate lo duda un instante pero acaba sacándose la remera.
-Eres hermosa.
Rick le acaricia el vientre.
-¿Te imaginas alguna vez como será cuando nazca?
-Todo el tiempo. Imagino que haremos, a que jugaremos… se que tu serás un padre fantástico porque te veo con Alexis… pero me pregunto como seré yo como madre.
-Fantástica también.
-No puedes saberlo… ¿Qué sucede si soy una pésima madre?
-Kate… tu inseguridad es normal, pero te aseguro que infundada. Serás una madre extraordinaria.
-No sé qué haría sin ti, Rick. Todo el tiempo intentando darme confianza, y remontándome la autoestima.
-Tú me ayudas a mi también, Kate. Para eso estamos, para apoyarnos, comprendernos…
-Es inentendible que tus esposas anteriores te hayan perdido, eres el mejor hombre del universo, Rick.
-¿Qué hay de tus novios, Kate? Se han perdido a la mujer más increíble que he conocido.
-Tal vez es realmente como te dije en la fiesta… el destino.
-Ya lo creo que sí.
Pasan todo el día en la playa. Incluso se meten un poco al mar y juegan en el agua como si fueran dos adolescentes.
Y así, entre la playa, caminatas y puestas de sol, pasan una semana de luna de miel.
Luego, ambos bronceados y felices regresan a retomar sus vidas, el trabajo, escribir, y amarse cada día más, viendo crecer el vientre de Kate, y acortarse cada vez más el tiempo en que finalmente verán a su bebe.
Así pasan cinco meses. Kate ya casi no acude a la comisaria, y cuando lo hace es más por no perder la costumbre ya que no puede trabajar en su condición. Pasa el tiempo en el apartamento, comparte tiempo con Martha y Alexis, recibe la visita de su papá y sus amigos, y para variar, ayuda a Rick en su trabajo o sino tan solo lo observa escribir. Lo cual hace comprender a Rick lo que se siente el que te observen trabajar.
Una noche, mientras Kate se está cambiando de ropa para irse a dormir, comienza a tener fuertes contracciones. Al principio se asusta, pero luego intenta calmarse, toma asiento en la cama y comienza a llamara a Rick. Pero instantes después quien se presenta en el cuarto es Alexis.
-Kate, ¿Qué sucede?
-Tengo contracciones, Alexis. ¿Dónde está tu papá?
-Salió. Hace tan solo un instante, es que me dio ganas de helado y el… perdóname Kate.
-No tengo nada que perdonar, Alexis. Ven, ayúdame a incorporarme. Creo que ya pasaron las contracciones.
Alexis toma a Kate de un brazo y la ayuda a ponerse pie. Pero nuevamente fuertes contracciones la hacen volver a sentarse en la cama.
-Kate creo que mejor llamo a papá.
Alexis toma su teléfono y llama a Castle. Pero enseguida oyen el teléfono de él sonando sobre su mesita de luz.
-Me parece que se olvido su teléfono.
-¿Esta Martha?
Alexis asiente.
-No creo poder aguantar mucho más, Alexis. Tengo que ir a la clínica.
Una nueva contracción ocurre.
Martha entra en la habitación.
-Oí los gritos desde… ¿Qué sucede?
-Creo que Kate tendrá al bebe… papá salió y se olvido el teléfono. ¿Qué hacemos?
-Tendremos que llevarla a la clínica nostras. Kate, linda, ¿confías en nosotras?
-Claro que si, Martha.
-Bien, Alexis, prepara el bolso para ir a la clínica.
-¿Qué debo poner en el?
Una nueva contracción, esta vez mas fuerte y prolongada.
-Un camisón, pantuflas, ropa para el bebe… no lo sé, Alexis, lo que pienses que pueda necesitar.
Mientras Alexis prepara el bolso, Martha se sienta junto a Kate e intenta ayudarla a tranquilizarse y a respirar con calma. Kate está muy nerviosa, casi al borde de las lágrimas.
-Tengo miedo, Martha. No sé cómo hacer esto… yo… me duele mucho….
-Cálmate, querida. Estamos contigo, y Richard llegara a tiempo.
Alexis ya tiene el bolso listo.
-Le dejare a papá un mensaje en su teléfono y una nota en la entrada.
-Ven querida, sostente de mí.
Martha ayuda a Kate a levantarse y a caminar hacia la salida.
Alexis le deja la nota a su papá tal como dijo, y luego salen.
Minutos después, las tres mujeres están a bordo del coche de Kate.
Alexis al volante, Martha en el asiento trasero con Kate.
-¿Alexis estás segura que puede conducir?
-Siempre y cuando no me arrestes por no tener registro para hacerlo.
-Conduce con cuidado. ¿Sabes ir a la clínica San Sebastián?
-Es la misma de cuando te…
-…esa es.
-No te preocupes, Kate. Allí vamos. Todo saldrá bien.
Quince minutos luego, arriban a la clínica, y Martha ayuda a Kate a salir del coche. Rápidamente, Martha y Alexis, una a cada lado de Kate, la acompañan para ingresar al sitio.
Mientras, Rick llega al apartamento con el helado que acaba de comprar.
-¡Alexis! Me demore porque estaba todo cerrado, y la única tienda que encontré no tenia de chocolate, y me di cuenta que olvide mi teléfono aquí, y… ¿Alexis?
Rick busca a su hija por el living, la cocina, su estudio, el cuarto de ella. Le parece extraño que no ve a su madre tampoco, ni a Kate.
Guarda el helado, y al regresar hacia el living ve la nota que dejo Alexis pegada en la puerta.
"Pa, Kate va a tener al bebe. La abuela y yo la acompañamos a la clínica. Te vemos allí. Alexis."
Castle corre inmediatamente a tomar su teléfono y las llaves del coche y se va corriendo.
Por otro lado, Kate toma asiento porque acaba de sufrir otra contracción, aunque está un poco más leve. Martha se dirige a la recepción para pedir una silla de ruedas y la admisión de Kate, y Alexis está afuera intentando comunicarse con su padre.
Mientras, Kate intenta respirar y mantener la calma. Alguien se acerca y se para frente a ella.
-¡¿Kate?
Ella mira hacia el frente.
-¡Josh!
