SRR 2: Phoenix Revenge

Cap 10

"Peligro alrededor"

Tokio Japón

Serena entra junto con Darien en las oficinas de la empresa hasta la sala de juntas, TK se haya allí junto con Chikane Yamada y su inseparable mano derecha, Alluminum. Al entrar los ojos azules lacerantes de Serena se cruzan con las pupilas rojizas burlonas de la mujer rubia que mueve los dedos de su mano juntando las puntas de estos mientras sonríe malévolamente.

-TK, estamos aquí.-dice ansiosas ella.

-Es un alivio verlos a los dos, las cosas están realmente mal, si no pagamos el total de dinero de la demanda en la fecha establecida van a embargar la empresa. -explica el joven pelirrojo, Serena se sienta a su lado y observa junto con Darien el oficio con la demanda.

-¡La cantidad es imposible! -se alarma Darien.

-Lo sabemos joven Chiba, por ello mi ofrecimiento de hacer el préstamo, después de todo soy parte de esta empresa y no quisiera que una mala decisión. -sonríe Yamada mirando a Serena con evidente burla. -tomada en un momento de ofuscación por la señora Chiba traiga consecuencias graves a nuestros intereses.

-Creo recordar que el memorándum que llegó a los empleados fue iniciativa suya señora Yamada, así que no comprendo por qué solo aparece la firma de Serena. -dice TK molesto, la mujer rubia lo mira fulminándolo con sus pupilas rojizas.

-¿Insinúa algo contra la señora Yamada Señor Tsukino? -salta Alluminum de su silla.

-Hago preguntas para aclarar todo ya que ese es mi trabajo. -responde TK.

-Entiendo su desconfianza señor Tsukino, siempre le he sido antipática y jamás ha confiado en mí, comprendo eso al ser cercano colaborador de la señorita Hino y compartir sus prejuicios a mi persona, pero ahora mismo le daré dos muestras de que mi único interés en este asunto es ayudarlos, primero, la misma señora Chiba le puede decir si es que yo en algún momento la obligué o coaccioné para que firmara esos papeles. -anima Yamada, Serena la mira furiosa.

-Jamás insinué tal cosas señora Yamada, únicamente expuse lo que me pareció incongruente respecto a esta demandad. -añade TK.

-De igual manera joven Tsukino, Usted tiene dudas respecto a mis intenciones, despejémoslas ahora. Señora Chiba, diga delante de todos si las sospechas de su primo son verdaderas. -anima Yamada, Serena la mira con un fulgor de odio en sus pupilas azules, otra vez esa mujer terrible la estaba dominando y provocando. -Dígalo. -insiste Yamada sonriendo.

-¡¡¡SI ES VERDAD ESA MUJER TERRIBLE ME ESTA EXTORCIONANDO!!! -le dan ganas a Serena de gritar en medio de aquel lugar y poner fin a toda esta horrible situación. -No es verdad, la señora Yamada lo único que hizo fue sugerir el cambio de personal, yo tomé la decisión TK, Darien, ella jamás me presionó… -su voz se quiebra un poco bajo las pupilas rojizas. -ni hizo algo en contra de mi o de la empresa. -termina ella, TK observa a su prima y luego a Chikane Yamada.

-No era necesario que hicieras esto Serena, en verdad no lo era. -asiente Darien al verla abatida.

-Si lo era joven Chiba, ahora no hay dudas sobre mí ni sobre mis intensiones con esta empresa, y para demostrárselo aún más, les diré cual es mi verdadera motivación en todo esto para aclarar los malentendidos, haré el préstamo que necesita su empresa para salir adelante y no cobraré absolutamente nada de intereses ni pondré fecha para el pago. -ofrece Yamada, tanto TK como Darien la mira asombrados de un gesto así en alguien de quien ambos desconfiaban.

-Señora Yamada… ¿Por qué haría algo así por nosotros? -cuestiona Darien.

-Porque jamás he sido su enemiga Darien, porque mi único interés es la empresa que en cierta forma también es mía y porque veo en esto la oportunidad de ganarme su confianza, de una vez por todas actuemos como equipo y no como enemigos, eso fue algo que por desgracia la señorita Hino jamás comprendió. -reitera Yamada, los tres chicos siguen callados. -Si necesitan tiempo para pensarlo se los puedo dar, estoy dispuesta a formar cualquier contrato que redacten con las condiciones que lo redacten, Aya tiene listo el depósito para hacer la transacción por internet, bastará que me llamen y entonces tendrán el dinero. -acaba la mujer rubia saliendo de la sala de juntas con su secretaria cerrando la puerta.

-¿Qué opinas de esto TK? -cuestiona Darien. -¿Crees que sea verdad lo que ella ofrece?

-Amigo, en este momento no creo que cuestionarnos la bondad de la señora Yamada sea inteligente, no tenemos salida, he investigado las condiciones de un préstamo de esa magnitud en otras instituciones y definitivo en menos de medio año los intereses nos comerían, ni en los mejores tiempos de la empresa cuando tía Serenity la llevaba tuvimos ganancias suficientes para pagar esto, aquí están tres opciones. -propone TK largando los papeles a Darien quien los mira y luego los pasa a Serena que se ha quedado ausente mirando a la nada. -¿Serena?... ¿Qué opinas?

-Yo creo que no debemos dejar que esa mujer se adueñe de la empresa más de lo que ya lo ha hecho TK, se que crees que no podremos con el préstamo, pero sé que juntos lograríamos algo, si mamá y Rei pudieron levantar la empresa cuando estuvimos en peores momentos, creo que tu y yo podríamos hacerlo también. -opina Serena con evidente tono de seguridad que hace a su primo sonreír.

-Pero Serena, tú no puedes trabajar en la empresa… -se sobresalta Darien. -debes cuidarte, por ningún motivo permitiría que te fatigaras.

-Sé lo que hago Darien y conozco mi límite, mientras este no llegue lucharé por el sueño de mi madre, de mis tías y de Rei. -termina la rubia.

-Serena, me has dado una gran lección, antes de oírte estaba casi seguro de que solo había un camino, ahora, creo que si podremos lograrlo, quizá si gestionamos una prórroga con las autoridades podremos buscar más opciones de crédito en algún banco del extranjero en que los intereses sean menores. -sonríe el pelirrojo.

-¿Estás creyendo en mí TK? -se emociona Serena.

-No solo creo en ti prima, haré todo lo posible porque lo que has dicho sea verdad. -acaba el pelirrojo y sale a llamar a las dos mujeres que esperan en el pasillo.

-¿Han tomado una decisión? -cuestiona Chikane Yamada al llegar de nuevo a la sala de juntas.

-La hemos tomado señora, rechazamos su propuesta. -añade TK, Yamada crispa de rabia su puño mirando a Serena que por primera vez se ha atrevido a desafiar un deseo suyo.

-No pueden hacer eso, ¡Condenan a la empresa al fracaso! -estalla Yamada golpeando la mesa con el puño.

-Lo lamentamos señora Yamada, pero ahora estamos de acuerdo en algo, no vamos a dejar que un extraño. -subraya ella las últimas palabras. -se quede con lo que es de nosotros. -firme Serena.

-Es una decisión precipitada e insensata, deberán pensarlo mejor. -inquiere Yamada.

-No hay que pensar nada, salvaremos la empresa con nuestros propios medios Señora, y en este momento Darien y yo con nuestras acciones juntas somos mayoría así que es una decisión tomada. -inquiere Serena con renovadas fuerzas, Chikane la mira furiosa e irritada.

-Señora Chiba, creo que hay algunos aspectos de nuestra charla pasada que ha olvidado… -sisea Yamada intentando por todos los medios recordar a Serena en qué posición se hallaba, los ojos de Yamada y los de la joven rubia se encuentran en un choque de voluntades solo evidente para ellas. -no desearía que esta decisión trajera desagradables consecuencias. -encubre muy bien ella el chantaje sonriendo, Serena entonces suda frío y siente que la fuerza inicial que había adquirido para enfrentarse a esa mujer se desvanece, la está amenazando, y ella sabe lo que una amenaza de Chikane Yamada significa, siente de pronto que todo le da vueltas, en su arranque de valor se había olvidado que ahora debía tener aun más cuidado, si solo hubiera sido ella ya no temería tanto, pero ahora no estaba sola, ahora había alguien más a quién proteger, abrumada se sienta en la silla.

-¡Serena estás bien! -se alarma Darien.

-Si yo… estoy bien… no es nada grave… -dice ella entrecortadamente.

-Darien, si desean retirarse lo comprendo, puedo hacerme cargo de todo. -anima TK.

-Lo haremos TK. -angustiado Darien.

-¡No!… me quiero quedar… -insiste ella.

-Lo siento Serena, esta vez no voy a ceder, iremos a casa y con el médico. -insiste Darien.

-Háganlo Chiba sama, el joven Tsukino y yo nos quedaremos a resolver esta dificultad, debe cuidar a su esposa. -insinúa Yamada.

-Así lo haré, cuidaré de ella y de mi hijo. -con orgullo Darien, Serena lo fulmina con la mirada, TK los mira azorado al igual que Alluminum.

-¡Un hijo!... los felicito a ambos, un hijo siempre es una bendición. -sonríe Yamada mirando a Serena con burla evidente. Serena sale del lugar seguida de Darien mientras la mujer rubia de ojos rojizos sigue sonriendo.

-¡Serena! ¡Espera! -la detiene su esposo del brazo, ella lo lanza lejos de un empujón visiblemente alterada.

-¡¡Con que derecho le dijiste a esa mujer sobre mi hijo!! -ruge ella. -¿¡Te das cuenta de lo que hiciste!? -lo avienta ella con lágrimas en los ojos.

-Serena… ¿Qué te pasa?... ¿Por qué te pones así? -dice él. Serena llena de miedo, confusión e ira lo sigue empujando del pecho hasta que siente que de pronto todo da vueltas a su alrededor, la voz de Darien se hace cada vez más lejana hasta que todo se desvanece. -¡Serena! -la sujeta en sus brazos Darien.

-¡Joven Darien que ocurre! -aterrada la secretaria.

-No lo sé Mariko, la llevaré al médico. -dice él caminando con Serena en brazos hacia el elevador. -por favor llama a casa y dile a Luna, estaremos en el hospital central.

-Vaya… no se preocupe… -insiste la secretaria. -Gran Kami… protege a la señorita Serena. -reza la secretaria mientras toma el teléfono y marca a la residencia Tsukino.

Castillo Schmiedburg Hamburgo Alemania.

Akane Karasuma se da cuenta de que lleva en su mano la peineta plateada de Rei y entonces regresa para dársela; ella misma la había elegido como complemento del atuendo de ella y olvidó dejárselo, así que regresa corriendo y sube las escaleras.

-¡Reiko sama yo olvidé… -pero el sonido de algo metálico la hace mirar aterrada a la escalera, Rei mira también como el carro del té avanza hacia ella, intenta mover su silla pero el espacio del descanso de la escalera es muy reducido, un movimiento significa una caída segura…

En la sala del castillo Artemis y Diamante hablan acerca de los patrocinadores para la temporada siguiente en el momento que Yuuto entra a anunciar que la señorita está lista, cuando escuchan el estruendo metálico, se miran un instante y Diamante es el primero que sale corriendo, el mayordomo detrás y Artemis al final lo más rápido que le permite su paso con el bastón. Al salir se encuentra con el espectáculo de la bajilla tirada en el suelo, y en el descanso de la escalera Rei mirando angustiada como Akane Karasuma se ha tendido en la escalinata unos escalones antes para detener el carro metálico que ha caído sobre ella y se haya volcado sobre uno de sus pies.

-¡Reiko! -alarmado Diamante corre a la escalera y se abraza de la chica de la silla de ruedas. -¿Estás bien? ¡Qué pasó! -aterrado.

-Estoy bien Dietr… Karasuma… Harima… ella está herida. -dice alterada Rei, el mismo Yuuto llega corriendo del pasillo, Diamante se agacha a ver a la joven pelirroja que está tendida en el escalón y retira el carro metálico, la joven emite un leve quejido, Artemis llega ya.

-Reiko hija qué ocurrió. -asustado Artemis.

-No lo sé padre, solo estaba aquí y ese carro metálico se precipitó por las escaleras, intenté moverme pero hubiera caído, Harima se interpuso y lo detuvo pero la lastimó del pié. -asustada ella, Diamante levanta en brazos a la chica pelirroja.

-No te preocupes "Thunder" la llevaremos a su habitación. -dice el chico subiendo las escaleras.

-Tenga cuidado joven Dietr, hay muchas cosas tiradas en la escalera. -previene Yuuto que ya recoge algunas tazas rotas y platos.

-Enviaremos a las doncellas para que la atiendan Dietr, y llamaremos a un médico. -calma Artemis, luego mira el desorden del accidente preocupado. -Yuuto, ¿Cómo pasó esto?

-No hay razón aparente señor, el carro estaba cerca de la habitación, la única posibilidad es que alguien lo haya…

-¿Lanzado? -adivina el millonario.

-Pero quién o porqué lo haría. -cuestiona Rei.

-Es lo que no sabemos hija… Yuuto… llama a todo el personal a la sala, mucamas, jardineros, todos, esto tiene que aclararse ya. -molesto Artemis; en el piso de arriba Esmeralda se oculta en una de las habitaciones y cierra la puerta, ha visto entrar a Diamante con la joven pelirroja en brazos en una habitación.

-¡Maldita entrometida criada de la inválida!... esto no está bien, creo que aunque no quiera deberé tomar otras medidas. -dice ella y toma su teléfono marcando un número. -¿Stefano?... es Esmeralda, si, sé que no te he hablado en mucho tiempo, pero no llamo con intensión de renovar amistades, quiero que hagas un trabajo… no me importa cuánto cobres, quiero que sea rápido y efectivo y claro, discreto, se que eres el mejor para eso… si claro mañana a las doce en el muelle 23, te daré todos los datos… nos vemos. -cuelga la mujer el teléfono cerrando su celular y sonríe. -de una forma o de otra Reiko Hasegawa, terminaré contigo, no habrá quien te salve siempre. -acaba la mujer de cabello verde.

En la discoteca del centro de la ciudad en que con luces neón se puede leer "Hafenklang Exil" se escucha el estruendo de la música mientras los autos vienen y van, el joven japonés sale de la discoteca de la mano de la chica de cabello blanco, los dos van sonriendo mientras caminan por la ciudad.

-Así que ¿Qué opinas del paso "Meiou"? -ríe el chico bailando de una forma muy graciosa y haciendo reír a Bergerite.

-Es muy interesante Charlie, pero creo que el que inventó ese paso fue Michael Jackson y no Carlos Meiou. -el joven se rasca la cabeza.

-Touché… me descubriste… pero en verdad yo se lo enseñé. -le guiña un ojo Carlos, los dos caminan por el parque, la joven abajo y Carlos arriba de la jardinera haciendo equilibrio.

-La verdad jamás en mi vida me había divertido tanto. -dice ella.

-¿En serio?... teniendo este despliegue de vida nocturna europea… ¿Nunca habías salido? -extrañado el chico.

-Te dije antes que mis hermanas me cuidan mucho, y además… -se detiene ella dudosa. -no tengo con quién salir.

-¿No tienes novio?... no lo creo, una chica tan linda y además tan divertida y encantadora, deberías espantar a los galanes como moscas. -bromea Carlos.

-Es solo que yo soy algo… especial, me cuesta abrirme con todas las personas, a veces me da miedo la gente, como me vayan a tratar. -confiesa la joven de cabello blanco.

-Pues espero que esta no sea la única vez que salgamos Bergie. -le dice el chico y arrancando una rosa del jardín se la ofrece. -gracias por la noche más divertida que he pasado desde que llegue encantadora señorita. -se inclina él, la joven se sonroja al tomarla.

-¿Alguien te había dicho antes que eres un hombre muy caballeroso?

-Sí, muchas chicas. -guiña el ojo él. -gracias a mi tío Ken, que me enseñó todo lo que sé.

-En Japón debes ser todo un conquistador. -ríe ella.

-Lo era no te lo negaré… hasta que conocí a mi Minako, en cuanto ella entró a mi vida a mi no me hizo falta nada ni nadie más que ella. -dice soñador Carlos sentándose en una banca, Bergerite se sienta a su lado y suspira.

-Que afortunada en Minako de tener a alguien como tú. -dice ella sonriendo. -en verdad espero que las cosas entre los dos se arreglen, un amor tan lindo no debe perderse por orgullos tontos.

-Gracias Bergie, también lo creo así, verás que si logro mi sueño de ser piloto profesional, le dedicaré mi triunfo por la televisión y ella sabrá que no la he olvidado y que iba en serio eso de madurar. -añade él. -por cierto, debemos irnos ya, mañana tengo la prueba de velocidad con tu hermana Karmesite. -se levanta él. -¿Qué me aconsejas que haga con ella?

-Bueno, Karmesite siempre ah sido la más veloz de nosotras, el joven Dietr siempre entraba con ella si se trataba de cronometrar tiempos, tiene un instinto especial para eso, no solo es control como Calaverite, que hace recorridos impecables y nunca se sale de línea, Karmesite es más ortodoxa, tiene sus trucos para ir a velocidades terribles, ¿Sabes que la contrataban para pruebas de motores de autos prototipo en la F1?

-Wow… no sabía eso, así que será difícil, justo como me gusta. -sonríe él emocionado.

-Si no te dejas llevar por la adrenalina podrás con ella, Calaverite es, digamos, arriesgada. -advierte la chica.

-No tanto como yo. -sonríe Meiou con fatuidad.

-Yo lo sé Charlie, eres bueno, tienes magia cuando corres, pero para ganarle a mi hermana, necesitas algo más, debes aprender que no siempre gana el más veloz. -termina la chica y sigue caminando.

-Bergie… espera… ¿Cómo que no siempre gana el más veloz?...-la detiene Carlos del brazo pero al hacerlo la chica se desvanece. -¿Bergie? -la detiene él para que no caiga. -¿Qué te pasa? -asustado.

-Yo… no me siento… muy bien. -dice ella.

-Espera, ya casi llegamos al auto, vamos de regreso. -la detiene el chico del brazo, y al fin llegan al auto, al entrar en este le toma la temperatura y la siente realmente mal, unos hilos de sangre caen de su nariz y el joven debe limpiarlos lentamente con su pañuelo, después enciende el motor y toma su celular. -¿Petzite sama?...

-¿Joven Meiou?... disculpe pero es un mal momento, quizá deba llamar después, ¿Sabe?... son más de las doce de la noche y no encontramos a Bergerite, Calaverite y Karmesite la buscan ahora con sus amigas. -dice alarmada la chica.

-O Dios… -dice Carlos entendiendo todo. -¿Es que acaso Bergie no te dijo que saldría conmigo?... fuimos a la disco y a bailar. -dice el chico.

A Bailar! ¡Mi hermana no puede agitarse así! ¡En qué demonios estaban pensando!... ¿Ella está bien?

-Ese es el problema Petzite sama, ella se desmayó…

-¡Por Dios!

-Iremos la castillo, te veo allá… y créeme que yo no sabía nada de esto, no quise ponerla en peligro.

Solo tráigala rápido! -cuelga el teléfono la alterada chica, Carlos toma el volante y conduce por las calles nocturnas de la ciudad esquivando a algunos autos de la avenida principal con maestría, la chica inerte a su lado respira agitadamente.

-Gran Kami… espero no sea nada malo. -dice asustado el joven.

Hospital Central Tokio Japón.

Darien se pasea nervioso afuera del área de ginecología del hospital esperando el diagnóstico del médico, hasta que llegan su Padre y Taichi Tsukino apresuradamente.

-Darien hijo, venimos en cuanto Mariko nos llamó. -asustado Tamahome.

-Darien… ¿Qué tiene mi hija? -cuestiona Taichi ansioso.

-No habíamos querido decir nada aún tío Taichi, pero Serena está embarazada.

-¡Darien! ¡Hijo que noticia tan maravillosa! -emocionado Tamahome Chiba, pero Taichi se ha dejado caer en el sillón de la sala de espera con las manos en el rostro.

-Gran Kami… embarazada… y en el hospital… -murmura aterrado Taichi.

-¿Señor Chiba? -pregunta saliendo del consultorio el médico.

-Doctor, ¿Cómo está mi esposa y mi hijo? -cuestiona Darien.

-La señora se ha estabilizado, hizo bien en traerla, leí el informe de Tomomiya sama y veo que no ha sido la única vez que la Señora se siente mal, mareos, desvanecimientos, baja de presión, dolor de cabeza, náuseas, visión borrosa. -lee el diagnóstico el médico. -me temo Chiba sama que su esposa tiene todos los síntomas de una preeclampsia.

-¿Y eso es grave doctor? -cuestiona Tamahome.

-Si no se tiene los cuidados necesarios puede serlo, en estos casos hay un aumento de presión que trae problemas en la placenta, se corre el riesgo de que si la placenta no recibe suficiente sangre, su bebé recibirá menos aire y comida. Esto puede causar un bajo peso al nacer y otros problemas para el bebé mucho más si la madre vive en constantes ajetreos, tensiones y estrés, ya que puede derivar en eclampsia en los últimos meses lo cual es riesgoso pues provoca convulsiones y toxemia… ¿Alguien en la familia de la Señora Chiba tuvo esta misma dificultad?

-Sí, mi esposa, la madre de Serena, tuvo el mismo problema cuando ella nació. -confiesa Taichi.

-Ahora entiendo de donde viene. -añade el médico.

-Doctor… ¿Qué podemos hacer entonces? -angustiado Darien.

-Lo que ya he recomendado, que la señora tenga mucho reposo, nada de tensiones, vigilancia médica y si ella está tranquila no habrá más dificultades, la mayoría de las mujeres con preeclampsia dan a luz bebés saludables y hermosos, nos encargaremos juntos de que la Señora y su hijo estén sanos. -termina el facultativo. En ese momento llega TK y alcanza a escuchar las últimas palabras del médico.

-Gracias Doctor. -dice Darien aun abatido.

-Trasladaremos a la señora a una habitación y enseguida podrán pasar a verla, quizá por la tarde que terminen los exámenes de rigor sea dada de alta pero le programaré revisiones permanentes. -acaba el médico y sea aleja, los cuatro hombres se miran unos a otros.

-Creo que eso cambia las decisiones que tomaremos sobre la empresa, por más que Serena se oponga a que aceptemos el préstamo, no debemos fatigarla con más decisiones tensionantes para ella, así que TK, te dejo en libertad de aceptar ese préstamo y te pido que hagas todas las gestiones con Chikane Yamada. -anima Darien.

-¿Estás seguro de esto Darien? ¿Con todas las consecuencias que pueda traer? -duda un poco TK.

-Takeshi, ahora lo único que me importa es la seguridad de Serena y de mi hijo, la empresa, Yamada y todo lo demás puede irse al infierno. -añade el joven Chiba decidido, TK sonríe.

-Quizá tengas razón, no te preocupes yo arreglaré todo. -asiente el pelirrojo.

-Señor Chiba, pueden pasar a ver a la paciente. -Anuncia una de las enfermeras, los dos hombres y Darien desaparecen por el pasillo y el joven Tsukino se queda parado en medio del lugar.

-Por más que me duela él tiene razón, ya no tenemos tiempo… creo que ahora si terminaron las posibilidades de hacer resurgir la Liga de Aces. -tristemente el joven pelirrojo abandona el hospital.

En la habitación, Serena se haya sobre la cama mientras una de las enfermeras toma una muestra de sangre cuando Darien, su padre y Tamahome Chiba entran.

-Serena. -alarmado Taichi llega a su lado y acaricia lloroso las mejillas de la chica.

-Padre. -dice ella. -no te pongas así, el doctor habló conmigo, sé cuál es mi problema y me habló de todos los cuidados que debo tener, si los seguimos no habrá nada de qué preocuparnos. -sonríe forzadamente la chica.

-Hija, debí decirte esto hace años, pero hablarlo era doloroso para mí. -dice Taichi acariciando el cabello de su hija. -tu madre tuvo el mismo problema cuando naciste tú. -confiesa él, Serena lo mira sorprendida. -así fue, ella misma por su temperamento no quería estar tranquila y seguía con asuntos de la Liga y de la empresa, hasta que tuvo mareos y desvanecimientos, nos enteramos que era preeclampsia y entonces Akane y Hiroko se encargaron de hacerla guardar reposo aunque ella no quería, la cuidamos mucho, y aún así el día de parto fue horrible, llegué a pensar que las perdería a las dos… -las lágrimas ruedan por los ojos del hombre. -lamento estar alterado Serena, pero todo esto me recuerda los momentos más horribles y angustiantes de mi vida, y lo único que voy a suplicarte es que por favor hagas caso a las recomendaciones del médico, por tu bien y el de esa pequeña vida que llevas en ti, así como por todos los que te amamos, cuídate mucho, no quiero que se repita la historia… -angustiado Taichi.

-Papá...-dice Serena al comprender aquella historia y ahora que lo vivía ella misma, entender la angustia y el miedo que su madre debió sentir, así como valorar lo que Serenity sufrió para traerla al mundo. -Te prometo que lo haré, me cuidaré mucho, y obedeceré todas las ordenes del médico. -cede al fin la joven rubia, Taichi respira mas aliviado y besa la frente de su hija.

-Gracias. -dice ella.

-Creo que es mejor que esperemos afuera, vamos Taichi, iremos a la cafetería, estás algo alterado. -salen los don hombres, Darien se acerca a Serena y toma sus manos besándolas.

-Lamento haberte causado esto, jamás pensé que te alterara el hecho de que los demás supieran del bebé, en verdad lo siento princesa. -abatido él, tanto que Serena se conmueve, comprende que el pobre joven no tenía idea de quién era en verdad Chikane Yamada y que su intensión jamás fue exponerla a ella y a su hijo, sino todo lo contrario, el miedo estaba solo en ella al saber que ahora su hijo sería una nueva forma de control de Yamada para ella, pero también había algo más, ahora, ese bebé sería también una razón más para luchar contra esa mujer.

-No te preocupes Darien, yo no sé bien porqué reaccioné así, perdóname, a veces y mas últimamente no controlo mis emociones del todo. -se excusa ella sonriéndole. -pero no pasará más, ahora tengo a alguien por quien luchar, un motivo para ser fuerte. -acaba Serena acariciando su vientre, Darien pone su mano también sobre la de ella.

-Tenemos algo por lo que luchar linda, nuestro hijo. -acaba él mientras la joven madre no puede reprimir esa sensación de incomodidad al escucharlo decir con tanta seguridad que ese bebé era su hijo, ¿Estaba bien seguirlo dejando?... ella no tiene corazón para decirle lo contrario, ya que ni ella misma sabía la verdad, y ya no estaba segura de querer saberla, mucho más si esa verdad le traía recuerdos de un nombre que alteraba todo su universo, un nombre que de solo pronunciarlo, le llenaba el alma de dolor, Owen Thalassa.

Castillo Schmiedburg Hamburgo Alemania.

Carlos Meiou llegó al castillo con la joven en brazos, entró en él y en la sala lo esperaban las tres hermanas Müller, Calaverite asustada, Petzite seria y furiosa Karmesite.

-¡Bergerite! -corren a su lado la chica de cabello verde y su hermana de moño amarillo.

-La llevaré a su habitación. -dice Meiou y suben los peldaños de las escaleras hasta una de las muchísimas habitaciones del castillo en que recuesta a la joven desmayada de cabello blanco, al momento Petzite toma una jeringa de un maletín y coloca una sustancia en él, Calaverite la cubre con una manta.

-Karmesite llama al doctor Diermissen ahora mismo, tiene que venir o que nos indique si es necesario trasladarla. -pide la mayor de las hermanas, la joven de cabello azul marca en su celular, y habla con alguien, Carlos no entiende del todo aquel chorro de palabras en alemán, y discretamente se hace para atrás, Karmesite lo mira furiosa después de colgar.

-¡Supongo que ya estarás contento! -le espeta llorosa aventándolo. -¡Lo que le pase a mi hermana será tu culpa! -grita ella en inglés, el abatido chico no sabe qué hacer.

-¡Cálmate hermana! -la detiene Calaverite, al fin la chica de cabello verde se acerca a ella y le da una fuerte cachetada.

-¡No hagas mas difícil las cosas Karmesite! ¡Vete de aquí hasta que te calmes! -indica la mayor, su hermana furiosa sale de la habitación dando un portazo. -Calaverite cuida de ella hasta que llegue el médico, hablaré con el joven Meiou. -pide la mayor y sale de allí junto con Carlos, caminan por el pasillo, el abatido joven japonés camina detrás de la joven alemana, en silencio y callado, apenado y angustiado.

-Petzite sama yo… juro que no sabía que ella estaba mal… y ella me dijo que había avisado en dónde estábamos. -comienza Meiou apenado.

-Entiendo eso, no lo culpo de nada joven Meiou, ya sospechaba que ella no nos diría la verdad, antes no le importaba mucho, era consciente de su enfermedad y obedecía siempre al médico y a nosotras a pesar de lo exagerado que parecía nuestro cuidado, pero ella lo aceptada, hasta que llegaste tú. -comenta Petzite sonriendo, Meiou abre mucho los ojos. -sabía que algún día tenía que pasar y temía que pasara porque ahora todo va a ser más doloroso para ella y para todos.

-Pero ¿Qué tiene Bergie? -cuestiona interesado Carlos.

-Leucemia Mieloide Crónica. -explica Petzite apretando los puños. -no sabíamos sobre esto hasta que ella entró a la preparatoria, le exigieron un examen médico y le detectaron esa enfermedad desde hace tres años… hemos tenido todos los cuidados y ella está en tratamiento pero no hay mucho que hacer.

-¿Ella… -al chico se le quiebra la voz.- ...Morirá?.

-Solo le queda cuando mucho un año con cuidados extremos, pero si sigue escapándose a las discotecas será mucho menos. -con reproche Petzite, Carlos parece abatido.

-Yo… lo lamento… -balbucea.

-Se que Usted no sabía nada joven Meiou, pero ahora que ya lo sabe y vistas las circunstancias hágase un favor y hágaselo a mi hermana y no la vea más, si no podemos evitar eso por su entrenamiento y por el trabajo en la escudería, al menos ponga en claro su distancia con ella y no la haga ilusionarse de más porque solo sufriría… ¿Cuento con eso de su parte? -pide la mayor de las hermanas Müller.

-Cuente con eso Petzite sama, y si en algo puedo ayudar… -ofrece Meiou.

-De momento me basta con su palabra, y le pido que disculpe a Karmesite, todas tenemos diferentes formas de afrontar el dolor… con permiso, iré a ver a mi hermana. -dice ella y se aleja.

Carlos se ha quedado parado en medio del pasillo suspirando hondo, pero siente un gran dolor en su pecho, a su pesar se siente algo culpable, así que camina y llega a la habitación de Rei, toca y entra.

-¿Itoko san? ¿Estás aquí? -entra él, una luz débil cerca de la cama y la chica sentada con un libro de alemán lo baja y mira a su compañero.

-Meiou ¿Dónde estabas? -dice ella bajando el libro, Carlos se sienta en la cama a su lado.

-Haciendo la estupidez más grande de mi vida, se que tú tiene suficiente con tus propios problemas, tu terapia, ser la presidenta de la escudería y lidiar con dos enamorados… -enumera el chico con naturalidad, ella lo mira molesta. -pero es que si a alguien le tengo confianza es a ti y no puedo dormir si no te lo digo. -desesperado él.

-Puedes hablar. -anima ella.

-Bergie está enferma de algo que no entendí del todo, pero no le queda mucho tiempo de vida, y yo no sabía y entonces ella me mintió y dijo que si tenía permiso y salimos a bailar y se puso enferma y me asusté como no tienes idea, le salía sangre de la nariz y llegamos aquí y sus hermanas me culparon y… -suelta el chico todo lo que tiene dentro bastante rápido.

-Calma Meiou calma. -lo detiene Rei. -respira un poco… vaya que si estás alterado. -él chico respira hondo dos veces. -de todo lo que alcancé a comprender, Bergerite está enferma y tu no sabias, salieron a divertirse y ella empeoró… ¿Es eso?

-Si Itoko san, es eso y yo me siento… -se detiene él. -ya no sé ni cómo me siento. -confiesa él.

-Lamento eso Carlos en serio, de pronto todas las cosas van mal, Bergerite enferma y el accidente de Karasuma.

-¿Qué accidente? -cuestiona el chico.

-Un carro metálico de los que usa Yuuto para el té cayó por las escaleras cuando yo esperaba a que me bajaran, Akane lo vio y se interpuso, se lastimó un pié, yo creo que fue solo un accidente aunque Artemis se empeña en que fue provocado, no quiero creerlo, ¿Quién en este castillo tendría un motivo para dañarme? -confiesa la chica.

-No creas Itoko san, esto es una buena señal para poner atención a tu alrededor, todos los que te queremos estaremos más alerta, si fue accidente no ocurrirá más, si alguien te quiere dañar, no lo vamos a dejar. -termina el chico. -antes de irme te diré que mañana tengo la prueba de velocidad contra Karmesite Müller.

-Siento no poder verte esta vez pero tengo terapia y no quiero dejarla por nada. -opina la chica.

-Lo entiendo Itoko san, cada quien su lucha… trataré de pasar mi prueba pero con todo lo de Bergie no se si pueda concentrarme del todo. -intenta Meiou, Rei lo toma de la mano.

-Carlos, si me permites darte un consejo, dedícate al máximo a tu entrenamiento y no te metas en líos sentimentales con esa joven, yo sé que amas aún a Mina. -se atreve Rei.

-Eso es verdad, sigo amando a Mina, pero en cuanto a líos sentimentales tú no debes dar consejos Rei, porque tampoco la tienes muy fácil con esos dos tipos Schwarzmond, y al igual que yo sigues enamorada de Nataku. -adivina Meiou.

-No voy a negarte eso Carlos, algo como lo que yo sentía por él no se borra tan fácilmente, pero a diferencia de ti que cuando todo esto termine podrás volver a Japón y aclarar las cosas con Mina porque después de todo lo suyo no pasa de un pleito de enamorados, hablado y siendo menos soberbios se podrán arreglar, lo mío con Nataku es muy diferente, él me engañó, jugó conmigo… creo que últimamente ya no lo culpo. La que tuvo la culpa fui yo por creerle, por dejarme engañar aunque mi corazón me decía desde que lo conocí que me alejara. -dolida la chica.

-Bien Itoko san, es muy tarde y no te fatigaré más, pero el tema de Nataku no está olvidado, si tu lo hubieras visto llorar en tu funeral, si hubieras visto como yo lo vi desesperarse y volverse loco, no pensarías lo mismo. -dice él, Rei tiene una sonrisa amarga.

-Eres muy joven para diferenciar dolor de remordimiento Carlos. -termina ella.

-Puede ser, pero en lo que a mí concierne, le daré el beneficio de la duda a tu marido Itoko san, y deberías hacer lo mismo, bien nos vemos después, descansa. -sale el chico de la habitación dejando a Rei bastante pensativa con sus palabras.

-Nataku… -dice ella ese nombre que le lastima solo con que salga de sus labios. -intentaré olvidarte, haré todo por olvidarte, no mereces una sola de mis lágrimas. -acaba ella dolida, hablando por primera vez en alemán. -creo que la venganza es una buena motivación. -termina la frase dejando a un lado el libro de idiomas y apagando la luz intenta dormir.

Tokio Japón.

Chikane Yamada entra en el lujoso restaurante y da su nombre, el mesero la conduce al lugar reservado, la bellísima mujer de vestido negro atraviesa el lugar pasando por las mesas en que los comensales departen tranquilamente, hasta una zona de privados en que hay una mesa y la mujer de cabello rojizo que aguarda en ella toma una copa.

-Señora Hino, ha llegado su invitada. -se inclina el mesero.

-Perfecto Kamidayi, te llamaré cuando deseemos ordenar. -asiente Kaolinet Hino, el mesero se aleja mientras la rubia se sienta frente a ella. -no pensé que vinieras.

-No vengo de buena gana Kaolinet, sabes que no me gusta que nuestra… amistad… se haga pública. -insiste Yamada.

-Lo sé, como esposa del senador Hino, futuro gobernador de Tokio, a mi es a quien menos me conviene esto, pero es necesario. -añade la pelirroja. -¿Una copa?

-No gracias, di lo que necesites, no tengo mucho tiempo. -apremia Yamada, una sonrisa de Kaolinet.

-Hace años no eras tan cortante conmigo Chikane, parece que por momentos olvidas quien te ayudó a ser lo que eres. -se atreve Kaolinet bebiendo el licor.

-Es verdad, pero también tu olvidas que esa ayuda no fue del todo desinteresada, lo que yo hice después de que me ayudaste fue por cuenta mía, por no mencionar que la "Corredora Fantasma" fue la mejor arma que encontraste para deshacerte de los estorbos de tu vida, principalmente de dos, Akane y Rei Hino. -insinúa Yamada, la pelirroja la fulmina con la mirada.

-¿Me acusas de algo? -insiste Kaolinet.

-Te recuerdo tu posición querida, tú y yo jamás hemos sido amigas. -insiste la rubia. -pero sin embargo, somos viejas conocidas, y tenemos muchos secretos en común que a ninguna de las dos nos convendría o gustaría que se supieran.

-Justo has dado con el tema de esta reunión querida. -sonríe Kaolinet. -es en nombre de esa mutua conveniencia que nos une, que vengo a pedirte algo.

-¿Y de qué se trata? -sigue Yamada.

-Es sobre mi hija… y tu hermano. -inicia Kaolinet.

-¿Nataku?... ¿Qué tiene que ver Nataku con tu hija? -insiste Yamada.

-Ella lo salvó de morir, y cuidó de él en el hospital. -inicia Kaolinet. -bien te lo diré de frente, Kakyuu está muy interesada en tu hermano. -lanza Kaolinet.

-Eso lo supe y se lo agradezco, me parecía muy extraño que una hija tuya tuviera esos gestos bondadosos sin interés alguno, incluso ahora lo dudo, ¿Qué te hace creer que ella no está solamente encaprichada de Nataku? Quizá solo sea el deseo enfermizo heredado de ti por tener todo lo que era de su hermana. -insinúa Chikane dudosa.

-Lo pensé también, pero yo conozco a mi hija, quizá al inicio lo era, pero ahora es verdad, ella se ha enamorado de tu hermano Chikane. -insiste Kaolinet.

-Ya puede dejar de perder el tiempo, Nataku es un hombre de afectos muy exaltados, y está realmente mal desde que esa mujer murió, ha intentado matarse varias veces y además no creo que supere tan fácilmente esto, y menos aún que piense en intentar algo mas con alguien, y de lograrlo, no habría posibilidades de que fuese con otra Hino. -reitera Yamada.

-Nada es imposible querida, tú me enseñaste eso, ¿recuerdas? -insiste Kaolinet.

-Concretamente qué quieres de mí Kaolinet. -anuncia Yamada ya desesperada.

-Quiero que me ayudes a que tu hermano y Kakyuu logren algo juntos.

-¡Estás loca!... en el supuesto caso de que yo lo intentara, Nataku no permitiría eso jamás.

-Chikane, yo se que siempre has logrado que el haga todo lo que tú eliges, eres una mujer de recursos y tienes el principal, él te obedece, influyes en su corazón y en sus sentimientos, lo único que pido es que sigas haciéndolo y que poco a poco le hagas ver que Kakyuu es su única opción para iniciar una nueva vida. -Chikane furiosa se levanta de la mesa.

-¡Tú y tu hija están mal de la cabeza! -ruge Yamada y camina hacia afuera.

-¡Espera Chikane! -la detiene Kaolinet, de espaldas ella aguarda. -a pesar de lo que digas, se que tu deseas que tu hermano olvide a Rei Hino más que nadie en el mundo, Kakyuu es una chica inteligente, educada, hermosa y próximamente será la hija del gobernador de Tokio, siempre has querido para él un partido como mi hija, y si además de eso puedes eliminar de su vida todo rastro de esa mujer a quien odiabas tanto o más que yo, debes convencerte de que mi hija puede ayudarlo, solo piénsalo, y si estás dispuesta a ayudarnos, Kakyuu hará el resto, en menos de un año, borrara de la mente y el corazón de Nataku todo mínimo rastro de Rei Hino. -termina Kaolinet eligiendo sus palabras con cuidado. Chikane Yamada se aleja caminando de nuevo por el restaurante mientras la pelirroja que se ha quedado en la mesa llena de nuevo su copa de licor. -te conozco Chikane, y sé que tarde o temprano terminarás por aceptar.- termina mirando por entre el líquido morado la figura de negro que se aleja.

Hospital University Clinic Heidelberg Alemania…

En el área de fisioterapia de la prestigiosa clínica esa mañana se haya entre otros pacientes la chica de cabello negro terminando una serie de difíciles ejercicios junto con su terapista. En una mesa en que se haya sujeta de la cintura con unos arneses, tiene una tabla en los pies la cual va subiéndolos poco a poco controlada por Schneider, hasta levantar sus piernas en diferentes posiciones, Zafiro toma nota de todo a su lado.

-Bien Reiko, ¿Cómo sientes la presión allí? -cuestiona el joven.

-Es muy pesada… -dice ella con perlas de sudor en la frente.

-Pero lo soportas… bien incrementaré el arco de resistencia a 60 grados y entonces giraremos la mesa para que quedes de pié… espero no te asuste. -inquiere el alto alemán.

-Hazlo Franz… soportaré. -dice ella. El joven mueve los aparatos del complicado instrumento hasta que las piernas de ella se elevan un poco más, Rei respira agitada pero su actitud es de una fiereza y determinación total.

-65 grados allí Reiko… ¿Tolerarás los 70? -pregunta el terapista.

-Sí. -con firmeza ella.

-Schneider, no quiero que ella exceda sus fuerzas. -preocupado Zafiro.

-No lo hará Schwarzmond, el verdadero punto interesante es que Reiko tiene aún mucho que dar… ¿Cierto? -sonríe Franz quien al parecer había comprendido muy bien los deseos y alcances de ella.

-Cierto Franz… ahora hacia arriba. -pide Rei sonriendo aunque su rostro denota el esfuerzo, el terapeuta presiona el botón eléctrico de la plancha y esta se comienza a levantar lentamente hasta que la chica queda en posición erguida, aunque está sostenida con los arneses la presión y el dolor eran evidentes, Zafiro toma las notas pertinentes mientras Schneider mira el tiempo en su cronómetro.

-Listo… un minuto… ahora hacia abajo. -regresa a su posición recostada, Franz le quita los arneses y la levanta en sus brazos hasta dejarla en su silla. -felicidades señorita, ha sido muy valiente y fuerte este día, vamos avanzando mucho, mañana vamos a aumentar el grado de presión, ahora con estos avances, lo que queda del día iniciaremos el tratamiento en la piscina, Buhl aprobó el proyecto, verás que en la alberca podremos aumentar la hemodinámica, mejorarás la capacidad cardiorrespiratoria y mantendrás el arco de movilidad y la potencia muscular. -sugiere él. -hoy no veo a tu amiga y la necesitaremos en los ejercicios en la alberca.

-Harima está lastimada, no creo que pueda venir en un tiempo. -advierte Rei.

-Es una pena me habría gustado que probaras el día de hoy al agua… -añade el terapista. -aunque quizá Sepphir quisiera ayudarte. -propone él, Zafiro que estaba haciendo las notas para su maestro, los mira con los ojos muy abiertos.

-¿Yo?... ¿Yo ayudar a la señorita? -sonrojado.

-Vamos Schwarzmond, Reiko no puede perder tiempo, y necesitamos de tu ayuda más que nunca, no te puedes negar. -anima palmeando su espalda el alto y fuerte alemán.

-No sé si ella… desee que yo… -balbucea Zafiro.

-Al contrario doctor, quien debía estar apenada por esta molestia debía ser yo.

-No… jamás diga que es molestia Reiko, no lo es. -se hinca a su lado Zafiro tomando su mano.

-Entonces lo harás… ¡Perfecto!... ¡Señorita! Lleve a la señorita Hasegawa al área de vestidores y asesórela con el equipo para hidroterapia, hoy iniciará su terapia en piscina. -una enfermera se lleva a Rei, Schneider palmea la espalda del joven.

-Deja de sonrojarte así Sepphir o ella se dará cuenta más rápido de lo que crees. -sonríe este.

-¡No se dé que hablas! -termina confuso el médico.

-Deberías saberlo, solo prométeme que serás profesional allá adentro, te necesito muy fuerte para los ejercicios asistidos de Reiko, desde ahora ante la ausencia de la señorita Itsuko, tu y Reiko serán pareja… claro al menos en la rehabilitación. -sonríe el terapista. -vamos a cambiarte. -termina este mientras Zafiro suspira hondo y camina hacia los vestidores.

Castillo Schmiedburg Hamburgo Alemania.

Carlos Meiou deambulaba por las afueras de la habitación de Bergerite Müller frotándose los dedos con desesperación, ya usaba el traje especial de piloto, escuchó unos pasos y se ocultó tras la cortina, vio salir a la enfermera que se había contratado para atender a la chica, y entonces tomó la decisión y entró, dentro la habitación estaba en penumbras, vio en la cama a la chica pálida que miraba hacia la ventana, tenía un suero al lado y había muchas medicinas en las mesas junto a la cama, Carlos caminó a su lado.

-Buenos días. -dijo apenado, ella lo miró con los enormes ojos azules asombrada.

-¡Carlos!... yo no deseaba verte, le dije a mis hermanas que no quería verte… -llora ella.

-Sí, se que fui un tonto por lo que pasó pero quería venir a pedirte perdón, entiendo si estás molesta conmigo. -dice él acercándose a la cama.

-No estoy molesta contigo… pero hubiera dado mi vida por qué no te enteraras de mi enfermedad, desde que te conocí he tenido la ilusión de que estoy sana, y de que puedo tener un amigo y hacer las cosas que hacen todos los jóvenes sin que me pase algo malo por ello, deliberadamente no le dije nada a Pet ni a mis hermanas, lo hice, pero a veces mi cuerpo ya no responde como deseo, y ahora no quiero que me veas con lástima… -llora ella, Carlos la toma de la mano.

-¿Lástima?... jamás pensé eso Bergie, en serio.

-Eso dices ahora, pero sé que me la tendrás… y yo no podré soportarlo… por eso… vete de aquí… no quiero verte más… no quiero que seamos amigos… -llora la chica y retira su mano de las del joven.

-Eso que haces es egoísta y tonto. -lanza Carlos, ella lo mira. -¡Si lo es! ¡Es egoísta y tonto privar a la gente que te aprecia de tu amistad y compañía solo por el miedo a perderlos!... tú no quieres ser mas mi amiga pero yo si quiero ser tu amigo, aunque ahora no me quieras ver, yo seguiré aquí, y no por lástima sino porque te estimo, y eso es todo, por lo maravillosa persona que eres, ¿Y sabes qué más?... haremos un trato, si le gano a tu hermana, entonces me dejarás estar a tu lado como antes, si pierdo, prometo que te dejo tranquila. -dice él decidido.

-Carlos… -balbucea Bergerite el nombre.

-Está dicho, ahora voy a mi prueba, veremos quién de los dos gana, nos vemos Bergie. -sale él dando un fuerte portazo, dejando a la pobre chica aún más confundida. Meiou baja la escalera lleno de una extraña y nueva fuerza, sonriendo sale hacia el jardín y corre emocionado hasta la pista trasera del lugar en que ya lo aguardan las hermanas Müller con algunos técnicos, entra en el garaje y se acerca a su auto.

-¡Buenos días a todos! -saluda ya en alemán, sus progresos en el idioma con ya evidentes, los técnicos lo saluda, este chico japonés sencillo y bromista ha acabado por hacerse amigo de todos.

-Joven Meiou. -dice a sus espaldas la chica de cabello azul. -me disculpo con Usted por lo de ayer, Pet me explicó todo, lo lamento, estaba muy alertada y asustada por mi hermana. -se inclina Karmesite.

-Entiendo linda, no te disculpes, también yo no me porte del todo bien, ¿Sin rencores? -ofrece él la mano a la chica la cual ella toma.

-Sin rencores… ahora es su turno de ir contra mí. -sonríe ella.

-Así parece, solo una cosa antes, no veo al engreído de Diamante. -busca con la vista Carlos.

-El joven Dietr me comisionó a filmar la carrera, se ausentó porque irá a recoger a la señorita Reiko al hospital, desde el incidente de ayer no desea dejarla sola. -insiste Calaverite calibrando sus cámaras en una gran consola que muestra muchas pantallas con diversos ángulos de la pista de práctica.

-Bien Meiou san, contra Karmesite se lleva a cabo la prueba de Velocidad, no será a tres vueltas como contra Calaverite, aquí no calificaremos control del auto, será una sola vuelta y solo habrá un ganador, si no la supera, seguirá practicando una semana más y la volverá a enfrentar, ¿Queda claro?.

-Muy claro. -añade Carlos, los dos se dirigen a sus autos que aguardan afuera; Petzite calibra el micrófono que lleva en la cabeza.

-¡Equipo listo preparen los autos! -dice ella mientras los técnicos salen a preparar todo para la carrera, Carlos se coloca la protección en la cara y luego el casco, entrando en el monoplaza, Karmesite se recoge el cabello en el auto de al lado antes de ponerse su respectivo casco, los técnicos ajustan los cinturones y luego se alejan, por las bocinas se oye la voz de Petzite.

-¡Corredores enciendan Motores! ¡A la línea de salida! -Karmesite levanta su dedo pulgar mientras Carlos hace lo propio y de dirigen a la línea en que un hombre sujeta una bandera.

-Ahora yo también tengo algo por lo que luchar.-dice Meiou.- oji san, vamos por una prueba más.-acaba el chico recordando a su tío mientras los motores rugen.

En la habitación Karasuma despierta lentamente, abre los ojos y se da cuenta de que está en la cama y tiene el pie izquierdo vendado y en alto, mira a su lado y descubre al chico pelirrojo dormido en la silla a su lado y a su pesar sonríe, algo más fuerte que ella la impulsa hacia este joven misterioso y atormentado por miles de preocupaciones, quizá es que en cierta forma, Rubeus es muy parecido a ella, al fin el apuesto joven abre los ojos también.

-Buenos días. -dice él sonriéndole.

-¿Estuviste allí toda la noche? -sonrojada Karasuma.

-Hubiera deseado eso Harima, pero me enteré hasta esta mañana, entré a verte pero estabas durmiendo, no sé en qué momento me quedé dormido también.

-Gracias. -balbucea ella.

-No las des, es lo menos que puedo hacer luego de que por mi culpa te ha ocurrido esto. -dice el chico dolido hincándose en el suelo y tomando la mano de la pelirroja, ella lo mira intrigada.

-Rubeus, ¿Por qué dices eso?... no fue culpa de nadie, fue un accidente. -asustada Karasuma.

-No lo fue, alguien deseaba dañar a la señorita Hasegawa, y yo sé quién es, debí saber que intentaría algo así y no los previne. -insiste el abatido joven.

-¿Alguien?… ¿Quién? -asustada ella.

-Esmeralda. -confiesa él.

-¿La señorita Kessel?... ¡pero por qué!

-Odia a la señorita Hasegawa, desde que llegó al castillo la ha visto como una amenaza, primero porque "Thunder" la nombró heredera, pero más que eso por celos, se ha dado cuenta de lo que el joven Dietr siente por ella… Harima, yo te he dicho que no soy una buena persona, tengo un pasado difícil, he hecho cosas horribles, entre ellas, engañar y robar a Artemis Hasegawa por años. -confiesa él, Karasuma lo mira intrigada. -así es, debí decírtelo, pero tenía miedo, ahora ya no me importa porque sé que Esmeralda no se detendrá ante nada para quitar de en medio a la señorita Hasegawa, y tiene recursos terribles, nada la detendrá.

-Eso es muy peligroso Rubeus, ¿Crees que ella deseaba dañar a la señorita Reiko con ese accidente?

-Estoy seguro. -asiente el pelirrojo. -Esmeralda está loca, no conoce límites para lograr lo que desea, es capaz de asesinar con métodos muy cobardes, conoce gente de la peor clase… yo entre ellos.

-No digas eso. -asustada Karasuma.

-Es la verdad Harima, pero ahora ya no me importa, aunque tenga que ir a la cárcel por fraude, estoy decidido a decirle la verdad a "Thunder" porque no me perdonaría si algo le pasa a la señorita, o a ti… -añade él acariciando la mejilla de Karasuma que se sonroja.

-Rubeus. -dice ella.

-Lo haré Harima, nada me va a detener, ¿Sabes algo?... desde que entraste a mi vida todo cambió, ahora ya no me importa lo que me pase, todo con tal de ser o intentar ser, una buena persona, y lo haré, todo con tal de que tus ojos me miren de otra forma. -valiente el joven, ella lo sujeta de la mano.

-Para mí Rubeus, siempre has sido una buena persona, alguien que confió una vez en mí me dijo que en los ojos se puede ver el alma, y sé que la tuya no es un alma malvada. -sonríe ella, Rubeus la mira un momento y después impulsivamente se acerca a ella y la besa en los labios, Karausma se queda sorprendida sin saber qué hacer, hasta que él se aparta.

-Debía hacer esto antes de hablar con "Thunder", de igual modo, si algo pasa y voy a la cárcel, necesitaba tener un recuerdo hermoso… Gracias Harima. -termina él y sale de la habitación dejando a una confundida y sonrojada Akane Karasuma.

Hospital University Clinic Heidelberg Alemania…

Diamante entra en el área de fisioterapia esa mañana con su impecable traje blanco llevando un gran ramo de alcatraces, las enfermeras al verlo lo reconocen al momento.

-Christa, ¿No es ese Diamante Schwarzmond?... el piloto de la F1, el de los espectaculares de Calvin Klein. -emocionada una de ellas.

-¡Santo Dios!... lo es… es mucho mas apuesto en persona.

-Debe buscar al doctor Sepphir, es su hermano… ¿No lo sabían? -opina otra enfermera.

-Anda Tessa, pregúntale qué desea. -animan las demás chicas lanzando a la susodicha hacia adelante, quien sonrojada se atreve a hablar.

-¿Se… señor Schwarzmond?... ¿Lo podemos ayudar?

-Claro linda, busco a mi hermano y a la más hermosa de las pacientes de esta área… Reiko Hasegawa. -con su encantadora sonrisa dejando embobadas a todas las enfermeras.

-El doctor Sepphir está en la piscina con el tratamiento de la señorita… -responde la chica mirando a Diamante, este le sonríe y le acaricia la mejilla.

-Gracias hermosa. -y se aleja mirando por todos lados, atraviesa el área de terapia física hasta llegar a las puertas eléctricas que separan el área de hidroterapia tras los suspiros de las enfermeras, sin embargo al llegar a donde está su hermano, se detiene molesto, en el agua la chica de ojos amatistas con un traje de baño azul igual que todos los pacientes que están en terapia, intenta flotar en el agua, un hombre rubio y fornido se halla en la alberca dando instrucciones con fuerte voz, pero lo que molesta al chico de cabello plata es que su hermano Zafiro también está en el agua y ante los gritos imperativos del terapista ayuda a la chica a mover sus piernas, con una mano en su espalda la sostiene para flotar, pero en uno de esos movimientos Rei se asusta y llorosa se abraza del cuello del joven de cabello azul, Zafiro la aprisiona con sus brazos en el agua mientras ella coloca su cabeza en el pecho del joven, quien no puede reprimir un leve sonrojo, el terapista les indica que salgan y Zafiro cargando a la chica sale de la alberca hasta perderse en la salida hacia vestidores seguido de dos enfermeras, Dietr siente una ira sorda llenarlo ante esa escena y furioso se aleja de allí saliendo de golpe hasta el pasillo en donde levanta el ramo de alcatraces para estrellarlo en el suelo, pero se detiene, respira hondo y se calma caminando en círculos, al fin luego de un momento mira como su hermano sale con la chica ya cambiada en la silla de ruedas hablando y riendo, entonces se recompone, alisa su cabello y sonriente se acerca.

-¡Diet! -se asombra ella al verlo.

-Reiko, vengo por ti para volver a casa, cancelé todos mis compromisos con tal de pasar el día con la mujer más hermosa y valiente de todo Alemania. -se inclina Dietr dándole el ramo. -ya que ayer no pudimos festejar el éxito de tu terapia. -dice y toma la silla de ruedas desplazando a su hermano y caminando con ella por el pasillo. -lo haremos este día, quiero llevarte a un hermoso concierto, y vamos a comer en un bellísimo restaurante, iremos al Castillo Heldelberg y además… -los dos se alejan por el pasillo, Zafiro se queda mirando como su hermano se la ha llevado y suspira hondo.

-Quizá un día no deje que te la lleves hermano. -termina el doctor de cabello azul y luego sigue su camina hacia la oficina de su maestro a dar el informe.

Diamante sale ya del hospital y se dirige a su auto, deja la silla de ruedas de Rei a un lado mientras abre.

-Dame tus flores, las pondré atrás. -dice él y abre la otra puerta, en ese momento un auto que rechina las llantas pasa a toda velocidad, Dietr percibe el sonido de las llantas, a esa velocidad en el centro de Heidelberg a esa hora de la mañana no era normal, mira hacia atrás y descubre el brillo de un arma que sale de la ventanilla, es un impulso más fuerte que él levantarse y proteger con su cuerpo a la chica en silla de ruedas. -¡Cuidado Reiko! -dice él, el disparo suena en el aire y el chico cae sobre Rei con una herida en el hombro mientras el auto se pierde en las calles.

-¡Dietr! ¡Dietr! ¡Ayuda! ¡Alguien que me ayude! -grita ella mientras algunas personas del hospital llaman a los médicos que acuden al lugar en que el chico está herido…

NOTAS FINALES: De nuevo nosotros aquí con la dosis de SRR correspondiente, agradeciendo su apoyo y continuando con este proceso en la historia, como el título lo dice las cosas no están fáciles para Rei ni Serena, ambas están en peligro, una por culpa de esa tipa celosa y horrible, y otra por causas físicas, pero es parte de las dificultades que deben vencer, luego de esto, el tiempo pasara rápidamente y la venganza del fénix estará más cerca, en el cap. siguiente viejos conocidos harán su aparición otra vez, y el momento más difícil en la vida de Rei y Serena está más cercano…bien lamento la leve demora en subir pero estaba de vacaciones y no tenia internet…(Eso dice Éboli) nos vemos en el que viene y ¡¡FEEL THE REVENGE!!!

ATTE: Zhudo y Leonor de Éboli.