Capítulo 11

De compromisos, nacimientos y revelaciones

- Debe ser lindo tener a alguien incondicional a tu lado- Reflexionaba Rose - Siempre que veo a los tíos en tus recuerdos, se puede notar el amor saliendo de sus poros y si bien es algo cursi para mí, en algún punto les tengo cierta envidia.

- ¿Envidia?-Preguntó Albus

- No me malinterpretes, no en el mal sentido, en el sentido que me apena no poder nunca sentir algo así.

- ¿Por qué te consideras incapaz de amar Rose?

- Por todo lo que viví. Estoy estigmatizada, no hay vuelta atrás. Pero que este pensamiento no te desaliente, no quiere decir que decida atacarte nuevamente, pero lo más probable es que me mantenga imparcial, el problema es que Gunther me forzará a obedecerlo e irá tras de ti, eres lo único que me queda- reflexionaba tristemente

- Eso no es del todo cierto- declaraba Albus- hay muchos que te están esperando, tus primos, tus tíos, muchos.

- ¿Y crees que aún sabiendo lo que hice me aceptarán?

- Hemos llegado- Declaró Dumbledore sin responder a la pregunta - Vamos a mi casa - le decía

- ¿Me contará el día que mis padres se casaron?

- Fue un día muy especial

- Hasta ahora todos los fueron - Dijo ella

- es verdad. Bueno, antes de su boda pasaron muchos otros sucesos. Me comprometí con Minerva, ya que ella no quiso casarse conmigo porque alegaba que éramos muy mayores para ello-– reía Albus imitado por Rose-– nació el hijo de Charlie y Agatha, Damián, y Audrey anunció su embarazo, ella y Percy se habían casado hacia tres años y no lograba quedar embarazada con lo cual fue una noticia muy feliz, que provocó que tu tío Percy concluyera por determinar su extirpe Weasley ya que enloqueció y los cuidados que le prodigaba a su esposa eran peores que los de Charlie a Agatha. Y posteriormente se casaron tus padres, cerrando el ciclo de matrimonios Weasley, aunque todavía faltaba un matrimonio más, el de Sirius

- ¿Con Gema, la prima de Hermione?

- Precisamente- declaraba él - y debo decir que si mi compromiso con Minerva fue sorprendente, el compromiso de Sirius lo fue aún más.

- ¡Quiero verlo todo! - De repente dijo emocionada Rose - Quiero ver los nacimientos y los casamientos, los compromisos, quiero verlo todo ¿Es posible de una vez? ¿Es posible entrar en sus recuerdos y verlos sin necesidad que me los cuente?

- No lo sé, eres la primer persona que ingresa a mis recuerdos fuera de un pensadero, si quieres lo intentamos, pero esperemos a llegar a mi hogar y allí más cómodos lo hacemos.- Rose asintió y fue trasportada por Albus al valle de Godric, el antiguo barrio donde él vivía.

- ¿Resides aquí? - Preguntó intrigada

- He regresado a mi casa, luego de ceder la dirección de Hogwarts a Hagrid, Minerva y yo nos mudamos aquí, trabajamos en el ministerio medio tiempo, cuando no estoy tratando de salvar al mundo.- Agregó burlón. - ¡Minnie!-– Gritó al entrar y a los pocos segundos una dama entró corriendo de tal forma que parecía una quinceañera en lugar de una mujer de edad

- ¡Albis!- Gritó abrazándose a él fuertemente, pero luego se separó y lo amonestó - ¡No me gusta que me llames Minnie!

- No me gusta que me llames Albis- Retrucó él. Pero la dama ya no le prestaba atención, para asombro de Rose la abrazó fuertemente y sollozaba al tiempo de decir

- Por fin, pequeña, pequeña Rose, tanto tiempo, tanto esfuerzo, por fin- declaraba meciéndola entre sus brazos como si fuera una niña pequeña. Luego se separó, se compuso el cabello y la ropa y agregó más serena - ¿Te?

- Por favor - dijo Albus y Rose asintió- Iremos a la sala, Rose necesita ver algo y yo necesito que estés presente por si algo malo sucede

- ¿Algo malo?- preguntó Minerva preocupada

- Por si acaso, no es que fuera a suceder - La calmaba él. Una vez servido, tomado el té y poniendo al tanto a Minerva de todo lo sucedido, Albus y Rose se acomodaron en el sillón y eran observados por la dama con total atención

Rose observó el lugar, la sala era espaciosa, desde allí se podía ver una escalera que daba acceso a la planta alta y detrás de la misma se ingresaba a la cocina, también podía ver a través de una ventana un extenso patio cubierto por muchos árboles, en su mayoría frutales.

- Si llegaras a ver algo extraño, nos separas- Le dijo Albus y la dama asintió.

Dumbledore recostó la cabeza en el respaldo del alto sillón de pana bordó que cubría parte de la sala y Rose colocó su mano sobre la frente de él y se concentró.

En apenas unos segundos estaba en la mente de Dumbledore, podía ver sus recuerdos separados en especies de categorías, como en archivos de oficina. Pudo observar unos que decían extra confidenciales, no mirar, confió en que no lo harás, Rose meneó la cabeza, hasta en eso el ex director era un bromista, y a pesar de la tentación no los abrió. Fue directo a los archivos que decían familia Weasley- Potter y otro que decía Albus - Minerva.

Poco a poco fue despejando los recuerdos que ya había experimentado, era muy extraño, totalmente diferente a lo que había experimentado hasta ahora, ya que en ese momento ella manejaba la memoria de Dumbledore, era como una editora cinematográfica, adelantaba o retrocedían las escenas vividas a voluntad.

Igualmente no se entretuvo demasiado con esta novedad y se apuró a buscar aquellos recuerdos faltantes.

Pronto encontró lo que estaba buscando y observó en silencio lo que sucedía.

Se encontraban en la casa de Albus, donde estaba en ese momento.

Albus iba y venía nervioso, nunca lo había visto así, su pose serena había desaparecido, se estrujaba las manos, se acomodaba el cabello y la barba, podía verlo vestido más elegante que de costumbre.

― ¡Puedes calmarte! ― Lo retaba Arthur a su lado, vestido de igual manera ― No es que vas a enfrentarte a Voldemort, aunque no sé que es mejor ― Se burlaba el abuelo de Rose provocando la risa de Ron y Harry que estaban tras ellos, pero a Dumbledore no parecía parecerle gracioso y le echó una mirada mortífera a lo cual su acompañante hizo silencio igual que los demás y aguardaron.

Rose pudo observar que también estaban los demás Weasley, Sirius, Hagrid, Remus y Tonks, Neville y algunos ex compañeros de sus padres durante su estadía en Hogwarts.

El pequeño hombrecillo que ofició todas las bodas en la madriguera se encontraba allí, su rostro estaba más radiante que de costumbre.

Una guitarra comenzó a tocar una música suave y armoniosa, y todos los presentes que se hallaban en la sala, miraron hacia la escalera.

Pronto apareció Hermione, y comenzó a bajar lentamente al ritmo de la música, vestida en un precioso vestido estampado con delicadas florcillas de colores pastel en celeste y rosa y con una guirnalda de flores en el cabello, seguida de Ginny vestida y ataviada de igual manera.

Ambas estaban sonrientes, pero sus sonrisas se incrementaron cuando observaron a su esposo y novio, respectivamente y más cuando se acercaron a ellos.

― Estas preciosa ― Le decía Ron al oído

― Podrías decírmelo mentalmente ― Se reía Hermione

― Pero así tengo la excusa perfecta para acercarme y robarte un beso ― Contestaba él risueño y hacia lo que decía

― Ejem... ― exclamaba Molly quien bajaba por las mismas escaleras finalizando el cortejo vestida con un vestido en azul y un ramo de flores blancas en sus manos Arthur codeó a Albus y le dijo

― ¿No es hermosa? ― A lo cual él contestaba

― Si ― Pero no estaba observando a Molly, sino que miraba a Minerva que bajaba por las escaleras, vestida en un hermoso vestido color lima y con un ramo de flores multicolor en sus manos.

Pronto se acercaron uno al otro, el ambiente se notaba cargado de emoción y felicidad, el funcionario público dijo los votos de eterna compañía, los cuales ellos aceptaron.

Luego hubo una pequeña fiesta, muy hermosa llena de cantos y baile, Rose observaba la vitalidad de Albus y Minerva

― La piedra fundamental ― dijo ― No hay otra manera ― reflexionaba y no se equivocaba.

Luego pasó a los archivos de la familia Weasley, y buscó el día de nacimiento de Damián, toda la familia estaba nerviosa, por pedido de Charlie se habían mudado allí porque quería que su hijo naciera en Inglaterra.

Así que Rose se encontró en la madriguera y un silencio atroz y poco común la embargaba, estaba muy preocupada porque eso no era habitual.

Se asomó en la cocina, vacía; se asomó al patio externo, desolado; subió al primer piso, desierto; y de repente un grito la sobresaltó

― ¡Ayúdenme! ― escuchó pedir auxilio y pudo distinguir la voz de Agatha. Corrió a la habitación, como si ella podría hacer algo, la encontró sola, tendida en la cama y con un charco de agua y sangre entre sus piernas ― ¡Ayuda! ¡He roto fuente! ― Pero nadie venía ― ¡Maldita sea! ¡Dónde están todos!

Rose pudo ver lo que había sucedido antes de ese hecho; al verla dormida, los Weasley prefirieron dejarla descansar por lo avanzado del embarazo y porque las noches de insomnio la estaban agotando y se fueron al lago a disfrutar del cálido día.

Rose se desesperó, no sabía que hacer; se asomó por la ventana desde donde podía ver a la familia en el lago, los llamó con un fuerte grito y volvió a reparar que ella nada podía hacer y que de alguna manera la situación se resolvería. De repente Dumbledore se apareció a orillas del lago, señaló la casa y Charlie a la cabeza seguido por todos corrieron a toda prisa a la madriguera.

Ella pudo ver como sus padres lo tomaban de la mano y los tres se aparecieron en la habitación justo a tiempo cuando Agatha pegaba un nuevo alarido de dolor

― ¡Maldito, bastando! ¿Dónde estabas? ¡Te mataré! ¡No! ¡Mejor mando a Lizzy a que te carbonice! ― gritaba. Charlie se acercó a ella y le tomó del brazo

― ¿Qué hago? ¿Qué hago? ― Le preguntaba a ella y a los chicos quienes se levantaron de hombros

― ¡Cambiemos de lugar! ― Le decía ella y otra contracción le sobrevino y apretó fuertemente su mano.

― ¡Traigamos a mamá ya! ―exclamó Ron y desapareció junto a Hermione para luego aparecerse con Molly

― ¿La trasportamos a San Mungo? ― Preguntó Hermione mientras ella la revisaba

― No, es tarde, ya está muy dilatada y sería muy peligroso ― Declaraba ― Necesito toallas limpias y agua caliente ― Charlie amagó a ponerse pie pero Agatha se lo impidió

― ¡Tú te quedas aquí! ― ordeno casi guturalmente

― Nos encargamos nosotros ― Dijo Hermione y salieron corriendo a la cocina uno y al sanitario el otro.

A los pocos minutos regresaron con las cosas solicitadas y Molly les pidió que fueran por un médico

― El bebé está en mala posición, no se que hacer ― Les dijo por lo bajo y ambos asintieron y desaparecieron al instante

Agatha sentía mucho dolor, Molly y Charlie intentaban tranquilizarla de alguna manera por suerte, gracias a sus padres, un médico se apareció al instante, era aquel que los asistió el día que salieron heridos

― Ábranme paso ― Les decía y Molly se corrió colocándose del otro lado de Agatha

― Tranquila hija ― Le decía ― Es algo muy natural ― Pero todos podían notar en su voz preocupación.

El doctor pidió a Hermione y Ron que se marcharan, quienes lo hicieron de muy mala gana

Rose podía sentir el ambiente cargado de pena y desesperación, las horas pasaban, se podían oír los gritos de Agatha, las palabras de aliento de Charlie quien no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar

― Fuerza ― Le decía Molly ― Los dos fuerza. ― declaraba sosteniendo la mano de Agatha.

― Ya está en mejor posición ― decía el medico ― puje, ahora puje ― ordenó y Agatha obedeció ― vamos, vamos - decía. - Ayúdeme Molly, traiga una toalla ― ordenaba el doctor ― vamos Agatha, vamos, puje una vez más, vamos

― Vamos mi amor, vamos ― le decía Charlie besándole la frente ― Tu eres fuerte, vamos puja

― No puedo más ― decía exhausta ella

― Tu puedes, vamos, vamos ― La alentaba Charlie ― Por Merlín eres adiestradora de dragones, eres fuerte y poderosa. ¡Vamos!

Molly los miraba no sabía si su hijo le estaba dando fuerzas a su esposa o a él mismo pero luego miró al médico que la observaba seriamente

― Necesitaremos pociones ― dijo

― RON, HERMIONE ― gritó ella y los chicos aparecieron al instante, lo único que llegaron a ver era mucha sangre y luego apartaron la vista

― Necesito estas pociones ― dijo el médico entregándoles un pergamino pequeño y ambos sin dudar desaparecieron

― ¿Qué pasa mamá?― Preguntaba Charlie preocupado

― nada hijo, nada ― respondía ella

― Vamos Agatha un esfuerzo más, un esfuerzo más.

Agatha pujó con todas sus fuerza y Charlie pudo observar como el médico y su madre manipulaban habilidosamente entre las piernas de su esposa y escuchó un llanto, débil pero un llanto

― Es nuestro hijo ― decía emocionado ― nuestro hijo

Agatha sonreía agotada y Molly le acercó al pequeño y ella le dio un beso en la cabecita, luego Molly lo llevó a lavarlo

― es precioso ― le decía Charlie, pero su esposa se desvaneció ― Agatha ¡Agatha! ― comenzó a gritar ― Justo a tiempo que Hermione y Ron llegaron con las medicinas

― sáquenlo de aquí ― ordenó el médico

― No se atreva ― lo amenazó Charlie

― ¡has lo que te dice! ― Exclamó Molly y Ron intentó empujarlo fuera de la habitación

― No me iré ¡Déjame Ron! ― Charlie intentaba deshacerse del agarre de su hermano menor, como solía hacerlo tiempo atrás, pero Ron no era el mismo, él lo sabía, sabía que no se libraría, pero necesitaba estar al lado de su esposa, no entendía porque el médico se lo impedía, intentó forcejear con Ron que no oponía ninguna resistencia a los golpes, pero tampoco cedía y continuaba avanzando fuera del recinto ― Por favor Ron ― llegó a suplicar ― piensa si fuera Hermione ― el menor de los Weasley se quedó helado, ese había sido un golpe bajo, pero luego reaccionó

― Si el médico me dice que me debo ir, me voy, debe ser por el bien de ella ― declaró serio. Charlie se dejó empujar, su hermanito tenía razón.

Bajaron a la sala donde todos aguardaban expectantes

― El bebé está bien ― Dijo Charlie ― Pero… Agatha… Agatha… ― Y comenzó a sollozar ― esta mal ― Ron lo abrazó, reconfortándolo, le pasaba la mano por la espalda y la palmeaba poco a poco su hermano se estaba componiendo y lo miró agradecido ― Creo que ya no eres el pequeño Ronnie ¿No? ― le decía ― No solo eres especial por tus poderes, creo incluso que sin ellos serias maravilloso ― Y ambos se abrazaron, Ron no pudo contener las lágrimas, ver llorar a su hermano le provocaba un dolor terrible, levantó la vista y pudo ver como todos los demás estaban apenados de igual manera

― El doctor ha dicho que nos fuéramos, no que no podemos escuchar ― declaró y se concentró en Hermione comenzando a repetir todo lo que se oía en la habitación de arriba

― Necesito que me ayudes Hermione ― Le decía el doctor y ella avanzó mientras Molly continuaba asistiendo a pequeño que estaba muy bien ― Adminístrale estas pociones

― Está inconsciente ― reflexionaba Hermione

― Adminístrale ― le ordenaba mientras él parecía atender una fuerte hemorragia

Hermione asintió, se acercó a Agatha y le dio varias palmaditas en el rostro, pero parecía no despertar

― ¡A la fuerza Hermione! ― Gritó Molly ― Y ella abrió la boca de Agatha y le introdujo una a una las tres pociones que tenia en su poder.

― Ya está ― declaró una vez terminada con la labor

― Bien, necesito que me asistas aquí ― Hermione se acercó y aguardó por instrucciones estoicamente, podía ver que había mucha sangre que empapaba las sábanas, las toallas y caía en pequeñas gotas al piso manchándolo ― Disculpa pero no hay ninguna enfermera de confianza, deberás ser mi ayudante ― le decía el Doctor

― Haré lo que me pida ― Decía Hermione

― Debí cortarla demasiado para que nazca el bebé ― dijo el médico

― ¿Practicó una cesárea? ― Preguntó Hermione

― No exactamente ¿Sabes que es una cesárea?

― Soy hija de muggles ― Simplemente respondió ella y el médico asintió

― No, el problema se presentó que nosotros no hacemos cesáreas ― explicaba el médico mientras manipulaba varios utensilios ― pero en este caso debí cortar parte de… bueno no te explicaré más es muy técnico ¡sostén! ― ordenó entregándole una toalla con varios elementos ― ¿Puedes leer mi mente? ― Le preguntó

― Si ― contestó ella

― Si visualizo un objeto tú también

― Exacto

― Muy bien entonces, cuando yo le pienso, tu me lo das ― dijo y continuó con su trabajo

― ¿Me lo das? ― decía Ron en la sala ― ¿Qué le tiene que dar? ― Ron parecía molesto hasta que pudo ver que lo que el doctor hacia era pensar en los utensilios que necesitaba y de esa forma Hermione se los entregaba. Con lo cual se tranquilizó y lo propio hizo con los demás, pasada hora y media más ya todos estaban perdiendo la calma

― Perfecto, ya estamos. Necesito mas toallas ― dijo el medico entonces Ron se asomó en la puerta con varias

― Aquí están ¿Necesitan más agua? ― preguntó y el médico asintió y el desapareció

― eso es lo bueno de tener poderosos en la familia, están todos conectados ― llegó a decir el médico distendiendo un poco el ambiente.

― ¿va a estar bien? ― se atrevió a preguntar Hermione

― va a estar bien, ― declaró el médico seriamente ― Si, van a estar bien, los dos ― confirmó y pudieron escuchar risas y gritos de alegría en el piso inferior

― eso es lo malo de tener poderosos en la familia, no hay secretos ― Dijo Molly y los tres sonrieron.

Agatha comenzó a reaccionar

― ¿Y mi hijo? ¿Y Charlie? ― preguntaba

― Aquí está tu hijo ― Le decía Molly entregándole al niño ya higienizado ― Tiene todos los deditos ― dijo emocionada ― y se lo ve muy bien, tiene el cabello oscuro como tu y creo que tendrá los ojos de Charlie

― Aquí estoy yo ― Declaró Charlie entrando en la habitación ― Me echaron ― aclaró rápidamente

― Necesito hablar con ellos a solas ― dijo el médico y Hermione y Molly se marcharon ― Muchas gracias Hermione, Molly ― las despedía el hombre al cual se lo veía cansado

― Agatha, vas a estar muy bien, débil por algunos días, te ruego que hagas mucho reposo y comas bien

― Lo hará ― dijo Charlie

― Lamentablemente no pude salvar los tejidos dañados, y lo más probable es que no podrás tener más hijos ― declaró serio el médico

Ellos se miraron, observaron a la pequeña vida que yacía en sus brazos, luego contestaron al médico al unísono

― Así, estamos perfectos.

El doctor bajó a la sala dejándolo a solas y explicó a la familia lo que había sucedido, pero Rose se quedó en la habitación, a través de la toalla, el bebé, recién nacido sacaba su manita y Agatha la besaba, Charlie acariciaba los cabellos de Agatha y luego alternaba acariciando la suave piel de su hijo

― ¿Realmente no te molesta no tener más hijos? - preguntó ella

― Si eso te pone en peligro nada me interesa, tú eres lo más importante; y tú también ― agregó sonriendo al niño

― Te amo ― Le decía ella

― Yo también ― Y ambos se besaron dulcemente, el bebé comenzó a llorar ― Bueno, parece que ya empieza a celar a su madre ― bromeaba Charlie y Agatha sonreía.

Acercó al niño a su pecho quien, de la forma más natural se adhirió al mismo y comenzó a amamantar.

Charlie miraba embelezado, y acariciaba el bracito de su bebé, no es que nunca hubiese visto algo así, por el contrario, si bien los dragones nacen de huevos, son mamíferos, Charlie sabía que en Australia había un animal igual que tenia un nombre gracioso, ornitorrinco, pero bueno, él había visto como las madres dragonas alimentaban a sus crías, incluso recordaba a su madre dándole el pecho a Ginny, pero el ver a Agatha era totalmente diferente, era maravilloso entender la conexión que había entre su hijo y su esposa y que, de alguna manera en lugar de alejarlo, lo acercaba más a ellos.

Como si el niño pudiera leer su mente, cuando él pasó su dedo por su pequeña manito se lo tomó fuertemente, él y Agatha se miraron, y luego observaron al niño que con los ojos abiertos los miraba alternativamente, eran verdes

― Mi madre tiene razón tiene el color de mis ojos

― Realmente aún no se definen como tampoco distingue bien las imágenes ― le decía ella

― ¡Mentira! ― la contrariaba― él, es un Weasley, tiene características superiores―

Agatha rió y él la miró extrañado

― Creo que la característica especial Weasley es más bien sexual ― bromeaba ella, Charlie se quedó pensativo y luego cuidadosamente corrió la parte de debajo de la toalla que cubría al bebé, ambos abrieron los ojos sorprendidos

― Es mío ― Dijo Charlie ceremonioso ― Es todo un Weasley ― Y si bien Agatha se sintió apenas ofendida por esa inconsciente duda paternal no pudo evitar echarse a reír por la broma de su marido.

Los días sucedieron, Agatha se recuperó de maravilla y los tres se marcharon a las pocas semanas prometiendo regresar para la boda de Ron y Hermione.

Molly estaba orgullosa de su hijo, no sólo había demostrado entereza y amor incondicional, sino que propiciaba que sería un maravilloso padre y un mejor esposo. Rose estaba muy conmocionada, era una montaña rusa de emociones por la que pasaba de alguna forma experimentar esos recuerdos desde esa perspectiva era más poderoso