Disclaimer: todo lo relacionado con Harry Potter , su mundo y sus personajes, pertenece a J. K. Rowling; de pertenecerme a mi, Snape estaría vivo al igual que Fred y ya iríamos por el libro 18 o algo así.
Atención: esta historia es un Drarry, o sea relaciones homosexuales con menciones (probablemente muy ligeras) de Slash, lemon y mpreg, si no te gusta te sugiero que busques otra historia.
Un enorme agradecimiento a Lord Phoenix´s, por toda su ayuda y comprension este capitulo y una estrellita de oro a mi amiga Dely por los concejos.
-LA DECISIÓN CORRECTA-
Capitulo 11. Reencuentros.
Mucha veces pensó que el mismo podría ser un sanador, se sabia ya tan bien los procedimientos, hechizos y diagnósticos, que estaba mas que seguro de poder ejercer la profesión. Algunos de sus compañeros de trabajo se ahorraban el tiempo y el dinero de visitar San Mungo y le consultaban sus dolencias y, al menos hasta el momento, no se había equivocado.
Conocía bien el hospital y a los trabajadores. Sus compañeros solían bromear con que trabajaba en el lugar,ya que pasaba tanto tiempo ahí. Pero Harry Potter prefería estar en el lugar de la acción. Su jefe decía que era temerario e idiota, que esa era la verdadera razón por la que siempre termina viendo el blanco techo insulso de San Mungo.
Aún no tenia la fecha exacta, pero sabía que pronto saldría. Los sanadores se quedaban sin hechizos y pruebas que hacerle, se darían por vencidos y en vista que físicamente se encontraba recuperado tendrían que darlo de alta. No le gustaba estar en el hospital, quería irse de ahí.
Una idea recorría su cabeza inquietantemente, que pasaría cuando enfrentara el mundo nuevamente. ¿Cómo afrontar la verdad de la que tanto tiempo huyó?¿Qué le diría a Draco? ¿Y...qué diría él?
–Joven amo, señor – su elfo Zuzu ha aparecido en su despacho –, el Auror Longbottom y su padre le esperan en la sala de té principal, señor.
–¿Cuándo ha llegado el Auror Longbottom? – pregunta Draco con la vista fija en los papeles de su escritorio.
–Hace solo unos momentos, joven amo, Señor – con una reverencia su elfo sigue hablando – Su padre, Lord Malfoy lo recibió y ambos lo esperan en la sala de té, Señor.
–Puedes retirarte.
Seguramente resultara extraño para cualquiera, pero Draco Malfoy estaba evitando con mucha insistencia entrar a la sala principal de té de su mansión. La dichosa habitación era al lado de la suya, la habitación en que Harry Potter casi se desangra. Poseía la ridícula idea de que al abrir las puertas volvería a ver al sangrante Potter tumbando sobre su fina y antigua alfombra.
–Padre, Auror Longbottom – Draco hace una ligera reverencia al entrar a la sala.
–Muy buenas tardes, joven Malfoy – el Auror se ha levantado de su asiento al saludarlo.
–El Auror Longbottom trae un mensaje del Ministerio de Magia – su padre habla con el tono plano con el que suele atender negocios –. He pedido que te llamen, ya que su mensaje tiene que ver con el Auror Harry Potter.
–Entiendo – el rostro de Draco no muestra ningún tipo de emoción –. Gracias Padre. Prosiga Auror Longbottom.
–El Ministerio de Magia, informa a la familia Malfoy – Neville hablaba con un tono formal – que el Auror Harry James Potter, herido de gravedad el día 4 de febrero del presente año, se encuentra vivo y conciente. Aunque su estado es delicado y su capacidad mágica se ha visto comprometida, los sanadores de San Mungo ya no pueden hacer mas por él y han decidido darlo de alta esperando que el cambio de ambiente y el tiempo le ayuden a mejorar …
–¿Esta fuera de peligro? – pregunta calmadamente Draco.
–… por tal motivo y ya que el Ministerio de Magia – los dos rubios se voltean a ver algo ofendidos por la clara omisión a su pregunta – ha levantado barreras y protección extra para ustedes, la familia del Auror Potter, quiere pedirle a la familia Malfoy que acepten cuidar a Harry Potter, hasta que se haga arresto del mago tenebroso que lo atacó o el mencionado se haya recuperado totalmente …
–¿Cómo? – esta vez hasta Lucius parece sorprendido.
Neville decidió ignorar esta pregunta también.
–… obviamente el Ministerio de Magia esta conciente de que esto pone en mayor riesgo a todos los ocupantes de la Mansión Malfoy, y tomará las medidas necesarias para su total seguridad. Se levantará una protección extra en las barreras y se les permitirá el uso de magia negra para su defensa personal, siempre y cuando no se lastime a ningún inocente, un grupo de Inefables y Aurores harán rondas en los limites de la propiedad – Neville respira profundamente y observa con cuidado a ambos rubios –. El ministerio de Magia espera que no tenga ningún inconveniente con las medidas extras Lord Malfoy, de ser así el Auror Harry James Potter llegaría el día 9 de Mayo del presente año.
–Parece ser, Auror Longbottom que no me quedan muchas alternativas. – decía un tono desdeñoso Lucius a la que el mencionado solo sonrío.
–El ministerio de Magia agradece su colaboración, Lord Malfoy – Neville le extiende un pergamino –. Puede firmar este documento, es solo mera formalidad, habla acerca de lo que ya mencioné y que usted esta totalmente de acuerdo.
–No hay ningún problema – el rubio lo toma y observa con detenimiento el papel, después de unos minutos alza una ceja y observa al Auror –. Pero qué sorpresa, esto no tiene aún mi firma.
–Obviamente – le responde Longbottom con una sonrisa.
Lucius firma sin más el contrato mágico, donde se aclara que ellos tendrán que cuidar a Potter hasta que atrapen al mago tenebroso y se haya recuperado por completo. No especifica qué es lo que tiene el moreno y él mismo sabe que aunque su conocimiento en artes oscuras ha ayudado a la investigación no están mas cerca de atraparlo.
–Muchas gracias, Lord Malfoy – el Auror toma el pergamino, lo revisa y lo guarda en su túnica –. Pasando a otros pendientes, quiero informarle que el Auror Potter tiene información acerca del caso en el cual nos está ayudando, en cuanto arribe nos gustaría que usted, el Auror Potter y un selecto grupo de Aurores analicen la nueva información.
–Eso es todo.
–En efecto, Lord Malfoy. Sin más, por el momento, me retiro –Longbottom se levanta de su asiento y hace una inclinación a ambos hombres.
–Lo acompaño a la puerta Auror Longbottom – habló el joven rubio.
Draco Malfoy sabía que algo estaba mal, el Neville Longbottom que recientemente conocía era mucho mas amable y alegre, olvidaba las formalidades con rapidez. El día de hoy había visto lo que suele significar para un exmortifago la visita de un Auror; simples formalidades, no solían prestarte atención y se iban inmediatamente obtenido lo que querían.
–¿Vas a decirme que pasa? – preguntó un serio Draco.
–Tengo órdenes. – respondió Neville sin voltear a verlo.
–¿Están tan mal las cosas? O ¿Acaso se trata de Potter?
–¿Quieres verlo? – Longbottom detiene su andar y ve directamente a los ojos del rubio.
–Si. – habla un decidido Malfoy.
–Lo arreglaré – Neville a sonreído –. Las cosas no están tan mal, solo son complicadas. Yo te aviso. Sé donde esta la salida, Draco, no hace falta que me acompañes, nos vemos.
Neville pensó que tal vez las cosas irían un poco mejor de lo que parecían. Tenía en su pecho una ligera punzada que se negaba a marcharse. Si Draco estaba más que dispuesto a hablar con Harry, las cosas tendrían que ir por buen camino. Pero esa punzada regresaba para recordarle que con el moreno las cosas tendían a complicarse, es como si los problemas lo persiguieran o probablemente era lo que decía el jefe, que Harry salía de un problema metiéndose en otro mas grande.
–… ¡No! Me rehúso. ¿Por que no puedo ir a mi casa? –Harry Potter gritaba – Ya estoy bien, por algo me están dando de alta. Quiero ir a MI casa, con MIS hijos.
–No puedes ir a tu casa, por que aun no sabemos como atravesó las barreras – hablaba Kingsley como quien le explica a un hijo por que no puede salir de noche –Vas a estar con tus hijos en un lugar seguro ¿Cuál es el problema?
–Puedo cuidarme solo, soy uno de los mejores Aurores del departamento.
–No, no puedes cuidarte, no puedes defenderte y no vamos a poner en peligro a ti o a tus hijos, sólo por que no quieres ver a tu ex, entiéndelo de una vez – el tono del ministro era claro y seguro.
–No es eso. Y Draco no es mi ex. No tengo nada que hacer en esa casa – Harry parecía tratar de recobrar la compostura –. No poseo ningún vinculo con ellos. ¿Por qué me aceptarían? No puedes obligarnos. Será mejor que prepares otro lugar.
Un carraspeo llamo la atención de ambos hombres, en la puerta del cuarto privado de Harry en San Mungo se encontraba Neville Longbottom con una sonrisa nerviosa en su rostro.
–Señor ministro, he aquí el permiso de conformidad de la familia Malfoy para hacerse cargo del Auror Harry Potter .– Neville le entregó el pergamino al ministro ante un incrédulo moreno.
–Muy bien hecho, Auror Longbottom – Kingsley revisó el pergamino con una sonrisa de triunfo en su rostro.
–Creí que estabas de mi lado –reprochó Harry.
–Está de tu lado, de hecho ambos lo estamos, pero trabaja para mí – con pergamino en mano le sonrío al moreno –. Es un hecho el día 9 te iras a casa de los Malfoy, prepárate.
–¿Qué prendes con esto? ¿Que piensas que puedes lograr? – Harry agregó con tono sarcástico –. Que Draco y yo digamos que es nuestro destino estar juntos, que nos amamos… eso no va a pasar – murmuró lo ultimo.
–Eso no me interesa – habló firmemente Kingsley –. Si deciden casarse la próxima semana o reproducirse como conejos, no me importa. Deja de hacer berrinche y resuelve de una buena vez por todas este asunto.
–No es un berrinche. Esta idea no tiene ni pies ni cabeza – el moreno cruzó sus brazos –. Y yo no tengo nada que resolver.
–Si claro –empezaba a notarse el cansancio del ministro al no llegar a ningún punto –.Y dime ¿Qué va a pasar con los gemelos? Acaso crees que los Malfoy van a olvidarlos y dejar que te los lleves sin más.
–Son mis hijos y yo me haré cargo de ellos – contestó ofendido.
–Y también son hijos de Draco Malfoy, que, hasta donde sé es un muy buen padre – la cara del moreno mostró una ligera tristeza –. Es más, Lucius Malfoy se ha tragado toda su mierda purista y está tratando de educar bien a sus nietos, tus hijos. No puedes arrebatárselos, son su sangre y los quieren.
–No quiero hacer eso –Harry dejó de estar a la defensiva –. Yo ya sé que Draco es un buen padre, siempre lo supe. No hace falta que hablemos, él puede ver a los niños cuando quiera, jamás se lo negaría.
–Es bueno escuchar algo sensato. Pero necesitan hablar de frente y llegar a un acuerdo – Kingsley había recuperado su tono paternal – Les diste una segunda oportunidad y la están aprovechando. Estoy seguro de que te apoyarán, como familia.
–Draco y yo … nosotros no … es mucho pedir. Pero lo haré, hablare con él.
–A parte con una familia, estés o no románticamente con Draco Malfoy – Kingsley sonrío y Harry se sonrojó –. No te preocuparías a todas horas por tus hijos, ya no rechazarías misiones largas por que no tienes con quien dejarlos, ya no te pondrías en riesgos innecesarios por terminar antes la misión y llegar a casa. También sería agradable que dejaras de usar a los Aurores novatos como niñeras cada vez que terminas en San Mungo o haciendo papeleo, ellos no son tus sirvientes, ellos son mis sirvientes ¿Ves? Si arreglas las cosas con tu ex todos salimos ganando. – y antes de que Harry pudiera nuevamente decir que Draco no es su ex, el ministro palmeó su espalda y se retiró.
–¡Oh por amor a Merlín! – exclamó el moreno al notar la cara de Neville aun presente – No me digas que aun hay más.
–Siempre hay más – Neville se carcajeó – Malfoy quiere venir a verte.
–¿Draco Malfoy? – Neville asintió – ¿Para que?
–No pregunté ¿Mañana está bien?
–No puede esperar al 9 … – Neville no contestó sólo lo observaba divertido – Mañana no, me van a hacer mas estudios, mejor pasado mañana. – Harry se dio por vencido, no podía postergar mas su encuentro con el rubio.
En algún punto se había sorprendido de lo fácil que fue pedir ver al moreno, y una rápida respuesta que no le dejaba mucho tiempo para elaborar un plan. Pudo cancelar sus reuniones de ese día y adelantar trabajo, se negaba a retrazarse de nuevo.
Draco llevaba un par de horas recordando su plan. Se vestiría elegantemente y al mismo tiempo sencillo, tenía que esperar a que llegara Longbottom por él, pasar por una ridículas pruebas para comprobar que realmente era quien decía ser y no tenia intensiones de dañar al Auror Potter. Entraría a la habitación, lo saludaría cortésmente y no podía evitar imaginar a un incomodo y sonriente moreno, se sentaría a su lado y hablarían de sus hijos, de planes a futuro y … esa era la parte que faltaba, ¿Qué esperaba lograr con esa charla?
Claro que no permitiría que Potter lo alejara de sus hijos, tenían que ser parte de su vida. Suponía que el otro no se negaría a la idea, pero entonces, ¿Qué pasaría con el moreno, como entraba él en su vida? Una sensación nada placentera se asentaba en su estomago al momento de pensar en eso.
Harry Potter era, al menos en los últimos dos meses una constante en su cabeza, una constante muy extraña. Aún no podía definir que sentía por el padre de sus hijos. Sus pensamientos siempre tomaban la misma dirección. Él deseaba una familia feliz. Y Astoria ya no se encontraba en sus pensamientos, y aunque aún se daba el lujo de fantasear con Amelia, había llegado a la conclusión de que fue su gran amor y sus fantasías eran solo eso, cosas irreales. Pero Potter hasta hace dos días se estaba muriendo y creía innecesario profundizar en lo que le provocaba el moreno.
Aunque sí se dio el lujo una o dos veces, tal vez más, en pensar y fantasear en una vida con él. Niños riendo, besos apasionados y sus estúpidos y brillantes ojos verdes fijos en él, con una eterna promesa de amor. Eran solo tontas fantasías, que se habían generado en momentos de aburrimiento. Cuando el susodicho estaba mas muerto que vivo y no podía decir nada al respecto.
Y ese era el por qué de que su plan no estuviera terminado. Muy cierto era que ellos dos ya no eran los acérrimos enemigos, creía hasta cierto punto que después de la guerra su relación era cordial, pero sólo eso. Si trataba de pensar en cosas reales y sentimientos mas profundos su cabeza se volvía un caos y esa extraña sensación resurgía en su estomago.
No estaba seguro que era lo que pretendía obtener de Harry Potter.
Por fin llegó Longbottom, en su traje de Auror y su suave sonrisa. Pasó por las tontas pruebas y fue acompañado hasta la puerta de Harry Potter. Se paró frente a ésta, respiró profundamente y su mente se puso en blanco. Tocó la puerta suavemente y sentía que algo parecido al pánico se apoderaba de él. El suave "adelante" que escuchó le confirmó que había entrado en pánico y abrió la puerta solo por inercia.
Frente a él, en una cama de hospital estaba Harry Potter con sus ojos verdes, su cicatriz en la frente y su desordenado cabello. Se miraron fijamente. Draco podía ver la incertidumbre en los ojos del moreno, sus nervios en las manos que jugaban inquietas con la orilla de la sábana, su semblante pálido denotaban que aún no estaba recuperado.
Harry pensaba que no era justo, no estaba preparado para ver a Draco Malfoy. La última vez que lo hizo, realmente creyó que era la última vez y ahora estaba frente a él, con su elegante porte, sus ojos plateados que reflejaban demasiados sentimientos encontrados, su rostro impasible y de rasgos aristocráticos. Agradecía las pociones que estaba tomando, sabía que era gracias a ellas que no se ponía rojo como una colegiala.
–Buenos días, Potter – pronunció suavemente Draco, sin quitarle los ojos de encima.
–Buenos días, Malfoy – saliendo de su estupor Harry desvío la mirada.
Draco se adentró en la habitación y caminó decididamente hacia una ventana encantada que mostraba un bosque muy parecido al bosque prohibido. Podía sentir la mirada que trataba de ser discreta de Harry siguiéndolo. Miró por la ventana tratando de recordar cualquier punto de su plan, pero parecía que su cabeza se había quedado en blanco y en lo único que podía pensar era en la sensación que le provocaba la insistente mirada del otro. Con la respiración imperceptiblemente alterada se sorprendió cuando escuchó de nuevo la voz de Harry.
–¿Y los niños? – su voz era casi un susurro.
–En casa con mi madre – Draco se permitió observar de nuevo al moreno, su mirada era diferente, parecía estar esperando algo, algo de él.
–Gracias por cuidarlos, nosotros no te causaremos problemas.
El rubio parecía confundido con la oración pronunciada. Ya no veía a Harry, casi daba la impresión que trataba de resolver algo en su cabeza.
–El día 9 vendré por ti, nos vemos.
Draco salió apresurado, sin esperar respuesta, apenas y notó a los Aurores fuera de la habitación y siguió derecho hasta estar fuera del área antiapariciones. No volteó cuando Longbottom lo llamó, simplemente se desapareció.
Llegó a su casa y sin detener su camino se dirigió a su habitación, cerró la puerta y se recargó de espaldas a esta. Se permitió perder la compostura, le costaba trabajo respirar con normalidad y sentía un cosquilleo en todo su cuerpo. Desconocía que le pasaba, de lo único que estaba seguro fue que lo provocó Harry Potter. Y un sentimiento lo embargó, un sentimiento denso, profundo y apremiante al que no pudo nombrar. ¿Qué era lo que esperaba del moreno? Y ¿Qué esperaba este de él?
El aún insulso techo de San Mungo era observado inquisidoramente por Harry Potter. Neville creyó que las cosas eran extrañas. Draco parecía haber huido del lugar, después de cinco minutos y Harry estaba tranquilamente recostado. Esa odiosa punzada de nuevo regreso, por que demonios las cosas se complicaban alrededor de el moreno.
–Pensé que gritaría, que me reclamaría – su mirada seguía en el techo, su tono tranquilo y suave, alertaron a Neville –por mentirle, pero no dijo nada – el de ojos verdes hablo con resignación –. Supongo que no le provoco nada.
Harry sintió el suave roce de los labios de Neville en los suyos, cerro sus ojos y se dejo llevar por la reconfortante sensación.
–Estoy bien – fue la respuesta de el moreno cuando Neville se aparto –. Bueno no estoy bien, estoy algo decepcionado y frustrado. Pero nada grave.
–Lo resolverán todo estoy seguro – la voz de Neville era confiada –. Sólo se paciente.
Ser paciente era una cualidad que Harry creía no poseer y los restantes cinco días casi fueron una tortura. Ron y Neville parecían muy entretenidos con toda la situación. Hermione no estaba para nada de acuerdo con que pasara su tiempo de recuperación en la mansión Malfoy, al menos eso parecía en las cartas que le manda con su esposo. Kingsley no había vuelto a aparecer. Su sanador encontraba su caso fascinante como de costumbre y estaba tratando de inventarse nuevas pruebas para hacerle y cuando se aburría solían hablar.
Toda la pastosa calma del hospital, alteraban más a Harry, que sólo podía pensar en las mil y un cosas que podrían salir mal estando en el mismo lugar que la persona que llevaba amando tantos años, un amor no correspondido, se tenia que recordar. Era fácil fingir cuando solo lo veía pasar, muy de vez en cuando, por los pasillos del ministerio. Pero en unas horas llegaría, llegaría por él, para ir juntos a su casa, por quien sabe cuanto tiempo.
Era totalmente consiente que no lo vería las veinticuatro horas del día, pero era más de lo que nunca había tenido, al menos no como Harry Potter, tendría que depender de él, comer con él, hablar con él, criar a sus hijos juntos. Quería hacer todo eso, lo deseaba y luego recordaba que Draco hacia eso por obligación, que seguramente tendría que soportar a Astoria Greengrass tarde o temprano y dudaba de poder tolerar a Lucius.
Respiraba profundamente, recordándose que paso por cosas peores y había sobrevivido. Que Draco era una persona admirable, que seguramente entre los dos encontrarían una forma de hacer bien las cosas y que tal vez por fin podría deshacerse de esa ridícula idea de una familia feliz a su lado. Cuando viera lo radiante que se veía el rubio al lado de la odiosa de Astoria.
–Harry –la voz suave de Neville lo distrajo de su gimoteo interno –, es hora.
Inhalo y exhalo, reviso su ropa, unos pantalones formales de un gris oscuro, una camisa blanca, cinturón y zapatos negros, junto con blazer informal. El conjunto lo escogió Hermione y le parecía demasiado insulso, pero quedaba bien, considerando que estaba siendo "entregado formalmente" a la familia Malfoy.
Salio de la habitación, siendo flanqueado por los Aurores Weasley y Longbottom. Caminaron hasta el limite del área antiapariciones, donde le esperaba un oficial de alto nivel del ministerio de magia, mejor conocida como Hermione Weasley y del otro lado de la barrera Lucius y Draco Malfoy. La castaña carraspeo llamando la atención de todos y extendió un pergamino.
–Por la presente y en nombre del Ministerio de Magia, queremos agradecer a la Familia Malfoy por ayudar en lo pertinente al caso del ataque al Auror Harry James Potter, esperando que sigan brindándonos su apoyo en el caso presente y activo. Al igual ponemos en sus manos el cuidado físico, emocional y mágico de dicho Auror. Sepan de antemano que cuentan con todo el apoyo y protección del Ministerio de Magia que esta mas que agradecido con ustedes por ofrecerse a velar la integridad de uno de nuestros mas valiosos miembros. Atte. El Ministerio de Magia.
Los Malfoy hicieron gala de todo su autocontrol no rodando los ojos, ante tal discurso. La representante del ministerio extendió frente a ellos el papel oficial y les pidió que lo firmaran, comentado algo así como, "bueno ahora todas las partes aceptan los términos" y se retiro. Los Aurores no movieron un solo músculo y seguían sin hacerlo. Los rubios tenían la vista fija en el salvador del mundo mágico, esperando a que este por fin se moviera o abriera la boca.
Lucius había tomado una poción calmante justo antes de dejar su casa, espera un tramite burocrático extenso y pomposo, por tratarse del niño que vivió. Mas aun creía que tendría que ver una melosa escena entre Potter y su heredero, sonrisas bobas, ojos brillantes y frases cursis, sólo esperaba que Draco se comportara de una manera mas decorosa.
–Lord Malfoy, Joven Malfoy – hablaba por primera vez Harry – agradezco de antemano su amabilidad y me disculpo por cualquier inconveniente que pueda ocasionarles. – el moreno hablo serio, mientras hacia una reverencia.
Lucius miro a su hijo haciendo una clara pregunta, pero este parecía más sorprendido que él. Neville le dio una maleta, que Harry se colgó al hombro, atravesó la barrera y dio media vuelta encarando a los inmóviles Aurores.
–No creo que eso pase Auror Potter – Lucius vio de arriba abajo al estoico hombre frente a él, que no parecía ser el siempre impetuoso niño que vivió – ¿Nos retiramos?
–Es usted muy amable Lord Malfoy – el tono formal y la expresión nula, no parecían concordar con lo dicho por el moreno –. Si no tiene inconveniente.
–Supongo que no necesitas indicaciones para aparecerte en la mansión ¿O me equivoco? – hablo con un suave tono Draco.
Harry volteo hacia Draco y lo examinó muy severamente, el rubio se sintió nervioso ante la intensidad de su mirada. Pudo observar por el rabillo del ojo como los otros dos Aurores daban un gran paso hacia atrás y justo en ese momento el moreno los volteo a ver. Ambos hombres rehuyeron su mirada.
–Pensé que les informaron de mi situación –dijo con un tono mortalmente serio, aun viendo a los Aurores del otro lado de la barrera –. Supongo que tendré que hacerlo yo – vio directamente a los dos rubios con una cara muy seria –. No puedo hacer magia, ningún tipo de magia y no es que me lo prohibieran, no puedo hacerla. En este momento soy como un squib*, por ponerlo de algún modo.
–Oh … no lo sabíamos, gracias por informarnos – Draco no sabia que le sorprendía mas, si la noticia recibida o la clara muestra de perplejidad de su padre –. Entonces, haré una aparición conjunta.
Harry se paro entre ambos Malfoy y Draco dudo un momento en donde poner su mano, decidiendo que lo mejor era el hombro, por un instante sintió como este se tensaba con su toque. Con un agarre firme espero a que el otro lo volteara a ver.
–Eso es todo, regresen al ministerio y esperen los reportes de los grupos apostados en la propiedad Malfoy, –ordeno Harry – cuento con ustedes para resolver cualquier inconveniente y espero un reporte mañana mismo.
Los Aurores casi gritaron "Si Capitán", saludaron formalmente y regresaron sobre sus pasos. Draco no retiro su mano durante el breve discurso, el moreno ladeo levemente su cabeza y susurro un "cuando quieras" y desaparecieron del lugar.
Llegaron al hall de la mansión, Harry vio a Draco, luego la mano en su hombro y de nuevo al rubio quien observó con curiosidad la mirada del otro, apretó su agarre, respiró profundamente.
–Bienvenidos a casa –saludo la siempre hermosa y encantadora Narcissa –. Es un placer verte de nuevo Harry.
Draco se sorprendió cuando el moreno le sonrío cálidamente a su madre, zafándose sutilmente de su agarre y pensó que había perdido una gran oportunidad. Aunque no sabia una oportunidad para que. Harry camino con paso firme hasta la rubia, ella le ofreció su mano y él la beso.
–El placer es mío, Narcissa – Harry no soltó la mano de la rubia –. Disculpa que me este aprovechando de su amabilidad – el moreno seguía sonriendo.
–No digas eso, estamos en familia después de todo – Narcissa le sonrío y Harry se notaba un poco incomodo con el comentario –. Pero hablando de aprovecharse de la amabilidad –el moreno la vio un poco nervioso –, tendrás mas de ese té de Jazmín, me ha a encantado – exclamo la rubia para alivio de Harry.
El moreno se carcajeo.
–Hoy mismo mandare a traerte más.
La escena fue ligeramente peculiar para los otros dos rubios, pero Draco encontró algo que si quería obtener del moreno su risa, deseaba hacerlo reír, definitivamente le encantaba esa melodiosa risa.
Sus niños se asomaron tímidamente por el pasillo. Harry los vio y sonrío de una manera que Draco volvió a sentir esa incomoda cosa en su estomago. El moreno se agacho y estiro los brazos, los gemelos corrieron directamente a ellos, fueron llenados de besos y palabras amorosas. Una solitaria lagrima recorrió la mejilla de Harry, parecía no ser relevante entre las risas y los mimos que él repartía a sus dulces pequeños.
Narcisa sonrío con suficiencia y Lucius rodó los ojos cuando notaron como su heredero sonreía ante la escena, la veía embelesado, sin darse cuenta.
En la mansión Greengrass las cosas eran un poco tensas. Lord Greengrass había gritado hasta hartarse, estaba mas que molesto por el repentino termino del compromiso de su hija menor y la mayor parecía no estar muy interesada en casarse. Por supuesto este improvisto seria mal visto, se pensaría que las chicas Greengrass no serian buenas candidatas para un compromiso.
La madre de ambas chicas había hecho todo lo posible, por hablar con ellas y hacerlas entrar en razón. Dhapne se negaba rotundamente a hablar del tema y Astoria no hacia mas que llorar desconsoladamente en su habitación.
Ambos padres creyeron que era demasiado cuando la menor de sus hijas se negó a ir a la fiesta de compromiso de las gemelas Carrow, muy buenas amigas de sus herederas. Mandaron a su hija mayor a resolver el asunto, "Astoria no puede seguir lamentándose por algo que no tiene solución" fue lo que dijeron. Daphne toco la puerta de la habitación de su hermana, pero tuvo que abrirla con un hechizo. Su hermana se veía patética, entre semanas de lloriqueos sin ver la luz del sol y a penas arreglada, no había manera de que se viera mejor.
Daphne se sentó frente a su hermana, no pensaba irse hasta saber que demonios había hecho para enfurecer tanto a Draco y este terminara su compromiso, tenia que ser culpa de ella, si no por que otro motivo estaría lamentándose tanto.
Astoria conocía a su hermana, lo suficiente para saber que no se iría con una respuesta. Ella solía ser una persona amable, pero cuando jugaba así con su largo cabello de un rubio cenizo, enredando un mechón en su varita y soltándolo, se veía bastante amenazadora, por alguna razón.
La castaña empezó hablar. Para sorpresa de Daphne, contó una inverosímil historia donde Harry Potter era Amelia O´Conaill, donde el mismísimo salvador del mundo mágico por amor y lealtad a los Slytherin, los protegió y ayudo para no acabar en Azkaban. Se quedo totalmente impactada cuando supo que él habia dado a luz a dos niños y que el padre era nada menos que Draco Malfoy.
Y por azares del destino, el moreno gryffindor estaba casi muerto en San Mungo. Eso provoco que su querido ex prometido terminara con la custodia de los infantes. Cuando supo toda la verdad, estallo.
–Nunca he entendido que tienes contra Harry o sus hijos – contesto después de un momento Daphne –. Son solos niños, debiste haberlos ignorado. – vio a su hermana confundida.
–¡No podía! – parecía que Astoria quería empezar a llorar – No lo entiendes Daphne –la mencionada casi rueda los ojos –. Siempre tuve tantos celos del amor que profesaba Draco por Amelia – la castaña veía a la nada –, y no parecía quererme, ni siquiera cuando me convertí en su prometida. Tu no te percatabas de cómo siempre Draco buscaba a Harry, como lo miraba, decía tanto sobre lo que sentía, pero a mi nunca me vio así – encaro a su hermana con enojo –. No importaba por que yo era quien se casaría con él, lo haría feliz. Pero ahora por fin tenia la familia que deseaba con quien quería – cubrió su rostro con sus manos – Yo … no podía competir, ya no podía ganarme su corazón … lo único en que pensé fue en obligarlo, aposte a que haría lo correcto y lo perdí.
*Squib: aunque desconozco la definición exacta, tengo entendido que es una persona nacida de magos que no puede realizar magia. Sigue siendo un "ser magico", pero no cuenta con la suficiente magia como para realizar hechizos.
Por fin el reencuentro, aunque tal vez no era lo que esperaban, que opinan de eso, de Astoria, de Neville, de Narcissa XD de todo. Muero de ganas por saberlo.
Muchas gracias por todos sus review, follows y fav, me dan ánimos para continuar.
Mar91:que bueno que te gustara, espero disfrutes este. Nos leemos luego.
ReiGisa Lover: me gustaría saber si aun guardas rencor contra Astoria? Te prometo que mas adelante sabrás el porque de la guerra entre los gemelos y los pavorreales XD y no te perdiste información, es que no la hay, al menos aun no en la historia mas adelante explicare eso. Harry es una persona noble y entiende que no todos son perfectos, pero te aseguro que fue gracias a Neville y Luna que Harry perdono a sus otros amigos. La identidad de la bruja será un misterio por un laaargo rato XD, pero sabrán mas de lo que paso, pronto. Feliz Semana Santa. Nos estamos leyendo.
Nuria: ya no tendrás que esperar XD por fin otro capitulo. Nos estamos leyendo.
