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Decir la Verdad Requiere Valor

En la soledad de su habitación intentaba aplacar su ansiedad, el silencio la abrumo de repente y la soledad se intensifico en su interior, estaba recostada sobre su cama, había tomado un largo baño intentando en vano relajarse, pero no lo había conseguido, en pijama y con el pelo húmedo esparcido sobre la almohada su mente estaba revuelto y su corazón inquieto.

Cerró los ojos un momento vencida ante los abrumadores sentimientos que se arremolinaban en su interior. Desde que abandonara la habitación de Draco las mismas preguntas aparecían sin cesar en su cabeza, sabía que tenía que ir a darle sus medicinas y retirar la pasta de Tepezcohuite que le había aplicado, pero no se atrevía a atravesar esa puerta. Tenía miedo, pero no sabía con certeza a que se debía su temor.

No quiso pensar más, pues de cualquier manera no llegaba a ninguna conclusión para sentirse de esa manera, decidida se levanto de la cama y sin más salió de su habitación para atravesar el corto pasillo que dividía las alcobas.

Toco antes de entrar y abrió la puerta, suspiro aliviada al encontrarse con que Draco dormía. Cerró despacio la puerta a sus espaldas y entro con sigilo haciendo lo posible por no despertarlo, aunque eso sería muy difícil considerando que debía darle un par de pociones y retirar la pasta de su piel, pero lo notaba demasiado cansado y decidió dejarlo dormir un poco mas antes de despertarlo.

Fue entonces a buscar su lugar en esa silla a lado de la ventana, su libro aun permanencia en el asiento, lo tomo para ocupar su lugar y abrazándose a él miro a través del cristal. La noche era tranquila, no se escuchaba ningún ruido solo el tuene respirar acompasado de Malfoy, su mirada lo busco de manera inconsciente.

Dormía, su piel estaba cubierta por una pasta café, su cabello rubio despeino se pegaba en algunos lugares de su rostro, estaba tapado con una sabana, una vela encendida le iluminaba lo suficiente para ver su rostro afligido a pesar del sueño, no había prestado atención en lo delgado que estaba, sus costillas se marcaban a través de la sabanas y su rostro también tenia señales de esa acelerada pérdida de peso.

Lo vio removerse inquieto, probablemente de nuevo las pesadillas lo acechaban, y decidió que ya era tiempo de despertarlo. Suavemente lo movió un poco y fue suficiente para que se despertara un poco agitado por el rumbo que estaba siguiendo sus sueños.

-Debes tomas esto. -Le indico mostro un par de frascos y le ayudo a incorporarse colocando algunas almohadas bajo su espalda para que quedara casi sentado.

Draco no contesto se limito a beber todo lo que la Gryffindor le ofrecía, no tenían un sabor para nada agradable pero aguantando el asco las bebió sin chistar.

-Tengo que retirar la pasta y colocarte estos ungüentos.

La respuesta fue un nuevo silencio, suspiro y comenzó a retirar poco a poco la pasta que cubría la piel pálida del muchacho. Abrió los ojos con sorpresa al retirar primero la que cubría su rostro, era maravilloso el cambio en la piel, aun quedaban algunos vestigios de las afecciones en su piel, pero había mejorado muchísimo su aspecto.

El muchacho se asusto al ver los ojos castaños abrirse con sorpresa, pero no quiso preguntar que ocurría después de todo ya era un monstruo que mas podía pasarle ya a esas alturas.

Adivinando sus inquietudes comento Hermione. -Estas mucho mejor de lo que imaginaba, tu piel esta sanando de manera satisfactoria y apenas son visible algunas marcas, posiblemente con el uso constante no se notaran.

-Si claro. -Dijo con sarcasmo. -No necesito de tus mentiras para sentirme mejor. -Replico con fastidia de nuevo a la defensiva.

Hermione se limito a callar y a seguir con su tarea. Tenía ya mucha experiencia en esos menesteres por lo que termino rápido de retirar el Tepezcohuite, maravillándose con los resultados, pero sabiendo de antemano la reacción a la defensiva que tendría se reservo sus comentarios.

Tomo un poco de un ungüento verde y se froto las manos para después tomar un brazo del rubio y comenzar a frotar la piel, todas las heridas estaban ya cerradas y solo estaba humectando la piel con para ayudar a la rápida cicatrización, de la misma manera siguió con cada extremidad, por su pecho y haciéndolo girar también froto su espalda, al final termino de colocarle la pomada sobe el rostro.

-He terminado. Supongo que querrás estar solo, si me necesitas solo llámame. -Hermione se levanto de la orilla de la cama y coloco varias cosas en una charola para llevárselas.

Cuando estaba a punto de cerrar la puerta escucho que Draco le hablaba.

-¿Es verdad lo que me contaste? -Pregunto y la chica se giro para verlo.

El rubio percibió que temblaba pues las cosas en la charola se movían un poco.

-Si te refieres a que si ahora soy huérfana como tú, es verdad. Y si lo que quieres preguntar si he sido capaz de matar la respuesta también es afirmativa. -Dijo con sequedad. -Como ves no somos tan diferentes después de todo, bueno al menos tú no has matado a nadie.

-No hay mucha diferencia como yo lo veo, quizás no fue mi varita la que corto esas vidas pero al no hacer nada fui cómplice. -Contesto con frialdad fingida.

Hermione regreso sobre sus pasos, dejo la charola sobre la mesa y camino hacia la ventana dándole la espalda para que evitar su mirada.

-Podemos discernir sobre quién es más malo, si eso quieres, pero supongo que eso no es lo que buscas, vayamos al punto, te complaceré contestando todas tus preguntas si tu contestas las mías.

-De acuerdo.

-Pregunta primero entonces. -Pidio mientras se sentaba de nuevo junto a la ventana fijando su vista en algún punto del exterior.

-No pudo creer que tu…

-¿Que yo me atreviera a matar a alguien? -La castaña formulo la pregunta y solo giro para ver asistir con la cabeza al blondo para después regresar su mirada al infinito. -Yo misma no me creía capaz, pero no sabes cuanto pueden cambiar las cosas cuando te encuentras con algo tan terrible que ni en tus peores pesadillas hubieras imaginado.

Malfoy tenía más preguntas en mente pero sabía que ahora era el turno de Granger.

-¿Extrañas a tu madre? -De todo lo que pudo preguntar la chica esa era lo único que no se espera Draco.

Por un instante pensó mentir, pero se encontró con la mirada Hermione y comprendió que ella estaba siendo completamente sincera y se requería valor para hacerlo. También evaluó que posiblemente todo lo que dijera lo podría utilizar en su contra pero rápidamente descarto esa idea pues Granger se estaba exponiendo tanto o más que el con sus confesiones. Su orgullo le pedía callar pero si algo le quedaba de honor debía corresponder de la misma manera.

-La extraño tanto que a veces es una torturo. -Temió que Hermione se burlara, pero lejos de eso solo encontró reflejado en sus ojos comprensión y eso le dio confianza para continuar. -Mi madre fue lo único bueno es toda esa porquería.

Estaba satisfecha con la respuesta, había creído que no le contestaría o emplearía algo de su bien trabajado sarcasmo.

-Es tu turno, pero antes no te apetece un poco de té y galletas. -Le ofreció y este acepto.

No tardo mucho en regresar con un par tazas, una tetera y un platón con galletas, recorrió la silla y la puso a un lado de la cama, le tendió la taza llena de humeante y aromático te, junto con el platón de galletas.

Draco se sentía mejor después de haber bebido las pociones, su piel ya no le ardía y podía moverse con mayor libertad sin esa sensación de tirantez en su piel. Tomo la taza con elegancia y dio un sorbo al liquido que logro relajar su garganta.

-¿Y bien? -Dijo de repente esperando que el chico formulara su pregunta

-¿A quién mataste?

-Al asesino de mis padres. -contesto con frialdad, sus ojos se habían oscurecido de repente.

Entendió entonces las razones que había tenido Granger para matarle.

-Mi turno. -Dijo dando un pequeño sorbo a su te. -Cuando tenias fiebre delirabas, por eso se que lo que te atormenta es haber torturado a inocentes, y presenciar sus asesinatos. -Draco hizo una mueva de dolor al pensar en eso. -Pero siempre hablabas de una mujer, se que no la mataste, pero entonces porque te aflige tanto su recuerdo ¿Quién es ella?

Sabía muy bien a quien se refería, se tenso de solo pensar en esa chica y apretó la taza entre sus manos con fuerza.

Desviando la mirada contesto. -Su nombre no lo sé, era mestiza quizás de nuestra edad o cuando mucho uno años menor, la llevaron para interrogarla, conocerás los métodos empleados. -Hermione se estremeció, ella lo sabía muy bien había sido precisamente Bellatrix Lestranger la tía de Malfoy quien le hiciera padecer en carne propia esos métodos. -No recuerdo ningún rostro de los que murieron ante mis ojos, pero a ella no puedo olvidarla, detuve su tortura, había algo diferente en sus ojos, resignación y suplica como si deseara morir rápido. -Trago saliva. -Ordene que la mataran y ella parecía agradecida. No logro olvidarla, es como si sus ojos me persiguieran. -Termino de contar, tenía las manos blancas por lo fuerte que apretaba la taza en sus manos.

-Es como si sus ojos me persiguieran. -Pensó Hermione repitiendo mentalmente las últimas palabras que acaba de decir Malfoy.

-¿Conoces el nombre del asesino de tus padres? -Negó con la cabeza la castaña.

-Su rostro me era familia, pero no sé por qué. -No mentía, el rostro del mortio le era conocido por alguna razón, sus ojos negros, sus facciones ya las había visto pero no lograba saber de dónde.

No sabía cuanto tiempo se había prolongado el silencio, lo que si sabía que él te ya estaba frio y era demasiado tarde para seguir platicando.

-Sera mejor que intente dormir un poco, necesitas descansar para recuperarte. -Retiro las galletas y la tasa que tenia Draco en sus manos.

-Gracias. -Dijo el rubio.

No sabía exactamente qué era lo que agradecía, porque aunque su orgullo se viera afectado de manera irreparable tenía que reconocer que le debía su vida, además de haber encontrado un poco de consuelo de manera inexplicable al compartir sus penas.