Harry Potter es propiedad de JK Rowling.


Sainete

Llega el momento

«Porque después de todo esta ciudad no duerme por la noche.

Es el momento de empezar, ¿no?»

It's time, Imagine Dragons (Traducción)


Decide que nunca va a volver a contratar a este fontanero ya que está cincuenta minutos tarde y el único mensaje que le ha enviado ha sido para decirle que están confirmando lo que han oído. Que espere y que ya verá a que se está refiriendo. Más le vale que no haga que se duerma hasta la medianoche porque mañana es sábado y no quiere estar desvelado, o no podrá hacer todo lo que quiere sin sentirse somnoliento. Ha puesto una película de la que ha perdido el interés, por lo que deja de prestar atención a ella y revisa por si le ha caído algún nuevo mensaje.

Afortunadamente Malcolm no le ha informado qué quiere Sheeren, quien a este ritmo creará su propio imperio con la cantidad de cajas que Malcolm y Dudley han trasladado.

Le ha avisado a Piers que no ha podido asistir y le desea la mejor de las suertes. Piers le ha respondido con un «esperaba equivocarme» que ha interpretado como un agradecimiento, o lo que él quiere creer que es para no pensar que Piers está enfadado con él por haberle defraudado.

Luego de que ha recordado que Claire también le ha esperado, le ha llamado y se ha disculpado por casi haberla dejado plantada. «Espero que sepas lo que estás haciendo». Dudley le ha contestado a Claire que sí sabe lo que está haciendo, que se está haciendo de un futuro del que sus padres estarán orgullosos. «¿Estás seguro de esto?». «Sí, lo estoy». Esta ha sido parte de la conversación que ha tenido con Claire durante unos minutos hasta que ha oído que Bailey ha gritado que «ya empieza la final».

O esa ha sido la intención que ha tenido hasta que le ha preguntado quién más está ahí. Se ha enterado que Dennis y Gordon está acompañando a Bailey y Claire, aunque Gordon está ahí porque no ha tenido nada más qué hacer y no quiere estar un viernes en la noche solo en casa.

Pese a que Claire está ocupada comentándole lo que está pasando y que en ocasiones casi no se pueden oír, se están divirtiendo. «Piers se recuperará», dice Dudley luego de que Claire le informa que Piers está recibiendo una paliza.

No necesita estar ahí para saber que Piers no aceptará la derrota sin luchar hasta el final.


En algún momento se ha incomodado que Claire esté relatándole todo, le dice que pondrá el canal y que ella disfrute del evento. «No es pago por evento. Lo encontrarás», le explica. Al menos, es lo que ha quiero hacer hasta que el fontanero ha llegado. Para lo impuntual que él es, Dudley ha esperado que Jugson* sea lentísimo para reparar las cañerías; sin embargo, se equivoca. Jugson no está ni cuatro minutos en la cocina cuando encuentra dónde está el problema y lo resuelve como si solo hubiese chasqueado los dedos.

«¿Algún otro problema, jefe?». Es la pregunta que le hace Jugson. El fontanero pronuncia «jefe» como si fuese una ofensa para él referirse de esa manera a Dudley, pero algo que tiene que hacer por estar obligado. Dudley solamente piensa en lo afortunado que es Jugson de que haya cambiado de opinión en cuanto le ha visto en el umbral, excusándose con una sonrisa socarrona en el rostro y preguntándole si la cañería es lo «único que su magnificencia necesita que sea reparado». Le parece algo extraño que Jugson haya sabido cuál es el inconveniente sin que él se lo haya dicho, pero le ha quitado importancia y le ha dejado hacer su trabajo.

Lo que más llama la atención de Dudley es el tatuaje de Jugson. Está en su antebrazo izquierdo hasta que se funde con la piel, un evidente hechizo para que las autoridades no lo descubran. ¿Para qué un mago querrá tatuarse y, encima, ocultárselo como si estuviese vetado? Es cierto que no es precisamente atrayente a la vista —con aquella calavera y serpiente horrendamente dibujadas— pero ¿no existe un hechizo para quitárselo o qué?

—No te recomiendo que salgas, Dudley —dice Jugson esperando que Dudley haga lo contrario de lo que ha dicho—; y si lo haces, será bajo tu propio riesgo.

—Sí, sí —dice Dudley. Ignora el hecho de que Jugson sabe su nombre sin que él se lo haya dicho; y, por la mirada que le está dando, quizá Jugson sepa algo más que le interesa—. Ya te pagué. Ahora vete de aquí.

—¿Estás seguro que quieres que me vaya de aquí?

—¿Por qué te querría tener aquí?

—Quizá porque soy el único que puede hacer algo por ti.

Quizá Jugson no se haya enterado pero hay otros fontaneros más competentes en la ciudad; y si se está refiriendo al uso de la magia, él ya tiene a un par de magos que ya le han demostrado dónde están sus lealtades. Dedalus ha hecho hincapié en que no confíe en nadie que dé por sentado lo que va a decir y que procure no revelar nada que no sepa alguien más*. Dudley ha preferido no preguntar por qué y le ha hecho caso. Con todo el caso que ha vivido en aquella época, no ha creído que esté mal que quiera conservar parte de su cordura. Mortífagos, magia oscura y magia negra, pociones de diversos tipos, la ex existencia de una piedra que permite la parcial inmortalidad, la extracción de memorias y un montón de otras cosas que Hestia ha tratado de explicarle.

—No —dice Dudley que todavía prefiere estar al margen. Si todavía la mierda en el mundo mágico no se ha resuelto, no quiere saber nada—. Estoy bien.

—Entonces sí eres alguien interesante —dice Jugson. La palabra interesante no parece que sea en el buen sentido o con una buena intención, pero Dudley no tratará de entender cómo funciona la mente de este tipo—. Te recordaré.


En el momento en que sintoniza el canal, se entera que Piers está enfrentando un montón de problemas en el ring.

Piers está esquivando una buena parte de los golpes; sin embargo, la que sí le da está causando que le cueste recobrar el aliento y que se, en ocasiones, tenga que limpiarse el hilo de sangre que le sale de unas comisuras del labio.

No lo ha visto en este predicamento en años, cuando han sido novatos en el mundo del boxeo y apenas han podido seguir el ritmo del entrenador Hillman.

Quizá ser el mejor a nivel regional no le da ninguna ventaja a nivel estatal.

Puede que Piers le gane en altura y musculatura, pero su contrincante tiene un control más apropiado de la situación y demuestra tener experiencia en este tipo de competencias. Lo que sea que suceda, Dudley piensa, sabe que Piers estará orgulloso con el resultado que sea.

Está en el asalto número siete de diez.

Ya sea una derrota o una victoria, al menos su amigo sabrá que lo ha dado el todo por el todo.


—¡Vamos, Piers! Sé que tú puedes —dice Dudley. Sin embargo Piers continúa en el suelo mientras que el referí hace el conteo. Dudley suspira cuando el contrincante de Piers es declarado como el vencedor de este encuentro—. Supongo que será para la próxima vez.

Piers se las arregla para ponerse en pie mientras que da bocanadas. Se sostiene el hombro derecho, el cual probablemente está torcido ya que ha caído encima de él. Entonces la imagen muestra cómo el contrincante está reponiéndose de la batalla, comentando que Piers ha sido un adversario admirable y que espera que los enfrentamientos que siguen no sean tan complicados como el que acaba de tener. Puras idioteces. Apaga el televisor y supone —sino es que adivina— que Dennis, los hermanos Lovelace y Claire están levantándole la moral a Piers después de lo que acaba de pasar. Quizá tenga que llamarle; no obstante, probablemente Piers no querrá tener que aguantar al único chico que realmente no ha ido porque no ha querido.

Se cruza de brazos y recuerda porque el combate casi que acaba a altas horas de la noche. Después del incidente en Hyde Park, se ha aumentado la seguridad en base a las propuestas de Layna Mason. Teniendo en cuenta los eventos anteriores, la final ha sido reprogramada cuando las autoridades han dado el visto bueno. Otras puras idioteces. Está completamente seguro que se encuentran completamente confundidos con todo lo que ha pasado, pero como no pueden hacer nada al respecto posiblemente no tienen otra opción.

Pese a que ha intentado no pensar en todo lo que le ha explicado Dedalus, revisa periódicamente las publicaciones que hay. Busca cualquier tipo de evento del que pueda informar a Dedalus. No puede evitar preocuparse ante la idea de que él muera en medio de un enfrentamiento, tal como le ha pasado a Arley Mason. De entre todos los condados de Inglaterra, ¿por qué tiene que ser justamente en la ciudad dónde Dudley vive? ¿Por qué no un lugar más lejano del que nunca haya oído hablar? Malcolm le ha dicho que no funciona de esta manera, que debe de haber algo que en Little Whinging y ellos no van a ir hasta que lo obtengan.

De: Dudley

Fecha: 10 de marzo. 23:04hr

«Anímate.»

La elocuencia no es uno de sus talentos. Lo envía y se da cuenta que la batería está a punto de acabarse, por lo que lo va a conectar. Pese a que bosteza y está considerando irse a la cama en este momento, decide que va a tomar una botana. En el momento en que apaga el televisor, oye a la lechuza ulular como si estuviese advirtiéndole que Bailey está hartándose con lo que está en la nevera. Dudley entra en la cocina y ve a Lina batiendo las alas con fuerza casi graznándole a la ventana cerrada. La última vez que ha visto a Lina con esta actitud ha huido de ella, todo porque no la ha dejado salir para que cace su propia comida. Se apresura en acercarse a la ventana, la abre y se queda vislumbrando las luces artificiales que están como a veinte metros de dónde él se encuentra.

Una de las luces cambia de dirección de manera estrepitosa luego de que otra se impacta contra ella, de un modo muy violento. Aunque luce cual meteorito que carece del control necesario para reponerse al golpe, se esfuerza en escoger dónde va a ir a parar. Conforme se va acercando, distingue que es una chica —de veintisiete años— viajando encima de una escoba mágica. Ella tiene el pelo marrón oscuro cortado por encima de hombros y posee un rasguño que va desde la frente hasta acabar casi al final de la mejilla derecha; ella consigue detenerse antes de chocar contra la pared, a dos ventanas de dónde está Dudley. Él la mira a ella y ella a él.

—Acompáñame —dice, con una voz autoritaria.

—No soy parte de esta lucha.

—Los mortífagos asesinan a quién quieren.

—No soy mago.

—Eres un muggle. Y eres el muggle que es primo de Harry Potter —dice la muchacha.

Dudley frunce el entrecejo. ¿Cómo se ha enterado? Ella se acerca y le toma de la muñeca; se le corta la respiración mientras que todo le da vueltas, aunque no vea nada. La desesperación se apodera de él al creer que este será su fin; entonces, tan pronto como ha empezado, termina.

Se encuentra en el interior de una amplia habitación que está llena de grafitis en tonalidades verdes y azuladas, con un toque platino y negro. Una chica de tez bronceada y cabellera negra está delineando la figura de una criatura mágica, tarareando una canción que ha oído en la radio pero de la que no recuerda la letra. El resto de la pared está tapizada de diversos tipos de criaturas mágicas, unas atrayentes a simple vista y otras a las que no querrá acercárseles ni muerto; por ejemplo, a aquella araña que tiene cinco patas que terminan con las manos de un gorila. En el extremo opuesto hay varios estantes colocados en toda la pared, aunque con una pequeña fisura que separa las botellas —de diferentes tamaños, formas y colores— de los libros. Y varios de estos libros no los ha visto nunca entre los que tiene Harry.

Un chico —de pelo marrón y ojos verdes— está revolviendo el contenido del caldero. Él parece abstraído y concentrado a la vez, orgulloso de lo que sea que esté consiguiendo. Curioso para ver qué tipo de mezcla está haciendo y huele una mezcla de margarita, el suave aroma del café recién preparado y la fresca brizna. Sintiéndose confundido, sacude la cabeza y repara en el sofá que está remendado y que tiene una sublimación* a base de motas diferentes colores. La última persona que está en este lugar es una chica —de la misma de edad de los otros dos. Es de cabellera roja con los ojos marrones— que está moviendo las fichas de ajedrez con su dedo.

—¿Qué está haciendo el muggle aquí? —dice el joven sin quitar la vista del caldero.

—Dudley Dursley, el primo de Harry Potter —responde su captura. Dudley alza una ceja, preguntándose cómo carajo lo ha averiguado. Se enfurruña y se cruza de brazos, decidido a no decir nada hasta que le expliquen qué está pasando—. Soy Merula. Estos son Barnaby y Liz, y falta Karasu.*

—Pudiste haberlo dejado allá —dice Barnaby—. Será un estorbo si se queda aquí.

—Lo sé —dice Merula.

—Uno de nosotros debería vigilarle —propone Liz quitando el pincel de la pared y llenándose de pintura negra una parte de la cara.

—Ya tengo a un par de magos que me cuidan.

—¿Son aurores? —pregunta Liz. Dudley asiente—. Entonces lo notarán y vendrán a por ti. En el mejor de los casos te asesinarán ahí mismo a menos que demuestres que eres útil. Lo podrías hacer tú, Merula.

—¿Yo en el mundo muggle? —dice Merula señalándose a sí misma con la repulsión reflejada en toda la cara—. No, nunca. Ya toqué a un muggle y la peste todavía la tengo en las manos.

—Básicamente tendré una niñera, lo quiera o no —dice Dudley entre dientes—. Vale, bien. Háganlo. Pero que sea alguien que Harry conozca o estarán en un gran problema.

—Preferiblemente a alguien que sea nadie en nuestro mundo —dice Barnaby que se niega a mirar a Merula, Liz y Dudley—. ¿Qué tal Karasu o Maya*?

—De Maya no he sabido nada durante años —dice Merula—. Le preguntaré a Karasu e informaré a Potter. Y con «informaré a Potter» me refiero a que tú lo harás, Dursley.

—¿Y cómo lo haré? —dice Dudley—. No sé dónde está.

—Yo me encargaré de traerlo.


Sainete — Pieza dramática jocosa en un acto, de carácter costumbrista y popular, representado en España durante el intermedio o al final de una función. Sustituyó al entremés en los siglos XVIII, XIX y XX. Información obtenida de Wikipedia.

*Jugson es un mortífago que apareció por primera vez en La Orden del Fénix.

**Molly Weasley en Un Exceso de Flema, El príncipe mestizo: «Todavía no veo por qué tenemos que hacer eso cada vez que vienes a casa. Quiero decir que un mortífago puede haberte sacado la respuesta antes de hacerse pasar por ti.»

***Es un arte de personalizar a través del color. Descubierta en 1957 por Noël de Plasse.

****Merula Snyde, Barnaby Lee, Tulip Karasu y Liz Tuttle pertenecen a la generación de 1984. Aparecen en Harry Potter: Hogwarts Mystery.

*****En el tráiler oficinal de Harry Potter: Hogwarts Mystery, Penny Haywood dice «¡Gracias, Maya! Sé que este plan va a funcionar», de lo cual se asume que el nombre original del hermano o hermana de Jacob es Maya. Maya, por cierto, también es de la generación del '84.