Harry Potter y el Poder del Tiempo

Capítulo 11 – Días de Verano, Alejándose

La mañana siguiente fue normal, bueno lo más normal que Harry Potter parecía poder tener. Debido a que nunca había conocido el verdadero significado de la palabra, era un buen comienzo.

Los elfos parecían saber que Remus se había quedado por la noche, y cuando ambos magos se levantaron pudieron oler tocino y el fuerte té oriental que a Harry le había gustado; fueron recibidos con suficiente comida para alimentar a seis personas. Dobby y Winky seguían algo nerviosos por el hecho de comer junto a su amo, pero los cuatro encontrar bastantes temas para conversar durante la comida.

Por su parte, Remus se sentía mejor al saber que Harry no había estado del todo solo. Al contrario de la mayoría de los elfos- domésticos, estos parecían ser una gran compañía. Kreacher seguía teniendo un vínculo con la familia Black, ahora con Tonks, pero era aún más inútil de lo que había sido antes de la muerte de Sirius. La verdad era que ninguno de los miembros de la Orden sabía que hacer con el. Por lo tanto Remus admiraba la relación que Harry tenía con esos elfos. Cuando cometió el error de mencionar el buen cambio que era poder estar con elfos tan diferentes a Kreacher, empezaron a gustarle aún más.

"Kreacher es un mal elfo- doméstico, diciendo los secretos de su amo." Dobby tenía fuego en sus ojos. "Kreacher pagará por lo que ha hecho!"

Winky asintió, mostrando su acuerdo, y Harry pensó que era mejor dirigir la conversación lejos de ese tema. Le contó a Remus que había construido una pequeña celda en uno de los cuartos vacíos, y que esteba bien construida para que la rata no escapara. Colagusano ahora ocupaba una celda de 3x3 metros, con nada más que un balde un poco de papel de diario y un colchón muy fino con una sábana. Por dentro las paredes eran sólidas y a prueba de sonido, pero por fuera eran transparentes y dejaban escuchar hasta el más mínimo susurro. Se decidió que los elfos 'visitarían' a Colagusano dos veces al día para alimentarlo y vaciar el balde (con magia por supuesto), pero ese sería el único contacto que el hombre tendría con otro ser viviente.

Remus solo le dio una rápida Mirada al cuarto para satisfacer su curiosidad, y notó que sería imposible que Peter escapara. Pensó que las acomodaciones eran demasiado, mejores que las que Sirius había tenido que sufrir por 12 años. Pero Remus podía vivir con ellas, así que mantuvo la boca cerrada.

Eran pasadas las ocho y media cuando decidió irse, y Remus aún tenía dudas de como iba a manejar a Dumbledore y a la Orden. Parecía ser que Harry también estaba preocupado, porque decidió hablar con el hombre antes de que se fuera. Harry quería asegurarse de que su secreto, y no solo la dirección de donde se estaba quedando, se mantuviera a salvo.

"Tienes una idea de lo que vas a decirles?" preguntó Harry.

Remus pensó por un momento antes de responder. "Les diré las verdad, por lo menos lo que puedo. Dumbledore sabrá si le miento, así que diré que te prometí no decir nada. Les aseguraré que estás bien y perfectamente a salvo, pero evadiré cualquier tipo de pregunta específica."

Harry no creía que fuera a ser tan fácil. Sabía que Dumbledore, y Snape, podían entrar en la mente de Remus, y encontrar las respuestas que querían. Cuando se lo dijo a Remus, esté calmó a Harry.

"Es verdad, ambos Dumbledore y Snape son maestros en Legeremancia. Pero eso no funciona conmigo, así que despreocúpate. Nunca me molesté en aprender el arte, porque es incompatible con los hombres- lobo. Verás, además de haber afectado mi cuerpo, la 'enfermedad' también afectó mi mente. El cambio pudo haber sido drástico o pequeño, pero eso no importa, ahora la química de mi cerebro es diferente a la de otros magos. Supongo que es posible entrar en la mente de un hombre- lobo con suficiente estudio y práctica, pero nunca se ha hecho. Y no creo que Dumbledore o Snape estén dispuestos a pasar horas tratando. Tomaría semanas."

Harry estaba sorprendido, no había nada acerca de eso en ninguno de los libros acerca de Legeremancia que tenía. Mientras que sus habilidades en Legeremancia eran las de un amateur, ya había leído demasiado acerca del arte. Todas las pruebas que había realizado contra los Dursley y sus otros yos habían tenido diferentes grados de éxito. Sólo por curiosidad, Harry le preguntó a Remus si podía entrar en su mente.

A Remus pareció no importarle el hecho de que pudiera hacerlo. "Seguro, pero no se que pueda pasar. Que tengo que hacer?"

"Sólo quédate sentado y yo trataré de ver tus memorias acerca de lo que pasó anoche. No trates de sacarme de tu mente, así puedo ver como es que tu mente es diferente a la de otros. Si sientes que estoy entrando demasiado, trata de sacarme. OK?"

Remus asintió y Harry sacó su varita. "Legeremens."

La primera diferencia que Harry notó fue que, al contrario de las veces que lo había practicado con los Dursleys, no sintió una penetración primaria. Usualmente era rápido y lo más complicado era buscar y encontrar las memorias deseadas entre todos los pensamientos que una persona pudiera tener.

Con Remus era muy diferente, la experiencia en si lo era. En lugar de entrar directamente en su mente, Harry rebotó contra una barrera invisible. El escudo mental parecía oscuro e incontrolable, probablemente ligado a la licantropía. Harry trató de romper la barrera, pero era imposible. Pensó que la licantropía cambiaba la mente justo como alguien que practicaba Occlumancia lo hacía, pero a un nivel intuitivo. Incluso subconscientemente de manera que ni siquiera Remus pudiera anular las barreras de su propia mente. Definitivamente nadie podría conocer los secretos de Remus a menos que el quisiera.

Luego del ejercicio, Remus se fue, no sin prometer que se mantendría en contacto. Harry había invitado a Remus para cenar el sábado (era Miércoles, la segunda semana de Agosto), y él accedió. Podría haber sido más ponto pero Harry quería ponerse al día con su entrenamiento, y Remus temía que iba a tener muchas preguntas por responder.

Una vez solo Harry se duchó para empezar el día. Aunque normalmente lo primero que hacía era correr un poco y hacer los ejercicios básicos, le era casi imposible empezar el día sin su ducha matutina. Desde que había comenzado a usar el baño de su baúl, Harry se había mal acostumbrado a la gran presión del agua y el sistema de tres boquillas. El baño de su departamento era exactamente igual, excepto por los colores. En las semanas (o meses) que habían pasado Harry se había acostumbrado a esas pequeñas cosas que tenía su vida ahora. Se preguntaba si alguna vez volvería a usar las duchas que había en la torre Gryffindor.

Luego de una segunda ducha después de haber estado cuarenta minutos entrenando y otros treinta teniendo un duelo contra sus otros yos en el baúl, Harry se dirigió a su nueva biblioteca para arreglar lo que haría ese día. Desde que la había terminado, la biblioteca del 'departamento' tenía la mayoría de sus libros dentro. Sólo los textos que sus dobles estaban leyendo en ese momento estaban en la del baúl. Mirando alrededor se preguntó cuanto tardaría en llenar cada estante

Lo que había pasado los últimos días habían hecho que Harry no respetara el horario que se había impuesto, y tenía que encontrar una manera de resolver eso. Y aunque solo había perdido dos días, no quería que sucediera de nuevo. Esperaba tomarse unos días durante el verano, pero ahora se preguntaba si era mejor no hacer eso. Tenía que vigilar a Colagusano; además Remus iría más seguido. Los cuatro días de vacaciones que quería tomarse tendrían que esperar.

Con eso cancelado, Harry se dio cuenta que incluso estaría adelantado en los estudios con esos días extra. Al darse cuenta pensó que si no iba a repercutir en el resultado final, se podría tomar el día libre. Ya hacía bastante que Harry no disfrutaba de un poco de tiempo libre. Los cinco días que había pasado decorando su Escondite lo habían obligado a ir a Londres (mágico y muggle) muchas veces y había cortado con el entrenamiento físico, pero esa semana lo había dejado igual de cansado que las otras. Además, Harry también necesitaba comprar nuevos ingredientes de pociones; era tiempo de ir al Callejón Diagon.

Esta vez, por suerte, el viaje no precisó tantos preparativos. Nada de ir a comprar un disfraz muggle. Nada de tener que subirse al Autobús Noctámbulo a la madrigada. Y nada de preocuparse acerca de que lo reconocieran. Ahora, siendo capaz de usar magia, Harry estaba listo en menos de un minuto. Cambió su color de ojos a marrón, y conjuró un gorro para cubrir la cicatriz, y un Segundo después, Harry estaba en el punto de aparición en el Callejón Diagon. "Merlin," pensó Harry, "eso fue tan fácil!"

Mientras caminaba por la calle, Harry pensó que sería buna idea preguntar si Amber quería ir a almorzar. Tendría que ser en el Londres muggle, pero no creía que le importara. Por un momento, Harry pensó en ignorar la idea, pero sacó ese pensamiento de su cabeza. Aunque sería más seguro para los dos, le había prometido que la visitaría si alguna vez pasaba por el Callejón. Además, había disfrutado su compañía. Por que no preguntarle?

Amber estaba trabajando en Madame Malkin esa mañana, y estaba encantada de ver a Harry de nuevo. Aún con los ojos marrones y los otros cambios lo había reconocido, y fue lo suficientemente inteligente para no gritar su nombre. Luego de que le dijera que su hora de almuerzo no era hasta dentro de tres horas, Harry dejó la tienda para que ella volviera a trabajar.

Con tres horas de tiempo libre, Harry no sabía que hacer. La rápida parada en el apotecario no duró más de diez minutos. Harry debatía acerca de qué hacer.

Su primera intención fue visitar al Sr. Ollivander para contarle la historia del basilisco como había prometido, o de ir a ver a Walter Whiggman para informarle como funcionaba la escoba. Pero Harry quería permanecer fuera de la vista, y ambas opciones requerían que entrara a las tiendas de los hombres que eran muy visitadas. Con el comienzo del año a solo tres semanas, el Callejón era mucho más concurrido que la última vez que había ido.

Para matar el tiempo, Harry decidió visitar su bóveda familiar de nuevo. Ahora que tenía tiempo, y no se distraería emocionalmente, Harry pensó que la podría ver mejor.

Griphook estaba sorprendido de ver a Harry, pero también muy feliz. Parecía ser que desde que Harry había hablado con los gerentes y lo había mencionado, el goblin había sido ascendido. Ya no debía escoltar a los magos a sus bóvedas. Pero por Harry, no le importaba hacerlo.

Un corto viaje a la bóveda original de Harry le informó que nada había cambiado, y que, de hecho, el dinero ya se estaba reemplazando. El interés acumulado por las inversiones se depositaba, en parte, en esa cuenta. Aunque faltaba para compensar el dinero que había gastado y transferido, algo era algo. Griphook le comentó que para Halloween la bóveda tendría la misma cantidad de oro que antes.

En su bóveda familiar, Harry miró más de cerca los muebles y retratos. Todos se veían bien, pero ninguno combinaba con el estilo de su casa. Los muebles eran muy formales, y los cuadros muy medievales. Harry pensó que se verían bien en las paredes de piedra de un Castillo como Hogwarts, pero no en las paredes de su Nuevo hogar. Además, el retrato más Nuevo databa de unas 50 generaciones antes que Harry, y Harry no quería cortar su entrenamiento para conocer a sus familiares distantes. Sería interesante hacerlo algún día, pero no era una prioridad. Había algunos paisajes que le gustaron, y esos los colocó en su bolsillo.

Los seis cajones llenos de papeles legales e información acerca de las inversiones fueron más difíciles de organizar, pero Harry encontró algunos que podrían ayudarle. Parecía que tenía acciones en compañías tato muggle como mágicas, y era socio en algunas de ellas. Harry guardó algunos de los pergaminos, y siguió.

A las joyas que Harry no les había dado mucha importancia, parecían casi irreales; Que puede hacer uno con docenas y docenas de joyas? Recordando la promesa que la había hecho a Hedwig, Harry guardó algunas, pero de las más pequeñas.

Cinco minutos más tarde, y menos de una hora antes de que Amber saliera del trabajo, Harry salió de la bóveda. En el viaje de vuelta al lobby de Gringgots, Harry y Griphook tuviera una agradable conversación. Un mago y un goblin no tenían mucho de que hablar, pero encontraron algunos temas en común. Harry le preguntó acerca de su nuevo trabajo. En cambio, Griphook le preguntó como los Weasleys lo estaban tratando después de que descubrieron todo el oro extra.

"Finalmente lo descubrieron?" exclamó Harry. No le habían dicho nada acerca de eso en las cartas que escribieron para su cumpleaños, y Remus tampoco le había dicho nada. Le preguntó a Griphook cuando habían hecho el viaje.

"Ayer por la tarde. Normalmente no me enteraría, pero pedí que me informaran cuando llegaran, por si había algún problema con el dinero. Mencionó que esa familia era muy orgullosa, al punto de ser testarudos. Me tome la libertad de pedir la notificación para… arreglar un poco las cosas para usted. Resultó que no hubo necesidad."

Harry no entendía. No hubo necesidad para qué? Imaginaba la cara de los Weasleys cuando se encontraron con todo el oro, y estaba seguro que habían tratado de devolverlo. Harry le pidió al goblin que se explicara.

"Quiero decir que no hubo necesidad de que me informaran, el grito de la mujer se escucho a través de dos niveles de bóvedas en ambas direcciones. Para l momento en que me avisaron, la familia ya estaba en el lobby y se les había dado una conexión gratis a su casa por medio de la red Flú. La madre se había desmayado al ver la bóveda, y aún no la habían reanimado. Creo que tenía tres niños con ella, gemelos y una jovencita. Ellos estaban igual de sorprendidos, pero había algo más en sus caras. Si tengo que adivinar, creo que los tres habían estado riendo, mucho." Dijo Griphook, riendo él también. "Pensé que ya se habrían puesto en contacto con usted, para mostrar su agradecimiento o desaprobación."

Harry rió también. Podía ver por que Fred, George, y Ginny encontraban la situación graciosa. Los tres compartían un perverso sentido del humor el cual habría disfrutado ver a su madre desmayarse ate tal vista. Harry estaba feliz de que ellos habían sido los que acompañaran a la Sra. Weasley y no Ron. Ron habría estado celoso y necesitaría tiempo para reponerse. Mientras salía del carro y se despedía de Griphook, Harry se preguntó por que Ron no había estado con ellos. El no se perdería un viaje al Callejón Diagon.

No había suficiente tiempo para visitar el apotecario, y Harry no quería cargar con ingredientes mucho tiempo, así que se dirigió a la tienda de Madame Malkin. Amber estaba lista y esperando, y no tenía problema en salir antes. Se sorprendió cuando Harry sacó su varita y transfiguró la túnica que llevaba en ropa muggle. Llevaba un par de Jeans y una camiseta celeste, y Harry cambió las de Amber por un vestido. Complementaba el vestido, y Harry la dirigió hacia el Caldero Chorreante.

A Amber no le importaba ir al Londres muggle, todo lo contrario, parecía bastante contenta. Admitió que era una sangre pura con poca experiencia con los muggles. No era que pensara mal de ellos, solo que las pocas veces que había pasado por 'su parte del mundo' había sido en grandes grupos y por muy poco tiempo.

Especialmente disfrutó el almuerzo. Pensaba que tener que esperar por la comida y bebida era un poco extraña. Sólo cuando Harry le explicó que no había elfos domésticos o magia para hacerlo. La comida era deliciosa, sin importar como había sido preparada. Amber. Esa cita había ido mucho mejor que la que había tenido el año pasado con Cho Chang.

Mientras los dos caminaban en dirección al Caldero Chorreante, hablaron acerca de algunas cosas, y Harry tuvo que explicar por que no salía mucho. No le dijo la verdadera razón, por supuesto, pero ella aceptó lo poco de dejó salir. También sabía que esa era probablemente la última vez que la vería, y le dijo que si quería le escribiría desde la escuela. Por su parte, Amber entendía que Harry no podía estar en una relación, incluso una de larga distancia. Si quería que fueran amigos, y le prometió escribirle mientras estaba en la escuela.

En el Caldero Chorreante, Harry transfigure la ropa de Nuevo a la normalidad y acompañó a Amber hasta la tienda de túnicas. Justo cuando de había girado y preparaba para irse, su 'cita' lo detuvo. El lugar estaba vacío, así que nadie vio lo que pasó después.

Antes de que pudiera pensar, Amber colocó sus labios sobre los suyos y colocó sus brazos alrededor de su cuello. Al principio Harry estaba sorprendido por decir algo, y se separó un poco. Pero Amber no permitía mucho espacio para retirarse. Cuando Harry entendió lo que estaba pasando, empezó a dejarse llevar. Respondió el beso y mientras ponía sus manos en la cintura de Amber obligó a sus manos a quedarse ahí. Sin importar lo dispuesta que parecía, Harry sabía que no podía ir más allá de eso. Era una cosa improvisada, de la que no quería tomar ventaje. Pro el entusiasmo de Amber, sin mencionar las imágenes mentales de cómo se vería si usara sus lentes. Unos segundos después, Amber se separó.

Debió haber sentido cautela de Harry, porque dijo. "Gracias Harry, la pasé muy bien hoy. Sólo recuerda que no todas las relaciones tienen que ser tan serias como piensas." Con un guiño y una sonrisa, se giró y atravesó la puerta hacia la parte trasera de la tienda, dejando a un adolescente muy confundido detrás.

Harry realiza una visita corta al Apotecario para comprar los ingredientes que necesitaba. Para evitar un encuentro con Cho, visitó el que estaba en el Callejón Knockturn en lugar del otro. Reemplazó todos los ingredientes que ya había usado de su kit para los EXTASIS, y otros ingredientes raros también. Harry planeaba estar lo más adelantado posible a sus clases, y tenía planes para unas cuantas pociones avanzadas. Quería estar preparado y tener los ingredientes a mano.

Por la misma razón, Harry compró un ser de calderos Nuevo. Algunas pociones necesitaban días antes de estar terminadas, y así siempre tendría un caldero para usar en clases.

Con sus compras guardadas en el bolsillo, Harry apareció en su Escondite, con toda la tarde libre para entrenar. De cualquier manera no hizo mucho, no podía sacarse el beso y lo ultimo que Amber le había dicho de la cabeza. Que significaba? Durante su meditación en la noche, Harry finalmente lo descubrió y se golpeó (fuerte) en la cabeza. No tendría que haberse ido tan temprano.

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Casi nada había cambiado desde que había enseñado allí hacía dos años, pero Hogwarts era igual de sorprendente para Remus Lupin. No importaba cuanto tiempo pasaba entre sus visitas, el castillo siempre le producía el mismo efecto. Recordaba los momentos de su juventud, cuando el y sus tres mejores amigos se paseaban como su fueran dueños del lugar. Incluso con los sufrimientos de una broma que había salido mal, o las consecuencias de una que había salido bien, sus memorias siempre era agradables. Esa visita al castillo no lo sería.

Remus había pasado toda la noche temiendo esas escaleras, y ahora caminaba por ellas en dirección a la oficina del director; para reportar lo que había descubierto. Debido a que la reunión con Harry había sido arreglada muy rápido la noche anterior, no había habido tiempo para hacer un plan detallado. Pero Remus estaba seguro de que Albus Dumbledore lo había esperado más tarde la noche anterior, no al día siguiente. Como podía explicar el tiempo pasado con Harry, sin dar información alguna a Dumbledore? Remus había estado pensando en eso toda la mañana, y hubiera seguido de no ser porque las escaleras de caracol se habían detenido. Con un suspiro, Remus tocó la puerta.

"Pasa, Remus."

Una risa se escapó de sus labios mientras empujaba la puerta separándolo de la oficina del vejo director. Remus esperaba que Dumbledore fuera tan comprensible como el creía y entendiera que no podía traicionar la confianza de Harry. Cuando entraba en la oficina, gracias a Merlin vacía excepto por ellos dos, murmuró la frase final de una broma muggle que había escuchado. "Nadie espera la Inquisición Española."

Dumbledore le dio una gran sonrisa a Remus, y los saludó como siempre. "Ah, buenas tardes Remus! Debo decir que esperaba verte antes, pero no importa. Espero que tengas bastante que decir? Por favor siéntate. Quieres algo de té?"

Antes de que Remus pudiera contestar, Dumbledore conjuró una tetera llena de té y dos tazas, leche y un plato con caramelos.

"Recientemente he comenzado a usar sorbetes de limón en mi té en lugar de azúcar; los encuentro igual de dulces y el toque de limón da un sabor diferente. Te sugiero que lo pruebes."

Remus sonrió ante las rarezas del hombre, pero declinó educadamente. Los siguientes minutos serían muy delicados, y podría poner su membresía de la Orden del Fénix en peligro. Remus esperaba que no.

Los dos pasaron un tiempo hablando de cosas sin importancia. A Remus le había sido ofrecido el puesto de consejero en el nuevo ED, y discutió con el director lo que tenía en mente. Aún no lo había discutido con Harry, pero sabía que iba a ir bien. Y después de ver lo que Harry podía hacer, Remus sentía que estaría reteniendo a los estudiantes. Por supuesto no dijo ni una sola palabra acerca de eso, pero los dos encontraron mucho de que hablar.

Una porción interesante de información era que Dumbledore aún no había encontrado a nadie que ocupara el puesto de profesor de DCAO. Dijo que tenía algunas ideas, una de las cuales era dárselo a Snape.

"En verdad, Profesor?" Dijo Remus. "Tenía la impresión de que Severus buscaba esa posición desde algún tiempo, pero por alguna razón no se lo permitía. Estoy equivocado?"

"No Remus, no exactamente. La opinión popular entre los estudiantes de que Severus ha querido esa posición por años no es enteramente verdad. Es un tema personal, mucho más complicado de lo que puedas imaginarte. Aún así, es el mejor maestro en pociones que he visto en años, y sería una pena perder esa capacidad. Es un tema problemático, pero vayamos a la razón por la que estás aquí. Que puedes decirme acerca de Harry?"

Remus estaba sorprendido por el repentino cambio de tema, pero agradecía haber llegado por fin. Los dos habían estado girando en torno el tema de Harry por bastante tiempo.

"Poniéndolo simple, Profesor. Harry está bien. Está perfectamente seguro, bien protegido, y no tiene intenciones de dejar el lugar en el que se encuentra esta el comienzo del año escolar. De hecho, Harry ha tomado más precauciones de las que yo pensaba posibles. Creo que también lo sorprendería a usted." Remus terminó con una leve sonrisa.

"Es buen saber eso, y no tengo duda de que me sorprendería. De hecho, ya lo he estado en más de una ocasión. Por ejemplo, anoche, cuando ustedes dos usaron un traslador ilegal para salir del punto de reunión. Que puedes decirme acerca de eso? De donde salió ese traslador?"

"Y, exactamente, como sabe que dejamos el punto de reunión con una traslador? Yo era el único que estaba presente allí, tal y como habíamos acordado, no es así?" Por supuesto que Remus ya conocía la respuesta, pero quería ver la reacción de Dumbledore. Si todas las cosas que Harry le había dicho eran verdad, el Viejo mago era mucho más de lo que él había pensado.

Dumbledore no cambio para nada su semblante. "Simple. Luego de un tiempo, cuando no regresabas, envié a Alastor par ver que había pasado. Detectó el uso de un traslador, y estaba bastante sorprendido, al igual que todos. Como se que no eres capaz de programar un traslador, debió haber sido Harry el que lo llevara. Así que, entre otras cosas, debemos saber con quién se ha puesto en contacto, y de donde salió ese traslador. Quienquiera que lo haya hecho debe estar en una posición elevada en el Ministerio, y eso no es necesariamente bueno."

Increíble, pensó Remus, que Dumbledore pudiera cambiar la verdad tan fácilmente. Las pocas dudas que le quedaba acerca de que Dumbledore decía mentiras y medias- verdades todo el tiempo, quedaron despejadas.

"Lo siento Profesor, pero se que está mintiendo. Se muy bien que no solo Moody, sino también Tonks y Snape me siguieron al parquet ayer. Estaban escondidos debajo de capas de invisibilidad, y estaban allí para espiarme o espiar a Harry, o tratar de llevárselo contra su voluntad. Y aún más importante, Harry también lo sabe. De hecho, fue él el que los vio. Cuando dije que había tomado precauciones extremas, lo dije en serio. Vio a través de las capas, practicando con la suya, y nos trasladamos antes de que los tres supieran que estaba pasando. Yo mismo no lo sabía del todo hasta que me levanté del suelo en el lugar donde llegamos."

"Y cual es ese lugar?" La cara de Dumbledore no revelaba nada aún. Estaba en blanco.

Remus no cayó con el viejo truco. Al hacer una pregunta tan corta y, aparentemente, inocente, Dumbledore esperaba que Remus respondiera antes de que tuviera tiempo de pensar lo que decía.

"Lo siento, pero no puedo decir eso. Tiene que entender lo muy dañada que está su reputación, su imagen, con Harry. La Orden sabe que no se llevan muy bien en estos momentos. Pero con lo que pasó anoche, sólo lo empeoró. Harry necesita confiar en alguien, y por alguna razón, me eligió a mí. No planeo traicionar esa confianza a menos que él me de una razón para hacerlo, o a menos que esté en un peligro inmediato. Así que antes de responder sus preguntas, creo que tengo derecho de hacer unas yo primero. No solo le mentiste a Harry anoche, sino también a mí. Acordaste que iría solo, y cuando me volteé rompiste esa promesa, pusiste en peligro mi delicada relación con Harry."

Dumbledore se veía mucho más viejo mientras consideraba su respuesta. Cuando finalmente lo hizo, pareció más una declaración de derrota.

"Remus, no te mentí ni a ti, ni a Harry, solo omití partes de la verdad. Ya he tenido una discusión parecida con Harry, y espero que te haya dicho algunas cosas que lo molestaban molestando este verano." Remus asintió y Dumbledore continuó.

"No sé lo que Harry te haya dicho, pero digamos que la profecía que habla de él y Voldemort tiene implicaciones muy serias. Es una gran carga, sin importar la edad de la persona. Y lo más importante, es necesario que la información permanezca en secreto por ahora. Si Voldemort o alguno de sus seguidores supiera acerca de esto, cosas horribles podrían pasar. Y por mucho que confío en que Harry haga lo correcto, sigue siendo un niño. Un niño que no siempre piensa con su cabeza; sino con su corazón. En verdad es una gran cualidad, pero en su posición, es una cualidad que no se puede permitir tener.

"Aunque no lo sepa, necesita la protección que la Orden y yo le brindamos. Y así, aunque me rompe el corazón, debo hacer cosas pensando en lo que es mejor para él, y no en lo que el desea. No podemos permitirle que esté solo este verano. Así de simple. Así que envié a Severus y a los otros para que lo trajeran a los cuarteles, donde estará seguro. Se que no le gusta estar allí, y que le molesta no poder opinar, pero la situación es muy complicada para que la comprenda.

"He hecho muchas cosas de las que no estoy orgulloso a lo largo de los años; pero es por el bien mayor. Este es uno de esos momentos en los que me gustaría que hubiera otra forma. Pero se que no es el caso. Debemos proteger a Harry, cueste lo que cueste. Y tú debes ayudarme. Así que lo preguntaré de nuevo. Donde está Harry?"

Remus reflexionó acerca de la confesión de Dumbledore, y en su respuesta. Obviamente esperaban que diera a conocer la ubicación de Harry, para que los miembros de la Orden lo fueran a buscar, como si fuera una mascota perdida. Pero Harry y Remus sabía, gracias a un poco de fuera de la verdad, que eso no pasaría. Pero Remus tenía que convencer a Dumbledore de que Harry estaba a salvo, ya que era una de sus responsabilidades como miembro de la Orden. De hecho, Harry estaba más seguro que el resto de los miembros, pero no podía decir eso. Su respuesta iba a ser difícil. Mientras pensaba, Remus terminó lo que quedaba del té, y e sirvió otra taza.

Finalmente Remus bajó su taza, y colocó un sorbete de limón en su boca. Esperaba que el sabor ácido ayudara a enmascarar su cara. Sin importar que bando eligiera, alguien se sentiría traicionado.

"Lo siento, Profesor, pero no puedo decirle." El semblante de Dumbledore cambió.

"La confianza de Harry ha sido quebrada. La que tenía en usted, y con otros miembros de la Orden. No dijo nada, pero creo que ni siquiera confía en Ron o en Hermione por completo. Y aunque veo las razones por las cuales reaccionó así anoche y en el pasado, no puedo culpar a Harry por querer alejarse durante el verano.

"Aún así, u seguridad es lo más importante, y le prometo, que no puede estar más seguro de lo que está ahora. Seguiré en contacto con él por el resto del verano, pero no puedo prometerle nada. Espero que la Orden no interfiera con esto, y si lo hace, mi decición ya está hecha. Renunciaré si eso significa proteger a Harry.

"No creo que se de cuenta de la gravedad de lo que ha hecho. Si yo también traiciono a Harry, no importará que tan seguro esté físicamente. Emocionalmente ya ha sido maltratado mucho más de lo que nadie merece. Merlin sabe que ama ser un mago, pero no creo que dudaría en dejar Inglaterra e irse a vivir entre muggles si siguen tratándolo así. Además, creo que ya lo ha penado."

La cabeza de Dumbledore saltó en sorpresa ante lo último. Vivir entre muggles? "Remus, creo que estás exagerando. Harry es un mago, y yo solo quiero tomar precauciones para que esté a salvo."

Remus negó con la cabeza. "Lo siento, pero no estoy exagerando. No se si estoy completamente de acuerdo, pero veo de donde viene todo. En la opinión de Harry, es mejor vivir entre muggles que no vivir. Tiene a Harry viniendo a la escuela la mayor parte del año, y encerrado en esa casa durante el verano. Ha tenido contacto limitado con sus amigos, los pocos que tiene, y no puede hacer nuevos gracias a su fama. Me parece que usted es el que exagera con lo que piensa que es la 'vida normal' que Harry tiene que llevar. Yo creo, que es una existencia solitaria. Y viniendo de un hombre- lobo, es algo.

"Así que en verdad lo siento, pero no puedo decirle nada de lo que Harry me dijo, excepto que está bien. Hablamos acerca de la Orden por un rato, y si le hace sentir mejor, no odia a muchos de los miembros. Solamente ya no confía en usted. Dijo que tiene un largo camino que recorrer para recuperar esa confianza, pero está dispuesto a tratar. Por mi parte, voy a tratar de convencer a Harry de que le diga a otras personas donde está, y lo que ha estado haciendo." Remus sonrió. "No creo que haga daño decirle que Harry ha logrado cosas remarcables hasta ahora, y todavía le quedan tres semanas."

Dumbledore sonrió por primera vez desde que la reunión había comenzado. "Si, imagino que lo ha hecho. Muy bien. Viendo que no puedo hacerte cambiar de opinión, no te presionaré. Estoy de acuerdo en que es mejor que un mago conozca la localización de Harry para protegerlo a que ningún mago lo sepa. Como sea, Remus, espero que entiendas que no voy a detener la búsqueda, y no podré decirte todo lo que esté pasando en la Orden. Se nota que eres leal a Harry y a mí también, pero Harry no puede saber todo lo que sucede en la Orden. Lamento que esto supondrá una barrera para ti."

"Profesor," prometió Remus, "Tiene mi palabra de que no discutiré temas de la Orden con Harry. Al igual que no discutiré nada de lo que el me diga con usted. Pero si me hace una pregunta que se relacione directamente con el, y se la respuesta, se la diré. No le mentiré, es lo mínimo que se merece, incluso si eso significa decirle a Harry algo que no usted no quiere que sepa. Por lo que se, creo que Harry es una persona más capaz y comprensiva de lo que usted piensa. He pasado solo un día con el, pero se que le puede confiar casi todo. Y espero poder probárselo este año, profesor."

"Yo también lo espero Remus."

Los dos magos volvieron a la charla sin importancia, y Remus tuvo problemas para no caerse al suelo cuando supo la reacción de los tres espías una vez que Harry y él habían dejado el parque. Moody había estado más impresionado que otra cosa, Tonks se había sorprendido y encontrado la situación muy graciosa, y Snape estaba enojado con los dos. Pensaba que Remus había sido el que había llevado el traslador, hasta que Dumbledore le dijo que no podía hacerlo.

Remus también se enteró de la gran suma de oro que se había transferida a la bóveda de los Weasleys. Admitió que Harry le había dicho acerca del 'regalo', pero no dijo nada acerca de que había descubierto que su bóveda era monitoreada. Dumbledore no preguntó nada más acerca del viaje a Gringgots. Podía ser porque respetaba la decisión de Remus de no decir nada, o porque pensaba que el monitoreo seguía siendo secreto.

Gracias al comentario de "muy lento, idiota", Dumbledore le aconsejó mantenerse lejos de Snape por un tiempo, por lo menos hasta la siguiente reunión de la Orden. Acordaron que Remus no estaría presente ya que lo más probable era que lo acribillaran con preguntas. Remus entraría solo cuando la Orden se hubiese calmado, y Molly Weasley estuviera tranquilizada.

Una hora y media más tarde, Remus dejó la oficina y se dirigió a Grimmauld Place. Se suponía que debía evadirlo, pero quería decirle a los Weasleys que Harry estaba a salvo. Además, tenía que recoger algunas cosas. Mientras atravesaba los cambiantes pasillos y escaleras de Hogwarts, Remus se preguntaba que suponía Dumbledore y los otros miembros de la Orden que Harry había estado hacienda (AN/ Ni yo misma entendí esa frase). Donde pensaban que vivía? Que pensaban que hacía con su tiempo? Remus soltó una carcajada, incluso cuando Peeves le tiró tinta en la cabeza, ante ese pensamiento. No importaba lo que sospechaban, no podía estar más lejos de la verdad.

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El resto del verano pasó volando para Harry; con todo e entrenamiento. Completó todo lo que se había propuesto hacer, y algunas otras cosas más. En verdad, casi no salió de su Escondite, y muy pocas veces se cruzó con otras personas. El edificio finalmente había abierto, y Harry se mantenía alejado de los otros inquilinos. Las pocas veces que cuando había llamado al ascensor otras personas estaban adentro simplemente modificaba sus memorias. Nadie sospechaba la verdad.

Su entrenamiento en Occlumancia estaba finalmente compete, ya que había terminado de organizar su mente. Sus sesiones de meditación eran ahora mucho más cortas. Harry pensaba que una vez que volviera a Hogwarts tardaría más, pero eso era de esperarse. Había una gran diferencia entre la vida de un chico en una escuela a la de un joven prácticamente exiliado que lo único que hacía era leer y practicar todo el día.

En defensa, Harry era capaz de sostener un duelo contra tres agresores, quizás uno más. Eso no quería decir que podía ganarle a los tres, pero por lo menos podía defenderse. Harry conocía una multitud de escudos mucho más complejos que el Protego, se velocidad y destreza también habían aumentado gracias al entrenamiento físico, y además ahora podía usar un poco de transfiguración en las peleas. Podía convocar objetos para detener una hechizo, e incluso animar un objeto pequeño para que lo protegiera, pero con una gran concentración de su parte. Lo malo era que aún no podía usar hechizos ofensivos mientras mantenía la transfiguración. Simplemente tomaba mucha concentración hacer ambas cosas.

De todos modos la habilidad defensiva más interesante que había encontrado era los llamados encantamientos o hechizos vinculantes, de los que Harry nunca antes había oído hablar. Aparentemente no eran enseñados en Hogwarts, pero entre los textos que había encontrado en su bóveda familiar, Harry encontró unos libros que se referían a unos encantamientos "difusivos" que anulaban el uso de la varita. Por ahora, Harry era capaz de realizar la difusión del hechizo de desarme, de esa manera, el enemigo no podía usar el Expelliarmus por un período de tiempo. Por supuesto le era imposible aprender todos los tipos que estaban escritos, y no todos los hechizos podían ser detenidos, pero había decidido aprender los que consideraba más importante. Para el final del verano, Harry era capaz de prevenir el hechizo de desarme, el aturdidor, el petrificante, el de atadura y el convocador.

Ofensivamente, Harry se había dedicado más que nada a perfeccionar sus habilidades de ataque. Aún no había aprendido muchas maldiciones y hechizos nuevos, pero tenía algunos trucos. En lugar de eso se concentró en aprender y perfeccionar maneras de usar los hechizos más usados efectivamente. Harry practicaba lanzando maldiciones desde todas las posiciones diferentes, todos los ángulos posibles, y en todas las circunstancias imaginables. Incluso practicó lanzar hechizos con su mano izquierda en caso de que algo le pasara a la derecha. Los hechizos no eran tan fuertes o efectivos, pero por lo menos daban en el blanco. En el peor de los casos, no estaría totalmente arruinado si su brazo derecho resultaba herido.

Más que estudiar hechizos ofensivos, Harry estudió estrategia. Algunos de los textos que compró mostraba las formaciones usadas por los Aurors, y explicaba las ventajas y desventajas de cada una. Sorprendió a Harry que esas cosas fueran publicadas, ya que los magos oscuros podían fácilmente comprar ese libro y saber todas las posibles maneras de contraataque. Y si era así, esos magos tendrían una gran ventaja, debido a que sus estrategias eran desconocidas. O eso era lo que Harry pensaba. Él mimo pasó la mayor parte del tiempo estudiando estrategia, concentrándose en las acciones de los Mortífagos. Y como podía hacer eso era un completo accidente.

Todo estaba en el pensadero. Cuando Harry sacó la vasija verde un día luego de finalizar el entrenamiento nunca esperó encontrar las memorias de un Mortífago. Fue de pura suerte que decidió mirar las memorias. La intención original de Harry era tirar el líquido plateado, y comenzar a colocar sus propios pensamientos de una vez. Pero al final Harry decidió darle una rápida Mirada a las memorias de E.R. Lo que encontró llamó su atención.

Todo el pensadero, cada una de las memorias, contenía ataques de Mortífagos. A veces eran contra una pobre familia de magos, otras estaban batallando Aurors. La mayoría de las veces los grupos eran formados por unos pocos magos oscuros, pero otras pocas el grupo sobrepasaba las 20 personas. El único hombre que aparecía constantemente, el hombre que seguramente era E.R., no le era familiar a Harry, por lo menos al principio. Pero luego de pasar cinco sesiones de una hora, Harry finalmente averiguó quién era E.R.

Era Evan Rosier, el Mortífago que había sido asesinado por Aurors hacia tiempo ya. Pero no antes de haberle cortado un trozo de nariz a Ojo- Loco Moody, esa fue la memoria que había hecho que Harry lo reconociera. Rosier debía haber guardado todas sus memorias de ataque en el pensadero, tal vez para proteger la información en caso de ser interrogado. Pero después había muerto en un ataque, y el pensadero había sido dejado de lado. Harry llegó a la conclusión que algún miembro de la familia se deshizo de la cosa tirándola o vendiéndola, sin siquiera saber la evidencia que contenía.

En un principio las memorias lo enfermaban, ya que eran igual de grotescas y vívidas que las visiones que tenía desde que Voldemort había regresado. Pero no podía voltearse. Era como ver un accidente de auto. Sin importar que horrible fuera, Harry no solo tenía que mirar, sino también estudiar cada ataque. Gracias al pensadero aprendió las tácticas más usadas por los Mortífagos, y las maldiciones y hechizos que más usaban. No le sorprendió saber que la Maldiciones Cruciatus era una de las favoritas de todos.

Y eso resultó ser otra gran parte del entrenamiento de Harry; tratar de resistir la Maldición Cruciatus. De acuerdo con el resto del mundo mágico, era imposible bloquearla o crear un escudo. Pero en la primera edición de un libro antiguo, Harry descubrió a Cruciatus estaba relacionado, distantemente, con el hechizo de cosquillas; Ricusempra. Ambos afectaban las terminales nerviosas del cuerpo, solo que generando diferentes sensaciones. Una causaba inmenso dolor y la otra, placer. El libro continuaba explicando que las dos podían ser mentalmente controladas con suficiente práctica, pero muy pocos magos estaban dispuestos a sacrificarse. Harry decidió que sería uno de esos pocos.

Así que cada día durante la segunda mitad del verano, por una hora antes de cenar, Harry y sus doppelgangers no hacían otra cosa más que maldecirse y tratar de bloquear las falsas sensaciones. Al principio usaron solo las cosquillas, hasta que era capaz de ignorarlas y realizar un hechizo para detener a la persona usándola. El sentimiento no se desvanecía del todo, pero Harry podía convertirla en una mera picazón. Una vez que logró desarmar al 'atacante' bajo el hechizo, este se desvanecía por completo. Le tomó casi tres semanas.

El primer día que Harry trató el mismo proceso usando Crucio, estaba justo donde había empezado. Dolía como la p…! Teóricamente las mismas técnicas de concentración tendrían que haber funcionado, pero había una gran diferencia entre la teoría y la realidad. En la realidad, la Cruciatus dolía justo como lo recordaba. Decirle a su cerebro que el dolor en verdad no estaba allí; que era una ilusión de dolor real, no ayudaba en lo más mínimo. Incluso sostener la maldición por sólo de unos segundos, Harry siempre caía al suelo. Una vez incluso perdió la conciencia, ya que la había recibido más de cinco veces en una hora.

Era una suerte que Harry había practicado hacer la poción que curaba los efectos dejados por la Maldición, de otra manera no habría sobrevivido. La poción color mostaza que había vista a Burkes tomar en el Callejón Knockturn no era tan dulce como la rojo que él mismo había tomado, pero era muy efectiva. Cinco minutos después de tomar la poción, los únicos efectos que quedaban eran el adormecimiento de los músculos y la sequedad de la boca. Lo malo era que la poción no podía combinarse con otras, pero eso no molestaba a Harry. Debía ser un problema para Madame Pompfrey quien tenía que administrar múltiples pociones a sus pacientes, pero Harry estaba entrenando. No estaba tomando ninguna otra poción.

Para cuando Agosto hubo terminado, Harry había hecho muy poco progreso con la resistencia contra la Cruciatus. No se llamaba Imperdonable por nada! Igualmente, seguía siendo la favorita de todos los Mortífagos y del mismísimo Voldemort, así que Harry continuó practicando. Había logrado luchar contra el dolor realizar un hechizo propio dos veces, pero en ambas ocasiones había tomado mucha energía y fuerza de voluntad. Pero eso probaba que la maldición podía ser combatida usando pura voluntad, que era algo que Harry tenía.

Sus tatuajes mágicos aún no habían mostrado sus propiedades mágicas, y Harry comenzaba a preguntarse si no lo habían estafado. Las pocas veces que se había detenido y los observó en el espejo, los tres dibujos se movían unos centímetros como mucho. Todavía eran un misterio.

Y todo el tema con el patronus dorado. Como Remus sugirió, Harry practicaba convocar su patronus de vez en cuando, pero nunca había logrado producir uno como el de la noche en que capturaron a Colagusano. Su patronus era si duda más grande de lo que recordaba, y a veces tenía una serie de rayos dorados sobre el lomo, pero nunca de un color totalmente dorado como el que había matado a los Dementores. Su hubiera tenido más tiempo, seguramente habría practicado más, pero, no era una prioridad. Además, Harry pensaba que el fenómeno solo se presentaría en una situación real; en la presencia de Dementores. Pensaba que si se encontraba nuevamente en una situación como aquella sería capaz de convocar la forma dorada de Cornamenta.

Hablando de Remus, se mantenía en contacto regular con Harry. Los dos se juntaron varios días y pasaron un domingo por la tarde enseñándole a los elfos como usar a la TV. del salón muggle. Contrariamente a lo que hubieran pensado no fue Harry, sino Dobby y Winky quienes se volvieron tele- adictos. Ella disfrutaba vendo programas de cocina, especialmente Graham Kerr. Reía ante la manera en la que el parecía no saber que estaba hacienda, pero al final todos los platos salían bien. Harry estaba feliz que las tres personas con las que compartía su casa, al menos en alguna manera, se llevaban bien y se divertían.

Remus se había quedado dos veces a dormir, pero no quiso usar el cuarto vacío durante la luna llena. Admitió que se sentía más cómodo encerrado en su propio cuarto, y solo usaría el que Harry le ofreció en caso de emergencia. Pero el cuarto vacío detrás del lavadero fue arreglado por los elfos para resistir la fuerza de un hombre- lobo, así que el lugar estaba listo para cuando lo necesitara.

Lo único malo acerca de la segunda mitad del verano eran las visitas que Harry le hacía a Colagusano de vez en cuando. Le pediría a los elfos que lo alimentaran, pero no quería tirarles toda la responsabilidad. Además, tendrían que encargarse de él cuando él estuviera en la escuela.

Colagusano había gritado y llorado los primeros días, sin saber si alguien lo escuchaba. Su comida, generalmente un sándwich o pollo frío y agua para tomar, aparecería mágicamente en su plato dos veces al día, y sus 'restos' desaparecerían cada noche. Harry pensó tratar de interrogarlo, para tratar de conocer los planes de Voldemort, pero sabía que no era necesario. Sus visiones, especialmente la tercera y última, le decían lo suficiente como para saber que Colagusano no sabía nada de importancia.

La visión que Harry había tenido tres noches después de haber capturado a Colagusano y haber destruido a los Dementores, era una corta y con un 'Señor Oscuro' bastante enojado. Voldemort estaba furioso porque los sirvientes que había enviado a buscar a Colagusano no lo habían encontrado. Voldemort creía que Peter había escapado, y se estaba escondiendo como una rata, igual que lo hacía años atrás. Ni siquiera debió notar que le faltaban cinco Dementores, pero eso es porque todo los Dementores son iguales en apariencia.

El resto del entrenamiento fue bien. Las prácticas con su daga, las luchas contra sus dobles, las pociones y Aritmancia continuaron; todas ellas.

Su habilidad con transfiguración también mejoró. Harry era capaz de transfigurar casi cualquier cosa en objetos normales. Materiales no muy comunes y transfiguración animal aún le daban problemas. Para no romper la promesa que le había hecho a Hedwig, también practicó realizar detalles finos en objetos. Usó algunas de las joyas que había sacado de su bóveda para decorar la percha, y Hedwig aprobaba su decición.

Dos días antes de que Agosto terminara, Hedwig ardió por primera vez. A principio Harry estaba nervioso de que algo saliera mal. Aún no sabía como su lechuza se había transformado en un fénix blanco, y se preguntaba si alguna vez lo sabría. La única persona que podría saber algo era Dumbledore, pero las preguntas tendrían que esperar. Dumbledore no sabía nada acerca de Hedwig, y Harry se sentía incómodo pidiéndole favores al Director cuando no confiaba mucho en el. Quizás más tarde.

Lo que Hedwig experimentó fue exactamente igual a lo que Harry había visto pasar a Fawkes, y luego de quemar, la cabeza de Hedwig apareció de entre las cenizas. En los dos días antes de que Harry fuera a Hogwarts, Hedwig creció muy poco, y le faltaban la mayoría de sus plumas. No podría realizar el viaje por aire, y Harry no iba a llevarla en el tres. Eso era buscar problemas. Si los estudiantes se enteraran de que un fénix estaba en el tres, y con Harry Potter, quien sabe lo que pasaría. Debía encontrar otra manera de que Hedwig fuera a Hogwarts.

El otro talento en transfiguración con el que Harry experimentó fue con el entrenamiento para ser animago. No había una manera definitiva para encontrar el animal interior, pero Harry probó con diferentes maneras de meditación que sugería el libro. Aún no había descubierto cual era su animal, pero sabía el tamaño. Sabía que era un poco más pequeña que el ciervo de su padre. Ningún mago podía comenzar a transformarse antes de haber visualizado su forma, y Harry aún no había hecho eso. Parecía encontrar un bloqueo en su meditación, y no podía ver su forma. Quizás una vez que dedicara más tiempo a ese entrenamiento sería exitoso, pero el ser animago no era una prioridad. Seguro, sería genial, pero con una forma tan grande no podría expiar o hacer un escape a la Pettigrew. Harry pensaba que aprender estrategia y hechizos ofensivos era más importante que poder entrar en el Bosque Prohibido como un animal.

Finalmente la mañana del 1º de Septiembre llegó, el sol entrando por complete en la habitación de Harry. Harry despertó y desayunó como siempre, e incluso realizó los ejercicios igual que todas las mañanas. Mientras se duchaba por última vez hasta Navidad en su baño, Dobby y Winky empacaron todo en su baúl. Toda su ropa fue al primer compartimiento, sus útiles para la escuela y la escoba en el Segundo, y la mayoría de los libros en la biblioteca del tercero. Los únicos libros que quedaban atrás eran los que no necesitaba; los que ya había memorizado.

La percha de Hedwig no la llevaba porque el fénix la necesitaría, ya que no se reuniría con Harry hasta que no tuviese todas sus plumas y pudiera volar de nuevo. Dobby y Winky dejaron todas sus cosas en su cuarto, ya que ellos se quedarían en el Escondite también. Harry les dijo que tendría trabajo para ellos en la escuela y en la casa, pero quería acostumbrarse a Hogwarts antes de darles órdenes.

Eran las diez y diez cuando Harry achicó su baúl, y se fue diciéndole adiós a los elfos. Antes de irse, Harry miró a su alrededor al lugar que había sido su hogar por los últimos dos meses. Luego desapareció con un 'pop' hacia la Plataforma 9 3/4.