N/A: Sip, nuevo Nick! . A lo serio, se que no tengo perdón. Volvi después de meses perdida, y más encima con un capitulo corto. Lo se, lo se, no tengo excusa, soy una vaga. Este cap tan cortito es para demostrar que no voy a abandonar ninguna de mis historias. Es solo que estoy en proceso de ree edición de todos mis fics, en especial este, que es mi regalón.
Disclaimer: Ningun personaje que aparezca en esta historia me pertenece. Excepto mis queridos Ninjas misteriosos. Fuera de ellos, todos los lugares y personajes de este fic, pertenecen UNICA y EXCLUSIVAMENTE a Masashi Kishimoto.
Anteriormente:
Sasuke observó como sin pensarlo dos veces Sakura se lanzo a rescatar a Karin. Con fuerza apretó el mango de Chokuto al ver como era casi atravesada por una espada que con suerte logro esquivar sin dañarse ella y a Karin. Vio la determinación en su mirada y un fuego ardió en su pecho al escuchar las palabras de Naruto.
''¡Que no ves que la van a matar!''
Suigetsu se tensó a su lado y sin premeditarlo se abalanzaron a la horda de furiosos Ninjas, y la tierra partiéndose en dos.
Namida
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Capitulo 11: Determinación
Una pequeña Sakura corría a toda la velocidad que sus pequeñas piernas le permitían.
Estaba tratando de escapar de un grupo de niños que querían golpearla, para seguir burlándose de su amplia frente. Con sus débiles puños apretados impidiendo que la circulación llegase a sus nudillos aceleró su desesperada carrera.
De pronto el largo flequillo que cubría su rostro se convirtió en impedimento para distinguir visiblemente todo lo que la rodeaba, y las lágrimas que surcaban sus sonrojadas mejillas no ayudaban en nada. Detuvo su escape y apoyo sus manos en sus rodillas para tratar de acompasar su respiración.
Observo a su alrededor y lo único que divisaba eran árboles alrededor de la pradera. El alivio comenzaba a invadirla, cuando sintió un quejido a un par de metros de donde ella se encontraba.
Avanzó un par de pasos, para ver a uno de los chicos que la venia persiguiendo con su mano completamente ensangrentada por un kunai, que sostenía en la otra articulación. Sakura se escondió detrás de uno de los arboles considerando la posibilidad de ayudarlo, pero luego desistió fervientemente de esa opción; alegando que quizá él niño la golpearía después de socorrerlo.
Con ese pensamiento retrocedió lentamente de la lastimosa escena, para oír nuevamente otro quejido peor que el anterior. Él pequeño chico lloraba de dolor. La pelirosa vaciló nuevamente y dio un nuevo paso hacia delante; para luego rápidamente retroceder dos. La frustración comenzaba a hacer mella en su interior.
–Hazlo…– oyó una amable voz a sus espaldas. Sakura se giró lentamente para ver a un hombre guapo, de pelo castaño y brillantes ojos verdes sonriéndole con ternura.
–P-pero papá…– susurró la pequeña mientras su barbilla comenzaba a temblar ligeramente. –Él me quería golpear...– decía entre hipidos.
Su padre se acercó, y agachándose hasta su altura tomó un pequeño mechón rosa y lo acomodo detrás de su oreja.
–A veces…– comenzó suavemente– Se debe ayudar a quien menos lo merezca, y, cuando menos te los esperes, estarás salvando una vida Sakura.
Amplió enormemente sus hermosos ojos jade, y sonriendo de orgullo asintió fuertemente.
–¡Si!– dijo con alegría sonriendo; mientras un suave sonrojo cubría sus mejillas y su nariz.
El hombre le sonrió tiernamente, mientras veía a su pequeña hija correr hasta el muchacho, ofreciéndole un pañuelo y ayudándolo a levantarse.
Sakura se volvió brevemente para ver a su padre mirándola orgulloso y alentándola a que continuara. Se volteo decidida y se encamino hasta el hospital de Konoha con una gran sonrisa adornándole el rostro.
Jadeó fuertemente mientras con dificultad logró esquivar una espada que casi la rebana en dos.
Observó el cuerpo inconsciente que sostenía entre sus brazos y una oleada de determinación la inundó. ''A veces…se debe ayudar a quien menos lo merezca''.
Saltó hasta una roca evitando un estruendoso golpe. Cinco de esos extraños Ninjas se dirigían rápidamente con instinto asesino hasta ellas.
Por un momento el miedo la inundó.
''Y cuando menos te los esperes, estarás salvando una vida''. Apretó el agarre contra su cuerpo y con decisión se abalanzó hasta ellos.
El tiempo parecía extrañamente ir mas lento de lo habitual. Al igual que sus movimientos. El cuerpo de Karin entorpecía cada intento de ataque; y por desgracia su defensa no estaba en mejores condiciones.
Uno de los Ninjas fue rápido y de un salto se interpuso entre un ataque dirigido directamente a uno ya moribundo. Apretó la mandíbula y con dificultad dio un salto en retroceso.
Él no espero y con una velocidad que ella no podía contrarrestar, se abalanzó para golpear el cuerpo inerte que sostenía. En un intento casi inútil logró voltear su lado izquierdo recibiendo de lleno la patada –que perfectamente podría competir con las de ella misma–en todo su costado.
Gruñó al chocar de lleno contra la corteza de un árbol. Esto no estaba yendo para nada bien.
El suelo seguía tambaleándose por la fuerza de su golpe. Jamás calculó la magnitud de la depresión. Se dejó llevar netamente por la adrenalina de salvar una vida.
Y ahora todo iba de mal en peor. Hizo el agarre de Karin aún más estrecho. Temiendo soltarla. Pero algo viscoso comenzaba a empaparla. Observo como las heridas de Karin rápidamente la llenaban de sangre.
Maldijo su estupidez. Si no sacaban a esta chica pronto de aquí, iba a morir en sus brazos desangrada. Chasqueo la lengua.
–Ni de coña– no la iba a dejar morir aquí.
Tomó tres pasos seguros, tratando de mantenerse en equilibrio. La tenían rodeada pero no le podía importar menos. Iba a salvar a esta mujer ya sea lo último que hiciera.
Se preparó para una nueva sesión de ''esquiva y ataca''; cuando diviso la melena castaña de Neji que se dirigía veloz hasta ella.
Creyó que podría llorar ahí mismo. Ese maldito engreído iba a salvarle el trasero.
Y no podía estar más feliz. Porque una vida dependía de ello.
Esquivó con un salto largo los kunais que venían de todos los lados posibles.
Estos ninjas honestamente no eran nada especial. Solo se dedicaban a dar ataques simplistas, y que en cualquier otro momento y lugar, Sakura perfectamente podría golpearlos hasta la inconsciencia. Si no fuera porque se reproducían como ratas.
Caían cinco y aparecían diez. ¿De donde?, no tenía ni la mas jodida idea.
Y por ahora prefería no saberlo.
Uno de ellos se acerco demasiado. Sus rostros a centímetros, y Sakura se espantó por un segundo. ''Esos ojos''. Parecían nublados; como cubiertos por una cortina blanquecina.
El Ninja le sonrió descaradamente, y la chica de ojos verdes no perdió el tiempo y le plantó el puño en la cara, mandándolo a metros de su ubicación.
Pero un ataque por detrás la sorprendió, trató de retroceder y saltar pero el cuerpo de Karin se desacomodó y casi la suelta. El pánico la inundó; o soltaba a Karin, o recibían el golpe.
Soltarla no estaba en sus planes. Eso le dejaba la opción número dos.
Se preparó para recibir el dolor. Que extrañamente nunca llegó. En su lugar tres ninjas que conocía muy bien, acababan con destreza envidiable a sus rodeadores.
Neji por un lado con el Byakugan activado y utilizando el Juken se deshacía con maestría de los desconocido atacantes. En un movimiento posesivo cubrió a Sakura, quien agradecida lograba acomodar a Karin.
Suigetsu por otro lado no dejó nada a la imaginación. Cual guerrero hambriento de sangre, atacaba a diestra y siniestra a todo lo que se le cruzaba. Dándole miradas exhaustivas de vez en cuando a la chica de pelo rosa. Y manteniendo un equilibrio sorprendente de su gran espada a pesar de los temblores que todavía los invadían.
Sasuke era un ejemplo de elegancia y eficacia. No se le escapo ninguno. Y a diferencia de su compañero de equipo. Sus ataques eran visiblemente mas planeados, combinándolos con su excelente manejo –aunque no más que ella– de chakra.
Las grietas cada vez más grandes, seguían tragándose todo a su paso. A pesar de no haber calculado su fuerza, y que eso pusiera en inminente peligro a su compañeros. Su ataque había reducido considerablemente el número de Ninjas desconocidos.
Cómo ella pensaba. Aquellos Ninjas no eran extraordinariamente fuertes ni habilidosos. Su ventaja recurría a la visible numerosidad que poseían.
Sasuke con facilidad logró esquivar el torpe ataque de uno de los Ninjas, que iba dirigido derecho hasta su estomago.
Habían llegado justo a tiempo para socorrer a las dos muchachas. Frunció el ceño. Esto se ponía cada vez mas extraño. Aquellos Ninjas ya se habían aparecido antes para atacar a su equipo –que con facilidad pudieron emboscarlos– y ahora se encontraban sin ton ni son con la mismísima Sakura que buscaban, pero no parecían esforzarse en lo más mínimo por atacarla a ella.
Se preguntó si habían abortado el plan, para no levantar las sospechas de la pelirosa.
Por el momento era lo único que podía pensar. Ya que trataba con todas sus fuerzas el no responderse el porqué sin dudarlo había ayudado a la ex miembro femenino del equipo siete.
Atravesó con rabia un cuerpo.
De pronto los temblores cesaron drásticamente. Sakura esquivó una nueva lluvia de kunais. Y por el rabillo del ojo vio como los miembros restantes de cada equipo se unían a la batalla.
Naruto llegó raudo a su lado.
–¡¿Estas bien? – le preguntó el rubio con tono desesperado, mientras dejaba fuera de combate a sus atacantes.
Sakura asintió débilmente.
–Naruto, tenemos que sacar a Karin de aquí– manifestó la chica con la mirada suplicante. El muchacho le dio un movimiento positivo de cabeza.
–Vamos, yo te cubro.
Comenzaron a alejarse del improvisado campo de guerra hasta un montón de árboles trisados. Los Ninjas parecían no haber notado su ausencia.
Sakura con cuidado poso la frágil figura de la pelirroja en el suelo. Naruto se saco su chaleco Ninja y se lo acerco a la pelirosa, quien con cuidado lo acomodo debajo de la cabeza de Karin.
–Se ve…– comenzó el rubio – ¿podrás ayudarla Sakura-chan? – pregunto el rubio dudoso, al ver el sangrante cuerpo de la muchacha.
Sakura no le dirigió mirada, y solo comenzó a quitar las vestiduras que cubrían el menudo torso de Karin.
Naruto se volteo rápidamente con un sonrojo en sus mejillas.
–¡Y-yo…voy a ver s-si los demás e-están bien! – dijo el ojiceleste lo más relajado que pudo. Y desapareció de su vista.
La muchacha de ojos verdes, no presto atención a las palabras de su amigo. Y con ojo clínico comenzó a analizar las múltiples heridas que cubrían el cuerpo de Karin.
La mayoría parecían leves y no comprometían órganos vitales, se aseguraba Sakura mientras pasaba sus manos resplandecientes de chakra por el torso de la mujer inconsciente. Estaría bien si cerraba las heridas de inmediato.
Emanó mas chakra y las curaciones comenzaron. Sakura se fijó que además de las heridas que había recibido recientemente; su torso se encontraba completamente repleto de marcas de mordeduras. Frunció el ceño, ¿Quién podría haberla obligado a usar su técnica a esta magnitud de prácticamente deformarla? Negó con la cabeza, continuó cerrando sus heridas, y borrando aquellas desagradables marcas de dientes por doquier.
Se lo agradecerían después.
