Como pudo se puso el pijama y se metió en su cama. Necesitaba dormir al menos cinco horas para darle la noticia a Li al día siguiente.

Syaoran por su parte apago la computadora y se acostó también, pensando en que finalmente conocerá a la famosa Sakura Kinomoto, su prometida y por lo tanto, futura esposa.

Capitulo 11

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By Juchiz

El reloj despertador sonó fuerte a las diez y media de la mañana en el lujoso departamento de Syaoran Li.
Se levantó con pesar y se metió en la ducha caliente pensando que dentro de unas horas conocería a la mujer que viviría con él el resto de su vida.

- Sakura… - Susurro bajo el agua que recorría su perfecto cuerpo. - ¿Qué estarás haciendo en este preciso momento?

El despertador sonaba hace media hora atrás, pero Sakura Kinomoto no podía despegar sus ojos. Su sueño era tan fuerte que ni se inmutaba bajo el fuerte y molesto sonido del despertador.

- Syaoran…. – Dijo entre sueños moviéndose intranquilamente.

Se despertó de golpe y miro hacia todos lados. Le costo reconocer donde estaba.

- Era solo un sueño. – Dijo mientras se levantaba y apagaba el molesto despertador que sonaba sin cesar.

Se quitó el pijama de ositos quedando en ropa interior y se metió en la bañera, necesitaba hacerse un baño de inmersión.

- Syaoran… ¿Por qué nos tuvo que pasar esto?

Terminó de bañarse finalmente y salio de la ducha, aun chorreando agua. Se puso una bata verde y se la ato a la cintura mientras iba por un café para desayunar.
Mientras tomaba su café y seguía con la bata de baño puesta, chateaba con Eriol, quien ya estaba en la empresa.
Terminó su café y se levantó. Apagó la notebook y entró en el vestidor, de donde tomó una camisa verde ingles y un pantalón negro junto con unos zapatos del mismo color.
Entró al baño y se peino el pelo hacia atrás con gel.

- Que facha tienes Syaoran. – Se dijo mirándose al espejo mientras se ponía algo de loción.

Sakura termino de bañarse y se colocó las malditas extensiones en la cabeza dejándose unos adorables bucles.
Se recogió el pelo en un rodete y se puso una bata rosa y unas hojotas del mismo color hasta caminar al vestidor y elegir que ponerse.
Entre su variado vestuario Eligió un pantalón de vestir color crema con una camisa rosa pastel y un saco de verano del mismo color que el pantalón.
Se miró al espejo, se dejó el pelo suelto y se puso unos anteojos que la hacían verse más seria e intelectual. Se aplicó un poco de maquillaje, apenitas y salió de su habitación.

Apretó el botón de la alarma de su auto deportivo BMW verde oscuro y salio hacia el lugar donde había quedado con Kinomoto para el encuentro.
La puerta se abrió automáticamente hacia arriba, como eran ahora, los últimos autos último modelo. Entro al auto y prendió la radio.

Ahora vamos a deleitarnos los oídos con la fabulosa voz de Christina Aguilera en la canción "Si nunca te hubiera conocido" a dúo con Luís Fonsi.

Como un bello amanecer
Tu amor un día llego
Por ti dejo de llover y sol de nuevo salio
Iluminando mis noches vacías.

- Radio del demonio. – Dijo el castaño apagando de mal humor la radio de su auto, para poner un CD que a él le gustara, y no le trajera recuerdos, obvio….

Sakura salió a las corridas de su casa, se le estaba haciendo tarde para su cita con Li. Tomo las llaves del auto y abrió su Corvette C6 Plateado.
Se subió y prendió la radio mientras arrancaba el auto.

- Nunca más le presto el auto a Tomoyo. – Dijo Sakura configurando la radio ya que Tomoyo se la había dejado en una que no le gustaba. – Al fin. – Dijo una vez que la encontró.

Enamorados, siempre de manos, eternamente…
Si no te hubiera conocido no se que hubiera sido de mi
Mi amor
Sin tu mirada enamorada no se si yo podría vivir
Sin el latido de tu corazón
El mundo es mas frío
Nada tendría sentido
Si nunca te hubiera, conocido…

- Maldita radio. – Dijo Sakura apagándola para viajar en silencio sin ninguna canción que le trajera viejos recuerdos.

Después de un viaje con un transito de lo mas pesado, Shaoran Li llegó al lugar de encuentro con Sakura Kinomoto. Entro al estacionamiento del elegante lugar donde la castaña lo había citado la noche anterior, mejor dicho, esa misma madrugada.
Apagó la radio, bajó del auto, puso la alarma y camino hacia el interior del lugar.
En la entrada había un hombre vestido con un traje negro, el cual le abrió la puerta dejándolo pasar.

- Buenos días señor. –Dijo amablemente. - ¿Tiene reserva?

- No lo creo, al menos que la señorita Sakura Kinomoto haya reservado o haya llegado. – Dijo Shaoran.

- No. No llego nadie apellidado Kinomoto.

- Pero supongo que hay lugar¿verdad? - Pregunto mirando hacia el interior.

- Si, por supuesto, pase. –Dijo el hombre dándole paso a Shaoran.

La avenida estaba volviéndose una tortura. Había salido relativamente temprano como para no llegar tarde, pero nunca se imagino que Tokio estaría tan… estancado.
Salió de su mansión en Tomoeda y no le costó trabajo llegar en media hora a Tokio por la autopista. Pero ahora se encontraba atascada en una avenida que parecia no avanzar ni por muerta.

- Vamos… no quiero llegar tarde a mi primera cita con Li. – Dijo Sakura quien ya comenzaba a estresarse.

El tráfico comenzó a avanzar poco a poco, pasito a pasito, como las agujas de los minutos de un reloj.

Shaoran tomó asiento en una mesa que daba a una ventana, que daba a un lago artificial con un parque muy bien ambientado.
Llamó al camarero y pidió un martini seco. Lo tomó mirando hacia la ventana.
Terminó el trago y miró a su reloj, eran las doce y veinte. ¿Es que acaso Kinomoto no tenía noción de la puntualidad?

Al fin había llegado a la entrada del lugar. Aparcó el auto en el estacionamiento. Bajó del auto y le puso la alarma. Suspiró fuertemente, su pulso estaba acelerado y su estado se encontraba bastante nervioso.
Caminó con paso decidido hacia el lugar e ingresó. A los pocos pasos, un hombre vestido con traje negro la detuvo.

- Buenos días señorita. – Dijo el hombre sonriéndole coquetamente. - ¿Tiene reserva?

- No, no la tengo, pero quede en encontrarme con alguien aquí… - Dijo Sakura.- El señor Li Shaoran.

- Si, ha llegado, la esta esperando en la mesa que esta junto a la ventana, solo tiene que dar la vuelta y buscar la mesa 58.

- Muchas gracias.

Se estaba comenzando a impacientar, odiaba que lo hicieran esperar y ahí estaba Sakura Kinomoto, con media hora de retraso.

- Niña de mama tenia que ser… - Dijo Syaoran sacando su celular.

Sakura camino apresuradamente buscando la mesa 58 hasta que al fin dio con ella.
Ahí estaba sentado un hombre de espaldas a ella con una camisa verde ingles mirando hacia la ventana. Se acercó bastante nerviosa, no se imaginaba como la vería Syaoran Li.

- Perdón por la tardanza. – Dijo una vez que se acerco a él. - ¿Es usted Shaoran Li?

El castaño que ahí estaba sentado, al oír su nombre y esa suave voz que tanto conocía se giro bruscamente y clavo sus ojos directamente en los de la chica que acababa de hablarle.

- ¿Sakura? – Pregunto con los ojos desorbitados, mirándola como si fuera un fantasma.

- No puede ser… - Dijo Sakura tapándose la boca con las dos manos. – Shaoran Kiho.

- No puede ser… tú eres… Sakura Kinomoto ¿verdad? – Pregunto el castaño levantándose de la silla.

- No… no puede ser… - Dijo Sakura, quien sentía al mundo desfallecer bajo sus pies.

- Me mentiste. – Dijo el castaño tomándola de los hombros.- ¡Tu eres Sakura Kinomoto! Esto no puede estar pasando… tu… Sakura Kinomoto…

- No, tú me mentiste a mí. – Dijo Sakura comenzando a lagrimear.

- Ambos nos mentimos…

- No puede estar pasándome esto. – Dijo Sakura zafándose de él para salir corriendo a la calle dejando asombradas a las personas que almorzaban tranquilamente en el restaurante.

Syaoran la vio irse y ni dudo en correr tras ella. Salio a toda prisa del lugar buscando con desesperación a Sakura, pero ya no estaba.
Se desesperó… ¿Cómo podía ser? La mujer de su vida era su prometida, su prometida que el tanto odiaba era la mujer de su vida… ¿Qué hizo¿Qué estaba a punto de hacer¿Qué iba a hacer? Por dios… su vida si que era un terrible problema.

Sakura corrió despavorida olvidando su auto en el estacionamiento. Ni vio que pasó con Li cuando ella salió corriendo del restaurante a ciegas.
Llegó hasta un parque que estaba cerca donde se sentó en una de las hamacas. Las lágrimas salían silenciosamente de sus ojos… ¿pero porque lloraba¿De felicidad al saber de que su padre la obligaba a casarse con el hombre que ella amaba¿O porque Shaoran la había engañado? No, después de todo ella también lo había engañado¿no?
Estaba mareada, muy mareada, no entendía nada.
Quizás aún estaba dormida, esperando a que sonara su despertador, refugiada en las sábanas de su habitación. Se tocó su vientre algo abultado y lagrimeó.

- No me cuide… no lo saque a tiempo. – Dijo el castaño sentándose en la cama.

- Quieres decir que…

- ¡Si, quiero decir que tienes posibilidades de quedar embarazada!

- Pero no creo que…

- Sakura, no tomas pastillas, no use protección y no lo saque a tiempo, es muy posible.

- Pero…

- ¡Deja de decir pero, un bebe podría llegar a arruinarme la vida!

- ¿A… arruinarte la vida?

- Si Sakura… necesito estar… solo. Nunca… nunca me paso una cosa así… vete por favor. – Dijo Shaoran.

Sakura apretó fuertemente sus dientes y sus puños mientras sentía el mundo girar a su alrededor.

- Demonios… ¿Por qué tuviste que ser tan cruel¿Por qué?

Pagó al ballet Parking y salió con su auto a buscar a Sakura, recorriendo todas las calles sin encontrar a Sakura. Estaba desesperado, no entendía bien lo que pasaba, pero solo sabía que estaba a dos segundos de perder a la mujer de su vida, a su prometida.

Sakura se levantó y tomó un taxi, que justo pasaba por una de las cuadras de la plaza donde ella estaba. Ya había tomado una decisión esos cinco segundos sentada en el parque y estaba segura de que era la mejor de todas.
Tomó su celular y marcó el número de su mejor amiga Tomoyo mientras subía al taxi.

- Por favor, hacia el aeropuerto. – Dijo Sakura al taxista.

El taxista dobló en una de las esquinas mientras Sakura apretaba el ok en el número que había marcado en su celular.

- ¿Hola?

- Tomoyo… habla Sakura.

- ¡Sakura¿Qué tal¿Cómo te fue?

- Después hablamos de eso amiga…

- ¿Quieres que pase por tu casa o algo así?

- Mph… no… no estaré en mi casa. – Dijo Sakura mientras lagrimas se asomaban a sus ojos.

- ¿Dónde estarás?

- Me iré a Estados Unidos. – Declaró dejando que las lágrimas se deslizaran por su mejilla.

- ¡No Sakura¿Cómo que irás a Estados Unidos¿Y Syaoran¿Qué harás con él?

- Syaoran…. No se… necesito despejar mi mente.

- Oye, piénsalo bien, mejor ¿Por qué no vienes a casa?

- No Tomoyo, ya lo decidí, viajare ahora a Estados Unidos.

- Pero no tienes dinero, no tienes ropa, no tienes nada. – Dijo la amatista desesperadamente.

- La ropa me la mandarán luego, y llevo la tarjeta con migo. – Dijo la castaña.

- Pero…

- No voy a cambiar de opinión, es lo mejor Tomoyo… adiós.

Cerró la tapita de su celular y lo guardó en su bolsillo.

Mientras tanto, una chica de cabellos largos, negros caminaba como una histérica dando vueltas alrededor de su oficina.

- Hiraguizawa… - Susurró al ver al hombre de cabellos negros ingresar sin siquiera golpear la puerta.

- Tomoyo…

La morocha se quedó viéndolo unos segundos y se lanzó en sus brazos. Eriol se la venía venir, así que la recibió con los brazos abiertos para consolarla.

- Todo nos salió mal. – Dijo entre sollozos la morocha.

- Lo se, Syaoran me llamó para contarme…

- Son unos idiotas…

- ¿Dónde está Sakura? – Preguntó acariciando el suave pelo negro.

- En un taxi, yendo hacia el aeropuerto para tomar un avión hacia Estados Unidos.

- El idiota de Syaoran va a perder a la mujer de su vida por no hablar a tiempo…

- Lo se… tienes que avisarle.

Eriol asintió y sacó de su bolsillo su celular, el cual abrió y marcó el número de Syaoran.

Su celular sonaba sin cesar. Alguien estaba intentando comunicarse con él… pero estaba manejando, concentrado en donde podría estar Sakura, así que hizo caso omiso a su celular.
"¿Y si es ella?" Se le cruzó por la cabeza al ambarino, pero el mismo consiguió responderse. "¿Cómo demonios va a ser ella si ni siquiera quiere verte"
Él seguía recorriendo las calles de Japón en busca de Sakura, pero ni rastro de ella… a esas horas podía estar lejos de allí.

- Demonios, no me atiende. – Dijo Eriol arrojando el celular hacia uno de los sillones de la oficina.

- Llamaré a Sakura…

- No… intentaré comunicarme nuevamente con Syaoran.

Mientras tanto, un taxi llegaba a la puerta del aeropuerto internacional de Japón.

- Son 20 dólares.

- Tome. – Dijo Sakura bajando. – Muchas gracias.

Sakura bajó del taxi y entró en el aeropuerto. Caminó hacia recepción y habló con la mujer que vendía los pasajes.

- Buenas tardes. – Dijo la mujer con una sonrisa.

- Disculpe… ¿a que hora sale el siguiente vuelvo a Estados Unidos? – Preguntó Sakura.

- Mph… déjeme ver… a las 3:30. – Dijo la mujer mirándola con desconfianza.

- Quiero un pasaje para Estados Unidos a las 3:30. – Dijo Sakura.

- La mujer frunció el ceño y la miró desconfiada.

- Tome. – Dijo Sakura dándole su pasaporte, su visa, su tarjeta de crédito y su documento.

- ¡¿Usted es Sakura Kinomoto?! – Preguntó emocionada la mujer.

- Emm… si. – Contestó la chica mirando hacia los costados.

- ¡Wow! Ahora entiendo, no entendía su apuro por salir de Japón. Creí que sería un criminal o algo por el estilo. En seguida estará su pasaje, aguarde un segundo por favor.

Eriol se sentó nervioso en el sillón de la oficina de Tomoyo mientras ella le servía un café.

- Tranquilo Eriol, quizás esté ocupado…

- ¿Qué demonios puede ser más importante que esto? – Preguntó Eriol. – Voy a llamar a Meiling.

- Pero Meiling está en el caribe…

- Meiling tiene que estar al tanto de las idioteces que hace su primo Syaoran…

- Intenta encontrar a Syaoran primero… - Dijo Tomoyo.

- Intentaré dos veces más… y si no lo localizo… que se embrome por idiota.

Tomoyo le alcanzó el café a Eriol quien estaba muy nervioso.

Su celular volvió a sonar. Por lo visto estaban desesperados por comunicarse con él. Tomó el pequeño aparatito entre sus manos mientras manejaba y le echó un vistazo rápido.
En la pantalla aparecían 45 llamadas perdidas de Eriol Hiraguizawa.

- ¿Qué diablos quiere Eriol en este momento? – Preguntó en voz alta el castaño.

El celular dejó de sonar y lo dejó sobre el asiento del acompañante mientras seguía conduciendo hacia la mansión Kinomoto.

Mientras tanto, en el aeropuerto de Japón, Sakura Kinomoto arreglaba todo para su estadía en Estados Unidos.

- Si, si por favor, una habitación para mi sola, que no tenga muchos lujos, con algo sencillo estoy bien.

- De acuerdo señorita Kinomoto, en seguida me encargaré de reservar la habitación de hotel.

- Bien, no te olvides que llego mañana, así que tiene que estar si o si.

- De acuerdo…

- Por otro lado, llama a la compañía de transportes para ver como me pueden llevar a mi gato Kero y mis cosas hacia el hotel… cuando esté instalada en un departamento llamaré para mandar a traer mis muebles… o mejor compro nuevos allá. No hay problema con eso.

- De acuerdo.

- Bueno, eso es todo Rika, gracias. – Dijo Sakura a la asistente de su oficina.

- De nada señorita.

Sakura cerró su celular y suspiró mientras esperaba sentada tomando un café a que se cumpliera el horario de su viaje. Solo faltaba una hora.

El celular de Syaoran sonó nuevamente. El castaño hizo caso omiso nuevamente.
Finalmente llegó a la mansión Kinomoto y pidió ver a Sakura.

- Diablos… esas malditas preguntas…. –Dijo Syaoran. – Por favor, es urgente, necesito que me dejen pasar, aunque sea, solo saber si Sakura se encuentra en casa. – Dijo Syaoran en tono suplicante.

La voz del aparato fue reemplazada por la voz de un hombre.

- La señorita Kinomoto no está en casa, fue a una reunión con el señor Syaoran Li, su prometido.

Syaoran golpeó el volante. Sakura no había vuelto a su casa y ya no sabía como buscarla…

- Daidougi… - Susurró el castaño mientras ponía nuevamente su auto en marcha. – Diablos, no tengo su numero de teléfono… ¡Eriol!

Tomó su celular y marcó rápidamente el celular de Eriol.

El chico de cabellos azules estaba tirado en el sillón de la oficina de Tomoyo al borde del colapso, sin entender como su primo podía ser tan idiota. Seguramente no atendía su celular porque estaba buscando a Sakura… ¡Y Sakura estaba en el aeropuerto!
De repente su celular comenzó a vibrar y abrió los ojos repentinamente zafándose de los masajes que le estaba haciendo Tomoyo para tranquilizarlo.
Leyó la pantallita de su celular… era Syaoran.

- ¿Qué pasa? - Preguntó Tomoyo al ver la sonrisa en la cara de Eriol.

- Es Syaoran. – Dijo abriendo rápidamente la tapa de su celular para contestar.

Tomoyo sonrió de oreja a oreja y se sentó a su lado para escuchar la conversación.

- ¡Syaoran al fin me atiendes! – Dijo Eriol.

- Lo siento Eriol, pero no tengo ganas de escuchar nada, luego hablamos, solo quería saber si tienes el número de teléfono de Tomoyo Daidougi.

- Está aquí con migo… - Dijo Eriol.

- ¿Qué hacen juntos?

- Luego te explico, esto es urgente. –Dijo Eriol.

- Pero necesito…

- ¡Cállate de una vez! – Gritó Eriol. – Escúchame bien, Sakura está viajando a Estados Unidos. No se a que hora saldrá su avión, pero ve ya al aeropuerto internacional.

- ¡¿Cómo dices?!

- ¡No preguntes! Solo ve al aeropuerto. ¡No dejes que se vaya! – Gritó Eriol. - ¡Vete ya!

- Gracias Eriol, te debo una grande amigo. – Dijo Syaoran.

- ¡No es momento para agradecer Li! – Gritó Tomoyo al celular. - ¡Vete ya!

Syaoran sonrió y cerró la tapita del celular para girar bruscamente y tomar el camino contrario al que estaba yendo. Tenía que llegar al aeropuerto de Japón antes de que sea demasiado tarde.

- El destino es complicado, pero justo. – Dijo la amatista con una sonrisa en los labios.

- Solo espero que Syaoran llegué a tiempo…

- Yo también espero eso Eriol. – Dijo Tomoyo borrando su sonrisa.

Eriol se levantó y tomó a la amatista de la cintura.

- Va a llegar, de eso estoy seguro. – Dijo sonriendo mientras acercaba su boca a la de ella.

- Yo también lo creo… están hechos el uno para el otro.

- ¿Y nosotros?

- ¿Nosotros que? -Preguntó la amatista.

- ¿También estamos hechos el uno para el otro?

- No lo sé… tendríamos que probarlo¿no crees? - Le preguntó con una sonrisa seductora que invitó a Eriol Hiraguizawa a sellar sus labios con un beso.

Ahora si, solo faltaban treinta y cinco minutos para el vuelo.
Le transpiraban las manos… estaba nerviosa. Se tocó la panza… ya se notaba bastante, pero con la ropa que usaba se disimulaba muy bien… a menos que la observaran demasiado.
Pero bueno, ahora solo faltaban treinta y cinco minutos para que su vuelo partiera, treinta y cinco minutos para comenzar una vida nueva, treinta y cinco minutos para que su vida cambiara para siempre…


Ayyy si, lo se, no tengo perdon por haberlos echo esperar tanto... pero... esq... dkmglfkbmlfdkbmdkbm aaaah!
Recién lo terminé de escribir :p jejejeje
Bueno... como verán.. puse un toquesito de Eriol y Tomoyo porq... sino despues tenía q incluirlo todo al final y no quería :p jejeje
Por otro lado... ¿ven lo idiota que es syaoran? (igual lo amo) xD
jajajajajaja

Y se que me quieren matar por dond lo dejé... pero no tenía mas insipiracion xD
yyy la verdad acá no puedo dejar ningun tipo de adelanto porque no se como diablos va a seguir esta historia... :o depende todo de mi estado de animo y los reviews claro... (muaaaaaaaajaa) xD jajjaa naaa, chiste.

¿Llegará Syaoran a frenar a Sakura:o pronto lo sabremos ;) :o

jajajajaja

Muchísimas gracias por los reviews. Esta es mi historia con mas éxito y les quiero decir que amo escribir cada una de las palabras de este fic :p jejeje
Es uno de mis preferidos :p

Por eso debe ser que me emociona que a ustedess también les guste D jejeje.
Bueno, un beso enorme y nuevamente MUCHÍSIMAS GRACIAS POR EL APOYO Y POR SUS HERMOSOS REVIEWS! hasta la próxima y leaaan "Eres tu mi realidad" xD jajaja re que hace propagandas de sus otros fics xD jajaja.

Buen, ya.